La crisis y los espejitos de los autos

Ianina Harari 18.03.2017.
Macri anunció la firma de un acuerdo con las patronales automotrices y autopartistas (ADEFA y AFAC) y los sindicatos automotriz y metalúrgico (SMATA y UOM) que consiste en una serie de promesas para el conjunto de la industria (…)

 

La crisis y los espejitos de los autos

Entrevista Al Dorso a la Dra. Ianina Harari (18.03.2017)

El acuerdo para el sector automotriz: ¿Qué nos están prometiendo?

Comunicado de Razón y Revolución (16/03/2017)

Macri anunció la firma de un acuerdo con las patronales automotrices y autopartistas (ADEFA y AFAC) y los sindicatos automotriz y metalúrgico (SMATA y UOM) que consiste en una serie de promesas para el conjunto de la industria.

En medio de una oleada de despidos y suspensiones en el sector, el Gobierno lanzó una serie de medidas con la esperanza de alcanzar la producción de un millón de unidades para 2023.

Para conseguirlo, se supone que en los próximos tres años:

  • las empresas deberían invertir 5.000 millones de dólares y cumplir con la utilización de un 35% de autopartes locales.
  • Para que la producción pueda crecer el gobierno cree que puede ampliar el mercado incentivando la demanda local mediante la baja de impuestos a la compra de 0 km
  • e incentivando las exportaciones a países por fuera del Mercosur, disminuyendo las retenciones a la exportación.

Todo esto suena muy alentador para los obreros: se generarían 30 mil puestos de trabajo. Seguramente muchos compañeros suspendidos estarán pensando que es una gran iniciativa y que recuperarán su trabajo. ¿Pero qué nivel de realidad tienen estas promesas?

Detrás de estos anuncios grandilocuentes, se esconden malas noticias para los trabajadores que pasaron desapercibidas. Macri se refirió a mejorar la competitividad y la productividad. Eso, en términos de la producción capitalista, no significa otra que cosa que mayores penas para los trabajadores. Un simple ejercicio de matemática ya nos da la pauta:

si el plan se cumple, el empleo en todo el sector crecería un 25% mientras la producción lo haría un 150%.

O sea, se produciría muchísimo más con relativamente menos obreros por unidad. Esto no es una novedad, sino el funcionamiento normal de la industria bajo el capitalismo. En la Argentina (y podría replicarse el cálculo para cualquier país del mundo) la industria automotriz fue mejorando su productividad a costa del trabajo. Por ejemplo, en

  • 1975 se producían 240.036 autos con 54.556 obreros y cuarenta años después, en
  • 2015, se produjeron 467 unidades (125% más) con 30.137 obreros (44% menos).

 O sea, que el aumento de la producción y de la productividad fue en detrimento de los puestos de trabajo. Además de esto, la idea que se generará trabajo por una mayor utilización de autopartes locales es una utopía burguesa que se intentó concretar desde Frondizi para acá y nunca funcionó. Por tanto, no hay razón para creer que mayores inversiones en tecnología y mayor producción generarán más puestos laborales. Más bien la tendencia indica lo contrario.

Más allá de la improbable promesa de nuevos puestos de trabajo, la referencia al problema de la productividad y de la competitividad esconde la búsqueda de un incremento de la explotación por otra vía más: la degradación de las condiciones de trabajo y de los salarios.

Por un lado, se anunció que se buscará reducir el ausentismo y que se reverán algunos puntos de los convenios colectivos de trabajo. Esto no puede ser anuncio de otra cosa que de una mayor precarización y presión contra el uso de licencias, en especial las licencias por enfermedad que los trabajadores del sector necesitan para paliar el tremendo desgaste físico que sufren merced a las condiciones laborales a las que están sometidos. Por otro lado, la referencia a la competitividad necesaria para exportar remite también al problema del salario. Es evidente que para competir con países donde los salarios son más bajos que los argentinos, las empresas necesitan reducir ese “costo”.

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“La modificación de la Ley de Riesgos es inconstitucional”

Al Dorso 11.03.2017.
Así lo expresó el presidente del Instituto de Estudios Legislativos de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (IDEL-FACA), Dr. Ricardo Cornaglia. La modificación del régimen de riesgos del trabajo es inconstitucional tanto en su forma como en su contenido. La medida presidencial no logra demostrar la urgencia que justifique su exceso, y acentúa la restricción a los  trabajadores de acceder de forma rápida y eficaz a la justicia. Un negocio privado sostenido con la salud de los trabajadores.

 

“La modificación de la Ley de Riesgos es inconstitucional”

Exposición en la Bicameral Permanente de Trámite Legislativo (Congreso Nacional) sobre el decreto 54/2017 que modificaba la Ley de Riesgos del Trabajo | 08 de febrero de 2017 

Dr. Ricardo Jesús Cornaglia, presidente de IDEL – FACA, director de la Revista LA DEFENSA 

La reciente sanción de la Ley que modifica el Sistema de Riesgos del Trabajo y en prolija el exceso presidencial del decreto 54/2017,  atenta contra el derecho humano fundamental de ingreso irrestricto a un tribunal competente independiente e imparcial, mediante un recurso sencillo efectivo y rápido (arts. 8 y 25 de la Convención Americana de Derechos Humanos). La medida reafirma un procedimiento administrativo previo, obligatorio y excluyente ante comisiones médicas con la finalidad de obstruir cualquier acceso a la justicia en búsqueda de una reparación de daños laborales y obtención de prestaciones que el sistema no brinda. La supuesta “litigiosidad” e “industria del juicio” sirve como manifestaciones ideológicas que encubren los verdaderos intereses financieros y oligopólicos en juego, la mantención y defensa de un sistema de fabulosas ganancias privadas de las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo.

Esta modificación busca mantener vigente un sistema y leyes que no cumplieron con los objetivos que se propusieron, afirma el abogado laboralista y presidente del Instituto de Estudios Legislativos de la Federación Argentina de Colegios de Abogados (IDEl-FACA).  Cornaglia sostuvo que la modificación viene a validar todo un sistema de reparación de daños a favor de la privatización de la seguridad social de la mano de oligopolios financieros dedicados a la explotación privatista de la medicina, que en 2016 obtuvieron una ganancia de 1.500 millones de dólares, el 26 % sobre su facturación. Un negocio que maximiza ganancia a costa de no otorgar prestaciones, solventado por los trabajadores argentinos que pagan el 3,5% de sus salarios para su mantención.

“Hay datos que son verdaderamente terribles, en 20 años el sistema no tiene ningún registro de haber dado prestaciones por cáncer. Y hay cáncer producto del trabajo”, Ricardo Cornaglia

La manda constitucional de una seguridad social estatal sigue incumpliéndose, manifiesta el Dr. Cornaglia. Y agrega que no existen datos serios que permitan afirmar que exista una creciente litigiosidad. Los 660.000 infortunios registrados por la Superintendencia de Riesgos, más otro tanto de trabajadores no registrados,  no se condice con los 120.000 juicios laborales que mencionan. En sus dos décadas de funcionamiento, el sistema otorgó tan solo el  2 % prestaciones por infortunios a enfermedades profesionales, cuando -según la OIT- el promedio mundial es del 38 %. Estas prestaciones por enfermedad que no se otorgan son un reservorio de conflictos postergado y reprimidos.

 

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CEOs trumpistas y la política energética

Félix Herrero 11.03.2017.
El gobierno de Donald Trump no es vergonzante ni intermedio. Ha decido entregar áreas enteras de la economía, del campo social y la política inmigratoria a los amplios poderes de las corporaciones estadounidenses (…)

 

CEOs trumpistas y la política energética

Entrevista Al Dorso 11.03.2017

 

LOS CEÍSTAS

Por Félix Herrero

El gobierno de Donald Trump no es vergonzante ni intermedio. Ha decido entregar áreas enteras de la economía, del campo social y la política inmigratoria a los amplios poderes de las corporaciones estadounidenses.

La aplicación de este proyecto populista de corte antisocial tiene varias características: se aplica rápidamente, en los primeros cien días, que muchos desean que terminen con un Waterloo republicano,  provoca a los pueblos latinoamericanos y de otros continentes, designa como Macri en Argentina a gerentes y directivos de empresas privadas sin experiencia política de gobierno, creando una conducción ceísta ignorando a los políticos honestos que es tan necesario que sean parte de los gobiernos, especialistas universitarios, dirigentes de organizaciones sociales del trabajo, de los movimientos de derechos humanos y defensa del papel moderno de la mujer, de organizaciones laborales no institucionalizadas, etc.

Dentro de este sistema del gobierno de los presidentes, directores e integrantes de empresas es notable como ocupan los lugares relacionados con sus negocios. Si los empresarios energéticos toman el Departamento de Estado (cancillería), el Departamento de Minería y Energía (ministerio), y el ente regulador de la Energía tienen, de hecho, a todo el sector, tanto en el campo local como internacional.

Recordemos los cargos del sector energía y petróleo durante el gobierno de George W. Bush: su vicepresidente fue presidente y CEO de Halliburton,  y su secretaria (ministra) de seguridad llegó al directorio de Chevron, petrolera que bautizó un buque-tanque con su nombre. Pero todavía era una época en que los políticos eran designados por las Corporaciones  económicas, pero ahora hay un cambio fundamental: las Corporaciones asumen directamente los cargos sin tanta necesidad de los políticos.

En el modelo empresario de Trump el sector privilegiado  es el energético.  No es por casualidad: los mayores contribuyentes de su candidatura a presidente fueron las petroleras y otras empresas energéticas, alcanzó a ser el 70% de todos los aportes declarados.

Entones no debe llamar tanto la atención la designación de Rex Tillerson, presidente de ExxonMobil, —que hiciera juicio a una empresa frackinera por devaluar su mansión con la construcción de tanques de almacenamiento—, como responsable de la política exterior, por donde pasa gran volumen de Estados Unidos operando como imperio, y también para Exxon,  la mayor petrolera de Estados Unidos que tiene una participación exterior que supera la actividad estadounidense. El propósito de Donaldo Trump y de Rex Tillerson (Rexx, para los periodistas críticos del gobierno, con las dos equis de Exxon) es reemplazar la actual importación de crudo en Estados Unidos (más del 30% de lo que utiliza) por petróleo no convencional, del deshielo ártico, y de las aguas profundas tanto del golfo de México como de la costa del Pacífico. Estados Unidos está importando de sus dos vecinos (Canadá y México), de dos países sudamericanos Venezuela y Ecuador, y de dos países del Medio Oriente Arabia Saudita e Irán.

Como ministro de energía fue designado Rick Perry, un gobernador del segundo Estado norteamericano por su actividad económica (Texas está luego de California y antes de Florida y Nueva York). Como gobernador texano apoyó a la industria del petróleo, del gas y a la eólica, resultando Texas en el séptimo lugar considerando todos a todos los países del mundo y a los Estados norteamericanos como unidades nacionales. De familia y el mismo de actividad rural (ganadería y algodón) apoyó con fuerza a las empresas petroleras y gasíferas, y a los discutidos oleoductos  Keystone XL y Dakota Access. Tiene un gran motivo: la obra la ejecuta Energy Transfer Partners, empresa con sede en Dallas y con un directorio integrados por  accionistas de Apache, Sunoco y de la ex Enron, entre otras petrogasíferas, mientras que Rick es miembro de la comisión de directorio de Energy Transfer Partners.

Por último lo más sorprendente si el sentido común se impusiera, Se trata del caso de la designación de Scott Perry en el organismo regulador ambiental (la EPA o agencia de protección ambiental). Durante la campaña,  D. Trump afirmaba que había que disolver a la EPA pero –por ahora– prefirió debilitarla en su capacidad reguladora. Por otra parte, Perry, que fuera procurador general de Oklahoma, durante más de seis años demandó a la EPA por sus “regulaciones injustificadas”.  Su designación fue aprobada por 52 a 46 votos y se dijo entonces que fue un día victorioso para el Big Oil. Además de lo patético que resulta presidir un organismo que se prometió deshacerlo, también lo es el hecho de que el miembro de la suprema corte que lo ratificó fuera Samuel Alito, quien a su vez tuvo su conflicto de interés: para asumir como miembro de la suprema corte debió desprenderse de las acciones de ExxonMobil que estaban en su patrimonio, situación que brotó en nuestro país en ocasión del conflicto de intereses de Juan C. Aranguren por su tenencia de acciones de Shell.

Este gobierno de la energía por los empresarios energéticos, y sobre todo petroleros, no asegura un futuro donde haya más trabajo como se dice pero si donde haya más destrucción de la propia tierra de los norteamericanos.

LAS MEDIDAS

La velocidad desreguladora de Trump y sus ceístas ha sido remarcada por el quizá más importante diario de Estados Unidos. El lunes 5 de marzo en un extenso artículo de Eric Lipton y Binyamin Appelbaum contaban todas las medidas antirreguladoras que decidió el nuevo gobierno estadounidense.

Estos autores señalan que el 20 de enero, el mismo día que asumió Donald Trump, por la tarde, “la administración comenzó su campaña contra la regulación con una nota de Reince Priebus, jefe de gabinete del Sr. Trump, instruyendo a las agencias a detener el trabajo sobre las nuevas normas y reglamentos para retrasar la puesta en práctica de la regulación”.

En pocas palabras, en dicho artículo del TNYT, se menciona que Stephen Bannon, el jefe de la estrategia de Trump, denominó a esta política como “la deconstrucción del estado administrativo”.

Más de 90 son las medidas deconstructivas de la regulación de Obama se tomaron en poco más de 45 días. Entre ellas, estos autores mencionan:

  1. Los bancos no deben cobrar más a los clientes en previsión de crisis financiera.
  2. La Seguridad Social no puede bloquear la compra de armas de fuego a los enfermos de salud mental (Trump derogó a la norma el martes 21 de febrero).
  3. Los cazadores podrán tirar con balas de plomo a los animales en las tierras fiscales federales.
  4. Más de noventa son las normas modificadas o derogadas, originadas en los entes reguladores federales o en el Congreso, para deshacer regulaciones existentes.
  5. Reducción efectiva de personal regulación, la que se está desarrollando en varias actividades
  6. Derogación de las tres reglas de Obama sobre carbón, petróleo y gas: cálculo de las regalías de petróleo y gas, exploración y explotación petrolera en el océano Atlántico y en el Ártico, y en el territorio federal.
  7. Se preparó una norma destinada a modificar a la que protege las aguas de la contaminación.
  8. Designaciones de nuevos responsables de las principales agencias reguladoras, como la FCC de comunicaciones, la SEC sobre acciones y otros valores, y la EPA de medio ambiente.
  9. Las empresas públicas ya no están obligadas a publicar los ingresos de sus funcionarios comparados con los salarios medios de sus empleados (el JPMorgan Chase pidió que no se publicara esta información).
  10. El 2×1: por cada nueva norma reguladora que se proponga deben ser derogadas dos; esta novedad ya está siendo impugnada en los tribunales.
  11. Modificación de las normas de regalías del carbón, gas y petróleo para que se cobre menos en la extracción en suelo federal.
  12. Trump hace modificar la Ley de Revisión del Congreso con el objeto de no dar salida a proyectos como la contaminación del aire, compensación por desempleo, cuidado de especies en peligro de extinción, sobre tarjetas de débito y la extracción de petróleo y gas en tierras federales, y en la plataforma continental del mar Ártico.

Estos son los 12 ejemplos del New York Time, que eligen un modelo desregulado y destrucción del territorio y ambiente de Estados Unidos por los propios estadounidenses.

LA ENERGÍA TRUMPIANA

Como se dijo antes, el mayor contribuyente de la campaña electoral del presidente Donald Trump es el sector de la energía, especialmente el petrolero.

El modelo actual de Estados Unidos se manifiesta como el gobierno de los Ceos para beneficiar a las grandes corporaciones de donde provienen, sabiendo que la puerta giratoria les permite tener asegurado su futuro en la empresa original.

Las medidas del gobierno ceísta están a la vista de todos y, sobre todo, de la prensa norteamericana que está muy crítica porque se siente perseguida: hoy día son una especia de payador perseguido. No hay que ir a buscar la opinión de sectores no beneficiados para obtener las mayores críticas: basta leer los diarios más tradiciones, conservadores y que más venden.

En energía y sus actuales medidas no pueden dejarse de lado: a) las designaciones, que vimos en la parte primera de este artículo, b) la autorización de la construcción del oleoducto central XL (de Canadá a Florida) y su anexo Acceso Dakota), b) negación del acuerdo ambiental de París y de Encíclica del ambientalismo integral, c) Declaración para potenciar la extracción doméstica de gas y petróleo para evitar la importación, d) lo que hace que se permita el fracking con descuido de los riesgos al ambiente y a la salud pública, e) apoyo al carbón y al biocombustible,  e) cálculo para disminuir el pago de regalías al carbón, gas y petróleo, f) suspensión de dar determinadas información por parte de las petroleras y gasíferas a la Agencia de Protección Ambiental (EPA),

Es notable la velocidad impresa a la modificación de las normas energéticas a favor de las corporaciones: nadie podrá decir que el gobierno es lento o incumplidor, por ahora. En este sentido hay que comparar y ver los hechos. Este ejercicio de comparación de medidas en Argentina hace aparecer al macrismo como gran seguidor, en muchas de las actividades, del cristinismo. Hay más continuismo que discontinuísmo.

En Estados Unidos la comparación de hechos aleja a Trump de Obama, y lo acerca como cumplidor de su plan energético y del video en el cual expuso las medidas en los primeros Cien Días de gobierno.

Resumiendo: en America First Energy Plan propone:

  1. Independencia energética, de ahí más fracking, más carbón, menos importación de crudo.
  2. Desregular y desburocratizar el sector y explorar las reservas que está prohibido (océano y Ártico).
  3. La política energética debe ser compatible con el medio ambiente (no se cumple cuando en la explotación petrolera se afirma más trabajo y menos ecología, o cuando se niega el calentamiento global y un cuento chino en el que mienten el Papa y la Cumbre ambiental de París).
  4. La energía es fuente de riqueza y de trabajo.
  5.  La preeminencia energética de Estados Unidos en el mundo debe ser objetivo de la política exterior. Reducción de impuestos.

En el video que se preparó para avisar como Plan y que fuera titulado Los Primeros Cien días de gobierno, se afirma entre otras medidas:

  1. Cancelar las restricciones a la extracción de carbón.
  2. Los funcionarios públicos que se van del gobierno deben dejar pasar 5 años para hacer lobbing.
  3. El princpio 2×1: por cada regulación nueva se deben derogar dos anteriores.

Hay dos males en el mundo de la política: prometer para no hacer y ganar las elecciones, y prometer medidas reaccionarias para justificar ejecutarlas. ¿Cuál es peor fraude?

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Debo 5 millones y medio de pobres

Al Dorso 11.03.2017.
Debo… debo… ¿Qué debés? …una deuda…¿De cuánto es? 5 millones y medio de argentinos dejarían de ser pobres si no se pagaran los intereses de la deuda pública argentina

 

Debo 5 millones y medio de pobres

Al Dorso (11.03.2017)

Según el proyecto de Ley de Presupuesto 2017, presentado por el Gobierno Nacional,  el año entrante se pagarán en concepto de intereses de deuda pública argentina 247.632 millones de pesos (13.723  millones de dólares). El equivalente a otorgar 1 millón 375 mil de subsidios contra la pobreza de 13.323 pesos mensuales a una familia tipo (2 adultos y dos menores).  Si no se pagaran los intereses de la deuda pública, en 2017 el Gobierno Nacional podría sacar de la pobreza a 5 millones y medio de argentinos.

  • Cantidad de pobreza en la Argentina 32,9 %: total nacional de 13 millones de argentinos.
    Desde fines de 2015 se incrementó en 1,5 millón la cantidad de personas pobres, de los cuales 600.000 son indigentes, por lo que sólo disponen de ingresos para cubrir la canasta alimentaria.
  • Cantidad de indigentes en la Argentina 6,3%:  2 millones setecientos mil de argentinos. Un crecimiento del 5,4% desde diciembre de 2015, sumando 600.000 nuevos indigentes. 
  • Valor de la Canasta Básica Total (fija línea de pobreza) $ 13.323,62 por familia tipo (2 adultos de 35 años y dos menores de 6 a 8 años)
  • Valor de la Canasta Básica Alimentaria (fija línea de indigencia) $ 5.528,47 por familia tipo (2 adultos de 35 años y dos menores de 6 a 8 años)
  • Subsidio contra la pobreza de $ 13.323,62 mensuales = U$S 832 x 12 = 10.000 dólares al año por familia (4 personas)
  • 1 millón 375 mil subsidios anuales (10.000 dólares) = 5,5 millones de argentinos  

Los intereses de la deuda pública crecieron el 140 % comparado al Presupuesto 2016, siendo el rubro de mayor crecimiento en todo el presupuesto de gastos para el 2017. Un crecimiento anual del 40 % en dólares.

Debo..Debo..

Que debes?

Una deuda..

De CUÁNTO es?

 

5 millones y medio de pobres // reducimos a la mitad la pobreza en el país

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Pueblo Argentino vs. Corporaciones transgénicas y agrotóxicas

Daniel Sallaberry (04.03.2017)
Avanza la demanda colectiva presentada por un grupo de abogados en representación del pueblo argentino contra 14 corporaciones y el Estado por daño ambiental. Monsanto, Bayer, Syngenta, Dow, Dupont, Nidera, Bioceres y otras siete corporaciones fabricantes semillas trangénicas y agrotóxicos, junto al Estado nacional y tres provincias, tienen 15 días para demostrar que no produjeron perjuicios (…)

 

Pueblo Argentino vs. Corporaciones transgénicas y agrotóxicas

Entrevista Al Dorso al Dr. Daniel Sallaberry  (04.03.2017)

 

NOTA ADJUNTA: lavaca.org

Avanza la demanda colectiva contra 14 corporaciones y el Estado por daño ambiental

Monsanto, Bayer, Syngenta, Dow, Dupont, Nidera, Bioceres y otras siete corporaciones fabricantes semillas trangénicas y agrotóxicos, junto al Estado nacional y tres provincias, tienen 15 días para demostrar que no produjeron perjuicios por la liberación incontrolada de organismos genéticamente modificados. Esa fue la notificación que recibieron según una inédita demanda colectiva que les sigue desde junio de 2015 por daños ambientales. 

Monsanto, Bayer, Syngenta, Dow, Dupont, Nidera, Bioceres y otras siete corporaciones productoras de semillas trangénicas y fabricantes de agrotóxicos ya han sido notificadas de la inédita demanda colectiva que se les sigue desde junio de 2015 por daños ambientales y morales –entre otros- producidos por lo que la presentación llama “liberación incontrolada a campo abierto de OGM (organismos genéticamente modificados, o transgénicos)”. Entre los demandados también se encuentran el Estado Nacional y las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos y Santiago del Estero. Así se logró invertir la carga de prueba: ““Ahora los notificados deben contestar y presentar pruebas de que lo que hacen es inocuo” explicó a lavaca Daniel Sallaberry, uno de los abogados que impulsa la causa.

A partir de haberse notificado, las corporaciones y el Estado tienen 15 días hábiles para responder a esta demanda que solicita, por ejemplo:

  • que se ordene al Poder Ejecutivo suspender la comercialización de soja transgénica y la “liberación incontrolada” de estos productos a camp abierto,
  • que se suspenda provisionalmente la autorización de todos los eventos transgénicos hasta que exista una determinación científica sobre la inocuidad de los mismos,
  • en defensa de los consumidores, que se disponga el etiquetado obligatorio “perfectamente visible y destacado al ojo humano” de los productos alimenticios de venta masiva que contengan derivados de OGM.
  • que se suspenda en todo el país la aplicación de agrotóxicos utilizados para el cultivo de transgénicos hasta que científicamente se demuestre la inocuidad de los mismos para el ambiente, los ecosistemas y la salud de los seres vivos.

DICTAMEN FISCAL FEDERAL PARA DESCARGAR: Fiscal-federal-Fabian-Canda-recurso-de-apelacion

Sallaberry, junto a los abogados Santiago Kaplun, Jorge Mosset Iturraspe, Graciela Vizcay Gómez, Horacio Belosi y Miguel Araya representan a un grupo de víctimas de los efectos de las fumigaciones. Pero esas víctimas están representando a su vez a toda la ciudadanía argentina a través de la demanda colectiva o “acción de clase”  que habilita a juicios masivos, según suele ser práctica en países como Estados Unidos.

“La ‘clase’ afectada, en este caso, es toda la comunidad” explica Sallaberry: “La jueza Claudia Rodríguez Vidal reconoció a los demandantes idoneidad y representación para actuar en nombre de la totalidad de la población argentina como afectados por las fumigaciones, pero también en su carácter de consumidores de alimentos transgénicos de los que no se conocen sus efectos, por ejemplo, entre otros derechos humanos básicos que resultan afectados por esta matriz productiva”.

Suspensión de fumigaciones

La demanda se inició ante la Corte Suprema de Justicia, que la derivó al Jugado Nacional Nº 3 en lo Contencioso Administrativo Federal, encabezado por la jueza Rodríguez Vidal. Los abogados solicitaron una medida cautelar para que se suspendan las fumigaciones en todo el país, lo cual fue rechazado por la jueza.

Pero en diciembre de 2016 el fiscal federal Fabián Canda apeló ese rechazo y ratificó el pedido de la demanda: suspensión total de las fumigaciones. Y aclara que si no se hiciera lugar a la cautelar, se solicita que se suspendan provisoriamente todas las fumigaciones aéreas mientras se resuelve el juicio, y que las fumigaciones terrestres de todo producto con glifosato se realicen a más de 5.000 metros de las zonas urbanas, municipios, asentamientos, poblaciones, escuelas rurales, huertas, centros apícolas, ríos, arroyos, lagunas, cursos y espejos de agua, así como de pozos de extracción de agua para consumo humano. L apelación deberá ser resuelta por la Cámara Federal en lo Contencioso Administrativo Nº 3.

La demanda busca además condenar al Ejecutivo Nacional, en particular a la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria, CONABIA, y al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria, SENASA, por incumplimiento del deber de control. “Tanto el Estado como las empresas demandadas, conocedoras de la realidad y del imperio de la relación costo-beneficio, idearon un sistema perverso que posibilitó externalizar el costo de la degradación y contaminación ambiental”, dice la presentación. El rol estatal en estas materias no ha cambiado desde que se inició el caso, gestión Cristina Kirchner, hasta ahora.

La demanda colectiva completa contra 14 corporaciones y el Estado por daño ambiental: DEMANDA-COLECTIVA-GIMENEZ-A-Y-OTROS-v1.6f

Cómo reparar el daño

Los demandantes exigen que se condene a las multinacionales biotecnológicas, semilleras y químicas, productoras y comercializadora de OGM.

  • A la recomposición “de la totalidad de hectáreas sembradas con OGM” (…) mediante la contratación de personas o instituciones especializadas para que diseñen y pongan en marcha un plan de recuperación y regeneración”.
  • En los casos en que no sea posible la recomposición de bienes dañados (suelo, agua, fauna, flora), se las obliga a contribuir monetariamente a un fondo de compensación ambiental o fideicomiso, que se podrá calcular de acuerdo a los sistemas de monetarización internacionales del daño ambiental para compensar las pérdidas por un período mínimo de 50 años. La demanda propone destinar el fideicomiso a poner en marcha Planes Agrarios Integrales del INTA, como el de 2001/2003, que no se llevaron a cabo y que contemplan la “sostenibilidad ecológica y social”.
  • Frente al daño moral colectivo se propone un resarcimiento mediante una obra directamente relacionada con el patrimonio social-cultural colectivo, para lo que se propone un Plan Maestro Ferroviario que reconstruya toda la red ferroviaria nacional, renovar sus edificios, estaciones, vías y trenes. Beneficios: miles de empleos; incorporación y creación de nuevas áreas productivas alejadas de los centros de consumo; mejora con respecto al sistema de transporte terrestre anacrónico, riesgoso y altamente contaminante; integración efectiva del territorio nacional; generación de una elevada rentabilidad social al reducir los accidentes mortales, disminuir los costos de fletes un 20% y acortar un 30% los tiempos de viaje.
  • Se propone también una condena en concepto de “daño punitivo” equivalente en monto al daño moral, una especie de multa o indemnización. Explica Sallaberry: “El daño punitivo ocurre cuando se daña a otro a sabiendas y sin importarle el prójimo, y la idea es que se transmita un mensaje de reprobación a las violaciones de derechos humanos y a evitar que estos hechos se repitan”.

El valor económico de esa sanción podría basarse en las ganancias de las multinacionales en estos años (hay estimaciones que ponen esa cifra en unos 80.000 millones de dólares) o en ideas como la de reinstalar toda la red ferroviaria argentina, que se calcula en unos 4.000 millones de dólares. Sallaberry: “No hacemos el cálculo, ya nos pasó en la Causa Riachuelo (en la que intervinieron los cinco abogados varones que promueven ésta) en la que ante un pedido de equivalencia, propusimos crear un corredor verde desde el Riachuelo a Ezeiza”.

Otro argumento del abogado: “Las empresas demandadas y el propio Estado, vía el Ministerio de Agroindustria, quieren descalifican nuestra demanda diciendo que nos oponemos a la biotecnología y su desarrollo y a los avances científicos para paliar el hambre en el mundo o bien combatir enfermedades. Nada más alejado de la realidad. La demanda no es contra la investigación científica desarrollada en laboratorio para tales fines; nuestra demanda va contra la siembra a campo abierto y sin control de 30 millones de hectáreas fuera de laboratorio o campos de experimentación, y las fumigaciones que en cada campaña derraman más de 300.000.000 de litros de agrotóxicos, o sea veneno, sobre 12.000.000 de personas de población rural.

¿Y el progreso?

Sobre el tema del progreso supuesto, Sallaberry cita directamente a la Corte Suprema: “La tutela o preservación del ambiente no significa detener el progreso, sino por el contrario, hacerlo más perdurable de manera que puedan disfrutarlo las generaciones futuras”.

Otra idea: “Acá se está afectando a un todo, a una comunidad. Eso no es progreso. Ni es progreso que ni siquiera podamos leer en un envase si el producto contiene transgénicos, como para al menos optar libremente si quiero o no consumir. Y si no me quedo corto, estamos hablando del 90 % de lo que comemos en el país”.

A mediados de marzo se cumplirán los días previstos para que las empresas y el Estado respondan a la notificación. “No hay estudios de impacto ambiental, son ellos los que deberían contar con pruebas sobre la inocuidad de lo que hacen. Nosotros mientras tanto hemos mostrado todos los trabajos y estudios, incluyendo los del propio Estado a través de la Secretaría de Medio Ambiente en 2008, en los que se plantea que el monocultivo de soja es perjudicial para el ambiente, produce desforestación, desertificación, despoblamiento”.

Entre las curiosidades del caso puede contarse que una causa de semejante envergadura, no ha tenido casi repercusión mediática. “Es que los medios convencionales promueven el modelo que estamos cuestionando en esta demanda”. En un signo de coherencia, el silencio abarcó a los medios convencionales tanto oficialistas como opositores, de antes y de ahora.

A mediados de marzo tanto el Estado como las empresas demandadas deberían haber contestado y presentado pruebas que demuestren que no existe daño ambiental. Sallaberry: “Veremos qué hacen. Ahí va a comenzar la gran batalla”.

 

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Deuda, Macri y Correo Argentino

Alejandro Olmos Gaona 04.03.2017.
 La actualidad de la deuda pública argentina en el gobierno de Macri, las causas de los «Panamá Papers» y el negociado del Correo Argentino, fueron algunos de los temas analizados por el historiador Alejandro Olmos Gaona. El récord de endeudamiento público de enero 2017 por 17.000 millones de dólares, y el decreto de necesidad y urgencia 29/2017 por medio del cual se autoriza a los Ministerio de Hacienda y Finanzas a endeudarse por 20.000 millones de dólares (…)


Deuda, Macri y Correo Argentino

Entrevista Al Dorso (04.03.2017)

La actualidad de la deuda pública argentina en el gobierno de Macri, las causas de los «Panamá Papers» y el negociado del Correo Argentino, fueron algunos de los temas analizados por el historiador Alejandro Olmos Gaona. El récord de endeudamiento público de enero 2017 por 17.000 millones de dólares, y el decreto de necesidad y urgencia 29/2017 por medio del cual se autoriza a los Ministerio de Hacienda y Finanzas a endeudarse por 20.000 millones de dólares.

Deuda en números 

  •  En el 2016 se pagó 150.000 millones de pesos en concepto de intereses de los Lebacs.
  • La deuda en Lebacs asciende a u$s 47.000 millones de dólares. Lo principales tenedores son los bancos extranjeros y nacionales.
  • Proyecto para endeudarse en el 2017 por 94.000 millones de dólares entre deuda interna y externa.
Enero 2017: Durante el primer mes de 2017 el gobierno Macri ha colocado deuda pública directa – es decir, sólo deuda de la Administración Central – por más de 17.000 MD (Millones de Dólares):
  • Nuevos desembolsos provenientes de organismos financieros internacionales, particularmente la CAF-Corporación Andina de Fomento, que acordó un nuevo préstamo a la Argentina por 400 MD para el Paseo del Bajo, en la CABA (plazo a 15 años con 4 de gracia).
  • Un préstamo de 6.000 MD a 18 meses de plazo y tasa de interés nominal del 3.8 % anual (2.9 % más Libor 0.9), con garantía de títulos Bonar 24; otorgado por los bancos BBVA (Bilbao Vizcaya Argentaria), Citibank, Deutsche Bank (DB), HSBC (Hong Chan), JP Morgan y Santander. Son los mismos bancos que actúan como colocadores de bonos en el exterior y se entiende que este crédito consorciado y a corto plazo (un año y medio) actúa en la práctica como préstamo-puente dentro del escalonamiento de la colocación de bonos según el Programa Financiero 2017.
  • Dos nuevos títulos por 7.000 MD, bajo ley extranjera de Nueva York: uno, a 5 años de plazo (vencimiento 2022) por 3.250 MD con tasa de interés de 5.625 %; y otro a 10 años (2027), por 3.750 MD con tasa del 7.0 %.
  • Nueva Deuda intra-Estado (una modalidad inaugurada y utilizada abusivamente por la administración Kirchner), proveniente de Adelantos Transitorios en curso del BCRA (dentro de un margen anual autorizado por 150.000 M$-Millones de Pesos) y otras obligaciones colocadas en distintos entes oficiales, como el FGS-Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES (una letra por 17.000 M$ a un año de plazo)  y el BNA-Banco Nación (un Bono del Tesoro – conocido o refrendado por Resolución E 16/2017, del 9.2 – por 25.000 M$ y vencimiento en Agosto de 2019).
  • Letras de Tesorería (Letes) por unos 2.000 MD, emitidas en dólares durante el mes, como obligaciones financieras de muy corto plazo (90 y 180 días, a tasas del 3.0 y 3.3 % respectivamente).
  • Este monto a emitir – que ya está aceleradamente en curso – expresado en pesos es de 1.727.500 M$ (96.400 MD x 17.92 $/US$), una suma que consolidando toda la deuda en valor absoluto equivale al 73 % del Gasto Público Total del Ejercicio 2017, que es de 2.393.600 M$ (≡ 131.900 MD).
  • Según el Programa Financiero 2017 – dado a conocer a principios de Enero – el gobierno prevé emitir deuda por algo más que el total presupuestado: unos 40.350 MD (consolidando siempre las colocaciones en diversas monedas), de los que la mitad (20.000 MD) serían Deuda Externa.
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DEUDA, DÓLAR Y COMERCIO EXTERIOR

Héctor Luis Giuliano (03.03.2017)
El gobierno Macri mantiene el atraso cambiario como uno de los requisitos de su política de gobernar con deuda – deuda pública externa e interna – que en su mayoría está tomada en moneda extranjera (…)

 

DEUDA, DÓLAR Y COMERCIO EXTERIOR

Por Héctor GIULIANO (3.3.2017)

El gobierno Macri mantiene el atraso cambiario como uno de los requisitos de su política de gobernar con deuda – deuda pública externa e interna – que en su mayoría está tomada en moneda extranjera.

Esto le permite comprar más dólares con la recaudación fiscal en pesos, lo que sirve como garantía de pago a los acreedores del Estado ante las sumas crecientes de intereses por el nuevo macro-endeudamiento público en curso y la contracción de nuevas obligaciones.

Esta política de retraso cambiario tiene tres efectos primarios:

  1. Favorece abiertamente el negocio de los capitales especulativos, que lucran con el arbitraje entre tipo de cambio estable y atrasado combinado con altas tasas de interés locales.
  2. Frena el estímulo de las Inversiones Extranjeras Directas – y de las inversiones productivas en general – debido a la menor rentabilidad de las mismas frente a las alternativas de inversiones financieras autónomas.
  3. Afecta en forma directa la competitividad de nuestras exportaciones y favorece el aumento de las importaciones por acción de un tipo de cambio que actúa en la práctica como subsidio de las compras provenientes del extranjero así como del turismo internacional emisivo.

Tal política vigente de retraso del tipo de cambio tiene una especial implicancia – desde el punto de vista práctico y conceptual – en la distorsión del verdadero rol del comercio internacional.

¿Para qué existe el Comercio Exterior de un país y cuál es su papel en el desarrollo de la Economía Nacional?

Sigamos una secuencia lógica de razonamiento para responder a esta pregunta central:

  1. Salvo rarísimas excepciones, ningún estado posee autarquía completa en materia de recursos como para no tener necesidades de importar materias primas, insumos y/o bienes de capital. O bien puede disponer de los mismos pero a un costo tan elevado y poco rentable que le conviene más importarlos.
  2. Para poder efectuar estas compras el país necesita divisas. Y
  3. Para poder conseguir tales divisas el país necesita exportar.

Ergo, el Comercio Exterior – desde el punto de vista de la Economía Nacional – no existe para que los gobiernos subsidien negocios privados de ventas al extranjero sino que existe para que los países obtengan de sus exportaciones las divisas necesarias para poder pagar sus importaciones.

De allí la necesidad de que el comercio exterior esté equilibrado, dado que si las exportaciones exceden el nivel compensatorio necesario de las importaciones habrá una tendencia a la apreciación cambiaria local (peso más fuerte por mayor entrada de divisas) y si, en cambio, las importaciones superan a las exportaciones, se verificará la tendencia inversa: devaluación o depreciación de la moneda local.

Ésta es la forma en que el comercio exterior influye en el mercado cambiario y monetario de los países; aunque ciertamente no es el único factor de influencia en los complejos ámbitos de la Economía y las Finanzas modernas.

En el caso argentino actual, empero, se da un proceso inverso o anti-natural porque el tipo de cambio retrasado no es producto del desequilibrio de la Balanza Comercial (Exportaciones versus Importaciones) sino, por el contrario, consecuencia de la Política Financiera – Monetaria, Cambiaria y Bancaria – del gobierno.

Porque el tipo de cambio es aquí la resultante de pautas fijadas por el Banco Central (BCRA) en función de las necesidades financieras de pago de los servicios de la deuda externa y no de las necesidades económicas de crecimiento de la Economía Nacional.

Ya que el BCRA mantiene un alto nivel de tasas de interés que atrae capitales especulativos o golondrina, que entran para lucrar con el diferencial entre tasas locales e internacionales.

Al darse la irrupción combinada de estos capitales financieros y de nueva deuda externa, fuertemente creciente, suben en forma artificial las reservas internacionales del BCRA – que no son propias del Banco sino que se sostienen fundamentalmente con deuda – y con ello se produce una apreciación del peso argentino.

Siendo que este proceso, de típica naturaleza financiero-cambiaria, se contrapone a la lógica natural y perjudica el funcionamiento normal del comercio externo y de la economía doméstica.

Puesto que, como derivado de esta sobre-valuación inducida de la moneda local, se genera y potencia el desequilibrio negativo de la Balanza Comercial – al que hicimos referencia – con la consiguiente afectación de la Economía Física o Real en materia de actividad y empleo.

Dicho con otras palabras: que el desequilibrio y las distorsiones en el comercio exterior argentino no son producto de un funcionamiento anormal del mercado comercial sino consecuencia de la política cambiaria del gobierno – llevada a cabo a través del BCRA –  y que el actual esquema de retraso cambiario que provoca ese desequilibrio externo es consustancial a las necesidades de la política de endeudamiento deliberada e institucional del Estado.

Es la forma clásica en que el Sistema de la Deuda se transforma en obstáculo del Desarrollo de la Economía Nacional.-

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Deuda y falsa realidad

Héctor Luis Giuliano 26.02.2017.
Un viejo refrán – de base evangélica – dice que el éxito más grande del Demonio es habernos hecho creer que no existe. Y con el problema de la Deuda Pública Argentina pasa algo parecido.El establishment financiero y sus portavoces viven repitiendo que nuestro país no enfrenta en la actualidad un grave problema de endeudamiento – incluyendo en el mismo la creciente nueva deuda externa Macri – y que, por lo tanto, la deuda habría dejado de ser un problema central para el Estado (…)

 

Deuda y falsa realidad

Por Héctor Luis Giuliano (26.02.2017) 

Un viejo refrán – de base evangélica – dice que el éxito más grande del Demonio es habernos hecho creer que no existe. Y con el problema de la Deuda Pública Argentina pasa algo parecido. El establishment financiero y sus portavoces viven repitiendo que nuestro país no enfrenta en la actualidad un grave problema de endeudamiento – incluyendo en el mismo la creciente nueva deuda externa Macri – y que, por lo tanto, la deuda habría dejado de ser un problema central para el Estado.

Este tipo de afirmaciones es probadamente irreal y quienes lo sostienen obvian principios básicos de Finanzas Públicas y soslayan, a la vez, hablar del juego de los intereses financieros y bursátiles concretos que se mueven lucrando a través del macro-negocio de la Deuda.

Es el negocio que – en forma directa o indirecta – constituye el sistema de Deuda Perpetua que rige nuestro país desde hace 40 años y que consiste en tomar obligaciones de muy discutible necesidad y sin demostración alguna de su capacidad de repago (como no sea apelando al clásico mecanismo de ir refinanciando con nuevas deudas la totalidad de los vencimientos a medida que se producen).

Tanto la administración Kirchner como la de Macri – con el apoyo de los medios de prensa, de la partidocracia política y de la clase dirigente en general – vivieron y viven repitiendo aseveraciones falsas con respecto al endeudamiento del Estado, soslayando el creciente agravamiento de la situación financiero-fiscal por causa precisamente de la crisis permanente de Deuda que sufre nuestro país: desde la fábula K acerca del supuesto des-endeudamiento del gobierno mientras, en los hechos, la deuda aumentaba a un ritmo promedio de 10.000 MD (Millones de Dólares) por año – más de 100.000 MD durante toda su gestión –  hasta el nuevo mega-endeudamiento externo en curso del gobierno Macri, saludado muy especialmente por los acreedores que son beneficiarios de este negociado de intereses sobre una deuda impagable.

Este razonamiento institucionalizado en favor del mecanismo de re-endeudamiento permanente y la toma de deudas adicionales sin capacidad de pago, viene sostenido en función de argumentos y de realidades falsas de distinto tipo, que podemos resumir en tres principales:

  1. El falso argumento técnico del índice Deuda/PBI (Producto Bruto Interno).
  2. El falso argumento conceptual financiero de soslayar la toma de deudas sin capacidad de repago y transgrediendo la normativa legal. Y
  3. El falso argumento político-psicológico de la Confianza como explicación del mayor endeudamiento del Estado.

Pasamos a un desarrollo sintético de estas imputaciones:

 

EL ÍNDICE DEUDA / PBI

Se dice que la Deuda Pública de la Argentina no es grave porque la relación Deuda / PBI es baja (52.8 % según los últimos datos oficiales al 30.6.2016)  pero este indicador no es un ratio financiero sino económico porque compara un numerador con el importe total de la Deuda – que es una magnitud financiera cierta del Estado Nacional – con un denominador (el Producto) que es una magnitud económica estimada del país.

Un índice de este tipo pudiera aplicarse a una empresa privada en la medida que se cuente con poder vender parte o la totalidad de los activos para cancelar las obligaciones pero ello no es aplicable de la misma forma al Fisco.

Además, este ratio inoperante – notablemente utilizado como metodología internacional (con el FMI a la cabeza) – toma como base una comparación incompleta o asimétrica de las cifras en cuestión porque el PBI es Nacional mientras que la deuda considerada para su cálculo es solamente la deuda del Estado Central (258.200 MD al 30.6 del año pasado), esto es, sin contar la deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA), la deuda consolidada de provincias/municipios, la Deuda Indirecta de Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni las deudas a pagar por juicios contra el Estado con sentencia en firme; ni tampoco las Deudas Flotantes o Exigibles ni la cuota-parte de las garantías o avales del Tesoro sobre obligaciones traspasadas al gobierno.

En síntesis, un índice económico, no financiero, y armado en forma muy incompleta. A la falta de todos estos datos – que no son informados por los gobiernos de turno – salvo el BCRA y, muy desactualizado, el stock de deuda de las provincias – se agrega la incertidumbre acerca del inventario exacto de las obligaciones contraídas por el Fisco y el importante desfasaje en dar a publicidad las cifras actualizadas de la Deuda Pública.

Por último, cabe recordar que cuando la Argentina entró en default o cesación de pagos – a fines de 2001 – el cociente Deuda / Producto era cercano al de ahora, de sólo el 54 % del PBI (deuda de 145.000 MD sobre un PBI de 268.700 MD), un ratio que no se considera grave en las comparaciones internacionales pero que sí lo era y lo puede ser otra vez (como en el caso argentino) cuando (también como hoy) el perfil de vencimientos se estrecha.

DEUDA FINANCIERA Y PROYECTOS ECONÓMICOS

El argumento de que la toma de deuda es válida cuando se aplica al financiamiento de proyectos – caso obras públicas y/o de infraestructura – suena coherente, en principio, pero no es aplicable sin tener en cuenta importantes condicionamientos:

  • En primer lugar, debe demostrarse que el Estado realmente necesita financiar determinados proyectos con Deuda, es decir, tiene que justificarse debidamente que los fondos obtenidos en préstamo se requieren para ser aplicados a obras específicas necesarias para el país, cosa que en muchos casos en la Argentina no ha sido ni sigue siendo así. Aparte del hecho que prácticamente toda la deuda que se coloca no es para proyectos sino para refinanciar vencimientos y cubrir déficit fiscal.
  • En segundo término, debe justificarse que el gobierno elija financiar con endeudamiento lo que no puede financiar en forma alternativa con emisión monetaria – del tipo moneda dirigida y controlada – para el costeo de tales obras, lo que implica ahorrar el costo de los intereses y las condicionalidades conexas a los préstamos.
  • En tercer lugar, en caso que la toma de empréstitos y/o la emisión de títulos públicos – en función de los dos puntos anteriores – sea efectivamente necesaria y conveniente, debe demostrarse la capacidad de repago del Estado sobre tales obligaciones, según lo exigen la lógica financiera más elemental y la normativa legal vigente (Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado y disposiciones conexas).
  • En cuarto lugar, debe excluirse la toma de deuda en moneda extranjera para financiar obras que se pagan en pesos: un absurdo que se sigue repitiendo sistemáticamente, en especial con gran parte de los préstamos provenientes de organismos multilaterales de crédito (Banco Mundial, BID y CAF).
  • Con el agravante que muchos de los fondos prestados por tales entes financieros internacionales no tienen – por definición – capacidad de repago, como el caso de los que se utilizan para sufragar planes sociales.
  • En quinto término, debe hacerse efectiva la prohibición legal ya existente – también por Ley 24.156 y normas vinculadas – en el sentido de no tomar deuda pública para financiar gastos corrientes, norma que se vulnera abiertamente por su operatoria y por su aplicación a la cobertura del Déficit Fiscal.
  • En sexto lugar, debe salirse de la trampa de concepto institucional – siempre subyacente pero muy pocas veces declarada – de que no hay problema en tomar y seguir tomando deuda sin capacidad de pago mientras haya dinero suficiente para poder pagar los intereses y refinanciar entonces el capital o principal de la deuda.
  • Por último, debe recordarse que, cualquiera sea la supuesta ventaja financiera y/o la hipotética capacidad de repago para deudas destinadas a nuevos proyectos – si las hubiera y se demostrasen como tales – las mismas deberían considerarse además en función del quantum total de los pasivos del Estado existentes, es decir, sumando las nuevas obligaciones a contraer al monto de las deudas acumuladas, ya que la solvencia sobre las deudas fiscales tiene que abarcar el conjunto de los pasivos y no sólo los nuevos.

Son demasiadas confusiones, omisiones y/o razonamientos engañosos los que están puestos aquí en juego para querer justificar el sobre-endeudamiento del Estado.

EL MITO DE LA CONFIANZA

Desde la época del Proceso Militar – gestión Martínez de Hoz – hasta el presente, o sea, durante 40 años de historia financiera argentina de endeudamiento público ininterrumpido y sin capacidad de repago, se viene repitiendo el ritornello (estribillo o muletilla, en italiano) de que la colocación de deuda de esta manera fiscalmente irresponsable es admisible y hasta ponderable porque estaría implicando una supuesta confianza en el país y particularmente en los gobiernos de turno que la fueron y siguen contrayendo.

Dejando de lado que la gran mayoría de las obligaciones que se contraen normalmente no tienen que ser afrontadas por la administración que las toma sino por la o las siguientes, la asunción de deudas sin la debida demostración de capacidad de repago constituye, en realidad, no sólo una manifiesta irresponsabilidad financiera – violatoria de los deberes y funciones de los funcionarios públicos – sino además una causal de ilegitimidad en sí misma para el Estado.

Y esto es así porque si gobiernos irresponsables toman deuda que no se puede pagar y los acreedores financieros de dichas obligaciones – que no son gente improvisada sino súper-especializada en la materia – toman y/o colocan esas deudas que saben que la Argentina deudora no va a poder pagar, este hecho concreto e irrefutable, un hecho que constituye toda una regla en el Sistema de la Deuda Perpetua, no solo deviene notable sino fundadamente sospechoso.

Y muy irregular o gravemente sospechoso desde el punto de vista político-institucional porque asocia a la banca especulativa internacional prestamista con la complicidad de los funcionarios superiores del Estado. Ya que según la Lógica de la Usura, la clave del prestamista usurero no es que el Deudor pague sus deudas sino que no las pueda pagar nunca, precisamente porque ese acreedor financiero vive de los intereses y condicionamientos conexos del Sistema de la Deuda Impagable.

 

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