EL TURNO DE ETIOPÍA

Columna AL DORSO | Mauricio David Idrimi 01.11.2019. Hace poco, el 11 de octubre, el primer ministro de Etiopía Abiy Ahmed recibió el Premio Nobel de la Paz por su capacidad para detener el conflicto bélico fronterizo con Eritrea. Al asumir el cargo en 2018, Abiy sorprendió al mundo al aceptar un acuerdo de paz para poner fin a 20 años de una sangrienta guerra entre Etiopía y Eritrea (…)

 

EL TURNO DE ETIOPÍA

Columna AL DORSO | Mauricio David Idrimi 01.11.2019.

Hace poco, el 11 de octubre, el primer ministro de Etiopía Abiy Ahmed recibió el Premio Nobel de la Paz por su capacidad para detener el conflicto bélico fronterizo con Eritrea. Al asumir el cargo en 2018, Abiy sorprendió al mundo al aceptar un acuerdo de paz para poner fin a 20 años de una sangrienta guerra entre Etiopía y Eritrea. Ambos países del este de África no habían tenido relaciones diplomáticas desde el inicio de la guerra, en 1998, conflicto durante el cual el propio Abiy peleó una vez en una ciudad que siguió en disputa hasta su anuncio del año pasado. Eritrea, con una población de 4 millones, se independizó de Etiopía en 1993 luego de una guerra de guerrillas de 30 años. Unas 80.000 personas murieron en la guerra entre ambas naciones, que terminó en 2000.

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Pero no todo es amor y paz para Abiy. Etiopía viene sufriendo también una crisis social y económica al estilo de del Líbano e Irak, y también Chile, Ecuador y Haití. Planes de austeridad, ajuste fiscales, inflación, desempleo y aumento de la pobreza cayeron sobre la mayor parte de la población de Etiopía. A esto hay que sumarle el autoritarismo del gobierno sobre regiones que exigen autonomía y más respeto étnico. Los fuegos de octubre que se vieron en varias naciones afectadas por planes de ajustes del FMI y gobiernos cortados por las tijeras del neoliberalismo tercermundista también quemaron las estructuras en Etiopía. Se supo que en los últimos días del mes de octubre la Comisión de Derechos Humanos de Etiopía habla de “entre 70 y 80 muertos” en las protestas registradas en la ciudad de Oromía y pide juzgar a los responsables.

Jawar Mohammed, un ex aliado del premier etíope, Abiy Ahmed, encabeza estas protestas en las que denuncia los intentos del gobierno para quitarle los guardaespaldas. Destacar que Mohammed ya jugó un papel fundamental en la caída del gobierno del anterior primer ministro, Haile Mariam Desalegn. Los partidarios de Jawar llevan desde el 22 de octubre último manifestándose contra Abiy después de que la policía rodeara la casa del activista e intentara que sus guardias personales se retiraran. El ganador del Premio Nobel de la Paz no es un hombre criticado a pesar de la obtención del galardón. No ha podido solucionar los problemas del federalismo complejo del país y las tensiones étnicas en varias regiones. Sin embargo, los cráneos del orden neoliberal occidental consideran a Etiopía como el país del “milagro económico”. Un informe del Banco Mundial da cuenta de esos datos y señala que el PIB de Etiopía creció un 10,2% promedio entre 2009 y 2016. Según el FMI Etiopía será en este año 2019, el país de mayor crecimiento del continente (8,5%). De esta manera, Etiopía será el líder de la región del este de África en cuanto al crecimiento del PIB real. A esto hay que agregarle las grandes inversiones de China, que coloca a Etiopía como una de las economías “más abiertas” de África. Las inversiones chinas han sido diversas y de gran magnitud. La Corporación de Construcción de Ingeniería Civil de China (CCECC) y la Corporación de Ingeniería Ferroviaria de China (CRECG) construyeron una moderna línea ferroviaria que conecta la capital etíope con su megaproyecto de puerto y base militar en Djibouti, inaugurado en 2017 y facilita su salida al mar, que perdió en la guerra de independencia de Eritrea. China diseñó el sistema, suministró los trenes e importó cientos de ingenieros durante los seis años que tomó la construcción de la línea férrea de 750 kilómetros que costó 4.000 millones de dólares, casi íntegramente financiado por bancos chinos.

Pero este crecimiento no se derramó para toda la población. Etiopía es un país muy pobre. Etiopía es uno de los países más pobres de África: la mitad de sus 77 millones de habitantes vive por debajo del umbral de pobreza y el nivel de desnutrición infantil es uno de los más altos del mundo. Más del 94,7% de la población vive con menos de dos dólares al día. Abiy aplicó medidas de austeridad monitoreadas por el FMI, el Banco Mundial y el Banco Africano de Desarrollo (BAD), como así también por expertos del Banco de la Unión Europea, tecnócratas chinos y economistas de EEUU. Se tomaron medidas en 2019 muy severas: impuestazos, baja de salarios en los empleados públicos, reducción de las jubilaciones, y quita de subsidios para varias regiones del interior. Todo eso llevó a protestas que se acrecentaron en octubre.

Los partidos progresistas y de izquierdas del país acusan al gobierno de Abiy de seguir medidas del FMI causando un desastre en la vida diaria de la población. El anterior gobierno que se fue, el de Desalegn, siguió las recetas del FMI con más dureza y se vio obligado a renunciar en medio de gigantescas protestas populares en casi todo el país. Abiy asumió con promesas de no seguir tan a rajatabla los consejos del FMI. Pero desvió la atención con la firma de paz con Eritrea y también con Sudán y Djibouti en cuestiones fronterizas, convirtiéndolo en un “hombre de paz” del Cuerno de África. A mediados de 2019 retomó la línea política de Desalegn y se sentó otra vez con el FMI. Argumentaba que el país necesitaba acomodar sus cuentas fiscales. Si esto sigue así Etiopía puede caer en la furia de las protestas de octubre, que crecerán en noviembre. Una vez más, los milagros económicos del FMI se van desvaneciendo. Y Abiy, pese a ser “hombre de paz”, debe recurrir a la represión policial para detener la rebelión ciudadana contra los ajustazos.

 

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TRATADOS DE LIBRE COMERCIO Y EL CAPITALISMO VERDE

Entrevista AL DORSO | Javier Echaide 27.09.2019. El gobierno de Mauricio Macri cierra su administra enfrentando nuevas demandas vinculadas a inversiones internacionales en nuestro país. El CIADI -que se encuentra dentro de la égida del Banco Mundial y al que nuestro país adhiere desde 1994- a lo largo de 2019 presentó cuatro nuevas demandas a las que se deberá responder muy probablemente a lo largo del próximo gobierno (…)

 

TRATADOS DE LIBRE COMERCIO Y EL CAPITALISMO VERDE

Entrevista AL DORSO | Javier Echaide 27.09.2019

El gobierno de Mauricio Macri cierra su administra enfrentando nuevas demandas vinculadas a inversiones internacionales en nuestro país. El Centro Internacional de Arreglo de Diferendos Relativos e Inversiones -que se encuentra dentro de la égida del Banco Mundial y al que nuestro país adhiere desde 1994- a lo largo de 2019 presentó cuatro nuevas demandas a las que se deberá responder muy probablemente a lo largo del próximo gobierno.

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Javier Echaide -abogado, doctor en derecho y especialista en tratados bilaterales de inversión y tratados de libre comercio- comenta al respecto: “estos mecanismos se ven en las estadísticas que tiene el CIADI, cuando hay una crisis, aumenta la cantidad de demanda de las empresas. Son un seguro de salida”. Ante la posibilidad de un cambio de gestión de gobierno en nuestro país a partir de octubre, Javier Echaide agrega: “a la retirada de un gobierno o se amenaza con la presentación de una demanda o directamente se presenta y que siga su curso”.

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La última demanda presentada a nuestro país es del 24 de septiembre por parte de la empresa energética Sauthern Energy Corp, cuya actividad se encuentra en la provincia de Río Negro, en la que se reclama al Estado la pérdida de 200 millones de dólares por el “cambio de las reglas de juego, denunciando que se está perdiendo plata” aclara  Javier Echaide.  

Por su parte, otra de las demandas presentadas a nuestro país este año tiene que ver con la nacionalización de las AFJP en el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner en el año 2008. Se reclaman 500 millones de dólares luego de 11 años porque dentro de las reglas establecidas por el CIADI no hay prescripción de las causas. 

El 11 de abril se recibió de la empresa Tecpetrol -la cual no se conoce su país de origen, sólo que es de capitales europeos- vinculada a Vaca Muerta una demanda por 1.446 millones de dólares y, por último, una demanda de entre 40 y 50 millones de dólares de una empresa española por violaciones al tratado bilateral de inversión existente con este país. 

Si bien no se encuentra actualizado en las estadísticas oficiales del CIADI, Argentina acumula en total 63 demandas ante este organismo internacional, siendo el país con la mayor cantidad en el mundo. Según Javier Echaide, han crecido las demandas que reciben países como Colombia, Venezuela o Uruguay pero se encuentran muy por debajo de la situación de nuestro país.

En lo que respecta al tratado de libre comercio entre la Unión Europea – Mercosur, hasta el momento no había claridad en la información presentada a partir de los textos que tenía nuestro país, Uruguay y Europa. Finalmente se dio a conocer el tratado con su texto final de 420 páginas que deberán ser tratadas y discutidas en el Congreso. 

En un primer análisis, Javier Echaide encuentra una competencia desigual de productos de mercados nacionales con los internacionales. Esto es debido a que “en el escenario internacional hay un montón de líneas cruzadas con todos los tratados bilaterales, a partir de la cláusula de nación más favorecida -que la tienen todos los TLC- se exige el mejor nivel de trato que vos le estás dando a un competidor” explica Javier Echaide, y agrega: “todo lo que hace esto es tirar para abajo las líneas arancelarias, las ventajas de las empresas, y ahí los que más ganan son los que ya están aventajados en la competencia económica”.

El Mercosur es altamente competitivo en relación con el agronegocio. En Europa esta actividad de encuentra subsidiada porque -en comparación con la capacidad productiva del Mercosur- no podría a esa escala. Es en esa dimensión de la economía europea que el Mercosur puede ejercer influencia. Javier Echaide reflexiona sobre esto: “En nuestra región las royalties son parte de las empresas internacionales, entonces lo que genera ganancia en estos tratados no son las commodities, son las royalties”.

En este momento de la negociación, los parlamentos nacionales y el parlamento de la Unión Europea tiene que discutir y aceptar las condiciones que establece el nuevo tratado. Es así que Austria indicó al Poder Ejecutivo que vete el acuerdo, tanto el gobierno saliente como el gobierno entrante. Esto es en carácter obligatorio. En palabras de Javier Echaide, hay tres críticas fuertes que se hablan en los países europeos: “la primera son las exportaciones, en materia de bajar los aranceles en cuestiones de agro y desmantelar los subsidios. Se cuestiona qué sucederá con el proteccionismo interno. Eso pega en Francia e Irlanda. La segunda preocupación es qué tipo de alimentos se van a incorporar en el mercado europeo porque tiene altísimos estándares de protección al consumidor. En Europa no se va a poder dar todos los alimentos llenos de transgénicos que comemos acá. La tercera cuestión es las decisiones en cuanto a los impactos ambientales en relación a lo que está pasando actualmente en la Amazonía y las acciones que se están llevando adelante al respecto” concluye Javier Echaide.

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LA DEUDA DEL IMPERIO TURCO OTOMANO

Columna histórica AL DORSO | Mauricio David Idrimi 26.07.2019. Uno de los imperios más polémicos de la historia moderna fue sin duda el imperio turco otomano de Estambul que abarcó tres continentes (…)

 

LA DEUDA QUE HIZO SUCUMBIR AL IMPERIO TURCO OTOMANO

Columna histórica AL DORSO | Mauricio David Idrimi 26.07.2019.

Uno de los imperios más polémicos de la historia moderna fue sin duda el imperio turco otomano de Estambul que abarcó tres continentes. Su crueldad hacia ciertos pueblos que se rebelaban de su opresión lo hicieron célebre, mientras la intelectualidad occidental de los siglos XVIII y XIX creó la imagen del “despotismo oriental” frente a la supuesta “libertad democrática” que pregonaba Europa.

Los otomanos tenían bajo su poder a los Balcanes y Grecia hasta la primera mitad del siglo XIX. Luego, en la segunda mitad del siglo XIX, el imperio empezó a desmembrarse por muchos motivos: rebeliones en los Balcanes, en Grecia, en África del Norte, en partes de la Península Arábiga; intervenciones de potencias imperiales enemigas (como los casos de Francia, Gran Bretaña, Rusia zarista); y despilfarro económico de la elite otomana. Pero el imperio otomano tuvo su sentencia de muerte con la imposición de la deuda. Los imperios occidentales de Francia y Gran Bretaña a mediados del siglo XIX querían el final de este viejo imperio musulmán del Medio Oriente asiático, al cual llamaban el “enfermo de Europa”. Los zares de Rusia buscaban también el final del imperio del Sultán, más que nada para extender su influencia política y cultural sobre los pueblos balcánicos cristianos ortodoxos y para apoderarse de las tierras de Georgia, Armenia y Azerbayán en la zona de los Caucasos, que estaban bajo dominio otomano hace tiempo.

El imperio turco otomano era el más viejo de todos en el ámbito europeo. Sus origenes se remontan a la gran oleada de pueblos de habla túrquica de las estepas euroasiáticas que llegaron al Medio Oriente asiático y a las puertas de Europa Oriental y al sur de Rusia desde el 1000 hasta el 1200 d.C. Muchos grupos fueron contratados como mercenarios en estados musulmanes, como fue el caso de los turcos selyukíes, los turcos gazvaníes, los turcos guríes y los turcos pecheneques. Muchos de ellos fundaron sus propias dinastías en el Medio Oriente asiático y Asia Central. Los selyukíes, por ejemplo, fueron protagonistas en las guerras de las Cruzadas de los años 1096-1291 y buscaron apoderarse del imperio bizantino en Asia Menor y los Balcanes, codiciando capturar Constantinopla. Entre el 1250 y 1300 los turcos selyukíes y otros grupos se vieron impactados por las oleadas belicosas de sus primos mongoles, que se apoderaron de Medio Oriente, Asia Central y hasta de Rusia e India. En el medio de este caos surgió el clan de los otomanos, que lograron asentarse en Turquía, fundando hacia el 1290 su propia dinastía.

Los otomanos, como el resto de los turcos, se islamizaron y se convirtieron en mercenarios pero esta vez de los turcos selyukíes. De la rama sunní, los otomanos guerrearon contra las invasiones mongolas para defender al debilitado estado turco selyukí. Finalmente, los selyukíes cedieron Turquía Oriental a los otomanos. El nombre otomano deriva del soberano Osmán I (Uthman en turco), quien se decide a fundar un imperio hacia el siglo XIV. En 1331 empiezan a conquistar los Balcanes y en 1453 se apoderan de Constantinopla, poniendo fin al imperio bizantino. Antes de que los, españoles, portugueses, ingleses, franceses y rusos se convirtieran en los grandes imperios europeos expansionistas, este grupo de turcos fundó un imperio gigante que abarcaría Medio Oriente, los Caucasos, África del Norte, Grecia, Europa Balcánica y la zona de Crimea. También, en los siglos XVI y XVII, amenazó al Sacro Imperio Romano Germánico, al cual le quería arrebatar la ciudad de Viena, capital de Austria, donde residía la poderosa familia católica de los Habsburgo.

El imperio otomano fue un estado multiétnico y en el que el Islam sunní dominaba la escena cultural. El máximo jefe era el Sultán, considerado líder y guía espiritual de todos los fieles del Islam sunni. Su poder era realmente despótico, con su guardia pretoriana de jenízaros (soldados esclavos), una casta de funcionarios religiosos y seculares, y el famoso harem, donde se explotaba a miles y miles de mujeres. Los otomanos toleraban a los judíos, cristianos y zoroastrianos, pero les obligaban a pagar tributos extras que los fieles musulmanes no tributaban. También pactaban con el clero cristiano ortodoxo de Grecia y los Balcanes para controlar a la población campesina que no quería saber nada con la colonización de poblaciones musulmanas turcas y árabes en sus terruños. Las guerras contra los rusos y los persas safawidas en el siglo XVIII empezaron a debilitar al imperio del Sultán y en el siglo XIX el viejo estado expansionista otomano se topó con los nuevos imperialismos occidentales.

El imperio otomano empezó a decaer en el siglo XIX. El Sultán se vio obligado a contraer mucha deuda en los mercados internacionales de la era capitalista del siglo XIX con el fin de recuperar la maltrecha economía y el poder del imperio. La deuda contraída llevaría a aceptar la intervención foránea de los grandes imperios europeos. Las rebeliones en Grecia de 1821-1826 hicieron gastar mucho al imperio. Pidieron ayuda al bey de Egipto, Mohammed Alí, que era una especie de vasallo del Sultán. Los egipcios derrotaron y masacraron a los rebeldes griegos. Esto generó repudio en el mundo occidental y en Rusia. Los británicos en este caso se adelantaron y apoyaron a los insurgentes helenos para empezar a jaquear a los otomanos. Los otomanos fueron derrotados por los británicos y los griegos en 1827, perdiendo su flota del Mediterráneo Oriental en la Batalla de Navarino. Tras la derrota en el Mediterráneo Oriental, el bey de Egipto quiso buscar su recompensa en las propias tierras del Sultán y sus ejércitos atacaron Palestina y Siria en 1831-1841.

Las jugarretas de la historia de los imperios obligaron al Sultán a replegarse en los Balcanes, donde surgirán rebeliones en Bulgaria, Rumanía, Serbia, Croacia y Kosovo. Casi los otomanos se quedaron sin ejército, mientras británicos y rusos apoyaban a los rebeldes nacionalistas balcánicos. Por su parte, los otomanos se vieron en aprietos con los rusos en la Guerra de Crimea (1853-1856). Forzó a los otomanos a emitir deuda por primera vez en su historia. Los intereses impuestos sobre el crédito foráneo pronto se multiplicaron, hasta que en 1875 la deuda alcanzó el valor nominal de los 200 millones de libras, con un pago de amortizaciones por valor de 12 millones. Por aquel entonces, el imperio otomano se vio obligado a destinar un 55 % de sus ingresos anuales al pago de los intereses. La situación empeoró de forma incontrolable en la Guerra Ruso-Turca  de 1877-1878, en la que los ejércitos zaristas apoyaron a los rebeldes nacionalistas búlgaros antiotomanos.

Tantas guerras desgastaron al imperio del Sultán. Egipto se separaba definitivamente de los turcos otomanos y con ayuda de los británicos quería ser un “reino independiente”. Ante tanta crisis, increíblemente, los otomanos pidieron ayuda… a sus antiguos enemigos: los británicos y rusos. Esta ayuda bélica tenía un precio: el Sultán tenía que aceptar un sistema de libre mercado, retirando lols aranceles sobre productos importados británicos y rusos. Desde entonces la economía otomana empezó a ser monitoreada por asesores de Gran Bretaña entre 1880 y 1900. Los rusos se quedaron con Georgia, Armenia y Azerbayán.  En 1881 los británicos crearon en el imperio otomano el Departamento de la Administración de la Deuda Pública tras una renegociación de la deuda soberana. Este departamento estaba dirigido por oficiales del imperio británico y llegó a tener 9000 empleados foráneos. Estos invasores del capitalismo imperialista británico tenían que garantizar el pago de la deuda mediante la confiscación y la recolección de ciertos impuestos. El Sultán se reservó el monopolio de la sal y el tabaco, el impuesto sobre el paple estampado, y sobre el alcohol y el diezmo sobre la seda. Esto supuso contracción de los ingresos nacionales del imperio otomano, forzando al Sultán a adquirir deuda con el fin de pagar los intereses, sumiéndolo en un ciclo interminable que estalló en diferentes momentos a fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Revueltas antibritánicas se hicieron eco en Turquía y obligaron al régimen otomano a romper con los británicos. El imperio otomano se unió a la Alemania imperial del káiser Guillermo II de Hohenzollern y a la Austria-Hungría de la dinastía de los Habsburgo contra los británicos, los franceses y los rusos zaristas. Pero la deuda contraída ya dio el tiro del final para acabar con el viejo imperio otomano. Para salvarse de esa pesada herencia de la deuda el imperio otomano creyó en la guerra y se involucró en grandes conflictos.

Los otomanos participaron de la Guerra de los Balcanes de 1912-1913 y en la Primera Guerra Mundial de 1914-1918. En 1919-1924 el imperio otomano lo perdió todo y se quedó solo con Constantinopla (Estambul) y Turquía. Gran Bretaña se quedó con Irak, Palestina, Jordania, Kuwait, Omán, Yemen, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Catar, Egipto y Sudán. Francia se quedó con Líbano y Siria. Y los británicos apoyaron la creación de la monarquía saudita en Arabia. Como los otomanos fueron perdedores de la Primera Guerra Mundial, los vencedores les impusieron grandes sanciones. Esto generó una rebelión de militares nacionalistas de cierta tendencia derechista, que fue liderada por Mustafá Kemal Ataturk, fundador de la actual República Turca en 1924. Fue el final del imperio turco otomano. Sin embargo, el nacionalista anticomunista y occidentalizado Atraturk renegociaría la deuda con los antiguos enemigos del Sultán. La deuda odiosa se llevó puesto a un viejo imperio y en el siglo XX amenazaría a la República Turca.

 

 

 

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El repudio de la deuda zarista

Columna histórica AL DORSO | Mauricio David Idrimi 05.07.2019. Al año siguiente del estallido revolucionario, a principios de 1918, la revolución suspendió el pago de la deuda externa, decretando el repudio de todas las deudas contraídas por el régimen opresor zarista, así como aquellas que contrajo el gobierno provisional de Aleksander Kerensky para seguir con la guerra contra la Alemania del káiser Guillermo II (…)

 

LA REVOLUCIÓN RUSA Y EL NO PAGO DE LA DEUDA ZARISTA


Por Mauricio David Idrimi (05.07.2019)

Uno de los admirables casos de no pago de una deuda odiosa es el de la Rusia soviética tras la revolución liderada por Lenin y Trotsky en las jornadas de octubre de 1917 (noviembre de 1917 para el calendario gregoriano occidental, ya que los rusos usaban el viejo calendario juliano ortodoxo). Las terribles consecuencias de la Primera Guerra Mundial para el pueblo sometido a lo que era el genocida imperio zarista y todo el historial de opresión sobre las masas fueron condimentos para el estallido de una de las revoluciones más decisivas de la historia de la humanidad. Por primera vez se creaba un estado con la intención de destruir un régimen clasista y el afán internacionalista de combatir al capitalismo, bajo los apremiantes conceptos teóricos y políticos de Karl Marx y Friedrich Engels. Como ha escrito el historiador británico Edward Carr: “La revolución rusa de 1917 constituye un punto decisivo en la historia, y bien puede ser considerada por los futuros historiadores como el mayor acontecimiento del siglo XX. Al igual que la revolución francesa, continuará polarizando las opiniones durante mucho tiempo, siendo exaltada por algunos como un hito en la liberación de la humanidad de la opresión pasada, y denunciada por otros como un crimen y un desastre. Representó el primer desafío abierto al sistema capitalista, que había alcanzado su cenit en Europa a finales del siglo XIX.”

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Más allá de los debates políticos e historiográficos sobre la revolución rusa de 1917 hay que tener en cuenta que ella misma ha logrado una gran estocada contra la lógica usurera del modo capitalista de producción con su propio ejemplo al no pagar la deuda odiosa del régimen zarista derrocado. Al año siguiente del estallido revolucionario, a principios de 1918, la revolución suspendió el pago de la deuda externa, decretando el repudio de todas las deudas contraídas por el régimen opresor zarista, así como aquellas que contrajo el gobierno provisional de Aleksander Kerensky para seguir con la guerra contra la Alemania del káiser Guillermo II. Al mismo tiempo, decidió expropiar todos los haberes de los capitalistas extranjeros en Rusia con el objetivo de restituirlos al patrimonio nacional, además de nacionalizar el sistema bancario. Esta última medida ya había sido anunciada por primera vez en el Tratado de Vyborg en 1905 en ocasión en que se deseaba entorpecer los esfuerzos del gobierno zarista para conseguir nuevos préstamos externos. No obstante, como señala Eduardo A. Zaldueno en su libro La Deuda Externa (1988), desde 1890 los rusos emigrados por extremistas advertían en Europa en cada ocasión que Rusia deseaba emitir bonos que los gobiernos revolucionarios del futuro no serían responsables por esas deudas.

Como era de esperarse, el capital internacional se alarmó y pegó el grito en el cielo. Se preparaba el ataque internacional capitalista para destruir al gobierno revolucionario soviético. No se trataba de un gobierno más que no podía pagar sus compromisos de deuda a una potencia colonial o imperialista, sino que el régimen soviético estaba dispuesto a destruir el sistema capitalista no sólo en Rusia, sino en el mundo entero.

El Soviet Supremo repudió la deuda contraída por los zares con Estados Unidos e Inglaterra que era de 11.300 millones de dólares. El decreto del 10 de febrero de 1918, dispuso que:

  1. Todos los préstamos estatales contraídos por los gobiernos de los terratenientes y de la burguesía rusa (…) son declarados en este acto nulos a partir de diciembre de 1917. Los cupones de estos préstamos correspondientes a diciembre no serán pagados;
  2. Las garantías dadas por dichos gobiernos respecto de préstamos concertados por distintas empresas e instituciones serán igualmente nulas;
  3. Todos los empréstitos externos sin excepción son anulados incondicionalmente.[1]

 

La revolución no sólo aportó la lucha clasista y anticapitalista a nivel internacionalista, sino que se convirtió en una campeona de la lucha para no pagar deudas odiosas. Lenin y sus camaradas de lucha llamaron no sólo a la revolución en el mundo, sino que pidieron a los pueblos de repudiar la deuda como otro capítulo de la batalla comunista contra la burguesía. Los bolcheviques criticaron el carácter usurero de las deudas impuestas por las potencias y el propio Lenin sabía que alimentaba la lógica de acumulación del capital. Sabía también que no alcanzaba con no pagar la deuda, sino que había que poner punto final al capitalismo en todas sus formas en el mundo.

Este categórico llamamiento hizo que las potencias capitalistas se unieran contra la revolución y alimentaran al bando de los “blancos” contrarrevolucionarios para derrocar a la revolución con una guerra civil en 1918-1920. Esta guerra civil fue ganada heroicamente por el pueblo y la revolución derrotó no sólo a sus enemigos internos, sino a los países capitalistas grandes y chicas que participaron. Catorce países participaron con sus tropas en esa agresión. Francia envió 12.000 soldados (al mar Negro y al Norte), Gran Bretaña envió 40.000 (principalmente al Norte), Japón 70.000 (a Siberia), Estados Unidos 13.000 (al Norte junto a franceses y británicos), Polonia 12.000 (a Siberia y a Múrmansk), Grecia 23.000 (al mar Negro) y Canadá 5.300.  Hay que señalar que la intervención japonesa se prolongó hasta octubre de 1922. En total, las tropas extranjeras aliadas anticomunistas alcanzaron los 180.000 efectivos.

De las potencias capitalistas más preocupadas en derrocar al régimen soviético, Francia era la que más quería castigar a la revolución.  La decisión soviética de repudiar la deuda afectaba a Francia más que a ningún otro país, ya que los empréstitos rusos zaristas habían sido emitidos en París y la mayoría de los títulos estaban en posesión de residentes en Francia. Tras la guerra civil, vinieron los embargos comerciales y financieros a la revolución. El gobierno de Lenin se vería debilitado, con crisis social, hambrunas y una economía estatal planificada muy golpeada. La Nueva Economía Política (NEP) que aplicaron los bolcheviques para levantar al país tras crudos años de guerra era una forma de concatenar algo de capitalismo con vigilancia socialista estatal. Pero no fue suficiente. Las potencias capitalistas querían ahogar a la revolución.

El gobierno soviético estaba decidido a pagar en oro la importación de bienes absolutamente necesarios. Pero el capitalismo internacional decidió no venderle ni comprarle nada a la revolución. Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos exigían que el oro ruso debía serles devuelto con el fin de indemnizar a los capitalistas que fueron expropiados y para reembolsar las deudas. El comercio soviético en ese sentido estaba a la deriva y la entrada de divisas a la revolución era imposible.

Pero el pragmatismo bolchevique llegó a 1920 y así lo entendieron las potencias. En ese año una delegación comercial de la Rusia bolchevique fue recibida cortésmente por los británicos en Londres. De hecho, se firmó un tratado anglo-soviético con el objetivo de facilitar el comercio mutuamente provechoso. Desde 1921 el gobierno soviético estuvo dispuesto a reconocer sus obligaciones legales y los reclamos judiciales por el valor de las expropiaciones, pero con la condición de que los países aliados reconocieran también los perjuicios sufridos por la población rusa por las diversas intervenciones durante la guerra civil de 1918 cuando los alemanes ocuparon Ucrania, los franceses, ingleses y americanos desembarcaron en Murmansk y Arcangel y los japoneses ocuparon Vladivostok. El monto de la deuda se estimó entonces en 9,6 millones de rublos y las reparaciones por daños en 39 millones de rublos.[2]

Los soviéticos también firmaron acuerdos con la Alemania de la República de Weimar y hasta delegaciones militares germanas visitaron Moscú para firmar algunos acuerdos en materia bélica vertidos en el Tratado de Rapallo de abril de 1922. Con el tiempo la revolución fue restableciendo contactos con países vecinos como Turquía, Persia, China y Japón. La NEP exigía algo de contacto internacional, sin abandonar la proclama revolucionaria. Y comenzaron a celebrarse convenios negociados individualmente con algunas empresas importantes, especialmente las petroleras, solamente ellas lograron la firma de 16 acuerdos en 1922. Si bien en Europa Occidental costaba apoyar a movimientos obreros rebeldes, en el Oriente asiático lograron apoyar a una revuelta en Mongolia en 1924, fundando allí una república soviética local. Sin embargo, el comunismo occidental no logró vencer en Alemania, Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos. Otro golpe más a la revolución y la sombra del stalinismo llegaba a Rusia para crear un engendro estatal que nada tenía que ver con las ideas de Marx y Engels.

La disputa de la Unión Soviética con los otros países continuó durante décadas. El Reino Unido recién llegó a un acuerdo final en julio de 1986 cuando acordó dar por canceladas las deudas de la Rusia zarista repudiadas en 1918 a cambio de que también la Rusia soviética renunciara a reclamar indemnizaciones por daños sufridos durante la intervención británica en la guerra civil rusa de 1918 y 1921.

[1] OLMOS GAONA, Alejandro, La deuda Odiosa. El valor de una doctrina jurídica como instrumento de solución político, Peña Lillo – Ediciones Continente, 2005, página 50.

[2] ZALDUENO, Eduardo A., La deuda externa, Ediciones Depalma, Buenos Aires, 1988.

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Níger y la guerra oculta del uranio

Columna Internacional AL DORSO | Mauricio David Idrimi 31.05.2019. El país africano saheliano sigue vive momentos muy tensos. Fuerzas de seguridad de Níger comunicaron que este lunes 3 de junio mediante operativos frustraron ataques con bombas que planeaba el grupo radical islámico Boko Haram contra objetivos en la ciudad de Diffa, situada en el sureste del país (…)

 

Níger y la guerra oculta del uranio

Columna Internacional AL DORSO  | Mauricio David Idrimi  (31.05.2019)

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El país africano saheliano sigue vive momentos muy tensos. Fuerzas de seguridad de Níger comunicaron que este lunes 3 de junio mediante operativos frustraron ataques con bombas que planeaba el grupo radical islámico Boko Haram contra objetivos en la ciudad de Diffa, situada en el sureste del país. Tropas de Níger están asesoradas por fuerzas militares de Francia y de Estados Unidos, que dicen combatir el terrorismo yihadista en África Occidental. La región de Diffa, en estado de emergencia desde 2015, en los últimos meses experimentó oleadas de arremetidas con explosivos por elementos radicales, las cuales provocaron decenas de víctimas.

También el país sufre secuestro de mujeres y personal médico de las Naciones Unidas por los rebeldes islamitas de Boko Haram. Países como Chad, Camerún, Níger, Nigeria y Benin unieron fuerzas para luchar contra la secta Boko Haram, que como grupo armado pretende imponer un califato islámico. Pero la población de Níger rechaza la presencia de tropas extranjeras de Francia y Estados Unidos, como lo manifestó la gran marcha del domingo 26 de mayo pasado en Niamey, capital del país. Lo que hay que saber es que esas tropas ajenas custodian las grandes reservas de uranio que posee el país, ya que produce el 40 % de ese recurso en el mundo.

Níger ha sido presa del neocolonialismo, de la deuda externa y del constante  saqueo de sus valiosos recursos naturales: uranio y carbón. Los franceses no se han ido de su antigua colonia al sur del Sahel y, junto a la preocupación norteamericana, dicen temer por la aparición de movimientos jihadistas adherentes de Al Qaeda entre los tuareg nómadas del norte del país. Pero en realidad temen que libios, chinos e iraníes ocupen un lugar estratégico en la explotación del uranio y el carbón.

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Indonesia y su continua inestabilidad

Entrevista AL DORSO | Maurico David Idrimi 24.05.2019. Indonesia se convirtió en noticia otra vez en la región del Sudeste Asiático. Los medios del mundo informaron este jueves 23 de mayo que la policía reprimió manifestaciones populares, dejando el saldo de seis muertos y unas 200 personas heridas (…)

 

INDONESIA Y OTRA VEZ LA INESTABILIDAD POLÍTICA EN EL “PAÍS DIVERSO”

Entrevista AL DORSO | Mauricio David Idrimi (24.05.2019)

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Indonesia se convirtió en noticia otra vez en la región del Sudeste Asiático. Los medios del mundo informaron este jueves 23 de mayo que la policía reprimió manifestaciones populares, dejando el saldo de seis muertos y unas 200 personas heridas. Esta salvaje represión se debió a que se conocieron los resultados de las elecciones del país, que dieron vencedor al actual presidente Joko Widodo con el 55 % de los votos, según los datos oficiales. Lo que empezó este martes 21 de mayo como una manifestación pacífica contra los resultados de las elecciones presidenciales se ha convertido en violentos enfrentamientos entre los manifestantes y la policía. Las fuerzas del orden hicieron uso de gases lacrimógenos y fueron respondidas con el lanzamiento de piedras y cócteles molotov. Una veintena de coches fueron incendiado y al menos 60 personas han sido detenidas.

La Comisión Electoral de Indonesia anunciaba la victoria de Widodo con un 55% de los votos frente al 45% del exgeneral Prawobo Subianto, candidato de los islamistas, que denunciaron fraude en los comicios. Widodo gobierna el país desde 2014 y en los últimos años de su gobierno se ha acercado a las potencias occidentales, argumentando que los “terroristas islámicos” quieren apoderarse de Indonesia. Vieja historia la de esta nación-archipiélago, diversa culturalmente y tierra de la población musulmana más grande conocida.
Indonesia es el cuarto país más poblado del mundo, con más de 250 millones de habitantes.

Aunque no es un estado islámico, Indonesia es la nación con más musulmanes en el mundo, ya que cerca del 86,1 % de la población es musulmana, según el censo nacional de 2000. Del resto de la población, el 8,7 % es cristiana,3 % son hindúes y el 1,8 % son budistas o de otras religiones. La mayoría de los hindúes en Indonesia son balineses, mientras la mayoría de los budistas en Indonesia son de origen chino. Desde el 700 d.C., floreció el reino Srivijaya, de religión hindú. Luego llegaron misioneros budistas y hacia el 1400 comerciantes musulmanes llegaron al Indonesia y lograron una notable campaña de islamización sobre gran pàrte de la población, que son de la etnia javanesa. Hacia el siglo XVI llegaron los primeros invasores europeos y en el siglo XIX se consolidó el orden colonial de los Países Bajos. Los neerlandeses gobernaron Indonesia hasta 1949, cuando el país logró la independencia bajo el liderazgo del tercermundista Sukarno, que fuera derrocado por el general Haji Suharto en 1967 tras una brutal represión anticomunista en 1965. Con apoyo estadounidense, Suharto fue un tirano odioso hasta su caída en 1997, siendo un fiel aliado anticomumunista en el Sudeste Asiático. Suharto fue el genocida que reprimió a los independentistas de Timor Oriental, desde 1976, año en que esta parte de la isla de Timor dejó de ser colonia portuguesa. En 2002 terminaron las masacres y Suharto quedó en la historia como un salvaje dictador.

Tras la caída de Suharto el país entró en la inestabilidad política, entre conflictos étnicos, sociales y militares. Los islamistas fueron ganando terreno y los sucesivos gobiernos oscilaron entre políticas neoliberales y socialdemócratas, que, sin embargo, estuvieron siempre sometidos a Occidente. Es el caso de Widodo, que enfrenta ahora una crisis social impactante y que es agitada por grupos musulmanes que no ven con buenos ojos la occidentalización del país.

 

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Palestina y Al-Nakba

Entrevista AL DORSO | Mauricio David Idrimi 17.05.2019. Palestina estuvo habitada desde tiempos remotos por pueblos de habla semítica, del grupo occidental dentro del escenario del Medio Oriente. Pasaron por allí pueblos cananeos, amorreos, fenicios, arameos, hebreos, edomitas, amonitas, moabitas, árabes, es decir, grupos linguísticos semíticos occidentales que no necesariamente se deben asociar a una religión en particular. 

 

PALESTINA, DE NACIONALISMOS DE UN LADO Y DEL OTRO

A propósito de la Franja de Gaza y el sionismo israelí

Entrevista AL DORSO | Mauricio David Idrimi (17.05.2019) 

Palestina estuvo habitada desde tiempos remotos por pueblos de habla semítica, del grupo occidental dentro del escenario del Medio Oriente. Pasaron por allí pueblos cananeos, amorreos, fenicios, arameos, hebreos, edomitas, amonitas, moabitas, árabes, es decir, grupos linguísticos semíticos occidentales que no necesariamente se deben asociar a una religión en particular. Cierto que desde el siglo VII la mayoría de la población árabe que llegó a Palestina trajo el islam y logró que esta nueva religión monoteísta cobre fuerza y que la mayoría de la población local abrace la nueva fe. No obstante, siguieron habiendo poblaciones que adoptaron el árabe como nueva lengua sin abandonar la fe judía o cristiana. Es decir, y de acuerdo con la proclama nacionalista palestina, hay palestinos judíos, cristianos y, por supuesto, musulmanes, que hablan árabe, otra de las tantas lenguas históricas del grupo semítico occidental del Medio Oriente, la que prevaleció a las anteriores de épocas muy antiguas.

El exarcebado nacionalismo israelí sionista ha asociado religión con estado-nación, tergiversando la historia y poniendo sobre la mesa un debate muy urticante acerca de la historia de Israel, de la Biblia, de los hebreos, de la religión judía, de la cultura judía y del conflicto israelí-palestino frente a temas sensibles como la religión monoteísta, las guerras, el terrorismo y la geopolítica en el Medio Oriente. Las elites sionistas sostenedoras del estado israelí actual hasta han creado una historia patria basada en las sagradas escrituras de la Torá para explicar a la ciudadanía israelí judía de que la “historia antigua” del país arranca con los patriarcas posdiluvianos, Moisés, el Éxodo, Josué y la conquista de Canaán, con los Jueces y hasta la formación del reino davídico en Palestina. Luego siguen los profetas de Israel y las historias de tristes yugos por parte de diversos imperios (asirio, babilónico, persa, helénico, romano, musulmán), que completan una historia patria oficial que a veces escapa de registros históricos más significativos y que hasta en el propio estado israelí se toman en cuenta para desmitificar un nacionalismo cuasi religioso y chauvinista. Para varios historiadores israelíes hay que ir más allá de la Biblia para comprender una historia verídica de la cultura judía y de Palestina misma. La lucha contra la versión oficial del sionismo es también tediosa para estos historiadores israelíes que se animan a salirse de la visión hegemónica nacionalista y bíblica.

También es verdad que el nacionalismo llegó entre elites políticas árabes y musulmanas desde fines del siglo XIX hasta los tiempos de la caída del imperio otomano. Los colonialistas ingleses y franceses inventaron algunas fronteras y de allí salieron Irak, Siria, Líbano, Kuwait, Jordania y… Palestina. Este nombre surge desde los tiempos de Roma imperial y se ha conservado en los círculos intelectuales occidentales. Los árabes le llaman Filistin y de allí se le conoce como la tierra de los árabes que vivieron en la antigua Canaán, coexistiendo con los judíos y cristianos, también de habla árabe. Tanto el sionismo como el nacionalismo palestino son productos de modernizaciones ideológicas del siglo XIX que dejaron su mella en el Medio Oriente y en el conflicto actual de la Franja de Gaza. Lo cierto es que Israel es el estado aliado a Occidente y un gendarme proestadounidense que no deja de masacrar palestinos, y eso sí que es una realidad cruda muy cierta.

 

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SUDÁN Y EL HISTORIAL DE LOS REGÍMENES MILITARES

Mauricio David Idrimi 19.04.2019. El jueves 11 de abril de 2019 fue el final del régimen militar de Omar Hassan al-Bashir en Sudán. Un golpe de sus camaradas de las fuerzas armadas lo derrocaron luego de largas jornadas de protestas populares en Jartum y otras ciudades del país africano que exigían la renuncia de al-Bashir y también de todo el régimen militar (…)

 

SUDÁN Y EL HISTORIAL DE LOS REGÍMENES MILITARES

Por Mauricio David Idrimi | Columna radial AL DORSO (19.04.2019)

El jueves 11 de abril de 2019 fue el final del régimen militar de Omar Hassan al-Bashir en Sudán. Un golpe de sus camaradas de las fuerzas armadas lo derrocaron luego de largas jornadas de protestas populares en Jartum y otras ciudades del país africano que exigían la renuncia de al-Bashir y también de todo el régimen militar. Todo empezó a fines del año pasado de 2018. El país venía sufriendo una inflación galopante y alza de precios de productos básicos.

En enero de 2018, implementó el plan de austeridad del Fondo Monetario Internacional, transfiriendo algunos sectores de importación al sector privado. Como resultado, el precio del pan se duplicó; el precio de la gasolina aumentó un 30%. La inflación alcanza el 40%. Los movimientos estudiantiles y el Partido Comunista de Sudán organizaron manifestaciones para desafiar la política de Omar al-Bashir. Este último reaccionó arrestando al Secretario General del Partido Comunista y a otros dos dirigentes del partido, y cerrando seis periódicos. Finalmente la represión derivó en alza de más protestas y en abril de 2019 al-Bashir cayó y fue detenido por un Consejo de Guerra que impuso un toque de queda y un estado de emergencia.

Sudán desde que se independizó el 1º de enero de 1956 del orden colonial inglés fue un país con un historial de desestabilización permanente.En 1969 se produjo el primer golpe militar que impondría a Jafaar al-Nimeri como presidente. Nimeri negoció un arreglo en 1972 con los rebeldes cristianos y animistas del sur, pero la firma de los acuerdos con el sur en 1983, supuso el final político del propio Nimeri. Durante su mandato, Nimeri para poder tener acceso a las ayudas financieras del FMI tuvo que aceptar las condiciones de empobrecimiento impuestas que repercutieron sobre las condiciones de vida de la población. Como una reacción del sentimiento de rebeldía de la población musulmana delk norte antes las consecuencias de tales medidas, se impuso la Sharia, la Ley Islámica, sobre todos los ciudadanos del Sudán, independientemente de las creencias o prácticas religiosas de cada ciudadano, de cada región. Como era de suponer, esta imposición supuso la retirada inmediata de los líderes del sur del Frente Popular de Liberación de Sudán  (SPLF) y el inicio de la guerra de su brazo armado, el Ejército Popular de Liberación de Sudán (SPLA), mandado por John Garang, contra el gobierno central. Aprovechando la visita realizaba a los Estados Unidos, Nimeri fue depuesto por un nuevo golpe de estado. Cuando de nuevo se celebraron elecciones, el gobierno recayó sobre Sadiq al-Mahdi, que formó un gobierno de coalición que fue incapaz de abordar los problemas heredados de la deuda externa, la hambruna y la guerra en el sur.

En julio de 1989, aparece el golpsita al-Bashir. El nuevo gobierno tuvo el apoyo del Movimiento Islámico Nacional (conocido como NIF), se convertía en la organización política más importante del régimen. El NIF, una organización fundamentalista musulmana dirigida por el líder sunnita ortodoxo Hassan al-Turabi, demostró su influencia sobre el gobierno cuando consiguió en 1991, logró de nuevo imponer la Sharia. Esta alianza política llevó a al-Bashir enemistarse con Occidente. Luego vinieron ciertos acercamientos con Irán. Las sanciones comerciales no tardaron en llegar y Estados Unidos colocó a Sudán como “estado patrocinador del terrorismo”. La ONU también impuso sanciones al régimen de al-Bashir.

La presión occidental llevó a romper con la gente de al-Turabi y al-Bashir intentó acercamientos con Occidente en 1999. Los rebeldes del sur siguieron luchando por su independencia, mientras en la zona de Darfur grupos yihadistas musulmanes atacaron a población cristiana y animista en 2003. Se llevó a cabo un exterminio de la población negra por parte de los yanyauid. Es conocido como el Conflicto de Darfur. En 2005 eso produjo una guerra con Chad y el régimen de Idriss Deby. Los sucesos de la Primavera Árabe de 2011 que se llevó puesto a los gobernantes de Túnez, Libia y Yemen, hizo pensar a al-Bashir para amigarse con Occidente. Rompió con Irán y ciertas alianzas con Rusia y China, y buscó ayuda de la monarquía saudí y de Emiratos Árabes Unidos. El 9 de julio de 2011 Sudán del Sur logra la independencia, aceptada por al-Bashir.

No alcanzó con alianzas pragmáticas con los saudíes y Occidente. El régimen de al-Bashir cayó y los militares ahora son presionados para llamar a elecciones civiles. Sudán sigue siendo un país africano inestable y un próximo polvorín en la zona del Sahel y el Cercano Oriente.

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