Félix Herrero 11.03.2017.
El gobierno de Donald Trump no es vergonzante ni intermedio. Ha decido entregar áreas enteras de la economía, del campo social y la política inmigratoria a los amplios poderes de las corporaciones estadounidenses (…)

 

CEOs trumpistas y la política energética

Entrevista Al Dorso 11.03.2017

 

LOS CEÍSTAS

Por Félix Herrero

El gobierno de Donald Trump no es vergonzante ni intermedio. Ha decido entregar áreas enteras de la economía, del campo social y la política inmigratoria a los amplios poderes de las corporaciones estadounidenses.

La aplicación de este proyecto populista de corte antisocial tiene varias características: se aplica rápidamente, en los primeros cien días, que muchos desean que terminen con un Waterloo republicano,  provoca a los pueblos latinoamericanos y de otros continentes, designa como Macri en Argentina a gerentes y directivos de empresas privadas sin experiencia política de gobierno, creando una conducción ceísta ignorando a los políticos honestos que es tan necesario que sean parte de los gobiernos, especialistas universitarios, dirigentes de organizaciones sociales del trabajo, de los movimientos de derechos humanos y defensa del papel moderno de la mujer, de organizaciones laborales no institucionalizadas, etc.

Dentro de este sistema del gobierno de los presidentes, directores e integrantes de empresas es notable como ocupan los lugares relacionados con sus negocios. Si los empresarios energéticos toman el Departamento de Estado (cancillería), el Departamento de Minería y Energía (ministerio), y el ente regulador de la Energía tienen, de hecho, a todo el sector, tanto en el campo local como internacional.

Recordemos los cargos del sector energía y petróleo durante el gobierno de George W. Bush: su vicepresidente fue presidente y CEO de Halliburton,  y su secretaria (ministra) de seguridad llegó al directorio de Chevron, petrolera que bautizó un buque-tanque con su nombre. Pero todavía era una época en que los políticos eran designados por las Corporaciones  económicas, pero ahora hay un cambio fundamental: las Corporaciones asumen directamente los cargos sin tanta necesidad de los políticos.

En el modelo empresario de Trump el sector privilegiado  es el energético.  No es por casualidad: los mayores contribuyentes de su candidatura a presidente fueron las petroleras y otras empresas energéticas, alcanzó a ser el 70% de todos los aportes declarados.

Entones no debe llamar tanto la atención la designación de Rex Tillerson, presidente de ExxonMobil, —que hiciera juicio a una empresa frackinera por devaluar su mansión con la construcción de tanques de almacenamiento—, como responsable de la política exterior, por donde pasa gran volumen de Estados Unidos operando como imperio, y también para Exxon,  la mayor petrolera de Estados Unidos que tiene una participación exterior que supera la actividad estadounidense. El propósito de Donaldo Trump y de Rex Tillerson (Rexx, para los periodistas críticos del gobierno, con las dos equis de Exxon) es reemplazar la actual importación de crudo en Estados Unidos (más del 30% de lo que utiliza) por petróleo no convencional, del deshielo ártico, y de las aguas profundas tanto del golfo de México como de la costa del Pacífico. Estados Unidos está importando de sus dos vecinos (Canadá y México), de dos países sudamericanos Venezuela y Ecuador, y de dos países del Medio Oriente Arabia Saudita e Irán.

Como ministro de energía fue designado Rick Perry, un gobernador del segundo Estado norteamericano por su actividad económica (Texas está luego de California y antes de Florida y Nueva York). Como gobernador texano apoyó a la industria del petróleo, del gas y a la eólica, resultando Texas en el séptimo lugar considerando todos a todos los países del mundo y a los Estados norteamericanos como unidades nacionales. De familia y el mismo de actividad rural (ganadería y algodón) apoyó con fuerza a las empresas petroleras y gasíferas, y a los discutidos oleoductos  Keystone XL y Dakota Access. Tiene un gran motivo: la obra la ejecuta Energy Transfer Partners, empresa con sede en Dallas y con un directorio integrados por  accionistas de Apache, Sunoco y de la ex Enron, entre otras petrogasíferas, mientras que Rick es miembro de la comisión de directorio de Energy Transfer Partners.

Por último lo más sorprendente si el sentido común se impusiera, Se trata del caso de la designación de Scott Perry en el organismo regulador ambiental (la EPA o agencia de protección ambiental). Durante la campaña,  D. Trump afirmaba que había que disolver a la EPA pero –por ahora– prefirió debilitarla en su capacidad reguladora. Por otra parte, Perry, que fuera procurador general de Oklahoma, durante más de seis años demandó a la EPA por sus “regulaciones injustificadas”.  Su designación fue aprobada por 52 a 46 votos y se dijo entonces que fue un día victorioso para el Big Oil. Además de lo patético que resulta presidir un organismo que se prometió deshacerlo, también lo es el hecho de que el miembro de la suprema corte que lo ratificó fuera Samuel Alito, quien a su vez tuvo su conflicto de interés: para asumir como miembro de la suprema corte debió desprenderse de las acciones de ExxonMobil que estaban en su patrimonio, situación que brotó en nuestro país en ocasión del conflicto de intereses de Juan C. Aranguren por su tenencia de acciones de Shell.

Este gobierno de la energía por los empresarios energéticos, y sobre todo petroleros, no asegura un futuro donde haya más trabajo como se dice pero si donde haya más destrucción de la propia tierra de los norteamericanos.

LAS MEDIDAS

La velocidad desreguladora de Trump y sus ceístas ha sido remarcada por el quizá más importante diario de Estados Unidos. El lunes 5 de marzo en un extenso artículo de Eric Lipton y Binyamin Appelbaum contaban todas las medidas antirreguladoras que decidió el nuevo gobierno estadounidense.

Estos autores señalan que el 20 de enero, el mismo día que asumió Donald Trump, por la tarde, “la administración comenzó su campaña contra la regulación con una nota de Reince Priebus, jefe de gabinete del Sr. Trump, instruyendo a las agencias a detener el trabajo sobre las nuevas normas y reglamentos para retrasar la puesta en práctica de la regulación”.

En pocas palabras, en dicho artículo del TNYT, se menciona que Stephen Bannon, el jefe de la estrategia de Trump, denominó a esta política como “la deconstrucción del estado administrativo”.

Más de 90 son las medidas deconstructivas de la regulación de Obama se tomaron en poco más de 45 días. Entre ellas, estos autores mencionan:

  1. Los bancos no deben cobrar más a los clientes en previsión de crisis financiera.
  2. La Seguridad Social no puede bloquear la compra de armas de fuego a los enfermos de salud mental (Trump derogó a la norma el martes 21 de febrero).
  3. Los cazadores podrán tirar con balas de plomo a los animales en las tierras fiscales federales.
  4. Más de noventa son las normas modificadas o derogadas, originadas en los entes reguladores federales o en el Congreso, para deshacer regulaciones existentes.
  5. Reducción efectiva de personal regulación, la que se está desarrollando en varias actividades
  6. Derogación de las tres reglas de Obama sobre carbón, petróleo y gas: cálculo de las regalías de petróleo y gas, exploración y explotación petrolera en el océano Atlántico y en el Ártico, y en el territorio federal.
  7. Se preparó una norma destinada a modificar a la que protege las aguas de la contaminación.
  8. Designaciones de nuevos responsables de las principales agencias reguladoras, como la FCC de comunicaciones, la SEC sobre acciones y otros valores, y la EPA de medio ambiente.
  9. Las empresas públicas ya no están obligadas a publicar los ingresos de sus funcionarios comparados con los salarios medios de sus empleados (el JPMorgan Chase pidió que no se publicara esta información).
  10. El 2×1: por cada nueva norma reguladora que se proponga deben ser derogadas dos; esta novedad ya está siendo impugnada en los tribunales.
  11. Modificación de las normas de regalías del carbón, gas y petróleo para que se cobre menos en la extracción en suelo federal.
  12. Trump hace modificar la Ley de Revisión del Congreso con el objeto de no dar salida a proyectos como la contaminación del aire, compensación por desempleo, cuidado de especies en peligro de extinción, sobre tarjetas de débito y la extracción de petróleo y gas en tierras federales, y en la plataforma continental del mar Ártico.

Estos son los 12 ejemplos del New York Time, que eligen un modelo desregulado y destrucción del territorio y ambiente de Estados Unidos por los propios estadounidenses.

LA ENERGÍA TRUMPIANA

Como se dijo antes, el mayor contribuyente de la campaña electoral del presidente Donald Trump es el sector de la energía, especialmente el petrolero.

El modelo actual de Estados Unidos se manifiesta como el gobierno de los Ceos para beneficiar a las grandes corporaciones de donde provienen, sabiendo que la puerta giratoria les permite tener asegurado su futuro en la empresa original.

Las medidas del gobierno ceísta están a la vista de todos y, sobre todo, de la prensa norteamericana que está muy crítica porque se siente perseguida: hoy día son una especia de payador perseguido. No hay que ir a buscar la opinión de sectores no beneficiados para obtener las mayores críticas: basta leer los diarios más tradiciones, conservadores y que más venden.

En energía y sus actuales medidas no pueden dejarse de lado: a) las designaciones, que vimos en la parte primera de este artículo, b) la autorización de la construcción del oleoducto central XL (de Canadá a Florida) y su anexo Acceso Dakota), b) negación del acuerdo ambiental de París y de Encíclica del ambientalismo integral, c) Declaración para potenciar la extracción doméstica de gas y petróleo para evitar la importación, d) lo que hace que se permita el fracking con descuido de los riesgos al ambiente y a la salud pública, e) apoyo al carbón y al biocombustible,  e) cálculo para disminuir el pago de regalías al carbón, gas y petróleo, f) suspensión de dar determinadas información por parte de las petroleras y gasíferas a la Agencia de Protección Ambiental (EPA),

Es notable la velocidad impresa a la modificación de las normas energéticas a favor de las corporaciones: nadie podrá decir que el gobierno es lento o incumplidor, por ahora. En este sentido hay que comparar y ver los hechos. Este ejercicio de comparación de medidas en Argentina hace aparecer al macrismo como gran seguidor, en muchas de las actividades, del cristinismo. Hay más continuismo que discontinuísmo.

En Estados Unidos la comparación de hechos aleja a Trump de Obama, y lo acerca como cumplidor de su plan energético y del video en el cual expuso las medidas en los primeros Cien Días de gobierno.

Resumiendo: en America First Energy Plan propone:

  1. Independencia energética, de ahí más fracking, más carbón, menos importación de crudo.
  2. Desregular y desburocratizar el sector y explorar las reservas que está prohibido (océano y Ártico).
  3. La política energética debe ser compatible con el medio ambiente (no se cumple cuando en la explotación petrolera se afirma más trabajo y menos ecología, o cuando se niega el calentamiento global y un cuento chino en el que mienten el Papa y la Cumbre ambiental de París).
  4. La energía es fuente de riqueza y de trabajo.
  5.  La preeminencia energética de Estados Unidos en el mundo debe ser objetivo de la política exterior. Reducción de impuestos.

En el video que se preparó para avisar como Plan y que fuera titulado Los Primeros Cien días de gobierno, se afirma entre otras medidas:

  1. Cancelar las restricciones a la extracción de carbón.
  2. Los funcionarios públicos que se van del gobierno deben dejar pasar 5 años para hacer lobbing.
  3. El princpio 2×1: por cada regulación nueva se deben derogar dos anteriores.

Hay dos males en el mundo de la política: prometer para no hacer y ganar las elecciones, y prometer medidas reaccionarias para justificar ejecutarlas. ¿Cuál es peor fraude?

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