Elementos para comprender el Golpe en Bolivia

Entrevista AL DORSO | Alejandro Schneider 22.11.2019.  Licenciado y Profesor en Historia por la Universidad de Buenos Aires- realiza un análisis de las situaciones que atravesaba Bolivia previo a esta sucesión de hechos. Un punteo de los elementos y circunstancias determinantes del proceso que desembocó en el golpe de Estado en Bolivia (…)

 

Elementos para comprender el Golpe en Bolivia

Entrevista AL DORSO | Alejandro Schneider 22.11.2019

El Estado Plurinacional de Bolivia está atravesando hace ya algunas semanas un golpe de Estado perpetrado por las Fuerzas de Seguridad y sectores de la oposición que dieron lugar a episodios violentos, racistas y fascistas. Con Jeanine Añez proclamada presidenta interina -con un Congreso prácticamente diezmado- las calles de La Paz, El Alto y otras provincias del país boliviano se colmaron de hombres y mujeres que manifiestan el descontento ante esta situación. 

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Alejandro Schneider -Licenciado y Profesor en Historia por la Universidad de Buenos Aires- realiza un análisis de las situaciones que atravesaba Bolivia previo a esta sucesión de hechos. Por empezar, Alejandro Schneider aclara que: “Es un golpe de Estado. Evidentemente lo que se veía ese domingo de 10 de noviembre es que Evo Morales no podía contar con ningún aparato de sostén de su propia coalición y con la acción de las Fuerzas Armadas hace que sea evidentemente un golpe de Estado”

Al analizar las causas, Alejandro Schneider señala varias dimensiones importantes que dan lugar a los hechos. “Las causas son una combinación: deterioro de la imagen de Evo Morales y sectores no aceptaban la reelección  le quitaron su apoyo. Otros problema central es que Bolivia es un país centralmente minero dedicado a los hidrocarburos y hay una disputa en cuanto a los beneficios que eso puede traer” explica Alejandro Schneider. El cuadro de situación se completa a partir de que: “Si bien Evo Morales garantizó ganancias y distribución de la riqueza a la burguesía boliviana, habría que señalar que durante estos dos últimos años, la rentabilidad empieza a decrecer y las tensiones de clases comienzan a emerger. Por otro lado, hay fuertes intereses de sectores internos y externos para avanzar en distintas zonas de explotación minera y de hidrocarburos”

Compartimos el análisis completo de Alejandro Schneider en la siguiente nota de La Izquierda Diario.

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Algunos elementos para comprender el golpe de Estado en Bolivia

Un punteo de los elementos y circunstancias determinantes del proceso que desembocó en el golpe de Estado en Bolivia

Alejandro Schneider Historiador (UNLP-UBA) | Izquierda Diario 13/11/2019

En primer término, se debe observar que lo acontecido el pasado domingo 10 de noviembre fue un golpe de Estado. El levantamiento policial, desde comienzos del presente mes, junto con el pedido del comandante en jefe de las Fuerzas Armadas Williams Kaliman para que renuncie Evo Morales corroboran en los hechos que estamos frente a un golpe de Estado.

Más aún, el mismo no sólo fue ejecutado por las fuerzas castrenses, sino que también tuvo un amplio y extendido respaldo de amplios sectores de la población. En otras palabras, fue un golpe que contó con una importante colaboración de antiguos aliados sociales y corporativos que integraron y apoyaron las distintas presidencias del Movimiento al Socialismo (MAS).

En otro plano, también fue evidente la activa participación de empresarios (nacionales y foráneos), distintos grupos políticos, comités cívicos, medios de comunicación, jerarcas eclesiásticos (católicos y evangelistas), etc. Tampoco fue menor la presencia activa de diversos sectores que responden a la diplomacia estadounidense en la región, entre otros, el papel de la Organización de Estados Americanos (OEA).

Segundo, habría que interrogarse sobre las causas del golpe. Si bien se puede pensar que no existe una causa determinante entre las motivaciones para llevar adelante la interrupción institucional creemos que convergieron una serie de factores. Sin querer plantear un orden de importancia, observamos la convergencia de tres elementos centrales.

1) Existen, por diversas circunstancias, que son complicadas en explicar en este breve repaso, un fuerte rechazo de amplios sectores de la población, en particular en grandes centros urbanos, a la reelección presidencial. Prácticamente durante toda la tercera gestión, el gobierno se dedicó a instalar en su agenda la “necesidad” de un cuarto mandato presidencial.

En esa coyuntura, los acontecimientos claves fueron la derrota del referéndum del 21 de febrero de 2016 que, a pesar del resultado negativo para Evo, el Tribunal Constitucional dejó en suspenso un artículo de la Constitución para que el binomio se vuelva a postular, apelando al derecho humano a ser reelegido y el fallo posterior del Tribunal Supremo Electoral (TSE) que habilitó a la candidatura de Morales y Álvaro García Linera.

En ese contexto se deben observar las diversas protestas que se inician tras la interrupción del escrutinio provisorio por parte del TSE cuando de manera previa se había informado que el Presidente había ganado por escaso margen, obligando a que se convoque a una segunda vuelta entre los dos principales contendientes. Ahora bien, el panorama empeoró tras 24 horas de haber estado detenido el escrutinio, el TSE informó sobre el triunfo del binomio oficial sin necesidad de recurrir a una nueva disputa electoral.

2) Para amplios sectores de la clase dominante existe una fuerte convicción de que Morales ya no puede garantizar la rentabilidad y los beneficios capitalistas como lo venía haciendo hasta entonces. Durante trece años, en términos globales, los gobiernos del líder cocalero se caracterizaron por continuar con el sistema primario exportador que identificó al territorio desde la llegada de los españoles.

La base económica permaneció atada a una lógica extractivista nutrida por los altos precios mundiales de algunas materias primas que vende al mercado mundial.

De ese modo, se ha ido consolidando una economía capitalista dependiente, subdesarrollada, apoyada en el saqueo de los recursos naturales y la sobrexplotación de la fuerza de trabajo, donde el endeudamiento externo constituyó una pieza clave del engranaje de su funcionamiento. En ese sentido, bajo sus gobiernos, se incrementaron los compromisos financieros con el exterior, sobre todo, con sectores agroexportadores de Santa Cruz vinculados con Brasil y luego, desde el 2011 se reforzaron los vínculos comerciales con China.

Junto con esto se desarrolló una relativa nacionalización de los hidrocarburos, la cual le permitió una notable recaudación impositiva que se empleó centralmente en disponer de una política de ampliación del consumo doméstico y de mayor gasto estatal. En particular, se transformó una parte de la renta proveniente de las exportaciones en diferentes ayudas sociales como el bono escolar “Juancito Pinto” y la “Renta Dignidad” para los ancianos, los cuales, entre otras cuestiones permitió una mejora sustancial en el nivel de vida de amplios sectores de la población.

De ese modo, corrigió en forma significativa los altos niveles de pobreza que existían en forma previa.

Si bien durante las presidencias de Morales hubo una relativa estabilidad económica a pesar de los vaivenes de los precios de los comodities, en los últimos años comenzaron a despertarse una serie de alarmas por parte de distintos sectores de la burguesía al producirse un conjunto de cambios en el comercio mundial y al incrementarse notablemente el endeudamiento externo. Esto condujo a que se empiece a pensar en un recambio en el modelo económico con cierta distribución del ingreso: comenzó a avizorarse la necesidad de aplicar ciertas medidas de austeridad retrotrayendo la política de “excesivo gasto fiscal”.

Asimismo, el nuevo e inestable panorama mundial le exigió al gobierno avanzar en el camino del extractivismo tanto en las áreas que se explotaban como en nuevas zonas a desarrollar por parte de los grandes grupos económicos.

Partiendo de estos elementos, en nuestra opinión, el golpe de Estado tuvo también motivaciones materiales generadas por la avidez tanto de capitales internos y foráneos en profundizar el modelo primario exportador; para eso era esencial doblegar y disciplinar a los diversos movimientos sociales que se oponían a estos cambios. Como parte de ese proceso, la clase dominante aspiraba a un gobierno fuerte que no ceda frente a los reclamos de los diferentes sectores subalternos, algunos de ellos, base histórica del MAS.

Por ende, se requería de un presidente que no retroceda frente a las necesidades del capital como había sucedido con las movilizaciones que frenaron el “gasolinazo” en diciembre de 2010 o bien, cuando tuvo que replegarse a fines de 2011, ante la VIII Marcha Indígena en defensa del Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS) que detuvo la construcción de la carretera San Ignacio de Moxos (Beni)-Villa Tunari (Cochabamba).

De esa manera, desde el último trimestre, Morales tuvo serias dificultades a la hora de aumentar la expoliación de esos territorios, sobre todo, en los departamentos de Santa Cruz y en Potosí. En el primer caso, los problemas se agudizaron con la X marcha indígena de los pueblos orientales en defensa de la Chiquitania, la cual exigió al Gobierno que declare desastre nacional al devastador incendio ocurrido en esos meses junto con la abrogación de las normas legales que permitían la tala de los bosques.

Cabe indicar que, como consecuencia de la voracidad de los incendios en la zona, se quemaron más de dos millones de hectáreas de superficie boscosa y no boscosa, afectando a la fauna y flora local. Este hecho condujo a que se sospeche sobre la intencionalidad de los incendios como producto de la ley 741 y del decreto supremo 3.973 que autorizaba los desmontes y quemas en los departamentos de Beni y Santa Cruz.

De acuerdo con una investigación del Centro de Estudios para el Desarrollo Laboral y Agrario (Cedla) el aérea en cuestión presenta un enorme interés para las empresas mineras transnacionales interesadas en la explotación de oro, tantalita, granito y piedras preciosas como la amatista, bolivianita y cuarzo. Junto con ello, la deforestación provocada por la quema facilitaba una expansión de la frontera agropecuaria con cultivos de soja para la producción de biocombustibles y de carne para la exportación.

De ahí que los sectores mineros y agroganaderos comenzaron a preocuparse por la posibilidad de abrogación del decreto supremo firmado por Morales en el pasado mes de julio; en ese sentido, comenzaron a observar una seria debilidad de un gobierno que era fuertemente criticado tanto por las demandas de sectores originarios que se movilizaban en protesta por la tala indiscriminada como por diversos reclamos locales e internacionales ante el desastre de los incendios.

Así, para algunos sectores de la clase dominante local, se hacía necesario un gobierno que se imponga más firme frente a esas quejas que obstaculizaban el desarrollo “modernizador” del país.

La segunda circunstancia, en términos similares, en Potosí, los problemas con el Gobierno se remontaron desde los inicios de su segundo mandato cuando el departamento comenzó a cuestionar el escaso apoyo material que recibía por parte del gobierno del MAS a pesar de ser una de las regiones que contribuía con innumerables riquezas a las arcas nacionales, sobre todo, con la explotación del rico salar de Uyuni.

Sin embargo, el malestar en este año se incrementó a partir del Decreto Supremo (DS) 3738, de diciembre de 2018, por lo que se habilitó la industrialización del litio a partir de la creación de la empresa mixta de Yacimientos de Litio Bolivianos (YLB) junto con la alemana ACI Systems, transnacional que controlaba el 49 % del proceso manufacturero. Esta demanda llevó a que desde los primeros días de octubre el Comité Cívico Potosinista (Comcipo) convocase a un paro cívico indefinido, a lo que posteriormente se le sumaron numerosas movilizaciones de diferentes sectores sociales, muchos de ellos, antiguas bases políticas del MAS.

Si bien el presidente Morales terminó abrogando el decreto en discordia, la situación de inestabilidad permaneció, además demostró que el Gobierno podía desconocer un acuerdo con una de las principales firmas internacionales en la explotación del litio tras las movilizaciones, cuestión que generó un violento fastidio en diversos sectores de la burguesía.

En ambos casos, parece evidente que las clases dominantes comenzaron a no confiar en el MAS como el gobierno que en los últimos diez años le permitió generar enormes ganancias. Observaron una fuerte debilidad para controlar a sus antiguas bases sociales. No fue casual que en esos lugares nacieran las principales manifestaciones de rechazo al resultado electoral del 20 de octubre a través de sus Comités Cívicos.

A nuestro entender queda claro que los grandes capitales necesitan de un presidente más fuerte para que controle a los diversas comunidades originarias y organizaciones sociales que se encuentran en permanente disputa por la explotación de los recursos naturales. En ese sentido, el imperialismo y los capitales trasnacionales precisan gobiernos sólidos, y Morales, en estos meses comenzó a demostrar numerosos indicios de debilidad y de falta de credibilidad, en gran parte, provocado por su intento reeleccionista.

En resumen, en ambos departamentos (Santa Cruz y Potosí) el mandatario venía siendo cuestionado por amplios sectores sociales por problemas locales, el desempeño del TSE y la declaración del Poder Ejecutivo nacional de adjudicarse el triunfo comicial sin la obligación de recurrir a una segunda vuelta electoral potenció la protesta que se venía desarrollando en las semanas previas.

Además, producto de esa misma situación de inestabilidad, las principales corporaciones empresarias le empezaron a cuestionar su capacidad de mando, algo que no había sucedido desde las pugnas interdepartamentales al calor de los debates de la Asamblea Constituyente en 2008.

3) Otro factor que explica el golpe de Estado es la profunda discriminación étnica que aún persiste en amplios sectores de la sociedad. Aunque claramente se expresa en un abierto rechazo contra los originarios y campesinos de los departamentos del occidente, esta también se halla presente en otros lugares del territorio. En cierta forma, y no sin contradicciones que ahora no nos detendremos en explicar, Evo junto con varios de sus principales correligionarios indígenas junto con algunas de las medidas adoptadas bajo sus presidencias, concentraron en su figura y en su gestión un profundo odio.

Algunos de los cambios impulsados por el Gobierno, tanto en el plano de las conquistas de varios derechos para los pueblos indígenas hasta la promulgación de una Constitución Plurinacional junto con la adopción de ciertos símbolos y valores originarios, generó un cierto encono por parte de ciertos grupos que nunca terminaron de aceptar esas transformaciones y vieron en estas últimas semanas la oportunidad de impugnar las mismas.

Las acciones vandálicas que se produjeron antes, durante y luego del golpe son producto de esta arraigada xenofobia en amplios sectores de la población.

En tercer término, en el escenario antes descripto emerge la figura de Luis (el macho) Camacho como el personaje articulador de una oposición golpista. Este empresario, investigado en su momento por su participación en firmas que escondieron y evadieron dinero a través de compañías offshore vinculadas a la trama de los Panamá Papers, se convirtió desde abril pasado en la autoridad máxima del Comité Cívico Pro Santa Cruz, encabezando explícitamente desde el pasado mes de julio el rechazo a la reelección de Morales.

Aunque no se presentó en las elecciones de octubre, la figura de Camacho pasó a ser descollante al desconocer el resultado del sufragio, solicitando en primera instancia la convocatoria a una segunda vuelta y, posteriormente, a partir del 2 de noviembre, instigando a la renuncia del binomio presidencial, a través de un masivo paro en el departamento oriental. Más aún, con el correr de los días, su postura adoptó un enérgico liderazgo nutrido de una fuerte arenga clerical y autoritaria.

En esta coyuntura, Camacho logró articular un bloque heterogéneo de derecha convocando a un amplio arco opositor, desde las iglesias católica y evangelistas hasta las principales centrales económicas como la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia, la Cámara de Industria y Comercio cruceña, la Cámara Agropecuaria del Oriente, entre otras entidades patronales, que avalaron esas posturas reaccionarias.

Por otro lado, al calor de su crecimiento y del endurecimiento de su discurso antiderecho desplazó y criticó sin disimulo al candidato de Comunidad Ciudadana (CC), Carlos Mesa, exvicepresidente de Gonzalo Sánchez de Lozada, por su “tibieza” frente a las autoridades nacionales.

En ese sentido, no es menor tratar de comprender que la figura de Camacho crece en el mismo momento en que el Gobierno se encuentra inmerso en una profunda debilidad, provocada por tres circunstancias paralelas en las dos últimas jornadas de octubre. Por un lado, Morales tuvo que aceptar que la OEA efectúe una auditoría a los comicios llevados a cabo el 20 de octubre. En segundo lugar, uno de los principales grupos que en su momento sostuvo al MAS, los cooperativistas mineros en Potosí exigieron la renuncia del mandatario indígena, hecho inédito hasta entonces. Finalmente, a raíz del crecimiento de la protesta en ese departamento del occidente, Evo decidió abrogar el Decreto Supremo (DS) 3.738.

Toda una serie de acontecimientos, en menos de 48 horas, que marcaron la creciente debilidad y legitimidad del Gobierno: sobre esos hechos, el 2 de noviembre comenzó a levantar la consigna de renuncia del presidente.

En cuarto lugar, una de las principales cuestiones que salieron a la luz fue que los antiguos movimientos sociales que en su momento apoyaron a Morales, sobre todo, al calor de los debates de la Asamblea Constituyente y la ofensiva de los departamentos orientales en 2008, en estos últimos tiempos dejaron de sostenerlo.

En los hechos, desde mediados de su segunda presidencia, Evo fue perdiendo su base social y política, más aún, algunos se convirtieron en opositores a su mandato. Comenzó a ser evidente que la mística generada alrededor del otrora líder cocalero no era la misma. Esto en parte explica por qué no solo no se movilizaron a favor de él cuando comenzaron las manifestaciones en su contra, sino que se plegaron y marcharon (algunos por sus propias demandas) con el arco opositor.

De este modo, los exaliados como indígenas del oriente, productores de coca paceños, cooperativistas de Potosí, el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qullasuyu (Conamaq), fabriles de Cochabamba, entre otros grupos, solicitaron primero el pedido de desconocer el resultado electoral y luego, varios de ellos, exigieron la renuncia del mandatario.

Si bien no es un tema para desarrollar en este breve punteo, corresponde posteriormente que se reflexione hasta dónde el MAS fue un gobierno que representó a los movimientos sociales. En el mismo sentido, en estrecha relación con lo anterior, hasta donde Morales y García Linera se convirtieron en un serio obstáculo imposibilitando una renovación y un recambio en la dirigencia no solo dentro de su partido sino también en el seno del Gobierno y de los movimientos sociales que, cada vez más, adoptaron la estructura de aparatos anquilosados, no pocos de ellos ligados con pegasa a la administración estatal.

En otras palabras, lo que se ha registrado en los últimos años es una clara pérdida de independencia de esas organizaciones a la par que se producía una explícita cooptación por parte del Estado.

Por último, y también dejando también para otra ocasión, la izquierda debería analizar seriamente hasta dónde el proyecto del MAS fue una administración de corte radical y socialista. En ese plano, antes que nada, habría que sincerarse y dejar de seguir sosteniendo que éste, junto con otros gobiernos que emergieron en los albores del siglo XXI, tuvieron los mismos objetivos que los padres fundadores del marxismo.

En esa necesaria reflexión no sólo habría que detenerse en el proyecto de modernización capitalista que desarrolló bajo un modelo extractivista dependiente, en acuerdo con los capitales transnacionales agro y mineros exportadores junto con las multinacionales vinculadas a la comercialización de hidrocarburos, sino que también habría que pensar qué modelo de Fuerzas Armadas tuvo en mente, que ni bien tuvieron la oportunidad no dudaron en derrocar a su mandatario.

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Programa 08/11/2019

Agrotóxicos, fracking y otras deudas

Viernes 08 de noviembre de 2019

El Supremo Tribunal de Entre Ríos dio marcha atrás con los fallos judiciales que habían avanzado en la protección de las escuelas rurales ante la fumigaciones.  En forma insólita el máximo tribunal provincial cambio su postura y aceptó las exigencias de los productores agrarios que lograron conseguir una magra limitación. Podrán fumigar  por tierra a 100 metros de la escuelas rurales, o 500 por vía aérea, contra la exigencia mínima de las comunidades que establecían 1.000 y 3.000 respectivamente.  Entrevistamos a la Dra.  María Fernández Benetti, integrante de Basta es Basta y de la Red de Abogados por la Soberanía Alimentaria. . Por su parte, el licenciado y abogado Félix Herrero  analiza la propuesta de Alberto Fernández de modificar la Ley de Hidrocarburos para estimular las inversiones privadas en Vaca Muerta.  Fracking: subsidios, dependencia económica y contaminación. Además, la columna de Mauricio David Idrimi sobre el estallido en IRAK  contra las políticas de ajuste y las desigualdades capitalistas.  Además, «debo debo»,  «personaje odioso» , «Quini 6» y otras deudas. 

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Nueva apuesta al fracking

Entrevista AL DORSO | Félix Herrero 08.11.2019. “Es claro que Vaca Muerta está en un proceso de decaimiento. Para este gobierno, para Macri, el destino era Vaca Muerta, el destino argentino era Vaca Muerta. Es una locura pensar una Nación dependiendo de un yacimiento” explica Félix Herrero (…)

 

Nueva apuesta al fracking 

Entrevista AL DORSO | Félix Herrero 08.11.2019.

Uno de los grandes bastiones de la gestión y discurso macrista fue el desarrollo e impulso de la producción en el yacimiento Vaca Muerta. El Estado argentino a partir del mes de abril no pudo cumplir con las obligaciones asumidas en cuanto a subsidios para con las empresas encargadas de la explotación de energía, debido a la situación deficitaria en materia financiera. “Es claro que Vaca Muerta está en un proceso de decaimiento. Para este gobierno, para Macri, el destino era Vaca Muerta, el destino argentino era Vaca Muerta. Es una locura pensar una Nación dependiendo de un yacimiento” explica Félix Herrero. 

El fracking no es una actividad sustentable de por sí. Como lo explica Félix Herrero: “Tiene dos grandes bastones: en Estados Unidos es el endeudamiento continuo y en Argentina es el subsidio de entes públicos de Nación y provinciales que están dando subsidios a las empresas”. Esta situación se da aún cuando los gobiernos provinciales no pueden afrontar esas obligaciones, dando lugar a conflictos como los ocurridos en la provincia de Chubut.

En la actualidad, Techint es la principal productora de Vaca Muerta a través de su empresa Tec Petrol. A partir de un decreto se estableció que los subsidios a las empresas se darán a partir de la producción real del yacimiento y no por la proyección. Ante esta situación, la empresa comienza a realizar una sobre producción para poder recibir subsidios más altos. En este sentido, hoy el conflicto se centra en que hay una diferencia a pagar a la empresa que ronda los 300 millones de dólares.

“No va en sentido de la política energética. Se van adecuando y arreglando, haciendo andrajos de una ley según los intereses del momento” explica Félix Herrero en relación a la Ley de Hidrocarburos, y agrega: “Lo que hay que tener en cuenta es que se ha podido dividir la propiedad y el dominio de la renta. Han podido darle el dominio a las provincias. Ahora hay 10 provincias con dominio pero ninguna tiene el producto bruto interno como para enfrentar las obligaciones que acarrea”.

Al atravesar las últimas semanas de la gestión actual, el presidente electo Alberto Fernández, comienza a dar los primeros pasos en las políticas energéticas que llevará adelante en su gestión. “Hay dos corrientes, una más liberal que es la que representa Alberto Fernández y una línea más peronista, más populista si se quiere, que sería de Cristina Fernández” explica Félix Herrero. Alberto Fernández planea realizar una nueva modificación de Ley de Hidrocarburos, apuntando al ingreso de nuevas inversiones.

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Entre Ríos: Fallo a favor de las fumigaciones

Entrevista AL DORSO | María Fernández Benetti 08.11.2019. Horas después de que se conociera el resultado de las elecciones generales en nuestro país el pasado 27 de octubre, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos publicó un fallo en el que se modifican las reglamentaciones vinculadas con las fumigaciones cercanas a escuelas rurales (…)

 

Entre Ríos: Fallo a favor de las fumigaciones

Entrevista AL DORSO | María Fernández Benetti 08.11.2019.

Horas después de que se conociera el resultado de las elecciones generales en nuestro país el pasado 27 de octubre, el Superior Tribunal de Justicia de Entre Ríos publicó un fallo en el que se modifican las reglamentaciones vinculadas con las fumigaciones cercanas a escuelas rurales. De esta manera, se permitiría fumigar hasta 100 metros de distancia por tierra y 500 metros de distancia por aire. Esto en contra del reclamo del Foro Ecologista de Paraná que reclamaba distancias de 1000 y 3000 metros respectivamente.

En la provincia de Entre Ríos hay un total de 1.032 escuelas rurales. María Fernández Benetti, abogada perteneciente a la Coordinadora Provincial por una Vida Sin Agrotóxicos, comenta acerca de cómo era la situación que atravesaban esas escuelas: “En todo el territorio no la actividad se llevaba adelante sin protección de las fumigaciones. Podían estar a 2 metros fumigando y no había ninguna normativa”.

Tras cinco sentencias a favor en las que se lograron fallos de gran importancia y en los que se respetaban los principios del Derecho Ambiental, el lunes 28 de octubre se conoció el fallo del Supremo Tribunal que tiró para atrás todos los avances conseguidos hasta el momento. “Nosotros estamos demandando al Estado provincial por abandono de los alumnos y los docentes” aclara María Fernandez Benetti. El lobby del agronegocio, que posee una gran influencia en la provincia, logró que se modificara la Ley de Procedimientos Constitucionales que regulaba el amparo presentado por las organizaciones. 

“Siempre fuimos una comunidad muy activa, muy participativa. Entró el lobby con todo y destruyó nuestras instituciones” aclara la abogada tras haber presentado como prueba chats entre los productores del agronegocio y los miembros del tribunal.

El daño tanto ambiental como en la población ha sido probado a lo largo del juicio con la presentación de un Comité Científico que avala el daño en el aire, la tierra y el agua. Ante esto, la abogada agrega: “Estamos registrando en las poblaciones de niños, más que nada en los niños rurales, el daño genético. Esto quiere decir que ya tienen dañada su cadena de ADN. No tienen ninguna patología definida pero pueden llegar a producir una leucemia”. Según los informes, el daño genético puede revertirse siempre y cuando se deje de exponer a la población afectada a los agroquímicos. “Tenemos un grave peligro de que esto afecte segundas y terceras generaciones” concluye María Fernández Benetti. 

Los pasos a seguir luego de este fallo es la presentación de un recurso extraordinario en Nación y además la petición de una transición del modelo productivo, con proyectos a nivel de agroecología a nivel municipal y a nivel provincial. “Nosotros entendemos que no hay más tiempo, que estamos comprometiendo nuestras fuentes de agua. Hay una reducción enorme del número de productores porque este modelo excluye al chiquito. A nosotros un fallo positivo no nos va cambiar la realidad de nuestra provincia” aclara María Fernández Benetti al pensar qué es necesario para que esta situación se revierta a mediano plazo.

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Programa 01/11/2019

La deuda de las elecciones

Viernes 01 de noviembre de 2019

Nos visitó el economista de izquierda Esteban Mercatante con quien realizamos un balance de las elecciones generales del domingo 27 de octubre de 2019.  ¿Por qué la izquierda perdió votos y no pudo con la polarización?  Algunas de las preguntas formuladas en un análisis crítico de lo que deja el proceso electoral argentino. Por su parte, el licenciado Héctor Luis Giuliano brinda un cuadro de situación en materia de endeudamiento público y reservas del Banco Central de la República Argentina.  Además, la columna de Mauricio David Idrimi sobre el estallido en Etiopía contra las políticas de ajuste y las desigualdades capitalistas del globo.  Además, «debo debo»,  «personaje odioso» , «Quini 6» y otras deudas. 

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EL TURNO DE ETIOPÍA

Columna AL DORSO | Mauricio David Idrimi 01.11.2019. Hace poco, el 11 de octubre, el primer ministro de Etiopía Abiy Ahmed recibió el Premio Nobel de la Paz por su capacidad para detener el conflicto bélico fronterizo con Eritrea. Al asumir el cargo en 2018, Abiy sorprendió al mundo al aceptar un acuerdo de paz para poner fin a 20 años de una sangrienta guerra entre Etiopía y Eritrea (…)

 

EL TURNO DE ETIOPÍA

Columna AL DORSO | Mauricio David Idrimi 01.11.2019.

Hace poco, el 11 de octubre, el primer ministro de Etiopía Abiy Ahmed recibió el Premio Nobel de la Paz por su capacidad para detener el conflicto bélico fronterizo con Eritrea. Al asumir el cargo en 2018, Abiy sorprendió al mundo al aceptar un acuerdo de paz para poner fin a 20 años de una sangrienta guerra entre Etiopía y Eritrea. Ambos países del este de África no habían tenido relaciones diplomáticas desde el inicio de la guerra, en 1998, conflicto durante el cual el propio Abiy peleó una vez en una ciudad que siguió en disputa hasta su anuncio del año pasado. Eritrea, con una población de 4 millones, se independizó de Etiopía en 1993 luego de una guerra de guerrillas de 30 años. Unas 80.000 personas murieron en la guerra entre ambas naciones, que terminó en 2000.

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Pero no todo es amor y paz para Abiy. Etiopía viene sufriendo también una crisis social y económica al estilo de del Líbano e Irak, y también Chile, Ecuador y Haití. Planes de austeridad, ajuste fiscales, inflación, desempleo y aumento de la pobreza cayeron sobre la mayor parte de la población de Etiopía. A esto hay que sumarle el autoritarismo del gobierno sobre regiones que exigen autonomía y más respeto étnico. Los fuegos de octubre que se vieron en varias naciones afectadas por planes de ajustes del FMI y gobiernos cortados por las tijeras del neoliberalismo tercermundista también quemaron las estructuras en Etiopía. Se supo que en los últimos días del mes de octubre la Comisión de Derechos Humanos de Etiopía habla de “entre 70 y 80 muertos” en las protestas registradas en la ciudad de Oromía y pide juzgar a los responsables.

Jawar Mohammed, un ex aliado del premier etíope, Abiy Ahmed, encabeza estas protestas en las que denuncia los intentos del gobierno para quitarle los guardaespaldas. Destacar que Mohammed ya jugó un papel fundamental en la caída del gobierno del anterior primer ministro, Haile Mariam Desalegn. Los partidarios de Jawar llevan desde el 22 de octubre último manifestándose contra Abiy después de que la policía rodeara la casa del activista e intentara que sus guardias personales se retiraran. El ganador del Premio Nobel de la Paz no es un hombre criticado a pesar de la obtención del galardón. No ha podido solucionar los problemas del federalismo complejo del país y las tensiones étnicas en varias regiones. Sin embargo, los cráneos del orden neoliberal occidental consideran a Etiopía como el país del “milagro económico”. Un informe del Banco Mundial da cuenta de esos datos y señala que el PIB de Etiopía creció un 10,2% promedio entre 2009 y 2016. Según el FMI Etiopía será en este año 2019, el país de mayor crecimiento del continente (8,5%). De esta manera, Etiopía será el líder de la región del este de África en cuanto al crecimiento del PIB real. A esto hay que agregarle las grandes inversiones de China, que coloca a Etiopía como una de las economías “más abiertas” de África. Las inversiones chinas han sido diversas y de gran magnitud. La Corporación de Construcción de Ingeniería Civil de China (CCECC) y la Corporación de Ingeniería Ferroviaria de China (CRECG) construyeron una moderna línea ferroviaria que conecta la capital etíope con su megaproyecto de puerto y base militar en Djibouti, inaugurado en 2017 y facilita su salida al mar, que perdió en la guerra de independencia de Eritrea. China diseñó el sistema, suministró los trenes e importó cientos de ingenieros durante los seis años que tomó la construcción de la línea férrea de 750 kilómetros que costó 4.000 millones de dólares, casi íntegramente financiado por bancos chinos.

Pero este crecimiento no se derramó para toda la población. Etiopía es un país muy pobre. Etiopía es uno de los países más pobres de África: la mitad de sus 77 millones de habitantes vive por debajo del umbral de pobreza y el nivel de desnutrición infantil es uno de los más altos del mundo. Más del 94,7% de la población vive con menos de dos dólares al día. Abiy aplicó medidas de austeridad monitoreadas por el FMI, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo (BAD), como así también por expertos del Banco de la Unión Europea, tecnócratas chinos y economistas de EEUU. Se tomaron medidas en 2019 muy severas: impuestazos, baja de salarios en los empleados públicos, reducción de las jubilaciones, y quita de subsidios para varias regiones del interior. Todo eso llevó a protestas que se acrecentaron en octubre.

Los partidos progresistas y de izquierdas del país acusan al gobierno de Abiy de seguir medidas del FMI causando un desastre en la vida diaria de la población. El anterior gobierno que se fue, el de Desalegn, siguió las recetas del FMI con más dureza y se vio obligado a renunciar en medio de gigantescas protestas populares en casi todo el país. Abiy asumió con promesas de no seguir tan a rajatabla los consejos del FMI. Pero desvió la atención con la firma de paz con Eritrea y también con Sudán y Djibouti en cuestiones fronterizas, convirtiéndolo en un “hombre de paz” del Cuerno de África. A mediados de 2019 retomó la línea política de Desalegn y se sentó otra vez con el FMI. Argumentaba que el país necesitaba acomodar sus cuentas fiscales. Si esto sigue así Etiopía puede caer en la furia de las protestas de octubre, que crecerán en noviembre. Una vez más, los milagros económicos del FMI se van desvaneciendo. Y Abiy, pese a ser “hombre de paz”, debe recurrir a la represión policial para detener la rebelión ciudadana contra los ajustazos.

 

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El nuevo gobierno y la deuda pública

Entrevista AL DORSO | Hñector Luis Giuliano 01.11.2019. pasadas las elecciones generales en nuestro país y con un nuevo gobierno a asumir el 10 de diciembre de 2019, nuestro país sigue dando pasos firmes hacia un default económico (…)

 

El nuevo gobierno y la deuda pública

Entrevista AL DORSO | Hñector Luis Giuliano 01.11.2019.

Pasadas las elecciones generales en nuestro país y con un nuevo gobierno a asumir el 10 de diciembre de 2019, nuestro país sigue dando pasos firmes hacia un default económico. La gestión de Mauricio Macri en materia financiera se vio marcada por una ayuda desmedida -y en contra de su propio estatuto- del Fondo Monetario Internacional para lograr llegar al fin de su mandato. A pesar de dar muestras de una situación controlada de la economía y no declarar la cesación de pagos, en Nueva York se conformó un comité de acreedores para atender la situación real de default.

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En palabra de Héctor Luis Giuliano: “La deuda la tiene que pagar el gobierno que viene. Ahora viene el apriete lógico, hay que estar muy expectante con la movida que haga Alberto Fernández y su equipo. Macri trata de acelerar un compromiso antes del 10 de diciembre que deje pegado a Alberto Fernández”

En este sentido, Héctor Luis Giuliano analiza que “hasta ahora todas las piezas se acomodan a favor de los acreedores”. El tipo de negociación que se está llevando adelante, y a la que se va a seguir apostando, es un reperfilamiento de la deuda. No se negocia un pago de capital ni un pago de intereses. Situación que beneficia a los acreedores porque, como explica Héctor Luis Giuliano, los intereses en estos momentos en Estados Unidos están en baja. 

A la situación de la deuda pública argentina y la deuda del Tesoro Nacional se le suma la del Banco Central de la República Argentina, como lo explica Héctor Luis Giuliano: “El Banco Central tiene en pasivos 74 mil millones de dólares y reservas que están en 43 mil millones. Además, un patrimonio neto negativo y una sangría diaria de intereses por leliqs y pases pasivos”.

Con vencimientos a enfrentar por leliqs en siete días y por pases pasivos que vencen a un día, el Banco Central se encuentra hoy en palabras de Héctor Luis Giuliano en un “estrangulamiento de plazos. Es un colador de intereses. Esta es la situación desastrosa que deja Macri”. Concluye con que no hay un rumbo claro a tomar por parte de la gestión entrante de qué hacer con la deuda paralela en la que se encuentra inmerso el Banco Central de la República Argentina.

 

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Programa 25/10/2019

El despertar de los pueblos

Viernes 25 de octubre de 2019

Una seguidilla de estallidos populares se observa en todos los continentes, desde el Líbano, Irak, llegando por Hong Kong y retornando a nuestra América con Chile, Ecuador, Haití , Honduras, Panamá y Costa Rica. Un despertar de la bronca y el repudio generalizado al sistema político de las agrietada democracias. Entrevistamos a Fabiola Gutiérrez González, periodista chilena e integrante del Consejo Editorial de Mujeres en el Medio y encargada de Comunicaciones de Corporación Humanas del Colegio de Periodistas.  Por su parte, la historiadora Marina Kabat, autora del libro Peron Leak´s . Una re-lectura  del peronismo a partir de sus documentos secretos 1943-1955, reflexiona sobre los mitos del 17 de Octubre.  Además, la columna de Mauricio David Idrimi sobre el Líbano y la oleada popular generada por el FMI.  Además, «debo debo»,  «personaje odioso» , «Quini 6» y otras deudas. 

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