Ajuste con olor a deuda

Entrevista AL DORSO | Alejandro Olmos Gaona y Héctor Luis Giuliano 13.12.2019. Luego de los últimos dos años de gobierno macrista y a partir de la toma de deuda por 100 años del 2018, la situación económica y financiera de la Argentina se agrava de forma continua (…)

 

Ajuste con olor a deuda

Entrevista AL DORSO | Alejandro Olmos Gaona y Héctor Luis Giuliano 13.12.2019.

Luego de los últimos dos años de gobierno macrista y a partir de la toma de deuda por 100 años del 2018, la situación económica y financiera de la Argentina se agrava de forma continua. Junto con Alejandro Olmos Gaona y Héctor Luis Giuliano analizamos el panorama que recibe el nuevo gobierno y qué perspectivas se encuentran para los próximos meses. Según Alejandro Olmos Gaona “manejar esta deuda descomunal que tenemos que enfrentar a buitres, enfrentar a los bancos, enfrentar a los fondos de inversión, es complicado”

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Una de las primeras medidas anunciadas por el nuevo gobierno es la creación del Consejo de asesores de deuda en el que uno de los nombres que lo componen es Daniel Marx. Haciendo un recorrido por su trayectoria en los distintos gobiernos, Alejandro Olmos Gaona aclara que  “Daniel Marx estuvo en todas las negociaciones finales que llevaron a los distintos estallidos de la deuda” y en vinculación con los procesos de megacanje que se dieron a lo largo de la historia reciente, Héctor Luis Giuliano agrega que “todos los megacanjes fueron planteados como éxitos, todos terminaron como fracaso”

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En relación con la necesidad de negociación que se plantea desde el gobierno actual, Héctor Luis Giuliano cree necesario destacar que la deuda pública argentina “ha cambiado de mano fuertemente” y que los acreedores con los que habrá que negociar no necesariamente son los mismos que hace unos años atrás. Héctor Luis Giuliano agrega: “Entraron los nuevos fondos buitre a comprar deuda argentina. La composición de la duda actual no es la misma que el año pasado. La prueba ácida que debería pedirle al gobierno es con quién están negociando”

Por otra parte y ante el discurso de la necesidad de un canje rápido, Héctor Luis Giuliano especifica: “¿Cómo se traduce esto del canje rápido? Señores, no pierdan tiempo porque el tiempo desgasta a los acreedores”. En cuanto a la declaración del virtual default, Héctor Luis Giuliano agrega: “si se blanquease el default eso pondría a los acreedores en jaque porque dejan de percibir intereses. Lo que están pidiendo es reperfilar, están pidiendo plazo, entre 2 o 4 años para patear el problema para adelante”.

Ante la posibilidad de una investigación real del origen de la deuda, Alejandro Olmos Gaona expresa: “Es un delirio, ni con mayoría kirchnerista en la cámara ni con mayoría en la cámara de la oposición porque dejaría de ser un país en el que se puede invertir. No se puede salir del sistema de la deuda”. Cuando se tomó el bono con el Fondo Monetario Internacional a 100 años, se da un diagnóstico de lo que iba a pasar en Argentina en el 2017 y 2018. Alejandro Olmos se pregunta “¿Cómo es posible que un inversor compre un bono con ese diagnóstico? Es necesario que el Banco Central transparente esta situación” concluye.

La negociación con el Fondo Monetario Internacional es un requisito formal para luego poder negociar con los fondos buitre.El Fondo Monetario Internacional, además de ser el principal acreedor de la Argentina, es el garante para los demás acreedores. Héctor Luis Giuliano analiza: “¿Qué es lo que se negocia técnicamente? que el gobierno argentino comprometa un superávit fiscal primario para poder pagar intereses. Esa es la ecuación que se tiene que cumplir a raja tabla porque si no, no se puede pagar nada” concluye.

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Rupturas y continuidades

Entrevista AL DORSO | Maristella Svampa 13.12.2019. “El gobierno de Alberto Fernández tiene que dar resultados rápidos en términos sociales y económicos porque venimos de una etapa muy particular en América Latina. Sobre todo respondiendo a la pobreza, al hambre” comienza Maristella Svampa (….)

 

Rupturas y continuidades 

Entrevista AL DORSO | Maristella Svampa 13.12.2019.

En Argentina, las políticas neoliberales, representadas por el gobierno de Mauricio Macri, dan por concluido su ciclo a partir de la asunción del presidente Alberto Fernández el pasado 10 de diciembre. Esta etapa en donde se profundizó la crisis económica finaliza sin estallido y en el marco de un proceso electoral porque hay cierta expectativa política en el nuevo gobierno. Junto con Maristella Svampa -socióloga, investigadora y escritora- analizamos estas perspectivas. “El gobierno de Alberto Fernández tiene que dar resultados rápidos en términos sociales y económicos porque venimos de una etapa muy particular en América Latina. Sobre todo respondiendo a la pobreza, al hambre” comienza Maristella Svampa.

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En la figura del nuevo presidente y a partir de su discurso de asunción, Maristella Svampa dice: “De alguna manera representa un progresismo más liberal, más respetuoso de las divisiones de poder, del pluralismo político. No de un progresismo más populista como el que vimos en los últimos años”. Si bien hay ciertos anuncios que marcan un avance importante, como el Ministerio de la Mujer en el que Maristella Svampa ve una “oportunidad histórica para las mujeres”, hay una continuidad en el modelo productivista basado en el extractivismo. 

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En este marco se ha mostrado el ejemplo de San Juan como uno de los más importantes del país sin dar cuenta de los graves desastres ambientales que representan empresas como la Barrick Gold. En este sentido, Maristella Svampa concluye que Alberto Fernández ejercerá un “progresismo selectivo, a la hora de hablar del modelo de desarrollo va a continuar con el extractivismo reinante sin reparar en los impactos ambientales que estos modelos tienen”.

Por otra parte, y en el marco de la Cumbre de los Pueblos realizada en Chile, Maristella Svampa analiza la situación actual del vecino país luego del estallido sucedido en los últimos meses de este año 2019. La sociedad chilena ha enfrentado a un régimen que “se asocia al neoliberalismo. Estoy sorprendida de cómo la sociedad ha perdido el miedo en Chile. Es uno de los diez países más desiguales del mundo. Entre otras cosas tiene privatizada el agua, puede salir un anuncio en un diario donde pueden vender un río, es un nivel sorprendente” analiza Maristella Svampa.

La expectativa es la realización de una constituyente plurinacional, principalmente por el peso que ha ganado el pueblo mapuche. Además, los movimientos feministas han logrado una importancia clave en los levantamientos. “Esa performance de acusar al Estado de violador se ha reproducido en todo el mundo” aclara Maristella. En este sentido y al analizar la complejidad del estallido en Chile concluye que aún “no se se ha traducido en apuestas. En Chile está faltando un articulador. Esa multitud se mueve de manera muy autónoma y con una gran capacidad destituyente” concluye.

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Programa 06/12/2019

Nuevo gobierno, deudas y más extractivismo

Viernes 06 de diciembre de 2019

Movilización y cacerolazos  en defensa del agua en Mendoza.  Las asambleas por el agua mendocinas redoblaron su actividad por las presiones empresarias para derogar la Ley 7722 que prohíbe el uso de cianuro, mercurio y otras sustancias tóxicas en la minería metalífera. Además supedita los proyectos metalíferos aprobados por el Ejecutivo provincial a la ratificación rechazo del legislativo. Entrevistamos a Graciela Hermoso de la Asamblea Socioambiental Zona Este integrante de la Asamblea por el Agua Pura.   Por su parte, Maria Elena Saludas miembro de ATTAC Argentina y el CADTM nos comentó como se desarrollo la VIII Conferencia Continental del CADTM-AYNA (Comité para la Abolición de las Deudas Ilegítimas – Abya Yala/ Nuestra América), que sesionó del 27 al 29 de noviembre  en Buenos Aires.  ¿Qué hacer con la Deuda Pública en Argentina? Alternativas: Suspensión de Pago y Auditorías Integrales y participativas.  Además, «debo debo»,  «personaje odioso» , «Quini 6» y otras deudas. 

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DEUDA MACRI Y CUESTIÓN DEL BANCO CENTRAL

Héctor Luis Giuliano 06.12.2019. Frente al advenimiento del nuevo gobierno Fernández-Fernández existen muy serias cuestiones de herencia política macrista pero seguramente la primera que se planteará a nivel operativo e inmediato es la cuestión financiera de la Quiebra del Banco Central (…)

 

DEUDA MACRI Y CUESTIÓN DEL BANCO CENTRAL

Por Héctor GIULIANO (6.12.2019)

Frente al advenimiento del nuevo gobierno Fernández-Fernández existen muy serias cuestiones de herencia política macrista pero seguramente la primera que se planteará a nivel operativo e inmediato es la cuestión financiera de la Quiebra del Banco Central (BCRA).

Dicho con otras palabras: qué se va a hacer con un Banco Central gravemente endeudado y expuesto a un desangramiento por intereses a pagar aparentemente imparable.

La Crisis de Deuda Macri – producto de su Política de Gobernar con Deuda – le estalla en Abril de 2018 y determina el salvataje del FMI para que su gobierno pueda completar el mandato, no encarando así una nueva reestructuración de Deuda y transfiriéndole en cambio el problema agravado a la nueva administración entrante.

Esta crisis tiene entre sus manifestaciones más graves y perversas la Quiebra del BCRA, es decir, el problema de su sobre-endeudamiento y sus efectos sobre la Política Monetaria, Cambiaria y Bancaria de la Argentina.

Las autoridades se niegan a reconocer la realidad del problema de Iliquidez e Insolvencia de la Deuda Pública – tanto Fiscal, del Tesoro, como Cuasi-Fiscal, del BCRA – y sólo buscan seguir enmascarando el problema pateando las obligaciones hacia adelante por medio de un reperfilamiento de plazos, esto es, de un Nuevo Megacanje.

Pero con esta  constante actitud dilatoria no se solucionan los problemas financieros de la Argentina y, por el contrario, se agravan.

En este contexto, el rol del BCRA es clave porque el principal problema de la Argentina hoy no es Económico sino Financiero y porque la Crisis de Deuda Externa es paralela y determinante de la Crisis de Deuda Interna dado que el arbitraje Tipo de Cambio-Tasa de Interés es el condicionante de base de la Política Monetaria y Cambiaria que interactúa entre ambos mercados de endeudamiento.

COMPRA DE RESERVAS CON DEUDA

El punto de partida de la crisis del BCRA ha sido y es la política institucional de compra de Reservas Internacionales (RI) con Deuda Pública, fundamentalmente Deuda cuasi-fiscal o del BCRA.

Esta Política de compra y/o reposición de RI con Deuda por parte del BCRA – una práctica que en realidad venía desarrollándose en gran escala bajo el Kirchnerismo pero que la administración Macri lleva al paroxismo – abrió la puerta a la peor patología financiera de la Argentina:

  1. a) La compra de Reservas con Emisión Monetaria que luego se esterilizaba o absorbía mediante títulos de corto y cortísimo plazo del propio BCRA: antes Lebac (Letras a 30 días de plazo) y hoy Leliq (Letras de Liquidez a 7 días) y Pases Pasivos (deudas a sólo un día de plazo), sostenidas todas a un altísimo Costo Financiero para el Estado.
  2. b) El aumento de la Tasa de Interés pagada por el BCRA para atraer Capitales Financieros – meramente especulativos o golondrina – que sostenían y sostienen artificialmente un elevado nivel de Reservas nominales Brutas, pero que en la práctica – libre movilidad de capitales mediante – son totalmente volátiles.
  3. c) El efecto inflacionario de la Emisión Monetaria sin destino a la Economía Física o Real sino a la Inversión Financiera Autónoma – estímulo al ingreso de fondos externos en gran escala para colocaciones en títulos públicos, fiscales y cuasi-fiscales – con el correspondiente aumento más que proporcional de los Intereses a Pagar, con lo que se acentuaba cada vez más el peso de los Costos Financieros derivados del Sistema de la Deuda en el marco de un cuadro de Inflación creciente.

Ergo, el ingreso de capitales financieros externos se  transformó así en la principal fuente de emisión monetaria local, con la paradoja que en lugar de endeudarse en divisas – que se traducían en emisión de billetes para su compra – le hubiera salido más barato al Estado Argentino imprimir directamente ese mismo dinero sin necesidad de tomar Deuda Externa para ello (Deuda del BCRA producto del carry trade o bicicleta financiera, Deuda del Tesoro con ingreso de divisas provenientes de préstamos de Organismos Multilaterales de Crédito – con el FMI a la cabeza – y/o deudas por ingreso de dinero externo de grandes fondos especulativos de inversión).

La cuestión de fondo que introdujo la Política de Compra de Reservas con Deuda es que a medida que se incrementan las Reservas por entrada de capitales financieros meramente especulativos sube la Deuda cuasi-fiscal de Corto plazo del BCRA.

De esta manera fue creciendo cada vez más el quantum de esos pasivos de corto y cortísimo plazo del BCRA y el coste financiero consiguiente de  los servicios de esta deuda combinada.[1]

LOS PASIVOS DEL BCRA

La estructura o composición de los principales rubros del Pasivo del BCRA muestra la situación financieramente patética a la que ha sido llevado el Banco en las postrimerías de la administración Macri, producto de la gestión Sturzenegger-Caputo-Sandleris.

El cuadro de situación actual del Banco exhibe una ecuación fuertemente negativa como resultado combinado de un desequilibrio de fondo – Reservas  por 43.800 MD contra Pasivos de Corto/Cortísimo plazo por el equivalente a 68.000 MD – y estrangulamiento financiero por la inmediatez de la mayoría de estos pasivos, agravada por el arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés bajo esquema de Libre Movimiento de Entrada/Salida de Capitales.

El Balancete al 30.11.2019 – Estado Resumido de Activos y Pasivos – del BCRA consigna los siguientes saldos más importantes,[2] que merecen ser tenidos en cuenta:

CUADRO I: PASIVOS DEL BCRA Y OTROS RUBROS DEL BALANCE DEL BANCO A NOVIEMBRE DE 2019.

 

Rubro

 

M$

 

B$

 

(≡) MD

 

Observaciones

ACTIVO
RI – Reservas 2.620.350 2.62 43.800 Reservas Internacionales Brutas.
1. Títulos Públicos 817.800 0.82 13.700 Bonos/Letras del Tesoro Nacional.
2.  AT – Adelantos 562.700 0.56 9.400 Adelantos Transitorios al Tesoro.
Subt.  c/ Tesoro (1+2) 1.380.500 1.38 23.100 Acreencias c/Tesoro Nacional.
Pases Activos 1.528.550 1.53 25.500 Ver Nota Importante.[3]
Total del ACTIVO 5.813.900 5.81 97.100
PASIVO
– Leliq 876.600 0.88 14.600 Letras de Liquidez (plazo 7 días)
– Pases Pasivos 1.526.100 1.53 25.500 Obligaciones del BCRA (a 1 día)
Subtotal 1 2.402.700 2.40 40.100
– Encajes Dólares. 486.700 0.49 8.100 Ctas. Ctes. Moneda Extranjera.
– Otros Pasivos 1.183.450 1.18 19.800 Swap con China
Subtotal 2 1.670.150 1.67 27.900
Pasivos relevantes 4.072.850 4.07 68.000 Suma de los 4 rubros.
Total del PASIVO 6.237.300 6.24 104.200
PATRIMONIO NETO (-) 423.400 – 0.42 7.100
PASIVO + P. NETO 5.813.900 5.81 97.100

 

Fuente: Datos del BCRA y elaboración propia del Autor.

OBSERVACIONES Y/O COMENTARIOS IMPORTANTES SOBRE LOS RUBROS DEL CUADRO:

  1. a) Dada la libre movilidad de entrada y salida de capitales financieros externos de corto plazo bajo la administración Macri se generó una enorme bola de nieve por deudas del BCRA primero en Lebac (hasta el año pasado) y luego por Leliq y Pases Pasivos (hasta la fecha).[4]
  2. b) Este proceso no fue una resultante o consecuencia derivada imprevista por el BCRA sino estimulada por el Banco dada su Política de altas Tasas de Interés Locales en Pesos o Política de Tasas Reales Positivas (superiores a la Inflación) bajo régimen de libre movimiento de fondos externos citado.
  3. c) El aumento a niveles extraordinarios de las Tasas del BCRA – las más altas del Mundo – generó un mecanismo perverso de arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasa de Interés que colocó al Banco bajo condiciones extorsivas de los acreedores financieros del Estado (grandes fondos internacionales de inversiones de riesgo y bancos de inversión que lucran a través del llamado carry trade o bicicleta financiera).
  4. d) El nivel de las Tasas de Interés creció más que proporcionalmente al stock de deudas de corto plazo, potenciando la sangría o saqueo financiero del BCRA.
  5. e) La entrada de Capitales Golondrina por esta vía sostuvo en la práctica una Política de Retraso Cambiario relativo llevada a cabo por el gobierno Macri durante el bienio 2016-2017, que se quebró por la corrida cambiaria desde Abril de 2018 hasta las elecciones del 27.10 de este año, que terminó disparando el actual proceso inverso de devaluaciones forzadas.
  6. f) La Política de Atraso del Tipo de Cambio (política de dólar barato) fue sostenida como requisito del pago de los servicios – fundamentalmente Intereses – del endeudamiento público creciente en dólares y también como garantía de contratación de nuevas deudas en moneda extranjera.
  7. g) Esto se produce porque el Estado recauda básica y casi totalmente en pesos mientras que el 80 % de la Deuda Pública del Gobierno Central está en moneda extranjera, de modo que la relación de conversión peso-dólar deviene más conveniente bajo condiciones de atraso cambiario (como llevó a cabo el gobierno kirchnerista – especialmente en su último tramo – y el gobierno macrista en sus dos primeros años de gestión).
  8. h) La abrupta salida de capitales financieros desde la corrida cambiaria del año pasado hasta las PASO del 11.8 y las elecciones presidenciales del 27.10 del corriente año quitó a la administración Macri este sostén artificial de las Reservas por vía de retraso cambiario y desató con ello la Crisis de Deuda tanto en cabeza del Gobierno Nacional y de las Provincias (una decena de ellas con fuerte proporción de deuda en moneda extranjera) como también la crisis de Deuda del BCRA, derivada de su deuda directa en dólares (encajes por depósitos bancarios en esa moneda y valor de conversión de la deuda por swap de China) y de la más peligrosa deuda indirecta o dolarizable en pesos por migración a dólares y salida del país (Lebac-Leliq y Pases Pasivos), dada la convertibilidad de pasivos y la facilidad de libre movilidad de capitales.
  9. i) Con esto se dio la aparición de un Patrimonio Neto negativo del BCRA, como producto de la baja de Reservas en Dólares (por retirada de capitales financieros) y el aumento del monto de Pasivos a corto plazo en Pesos (Leliq y Pases Pasivos) por un monto que se fue acrecentado con las sucesivas devaluaciones producidas desde el 2018, hasta llegar hoy al equivalente de más de 40.000 MD (Subtotal 1 del Cuadro).
  10. j) De hecho el altísimo costo de los intereses a pagar por parte del BCRA por los servicios de Leliq y Pases Pasivos es tan elevado que el stock de estos pasivos de cortísimo plazo (7 y sólo un día respectivamente) inhiben la posibilidad de cancelación y aumentan vertiginosamente el quantum de la deuda por capitalización sistemática de las obligaciones.
  11. k) Una parte importante de fondos se ha retirado últimamente de las Leliq, con la consiguiente inyección de dinero excedente por el BCRA al Mercado (estimada en unos 300.000 M$) pero la gran mayoría de tales retiros en la práctica a migrado a Pases Pasivos, engrosando así la masa de estos pases a más de 1.5 B$.
  12. l) El hecho de que las sucesivas devaluaciones impliquen una licuación relativa de las deudas del BCRA expresadas en dólares – hoy por un total equivalente a 68.000 MD – no le quita gravedad a la situación del Banco ni criticidad al estrechísimo perfil de vencimientos de sus obligaciones de cortísimo plazo.

Se trata seguramente del primero y principal problema a encarar por la nueva dirección del BCRA y cuyo manejo se vería en forma cuasi inmediata.

Ergo, la situación de quebranto fáctico del Banco – desde la Crisis de Deuda del 2018 hasta el presente – no sólo habría sido el mayor determinante del pedido de salvataje del presidente Macri al Fondo Monetario Internacional (FMI) sino que se mantiene como un problema insoluble en el contexto de arbitraje tipo de cambio-tasas de interés combinado con libre movilidad de capitales, proceso éste que no puede ya ser sostenido por las autoridades.

Notablemente, se habla mucho – y se habla con razón – de la grave situación del endeudamiento público fiscal del Tesoro pero no se habla de este sobre-endeudamiento crítico del BCRA.

TIPO DE CAMBIO Y BCRA

En medio de la Crisis de Deuda Argentina y la negativa de las autoridades – gobierno saliente Macri y gobierno entrante Fernández – de blanquear la real insolvencia de la Argentina declarando el estado de default fáctico el régimen cambiario se ha envilecido y el costo financiero de los intereses a pagar se ha disparado en forma extraordinaria.

Frente a un Dólar Oficial de aproximadamente 63-60 $/US$ – para tipo de cambio Minorista y Mayorista respectivamente – las nuevas restricciones de compra de divisas para personas físicas (de 10.000 a 200 dólares por mes) reinauguraron una nueva etapa de cepo cambiario, análoga a la que rigió en los últimos tiempos de la administración CFK.

Con el agravante que, ante la alternativa permitida de operaciones de Contado con Liquidación (CCL) o Dólar Fuga (compra en pesos de activos financieros en la Argentina y venta en dólares en la Bolsa de Nueva York) y de operaciones de Dólar MEP en la Bolsa de Buenos Aires las disposiciones de retención de divisas terminan siendo burladas, con aumento de la Deuda Externa del país según Criterio de Residencia.

Y con el agravante que existe una total impunidad para la compra-venta de dólares paralelos (blue, informal o negro, como quiera llamarse) porque el sistema de cuevas y arbolitos se ha incrementado sustancialmente en los últimos tiempos sin acción en contra alguna de las actuales autoridades.

De esta manera, nos encontramos con que hoy se convive así en la Argentina con un régimen híbrido, informal e inmanejable de tipos de cambio múltiples: oficial a 60 $ Mayorista y 63 $ Minorista, Banco Nación (BNA) a 62.25 $, Paralelo-Blue a 70 $, Dólar Bolsa-MEP a 76 $ y Dólar CCL a 79, casi 80 $ (todos ellos con valores diarios fluctuantes).

Como simple ejercicio comparativo, si tomáramos como paridad o convertibilidad de referencia – tipo de cambio teórico o aparente (producto de dividir la BM-Base Monetaria por las RI-Reservas Internacionales) – tendríamos valores notables:

CUADRO II: TIPO DE CAMBIO TEÓRICO O APARENTE SEGÚN DATOS DEL BCRA

Base Monetaria Monto M$        por rubro Monto M$ acumulado Monto Acum/RI: TC $/US$ Observaciones
BM simple 1.671.600 1.671.600 38.16 Base Monetaria
BM + PP 1.526.100 3.197.700 73.01 + Pases Pasivos
BM + PP+ Leliq 876.600 4.074.300 93.02 + Leliq

 

Fuente: Datos del BCRA y elaboración propia del Autor.

El sentido de este Cuadro es mostrar en forma comparativa el valor teórico de respaldo del dólar como producto del cociente Base Monetaria (BM) / Reservas (RI), siendo que la verdadera BM final es, en definitiva, la que surge de la suma de los tres rubros (BM Amplia) y no sólo de la BM simple.

Una de las formas engañosas de manejo de las Metas de BM pactadas con el FMI y presentadas por el BCRA ha residido, en realidad, en tomar como indicador la BM simple sin contar las Leliq y Pases Pasivos, que son también BM retenida pagando altos intereses.

Hoy en día, con el desarme de posiciones en Leliq, la BM simple está incrementándose fuertemente pero la mayoría de los fondos – los que no se hayan convertido en dólares y salido del Sistema – han sido traspasados a Pases Pasivos, con lo que el costo financiero por Intereses a Pagar ha crecido más todavía (por Tasas Efectivas calculadas sobre obligaciones de mínimo plazo: Pases a un día).

INTERESES A PAGAR

El costo financiero del macro-endeudamiento en Leliq – ex Lebac – y Pases Pasivos obviamente no ha sido ni es neutro para el BCRA.

La sangría financiera del Banco ha llegado a niveles de récord histórico, tanto en Pesos como en Dólares, según se muestra en el cuadro siguiente:

CUADRO III: INTERESES A PAGAR POR EL BCRA

Rubro Stock en Pesos Stock en Dólares Tasa  Interés Intereses anuales $ Intereses anuales US$ Intereses diarios $ Intereses diarios US$
Leliq 876.600 14.600 63 % a 552.250 9.200 1.500 25
Pases P 1.526.100 25.500 55 % a 839.350 14.000 2.300 38
Total 2.402.700 40.100 (58 %) 1.391.600 23.200 3.800 63

 

Fuente: Datos del BCRA y elaboración propia del Autor.

Esto significa que, conforme a estas realidades diarias y a sus proyecciones anuales,  el BCRA tiene actualmente más Intereses a Pagar que el Tesoro – que según el Proyecto de Ley de Presupuesto 2020 serían el año que viene de 1.208.000 M$ (≡ 18.000 MD al tipo de cambio previsto de 67.11 $/US$) – siendo que la gran mayoría de estos intereses del Banco no se pagan sino que se capitalizan por anatocismo, con lo cual la bola de nieve de los intereses sigue creciendo en gran escala.

Si un Deudor – en este caso, el BCRA – tiene una Deuda enorme e impagable (lo mismo que pasa con el Gobierno Nacional) y esa deuda o conjunto de deudas devenga intereses igualmente impagables, que además aumentan más que proporcionalmente el quantum de esas obligaciones por el proceso de capitalización, ello significa que en algún momento tendría que sincerarse esta situación blanqueando la cesación de pagos de hecho que conlleva.

Sin embargo, el problema del sobre-endeudamiento del BCRA – a diferencia de parte del problema de la Deuda del Gobierno Nacional y las Provincias – parece estar hoy fuera del conocimiento y de la discusión pública.

La alternativa de un nuevo Plan Bonex no soluciona esta cuestión porque significa el traspaso de la deuda del Banco al Tesoro que aumentaría el stock de la deuda ya impagable del mismo, aunque eventualmente sujeta al Nuevo Megacanje en estudio.

Empero, de los cuatro rubros de Deuda del BCRA del Cuadro I esto alcanzaría sólo al monto de las Leliq, no al de Encajes en Moneda Extranjera ni Swap con China, y difícilmente aclararía el problema de los Pases Pasivos y el subsidio que ello implica para los Bancos y los Fondos especulativos de Inversión que operan a plazo inmediato.

EN SINTESIS:

El nuevo gobierno Fernández hereda de la administración macrista un gravísimo escenario de endeudamiento financiero bicéfalo: en cabeza del Tesoro y del BCRA.

A diferencia del primero, este segundo aspecto está notablemente soslayado ante la opinión pública por parte de la tríada Gobiernos (actual y nuevo) – Clase Política – Medios.

El Dr. Alberto Fernández dijo hace pocas semanas a que había que bajar las tasas de interés que el Estado paga a los Bancos para poder darles aumento a los jubilados, una frase lógicamente muy efectista aunque sujeta a una compleja instrumentación a determinar.

El problema de fondo es que el Estado Argentino subsidia en la práctica al Sistema Bancario y al Sistema Financiero en general, y lo hace a través de las altísimas tasas de interés que paga a los acreedores del Fisco y del BCRA, que son las más altas del Mundo y que subordinan al país al juego de las formas más perversas de especulación por altas Tasas de Interés que se transmiten al Mercado y que neutralizan así el funcionamiento normal de la Economía Física o Real.

Y estas cosas no ocurren porque se apliquen o hayan aplicado políticas equivocadas sino porque se aplican Políticas de Poder, y el Poder de los Sectores  Financieros es mayor que el Poder del Estado.

El saliente gobierno Macri – repitiendo las maniobras de base de la corrupción financiera clásica de las épocas del Proceso Militar y de la Convertibilidad Menemista – llevó a la Argentina a un nuevo período de servidumbre financiera a través del Sistema de la Deuda y deja ello como la más pesada herencia a la nueva administración Fernández.

Se trata ciertamente de la instrumentación del saqueo financiero más grande de la Historia Argentina, organizada desde el gobierno del Estado y de la que, temprano o tarde, debiera dar cuenta  la administración Macri.

Más, en lo inmediato, al gobierno Fernández-Fernández le toca tomar decisiones con muy poco tiempo de respuesta porque la tormenta financiera de la nueva Crisis de Deuda – del Tesoro, de las Provincias y del BCRA – le está encima y le deja planteado un problemático juego que hoy por hoy tiene un final abierto.

***

ANEXO:

INFORMACIÓN COMPARATIVA DE INTERESES BCRA KIRCHNER-MACRI (Nota 4).

Al final del gobierno Kirchner (CFK) – según datos del BCRA – el stock de Lebac era de 346.300 M$ y el de Pases Pasivos de 141.500, que al tipo de cambio vigente a esa fecha  (7.12.2015) de 9.73 $/US$ equivalían a 35.600 y 14.500 MD respectivamente. En total, pasivos por 487.800 M$ ≡ 50.100 MD. Y las Reservas eran entonces de 25.000  MD.

Hoy – según surge de las cifras del Cuadro I – estas sumas se han multiplicado 5 veces en Pesos (2.402.700 / 487.800 = 4.93) pero notablemente han disminuido comparativamente en Dólares, en unos 10.000 MD (40.100 hoy contra 50.100 a fines K).

Las Reservas Brutas son ahora de 43.800 MD, aunque en ambos casos – 2015 y 2019 – no se toman aquí las Reservas Netas, propias o de Libre Disponibilidad sino las nominales o Brutas.

La explicación primaria de este fenómeno del valor de los pasivos a corto plazo del BCRA reside en el atraso cambiario existente a fines del 2015 y, recíprocamente, en el hecho que durante el bienio 2018-2019 el peso argentino ha tenido sucesivas devaluaciones frente al dólar.

Paralelamente, se han agravado la condiciones de inmediatez de los vencimientos – gran incremento de Leliq (a 7 días de plazo) y Pases Pasivos (a sólo un día) – se ha producido la suba extraordinaria de las tasas de interés – que en 2015 estaban en el orden del 30 % y hoy son más del doble – y consecuentemente  se ha incrementado más que proporcionalmente la cuenta de los servicios de Intereses a Pagar por la deuda a corto/cortísimo plazo.

De allí la importancia del peso de los nuevos Intereses de la Deuda cuasi-fiscal del BCRA que se cuantifican en el Cuadro III, que deviene el problema más acuciante desde el punto de vista financiero por el estrangulamiento de los pagos y/o la capitalización de los Intereses.

En el año 2015 – según el Balance de cierre Anual – el BCRA tuvo Intereses Ganados sobre las Reservas por 214 M$ (≡ 16.5 MD, al tipo de cambio final de 13.005 $/US$) contra Intereses Perdidos (Pagados) por 77.200 M$ (≡ 5.900 MD, casi 6.000). Esto es, una relación mucho peor que hoy: 360 veces a uno.

Sin embargo, cuando se comparan las cifras totales de pago de Intereses de la administración CFK al fin del ejercicio en valor absoluto en dólares, por esos 6.000 MD (en realidad, cifras cuasi-finales, porque son datos al 31.12.2015) (*) con las proyecciones actuales de intereses a pagar que surgen del Cuadro III – que dan más de 23.000 MD – resulta que hoy el BCRA Macrista estaría pagando así  4 veces más Intereses medidos en dólares que los que pagaba el Kirchnerismo en el año final de su gestión.

 

(*) No es un detalle menor que entre el 7.12 (fin del mandato CFK) y el 31.12.2015 – apenas asumida la administración Macri, con Federico Sturzenegger al frente del BCRA –  el stock de Lebac haya crecido casi inmediatamente de 346.300 a 416.600 M$ (70.300 M$) y que el stock de Pases Pasivos haya aumentado de 141.500 a 185.000 M$ (43.500 M$).

 

Por último – volviendo a las cifras comparativas entre fines de las administraciones CFK y Macri – cabe señalar la existencia de un proceso compensatorio reciente y poco observado: el hecho que, a raíz de las sucesivas devaluaciones desde el año pasado, el BCRA viene licuando sensiblemente el peso de sus pasivos remunerados (Leliq y Pases Pasivos) cuando se los expresa en dólares.

Un hecho que habrá que analizar debidamente en caso que se produzca alguna suerte de nuevo Plan Bonex con dolarización de pasivos en pesos.

[1] El cuadro de situación financiero-contable del Banco en materia de Resultados por Intereses es dramático, por no decir burlesco: según el Balance 2018 durante el Ejercicio se ganaron por Intereses derivados de la colocación de Reservas 11.700 M$ (≡ 300 MD) mientras que en el mismo período los Intereses Perdidos por Lebac/Leliq sumaron 383.200 M$ (≡ 10.000 MD).

Esto es, que el costo financiero de la compra de Reservas con Deuda fue 33 veces mayor al rendimiento de esas Reservas colocadas en el Exterior.

[2] Abreviaturas: M$/MD y B$ son Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente. Las cifras se expresan siembre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. Los importes se muestran con equivalencia (≡) entre Pesos y Dólares al tipo de cambio oficial del BCRA de 59.86 $/US$ vigente al 30.11.

[3] Los Pases Activos no se descuentan o netean aquí de los Pasivos porque no serían créditos concretos del BCRA sino sólo el registro de garantías dadas por el Banco sobre los Pases Pasivos y/u Otros Pasivos (caso del Swap con China).

Se trata de un rubro cuyo tratamiento financiero-contable no está claro por parte el BCRA.

[4] Ver anexo explicativo al final de este Trabajo.

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Programa 29/11/2019

Bolivia, litio y transgénicos

Viernes 29 de noviembre de 2019

Entrevistamos a Bruno Fornillo,  Historiador y Doctor en Ciencias Sociales y Geopolítica,  quién analizo la dinámica social y política que derivó en el Golpe de Estado en Bolivia. «El golpe desbarrancó la ilusión de Evo Morales de iniciar un cuarto mandato. La anterior solidez ético-ideológica del MAS se desgastó a causa de los sucesivos intentos de habilitar la reelección y de su vínculo relativo con las organizaciones sociales. Sin embargo, son estos movimientos (campesinos, indígenas, obreros, vecinales) quienes hoy tienen la llave para activar la resistencia» sostuvo Fornillo en AL DORSO.  Por su parte, la licenciada en Ciencias Política e investigadora Carla Poth  realiza un balance de lo que dejó el Gobierno de Macri en materia de transgénicos.   Además, «debo debo»,  «personaje odioso» , «Quini 6» y otras deudas. 

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Bolivia, litio y golpe de Estado

Entrevista AL DORSO | Bruno Fornillo 29.11.2019. Las reservas de litio que existen tanto en Chile, como en Argentina y en Bolivia comprenden un valor importante para el paradigma energético en los próximos años. Su utilización principal está destinada a la movilidad de dispositivos eléctricos y el reservorio y estabilización de la energía eléctrica. Junto con Bruno Fornillo -Historiador y Doctor en Ciencias Sociales y Geopolítica- analizamos la influencia en el Golpe de Estado en Bolivia que representa ser uno de los países con la mayor reserva de litio en el mundo (…)

 

Bolivia, litio y golpe de Estado

Entrevista AL DORSO | Bruno Fornillo 29.11.2019.

Las reservas de litio que existen tanto en Chile, como en Argentina y en Bolivia comprenden un valor importante para el paradigma energético en los próximos años. Su utilización principal está destinada a la movilidad de dispositivos eléctricos y el reservorio y estabilización de la energía eléctrica. Junto con Bruno Fornillo -Historiador y Doctor en Ciencias Sociales y Geopolítica- analizamos la influencia en el Golpe de Estado en Bolivia que representa ser uno de los países con la mayor reserva de litio en el mundo. 

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“Efectivamente las potencias dominantes precisan de ese recurso y hay una reserva litífera que es la más grande del mundo, que es importante para ellos y poder controlar esas reservas” explica Bruno Fornillo, pero agrega: “hay una sobredimensión del litio, no es lo mismo que el petróleo. El valor del litio es crecer en la cadena de valor”. A través de la empresa Yacimientos Litíferos Bolivianos -perteneciente al Estado- se controla la explotación del litio y se establecen vínculos en la cadena alta de valor con países como China y Alemania. 

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La dificultad se presentó ante la extracción y por no contar con la estructura tecnológica para su explotación, estructura que sí pueden brindar los países con los que se cierra esa cadena de valor. Esta situación dio lugar a uno de los primeros conflictos que tienen influencia en el golpe de Estado: “El Comité Cívico de Potosí todo el tiempo estuvo bombardeando el control del litio por parte del Estado central. Una estrategia tremendamente ignorante y particularista de que las regalías tenían que quedar para la región. Ellos apoyaron el golpe cuando lo que va a venir ahora va a ser mucho peor para la región”

Por otra parte, y luego de contar con un gran apoyo popular a partir del 2008, se empezaron a generar diferencias con la figura de Evo Morales por parte de los movimientos indigenistas por diferentes causas. Por empezar, Bruno Fornillo marca una de las principales: “el impulso de presentarse nuevamente a elecciones cuando había hecho un referéndum en el que más del 50 por ciento no creía que eso tenía que ser así”. Para entender la influencia del movimiento popular indigenista, aclara: “las bases indigenistas, los sindicatos campesinos, las organizaciones indigenistas son el poder real”.

Es por esto que no puede reducirse la situación del Golpe de Estado en Bolivia solamente al rol que puede llegar a cumplir el litio. Bruno Fornillo marca una multiplicidad de factores que se combinaron para que hubiese un declive. En primer lugar, “causas internas dentro del Masismo. Un desgaste de la figura de Evo en relación a su intento de permanecer en la cúpula del Poder Ejecutivo”. Además agrega: “el desgaste de la ligazón del MAS con las organizaciones sociales, y sobre eso se montó el accionar de la derecha más fascista y anti indianista que estaba soterrada pero que salió a la luz. Y Estados Unidos vinculándose al sector militar”.

Una posible reconstrucción que Bruno Fornillo ensaya al pensar cómo seguir ante esta situación tiene que ver con: “reconstituirse el MAS, eventualmente que gane las elecciones aunque es una posibilidad muy difícil. Que se generen nuevos liderazgos pero a su vez, sobre todo, que se recree la vitalidad de la política plebeya que existe en Bolivia” y agrega: “casi todo lo que sucede es por ella, por la causa de su gran fuerza”

***

Nota Adjunta 

Bolivia: la importancia de la política menor

Bruno Fornillo (14/11/2019)


El golpe desbarrancó la ilusión de Evo Morales de iniciar un cuarto mandato. La anterior solidez ético-ideológica del MAS se desgastó a causa de los sucesivos intentos de habilitar la reelección y de su vínculo relativo con las organizaciones sociales. Sin embargo, son estos movimientos (campesinos, indígenas, obreros, vecinales) quienes hoy tienen la llave para activar la resistencia.

Lo que existe hoy en Bolivia es un golpe de Estado articulado por el núcleo conservador de la élite regional, soportado por un tipo específico de movilización social urbana y respaldado y ultimado por la fuerza policial-militar. La eficacia y la rapidez con la que se ha consumado el traspaso de poder habilita conjeturar sobre planificación local y aval exterior, pero eso es siempre así. Allí donde el peso mediático-judicial no logra torsionar el juego democrático retorna la militarización de la política, y marca el tono de hasta dónde están dispuestos a avanzar para zanjar la balanza de una renovada guerra civil subcontinental, en la que Brasil vuelve a ser el gendarme privilegiado. Se trata, a su vez, del lugar que ocupará la región, en un muy complejo tablero de estrategias propias y subordinaciones exógenas, ante un escenario de más escala atravesado por la tensión entre el Asia en ascenso y el mundo atlántico declinante.

Hay, también, un desmoronamiento propio. Sergio Almaraz Paz, uno de los más destacados intelectuales bolivianos del siglo pasado, escribió que el golpe del ’64 en Bolivia se realizó sobre lo que quedaba de la revolución del ’52. Ella había encumbrado al Movimiento Nacionalista Revolucionario gracias a que los mineros derrotaron militarmente al ejército oficial, se nacionalizaron entonces las minas y se aplicó la reforma agraria, pero con el paso del tiempo fue menguando el empuje inicial. La concesión de intereses a una burguesía tremendamente débil, el rearme del ejército y Estados Unidos volviendo a ocupar un lugar destacado -que, como dato no menor, era casi el único comprador de estaño, casi único producto del país- terminaron por socavar la movilización de masas. Transcurridos 12 años ya no hubo fuerza social dispuesta a resistir el avance de la asonada militar. Una diferencia de peso con aquel momento histórico es la performance económica que puede presentar el evismo, que indudablemente posee guarismos intachables en casi todos los rubros (lo cual, también y sobre todo, llama a tomar nota una vez más de los límites de la asociación entre crecimiento económico, bienestar material y participación política). Si el tiempo del nacionalismo-popular se agotó en el ’64, el tiempo de un modo de concebir lo nacional-popular parece haberse agotado ahora, pero no por la vía de la economía.

Es indiscutible que en 2008 la rebelión de la «media luna» contra Evo Morales tuvo un calibre tan amplio como la actual protesta de la reacción, con tómas y control completo de las regiones del «oriente boliviano» e intentos decididos de propiciar el caos y la guerra civil; y además la injerencia norteamericana era explícita (habían enviado al antiguo embajador de la balcánica zona de Kosovo). Sin embargo, ese mismo embajador -Philip Goldberg- fue expulsado del país y la CONALCAM -dirección conjunta de las organizaciones sociales-, tuvo una capacidad de respuesta inigualable: sitió Santa Cruz, derrotó a la élite tarijeña, se militarizó Pando, y el triunfo fue rotundo. Tras ello, la Constitución del Estado Plurinacional de Bolivia vio luz y el MAS hizo casi todo bien a la hora de reproducir su dominio: tuvo un peso mayor en el poder judicial, mas injerencia mediática, e incluyó de manera subordinada a las élites departamentales díscolas, en una suerte de hegemonía consumada. Hizo lo que otros gobiernos de la región, por la causa que fuera, no hicieron. Su contracara fue convertir a la gestión estatal en un bastión y limar los proyectos más radicales -por caso, menguar fuerte el avance de la reforma agraria sobre las tierra cruceñas-, ciertamente disruptivos, que formaban parte de la genética del movimiento societal.

Es cierto que todas las hegemonías envejecen. El masismo, amarrado a una cultura originaria y a la visión de la política como servicio al pueblo, había visto como nadie el caudal de capital político y simbólico que representaba sostener y ejercer una línea ética sostenida en la gestión de gobierno (paradójicamente, había percibido que no se trataba solo de economía, y que la mayoría de la población gusta reconocer valores más nobles, como el esfuerzo y la honradez de quien comanda). La fisura que generó no atender lo suficiente a la pérdida de un referéndum que preguntaba por la posibilidad de una nueva reelección del binomio presidencial, y la esperable indicación de irregularidades en el conteo electoral último, dieron paso a una caudalosa protesta que no haría más que crecer, azuzada por las élites relegadas y por las clase medias urbanas que habían perdido sus signos de distinción, necesarios al carecer de otros. Detonó entonces una avanzada revanchista que tuvo a Camacho como figura refulgente de una extraña mezcla de machismo, cristianismo, regionalismo, anticomunismo, y halló un terreno limpio para avanzar escoltado por blindados. Que la derecha sea repudiable e impresentable, como es usual, no nos quita señalar que el evismo trastabilló al interior de su fuente madre de poder y concepto horizonte clave de la política local, porque la importancia de la democracia representativa es una línea decisiva que subtiende el hoy con la rebelión campesina de 1979 cuando ella «se incorporó al acervo político o a la acumulación hegemónica de las masas».

Sin embargo, fue el predominio del MAS en la gestión estatal y la desconexión parcial con organizaciones sociales de peso, navegando entre la dispersión, la tutela y el accionar de cúpula, lo que nos puede hacer comprender por qué la Confederación Campesina, los indígenas del Oriente Boliviano, la CONAMAQ aymara, y la Central Obrera Boliviana no tuvieron los reflejos como para dimensionar lo que estaba en juego en tan solo un par de días, casi horas. En los hechos, si bien lo que venía era y es incierto, más bien nefasto, lo anterior no despertó poner el cuerpo para defenderlo, básicamente porque ya no se concebía automáticamente como propio. Este punto es central. La respuesta, ciertamente heroica, de la ciudad de el Alto y de los ponchos rojos aymaras de las comunidades paceñas, que descendieron al grito de «ahora sí, guerra civil» son el atisbo de resistencia de última hora. Desde Tupak Katari que en la hoyada paceña se espera que los aymaras desciendan desde el norte y eso seguirá siendo así, porque ya no es posible quemar la bandera aymara. Se intuía una masacre, y la policía no tardó en pedir auxilio a los mandos militares, y eso porque Bolivia -y también Ecuador-, son países donde es posible pulsear con el ejército palmo a palmo si hay un bloque popular sólido. Esta vez no se amalgamó, pero tiene vida propia.

Ciertamente, además de las miradas que hoy con razón pero con no menos insistencia enfocan en la figura de Evo Morales, no debemos olvidar que ella misma es fruto de un ciclo político que cumplió cerca de 20 años: despunta en el año 2000 con la «guerra del agua», alumbró la exigencia de nacionalización del gas y asamblea constituyente en la «guerra del gas» y fue la causa directa de que Evo estuviera en el Palacio Quemado. Significó, también, un cambio en la composición de poder elitario de Bolivia y, fundamentalmente, una transformación radical de la cultura política acerca de quienes tienen derecho a participar y dirigir los destinos del país. Una ruptura que muy difícilmente tenga vuelta atrás. Son perspectivas que acercan confianza, porque no hay dudas que los movimientos sociales campesinos, indígenas, obreros y vecinales poseen una capacidad de organización y de veto político que hoy por hoy permanece latente, y que si bien pueden verse llamados por los beneficios que pueda ofrendar el gobierno de turno, ya no van a rendirse a uno que no sea ideológica y políticamente afín, y menos si no respeta sus intereses. No es una consigna acerca de la esperanza que debemos depositar en la vida política popular, es simplemente la evidencia de que la historia de Bolivia está signada por la protesta de una sociedad civil densa y organizada, la cual no se desestructuró en los últimos años sino que experimentó lo que significa mandar en el país.

El golpe fue duro, y es verdad que sus consecuencias parecen perdurables, pese a que persista un vacío de poder que no será fácil de llenar con un porcentaje altísimo de la población que votó al evismo, y todo indica que quien venga va a tratar de hacer pie en el mar. La importancia de las calles, del subsuelo político, aunque parezca menor, es la novedad protagonista de las movilizaciones que actualmente sostienen la sinuosa guerra civil sudamericana. Más allá de la figura del golpe, de la traición, del águila del norte, de los errores estratégicos, parecería necesario pensar el vínculo entre las organizaciones de base y el gobierno, la apuesta por la democracia intensa, la importancia de la sociedad civil movilizada: ella fue el impulso del cambio, sigue firme en Bolivia y también será quien se anteponga a la dictadura cruenta que asoma del otro lado.

– Bruno Fornillo, es Doctor en Ciencias Sociales por la Universidad de Buenos Aires (UBA) y en Geopolítica por la Universidad de París 8. Es investigador del Consejo Nacional de Investigacio­nes Científicas y Técnicas (Conicet) de Argentina. Integra el Instituto de Estudios sobre América Latina y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA y la cátedra de Historia de Amé­rica Contemporánea en la Facultad de Filosofía y Letras de la misma universidad.

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Programa 22/11/2019

Bolivia, deudas y los límites del progresismo

Viernes 22 de noviembre de 2019

Entrevistamos a Alejandro Schneider , Doctor en Historia, quién analizó algunos de los elementos que ayudan a comprender el golpe en Bolivia.  Entre una multiplicidad de factores, el historiador señala tres fundamentales: un fuerte rechazo de la población a la reelección de Evo, la quita de apoyo de sectores populares por la dinámica de conflictos clasistas,  y el retiro de la confianza de la burguesía más concentrada ante los límites económicos de un capitalismo dependiente y extractivista que pierde rentabilidad por la baja de los precios de sus commodities.  A lo que se suma la profunda discriminación étnica que existe en amplios sectores de la sociedad .  Por su parte, el licenciado Héctor Luis Giuliano reflexiona sobre  la crisis de la deuda pública que deja el macrismo, y el nuevo negociado que traman los fondos buitres con el futuro gobiernos de Alberto Fernández.   Además, «debo debo»,  «personaje odioso» , «Quini 6» y otras deudas. 

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La deuda y los nuevos buitres detrás del canje

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 27.11.2019. En los últimos meses de la gestión actual de gobierno, la situación financiera y de deuda pública de nuestro país alcanzó nuevas características que deberán ser afrontadas a muy corto plazo cuando el gobierno de Alberto Fernández asuma el próximo diciembre (…)

 

La deuda y los nuevos buitres detrás del canje

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 27.11.2019.

En los últimos meses de la gestión actual de gobierno, la situación financiera y de deuda pública de nuestro país alcanzó nuevas características que deberán ser afrontadas a muy corto plazo cuando el gobierno de Alberto Fernández asuma el próximo diciembre. Los datos oficiales sobre la deuda pública al 30 de septiembre indican que el monto de la deuda bajó. “Debe menos expresado en dólares porque el gobierno está licuando la deuda en pesos, cuando la denomina en dólares da menos” explica Héctor Luis Giuliano.

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«El valor traducido a dólares a descendido relativamente. Esto es doblemente engañoso. No es producto de un descenso de deuda, es por licuarla. Es consecuencia de una licuación» agrega Héctor Luis Giuliano. Como consecuencia de esta licuación de deuda en pesos, explica: “¿Quién gana y quién pierde? Gana la Tesorería pero se perjudican los acreedores en pesos del Estado. ¿Quiénes son esos organismos? Son los organismos inter-estado como la ANSES por ejemplo. La plata de los jubilados se empezó a licuar”. En la actualidad el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de los jubilados tiene el 72% del dinero prestado al Estado, y es el propio Estado el que licúa ese dinero.

El Fondo Monetario Internacional puede realizar un acuerdo de facilidades extendidas que puede llegar a siete o diez años, pero con reformas estructurales muy severas como pueden ser la reforma laboral, una nueva modificación en la reforma previsional, realizar un ajuste fiscal, etc. A esta situación de reperfilamiento de la deuda, a la situación crítica que atraviesa el Banco Central de la República Argentina con vencimientos de letras, se abre un nuevo -aunque conocido- escenario con la aparición de los fondos buitres.

«No tenía plata Macri y no va a tener plata el próximo gobierno. La Argentina puede sentarse a hacer otra renegociación con los acreedores privados, por eso se presentan estos nuevos fondos buitre». Desde el año pasado hasta la actualidad, los bonos argentinos han bajado su valor, llegando hasta un 30 por ciento del total. Ante esta baja, los fondos buitre compran estos bonos para luego sentarse a negociar al 100 por ciento de su valor.

“Un fondo de inversión monstruo compró a un promedio de un 40% de su valor. Aunque se sienten a negociar y den la gracia de la quita del 10% o 20%, los tipos compraron a 40%, lo reenvían al 100% así que ganan el doble. Y si no aceptan este tipo de negociaciones le hacen a la Argentina un agujero enorme» explica Héctor Luis Giuliano. 

«Estamos así por habernos metido con el Fondo después de la crisis que generó Macri el año pasado”. La situación ante las posibles negociaciones es de clara desventaja, además de la poca estructura financiera en la que se encuentra el país. Aún así, Héctor Luis Giuliano concluye: “La declaratoria de Alberto Fernández es más dura que la de sus asesores» quienes plantean un panorama más compensador, tanto para acreedores privados como para los entes internacionales de financiación.

***

CRISIS DE DEUDA Y NUEVOS FONDOS BUITRE

Por Héctor GIULIANO (16.11.2019)

Como consecuencia de su política de Gobernar con Deuda (obligaciones sin capacidad de repago) la administración Macri llevó al país a una nueva Crisis de Deuda en 2018 – que se prolonga hasta hoy por iliquidez e insolvencia del Estado – una crisis de la que sobrevive sólo merced al sostenimiento del tándem gobierno Trump-FMI y con el altísimo costo financiero de los servicios de la Deuda del Tesoro y del Banco Central (BCRA) que son los más altos del Mundo.

Pero esta ya de por sí gravísima situación fue acompañada por un hecho tanto o más riesgoso y menos conocido, que es el importante cambio en la estructura de los acreedores de la Deuda Pública. Desde el año pasado – a instancias de las recomendaciones de grandes consultoras, bancos internacionales y fondos de inversión – la caída generalizada de bonos argentinos vino siendo aprovechada para la compra masiva de títulos públicos que cotizaban a 40-45 % de su Valor Nominal (VN) o Facial y que ahora llegan incluso al 30 %, según los casos.

Con el correlato de una suba de la sobretasa por riesgo país superior a los 2.500 PB (Puntos Básicos, equivalentes a un 25%) dentro de un Mercado de Capitales Externos bloqueado para la Argentina. En este contexto, el próximo 10.12 tiene que asumir y empezar a tomar decisiones el nuevo presidente electo, Alberto Fernández.

CUADRO DE SITUACIÓN

Hasta hace pocos días, se suponía que el saliente gobierno Macri podía llegar a dejar acordado un convenio modificado con el FMI antes del traspaso del poder, y hasta eventualmente un pre-acuerdo con los acreedores sobre la base del proyecto de reperfilamiento de la deuda de corto plazo – local e internacional – con el objeto de comprometer a la administración entrante y, a la vez, desligarla de la responsabilidad de ser actor de tales arreglos (cosa que pudiera servirle a Alberto Fernández para declararse víctima de una situación heredada del Macrismo y a la vez evitar ser sindicado como responsable del fracaso de una negociación de último momento supuestamente exitosa).

Pero las cosas parece que no se están dando así ahora:

a) La posición de Fernández tomó un carácter más duro en los últimos días (al menos, en cuanto a sus declaraciones públicas): el presidente electo volvió a decir que la Argentina está en virtual default, que en las condiciones en que deja Macri al país no se puede pagar la Deuda y que el FMI es co-responsable de esta nueva Crisis de Deuda.

En este aspecto, las manifestaciones del presidente electo son mucho más duras que las de sus principales colaboradores que están en contacto con los Acreedores (Matías Kulfas, Emmanuel Álvarez Agis, Guillermo Nielsen o Martín Redrado).

b) El agravamiento del estado de quiebra al que ha sido llevado el BCRA se acelera en forma más peligrosa: de la Bomba de las Lebac – el año pasado – que estaban en promedio a 30 días de plazo y con tasas del 38-40 % anual, se pasó a la Bomba de las Leliq, que son a 7 días y pagan hoy el 63 % anual (habiendo llegado hasta el 75 %) y ahora se está pasando a la Bomba de los Pases Pasivos, que son obligaciones a sólo un día de plazo y pagan el 57 % anual de interés.

Según datos del BCRA al 31.10 pasado el stock de Leliq había descendido relativamente a menos de 1.0 B$ (984.000 M$ ≡ 16.500 MD)[1], como producto de retiros de bancos de las Letras de Liquidez (relacionados a su vez con la no renovación de plazos fijos de sus grandes depositantes)[2] y del fuerte traslado de la mayoría de estos fondos a Pases Pasivos, que en la actualidad suman más de 1.5 B$ (1.516.400 M$ ≡ 25.400 MD). En total, 2.5 B$ (2.500.400 M$ ≡ 42.000 MD).[3]

c) La concentración de vencimientos de la Deuda del Tesoro – paralela al endeudamiento de corto y cortísimo plazo del BCRA – también se ha venido agravando en los últimos tiempos: en un intento de cuadro de situación (con los pocos datos concretos disponibles), la administración Macri le habría traspasado por DNU al nuevo gobierno vencimientos por unos 12.500-14.000 MD en función del reperfilamiento unilateral de deudas que caen ahora entre Diciembre de este año y Febrero del 2020, parte de otros 13.500 MD que estarían venciendo en lo que queda del segundo semestre del 2019 (según estimaciones a Setiembre) y la des-cobertura total de los vencimientos que caen el año que viene, dado que no se contaría ya con los desembolsos del FMI (giros que han servido para sostener al presidente Macri pasándole la cuenta de pago a la próxima administración electa).

Según el Proyecto de Ley de Presupuesto 2020 la Administración Central tiene que hacer frente a vencimientos de Capital o Principal de la Deuda Pública por 52.000 MD – que se piensa, como siempre, en renovar hasta el último centavo dado que no se cuenta con fondos para el pago –  y tomar Deuda Nueva por otros 43.000 MD (de los cuales 20.000 MD corresponden a renovación de Letras del Tesoro): un total previsto de Endeudamiento Público por 95.000 MD (!) para un país que se encuentra en estado de cesación de pagos.

Una situación de Default – por iliquidez e insolvencia fiscal (del Tesoro) y cuasi-fiscal (del BCRA) – que las autoridades se niegan a reconocer y la enmascaran en forma burda con el roll-over (renovación o refinanciación) permanente de todos los vencimientos y con el pago y/o capitalización de cada vez mayores sumas de intereses.[4] Tal la patética situación financiera del Estado que deja como herencia el gobierno Macri a la nueva administración Fernández y los términos en que, en principio, tiene que arrancar la misma.

NEGOCIACIONES SECRETAS EN CURSO

Mientras la triada Gobierno-Clase Política-Medios mantiene silencio de radio sobre el estado actual de las negociaciones en curso, tanto autoridades actuales como futuras mantienen febriles conversaciones acerca de la situación de default argentino derivada de la nueva Crisis de Deuda Macri.

Mientras representantes del Gobierno – como el Ministro de Hacienda Lacunza y el titular del BCRA Sandleris – y de la futura administración – como Matías Kulfas y Álvarez Agis – afirman en falso que la Argentina es solvente para afrontar sus compromisos y que el país no está en default (mientras Fernández habla de un virtual default) en Nueva York se ha constituido ya un Comité de Acreedores sobre el caso Argentino.

El presidente electo ya habría recibido – según sus propias declaraciones – unas 13 propuestas de reestructuración de Deuda por parte de Bancos, Fondos de Inversión, Consultoras y otros gestores individuales de lo que acertadamente se identifica desde hace muchos años como los muchachos del Club de la Deuda, es decir, del conjunto de actores del submundo financiero institucional que pelean por espacios de influencia y los jugosos negocios de canje de pasivos, comisiones, honorarios, gastos, etc.: todo un conjunto de actividades secretas – porque al amparo de la complicidad de los gobiernos de turno nunca se hacen públicas – que terminan configurando siempre un grande e impreciso agujero de gastos para el Estado.

Se dice, según los pocos trascendidos periodísticos, que el Comité de Acreedores (Steering Committee) de Nueva York (un comité creado cuando la Argentina no ha declarado todavía default!) estaría compuesto – entre sus protagonistas principales conocidos – por los fondos de inversión Greylock Capital (de capitales originarios holandeses y cuyo CEO es hoy Hans Humes), Fidelity (fondo norteamericano de origen familiar cuyo titular es Edward Johnson III), T. Rowe Price (fondo también norteamericano y de origen familiar), Amundi (fusión de Credit Agricole y Societé Generale, de Francia), Blackrock (fondo de capitales judío norteamericano creado y dirigido por Larry Fink y Robert S Kapito, que es el fondo que manejaría más activos financieros en el mundo), Marathon, Templeton (fondo norteamericano de origen familiar presbiteriano, cuyo representante en la Argentina era Gustavo Cañonero, actual vicepresidente primero del BCRA) y otros.

Estas instituciones financieras internacionales son parte y/o se suman a la serie de contactos que están teniendo – en Buenos Aires y en Nueva York – Merrill Lynch, JP Morgan, Banco Itaú, Bank of América, Monarch, MFN Partners, Investec, VR Capital (fundado y dirigido por Richard Deitz), Farallon Capital, Lazard Freres (de Francia, considerado una colateral de la Banca Rothschild) y otros tanto con funcionarios del gobierno Macri como con los representantes del presidente electo Alberto Fernández.

Un capítulo especial corresponde a los bancos españoles con intereses financieros en la Argentina – comenzando por el principal, que es el Banco Santander, presidido por Ana  Botín, y seguido por el BBVA – que sumarían en conjunto acreencias por unos 23.000 MD y que ya han tomado contacto directo, aquí y en Madrid, con Alberto Fernández y Mauricio Macri. La lista de pesos pesados financieros podría extenderse y ampliarse mucho en cuanto a sus antecedentes y datos de detalle pero esencialmente las negociaciones que se llevan a cabo por definición se mantienen en secreto.

Se trata de nuevos Fondos Buitre (FB) que están otra vez revoloteando sobre la Argentina, al acecho de la nueva reestructuración de Deuda que se avecina y que se dice podría involucrar la refinanciación de pasivos por el total de unos 150.000 MD: otro nuevo récord histórico para nuestro país y para el Mundo. En este contexto macro de Crisis de Deuda – y en línea con la acción de los nuevos FB – se entienden las amenazas diplomáticas que está recibiendo el presidente electo Alberto Fernández: advertencia del Secretario del Tesoro Norteamericano Steven Mnuchin  de que Estados Unidos “espera que la Argentina cumpla sus compromisos con el FMI”, llamada del presidente Trump para saludarlo y ofrecerle su apoyo para las renegociaciones con el Fondo y paralelo aviso de la nueva Directora Gerente, Kristalina Georgieva  y su vocero de prensa Gerry Rice en el sentido que el Fondo “está listo” para encarar nuevas conversaciones con su gobierno.

Una suerte de ofrecimientos imperativos que son muy difíciles de resistir. Es un método de comportamiento del capital financiero y su mundo político en términos parecidos a la frase de Don Corleone en la famosa película “El Padrino” cuando decía: “voy a hacerle una oferta que usted no podrá rechazar”.

FONDOS BUITRE Y CENSO DE ACREEDORES

Desde el estallido de la Crisis de Deuda Macri en Abril de 2018  – como dijimos al inicio de este trabajo – la caída de los títulos públicos argentinos dio lugar a un fuerte cambio de manos por compra-venta de bonos, con el ingreso consiguiente de nuevos fondos especulativos en la Deuda de nuestro país: los nuevos Fondos Buitre que entraron para lucrar con el diferencial de precios de cotización. Entre los pocos datos conocidos se cuenta especialmente la irrupción de los grandes fondos Black Rock y Templeton, entre otros, que se los entiende ligados a la administración Trump y su alineamiento político internacional.

El gobierno Macri, ante su abierto fracaso en materia económico-financiera, solicitó en Mayo de 2018 el salvataje del FMI para no tener que declarar el default, para no interrumpir así el pago de intereses a los acreedores y para poder llegar a completar su mandato en Diciembre de 2019. Pero al fracaso de su  política económica y financiera le siguió este año el fracaso del Acuerdo Stand-By suscripto por el FMI, lo que llevó a la suspensión del desembolso de 5.400 MD que debía hacerse en Setiembre pasado, después de haberle girado a la Argentina 44.100 de los 56.300 MD pactados. Esto ha colocado al FMI como el principal acreedor individual del país y éste además, por su condición de Organismo Internacional, tiene prioridad de cobro en caso de default y a valor nominal del préstamo concedido.

Por este motivo, en caso de reestructuración de Deuda no habría renegociación posible con los acreedores sin un acuerdo previo con el Fondo. El gobierno Macri reperfiló unilateralmente gran parte de los vencimientos del segundo semestre de 2019 (los 12.500-14.000 MD citados) – es decir, los pateó para adelante – traspasándolos así al nuevo gobierno Fernández, con lo que se suman a los vencimientos del 2020. Como nuestro país no tiene liquidez ni solvencia para afrontar esta combinación de vencimientos – sumada a la grave situación del BCRA por su deuda de corto y cortísimo plazo – deviene inevitable que se proceda a negociar una nueva reestructuración o canje de Deuda con los acreedores del Estado, empezando por el FMI.

Alberto Fernández – en línea con sus colaboradores y hasta con funcionarios del propio gobierno Macri – habló de una “salida a la uruguaya” (por su analogía con el Acuerdo de 2003 entre FMI y Acreedores Privados bajo el gobierno de Jorge Batlle), lo que supone refinanciar deuda extendiendo plazos de vencimiento (reperfilamiento) sin quita de Capital ni rebaja de Intereses. Dado que la Deuda Argentina es la más cara del mundo y la mayoría de los tenedores son nuevos Fondos Buitre (FB) que compraron bonos a precios cuasi-basura (desde 40-45 hasta 30 % de su valor) una propuesta de este tipo pareciera música a los oídos de estos grupos especulativos.

Empero, según las estimaciones hechas en base a Valor Presente de los títulos, a cálculos realizados por economistas y consultores privados, y también a supuestos requerimientos del FMI, se piensa que los márgenes de ganancia de los FB serían lo suficientemente grandes como para que los tenedores de bonos puedan aceptar una quita de hasta un 20 % del Capital y una rebaja relativa en las tasas de interés contra un nuevo Megacanje bajo la garantía de un Acuerdo de Facilidades Extendidas del FMI, que mantendría así su rol de acreedor oficial y auditor de los Acreedores Financieros del Estado.

Y en función de este acuerdo combinado la Argentina recibiría como premio el retorno al Mercado Internacional de Capitales, esto es, la vía para volver a endeudarse en el Exterior. Siendo que tales ventajas relativas – como ha ocurrido siempre en los Megacanjes de Deuda – serían presentadas ante la opinión pública como supuestos éxitos de negociación. Todo esto corresponde por ahora al plano de las conjeturas y no de los hechos, pero cabe recordar que el Kirchnerismo tiene malos antecedentes al respecto:

a) En Enero de 2006 el presidente Néstor Kirchner pagó al FMI por anticipado la totalidad de su deuda con el Organismo: 9.530 MD (abonados con reservas internacionales del BCRA, que luego fueran repuestas con Deuda). El pago – lo mismo que había ocurrido días antes con Brasil y otros países menores – era producto de una exigencia del FMI pero fue presentado como una forma de liberación del Fondo.

b) Algo parecido sucedió años después, en 2014, cuando el gobierno de Cristina Fernández (CFK) refinanció la Deuda acumulada con el Club de París por 9.800 MD – gran parte de la cual estaba investigada por la justicia por la cuestión de la estatización de Deuda Externa Privada – y lo hizo reconociendo dentro de este total (que era originalmente de unos 6.000 MD) más de 3.700 MD de Intereses Punitorios.

c) Pese al discurso público del Des-endeudamiento CFK (que en realidad se refería sólo a la reducción parcial de la Deuda Externa por conversión a Deuda Intra-Estado) la Deuda Pública Total durante el Kirchnerismo aumentó unos 100.000 MD entre 2003 y 2015 (de 151 a 254.000 MD).

Y lo más importante: el Megacanje Kirchner-Lavagna-Nielsen de 2005, que fue vendido a la opinión pública como un gran éxito de negociación pero terminó en un fracaso (como todas las grandes reestructuraciones de Deuda, desde los Acuerdos de Nueva York de Alfonsín 1985-1987, el Plan Brady de Menem-Cavallo de 1992-1993 y el Megacanje De la Rúa-Cavallo del 2001), con el agravante que dejó el agujero negro jurídico y financiero de los Holdouts, que culminó rematado con los acuerdos de rendición secretos del gobierno Macri en 2016.

El Megacanje K del 2005 se hizo reconociendo la legitimidad de títulos públicos que estaban siendo investigados por la Justicia Argentina (Causas Olmos I-II y Megacanje 2001), aceptando la paridad a Valor Nominal (VN) de bonos que entonces valían un 25-20 % o menos aún en el Mercado, y compensando íntegramente a los acreedores una quita de un 44 % con la entrega de Cupones PBI por 48 %. Una claudicación real que fue presentada como exitosa gestión de Deuda hasta la fecha, que amenaza repetirse hoy – aunque en otros términos y circunstancias – y que notablemente vuelve a tener en juego a varios de sus protagonistas, como el entonces Secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen y el propio Alberto Fernández, que en ese momento era Jefe de Gabinete de Néstor Kirchner.

En síntesis:

El gobierno Macri, por culpa de su política de Gobernar con Deuda, llevó a la Argentina a un nuevo Default, sobrevivió financiera y políticamente merced a la ayuda del gobierno Trump con divisas prestadas por el FMI para no interrumpir el pago de intereses a los Acreedores y en complicidad con los nuevos Fondos Buitre le deja una doble bomba de tiempo financiera al nuevo  gobierno Fernández.

En este contexto, la primera medida que debiera tomar la administración entrante es blanquear la insolvencia del Estado Argentino, auditar la Deuda Pública y determinar las responsabilidades del caso; pero para ello – antes de sentarse a negociar – se impone un requisito de base, de lógica y de transparencia, que es realizar un Censo de Acreedores financieros del Estado donde quede perfectamente identificado quiénes son hoy los tenedores de los títulos de Deuda, cuándo los adquirieron, a qué vendedores, a qué precios y a través de qué entidades realizaron tales operaciones.

Algo que nunca se hizo a lo largo de toda la Historia Financiera de la Deuda Pública Argentina por la existencia de complicidad entre los gobiernos de turno y los acreedores reclamantes contra el Estado.[5]

Y hasta que este punto clave no se aclare como corresponde todo nuevo Megacanje de Deuda tiene final abierto.

Porque, en materia de Deuda Pública, el rey está desnudo pero está prohibido decirlo.

[1] Las abreviaturas B$, M$/MD significan Billones de Pesos y Millones de Pesos/Dólares respectivamente y se expresan siempre con redondeo, razón por la que pueden darse mínimas diferencias entres totales  y sumatoria de términos.

Los importes se expresan la mayoría de las veces en Pesos y su equivalente (≡) en Dólares.

[2] Cabe recordar que la gran masa de depósitos a plazo fijo – que son la principal fuente de fondos con la que los bancos compran Leliq – no están constituidas por pequeños y medianos ahorristas (que son muchos en número pero no los más relevantes en cuanto a importes) sino por grandes fondos internacionales de inversión, que han ingresado al país para lucrar por arbitraje entre tipo de cambio y tasa de interés local oficial del BCRA a través de operaciones de carry trade o bicicleta financiera, que se paga en función del sobre-endeudamiento del Banco producido por la administración macrista.

[3] Aquí no están incluidos los Pasivos del BCRA por Cuentas Corrientes en Moneda Extranjera, que son los encajes por los Depósitos Bancarios en Dólares (475.000 M$ ≡ 8.000 MD) – que han registrado también una fuerte caída por retiros de fondos – y Otros Pasivos, que son esencialmente el Swap con China por 1.2 B$ (1.168.700 M$ ≡ 19.600 MD).

Un subtotal de 1.6 B$ (1.643.700 M$ ≡ 27.600 MD) que sumado a las Leliq y Pases Pasivos da un total de 4.1 B$ (4.144.100 M$ ≡ 70.000 MD).

[4] Hoy el Tesoro tiene Intereses a Pagar por más de 3.000 M$ por día y paralelamente el BCRA tiene que afrontar otros 4.000 M$ diarios. Un total conjunto de 7.000 M$/Día.

Tomando como referencia los intereses a pagar de la Deuda del Estado Central (20.000 MD) y los del BCRA (25.000 MD equivalentes por Leliq y Pases Pasivos) la proyección de servicios anuales por Intereses de la Deuda Pública conjuntos da una proyección de unos 45.000 M$ anuales.

Los intereses de las Leliq están calculados a la tasa actual del 63 % anual  y los Pases Pasivos a la del 55-57 %, en tanto que las de la Deuda del Tesoro fue tomada del Presupuesto en curso 2019 *que ya ha quedado desactualizado por un aumento relevante de más de 350.000 M$ adicionales según DNU del Ejecutivo.

[5] En 2004, mientras se negociaba la Oferta de Dubai, EAU – presentada en Setiembre del año anterior – el gobierno Kirchner intentó obtener una suerte de Censo de Acreedores. Para ello contrató los servicios de la banca Lazard Freres, de París, y abrió registros al efecto en cinco consulados argentinos en el mundo: Nueva York, Londres, Frankfurt, Roma y Tokio. El procedimiento, sin embargo, fue boicoteado por los acreedores, que se negaron a identificarse, liderados particularmente por el ex funcionario de la Banca de Italia Nicola Stock, que se atribuía la representación de los bonistas italianos (en su mayoría jubilados que habían sido estafados por los bancos colocadores y luego vendieron masivamente sus títulos a Fondos Buitres que los compraron hasta 17 y 15 % de su valor nominal).

El gobierno de Néstor Kirchner, bajo la gestión Lavagna-Nielsen, terminó desistiendo del intento y los acreedores del Megacanje 2005 quedaron así en el anonimato, resucitando después como Fondos Buitre.

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