Deuda y Presupuesto 2020

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 20.09.2019. El Ministro de Hacienda Hernán Lacunza presentó el proyecto de presupuesto nacional para el año 2020. En él se encuentran los principales puntos para analizar el cuadro de situación que plantea el gobierno en materia de endeudamiento. Junto con Héctor Luis Giuliano abordamos los principales puntos que trae este presupuesto en materia deuda pública (…)

 

Deuda y Presupuesto 2020

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 20.09.2019

El Ministro de Hacienda Hernán Lacunza presentó el proyecto de presupuesto nacional para el año 2020. En él se encuentran los principales puntos para analizar el cuadro de situación que plantea el gobierno en materia de endeudamiento. Junto con Héctor Luis Giuliano -Licenciado en Administración y Finanzas- abordamos los principales puntos que trae este presupuesto en materia deuda pública. 

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«Esto es un dibujo. Me sorprende porque es más dialogado que el año pasado, se extiende mucho en lo que se refiere a políticas públicas” comienza planteando Héctor Luis Giuliano y agrega un punto central: “es un dibujo desde el punto de vista de que no se explica de dónde van a salir esas cifras”

La deuda en dólares hasta el 30 de junio de 2019 equivale a 350 mil millones de dólares. Al analizar el nuevo presupuesto hay que tener en cuenta que, posterior a esa fecha, se han sucedido vaivenes en el tipo de cambio. Tomando un dólar a $67, el gobierno plantea que el año que viene deberán asumir 52 mil millones de dólares de vencimiento de capital. Pero Héctor Luis Giuliano aclara: “De esto el gobierno no paga ni un centavo, esto se refinancia. Retira bono nuevo, entrega bono viejo”. La deuda total que toma el gobierno en este caso sería de 94 mil millones de dólares porque “a los 52 mil millones que vencen y se renuevan, el gobierno está previendo tomar 42 mil millones de dólares entre bonos y letras de Tesorería”.

Por otra parte, se calcula en el proyecto de presupuesto un pago de intereses de unos 20 millones de dólares, lo mismo que estaba previsto pagar en el período 2019. Estos intereses parten de la refinanciación de los 52 mil millones de dólares que se refinanciarían. En este sentido, Héctor Luis Giuliano aclara: «El país está en default, no puede pagar. Se está hablando que el año que viene la deuda tiene que aumentar en 43 mil millones. Estos son los dibujos contables».

El nuevo presupuesto debe ser discutido con el Congreso que se conforme luego de las elecciones de octubre de este año. Realizando una comparación a grandes rasgos, Héctor Luis Giuliano plantea: «Lo que se paga por intereses inútiles por una deuda financiera es 4 veces el presupuesto de Educación y Ciencia y Tecnología». Pero además agrega que tan sólo de gastos de intereses, podría realizarse la siguiente comparación: «El gasto público por intereses es un 19% del gasto público total y un 43% del gasto central. De cada $10 que gasta el Estado, $4,30 es para pagar deuda. Esto con el silencio cómplice de la clase política oficialista y opositora«.

Teniendo en cuenta que, a partir de la situación de default, los primeros números que arroja el presupuesto para el año 2020, y que el país no puede afrontar siquiera los gastos que producen los intereses de la deuda que planifica tomar, Héctor Luis Giuliano concluye que: «El presupuesto sobrevive, se puede dibujar, se puede aguantar teniendo tanta deuda como gastos».

 

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Reperfilar = default macrista

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 30.08.2019. En materia financiera nuestro país se encuentra en una crisis de deuda desde el año 2018. Del total de la deuda pública argentina -que hasta el 31 de marzo era de 338 mil millones de dólares- 60 mil millones corresponden a letras con vencimientos pautados dentro del año o de menos de un año (…)

 

Reperfilar = default macrista

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 30.08.2019

En materia financiera nuestro país se encuentra en una crisis de deuda desde el año 2018. Del total de la deuda pública argentina -que hasta el 31 de marzo era de 338 mil millones de dólares- 60 mil millones corresponden a letras con vencimientos pautados dentro del año o de menos de un año. El gobierno actual apuntó a que esos vencimientos sean saldados tomando un nuevo préstamo con el Fondo Monetario Internacional. “Dentro de la crisis de deuda, esto era un final posible anunciado. No se puede saber hasta qué momento te van a respaldar” afirma Héctor Luis Giuliano.

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De acá a fin de año el gobierno deberá responder a vencimientos de letras que rondan entre los 12 y 14 mil millones de dólares. En este sentido, aunque el Fondo Monetario Internacional decida respaldar la situación, el dinero solicitado no alcanza. Es por eso que la estrategia es la de modificar las fechas de vencimientos de un equivalente de 9 mil millones de dólares.

«La reestructuración de deuda, que el gobierno está facultado de hacerlo, consiste en que el gobierno puede cambiar el plazo de vencimiento, la tasa de interés o el monto de las obligaciones», explica Héctor Luis Giuliano. Lo que la gestión de Mauricio Macri intenta realizar es un reperfilamiento, Héctor Luis Giuliano aclara al respecto: «Con reperfilar quieren decir que solo pueden mover el plazo, prorrogan la obligación, pero no dejan de pagar los intereses».

Si quienes tienen esas letras son personas físicas -no personas jurídicas y no fondos de inversión- no se presenta ninguna restricción de cobro cuando llega la fecha de vencimiento. Los vencimientos que sí pueden reperfilarse con aquellos que corresponden a figuras jurídicas, bancos, aseguradoras o fondos de inversión. “Los fondos comunes de inversión están integrados por grandes empresas, pero también por inversores individuales. La Comisión Nacional de Valores y el Banco Central de la República Argentina aclararon que los inversores individuales no iban a sufrir las consecuencias”, aclara Héctor Luis Giuliano. 

Esta medida está apuntada a reprogramar el vencimiento de 9 mil millones de dólares a tres o seis meses, según analiza Héctor Luis Giuliano. Esta situación deberá ser enfrentada por la gestión de gobierno entrante. Ante las maniobras políticas que realiza la actual gestión en relación al rol de Congreso Nacional, Héctor Luis Giuliano especifica: “El gobierno se endeudó irracionalmente, llevó al país a una nueva cesación de pagos, tiene comprometidos pagos y todos esos lo hizo unilateralmente, sin pedirle permiso al Congreso. Que lo pase al Congreso es una hipocresía. Cuando las papas queman y está en default manda un proyecto al Congreso para dejarlo pegado, es una maniobra grosera de transferencia”.

Estas nuevas situaciones en materia financiera comprueban lo que analiza Héctor Luis Giuliano a partir de la crisis de deuda: “Están robando la caja del Banco Central a la luz del día y el gobierno calla”. La gestión actual es cómplice de esta estafa, ante esto Héctor Luis Giuliano concluye que el gobierno debería “dar a conocer quiénes están comprando dólares, quienes son los tenedores de las letras y contratistas del dólar futuro. Ahí está toda la explicación”

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CRISIS DE DEUDA Y DEFAULT MACRI

Por Héctor GIULIANO (30.8.2019)

En momentos de crisis los hechos y las noticias van más rápido que la capacidad para analizarlos.

El reperfilamiento unilateral de vencimientos de la Deuda Pública a corto plazo anunciado el 28.8 por el Ministro de Hacienda Lacunza – una variante de reestructuración de pasivos del Estado – es una forma de Default o cesación de pagos por parte de la administración Macri.[1]

Su efecto inmediato es el diferimiento o pateo para delante de una parte de estos vencimientos – constituidos por Letras del Tesoro Nacional – a 3 y 6 meses, lo que en la práctica significa un traspaso de la carga de dichas obligaciones al nuevo gobierno electo apenas comience su gestión.[2]

Lo que sigue es un intento de interpretar – con los incompletos elementos disponibles que se van conociendo día a día – el carácter y alcance de la nueva Crisis de Deuda Pública que ha llevado a este Default Macrista y el sentido de las medidas que se están tomando al respecto.

DEFAULT DE LA DEUDA DEL TESORO NACIONAL

El presidente Macri vino a gobernar con Deuda, tomando sistemáticamente compromisos sin capacidad de repago. En dos años fracasó abiertamente en su gestión económico-financiera, llevó al país a un estado de cesación de pagos por sobre-endeudamiento público y por ello ha tenido que blanquear forzosamente una parte de ese Default. Con el agravante que este gobierno macrista no muestra capacidad ni voluntad para detener el saqueo financiero que se está produciendo en la Argentina como consecuencia de la iliquidez e insolvencia del Estado provocada por su política de hiper-endeudamiento ni exhibe aptitud a la altura de las circunstancias para manejar la nueva Crisis de Deuda a la que ha llevado al país:

  1. Entre Diciembre de 2015 y Junio de 2019 el stock de la Deuda Pública Bruta en cabeza del Estado Central aumentó en unos 170.000 MD,[3] que por efecto de sucesivas devaluaciones derivó en licuaciones parciales de la deuda en pesos expresada en dólares por el equivalente a unos 70.000 MD, de modo que el aumento final de la Deuda hasta el presente quedó así relativamente reducido a unos 100.000 MD en números redondos.
  2. Los Intereses a Pagar por la Deuda Pública aumentaron más que proporcionalmente al aumento del stock de la Deuda, siendo así que hoy se paga el doble que en el 2015: aproximadamente 20.000 MD contra 9.800.[4]
  3. Como agravante, a la vez que se aumentó el stock de la Deuda y sus Intereses el gobierno Macri empeoró la composición y el perfil de vencimientos de esta Deuda tomando obligaciones con acreedores privados a cada vez menor plazo y mayor tasa de interés, lo que fue estrangulando progresivamente la capacidad de pago de los servicios financieros para atenderla.[5]

Como consecuencia del descontrol gubernamental sobre este proceso y de la consecuente concentración de vencimientos la administración Macri debió blanquear esta semana el default de una parte de sus obligaciones a corto plazo, constituidas por diversas Letras de Tesorería: Letes (Letras del Tesoro) en Pesos y Dólares, Lecap (Letras Capitalizables en Pesos), Lecer (Letras ajustadas por Coeficiente de Inflación CER) y Lelink (Letras ajustables por tipo de cambio-dólar). Esta medida – que constituye un default técnico porque incumple las condiciones de cancelación de las obligaciones pactadas y como tal quedaría sujeta a eventuales acciones judiciales en contra del Estado Argentino – afecta a personas jurídicas o tenedores institucionales de letras (Bancos, Compañías de Seguro, Fondos Comunes de Inversión-FCI y otros) pero no a personas humanas o físicas, que no estarían alcanzadas por el cambio.

Todavía no se tiene una cuantificación precisa del monto involucrado en este reperfilamiento o diferimiento de pagos pero se estima representaría entre 8.000 y 9.000 MD, monto que se traspasa a los inicios de la próxima administración electa (Diciembre de 2019 y Febrero de 2020). Como el flujo de pago de los intereses no se interrumpe y no hay quita sobre el Capital o Principal de las obligaciones, los tenedores de letras no resultarían en principio perjudicados financieramente porque seguirían cobrando los altos servicios de intereses a pagar por mayor tiempo.

Pero el riesgo de no devolución del capital por parte del Estado a las nuevas fechas unilateralmente prorrogadas hoy por el presidente Macri – que deliberadamente exceden su mandato – abre un nuevo capítulo de incertidumbre sobre el pago de la Deuda Pública del Tesoro y un interrogante adicional sobre la maniobra en curso: la sospecha de que frente a las menores probabilidades de reelección el 27.10 la actual administración trata de tirarle por la cabeza la verdadera bomba de tiempo por vencimientos a corto plazo por las deudas que estuvo y sigue contrayendo sin posibilidad de respuesta dentro de un futuro cercano.

En el contexto de esta agravada y creciente vulnerabilidad de la capacidad de repago del gobierno, que se desata desde Abril del año pasado – para poner una fecha de referencia identificable – se plantea sobre la Argentina una nueva Crisis de Deuda, acelerada por un Golpe financiero de Mercado, que se continúa hasta hoy, un golpe liderado por pocos y grandes operadores nacionales e internacionales con negocios en nuestro país.[6]

Estos acreedores financieros del Estado, aliados y sostenedores de la administración Macri hasta la fecha, son los que le han provisto la mayoría de los cuadros del funcionariado superior de gobierno en asuntos financieros (Ministerio de Hacienda-MH y Banco Central-BCRA) – funcionarios éstos que están actuando en conflicto de intereses y en contra de los intereses financieros fiscales y cuasi-fiscales de la Argentina – son los que están obteniendo ganancias históricas récord de carácter especulativo merced a un despilfarro increíble e imparable de los fondos públicos y son los mismos que ahora, frente al agravamiento de la Crisis de Deuda que conjuntamente con el gobierno han generado, están liderando la corrida cambiaria bajo fuego amigo con la cobertura de un gobierno que les protege con la torpeza de sus medidas y el anonimato de sus operaciones de saqueo financiero.

EL DEFAULT DEL BANCO CENTRAL

Siguiendo la regla clásica de presentar la renuncia de un Ministro de Economía – en este caso, de Hacienda Pública – como fusible del fracaso de la política seguida por el Gobierno Nacional, en el intento de entretener a la opinión pública con un nuevo funcionario superior y de vender nuevas expectativas para un próximo mandato después de haber fracasado en los cuatro años del actual, el presidente Macri aceptó la renuncia de Nicolás Dujovne, designó nuevo Ministro a Hernán Lacunza (que viene de pilotear un fuerte proceso de endeudamiento en moneda extranjera de la Provincia de Buenos Aires, bajo María Eugenia Vidal) y aceptó que se adoptara una serie de medidas que blanquean el Default técnico de la Deuda Pública del Estado.

Pero estrictamente hablando quien desde este punto de vista debiera haber renunciado es el titular del BCRA, Guido Sandleris, antes que el Ministro de Hacienda Dujovne, dado que la Crisis de Deuda más gravosa le ha explotado al gobierno Macri por el lado del Banco más que por el lado del Tesoro. Y ello es así porque la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina constituye un problema financiero antes que un problema económico y fiscal, porque dicha crisis deriva de poner la Política Financiera del BCRA – Política Monetaria, Cambiaria y Bancaria – al servicio de los negociados que los capitales financieros aliados y amparados por el gobierno Macri siguen haciendo diariamente.

Actualmente el BCRA tiene dentro de sus Pasivos Remunerados 2.51 B$ (≡ 46.000 MD) correspondientes a 1.37 B$ de Leliq – que son obligaciones a 7 días de plazo y pagan más del 80 % anual por Tasa de Interés (hoy el 83 % !) –  más 1.17 B$ de Pases Pasivos – que son obligaciones a sólo 1 día de plazo y pagan unos puntos menos de intereses que las Leliq – lo que da un total diario de 5.500 M$ (≡ 100 MD) ó 2.03 B$ (≡ 36.700 MD) anualizados de Intereses a Pagar.

Tasas de Interés que son las más altas del Mundo y que rinden las ganancias en dólares más elevadas del planeta a los capitales financieros golondrina – que lucran con el Carry Trade o Bicicleta Financiera – a través del negocio de arbitraje entre Tipos de Cambio y Tasas de Interés que administra el BCRA. Un BCRA que hoy está técnicamente quebrado y sin capacidad de responder a la sangría financiera de esos intereses diarios que paga por sus Pasivos. Es notable que el gobierno blanquea el default de la Deuda a Corto Plazo del Tesoro pero mantiene abierta la crisis de endeudamiento más grave y directa, inmediata y/o de cortísimo plazo, correspondiente a Leliq y Pases Pasivos del BCRA.

Más grave aún porque el sobre-endeudamiento Macri estalló por el lado del BCRA antes que por el de la Tesorería y su blanqueo sólo se difiere a costa de pagar intereses altísimos por tasas de las Leliq y los Pases. Empero, el gobierno blanquea el Default de las Letras del Tesoro y sigue sosteniendo la hemorragia financiera del BCRA. Una hemorragia que está derivando en la salida masiva de capitales especulativos de las Leliq que se pasan a dólares mermando las reservas del BCRA y que el Banco no puede detener frente a la trampa extorsiva de los acreedores financieros que exigen cada vez tasas más altas a cambio de no irse a la compra de dólares. Es parte de un juego financiero inmanejable y cuasi-delictivo armado desde el gobierno Macri con los acreedores financieros del Estado, que es tanto más grave desde el momento que ha tenido que blanquear su default mientras que el del BCRA todavía sigue funcionando a pleno, enmascarado por las autoridades y con más daño financiero que nunca: tasas superiores al 80 % anual por Intereses a Pagar, que son destructivas para la Economía.

LA INTERVENCIÓN DEL CONGRESO

En este contexto de quiebra de la Deuda Soberana bicéfala Tesorería-BCRA no está claro para qué el Poder Ejecutivo envía un Proyecto de Ley (PL) al Congreso sobre reperfilamiento de Deuda después de haber dictado el Decreto 596/2019 del 29.8, dado que:

  1. a) Por el Artículo 60 de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado el Poder Ejecutivo está facultado para contraer Deuda Pública sin Ley del Congreso con los organismos financieros internacionales de los que la Nación forma parte, como es el caso del FMI.[7]
  2. b) Por el Artículo 65 de la misma Ley (artículo tan discutible como el anterior pero por desgracia jurídicamente válido) el Ejecutivo puede proceder prácticamente con total discrecionalidad en materia de reestructuraciones de Deuda Pública, igualmente sin intervención del Congreso.[8]
  3. c) Por el Decreto 596/2019 se invoca expresamente “Que la presente medida se dicta en uso de las atribuciones conferidas por el artículo 99, incisos 1, 2 y 3, de la Constitución Nacional.” Una disposición que también le permite al Poder Ejecutivo hacer cualquier cosa y que ha utilizado siempre en forma discrecional, incluso en medidas impositivas que son abiertamente inconstitucionales, como las adoptadas recientemente sobre el IVA y el Impuesto a las Ganancias.[9]

Tradicionalmente el Congreso omite cuestionar el hecho que estas contrataciones unilaterales de endeudamiento por parte del Gobierno nunca son acompañadas por una demostración de la capacidad de repago de las mismas, violentando así el espíritu y la letra del Artículo 4 de la misma Ley 24.156, que exige el requisito de la “eficacia y eficiencia” en el manejo de los fondos del Estado.[10]

En síntesis, que en función de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado el reperfilamiento de Deudas a Corto Plazo del Tesoro Nacional no requiere, en principio, la intervención del Congreso y que si el Poder Ejecutivo eleva un PL al efecto (un proyecto anunciado pero todavía no presentado) el mismo no tendría sólo el objeto de convalidar lo actuado sino además dejar comprometido al Parlamento – y específicamente a la oposición política – en las medidas ya tomadas unilateralmente por el actual Gobierno.

CONCLUSIONES PROVISORIAS

La palabra Default significa Incumplimiento y equivale a cesación de Pagos. Los estados de cesación de pagos no son necesariamente quiebras de la Deuda Soberana en su conjunto sino situaciones de hecho de mayor o menor gravedad en las que el Deudor – en este caso, el Estado Argentino – no puede cumplir en tiempo y forma sus obligaciones financieras de pago. Pero el problema de los incumplimientos puede dar lugar a reclamos de aceleraciones de pagos por parte de los acreedores – exigencias de pago anticipado por violación unilateral de las condiciones contractuales sobre letras – y/o por aplicación de cláusulas Cross-default o incumplimiento cruzado, con el peligro de nuevos juicios por parte de tenedores de títulos que no estén de acuerdo con los cambios impuestos (nuevos Holdouts).

Este tipo de problemas deriva comúnmente en refinanciaciones de pasivos del Estado que son procesos desafortunadamente conocidos por la Argentina a lo largo de las últimas décadas: Acuerdos de Nueva York 1985-1987 del gobierno Alfonsín, Plan Brady 1992-1993 del gobierno Menem, Megacanje De La Rúa-Cavallo del 2001 y Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010. Todas estas reestructuraciones fueron vendidas en su momento a la opinión pública como supuestos éxitos de negociación pero todas terminaron en fracasos, en más problemas y en nuevas reestructuraciones forzosas. En este marco, el mayor daño es que el Gobierno blanquea el default de las Letras del Tesoro y le transfiere el problema al nuevo gobierno electo, pero ese mismo gobierno sigue manteniendo – y más fuerte que nunca – la sangría financiera del BCRA que se produce vía Leliq y Pases Pasivos. Y el mayor peligro es que deja planteadas así peores condiciones de negociación futura para las próximas autoridades, prefigurando el camino hacia un nuevo Plan Brady, conforme al Libreto de reformas estructurales pactado por la actual  administración con el FMI.

La corresponsabilidad del FMI en la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina, sostenida con su mega-préstamo de salvataje del gobierno Macri por 56.300 MD y con ello el apoyo para que el presidente pueda llegar al fin de su mandato en Diciembre está haciendo agua aceleradamente y las inquietudes en el seno del Organismo se revierten hacia sus propias autoridades, que quedan pegadas a una toma de decisiones tan cuestionable como irregular.[11] La situación planteada es lo suficientemente grave como para que el arreglo Stand-By con el Fondo (SBA) pueda ser objetado en su legitimidad y validez, e incluso pudiera ser impugnable como una forma de Deuda Odiosa.[12]

Hoy la situación interna del Fondo estaría tanto o más expuesta que en el pasado y el gobierno Macri tanto o más pendiente del próximo desembolso de 5.400 MD previsto originariamente para mediados de Setiembre.[13] Todas las opciones están abiertas – porque nunca conocemos quienes, donde y por qué  toman las decisiones más importantes que afectan a la Argentina y que en función de las mismas adoptan los gobiernos de turno – pero ciertamente los hechos se precipitan porque siempre se cumple la regla de que la Crisis es Aceleración. Y la principal advertencia está vigente: como lo venimos diciendo con insistencia, no es cierto que la incertidumbre política derive en inestabilidad financiera sino que la cosa es al revés: es la incertidumbre financiera la que genera inestabilidad y crisis política.

[1] La palabra Default – que es inglesa, no francesa – significa Incumplimiento y es aplicada conceptual y jurídicamente a los casos de no pago de obligaciones en tiempo y forma, independientemente de la gravedad y/o alcance de tales obligaciones.

[2] Se estima que las medidas adoptadas por el gobierno Macri servirían para diferir el pago de obligaciones por unos 8.000-9.000 MD, sobre una masa de Deuda Local a Corto Plazo de 55-60.000 MD.

[3] Las abreviaturas MD/M$ y B$ significan Millones de Dólares/Pesos y Billones de Pesos respectivamente, y se expresan siempre con redondeo por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. En la mayoría de los casos, estos importes se expresan en un tipo de moneda y su equivalente (≡) en la otra.

[4] Dado que el Capital de las deudas no se paga sino que se renueva o refinancia íntegramente a su vencimiento – roll over sistemático de todas las obligaciones por novación de deudas (con el mismo acreedor o con terceros) – el importe de los Intereses a Pagar deviene la variable clave de la capacidad de repago del Estado, medida en función de los servicios de la Deuda (los Intereses) y no del Principal  (el Capital original o nominal de los compromisos asumidos).

[5] El indicador básico de la gravedad de este cuadro de endeudamiento está dado por la Curva de Rendimientos invertida, esto es, el hecho que – a contrario sensu de la lógica financiera normal – las deudas a menor plazo pagan tasas de interés superiores a las deudas de más largo plazo.

[6] El Mercado – esa entelequia que enmascara el accionar de pocos grandes operadores financiero-cambiarios (fundamentalmente Bancos, Compañías de Seguros y Fondos de Inversión) – no es una entidad abstracta ni se mueve siguiendo reglas teóricas de Oferta y Demanda sino que, por el contrario, es el conjunto de pesados actores que determinan e inducen los movimientos de la plaza a modo de profecía auto-cumplida.

Estos grupos de poder – que en nuestro caso han sido hasta el momento los principales aliados y sostenedores del gobierno Macri – tienen capacidad suficiente para mover Golpes de Estado de carácter financiero-cambiarios, con el agravante que su comportamiento es encubierto por las autoridades ocultándolos ante la opinión pública.

El gobierno debiera dar a conocer: a) quiénes son los grandes grupos que estuvieron y siguen comprando dólares que provocan la caída de las reservas internacionales del Banco Central (BCRA), b) quiénes son los principales Bancos tenedores de Leliq y Pases Pasivos, y c) quiénes son los principales suscriptores de Contratos de Dólar a Futuro y por qué valores.

Si se diera a publicidad estas informaciones y estos datos no habría necesidad de suponer nada porque  la realidad quedaría desnuda ante nuestros ojos.

Pero el gobierno Macri no lo hace porque no es víctima sino cómplice de la ingeniería financiera de este saqueo de la Argentina.

[7] El Artículo 60 dice textualmente: “Las entidades de la administración nacional no podrán formalizar ninguna operación de crédito público que no esté contemplada en la ley de presupuesto general del año respectivo o en una ley específica.

La ley de presupuesto general debe indicar como mínimo las siguientes características de las operaciones de crédito público autorizadas: Tipo de deuda, especificando si se trata de interna o externa; Monto máximo autorizado para la operación; Plazo mínimo de amortización; Destino del financiamiento.

Si las operaciones de crédito público de la administración nacional no estuvieran autorizadas en la ley de presupuesto general del año respectivo, requerirán de una ley que las autorice expresamente.

Pero este artículo agrega un segundo párrafo que dice:

Se exceptúa del cumplimiento de las disposiciones establecidas precedentemente en este artículo, a las operaciones de crédito público que formalice el Poder Ejecutivo Nacional con los organismos financieros internacionales de los que la Nación forma parte.” (El destacado es nuestro).

[8] El Artículo 65 de la Ley 24.156 dice: “El Poder Ejecutivo Nacional podrá realizar operaciones de crédito público para reestructurar la deuda pública y los avales otorgados en los términos de los artículos 62 y 64 mediante su consolidación, conversión o renegociación, en la medida que ello implique un mejoramiento de los montos, plazos y/o intereses de las operaciones originales.

Para el caso de deuda pública y los avales otorgados en los términos de los artículos 62 y 64, a los que resulte de aplicación el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), el Poder Ejecutivo Nacional podrá realizar las operaciones mencionadas en el párrafo anterior, siempre que la nueva deuda no ajuste por el mencionado coeficiente y que resulte una mejora que se refiera indistintamente al monto o al plazo de la operación.”

Este artículo conlleva una delegación parlamentaria virtualmente irrestricta del Congreso al Ejecutivo ya que – por lógica de Matemática Financiera – siempre será posible exponer la mejora de una variable a costa de una de las otras dos. Y así ha sido utilizada esta facultad por los distintos gobiernos en sus operaciones de Canjes y Megacanjes de Títulos Públicos, como el caso paradigmático del Megacanje 2001 De La Rúa-Cavallo.

[9] El Artículo 99 de la Constitución es el que dice que: “El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones: 1. Es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país. 2. Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias. 3. Participa de la formación de las leyes con arreglo a la Constitución, las promulga y hace publicar.”

Además dice: “Solamente cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o de régimen de los partidos políticos, podrá dictar decretos por razones de necesidad y urgencia, los que serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros.”

Históricamente, todos los gobiernos de los tiempos recientes han hecho uso abusivo de las facultades concedidas por esta última disposición y – tan importante como ésta – por el u usufructo arbitrario del Inciso 1, que se refiere en forma genérica a “la administración general del país”.

[10] El Articulo 4 de la Ley 24.156 efectivamente dice que: “Son objetivos de esta ley, y por lo tanto deben tenerse presentes, principalmente para su interpretación y reglamentación, los siguientes:

  1. a) Garantizar la aplicación de los principios de regularidad financiera, legalidad, economicidad, eficiencia y eficacia en la obtención y aplicación de los recursos públicos; … (El destacado es nuestro).

[11] Sobre un total de desembolsos del FMI desde Junio del año pasado hasta la fecha de 44.500 MD unos 37.000 MD se habrían destinado a venderlos en el Mercado para sostener el tipo de cambio, lo que constituye un verdadero desvío de fondos por parte del gobierno Macri y también del Organismo.

El Convenio Constitutivo del Fondo, en su Artículo VI relativo a las Transferencias de Capital, dice textualmente lo siguiente:

“Sección 1. Uso de los recursos generales del Fondo para transferencias de capital

  1. a) … ningún país miembro podrá utilizar los recursos generales del Fondo para hacer frente a una salida considerable o continua de capital, y el Fondo podrá pedir al país miembro que adopte medidas de control para evitar que los recursos generales del Fondo se destinen a tal fin. Si después de haber sido requerido a ese efecto el país miembro no aplicara las medidas de control pertinentes, el Fondo podrá declararlo inhabilitado para utilizar los recursos generales del Fondo.”

La Operatoria de las cuentas fiscales argentinas y la evolución de las variables financieras nacionales – conforme los acuerdos Stand-By suscriptos en Junio y Octubre de 2018 contemplan el monitoreo trimestral, mensual y diario de la situación financiera del país, razón por la cual el FMI no puede despegarse de su corresponsabilidad en lo actuado por la administración Macri.

[12] La Deuda odiosa – conforme fundamentalmente a la teoría jurídica y a la praxis histórica de la Política  Norteamericana –  se define como aquella deuda de un gobierno contraída, creada y utilizada contra los intereses de los ciudadanos del país, que por ello no tiene por qué ser pagada y por lo tanto no sería exigible su devolución ya que los prestatarios habrían actuado de mala fe, a sabiendas, y por tanto dichos contratos —bonos o contratos comerciales— son nulos legalmente. Agregándose que, en todo caso, tales deudas podrían considerarse personales debiendo responder quienes las hayan contraído a título personal —sea el monarca, el presidente, el director del banco central nacional o los ministros correspondientes— y no el Estado en su conjunto y por tanto los ciudadanos. Fuente: síntesis tomada de Wikipedia y bibliografía conexa.​

[13] El antecedente del escándalo del 2001 surge hoy nuevamente como un fantasma del pasado para el presidente Macri. En Setiembre de ese año el FMI hizo un muy cuestionable desembolso por unos 5.000 MD para sostener entonces el llamado Blindaje de las Reservas Internacionales. Este tramo ingresó por una ventanilla del BCRA y salió por la otra como fuga de las divisas prestadas vendidas al Mercado Cambiario. Lo mismo que ahora con los fondos del mega-préstamo del FMI y por muchísima mayor cantidad. Cuando llegó el turno del desembolso siguiente, a mediados de Diciembre del 2001 el FMI le bajó el pulgar a la administración De la Rúa-Cavallo y el gobierno duró sólo unos días.

 

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La pesada herencia: deuda y leliqs

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 02.08.2019. El panorama financiero argentino para el próximo año está atado a la relación con los organismos internacionales de financiación y con las políticas económicas llevadas adelante por el gobierno actual. En un análisis previo a las próximas PASO, Héctor Luis Giuliano analiza esta situación ante un mapa electoral que aún no problematiza la situación estructural (…)

 

La pesada herencia: deuda y leliqs

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano (07.08.2019)

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El panorama financiero argentino para el próximo año está atado a la relación con los organismos internacionales de financiación y con las políticas económicas llevadas adelante por el gobierno actual. En un análisis previo a las próximas PASO, Héctor Luis Giuliano analiza esta situación ante un mapa electoral que aún no problematiza la situación estructural.

Actualmente se pagan por día 5.400 millones de pesos de intereses por las Leliqs y deuda pública que son cubiertos por el Banco Central de la República Argentina y por el Tesoro Nacional. “Estamos frente a un saqueo financiero porque un drenaje de dinero de esa magnitud supone una sangría imparable para la economía argentina. No hay sistema económico que pueda soportar ese drenaje de dinero.” explica Héctor Luis Giuliano.

Por su parte, la política económica del gobierno para con el Banco Central de la República Argentina es la de la no emisión de dinero para circulación y la de mantener la base monetaria intacta. Pero sí emite deuda y esto genera el pago de más intereses. El receptor principal de esta situación es el BCRA que necesita comprar dólares para el pago de esa deuda. “La base monetaria aumenta cada vez que entran dólares y el Banco Central emite billetes para comprar dólares. En lugar de tener pesos genuinos, los fabrica, y entonces, como ese dinero no los puede echar al mercado porque presiona sobre los precios, el mismo banco que los emitió los sale a salvar pagando intereses” aclara Héctor Luis Giuliano. Como fue en su momento política del gobierno kirchnerista, actualmente se siguen comprando reservas con deuda. En la gestión actual este mecanismo está llegando a una situación extrema que lleva al país al ahogo financiero.

Quienes obtienen las mayores ganancias son los bancos y entidades financieras privadas. “La sangría del gobierno es la ganancia de la banca privada” advierte Héctor Luis Giuliano, y agrega: “El sistema bancario es el primero que vive del estado. El saqueo financiero realizado por los bancos privados no se recupera”. De acá a un año, la proyección de pago de intereses que debe enfrentar el Banco Central de la República Argentina es el mismo que tiene hoy como base monetaria. Lo que reciben los bancos privados como intereses por las Leliqs se encuentran hoy en un 80% promedio anual.

La postura planteada por algunos candidatos para las próximas elecciones está orientada a reestructurar la deuda y pasar a un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario Internacional. La consecuencia principal  es que “la auditoria del FMI se prolonga, se mantienen como auditores y velan por los intereses de los acreedores del Estado y no de los intereses del Estado argentino” aclara Héctor Luis Giuliano, y agrega: “lo que habría que hacer es un replanteo sustancial de relaciones y no veo en el horizonte ningún sector político, ni siquiera sector de peso económico que lo pueda contradecir. No veo ningún actor que pueda tomar semejantes medidas”

En resumen, la trampa financiera en la que se encuentra el país es la del arbitraje entre el tipo de cambio y las tasas de interés. Los capitales especulativos necesitan de una tasa de interés alta para la renovación de las Leliqs. De otra manera, pasan al dólar. En las últimas semanas el gobierno se jactó de tener el dólar estabilizado y llegaron a bajar la tasa de interés de un 60% a un 58%. Esa baja dio lugar al pase a dólares lo cual, disparó su precio nuevamente. “El Banco Central es un rehén voluntario, no cautivo” aclara Héctor Luis Giuliano. “Esta trampa la puso el gobierno, Macri con una volatilidad de capitales logró que cualquier capital especulativo pueda entrar un día y llevarse las ganancias que haya adquirido. Esto no tiene una solución pacífica”

Pensando en posibles situaciones que marquen un cambio en esta política, una de la medidas viables sería la restricción a la entrada y salida de capitales. Por otro lado, el blanqueo de la situación de default “pero todo el gobierno y clase política son cómplices de no hacerlo” concluye Héctor Luis Giuliano.

 

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Deudas ilícitas y beneficios privados

Entrevista AL DORSO | Alejandro Olmos Gaona 26.07.2019. A partir de una investigación acerca de la estructura jurídica y legal de la deuda externa, de las tres causas penales existentes y de la intervención del sector privado a lo largo de la historia de endeudamiento de nuestro país, Alejandro Olmos Gaona comparte en esta entrevista algunos adelantos de lo que será su próximo libro (…)

 

Deudas ilícitas y beneficios privados

Entrevista AL DORSO | Alejandro Olmos Gaona (26.07.2019)

A partir de una investigación acerca de la estructura jurídica y legal de la deuda externa, de las tres causas penales existentes y de la intervención del sector privado a lo largo de la historia de endeudamiento de nuestro país, Alejandro Olmos Gaona comparte en esta entrevista algunos adelantos de lo que será su próximo libro.

Adentrándose en cuestiones particulares de su investigación en relación con las comisiones que cobran los bancos y el secretismo que envuelve a las mismas, Alejandro Olmos Gaona afirma que a partir de investigar y realizar una auditoria de las causas penales, tanto el Banco Central de la República Argentina como el Ministerio de Economía negaron la presentación de informes o pidieron siempre postergaciones para dar a conocer la información de la estructura de sus cuentas públicas. Esta situación es constante a lo largo de varios períodos. 

“¿Cómo es posible que un Estado como el Estado argentino se maneje con estas pautas? El problema es que se maneja de esta forma, el juez se banca lo que le dicen y no toma ninguna decisión” dice Alejandro Olmos Gaona, y agrega: “Toda la administración pública se organiza con esas pautas, no hay  posibilidad de conocer en detalle qué comisiones se pagaron”.

Un ejemplo de esta situación es el canje de deuda 2005-2010 en donde toda la información presentada en la Comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados es privada. A partir de la investigación de las cuentas off shore, la información que se presenta es la misma que se puede encontrar en internet, afirma Alejandro Olmos Gaona. “Esta estructura si no la desmontás, se va un gobierno pero hay funcionarios que siempre quedan”

A partir de conclusiones que presenta Alejandro Olmos Gaona, partiendo de la información que pudo recabar en esta última investigación, concluye: “siempre el beneficiario es el sector privado, y siempre el perjudicado es el sector público donde entramos todos nosotros, es decir,  todos los argentinos”.

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Acuerdo libre comercio UE-Mercosur

Entrevista AL DORSO | Javier Echaide 12.07.2019. En el marco del Tratado de Libre Comercio que se negocia entre la Unión Europea y el Mercosur, los países involucrados -entre ellos Argentina- realizaron desde el día 28 de junio diferentes publicaciones y declaraciones. Si bien en nuestro país se presentó como si el acuerdo estuviera firmado, aún continúan las negociaciones y el establecimiento de normas y regulaciones que tendrá el acuerdo final (…)

 

Tratado de Libre Comercio Unión Europea – Mercosur

Entrevista AL DORSO | Javier Echaide (12.07.2019)

En el marco del Tratado de Libre Comercio que se negocia entre la Unión Europea y el Mercosur, los países involucrados -entre ellos Argentina- realizaron desde el día 28 de junio diferentes publicaciones y declaraciones. Si bien en nuestro país se presentó como si el acuerdo estuviera firmado, aún continúan las negociaciones y el establecimiento de normas y regulaciones que tendrá el acuerdo final. Luego de una presentación formal el 1 de julio, la Unión Europea publicó un informe de los negociadores a Bruselas para presentar beneficios y convencer de la firma del acuerdo. La Cancillería argentina sólo presentó 6 hojas con muy poca información. Por su parte, Uruguay es el país que más información ofrece publicando 265 páginas. El acuerdo real y definitivo aún no se conoce.

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Entre la información otorgada por Uruguay están presentes los siguientes ítems de negociación: derechos de exportación del Mercosur y empresas comercializadoras del Estado; establecimiento de las llamadas “reglas de origen” por las cuales se determinan de dónde viene un producto a partir del lugar en donde se fabricó. Medidas sanitarias y fitosanitarias que responden a los estándares ambientales y de protección del consumidor de cada continente. Servicios en donde puede llegar a englobarse cuestiones financieras y de comercio electrónico. 

También se hace relación a las compras gubernamentales, según explica Javier Echaide: “tiene relación con todo lo que se puede privatizar y que puede ser un mercado de acceso para pasar a ser del Estado. Abre la posibilidad de participar de las licitaciones de empresas y abrirlo no solamente a empresas locales”. Además de nombrar cuestiones como subsidios, desarrollo sostenible, PYMES y competencia, se presenta el ítem de “transparencia”, que Javier Echaide explica de la siguiente manera: “se le dice coherencia regulatoria, es decir, que los actores económicos a nivel internacional les resulta complicado cómo se arma una regulación en un mercado interno determinado, se avanza hacia una estandarización de fabricación de leyes entre el Mercosur y Europa”.

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Los Tratados de Libre Comercio en la década de 1990 y respondiendo a una vieja lógica, se entendían generalmente como una liberalización de la aduana. A partir que fueron generando nuevas condiciones y necesidades, comenzaron a volverse más complejos y a incorporar temas diversos. Además de cuestiones generales como regulación de inversiones, propiedad intelectual, agricultura, servicios, etc. A partir de la convención de la Organización Mundial del Comercio que se dio en Buenos Aires en 2017, comenzaron a incorporarse bajo el nombre de ‘comercio electrónico’ cuestiones vinculadas al intercambio de datos vía internet. 

Los Tratados de Libre Comercio ponen el piso donde se va a asentar las condiciones de producción, distribución y venta de todas las cosas que se necesitan para vivir. Analizando la posibilidad de la firma de este nuevo tratado, Javier Echaide presenta cuál es el fuerte de nuestro país a la hora de negociar: “¿Quienes podrían ser los mejores socios de los TLC? el sector agroexportador en Argentina, esto serviría para estandarizar las relaciones comerciales de producción. Toda política que pueda tender a una diversificación de la matriz productiva sería poner palos en la rueda a la valorización del capital”. Este tipo de acuerdos resultan peligrosos para l soberanía nacional y los interese populares”.

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 Por otra parte, analiza la estrategia política detrás de este tratado, y sobretodo, de la necesidad de hacer un anuncio en este momento de la coyuntura nacional, latinoamericana y europea: “el anuncio es claramente electoral, no hay nada firmado ni nada escrito. Esto es un acuerdo político. Bolsonaro está implicado en Brasil, Macri se está candidateando de nuevo, en el continente europeo la Comisaria de Asuntos Comerciales de la UE termina su mandato en octubre. Se alinea porque cada uno necesita mostrar negociación y el éxito. Mostrarnos como líderes a nivel global ante Estados Unidos que dio de baja algunos tratados como el de Transpacífico”.

 

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BANCO CENTRAL, DEUDA, DÓLAR Y BASE MONETARIA

Héctor Luis Giuliano 08.07.2019. Los portavoces del establishment financiero – Oficialismo, Clase Política y Medios – están vendiendo a la opinión pública la idea de que el gobierno Macri ha logrado estabilizar el tipo de cambio gracias a una inyección de confianza externa e interna de los operadores del Mercado (…)

 


BANCO CENTRAL, DEUDA, DÓLAR Y BASE MONETARIA

Por Héctor GIULIANO (8.7.2019) [1]

Los portavoces del establishment financiero – Oficialismo, Clase Política y Medios – están vendiendo a la opinión pública la idea de que el gobierno Macri ha logrado estabilizar el tipo de cambio gracias a una inyección de confianza externa e interna de los operadores del Mercado.

Como la supervivencia política del presidente hasta fin de su mandato y sus posibilidades de reelección en Octubre – previa encuesta pre-electoral compulsiva de las PASO el 11.8 – depende en lo inmediato de la evolución del Dólar, esta estabilidad financiera y cambiaria deviene requisito esencial para el sostenimiento de su administración por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI) y de los capitales financieros que actúan en función del Acuerdo Stand-By en curso desde Junio de 2018.

Empero, se soslaya decir que la citada estabilidad cambiaria – dólar quieto o planchado – no se explica sólo como producto del apoyo externo en divisas en sí mismo sino  como resultado de garantizarle a los capitales financieros (que junto a los organismos internacionales las proveen) el mantenimiento de tasas de interés internas que son las más altas del mundo y les aseguran así el logro de las mayores rentabilidades a los acreedores especulativos a cambio de ese sostenimiento artificial de la administración Macri.

LA VUELTA DEL CARRY TRADE

Como producto de la reformulación del préstamo Stand-By (SBA) en Octubre pasado – luego del fracaso del acuerdo original de Junio – el Banco Central (BCRA) explicita a comienzo de todos los meses los parámetros de referencia básicos comprometidos por el gobierno Macri a favor de los Acreedores financieros del Estado.

En función de este Acuerdo el Comité de Política Monetaria (COPOM) del BCRA[2] ha fijado para el corriente mes de Julio las siguientes medidas principales:

  1. a) La baja del piso de las tasas que paga por las Leliq – que hoy están en el orden del 60 % – al 58 % anual.[3]

Esto implica que, con tipo de cambio estable y tendencia a la baja (actualmente 43-42 $/US$), pese a la leve baja de la tasa de interés, se garantiza y mejora la rentabilidad de los capitales especulativos externos que ingresan al país para ser colocados en Leliq (Carry Trade o Bicicleta Financiera).[4]

b) La reducción de los encajes bancarios por depósitos en 3 puntos porcentuales, lo que libera unos 45.000 M$ a favor de los Bancos.

No queda claro cuál será el destino que los bancos darán a esta mayor disponibilidad de liquidez dado que si los fondos liberados se destinaran a aumentar las compras de Leliq ello significaría mayor ganancia todavía para los bancos, rentada por el BCRA.

Cabe recordar, por otra parte, que las Leliq pueden ser computadas para integrar las inmovilizaciones por encajes bancarios, de modo que pasan a ser pasivos remunerados por el BCRA mientras que antes eran depósitos forzosos y gratuitos.[5]

  1. c) El compromiso del BCRA de no realizar compras de divisas en el mercado cambiario y sí, en cambio, de poder realizar ventas para evitar una suba del dólar.[6]

Esta medida tiene por objeto práctico garantizar la intervención del BCRA sólo contra una eventual corrida que lleve al aumento del dólar y no, en cambio, para frenar su caída, por lo que se ratifica así la tendencia a la apreciación relativa del peso (un nuevo retraso cambiario), lo que conlleva mayores ganancias a los capitales financieros y más garantía de pago de intereses en moneda extranjera debido a que el Estado recauda mayoritariamente en pesos mientras que la mayoría de la Deuda Pública está en divisas).[7]

Un atraso relativo del tipo de cambio local implica siempre mayores utilidades especulativas por arbitraje para los Fondos de Inversión que lucran con este negocio.

Hasta aquí el breve análisis de las principales medidas adoptadas por el BCRA en su programa financiero – monetario, cambiario y bancario –  para el mes de Julio.

LA CUESTIÓN DE LA BASE MONETARIA

En el marco del convenio arreglado por el gobierno Macri con el FMI la variable clave y esencial de la que depende el armado de su Política Financiera es la estabilidad del tipo de cambio.

No se trata sólo del grado o magnitud de las mega-devaluaciones iniciales con posteriores procesos de retraso cambiario relativo sino de un instrumento que determina el nivel de rentabilidad de las inversiones financieras autónomas, esto es, de las operaciones especulativas sin base en la Economía Física o Real.

Para ello, el compromiso fáctico del gobierno es que el valor de cotización del dólar sea determinado por la tasa de interés local. Y no cualquier tasa sino la que paga el Estado a través del BCRA.

De allí que la relación cambiaria –  tipo de cambio teórico u aparente – que surge del cociente Base Monetaria (BM) / Reservas Internacionales (RI) – adquiere una importancia especial.

El presidente del BCRA, Guido Sandleris, se ufana de estar cumpliendo con la exigencia del FMI de no aumentar el nivel de la BM – política de incremento 0 de la BM – pero esto conlleva un concepto engañoso en cuanto a lo que se considera BM:

  1. a) La BM promedio para Julio se encuentra prevista dentro de la meta de los 1.350.000 M$ (1.343 B$).
  2. b) Esta BM – según el Balancete semanal del BCRA al 30.6 – es de 1.375.800 M$ (≡ 32.400 MD, al tipo de cambio mayorista de 42.4483 $/US$).
  3. c) Dividiendo esta BM por el nivel de reservas a esa fecha – 64.300 MD – nos da que el dólar teóricamente debiera estar en 21.40 $ (la mitad de la cotización actual).
  4. d) Pero este cálculo de referencia teórico no es realista porque prescinde de considerar la Base Monetaria amplia, que incluye las Leliq, dado que estas letras de muy corto plazo (7 días) son en la práctica BM retenida pagando intereses.
  5. e) Si dividimos entonces esta BM Amplia de 2.502.800 M$ (1.375.800 M$ de BM + 1.127.000 M$ de Leliq) por los 64.300 MD de las Reservas, el tipo de cambio de referencia da 38.92 $/US$.
  6. f) Y si queremos precisar todavía más este cálculo en forma realista tenemos que agregarle la masa de Pases Pasivos por 880.600 M$ – que son obligaciones del BCRA a sólo un día de plazo, es decir, de vencimientos inmediatos y sistemáticamente renovados (lo mismo que las Leliq) – lo que da un dólar de 52.62 $/US$ (3.383.400 M$ / 64.300 MD).

Notablemente, este último valor es muy cercano al tope de cotización comprometido por el presidente del BCRA Sandleris hasta fin del corriente año.

Ergo, cabe la fundada inferencia de que el gobierno Macri – a través del BCRA y en función del Acuerdo con el FMI – está tomando en realidad como punto de referencia un valor del tipo de cambio en base a un stock de reservas prestadas[8] que supone relativamente fijo contra una BM Amplia y no restringida a su cifra contable.[9]

POLÍTICA AL SERVICIO DEL CAPITAL FINANCIERO

La esencia del negocio de la especulación financiera internacional es el arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés.

La Argentina se ha convertido ya hace mucho tiempo en el paraíso de este sistema de negocios.

Y dentro de este esquema el tipo de cambio de referencia es una pieza clave.

El presidente Macri vino a gobernar con Deuda y en dos años de gestión reventó el problema del endeudamiento nacional generando una doble deuda pública inmanejable – fiscal, en cabeza del Estado Central, y cuasi-fiscal, en cabeza del BCRA – llevando al país a una nueva situación de default por incumplimiento de las obligaciones irresponsablemente contraídas.

Frente a la crítica situación creada bajo su administración – no por una crisis heredada, porque esto Macri lo hizo – el presidente recurrió de emergencia al salvataje del FMI con un préstamo récord histórico, para la Argentina y para el propio FMI, a los fines de poder llegar a completar su mandato.

A partir del Acuerdo Stand-By del 2018 el FMI interviene de hecho las Cuentas Fiscales y cuasi-fiscales Nacionales e impone una serie de condicionalidades financieras, económicas y políticas que el gobierno Macri, en contraprestación a su sostenimiento formal por parte del Fondo y del gobierno de los Estados Unidos, está tratando de cumplir a rajatabla a través de un plan de ajuste destinado a forzar medidas de austeridad que permitan el pago de los intereses crecientes de la Deuda del Estado.

Este andamiaje – en realidad, un armazón precario y sostenido con alfileres de servidumbre financiera y política por parte de la administración macrista – puede mantenerse sólo siempre y cuando lo decidan los capitales financieros que le sirven de apoyo.

Pero se trata de un apoyo de valor muy relativo para el análisis porque no puede saberse si estamos frente a un verdadero espaldarazo al gobierno Macri o simplemente ante un apoyo muy condicionado mientras se cumplen la mayoría de las concesiones a cumplir por el presidente durante lo que le queda de su mandato y que pudiera revertirse en caso que la actual administración – con las PASO mediante – no demuestre probabilidades electorales confiables para las Elecciones del 27.10.

Mientras tanto, la sangría financiera de la Deuda bicéfala de la gestión macrista sigue devastando la Economía Argentina y la situación Socio-Económica del Pueblo Argentino.[10]

[1] Las abreviaturas M$/MD y B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. Estas cifras se muestran a veces también en su equivalente (≡) en dólares.

[2] El COPOM está conformado por el presidente del BCRA Guido Sandleris, los vice-presidentes primero y segundo, Gustavo Cañonero y Verónica Rappoport, el Director Enrique Szewach y el sub-gerente general de Investigaciones Económicas Mauro Alessandro.

[3] Las Leliq son Letras de Liquidez del BCRA a 7 días de plazo que reemplazaron a las Lebac o Letras del BCRA, que tenían mayor plazo (mínimo de 30 días) y pagaban menores tasas de interés.

La denominada Bomba de las Lebac – que había llegado a la suma de 1.160.300 M$ a fines de 2017 fue siendo desactivada durante el año 2018 ofreciendo para eso Leliq, que pueden ser compradas sólo por Bancos, aunque ello no inhibe que los Fondos de Inversión (FI) – externos e internos – puedan seguir operando a través de las entidades financieras.

De allí el aumento también de las tasas de interés pasivas por los depósitos a plazo en los bancos, que con ese dinero compran Leliq.

Hoy (30.6.2019) el stock de Leliq es de 1.127.000 M$ (≡ 26.600 MD) y la tasa de interés de referencia promedio es del 62 % anual, lo que implica el pago de intereses por unos 700.000 M$ anuales (un promedio de 2.000 M$ por día).

[4] El peso del argumento de la baja de tasas – que llegaron a un pico del 74 % a principios de Mayo – es muy relativo porque se contrapone a la ventaja de estabilidad cambiaria a los tenedores, que garantiza altas rentabilidades ciertas y más seguras en su valor con respecto al dólar.

Por otra parte, cabe recordar que estas tasas de interés actuales (por letras a 7 días) siguen siendo hoy más del doble de lo que estaban a fines de Abril del año pasado (26.3 % a 30 días de plazo).

[5] Corresponde agregar aquí que el BCRA ha incorporado otra modificación importante – y poco advertida – a favor de los bancos modificando el cálculo de los importes de base para los encajes, que pasaron ahora al promedio del mes anterior y no del mes en curso, lo que implica una mejora adicional de liquidez para las entidades financieras porque los montos actuales son mayores que los pasados.

[6] Por el acuerdo SBA con el FMI el gobierno Macri se obligó a respetar el régimen de tipo de cambio flotante o variable, es decir, determinado por el Mercado (siendo que este Mercado es resultado de las operaciones de grandes capitales financieros internacionales que se mueven en forma irrestricta en la Argentina merced al permiso de libre entrada y salida del país de tales capitales especulativos).

En este marco, el BCRA no tenía permitido intervenir en el Mercado Cambiario dentro de una así llamada Zona de No Intervención (ZNI), para garantizar a los capitales financieros su operatoria discrecional para mover el tipo de cambio en el país.

Esta restricción no fue respetada por el gobierno Macri, que desde el año pasado – fundamentalmente durante la gestión de Luis Caputo al frente del BCRA – procedió a vender dólares al mercado, usando para ello los fondos girados por el FMI.

Esta práctica – producto de la acción del BCRA y otros Bancos Oficiales – significó que el Estado Argentino, con divisas prestadas por el FMI, financiase la salida o fuga de capitales por unos 30.000 MD en un año.

Más aún, el 29.4 pasado el FMI formalizó su autorización para que el BCRA intervenga en el Mercado dentro de la banda existente de la ZNI – de 39.755 a 51.448 $/US$ – de manera que las divisas prestadas se utilicen para regular parcialmente el tipo de cambio y no sólo para cancelar Deuda Externa.

[7] Según datos oficiales del Ministerio de Hacienda (MH) al 31.3.2019, sobre una Deuda Total del Estado Central de 338.000 MD a esa fecha, el 79 % de la misma está en moneda extranjera (266.700 MD), contra el 22 % restante en Pesos (≡ 71.300 MD).

[8] Siempre según el Balancete al 30.6, las RI del BCRA son 64.300 MD mientras que los pasivos de vencimiento inmediato, cortísimo y muy corto plazo, más Otros Pasivos suman 85.700 MD: un saldo negativo de Reservas Propias de 21.400 MD.

Conforme al siguiente detalle:

 

O/

 

Concepto

 

Importe  (M$)

 

Importe (MD)

 

Observaciones

RB RI Brutas 2.728.500 64.300 Son 2.73 B$
1 Depósitos ME (*) 662.500 15.600 (*) Moneda Extranjera
2 Otros Pasivos ME (*) 968.100 22.800 (*) Swap con China
A Subtotal  ME (1+2) 1.630.600 38.400 Son 1.63 B$
3 Leliq 1.127.000 26.600
4 Pases Pasivos 880.600 20.700
B Subtotal Pesos (3+4) 2.007.600 47.300 Son 2.01 B$
C Total Pasivos (A+B) 3.638.200 85.700 Son 3.64 B$
RP RI Propias BCRA (-) 909.700 (-) 21.400 Cerca de 1.0 B$ (-)
BM Base Monetaria 1.375.800 32.400 Dato de referencia

 

Fuente: Estado resumido de Activos y Pasivos o Balancete del BCRA al 30.6.2019.

[9] La BM al 30.6 es de 1.375.800 M$ (≡ 32.400 MD) y está compuesta por dos grandes rubros: la Circulación Monetaria o Dinero Circulante, en poder del público (872.500 M$) y los Depósitos de Encajes o Dinero inmovilizado por los Bancos en cuentas del BCRA (503.300 M$).

[10] El BCRA hoy paga diariamente unos 3.400 M$ solamente de Intereses por la Deuda conjunta de Leliq y Pases Pasivos:

  • Un stock de Leliq (con vencimientos a 7 días de plazo) de 1.127.000 M$ al 30.6, que devenga intereses del 62 % anual: son 700.000 M$ en un año – 2.000 M$ promedio por día.
  • Un stock paralelo de Pases Pasivos (a sólo un día de plazo) de 880.600 M$, que devenga intereses del 60 %: son 530.000 M$ en un año – 1.400 M$ por día.

La suma de ambos importes da los 2.07 B$ antes citados, con intereses devengados totales de 1.230.000 M$ en un año – los 3.400 M$ promedio por día.

Si a esta sangría de intereses – una parte de los cuales se capitaliza por anatocismo – se le suma la de los intereses que a su vez paga la Administración Central del Gobierno Nacional – que son 750.000 M$ según el Presupuesto en curso 2019 (2.000 M$ por día) – tenemos que en conjunto, ambos sectores del Estado cargan con un costo financiero de 2.0 B$ anuales (1.930.000 M$ = 750.000 + 1.230.000) – que son 5.400 M$ promedio por día (3.400 + 2.000).

Es la receta cuantificada básica de la magnitud del saqueo financiero que sufre actualmente la Argentina bajo la administración Macri.

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Dólar y deuda del BCRA

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano 28.06.2019. La situación financiera actual de la República Argentina se ve marcada por una fuerte crisis de sobre endeudamiento. Según analiza Héctor Luis Giuliano, es una deuda de naturaleza bicéfala. La principal es la deuda pública del Estado, pero en paralelo se encuentra el endeudamiento del Banco Central, el cual llegó a su límite con la gestión de gobierno actual. La situación se agrava porque es la herencia que tendrá que enfrentar el próximo gobierno a partir de las elecciones del mes de octubre (…)

 

Dólar y deuda del BCRA

Entrevista AL DORSO | Héctor Luis Giuliano (28.06.2019)

La situación financiera actual de la República Argentina se ve marcada por una fuerte crisis de sobre endeudamiento. Según analiza Héctor Luis Giuliano, es una deuda de naturaleza bicéfala. La principal es la deuda pública del Estado, pero en paralelo se encuentra el endeudamiento del Banco Central, el cual llegó a su límite con la gestión de gobierno actual. La situación se agrava porque es la herencia que tendrá que enfrentar el próximo gobierno a partir de las elecciones del mes de octubre.

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“La deuda del Tesoro Nacional va a una reestructuración segura, otro megacanje como sucedió anteriormente. Pero con el Banco Central es diferente porque el Banco Central es la moneda argentina y lo que pase con él es lo que va a pasar con el peso” explica Héctor Luis Giuliano. La base de la deuda del BCRA se divide entre leliqs que vencen a siete días y pases pasivos que vencen a un día, dando un total al día de hoy de 44.000 millones de dólares.

Al recabar información del pago de intereses de pases pasivos, el último dato mensual es el del 31 de mayo en el que se contabilizan $941.000.000 en un día, con un 60% anual de interés. “El balance es de más de 17 mil millones de dólares en negativo para el Banco Central. Si fuera una entidad privada estaría en estado de liquidación. No tiene solvencia ni liquidez” agrega Giuliano.

«Las deudas siempre se refinancian. Es la clave de los gobiernos débiles, o cómplices, que aceptan este sistema de financiamiento que generan deudas perpetuas». Según explica Héctor Luis Giuliano, la gestión actual gobernó a partir de generar deuda, situación que encontró su límite en dos años. Un ejemplo de esto es que multiplicó por 5 la deuda del Banco Central. El endeudamiento iba a ser enfrentado a través de bancos o acreedores privados, pero ante la situación de default, se pidió financiamiento al Fondo Monetario Internacional. 

“Se está prestando a la Argentina para financiar fuga de capitales. El último préstamo del FMI fueron 40.000 millones de dólares y salieron por fuga de capitales 30.000 millones de dólares. Se fugaron del país un total de USD 60.000 millones, el gobierno con la complicidad de la clase política endeuda al país” advierte Héctor Luis Giuliano. Esto tiene un doble objetivo: por un lado, garantizar el fin del gobierno y por el otro la utilización del 90% del préstamo del Fondo entre el 2018 y 2019. De esta manera, la cuenta queda en manos del gobierno entrante ya que el vencimiento es en el 2020.

Esta situación presenta un panorama complejo, en el que el rol del Banco Central entra en juego. Según Héctor Luis Giuliano, a futuro el Banco Central como entidad será mixto y no tendrá injerencia en política económica. «Prolonga el monitoreo permanente del Fondo Monetario Internacional” explica Héctor Luis Giuliano y agrega: “no tomaría una decisión propia sin el acuerdo y aceptación del Fondo Monetario”.

Según datos oficiales, al 31 de marzo de 2019, la deuda argentina se eleva a 338 mil millones de dólares. A esto habría que sumarle el monto de USD 82.000 en concepto de deuda del Banco Central.

***
NOTA ADJUNTA

DÓLAR Y DEUDA DEL BANCO CENTRAL

Por Héctor GIULIANO (9.6.2019)

El objeto de este trabajo es analizar la relación que existe entre el tipo de cambio y la Deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA), identificando los criterios a los que dicha relación resulta sujeta así como el sentido de la misma.

Dicho en términos más concretos: el propósito es examinar el vínculo entre la cotización del Dólar y la Deuda del BCRA por Leliq y Pases – que son deudas de cortísimo plazo del Banco – que se suman a otros Pasivos igualmente expuestos por el perfil de los vencimientos y/o por el riesgo de corridas bancarias.

Es importante identificar el carácter de tal relación porque, en el contexto de vulnerabilidad de las reservas internacionales del BCRA por volatilidad de capitales – dado el movimiento irrestricto de entrada y salida de fondos financieros de la Argentina que se produce para lucrar con el arbitraje entre tipo de cambio y tasas de interés – la clave final subyacente de esta operatoria residiría en condicionar la Deuda del Banco al valor del Dólar, de modo que el tipo de cambio quede ajustado cuasi-automática e institucionalmente por dicho flujo de los capitales financieros.

DEUDA CUASI-FISCAL DEL BCRA

Las cuentas del BCRA son independientes de las del Tesoro Nacional – por eso se denominan cuasi-fiscales – y consecuentemente no figuran dentro del Presupuesto del Estado Central. Los principales pasivos del BCRA – tomados según cifras al 31.5 de este año – suman unos 3.7 B$ (≡ 82.200 MD)[1] y son fundamentalmente cuatro:

 

O/ RUBRO IMPORTE M$ IMPORTE MD OBSERVACIONES

Y/O ACLARACIONES

Reservas Brutas 2.906.700 64.800
1 Cuentas Corrientes en Moneda extranjera 742.400 16.500 Encajes bancarios en dólares en BCRA
2 Otros Pasivos 988.200 22.000 Swap con China
Subtotal Deudas en Moneda Extranjera 1.730.600 38.500 SUBTOTAL (a).
3 Leliq 1.020.200 22.700 Letras de Liquidez, a 7 días de Plazo.
4 Pases Pasivos 941.000 21.000 Pases, a 1 día de Plazo.
Subtotal Deudas en Pesos 1.961.200 43.700 SUBTOTAL (b).
Total de Pasivos relevantes 3.691.800 82.200 TOTAL (a + b).
Reservas propias del BCRA (-) 785.100 (-) 17.400 Reservas Brutas menos Pasivos.

Fuente: Estado resumido de Activos y Pasivos del BCRA (Balancete semanal).

OBSERVACIONES Y COMENTARIOS AL CUADRO DE LOS DATOS:

  1. Son los encajes por depósitos en dólares que los bancos tienen en el BCRA y están sujetos a salidas en cualquier momento en caso que los clientes bancarios decidan retirar esos depósitos.
  2. El Swap con China constituye el principal ítem del rubro Otros Pasivos del BCRA y corresponde a las operaciones de pase de monedas suscriptas con el Banco Popular de China – que es el Banco Central de ese país – por las administraciones Kirchner (11.000 MD) y Macri (otros 9.000 MD).

El Subtotal (a) comprende los dos primeros rubros (1 y 2), que son Pasivos del BCRA en Moneda Extranjera, cuya conversión a Pesos se muestra en los balances en Moneda Nacional.

  1. Las Leliq son obligaciones de cortísimo plazo – a 7 días y hoy pagan un 70 % anual de Intereses – que comenzaron a emitirse desde Enero del 2018 por parte del BCRA para ir reemplazando a las Lebac (Letras del Banco Central), que tenían un promedio de vencimientos mayor (30 días) y pagaban menores tasas de Interés.

Fue el llamado reemplazo de la Bomba de las Lebac, sustituido en la práctica por la nueva Bomba de las Leliq.

Las Leliq pueden ser compradas sólo por Bancos, aunque ello no impide que los mismos sigan siendo intermediarios con Fondos de Inversión (FI) típicamente especulativos que operan como clientes a través de los bancos.

El gobierno Macri autorizó la integración de los encajes bancarios en pesos – que son parte clave de la garantía sobre los depósitos – también con estas Leliq, lo que implica un alto riesgo de liquidez y solvencia para el Sistema Financiero en su conjunto en caso de retiros masivos o corrida de la gente y empresas contra el peso (lo que repercutiría casi inmediatamente en una baja del stock de Leliq emitidas por el BCRA dado que los Bancos afectados por estos retiros de dinero interrumpirían a su vez las renovaciones de las letras).

Esta modalidad de integración de encajes con Leliq reproduce hoy la lógica de la Cuenta de Regulación Monetaria (CRM) que rigiera bajo la gestión Martínez de Hoz (Ministro de Economía) – Adolfo Diz (Presidente del BCRA) en la época del Proceso Militar, un mecanismo que consagraba el absurdo de que el Estado pagase intereses por los depósitos indisponibles (política de encajes remunerados), una variante por la cual el BCRA abonaba intereses por el dinero que emite y/o retiene legalmente.  

  1. El rubro Pases Pasivos – préstamos de cortísimo plazo de los Bancos al BCRA, por sólo un día (!) – es uno de los flancos vulnerables más peligrosos y equívocos del BCRA y su monto es hoy cercano al de las Leliq.

Estos Pases tienen una contrapartida teórica compensatoria en el Balance del BCRA dada por una suma equivalente en concepto de Pases Activos pero esta presentación contable es engañosa porque la casi totalidad de estos saldos en el Activo están constituidos en realidad por garantías del BCRA dadas a los acreedores de Pases Pasivos respaldándolos con obligaciones del mismo Banco,  fundamentalmente Lebac (ahora Leliq) y Swap con China.

Dicho con otras palabras: que el BCRA, como garantía de sus Pases Pasivos, estaría registrando así en el Activo no préstamos genuinos otorgados a bancos privados sino garantías otorgadas a esos bancos contra los Pases Pasivos tomados: una forma de respaldo de obligaciones con sus propios Pasivos (!).

Es por este motivo que no se considera aquí la contrapartida contable o saldo neto de Pases sino solamente las deudas por Pases Pasivos.[2]

Cabe recordar, por último, que dentro del stock de Pases Pasivos están las denominadas Letras Overnight, que son obligaciones del BCRA con bancos privados por las que el Central otorga el subsidio increíble de remunerar los saldos de Caja de las instituciones bancarias entre el cierre de cada jornada y el comienzo del día siguiente (!).

Los economistas y voceros del Establishment protestan siempre por la carga de Subsidios Económicos y Sociales del Estado pero nunca hacen referencia a estos otros subsidios, que son de naturaleza financiera y se pagan a través del BCRA.

Hasta aquí la determinación del quantum del stock de la Deuda cuasi-fiscal del BCRA que – como surge de los datos del Cuadro – supera actualmente los 80.000 MD (82.200).

Esta cifra – cuya cuenta nunca aparece en las preocupaciones del trípode informativo de la Opinión Pública entre Gobierno-Oposición-Medios, debe agregarse al stock de la Deuda del Estado Central, que según la información del Ministerio de Hacienda es de unos 338.000 MD (337.900) al 31.3.2019., lo que lleva el total consolidado de la Deuda de ambos organismos a 420.000 MD.[3]


TASA DE REFERENCIA E INTERESES A PAGAR

La Tasa de Política Monetaria o Tasa de Interés de Referencia es la que fija el BCRA para las operaciones a corto plazo y que actúa como base, piso o referencia de todas las tasas nominales y rendimientos del Sistema Financiero-Bancario en la Argentina.

El año pasado esta tasa correspondía a las Lebac, luego lo fue en función del llamado corredor de Pases y en la actualidad lo es por las Leliq, que pagan ahora más del 70 % anual.

Los Pases Pasivos el BCRA los remunera hoy a una tasa algo menor – del 63 % – pero hay que tener en cuenta que ambas obligaciones del Banco (Pases y Leliq) se renuevan prácticamente en su totalidad, de modo que las Tasas Efectivas resultantes (que son aquéllas que surgen de ponderar la capitalización de intereses en la renovación de las obligaciones) superan así el 100 % anual.

El cuadro que sigue muestra la magnitud del costo financiero de los Intereses a Pagar por Leliq y por Pases Pasivos, a cargo del BCRA:

 

TIPO DE DEUDA MONTO M$/MD TASA  INTERES INTERESES ANUALES INTERESES DIARIOS
LELIQ M$ LELIQ MD 1.020.200 22.700 70 % 714.000 16.000 2.000               45
PASES M$ PASES MD 941.000 21.000 63 % 593.000 13.200 1.600              35
TOTAL DE AMBOS 1.961.200 43.700 66.6 % (*) 1.307.000 29.200 3.600              80

 

Los datos de Intereses anuales y diarios – que son aproximados aquí por redondeo para simplificar su lectura – dan una idea de la magnitud de la sangría financiera que sufre hoy nuestro país solamente por vía del BCRA, es decir, sin contar otros 750.000 M$/Año (≡ 19.000 MD) que paralelamente paga el Tesoro Nacional por la Deuda del Estado Central – unos 2.000 M$/Día (≡ 50 MD) – según Presupuesto 2019 (Ley 27.467). O sea, que el BCRA paga más intereses que el Tesoro Nacional. La suma conjunta de Intereses a Pagar vía BCRA y Tesorería da así un total de más de 2.0 B$ por año (2.057.000 M$ ≡ 48.200 MD), producto de 1.307.000 M$ (≡ 29.200 MD) más 750.000 M$ (≡ 19.000 MD) respectivamente.

Son 5.600 M$ por Día (3.600 + 2.000) ≡ 130 MD (80 + 50).[4]

Este monto de Intereses a Pagar – dado que por Capital no se amortiza neto ni un centavo porque la totalidad de los vencimientos se refinancia con novaciones de Deuda – constituye el principal rubro del Gasto Público consolidado del Estado Argentino y es el principal determinante del Déficit Fiscal; siendo que paralelamente genera el mayor desequilibrio de las cuentas del BCRA.


COSTO CUASI-FISCAL DEL TIPO DE CAMBIO

La cotización del Dólar no es un factor neutro en el problema del altísimo costo financiero cuasi-fiscal del BCRA por Intereses a Pagar correspondientes a Leliq y Pases Pasivos sino, por el contrario, un factor determinante del mismo. La Política de Compra y/o Reposición de Reservas con Deuda – una política común a las gestiones Kirchner y Macri (si bien de distinta magnitud dado los astronómicos niveles actuales) – sigue una trampa insoluble de endeudamiento cuasi-fiscal del BCRA:

  1. a) El Banco emite dinero para comprar divisas (provenientes de la liquidación de Exportaciones, desembolsos de nueva Deuda Externa y/o ingreso de Capitales Financieros).
  2. b) Los dólares ingresados se incorporan a las Reservas y aumentan por lo tanto el nivel de las mismas (el eufemístico Poder de Fuego).
  3. c) Pero por estos dólares entrados el BCRA emite dinero – para poder adquirirlos – y los pesos correspondientes son en su gran mayoría colocados en Letras de Liquidez del BCRA (las Leliq), que son básicamente los provenientes de fondos especulativos del exterior.
  4. d) Se da así, por carácter transitivo, la Compra de Reservas con Deuda porque el BCRA emite dinero para adquirir los dólares ingresados pero esos pesos entregados se colocan inmediatamente en Leliq, por las que el Banco paga altísimas tasas de Interés (más del 70 %).
  5. e) Ergo, se da la paradoja que el mismo BCRA que emite por una ventanilla el dinero para comprar divisas lo retira, absorbe o esteriliza por otra colocando títulos de corto y cortísimo plazo para que no presionen sobre la Base Monetaria.
  6. f) En consecuencia, la Política de Compra de Reservas con Deuda genera un peligro de causación circular, donde las variables Tipo de Cambio y Tasas de Interés quedan atadas frente a la operatoria extorsiva de los acreedores financieros: me das más Tasa o me voy al Dólar, con el consiguiente desequilibrio cambiario y el traslado de la devaluación a Precios (más Inflación).

Es así como las Reservas, la Base Monetaria, el stock de la Deuda cuasi-fiscal del BCRA (por Leliq y Pases Pasivos), la Tasa de Interés y el Tipo de Cambio quedan vinculados entre sí. Dado que el gobierno Macri – desde su asunción – permite la volatilidad irrestricta de los capitales financieros en nuestro país, el monto de las Reservas Internacionales depende cada vez más del flujo de entrada y salida de dichos capitales, que ingresan para convertirse en pesos y colocarse básicamente en títulos del BCRA (antes – en forma directa – en Lebac y ahora – en forma indirecta (vía Bancos) – en Leliq. Sin considerar su incidencia también en Pases Pasivos.

Es el clásico arbitraje financiero a nivel global entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés locales, que en la Argentina son un múltiplo de las tasas internacionales (las más altas del Mundo) y que proveen de ganancias especulativas récord a los grandes Fondos de Inversión (FI ó FCI) que lucran con tal arbitraje. El BCRA ha venido aumentando en forma extraordinaria la Tasa de Referencia que paga por las Leliq – que estaban en el orden del 30-35 % hace un año – llevándolas hoy al doble, más del 70 %.

Con este procedimiento el Banco estimuló aún más abiertamente el mayúsculo negocio de los acreedores por arbitraje financiero Dólar-Tasa y acentuó el ingreso de divisas por nueva Deuda Externa (fundamentalmente proveniente de los desembolsos del préstamo Stand-By del FMI), por liquidación de Exportaciones y por entrada de nuevos capitales-golondrina o fondos especulativos de corto plazo, que sirvieron últimamente en su conjunto para contener el aumento del dólar a costa de pagar mayores tasas de interés. Aunque lo hicieron con altibajos y golpes de mercado cambiario, después de la macro-devaluación del peso y con la tendencia consiguiente a retrasar relativamente el Dólar con respecto a la Inflación Interna.

El BCRA sube así la Tasa de Interés no para luchar contra la Inflación – de hecho, por el contrario, el Interés es también en sí mismo un factor de Inflación – sino para controlar, por arbitraje, el Tipo de Cambio. Esto se debe a que, dentro del juego clásico de la tríada financiera Tipo de Cambio-Tasa de Interés-Inflación, la variable que manda es la primera – en nuestro caso, el Dólar – y ello se debe a que el Estado necesita contener el valor de la divisa porque la mayoría de la recaudación fiscal es en pesos mientras que la mayoría de la Deuda Pública (Fiscal y Cuasi-Fiscal) está en moneda extranjera y/o es convertible rápidamente a la misma. Y ello se hace al costo financiero de pagar altísimas Tasas de Interés para regular el Tipo de Cambio.

Por ende, al gobierno le conviene y necesita obtener el aumento de la Oferta de Dólares por entrada de capitales financieros para propender al atraso cambiario y para ello sube la Tasa de Interés de Referencia, con lo que busca mantener su alianza con los capitales financieros internacionales que sostienen su supervivencia financiera y política hasta fin de año. Con el agravante o contradicción que el Acuerdo con el Fondo Monetario (FMI) le impone un Tipo de Cambio Libre, esto es, sin intervención del BCRA en el Mercado Cambiario, lo que tiende – o tendía hasta ahora – a elevar el valor del Dólar (con su consiguiente traslado a Precios) mientras que el presidente Macri trata de frenar ese aumento subiendo las Tasas de Interés. Es una forma de apretar el freno y el acelerador al mismo tiempo: freno del Dólar vía altas Tasas contra acelerador de la Libre Flotación del FMI.[5]

La grave situación monetaria y cambiaria argentina en medio del año electoral en curso ha terminado desnudando la criticidad del momento que pasa la administración Macri y entonces el FMI – faltando incluso al sentido de sus propios reglamentos internos – ha mutado el objetivo declarado de asistir al país por problemas de Cuenta Corriente de la Balanza de Pagos al nuevo objetivo de prestarle al gobierno macrista para sostener el Tipo de Cambio.

En conclusión:

La Deuda cuasi-fiscal del BCRA – fundamentalmente por Leliq y Pases Pasivos, pero también por Encajes en Moneda Extranjera y Otros Pasivos – ha venido aumentando a niveles inmanejables en materia de Stocks y servicios de Intereses. Esta Crisis de Deuda del BCRA ha sido más rápida y más grave que la del Gobierno Central y ha llevado al pedido de auxilio por emergencia financiera del presidente Macri al FMI para que lo sostenga hasta fin de su mandato. Por el momento, la idea de un nuevo Plan Bonex – canje compulsivo de letras a muy corto plazo por Bonos del Tesoro a mayor plazo – estaría descartada por sus efectos jurídico-financieros, psicológicos y políticos.

Pero la estabilidad de la administración macrista depende del tipo de cambio y para mantener tal estabilidad relativa – como se ha dado en el mes de Mayo – se debe pagar el precio de subir o mantener la Tasa de Interés a niveles estratosféricos, que son ruinosos para la Economía, con sus secuelas de Recesión, caída del Consumo y baja del Empleo. Es la forma en que la Economía Física o Real carga con el peso de la Economía Financiera ligada al Sistema de una Deuda Pública Perpetua – Fiscal y Cuasi-Fiscal – impagable y cada vez más costosa. Es la distorsión estructural y la ruina de la Economía en manos de los negocios de las Finanzas.

[1] Las abreviaturas M$/MD y B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo de cifras, de modo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

En casi todos los casos los importes se muestran en Pesos y en Dólares equivalentes (≡).

[2] La autorización de esta operatoria en Derechos por operaciones de Pase fue establecida por Resolución del Directorio del BCRA 155/2004 – del 20.5 de ese año (siendo presidente del Banco Alfonso Prat Gay – pero su texto, que está citado en el Balance Anual de la Institución, no se ha dado a publicidad porque las actas de las reuniones del Directorio son secretas.

[3] La cuenta, empero, es incompleta porque faltaría contar aquí las deudas de Provincias/Municipios, Empresas Públicas, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, y costo de las Sentencias en firme por Juicios contra el Estado (que constituyen un agujero negro dentro de las Cuentas Fiscales Nacionales).

[4] La conversión de Pesos a Dólares está hecha al tipo de cambio de 44.87 $/US$ para el BCRA (dólar mayorista al 31.5) y de 40.10 $/US$ para el Gobierno Nacional (que es el pautado según el Presupuesto 2019).

[5] Una digresión que viene a cuento sobre el valor de cotización del Dólar en función de la relación Base Monetaria (BM) / Reservas Internacionales (RI):

El Tipo de Cambio teórico, aparente o de referencia, que se da en nuestros días estaría en el orden de 20.93 $/US$, producto de dividir 1.356.500 M$ de la BM (≡ 30.200 MD) por 64.800 MD de RI, según datos del BCRA al 31.5.

Pero si consideramos una BM Ampliada – agregándole Leliq y Pases Pasivos – tendríamos una paridad cambiaria mucho mayor:

– de 36.68 $/US$, producto de 2.376.700 M$ (BM + 1.020200 M$ de Leliq) / 64.800 MD. Y

– de 51.93 $/US$, producto de 3.364.900 M$ (BM + Leliq + 941.000 M$ de Pases Pasivos) / 64.800 MD de RI.

Notablemente, el nuevo tipo de cambio pautado actualmente por el BCRA hasta fin de año, dejando de lado la anterior Zona de no Intervención (ZNI) cambiaria – según los cambios autorizados por el FMI al presidente del Banco, Guido Sandleris – es ahora de 51.448 $/US$ hasta fin de año en su límite superior, valor que coincide prácticamente con el dólar de referencia tomando la BM Ampliada.

Es posible que ésta sea la clave o una de las claves que estén guiando la esperanza del gobierno Macri de llegar con un dólar poco más o menos estable hasta fin del Ejercicio 2019, siempre y cuando no se den en magnitudes relevantes las previsibles mini-corridas cambiarias durante el resto del año electoral.

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Salir de Fondo

Entrevista AL DORSO | Esteban Mercatante 21.06.2019. Junto a Esteban Mercatante analizamos las condiciones en las que se encuentra la economía financiera del país ante un nuevo proceso marcado por el Fondo Monetario Internacional, vínculo  llevado adelante por el gobierno actual y que marcará las políticas de los próximos años (…)

 

Salir de Fondo

Entrevista AL DORSO | Esteban Mercatante 21.06.2019.

Junto a Esteban Mercatante analizamos las condiciones en las que se encuentra la economía financiera del país ante un nuevo proceso marcado por el Fondo Monetario Internacional, vínculo  llevado adelante por el gobierno actual y que marcará las políticas de los próximos años. El libro “Salir del Fondo. La economía argentina en estado de emergencia y las alternativas a la crisis” -escrito por Esteban Mercatante, con prólogo de Martín Schorr- muestra distintas perspectivas posibles ante un camino signado por el ajuste y el detrimento de la calidad de vida de la clase trabajadora..

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La idea central del problema que presenta el acuerdo llevado adelante con el FMI según Esteban Mercatante es que “el fondo está para auditar los intereses de los acreedores y decir que la economía argentina tiene que funcionar a partir de pagar la deuda”, además de establecer condiciones para futuros pactos económico-financieros. 

“El acuerdo que hay con el FMI exige que se duplique lo que se hizo en el último año en materia de esfuerzo fiscal. Hoy el déficit se encuentra cercano a 1% del PBI. Significa atacar las jubilaciones, recortar la obra pública, los salarios y la planta de empleados públicos que hoy están congeladas, pero no alcanza con eso solo” explica Esteban Mercatante, y agrega: “además se pide bajar las prestaciones sociales como la asignación universal por hijo. Esto ya es un acuerdo para cumplir el  pacto con el FMI». Ante este panorama de exigencias la alternativa es salir del Fondo Monetario Internacional. 

Al problematizar esta premisa de salir de un acuerdo como el planteado, se presentan algunas dimensiones complejas,pensando también en el próximo período electoral. “La clave de cualquiera que se proponga es invertir las prioridades, decir que el Fondo y la deuda es lo último que se va a discutir” explica Esteban Mercatante, pero a su vez agrega que “el acuerdo con el Fondo tiene supervisiones trimestrales”, esto es para asegurar la permanencia en un organismo que lo que cuida es que el país siga en ese sistema de pagos. El paso principal es poder establecer otro orden de prioridades.

Pensando en paralelo la crisis del año 2001 con la crisis actual, Esteban Mercatante afirma que ahora no hay nada que se compare a la convertibilidad, por eso es que la crisis actual puede presentar en su salida condiciones más complejas. A su vez, afirma que el accionar de la burguesía argentina es muy parecido a la época de la crisis del 2001. “Si no se va a cuestionar actores como la empresa Techint o el rol que ocupan los bancos, es una salida utópica” afirma Mercatante.

Por último, aclara que “el salario y los niveles de pobreza marcan que las recuperaciones o épocas de salida de crisis no vuelven a un punto de partida sino que siempre quedan en un nivel más alto. El poder adquisitivo, la precariedad laboral, la flexibilidad laboral empeoran”.

 

 

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