BANCO CENTRAL Y SAQUEO FINANCIERO

Héctor Luis Giuliano 09.02.2019.  ¿Cómo, por qué y para qué se endeuda el Banco Central de la Argentina (BCRA)? Se trata de uno de los interrogantes más importantes de la actual Política Financiera – que comprende las Políticas Monetaria, Cambiaria y Bancaria – y que esconde aspectos clave de la problemática de la Deuda Pública (…)

 

BANCO CENTRAL Y SAQUEO FINANCIERO

Por Héctor GIULIANO (9.2.2019)

¿Cómo, por qué y para qué se endeuda el Banco Central de la Argentina (BCRA)?[1]

Se trata de uno de los interrogantes más importantes de la actual Política Financiera – que comprende las Políticas Monetaria, Cambiaria y Bancaria – y que esconde aspectos clave de la problemática de la Deuda Pública.
El tema del endeudamiento cuasi-fiscal o endeudamiento del BCRA es tanto o más grave que el del Gobierno Nacional a través de la Tesorería y ambos forman parte de una misma cuestión de fondo, que es el problema de la Deuda del Estado, pero la tríada institucional Gobierno-Oposición Política-Medios mantiene un engañoso ocultamiento de la gravedad de la situación y de la extraordinaria sangría financiera que este proceso viene produciendo.

Los Intereses que paga el BCRA por su Deuda en Leliq y Pases Pasivos – que son obligaciones a cortísimo plazo (1 a 7 días) – se devengan a una tasa del orden del 50 % Nominal Anual (que equivale a una Tasa Efectiva cercana al 100 %).[2] Como el stock actual de estas letras y pases (al 31.1.2019) es de 1.75 B$, los intereses totales a pagar, a este ritmo, sumarían unos 875.000 M$ en el año: son 2.400 M$ por Día; 72.000 M$ por Mes.

Recordando, por otra parte, que las altas tasas que se abonan hoy son menores que las que se pactaban hasta hace pocas semanas, en que estaban en el nivel del 60-55 % y que llegaron al 73-74 % en Octubre pasado. Tales son los costos financieros solamente en cabeza del BCRA, no consolidados a nivel país.[3] Paralelamente el Tesoro Nacional tiene Intereses a Pagar en el 2019 por 746.000 M$ (2.000 M$ promedio por Día, más de 61.000 M$ por Mes), de modo que el total actualizado conjunto de intereses a pagar devengados del Gobierno Central y del BCRA resulta así de 1.6 B$ por año: 4.400 M$/Día o 133.000 M$/Mes.

Los Intereses de la Deuda Pública constituyen el principal rubro del Gasto Público – Fiscal (del Tesoro) y Cuasi-fiscal (del BCRA) – son el de mayor y más vertiginoso incremento dentro de las erogaciones del Estado y su cobertura es el punto clave de los acuerdos de salvataje de la administración Macri por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), que fueron pactados para que pueda completar su mandato este año después del fracaso de su política económico-financiera. Con la paradoja que la Crisis de Deuda a que llevó la Política macrista  de Gobernar con Deuda se sostiene precisamente con más Deuda.

EL PROCESO DE ENDEUDAMIENTO

La Base Monetaria (BM) es la suma del Dinero en Circulación más los Depósitos indisponibles en Cuenta Corriente (encajes) de los Bancos en el Central.La BM es un Pasivo del BCRA, es decir, una Deuda que el Estado tiene como emisor de moneda con los tenedores de la misma, incluyendo los efectivos mínimos o encajes bancarios citados. Esta BM tiene correlación o relación recíproca con el quantum de las Reservas Internacionales (RI), reservas que están en oro, divisas y colocaciones internacionales a plazo.

Cuando aumenta o disminuye el stock de las RI la BM se mueve en la misma dirección porque el BCRA hoy emite en función de las reservas existentes. Dicho con otras palabras: que cuando sube el nivel de las Reservas el BCRA imprime más Dinero. Lo que no debiera, en sí mismo, suponer un problema para la Economía si tales movimientos fuesen una resultante de operaciones genuinas de tipo económico y/o comercial (exportaciones, servicios económicos, inversiones extranjeras directas, etc.).

Pero hay un serio problema, que es a su vez un agravante, cuando esta Emisión Monetaria – como pasa en la Argentina – no proviene del aumento genuino de las Reservas sino fundamentalmente del endeudamiento externo o de la deuda en divisas que se usa  para integrar dichas reservas.Esto es, cuando tales divisas son producto de la política de compra de Reservas con Deuda, una práctica que se da en el marco general de la citada Política Macrista institucionalizada de Gobernar con Deuda.

Veamos cuál es el mecanismo de este proceso de endeudamiento continuo:

  1. a) Cuando ingresan dólares al país el BCRA emite su correspondiente partida equivalente en pesos (obviamente, al tipo de cambio vigente a ese momento).
  2. b) Esta emisión de dinero aumenta la Base Monetaria (BM). Pero,
  3. c) El propio BCRA retira de la circulación (absorbe o esteriliza) la mayor parte de este dinero que ha emitido colocando Letras – que son obligaciones de corto y cortísimo plazo (antes, Lebac a 30 días, y hoy Leliq a 7 días y/o Pases Pasivos a sólo 1 y 7 días), con el argumento anti-inflacionario.[4]

Ergo, aunque trasponiendo los pasos, es así como las Reservas se compran con Deuda porque en lugar de primero tener los billetes y con esos billetes salir a comprar dólares, el BCRA actúa al revés: primero emite el dinero para comprar las divisas y luego – inmediatamente después – retira o recupera ese mismo dinero impreso a través de Letras (Leliq-Lebac y Pases), que son instrumentos por los que paga altísimas tasas de interés (que son las más altas del mundo).[5]

Se trata de una operatoria – que no es nueva en nuestro país pero que ahora fue llevada al paroxismo bajo el gobierno Macri –  por la cual a medida que aumenta el stock de RI aumentan simultáneamente las obligaciones a corto plazo del propio BCRA. Es la paradoja de que cuanto más crece el saldo de las Reservas más aumenta el Pasivo de vencimientos cuasi-inmediatos de la deuda del Banco.[6]

 

COMPRA DE RESERVAS CON DEUDA

Ahora bien, siendo que el aumento de las RI provoca mayor emisión monetaria y que consecuentemente el BCRA emite entonces más deuda para esterilizar esa masa de dinero, surge la pregunta de pura lógica: por qué y para qué el BCRA sigue comprando más Reservas con Deuda? Si lo necesitara, pudiera emitir ese dinero directamente sin contraer Deuda y consecuentemente ahorrándose pagar Intereses.

La realidad del Poder Financiero, en cambio, impone otra cosa: el BCRA emite Deuda porque entran Divisas y estas divisas entran porque el BCRA las atrae pagando altísimas Tasas de Interés. Ergo, la Deuda en Letras del BCRA crece en la medida en que aumentan las Reservas dado que las letras se emiten para esterilizar los pesos que son producto precisamente de comprar tal ingreso de divisas; lo que configura un proceso de virtual invención de Deuda. Es un perfecto círculo vicioso: explicado con otras palabras, yo-BCRA subo la Tasa de Interés para que entren dólares. Esos dólares efectivamente ingresan y entonces emito dinero a cambio, pero enseguida rescato ese dinero por medio de letras (que pagan altas tasas de interés).

Al tener un stock elevado y creciente de obligaciones en letras de muy corto plazo necesito retenerlas para que el dinero no se vaya a la BM ni al dólar. Entonces mantengo las altas tasas y con ello el estímulo para entrada de más capitales especulativos. Y así el ciclo se retro-alimenta continuamente porque se ha caído en la trampa del arbitraje entre tipo de cambio y tasa de interés, que es una trampa derivada de la decisión de endeudar al BCRA.

Una operatoria de este tipo – por lógica elemental – favorece las ganancias extraordinarias de los capitales especulativos internacionales, y también de los especuladores locales en moneda extranjera, en detrimento directo de los intereses financieros del Estado Argentino.

 

EL MECANISMO OPERATIVO

Analicemos un poco más – a riesgo de ser reiterativos – el mecanismo de los hechos:

  1. a) El BCRA mantiene su política de altas Tasas de Interés con el objetivo declarado de frenar la Inflación pero en realidad el verdadero objetivo primario es controlar el Tipo de Cambio.
  2. b) La Tasa de Interés es una variable muy discutible de lucha anti-inflacionaria porque la Tasa es también factor de Inflación.
  3. c) El Mercado Cambiario no se mueve por libre concurrencia de Oferta y Demanda de Divisas sino por las presiones del capital financiero mundial: por un lado, porque no existe aquí competencia perfecta sino monopolística – nacional e internacional – dado el peso diferencial de los grandes actores en dicho mercado; y por otro lado, porque el BCRA puede influir sobre el juego de la Oferta y la Demanda induciendo movimientos de entrada y salida de capitales que beneficien el negocio especulativo a través del manejo de sus Tasas de Interés.
  4. d) La relación entre Tasa de Interés y Oferta Monetaria es directa: cuando el BCRA aumenta la Tasa aumenta la cantidad de dinero que afluye atraída para colocaciones en pesos.
  5. e) Este aumento de la Oferta Monetaria local resta Demanda al Dólar que así debiera tender a bajar.
  6. f) El razonamiento de las autoridades es parecido: en la medida que fondos que están en dólares se cambien a pesos para aprovechar las altas tasas de interés domésticas la cotización del dólar tendería a bajar por mayor Oferta y el BCRA no tendría que vender sus dólares de las RI.
  7. g) Ambas acciones son concurrentes para lograr una contención del precio del Dólar. Y tal es el objeto implícito de mantener las altas Tasas de Interés oficiales.
  8. h) Pero ocurre que, justamente por haber elevado las tasas, se produce una mayor entrada de capitales especulativos extranjeros, que ingresan al país para aprovechar el diferencial de tasas de interés locales versus internacionales.
  9. i) Al darse este ingreso de divisas el Dólar acentúa su tendencia a la baja y el BCRA emite más pesos a cambio de las divisas ingresadas.

En consecuencia, deviene inevitable que la suba de las Tasas de Interés lleve a la apreciación del peso o tendencia al Dólar Bajo (atraso cambiario).[7]


LA CONTINUIDAD DEL PROCESO

Como debido a la entrada de divisas el BCRA emite más pesos la presión sobre los precios internos – sin correlato en la producción de bienes y servicios – aumenta (Inflación provocada por emisión monetaria respaldada con Deuda) y entonces es el propio BCRA que se encuentra atado a no poder bajar las tasas porque si lo hiciera los capitales se irían nuevamente al dólar. Esto deja al BCRA preso de sus propias políticas, como si se equivocara a propósito.

De esta manera, lo que el BCRA busca y obtiene es el sostén de una Política de retraso cambiario a costa de pagar elevados intereses a los tomadores de títulos que el Banco coloca a muy corto plazo (las Leliq y los Pases Pasivos) y que los renueva y aumenta en su volumen continuamente. Las tasas pueden tener subas o bajas relativas pero el nivel permanece sustancialmente alto tanto en términos nominales como efectivos y este nivel sigue siendo en la actualidad mucho mayor que el de las tasas que se pagaban antes de la Crisis del 2018 (en que estaban por debajo del 30 % anual, esto es, aproximadamente a la mitad de hoy).

¿Por qué el BCRA sostiene así, mediante el uso de la Tasa de Interés, una tendencia permanente al tipo de cambio bajo? Porque el Estado recauda básicamente en pesos (salvo gravámenes al Comercio Exterior) pero la mayoría de su Deuda – Externa e Interna – está en moneda extranjera (el 80 %), de modo que al gobierno le conviene y necesita un dólar bajo porque con la misma recaudación fiscal en pesos puede comprar más dólares, dólares que irán al pago de los servicios de la Deuda Pública (esencialmente Intereses).

Pero desde el ángulo del BCRA la cosa se agrava en lo inmediato porque la operatoria lleva a una pérdida neta sin atenuantes – por menor capacidad de repago, presente y futura, de sus obligaciones a corto plazo – y a una carga creciente del peso de los Intereses a Pagar (tanto por Tasa como por mayor monto de las operaciones). [8] El Acuerdo con el FMI apuntala en este sentido el hecho que los desembolsos del Organismo se destinen a reforzar las RI del BCRA como una forma de garantía a los Acreedores de la Deuda Externa y de la deuda en moneda extranjera en general.

Por ende, la Deuda cuasi-fiscal del BCRA de corto plazo en pesos es el correlato interno de esta política cambiaria puesta en función de los requerimientos del Sistema de la Deuda Pública. Y también de la conveniencia especulativa de los acreedores en pesos, gracias a las vulnerabilidades que genera el propio Sistema.

 

FALSEAMIENTO DE LA BASE MONETARIA (BM) 

Las Metas del Acuerdo Stand-By (SBA) firmado con el FMI en Octubre pasado establecen el congelamiento de la BM hasta Junio del corriente año pero cabe observar que se refieren a la BM formal o en sentido restringido (Circulante/Depósitos a la Vista + Encajes Bancarios) y esta formulación es engañosa. El dinero emitido por el BCRA se encuentra en realidad en manos de tres grupos de tenedores y no solamente de uno (el público y los depósitos en los Bancos de la BM formal u oficial) porque los fondos invertidos en Leliq y en Pases Pasivos son también parte de esa emisión de dinero y tales fondos son convertibles en cualquier momento en BM, prácticamente en forma inmediata.

Es decir, que existe una diferencia entre la BM clásica y la BM ampliada incluyendo los pasivos del BCRA por letras y pases. Esto implica un gran engaño en la exposición de las cifras – una suerte de manipulación de datos – y sobre todo en lo que hace al supuesto éxito en curso del cumplimiento de las metas monetarias del FMI dado que se omite destacar que mientras la BM permanece estable el monto de Leliq y Pases está aumentando y lo hace aceleradamente, por lo que el quantum de la BM ampliada es mucho mayor y tiene un fuerte crecimiento. Porque el gobierno exhibe así – al 31.1.2019 – una BM de 1.352.800 M$ (≡ 36.500 MD) que está en línea con lo acordado con el FMI pero soslaya decir que si a esa BM limitada o restringida le sumamos el stock de Leliq + Pases Pasivos (por 1.750.300 M$ ≡ 47.200 MD) la BM ampliada o verdadera BM sería el doble: 3.103.100 M$ ≡ 83.700 M$).Con la peculiaridad que así el BCRA esquiva reconocer que tiene retenida y pagando altos intereses más de la mitad de la BM Total (el 56 %).

 

EL CÍRCULO VICIOSO TIPO DE CAMBIO-TASA DE INTERÉS

La clave del negocio financiero es el arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés locales, que son un múltiplo de las tasas internacionales. Es lo que en la jerga financiera se llama carry trade o bicicleta financiera, la forma tradicional en que los Fondos de Inversión (FI) especulativos (Fondos de Cobertura o Hedge Fund) utilizan la libre movilidad de capitales para obtener ganancias extraordinarias y condicionar a la vez la cotización de divisas en la plaza local.

Este proceso agrava la vulnerabilidad del país en la medida que – merced al peor perfil de vencimientos de la Deuda Pública (en este caso, específicamente, la deuda cuasi-fiscal del BCRA) – los abruptos movimientos de entrada y salida de estos FI condicionan totalmente tanto el Dólar como las Tasas de Interés que paga el Estado. Se da así una situación de sujeción absoluta y no reversible dentro del Sistema de Endeudamiento al que se encuentra atado el BCRA porque si el Banco no le mantiene altas tasas a los capitales especulativos éstos se van al dólar, el dólar aumenta y se traslada a los precios y entonces el Banco – con el citado argumento de intentar frenar la Inflación (que no es la Causa sino el Efecto de esa maniobra financiera) – vuelve a mantener la tasas elevadas garantizando así la optimización de la ecuación de ganancia a los capitales financieros.

Y esto ocurre en la Argentina – sin solución de continuidad – desde hace 40 años, con determinados períodos de agravamiento como se da, una vez más, en el presente. Es parte de la Política Financiera institucional de Gobernar con Deuda y subordinar así los lineamientos de toda Política Económica a las pre-condiciones monetarias, cambiarias y bancarias del Sistema de la Deuda del Estado. Es la consecuencia inexorable de haber entrado en la trampa del arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés en un contexto de Deuda Pública impagable o esquema de Deuda Perpetua.

 

LA MÁQUINA DE PAGAR INTERESES

Si yo-Estado pagara digamos 100 $ por un bolígrafo que vale 20 $ un coro de voces escandalizadas hablaría por todos los medios y canales de difusión acerca del despilfarro público (peor aún si yo no lo comprara sino simplemente lo alquilara, como es el caso de los intereses, que son el precio del alquiler del dinero).Pero si lo que se paga como Gasto Público son Intereses con tasas del 50, 60 y/o 70 % anual – que son las más altas del mundo – el establishment financiero, a través de la tríada Gobierno-Oposición- Medios no dice nada. Con el agravante que tales tasas en Pesos – antes por Lebac y ahora por Leliq y Pases Pasivos – representan una ganancia mayúscula equivalente en Dólares para los acreedores financieros externos e internos del Estado dada la estabilidad cambiaria relativa y la total libertad macrista en la movilidad de entrada y salida de Capitales.

Los Intereses a Pagar por parte del BCRA llegan hoy a niveles históricos récord en la Argentina y en el Mundo: según la última información oficial disponible (al 31.1.2019) la suma de obligaciones a corto y cortísimo plazo del BCRA es de 1.75 B$ (1.750.300 M$, producto de la suma de 867.100 M$ de Leliq y 883.200 M$ de Pases Pasivos).

Obsérvense aquí – entre otros – algunos puntos importantes:

  1. a) Las Lebac (que tenían mayoritariamente plazo 30 días) fueron actualmente reemplazadas por Leliq, que son obligaciones a menor plazo (7 días) y pagan tasas de interés más altas, lo que constituye una perfecta irracionalidad financiera.
  2. b) A esta masa de obligaciones se suma una oleada de aumento en el stock de Pases Pasivos, que son casi todos a un día de plazo (!).
  3. c) La suma de Leliq y Pases pasivos – como se ha señalado – es mayor que la BM y su monto, en pesos (no en dólares), es hoy mayor que el que existía en época de las Lebac.
  4. d) La relación teórica de cambio BM (en $) / RI (en US$) da un valor que es el doble si se mide contra la BM simple o completa: 20.25 y 46.45 $/US$ respectivamente.
  5. c) Las Reservas propias del BCRA no sólo no existen en la práctica sino que son negativas porque las Deudas de corto plazo y/o vencimiento inmediato son superiores a las tenencias en divisas.[9]

Un cuadro de endeudamiento de este tipo, en principio, no es reversible en materia de carga de deuda y pago de intereses.

 

VACIAMIENTO DEL BCRA

La figura jurídico-financiera del vaciamiento de empresas es una forma de quiebra fraudulenta producto de maniobras realizadas por funcionarios de la entidad que la gestionan con daño a los intereses de la misma y a su patrimonio. En el caso concreto del BCRA lo que está en juego es el mayúsculo despilfarro en gastos por Intereses a Pagar – a favor de los Acreedores financieros del Estado – abonando tasas récord en la Argentina y el Mundo, la toma sistemática de obligaciones sin capacidad de repago, el falseamiento de la verdadera Base Monetaria (BM ampliada muy superior a la BM formal), el empeoramiento del perfil de vencimientos de las obligaciones del Banco y el vaciamiento de las Reservas Internacionales del BCRA, mostradas como signo de fortaleza mientras están totalmente superadas por los Pasivos que se usan para sostenerlas.

En última instancia, no es sólo un problema de vaciamiento de las Reservas, que son el Activo esencial del Banco, sino también el compromiso fáctico del Patrimonio Neto real pese a su presentación contable de Balance.
Porque el stock de dichas Reservas es inferior a las Deudas contraídas para obtenerlas y el perfil de sus vencimientos es cada vez peor debido a que tales deudas tienen vencimientos diarios  continuos. Cuando un ente del Estado es conducido así a una virtual situación de quiebra por despilfarro o incremento descontrolado de los gastos por el pago de Intereses y por una posición patrimonial de Reservas atada a Deudas impagables de cortísimo plazo que se utilizaron para comprarlas estamos frente a una figura análoga a la del  vaciamiento y que, por ello, debiera ser aclarada en detalle.

Desde el punto de vista de los deberes y responsabilidades de los funcionarios públicos esto combinaría distintas variantes de incumplimiento de funciones específicas, negociaciones incompatibles con la función pública, incompetencia profesional y/o delitos de cohecho, sujetos a investigación por parte de la Justicia. La administración Macri afronta una muy grave responsabilidad por estos hechos que ponen en juego la verdadera sostenibilidad e independencia financiera del BCRA y que a la vez denotan la acción y efecto de vaciar las Reservas Internacionales del Estado.

 

CONCLUSIONES:

  1. a) La deuda cuasi-fiscal del BCRA es la otra cara de la moneda – la cara oculta de la Luna – dentro del problema de la Deuda Pública Argentina.
  2. b) El Banco compra las Reservas Internacionales con Deuda. Por ende, más Reservas son más Deuda.
  3. c) Peor aún, cuando las divisas que ingresan provienen de operaciones de Deuda Externa (como en el caso del FMI, los créditos de Organismos Financieros Internacionales en general y/o la colocación de Bonos) esto da lugar a un doble endeudamiento: externo, por la deuda contraída, e interno por la emisión de letras del BCRA para esterilizar los pesos producto de la conversión de esas divisas prestadas.
  4. d) Este proceso de endeudamiento conlleva la más grande sangría o saqueo financiero de la Historia Argentina y se está llevando a cabo impunemente bajo las narices del Pueblo Argentino.
  5. e) Las autoridades inducen la entrada de capitales financieros con su política de altas tasas de interés dando lugar con ello al mayor negociado por arbitraje entre tipo de cambio y tasas de interés, con daño a los intereses del Estado.
  6. f) La suba de tasas no tiene como objetivo primario la lucha contra la Inflación sino el control de la cotización del Dólar. Y la contención o estabilización del dólar es un requisito para garantía de pago de los servicios de la Deuda Externa.
  7. g) Como parte de esa garantía de pago en moneda extranjera, el gobierno Macri promueve una Política de retraso cambiario.
  8. h) La relación Tipo de Cambio-Tasa de Interés está directamente vinculada a la relación Reservas-Deuda cuasi-fiscal del BCRA.
  9. i) El BCRA es la entidad oficial que regula el funcionamiento de este macro-negociado financiero con los Acreedores.
  10. j) Este círculo financiero vicioso con daño a los intereses del Estado Argentino es sostenido políticamente por la tríada Gobierno-Oposición-Medios.

Así se malgastan los dineros públicos y así se tiende a la privatización fáctica de un Banco Central sobre-endeudado, sin capacidad de Política Financiera propia y con su Activo de Reservas Internacionales comprometido y condicionado por obligaciones de corto plazo. En este contexto, la sub-política de compra de Reservas con Deuda es una parte central de la Política  macrista de Gobernar con Deuda.

 

[1] Los datos consignados en este trabajo se remiten básicamente a las cifras de la Tabla Adjunta sobre Evolución de los Pasivos del BCRA, Reservas y Tipo de Cambio; que a su vez están tomadas de los Balancetes semanales del BCRA.

Las abreviaturas M$/MD y B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente, y se expresan siempre con redondeo, razón por la que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] La Tasa Efectiva es la que proyecta el cálculo anualizado de los Intereses a Pagar renovando las obligaciones con capitalización por anatocismo o Interés Compuesto, que es lo que ocurre en este caso porque los vencimientos que le caen diariamente el BCRA los refinancia en su mayoría sin retiro de los intereses por parte de los acreedores.

[3] Las autoridades mantienen siempre en secreto la Deuda Pública Nacional o total de la Deuda del Estado Argentino. Sólo se conocen los datos de la Administración Central, del BCRA y – con cierto desfasaje – del consolidado de las Provincias.

No se tiene información, en cambio, sobre la Deuda de Municipios, Empresas Públicas, Organismos Oficiales, Fondos Fiduciarios, Deudas Flotantes en general y Juicios contra el Estado con sentencia en firme.

[4] La tríada Gobierno-Oposición-Medios, manejada por el establishment financiero, engaña a la Opinión Pública haciéndole creer que la Tasa de Interés es el principal instrumento de contención contra la Inflación pero ello es conceptual y fácticamente falso porque la Tasa de Interés es también un factor de Inflación debido a su traslado a precios – a través del costo financiero de toda la cadena de valor de las actividades económicas – y porque la realidad muestra que tres años de gestión macrista con el mismo pretexto de mantener tasas de interés cada vez más altas como freno anti-inflacionario no han dado resultado sino, por el contrario, han conducido a agravar el problema del aumento generalizado de los precios.

La gran falsía reside en que no es cierto que el BCRA mantenga su política de elevadas tasas de interés para luchar contra la Inflación sino que lo hace para tratar de controlar la cotización del Dólar, como parte del juego de arbitraje financiero entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés locales (que son un múltiplo de las internacionales)  lo que le permite a los capitales especulativos optimizar su tasa de ganancia precisamente gracias a dicho arbitraje armado desde el gobierno.

Es el caso notable que se repite como constante de las Políticas Neo-Liberales en la Argentina – desde el Proceso Militar hasta la Convertibilidad Menemista y desde la gestión De la Rúa-Cavallo hasta la de Macri – de que las autoridades se proclaman no intervencionistas en materia económica pero sí lo son en materia financiera (regulando las variables monetarias, cambiarias y bancarias), con el agravante que lo hacen a favor de los intereses de la Banca y del Capital especulativo Internacional y en contra de los Intereses financieros del Estado.

[5] En la actualidad, la tasa de referencia de las Leliq se encuentra en el orden del 50 % anual, después de haber mantenido valores del 60-55 % en los últimos tiempos y de haber llegado a más del 70 % en Octubre pasado. Es un nivel de tasas altísimo después de haber estado en menos del 30 % a comienzos del 2018.

[6] Nótese – en la Tabla Anexa – que comparando los importes en moneda constante (MD) de las columnas de Reservas (RI) y Subtotal de Deudas (Lebac-Leliq más Pases Pasivos) la evolución del stock de estos pasivos ha  sido superior al de los saldos de Reservas respectivos.

Estos datos no se dan a fines del último año (2018) debido a los fuertes desembolsos del FMI – unos 28.000 MD durante la segunda mitad del Ejercicio –  pero sirven para apreciar que la Deuda del BCRA se incrementa en forma más que proporcional al aumento de las Reservas.

Téngase presente, además, que el stock de las deudas corresponde también al acumulado de compras anteriores de reservas y que las cifras siempre pueden quedar circunstancialmente distorsionadas por el tipo de cambio a la fecha de corte de la información (como en el caso de la macro-devaluación del 2018).

[7] La fijación de una Banda de no Intervención del BCRA en el Mercado Cambiario y su auto-limitación a no vender más de 50 MD por día de las RI en caso que la cotización descienda por debajo del Piso de la Banda (originariamente de 34-44 $/US$ y actualizada al 3 % mensual) es uno de los signos directos de la garantía fáctica de no cambiar la política de atraso cambiario relativo.

Esta posición del Banco, que tiende a mantener el retraso del tipo de cambio, está en línea con los supuestos macro-económicos del Presupuesto 2019, que contempla un dólar prácticamente estable durante el año (40.10 $/US$ promedio) contra una Inflación proyectada del 23 % (que según las estimaciones privadas sería del 29-30 % anual).

Por eso decimos que la administración Macri mantiene su Política de Retraso Cambiario y que esta política tiene  por finalidad dominante ofrecer garantías de pago de servicios de la Deuda Pública en moneda extranjera primordialmente a costa de un sub-sistema de endeudamiento regido a través del BCRA.

[8] Al 31.1.2019 el BCRA tenía Deudas por Títulos Propios (Leliq, que reemplazaron a las Lebac) de 867.100 M$ y Deudas por Pases Pasivos de 883.200 M$; en total, 1.750.300 M$.

El stock de la Bomba de las Lebac había llegado a más de 1.2 B$ entre Abril/Mayo de 2018 y luego comenzó a decrecer en función del acuerdo con el FMI para desarme de estas letras; pero las obligaciones se transformaron rápidamente en una combinación peor: la Bomba de las Leliq, que son títulos del mismo BCRA a menor plazo y mayor tasa.

Con el agravante que paralelamente también fue aumentando el stock de Pases Pasivos, que se contraen a la misma tasa de interés de referencia y la casi totalidad son a sólo un día de plazo.

El saldo de estos Pases era de 337.500 M$ (≡ 18.000 MD) al 31.12.2017, se elevó a 774.500 M$ (≡ 20.500 MD) al 31.12.2018 y es de 883.200 M$ (≡ 23.800 MD) al 31.1.2019.

O sea, que actualmente el BCRA tiene más Deuda por Pases Pasivos que por Leliq (!), con mínimo plazo – vencimientos diarios – y con tasas igualmente gravosas.

Cuando se compara el saldo de Lebac + Pases a fin del 2017 (1.497.800 M$ ≡ 79.800 MD) contra el saldo a fin del 2018 (1.509.600 M$ ≡ 39.900 MD) y el saldo al 31.1.2019 (1.750.300 M$ ≡ 47.200 MD) nos encontramos con que el stock de las obligaciones del BCRA pasó de Lebac a Leliq (más Pases) y con que no bajó en términos absolutos (valores nominales, en pesos) pero sí en términos relativos (tomando como moneda constante los valores en dólares).

Esto significa que se produjo una gran licuación de la Deuda cuasi-fiscal del BCRA medida en dólares frente al aumento de Reservas prestadas en divisas, lo que en el último año se dio fundamentalmente por los desembolsos del préstamo del FMI.

Pero estas Reservas – hoy, como decimos, provenientes en su mayoría del Fondo – lo son para garantía de pago a los Acreedores financieros del Estado, se sostienen a un costo altísimo de intereses a pagar, tienen como contracara un nuevo endeudamiento rápidamente creciente del Banco (por Leliq y por Pases) y no reducen sino que aumentan la vulnerabilidad del BCRA en el caso de una nueva corrida cambiaria.

 

[9] Al 31.1.2019 el stock de las RI del BCRA es de 66.800 MD (≡ 2.474.400 M$) mientras que las Deudas por Leliq y Pases Pasivos utilizadas para sostenerlas suman 47.200 MD (≡ 1.750.300 M$).

La diferencia es de 19.600 MD (≡ 726.000 M$). Pero se trata en realidad de un subtotal y no de una información completa porque si a este importe se le restan los Depósitos en Moneda Extranjera (14.000 MD ≡ 519.600 M$) y Otros Pasivos (Swap con China, por 18.900 MD ≡ 700.800 M$) el saldo de las RI pasa a ser negativo (- 13.300 MD ≡ 493.000 M$ aproximadamente).

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DEUDA PÚBLICA Y DÉFICIT FISCAL 2018

Héctor Luis Giuliano 24.01.2019. El gobierno Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI) utilizan una fórmula engañosa cuando se habla de la meta del Déficit Cero del Presupuesto 2019 porque no se refieren al Resultado Total de las Cuentas del Estado Nacional sino a las cifras sin contar el gasto público por Intereses a Pagar, esto es, al denominado Resultado Fiscal Primario (…)

DEUDA PÚBLICA Y DÉFICIT FISCAL 2018

Por Héctor GIULIANO (24.1.2019)

El Ministerio de Hacienda ha dado a conocer días pasados el Resultado Financiero del Ejercicio 2018 y lo que sigue son algunas observaciones y comentarios personales acerca del mismo.[1]

DÉFICIT FISCAL Y RESULTADO FINANCIERO

El gobierno Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI) utilizan una fórmula engañosa cuando se habla de la meta del Déficit Cero del Presupuesto 2019 porque no se refieren al Resultado Total de las Cuentas del Estado Nacional sino a las cifras sin contar el gasto público por Intereses a Pagar, esto es, al denominado Resultado Fiscal Primario.

El cierre del Ejercicio 2018 es reflejo de este problema:

  1. El Gasto Público Primario (sin contar el pago de Intereses) fue de 2.939.500 M$ (casi 3.0 B$).
  2. Los Ingresos Fiscales fueron de 2.600.600 M$ (2.6 B $).
  3. El Déficit Fiscal Primario fue así de (-) 339.000 M$.
  4. Pero los Intereses Pagados por la Deuda Pública fueron 388.900 M$ (389.000).
  5. Por ende, el Resultado Financiero o Déficit Total real fue de (-) 727.900 M$ (728.000).

Esto es, que el Déficit Fiscal final del 2018 aumentó un 15.7 % medido en términos nominales (sin efecto inflacionario) contra el año 2017, que había sido de (-) 629.050 M$.

La Ley 27.467 de Presupuesto 2019 prevé ahora un Déficit Fiscal Primario Cero (3.7 B$ de Ingresos Totales contra otros 3.7 B$ de Gasto Público, sin incluir Intereses) pero da un Resultado Financiero de (-) 600.000 M$ (exactamente 596.100), que equivale a (≡) unos 15.000 MD (14.900) y corresponde al monto de los Intereses a Pagar, que son los que realmente determinan este déficit del Ejercicio. Ergo, el Estado Central sigue teniendo déficit y este déficit es causado íntegramente por el gasto de los Intereses (que no son todos los intereses devengados sino sólo los que se contempla abonar). Ello significa que en el corriente año (como en todos los años) el país no sólo no amortiza los vencimientos de Capital de la Deuda Pública – que se refinancian en su totalidad (hasta el último centavo) – y toma más Deuda Nueva sino que además no puede pagar siquiera los Intereses completos de la Deuda y la diferencia la capitaliza por anatocismo.[2]

Una situación de Insolvencia e Iliquidez Fiscal de este tipo implica un estado virtual  de Default por impago, que es encubierto con el préstamo-puente (igualmente impagable) del Stand-By por 56.300 MD que le ha sido otorgado por el FMI al gobierno Macri para que pueda completar su mandato. Dicho con otras palabras: que la declarada Política de Déficit Fiscal Cero enmascara en la práctica una nueva Política de Capitalización de Intereses del Estado frente a la situación de Default a la que llevó su nueva Política de Gobernar con Deuda inaugurada en Diciembre del 2015.

LA DEUDA PÚBLICA EN 2019

Este año está previsto según Presupuesto un Endeudamiento Público de 3.11 B$ (≡ 77.400 MD) contra Amortizaciones de Deuda (que, en realidad, no son amortizaciones netas sino cancelaciones que se realizan con refinanciación total de las obligaciones que caen a su vencimiento, es decir, canjeando Deuda Vieja por Deuda Nueva) por valor de 2.03 B$ (≡ 50.700 MD). La diferencia representa el aumento previsto de la Deuda Pública durante el Ejercicio, que resulta así de 1.07 B$ (≡ 26.700 MD). Pero a este saldo habría que sumarle otros 800.000 M$ (≡ unos 20.000 MD) por Letras del Tesoro, lo que eleva el total de incremento de la Deuda en el año a 46.700 MD. Como el saldo de la Deuda Pública al 30.9.2018 – última información oficial disponible – era a esa fecha de 321.000 MD (320.900) y todavía se desconoce el monto de las colocaciones del último trimestre del año no es previsible a cuánto ascenderá el incremento final de la Deuda para fin del 2019 pero estaría en el orden de los 380.000 MD o más, considerando los desembolsos del FMI (9.600 MD).[3]

INCIDENCIA DE LOS INTERESES

Los Intereses a Pagar por la Deuda Pública aumentan más que proporcionalmente en relación al aumento del Stock de la Deuda y sus efectos son cada vez peores porque a la carga de intereses sobre la deuda existente se le suma la que corresponde a la toma de más Deuda Nueva y a las tasas que se pagan, que son más elevadas. La magnitud del pago de Intereses a los Acreedores financieros del Estado por el lado de la Tesorería – que hoy es menor a la que se paga por el lado del Banco Central (BCRA) por su masa de Leliq y Pases Pasivos – ha tenido una evolución creciente: 9.800 MD en 2016, 13.800 MD en 2017, 21.100 MD en 2018 y 18.600 MD para 2019 (en que estaría jugando la tasa del FMI, que es inferior a la Tasa de Interés promedio de la Deuda Total). De allí que el gobierno pueda mostrar – expresado en dólares – un mismo nivel de Intereses a Pagar en 2018 y 2019, aunque estabilizado en un monto altísimo.

Pero ello no ha resultado así hasta ahora porque en 2018 los Intereses Pagados fueron de 388.900 M$ (≡ 20.200 MD, al tipo de cambio presupuestario de 19.30 $/US$). Más hubo otros intereses, por 124.900 M$ (≡ 6.500 MD) – correspondientes a la Deuda Intra-Estado – que no se abonaron sino que se capitalizaron por anatocismo, de modo que el total de Intereses a Pagar habría resultado en realidad de  513.800 M$ (≡ 26.600 MD), contra el proyectado del Presupuesto, que era de 406.500 M$ (≡ 21.100 MD). Lógicamente, la gran devaluación producida durante el año – que dejó completamente superado el tipo de cambio proyectado de 19.30 $/US$ – hizo que los intereses a pagar en dólares se encareciesen para las cuentas fiscales en moneda nacional mientras que los intereses a pagar en pesos se licuasen expresados en dólares. De todas formas, los intereses totales excedieron las previsiones presupuestarias del año pasado.

INGRESOS Y GASTOS FISCALES DEL 2018

Los Ingresos Totales del Estado Central el año pasado fueron de 2.600.600 M$ y tuvieron un aumento del 30.2 % contra el 2017 mientras que los Gastos Primarios (sin Intereses) fueron de 2.939.500 M$ y registraron un incremento del 22.4 % contra el año anterior. Esto significa que – medidos en términos nominales (sin efecto inflacionario) – el aumento de los Ingresos fue superior al aumento de los Gastos, con un Déficit Primario de 339.000 M$. Pero los Intereses Pagados fueron 388.900 M$ y tuvieron un aumento del 72.9 % (casi 73), lo que muestra que el incremento de estos Servicios de la Deuda fue más de tres veces el del Gasto Primario.

Dicho con otras palabras: que esos pagos de Intereses – parte clave del Sistema de la Deuda – fueron la causa del Déficit Fiscal y son los gastos del Estado que revisten mayor magnitud y nivel de crecimiento. Con el agravante que no son todos los Intereses Devengados del Ejercicio porque excluyen 124.900 M$ de intereses sobre la Deuda intra-Estado que no se abonaron sino que se capitalizaron por anatocismo en el año. Si estos Intereses Capitalizados se suman a los Pagados ello da un Total de Intereses del Ejercicio de 513.800 M$ mientras que según Presupuesto 2018 se habían sino previstos unos 100.000 M$ menos, 406.500 M$.

Los Intereses de la Deuda constituyen el principal rubro del Gasto Público. Todo el mundo se rasga las vestiduras por el peso y el aumento del Gasto Público pero se omite deliberadamente decir que los Intereses son el primero y más gravoso de los gastos del Estado.[4] Ergo, los Intereses son el principal rubro del Gasto Público, son las erogaciones que tienen mayor ritmo de aumento y son consecuentemente la principal causa del Déficit Fiscal. Porque cuando al Déficit Fiscal Primario de 339.000 M$ se le suma el monto de los 388.900 M$ de Intereses Pagados el Resultado Financiero da los 727.900 M$, que es el déficit total, real y concreto del Estado y que viene determinado así por el Gasto de los Intereses.

EL LADO OCULTO DE LA LUNA

El argumento tradicional e institucional del establishment neoliberal ha sido y es la invectiva de que el elevado Gasto Público General es la causa del Déficit Fiscal y que la necesidad de financiamiento de este Déficit explica el crecimiento de la Deuda Pública. Pero esta argumentación no tiene bases empíricas: primero, porque se omite decir que el principal rubro del Gasto es precisamente el pago de los Intereses de la Deuda; segundo, porque como derivado directo de lo anterior se omite también resaltar que dicho monto de Intereses a Pagar es lo que determina el Déficit Fiscal, y tercero porque no es cierto que el aumento de la Deuda corresponda al nivel del Déficit Fiscal sino que dicho aumento siempre es superior al Déficit.

Veamos específicamente este punto en función de los datos que figuran en la Tabla Anexa a este trabajo:

  1. Durante los últimos años (2016-2019) se han producido aumentos sistemáticos y relevantes del stock de la Deuda Pública.
  2. Estos aumentos son superiores al aumento del Déficit Fiscal (medido como Resultado Financiero o Déficit Total, no como Déficit Fiscal primario, que no incluye el importe de los Intereses).
  3. Los Intereses a Pagar son el principal rubro del Gasto del Estado y factor determinante del Déficit Fiscal.

Ergo, no solamente los Intereses son la principal causa del Déficit sino que el aumento del stock de la Deuda Pública es mucho mayor que dicho déficit. Surge entonces la pregunta del millón: si la Deuda se incrementa más que el Déficit – siendo que el endeudamiento para financiar Inversiones Públicas no llegaría en los últimos años a montos relevantes – qué es lo que explica la diferencia?

Si bien el análisis de este tema requeriría todo un desglose explicativo por separado puede anticiparse la hipótesis de que la causa estaría en el sostenimiento artificial del tipo de cambio; más concretamente, en la toma de Deuda en Moneda Extranjera (Externa e Interna) para mantener la Política de Atraso Cambiario tal como se vino llevando a cabo después de la macro-devaluación de Diciembre de 2015 – que inaugura la nueva política macrista de Gobernar con Deuda – hasta la Crisis de Deuda de Abril del 2018, que obligó a la administración Macri a romper el corsé cambiario sincerando en parte la cotización del Dólar.

Aunque con la importante observación que la nueva etapa de esta Política de Endeudamiento Público, pactada con el FMI, lleva no sólo a un aumento ulterior de la Deuda – inmediata con el Fondo y futura con el objetivo declarado de regresar al Mercado Internacional de Capitales para volver a endeudarse – sino también a una nueva fase de retraso cambiario relativo. Porque para entender el problema de fondo del aumento de la Deuda del Estado hay que analizar no sólo el endeudamiento del gobierno por vía de la Tesorería sino además de la otra cara de la moneda – la cara oculta de la Luna – que es el endeudamiento paralelo del BCRA y es la que determina justamente la nueva política de atraso del tipo de cambio. Porque el Tesoro y el BCRA aumentan el stock de Reservas Internacionales con Deuda: divisas del FMI que se toman prestadas para sostener un Gasto Público que se paga mayoritariamente en Pesos y divisas provenientes del nuevo Swap con China que se toman para costear el aumento de las Reservas.

De qué sirve tener 65.800 MD de Reservas en el BCRA (al 31.12.2018) si tales reservas se han comprado a costa del endeudamiento a corto plazo del Banco en Lebac/Leliq, Pases Pasivos, Encajes en Moneda Extranjera y Otros Pasivos (Swap) al costo de pagar intereses del orden del 60-57 % anual (que llegaron a más del 70 %) ? Cuál es la verdadera razón de una Política de Compra y Stock de Reservas sostenidas con Deuda del BCRA y con las divisas provenientes de la toma paralela de Deuda por parte del Tesoro (una política común del Macrismo y el Kirchnerismo)? Lo hemos explicado ya en otras oportunidades: el 80 % de la Deuda Pública (más de 250.000 MD sobre el total de la Deuda de 321.000 MD existente al 30.9.2018, que es la última información oficial disponible) está en Moneda Extranjera y gran parte de la deuda en pesos está asumida con cláusula de ajuste por Tipo de Cambio.

El problema reside en que el gobierno recauda básicamente en Pesos pero la mayoría de la Deuda está en Moneda Extranjera, por lo que el retraso cambiario no sólo ayuda a las autoridades a convertir pesos recaudados en más dólares sino que, peor aún, el Gobierno se endeuda para conseguir esos dólares – divisas que entran por vía  del Tesoro y del BCRA – y para ello el Banco Central sube las tasas de interés como forma de reciclar las deudas existentes y lograr la toma de nuevas deudas. Porque el atraso cambiario deviene la principal garantía de repago de los Intereses – ya no del Capital, que se refinancia íntegramente a su vencimiento – y también el principal requisito para la toma de más endeudamiento.

Esta sujeción al Sistema de la Deuda Pública Perpetua es el condicionante central no sólo de la garantía y continuidad del Sistema de la Deuda a través de los sucesivos gobiernos sino también la base de las negociaciones políticas de fondo que se desarrollarían actualmente en el armado de las coaliciones electorales para el 2019. Porque la premisa del nuevo Acuerdo con el FMI no es solamente sostener al gobierno Macri frente a la Crisis de Deuda derivada de su Política de Endeudamiento, para que pueda completar su mandato sin caer en un nuevo Default, sino dejar a la vez comprometido al nuevo gobierno que sea electo este año con el arreglo Stand-By que se prolonga hasta el 2021.

Y en esto subyace la explicación tradicionalmente oculta a la Opinión Pública por parte del  gobierno Macri, de la Partidocracia opositora con representación parlamentaria y de los medios de prensa del Establishment, aliados en esta maniobra de confusión sobre la Deuda, sobre las Finanzas Públicas en general y sobre la estafa que la misma conlleva en contra de los intereses financieros del Estado.

[1] Las abreviaturas M$/MD y B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente, y se expresan siempre con redondeo, razón por la cual pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

Todos los datos citados están tomados de las leyes de Presupuesto anuales originalmente probadas por el Congreso y se encuentran reunidos en la Tabla Anexa que figura al final del presente artículo.

[2] El anatocismo – o Interés de los Intereses – es el mecanismo del Interés Compuesto por el cual los Intereses Devengados y no Pagados se transforman en Capital y devengan nuevos intereses.

Desde el punto de vista fáctico, el Anatocismo es sinónimo de la Usura.

[3] El saldo de la Deuda Pública al 30.6.2018 es de 320.900 MD, más los desembolsos del FMI del Cuarto Trimestre por 9.600 MD (4.100 MD el 26.10 y 5.500 MD el 15.12) más el aumento de los 46.700 MD previsto según el Presupuesto 2019 da un total provisorio de 377.200 MD (siempre sobre base de cifras oficiales).

Aparte de la citada falta de datos del último trimestre del 2018 hay que tener presente que durante el año pasado se produjo una fuerte licuación de la Deuda Pública en Pesos – que es el 21 % de la Deuda Total – por efecto de la macro-devaluación registrada durante el ejercicio, que compensó con creces el fuerte aumento de la Deuda durante el año y es una de las claves que se está utilizando para amortiguar la exposición de ese crecimiento de la Deuda (siendo la otra – más abarcativa – la de la Deuda Intra-Estado) .

Según el Cuadro de Flujos y Variaciones acumulado al 30.9.2018, el stock de la Deuda Pública habría descendido en 13.300 MD hasta esa fecha, producto de Endeudamiento por 97.400 MD (92.900 MD más Otras Emisiones de 4.500 MD) menos 49.700 MD de Amortizaciones/Cancelaciones, lo que da un aumento de la Deuda de 47.700 MD, pero con Ajustes de Valuación (por Tipo de Cambio/CER) durante el período de (-) 60.800 MD y más/menos otros conceptos menores, lo que da la citada disminución relativa del saldo de la Deuda de 13.300 MD.

[4] Durante el Ejercicio 2018 – después de los Intereses a Pagar por 513.800 M$ (388.900 M$ de Intereses Pagados y 124.900 M$ de Intereses Capitalizados) – los mayores gastos del Estado Central fueron: 281.200 M$ por Subsidios Económicos (Energía y Transporte), Salarios por 400.800 M$, Gastos de Capital por 210.300 M$ (Inversiones Públicas) y 266.000 M$ de Jubilaciones/Pensiones Netas (Gastos Contributivos directos por 1.167.900 M$ contra 901.900 M$ de Aportes/Contribuciones a la Seguridad Social).

TABLA ANEXA AL ARTÍCULO S/ “DEUDA PÚBLICA Y DÉFICIT FISCAL 2018” DE HL GIULIANO (24.1.2019):

RELACIÓN ENTRE AUMENTO DE LA DEUDA Y DÉFICIT FISCAL

RUBRO 2016 M$ 2016 MD

TC 10.60

2017 M$ 2017 MD

TC 17.92

2018 M$ 2018 MD

TC 19.30

2019 M$ 2019 MD

TC 40.10

ENDEUDAMIENTO 968.500 91.400 1.727.200 96.400 2.180.700 113.000 3.104.800 77.400
AMORTIZACIONES 721.000 68.000 1.042.500 58.200 1.284.400 66.600 2.032.100 50.700
AUMENTO DEUDA 247.500 23.400 684.700 38.200 896.300 46.400 1.072.700 26.700
DEFICIT FISCAL 97.700 9.200 480.800 27.000 681.800 35.300 596.100 14.900
RATIO DP /DEFICIT 2.54 1.42 1.31 1.79
INTERESES 104.100 9.800 246.600 13.800 406.500 21.100 746.400 18.600

Fuente: datos de los presupuestos originales aprobados por las leyes del Congreso de los años respectivos.

Estas cifras siempre difieren, en mayor o menor medida, de las resultantes al final de cada ejercicio debido a las modificaciones realizadas durante el año correspondiente pero aquí se toman en sus valores originales para poder tener un patrón de comparación uniforme, porque no se cuenta con todas las Cuentas de Inversión y además porque en la mayoría de los casos no habría habido modificaciones sustanciales.

GLOSARIO:

TC / US$ es la relación de cambio promedio que se usa para  convertir los importes en pesos a dólares.

Endeudamiento Público es el total de la Deuda a tomar por la Administración Central durante el periodo.

Amortizaciones de Deuda son las cancelaciones a realizar sobre los vencimientos de Capital de cada período.

Aumento de Deuda es la diferencia entre las dos cifras anteriores, que muestra el incremento por toma de Deuda Nueva.[1]

Déficit Fiscal corresponde al Resultado Financiero, es decir, al Déficit Total (Déficit Primario más Intereses a Pagar).

Ratio DP / Déficit es el índice o relación entre el aumento de la Deuda producido durante el Ejercicio y el Déficit Fiscal de ese mismo período. Indica la cantidad de veces que la Deuda se incrementa comparada contra el Resultado Financiero o Déficit Fiscal Total. Los valores son lógicamente iguales en pesos y dólares dado que se trata de conversiones, por lo que se consignan una sola vez.

Intereses a Pagar son los Intereses Totales devengados durante cada período (que no son siempre los que efectivamente se pagan porque una parte de los mismos se capitaliza por anatocismo).

[1]  La deuda por Letras de Tesorería (Letes) es deuda a corto plazo – hasta un año – que se autoriza por separado pero estaría incluida dentro de las Operaciones de Crédito Público autorizadas por la Ley de Presupuesto de cada Ejercicio. Aunque muchas veces no queda claro si el total del endeudamiento anual las incluye o son deuda paralela porque la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado técnicamente no las considera Deuda Pública (Artículo 82).

De hecho, tales operaciones de letras son Deuda porque los vencimientos se renuevan en su totalidad dentro de cada ejercicio y además se incrementa el monto de las mismas: fueron 60.000 M$ (≡ 5.700 MD) en 2016, 270.000 M$ (≡ 15.100 MD) en 2017, 330.000 M$ (≡ 17.100 MD) en 2018 y son 800.000 M$ (≡ 20.000 MD) en 2019.

La deuda pública de Macri

Héctor Luis Giuliano 05.01.2019. El Ministerio de Hacienda (MH) acaba de editar en su página web el último Informe Trimestral sobre Deuda Pública, con datos al 30.9.2018. Según estos datos oficiales, el saldo de la Deuda del Estado Central al fin del Tercer Trimestre es de 320.900 MD (…)

 

LA DEUDA PÚBLICA MACRI AL 30.9.2018

Por Héctor GIULIANO (4.1.2019)

El Ministerio de Hacienda (MH) acaba de editar en su página web el último Informe Trimestral sobre Deuda Pública, con datos al 30.9.2018.

Según estos datos oficiales, el saldo de la Deuda del Estado Central al fin del Tercer Trimestre es de 320.900 MD[1]:

  1. El stock de la Deuda al 31.3 era de 345.400 MD, contra 334.700 MD a fin del 2017: un incremento de 10.700 MD durante el Primer Trimestre del 2018.
  2. En el Segundo Trimestre, en cambio, la Deuda bajó en 4.800 MD, a 340.600 MD al 30.6. Y
  3. En el Tercer Trimestre la Deuda volvió a bajar más aún, en 19.700 MD, a 320.900 MD.

Como el stock de la Deuda era al 31.12.2017 de 334.700 MD ello significa que su monto habría disminuido en lo que va del año en 13.800 MD.[2]

O sea que – medida en dólares – la Deuda del Estado Central estaría bajando en el curso del año 2018.[3]

Empero, la administración Macri – que heredó del gobierno Kirchner una Deuda de  251.500 MD – tomó nuevas deudas por 45.500 MD en el 2016 y 34.800 MD en el 2017; y al Tercer Trimestre del 2018 llevaba colocadas más obligaciones nuevas por 43.200 MD – esto es, 123.500 MD en total (siempre según datos oficiales) – sin haber hecho cancelaciones netas que disminuyeran las obligaciones existentes.

Dónde está entonces el milagro financiero de que la Argentina coloque cada vez más Deuda y el saldo de la misma disminuya?

Por Metodología Internacional del Fondo Monetario (FMI) las cifras oficiales se llevan en moneda uniforme – dólar – pero las deudas de nuestro país según Tipo de Moneda están contraídas básicamente 79 % en Monedas Extranjeras (principalmente dólares y euros) y 21 % en Pesos.

Ello implica que al producirse la macro-devaluación del peso durante el corriente año el valor de la Deuda Pública en moneda local se fue licuando al ser expresada en dólares.

Y esto es lo que explica que mientras se toman más obligaciones públicas y no se efectúan amortizaciones netas – ya que la totalidad de los vencimientos de Capital se refinancian, hasta el último centavo, y además se toma Deuda Nueva –  el saldo de la Deuda Total sea menor.

En lo que va del 2018 (acumulado Enero-Setiembre) el endeudamiento del gobierno Macri fue de 92.900 MD y en el mismo período se cancelaron 49.700 MD (con roll over o refinanciación de todos los vencimientos).

Ergo, el aumento de la Deuda en los tres trimestres sumó 43.200 MD más de Deuda.

Sin embargo, los ajustes por valuación durante todo este tiempo – fundamentalmente por tipo de cambio y una parte menor combinada con CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia – disminuyeron el valor de la Deuda Total en 60.800 MD, justamente por el efecto de la macro-devaluación producida en el año.[4]

Por lo tanto, no es que se esté tomando menos Deuda – por el contrario, se coloca más deuda que antes – sino que parte del valor del endeudamiento total se está depreciando medido en dólares.

Concretamente, el saldo de la Deuda a fin del 2017, que era de 334.700 MD, equivalía a esa fecha a 6.283.900 M$ (6.28 B$) mientras que el saldo actual al 30.9.2018, que es de 320.900 MD equivale a 13.125.900 M$ (13.13 B$): o sea, que la deuda se duplicó expresada en Pesos pero disminuyó expresada en dólares.

Con la importante aclaración que la mayoría de la deuda en moneda nacional se encuentra tomada a tasas diferenciales altísimas en comparación con las tasas internacionales (hasta el 50-54 % anual)  y que gran parte de la misma está sujeta a cláusulas de ajuste por tipo de cambio, es decir, que se trata indirectamente de una forma de deuda dolarizada aunque no se computa como tal al mostrar los stocks de la Deuda Total.

Y con la sintomática peculiaridad que una proporción muy alta de estas deudas en pesos son Deuda intra-Estado, esto es, que se encuentran en manos de entidades públicas – con la ANSES y los grandes bancos oficiales a la cabeza – por lo que son así estos entes  los que más se han perjudicado con tal licuación de la deuda en pesos.

De hecho, el presidente Macri – desde que asumió con su Política de Gobernar con Deuda – ha realizado una progresiva modificación de la estructura o composición del endeudamiento del Estado reemplazando Deuda Interna con el propio Sector Público por nueva Deuda Externa e Interna con Acreedores Privados.

La Deuda Intra-Estado a fines del 2015 era el 57 % de la Deuda Total mientras que hoy es el 39 %; y la Deuda con el Sector Privado, en cambio, era entonces el 31 % (Holdouts incluidos) y ahora es el 47 %, correspondiendo la diferencia (12-14 %) a la Deuda con Organismos Multilaterales/Bilaterales de Crédito.

En sus tres años de gestión el presidente Macri – bajo condiciones financieramente irracionales por su altísimo costo para el Tesoro, el BCRA y las Provincias – aumentó en forma sistemática la toma de Deuda Pública llevando al país a un nuevo default por impago, un default que está siendo cubierto provisoriamente con el préstamo-puente del FMI para permitirle llegar al fin de su mandato.

Y ello – la nueva gran Crisis de Deuda que estamos viviendo – es así por varias razones concurrentes que son producto de la propia administración Macri:

  1. Porque encaró una nueva ola de endeudamiento en gran escala sin la más mínima capacidad demostrada de repago,
  2. Porque reemplazó Deuda Intra-Estado por Deuda con Terceros – Acreedores Privados y Organismos Internacionales – con la pérdida consiguiente de capacidad de renegociación frente a otro inevitable Megacanje o reestructuración de Deuda en un futuro próximo.
  3. Porque las nuevas deudas asumidas lo son con mucho mayores tasas de interés – récord en el Mundo – y cada vez a menor plazo, lo que estrangula el Perfil de los Vencimientos.
  4. Porque aumentó la proporción de la Deuda en Moneda Extranjera: hoy el 80 % de la Deuda está contraída en Moneda Extranjera y gran parte de la deuda en Pesos (el 20 % restante) se encuentra indexada por Tipo de Cambio.
  5. Porque paralelamente aumentó también la Deuda Pública Externa, es decir, la Deuda del Estado con Residentes Extranjeros, que era el 29 % de la Deuda Total en Diciembre de 2015 y actualmente es del 47.5 %.
  6. Porque – aunque el valor de este ratio es muy discutible desde el punto de vista estrictamente financiero – ha duplicado el Índice Deuda/PBI, que era del 42 % a fines del 2015, al 95 % en la actualidad.
  7. Porque, como derivado directo de la toma de más Deuda y de colocaciones a Tasas de Interés más caras, la cuenta de Intereses a Pagar comenzó a subir fuertemente: según datos presupuestarios los gastos por Intereses eran de 10.200 MD en 2015, 9.800 MD en 2016 y 13.800 MD en 2017, pasando a 21.100 MD en 2018 y 18.700 MD para el 2019 (un cifra ya desactualizada por los incrementos adicionales en las tasas de interés que se pagan y que llevarían ahora las estimaciones a más de 22.000 MD).
  8. Porque, como resultado de la virtual cesación de pagos a que llevó la política de endeudamiento macrista, se ha producido una nueva baja de la cotización de los bonos públicos argentinos y el consiguiente aumento de la sobre-tasa por Riesgo-País, dado que la asistencia extraordinaria del FMI para aguantar la situación financiera del Gobierno hasta fines de este año es a la vez la prueba irrefutable de la Iliquidez e Insolvencia del Estado Argentino.[5]

Siendo además que al macro-endeudamiento Macri ha venido y sigue correspondiendo un mayor peso de la deuda paralela del BCRA, de las Provincias y del  conjunto de entidades públicas que configuran la gran Deuda Pública Nacional.

Y esto – independientemente de todos los des-manejos de la Deuda K – no es culpa del estribillo de la Herencia recibida sino que esto MACRI LO HIZO.

[1] Las abreviaturas MD/M$ y B$ significan Millones de Dólares/Pesos y Billones de Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, razón por la que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] Este número difiere un poco – en 500 MD – del Cuadro de Flujos y Variaciones de la Deuda al 30.9, que da una baja acumulada oficial de 13.300 MD a esa fecha.

[3] Téngase presente que todas estas cifras están referidas solamente al Estado Central. Aquí no están las deudas correspondientes a Provincias/Municipios, Banco Central (BCRA), Empresas Públicas, Organismos Oficiales y Fideicomisos. Así como tampoco las deudas por juicios contra el Estado con sentencia en firme.

El consolidado de esta Deuda – que es la Deuda Pública Nacional – no se informa porque las autoridades la mantienen en secreto ante la Opinión Pública.

[4] La diferencia entre los 43.200 MD de incremento de la Deuda 2018 y la licuación por devaluación de la parte de la misma que está en pesos por 60.800 MD da una reducción de 17.600 MD que, debido a la existencia de otros ajustes positivos y negativos, determinan la baja final de los 13.300 MD citados en Flujos y Variaciones.

[5] El Índice Riesgo-País EMBI Plus de JP Morgan ha sobrepasado recientemente los 800 Puntos Básicos (PB), es decir 8 puntos porcentuales más de sobre-tasa de interés que las que pagan los Bonos del Tesoro Norteamericano a 10 años, que son los que se toman como referencia internacional y están en el orden del 3 % anual (hoy algo menos, 2.55 %). En total, un piso del 11 % para la Argentina en caso de salir al Mercado Internacional de Capitales a pedir más Deuda Externa.

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Deuda y sangría financiera

Héctor Luis Giuliano 04.11.2018. La Argentina está sufriendo hoy, bajo la administración Macri, la sangría financiera probablemente más grande de su Historia. Se trata del más extraordinario aumento del Gasto Público por concepto de Intereses de la Deuda del Estado que se haya producido por combinación de los servicios de la deuda fiscal, de la deuda cuasi-fiscal o del Banco Central (BCRA) y también de las provincias (…)

 

DEUDA PÚBLICA Y SANGRÍA FINANCIERA

Por Héctor GIULIANO (4.11.2018)

 

La Argentina está sufriendo hoy, bajo la administración Macri, la sangría financiera probablemente más grande de su Historia. Se trata del más extraordinario aumento del Gasto Público por concepto de Intereses de la Deuda del Estado que se haya producido por combinación de los servicios de la deuda fiscal, de la deuda cuasi-fiscal o del Banco Central (BCRA) y también de las provincias.

A los que cabe agregar la Deuda Indirecta correspondiente a Bancos y Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios o Fideicomisos Públicos y Juicios contra el Estado con sentencia en firme, que el gobierno no informa.

Según el Presupuesto 2018 en curso – Ley 27.431 – los Intereses a Pagar por la Deuda Pública del Estado Central eran 406.500 M$[1] – un promedio de 1.100 M$ por día – aunque tales intereses fueron calculados cuando las tasas estaban aproximadamente a la mitad del nivel en que están actualmente, que son del 50-55 % anual.

Con el agravante que el perfil de vencimientos del Tesoro empeora en forma acelerada por la proporción creciente de obligaciones a corto plazo, con tasas más caras y con capitalización de intereses.

Paralelamente, el BCRA – a través del festival financiero diario de Lebac-Leliq en favor de los tenedores de Letras – ha llevado el pago y/o capitalización de sus obligaciones al paroxismo de las tasas más altas del Mundo, del orden del 70 %, que llegan así a más del doble de las tasas que el Banco pagaba entes de la corrida cambiaria iniciada a fines de Abril.

Al 23.10 – última información oficial disponible – el stock de Títulos emitidos por el BCRA es de unos 782.000 M$ (equivalentes a 21.300 MD), de los que 184.000 M$ corresponden a Lebac y 598.000 M$ a Leliq.[2]

Las Lebac son letras a 30 días y pagan tasas del 60 % en el Mercado Secundario, lo que implica un costo financiero diario de unos 300 M$ (más de 9.000 M$ por mes) y las Leliq son Lebac a sólo 7 días, con subastas diarias, que pagan tasas del 70 % lo que implica otros 1.200 M$/Día (35.000 M$ por Mes).

La suma de ambos pagos de intereses sólo por el BCRA da así unos 1.500 M$ diarios (45.000 M$ por Mes), que se agregan a los intereses que paralelamente paga la Tesorería Nacional por la Deuda del Gobierno Central (más de 1.100 M$/Día o 33.000 M$ mensuales) de modo que el monto de los intereses conjuntos – sin contar aquí los datos desconocidos de Provincias y Deuda Pública Indirecta – ascienden a más de 2.600 M$ por día (78.000 M$ por Mes).

Y a esto hay que adicionar los intereses que devengan los Pases Pasivos – que son operaciones a sólo 1 y 7 días – y rinden lo mismo que las Leliq (el 60 %), siendo su stock al 23.10 de 412.000 M$, lo que significa el pago de intereses por otros 700 M$/Día (20.000 M$ por Mes).[3]

Con lo cual el costo financiero total de semejante nivel de endeudamiento a las tasas altísimas de referencia estaría llevando a un drenaje de 3.300 M$ diarios – casi 100.000 M$ por Mes (98.000) – a favor de los tenedores de letras y bonos públicos, lo que convierte a la Argentina en un Paraíso para los negocios especulativos récord en el Mundo.

Y esas mismas tasas de interés, que se ofrecen desde el Estado dando las ganancias más altas del planeta a los bancos y grandes fondos especulativos de inversión (sobre todo  internacionales, que lucran con el carry trade o arbitraje entre tipos de cambio y tasas de interés locales) son las mismas que generan y mantienen la recesión de la Economía Interna, con sus secuelas de Desempleo,  caída de los Salarios Reales y mayor Pobreza.

Con el agravante que mientras esto está ocurriendo virtualmente debajo las narices de todo el mundo las autoridades tratan de ganar tiempo vendiendo expectativas a futuro que desvíen la atención de la opinión pública de la realidad presente del más grande saqueo financiero de los dineros del Estado que se tenga noticia en la Argentina.

Una sangría de fondos públicos que no tiende a revertirse porque tratando de estabilizar el dólar a costa de pagar elevadísimas tasas de interés se está volviendo a potenciar el carry trade porque el stock de reservas internacionales del BCRA crece artificialmente con la entrada de estos capitales golondrina pero en la misma medida aumenta la vulnerabilidad de  la Argentina frente al condicionamiento de seguir pagando altísimas tasas para evitar la retirada de esos fondos especulativos.[4]

Es el círculo vicioso perfecto de la Usura sostenido en la alianza fáctica del gobierno Macri con los acreedores financieros del Estado, que son los que le permiten su supervivencia financiera y política.

Porque se pacta el más duro ajuste con el Fondo Monetario Internacional (FMI) precisamente para evitar o diferir el default y poder pagar los servicios crecientes de la enorme Deuda del Tesoro y del BCRA, que fueron aumentando descontroladamente bajo la propia gestión Macri y que ahora son los principales causantes del Déficit Fiscal y Cuasi-Fiscal que con ese acuerdo se dice querer combatir.

Dicho con otras palabras, que el mismo gobierno que está proclamando la necesidad de bajar el Gasto Público es el que más lo está aumentando en forma irracional,[5] favoreciendo con ello el mayor negocio para los acreedores especulativos y que es el peor para los intereses del Estado.

Es la demostración palmaria de cómo – desde el Poder – se destruye la Economía Física o Real en el altar de la Economía Financiera.

[1] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y están expresadas siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] El total de Leliq es de 594.000 M$ pero se le adicionan aquí 3.500 M$ más correspondientes a Notas de Compensación en Efectivo dentro del mismo rubro.

[3] Estrictamente hablando al stock de 412.000 M$ de Pases Pasivos habría que restarle los Pases Activos por valor de 327.000 M$, lo que dejaría un neto para base de cálculo de 85.000 M$, pero este razonamiento no es válido en la práctica porque el BCRA computa en el Activo Pases que están respaldados por Pasivos del propio Banco (Lebac y/o Leliq) (!).

La ventanilla de endeudamiento paralelo del BCRA por vía de Pases Pasivos es la segunda en importancia pero nunca se considera dentro de la deuda total a corto plazo del Banco.

Además, hay que recordar que dentro del stock de Letras y Pases están las denominadas Letras Overnight, que constituyen un subsidio increíble a los Bancos remunerándoles los saldos en efectivo que quedan inmovilizados en sus Cajas entre el cierre de la jornada diaria y el comienzo del día siguiente: una carga adicional de intereses cuyo peso el BCRA omite identificar.

[4] Esta maniobra está garantizada por la decisión del BCRA – avalada por el FMI – de mantener por lo menos hasta Diciembre de este año el piso de la Tasa Monetaria de Referencia en el orden del 60 %, siendo que esta tasa es la que se aplica a las Leliq y a los Pases Pasivos.

[5] Caso concreto: originariamente se planteaba que las Lebac no renovadas a su vencimiento iban a ser reemplazadas por Letras del Tesoro (Letes), a mayor plazo (6 meses o más) y menores tasas (50-55 %) mientras que ahora la cruda realidad muestra que la gran mayoría de esas Lebac (a 30 días y con tasas del 60 %) se están reemplazando por Leliq, que son obligaciones a menor plazo (7 días) y mayor tasa (70 %).

 

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LA DEUDA EN EL PRESUPUESTO 2019

Héctor Luis Giuliano 29.09.2018. En función de su rol fáctico como auditor y protector de los intereses de los acreedores financieros del Estado a los fines que el gobierno Macri no les interrumpa el flujo de pago de los servicios de la Deuda Pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tomado intervención directa en el control de las Cuentas Fiscales de la Argentina (…)

 

LA DEUDA EN EL PRESUPUESTO 2019

Por Héctor GIULIANO (29.9.2018)

En función de su rol fáctico como auditor y protector de los intereses de los acreedores financieros del Estado a los fines que el gobierno Macri no les interrumpa el flujo de pago de los servicios de la Deuda Pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tomado intervención directa en el control de las Cuentas Fiscales de la Argentina.


DESCARGAR AUDIO: Giuliano-aldorso-29-09-18

DEFAULT DE LA DEUDA MACRI

La administración macrista, en dos años de gestión y por culpa de su Política de Gobernar con Deuda – aumentando la toma de nuevas obligaciones en gran escala y sin la más mínima capacidad de repago – llevó al país a un nuevo default, esto es, a una nueva situación de impago.

Imposibilitado de cumplir no solamente los vencimientos de capital de la Deuda – que se refinancian íntegramente, hasta el último centavo – incapaz de poder cubrir la totalidad de los Intereses a Pagar y suspendidas las renovaciones y la colocación de deuda adicional en los mercados internacionales por su situación de insolvencia e iliquidez; y habiendo agravado en forma totalmente irresponsable el endeudamiento público por partida doble – deuda del Tesoro y deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) – el presidente Macri solicitó un apoyo de emergencia al FMI para poder paliar esta situación de default (que no fue una situación heredada sino propia de su gestión) y para tratar de sostener con ello su gobierno hasta las elecciones del año que viene.

El Proyecto de Ley (PL) de Presupuesto 2019 – elevado al Congreso el 15.9 pasado pero que ya estaría modificado en aspectos sustanciales por el nuevo Acuerdo con el FMI (cuyos términos todavía no se conocen en detalle) – es reflejo directo de esta situación crítica de las Finanzas Públicas de la Argentina producto de la gestión Macri.


DEUDA Y PRESUPUESTO 2019

El PL muestra que el próximo año le caen al país vencimientos de Capital (Amortizaciones que se cancelan íntegramente con nuevas deudas) por unos 2.0 B$ (≡ 50.000 MD)[1] y que se prevé tomar Endeudamiento Público por un total de 3.1 B$ (≡ 77.400 MD); o sea, que la Deuda del Estado aumentaría durante el 2019 en 1.1 B$ (≡ 27.400 MD).[2]

El Stock de la Deuda del Gobierno Central era de 334.700 MD al 31.12.2017 – según datos oficiales – y el Presupuesto 2018 (Ley 27.431) contempla un aumento de la misma durante el Ejercicio en curso de 46.400 MD con lo que – sin cancelaciones netas mediante – el saldo de la Deuda Total terminaría así a fines de este año en 381.100 MD.

Pero este importe no incluye el préstamo Stand-By de emergencia del FMI de Junio de este año – 50.000 MD que ahora han sido elevados a 57.100 MD y con desembolsos anticipados – ni el adelanto de créditos de otros organismos multilaterales que ya han sido anunciados (Banco Mundial, BID y CAF) ni el traspaso de la Deuda cuasi-fiscal de las Lebac del BCRA al Tesoro, con lo que el nivel de endeudamiento sobrepasaría los 400.000 MD.

Se estima que el gobierno Macri, desde su asunción en Diciembre de 2015, ha incrementado la Deuda del Estado Central (aparte de la paralela Bola de Nieve extraordinaria de Lebac, descontrolada también durante su gestión pero en cabeza del BCRA) entre 140 y 150.000 MD hasta la fecha.

Esto lo determinan – como decimos – el proceso de endeudamiento adicional en ejecución que se está dando en forma acelerada en el corriente año por sobre el Presupuesto 2018, el traspaso dispuesto unilateralmente por el Ejecutivo de gran parte de la Deuda de Lebac (que están en Pesos) a Deuda dolarizada en Letras de Tesorería (LETE) y los desembolsos del préstamo Stand-By del FMI, igualmente decidido por el gobierno por afuera del Presupuesto aprobado por el Congreso.

Es por estas condiciones, repetimos, que puede estimarse que en la actualidad el stock de la Deuda del Estado Central esté en el orden de los 380.000 MD y que a fin de año pasaría los 400.000 MD.[3]

Notablemente en el Mensaje del Ministerio de Hacienda que acompaña el PL de Presupuesto 2019 – Punto 3.8 Financiamiento y Deuda Pública – se dice textualmente: “Estimamos que para Diciembre de 2018 el stock de la deuda pública será de 315.698 MD, lo que significa una caída de 5.237 MD frente al mismo período de 2017.” (!)

Este importe no cerraría en absoluto con la realidad del sobre-endeudamiento en curso ni siquiera descontando el efecto de la licuación de la deuda pública contraída en pesos.[4]

 

EL PESO DE LOS INTERESES

Cabe una mención obligada al problema de los Intereses a Pagar durante el Ejercicio 2019, que según el PL serán unos 746.400 M$ (≡ 18.600 MD).

En el Presupuesto del corriente año (2018) estos Intereses están estimados en 406.400 M$ (≡ 21.100 MD, al tipo de cambio proyectado de 19.3 $/US$), por lo que el aumento sería de un 84 % medido en Pesos, más simultáneamente descendería expresado en dólares, en unos 2.500 MD (?).[5]

Pero aquí hay que hacer además una aclaración importante que hacer porque los servicios de Intereses de la Deuda no se pagan en su totalidad sino que un 20 % de los mismos se capitaliza por anatocismo (147.600 M$ / 746.400 M$)[6], siendo que los intereses que no se pagan son los que corresponden a la Deuda intra-Estado (una deuda acumulada que es aproximadamente la mitad de la Deuda Total).

Por este motivo, el monto de los Intereses a Pagar durante el 2019 no sería de 746.400 M$ sino de unos 600.000 M$, dado que se toma en firme sólo el importe efectivamente abonado.

De todas maneras, en la comparación inter-anual el incremento de estos intereses – siempre según los datos del PL de Presupuesto 2019 – es de unos 200.000 M$ (195.100), producto de los 600.000 M$ del año próximo contra unos 400.000 M$ del año actual; esto es, un aumento del 50 % en el pago de Intereses, que es el rubro de mayor crecimiento del Gasto Público (contra el 24.3 % del Gasto Primario en su conjunto).

O sea, que el ritmo de aumento de los Intereses a Pagar – aún sin contar el anatocismo – es el doble que el ritmo de aumento del resto de los Gastos del Estado.

Los Intereses son el principal rubro del Gasto Público: son el 18 % del Gasto Total (746.400 M$ / 4.17 B$) pero son el   40 % del Gasto de la Administración Central (746.400 M$ / 1.87 B$), que es la que realmente carga el peso de estos intereses. [7]

Dicho en otros términos: que por cada 10 pesos que gasta el Estado Central 4 son para pagar Intereses.

Los Intereses son así el primer rubro del Gasto Público Neto del Estado: mientras en Intereses se gastan los 746.400 M$ (≡ 18.600 MD) totales (ó los 600.000 M$ que se abonan ≡ 15.000 MD), en Educación, Cultura y Ciencia/Tecnología se Gastan 224.500 M$ (≡ 5.600 MD), en Defensa   151.400 M$ (≡ 3.800 MD), en Seguridad 159.600 M$ (≡ 4.000 MD) y en Inversión Pública (Gastos de Capital) sólo 184.200 M$ (≡ 4.600 MD).

El pago de los Intereses asume una magnitud comparativa desproporcionada en relación a los vencimientos de Capital, siendo así que la relación Capital/Intereses es de 2.7 veces (18.600 MD / 50.000 MD), es decir, que por cada 2.7 dólares que vencen de Capital o Principal de la Deuda Pública el Estado Argentino tiene que pagar un dólar de intereses o, dicho con otras palabras: que los Intereses a Pagar equivalen al 37 % de los vencimientos de las deudas del año. Con el agravante que – como hemos visto – el 20 % de esos Intereses no se pagan sino que se capitalizan por anatocismo.

Un importe de intereses del orden de 746.400 significa 2.000 M$ por día: 85 M$ por hora que pasa de nuestra vida.

 

CONSIDERACIONES FINALES

El PL de Presupuesto 2019 elevado al Congreso ha sido elaborado en función de los Acuerdos con el FMI de Junio del corriente año y expresa las exigencias del organismo para tratar de cumplir a rajatabla las garantías de pago de intereses a los acreedores financieros del Estado

De la rápida aprobación parlamentaria de este Presupuesto – que es condición sine qua non del FMI para su programa de desembolsos anticipados a la Argentina – depende el destino financiero y político del gobierno Macri, en su desesperado intento de poder completar su mandato en el 2019.

El sostenimiento de la actual administración a través del apoyo de los Estados Unidos, del Fondo Monetario y de varios de los Países Desarrollados se da por y mientras nuestro país ha venido y sigue sufriendo la mayor sangría financiera y cambiaria de su Historia, mientras el gobierno ensaya la gran ecuación fondo-monetarista de Ajuste Fiscal con caída de los Salarios Reales y mientras se siguen mostrando récords de aumento de la Pobreza versus ganancias récord por especulación financiera.

Y estas cosas ocurren por la ineptitud y la corrupción de los gobiernos que endeudan al país sin la más miserable capacidad de repago de las obligaciones financieras que se siguen contrayendo, por la complicidad de toda la clase política con representación parlamentaria, que aprovecha la situación para sus negociados electoralistas, y por el desvío de la opinión pública a cargo de los grandes medios de comunicación que confunden a la gente y le quitan gravedad al patético empeoramiento de la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina.

Empero – y como agravante adicional – existen fundados interrogantes sobre la viabilidad del cumplimiento de este presupuesto, en caso de ser aprobado en línea con los dictados del  FMI, por parte de la administración macrista y ello sigue manteniendo a las Finanzas Públicas y a la Economía del país con un final abierto.

[1] Las abreviaturas M$/MD/B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos, respectivamente y se expresan siempre con redondeo.

A su vez, las equivalencias (≡) entre Pesos y Dólares están hechas según el Tipo de Cambio promedio proyectado en el PL, de 40.1 $/US$.

[2] La Planilla anexa al Artículo 40 del PL contempla Operaciones de Crédito Público (que son, en realidad, Operaciones de Deuda Pública) por unos 3.6 B$ (≡ 64.600 MD).

El Artículo 41 del PL agrega que el Poder Ejecutivo (PE) – a través del Ministerio de Hacienda – está autorizado además a emitir Letras de Tesorería por 800.000 M$ (≡ 20.000 MD), importe que se diferencia del anterior porque la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado (en su Artículo 82) no considera las Letras – que son instrumentos a corto plazo (menos de un año) como Deuda Pública formal.

En principio, pudiera suponerse que estas letras debieran estar incluidas en las Operaciones de Deuda del artículo anterior, pero son letras y no bonos, con lo que el balance de las cifras no cerraría.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la Planilla Anexa al Artículo 11 del PL – que da facultades al Jefe de Gabinete (JGM) para contratar Obras Públicas y/o realizar compras de Bienes/Servicios cuyo plazo de ejecución exceda el Ejercicio Financiero 2019 – agrega otros 236.100 M$ (≡ 6.000 MD) al endeudamiento del Estado, que no están computados dentro del Cuadro de Fuentes y Aplicaciones Financieras pero suman más Deuda en forma diferida (Programas de Propiedad Público-Privada).

En los Presupuestos del Estado nunca queda claro el desagregado exacto de los montos autorizados del endeudamiento del Ejercicio.

[3] Siempre considerando exclusivamente la Deuda en cabeza del Estado Central, es decir, sin contar aquí las deudas del BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni las sentencias en firme por fallos arbitrales y juicios contra el Estado perdidos y con sentencia en firme.

[4] Del total de la Deuda Pública al 31.3.2018 – última información oficial disponible – que es de 345.400 MD, un 30 % está en Pesos (100.000 MD) y los 245.000 MD restantes en Moneda Extranjera.

Aun suponiendo que la cifra del stock de la Deuda a fin de este año – los 315.000 MD citados en el Mensaje – pudieran estar calculados descontando una licuación por devaluación del peso, la sola idea de que el monto de la Deuda del Estado vaya a descender en el 2018 no sólo no cierra sino que, a la luz de las novedades que se están produciendo, deviene cuasi-surrealista.

De todos modos, es real el hecho que la deuda en moneda nacional ha venido y sigue sufriendo una fortísima licuación en dólares, lo que beneficia al Tesoro y perjudica a los Acreedores en Pesos, aunque con un detalle: que la gran mayoría de esa deuda está tomada con la ANSES (que administra la plata de los jubilados) y otros organismos de la Deuda intra-Estado.

[5] Obviamente, la explicación de este aparente descenso de los Intereses en dólares está en el valor previsto del tipo de cambio, ya que habiéndose duplicando la devaluación del peso (19.3 contra 40.1 $/US$) el mayor importe en pesos se traduce en menor cantidad de dólares.

Dada la citada omisión de los importantísimos incrementos adicionales de la Deuda que se están produciendo en el 2018, se corre un doble riesgo cierto: que los aumentos en valor absoluto del endeudamiento actual no queden reflejados en los dos ejercicios (2018 y 2019) y que el consecuente aumento en el pago de los intereses correspondientes al nuevo stock de la Deuda del Estado tampoco queden realmente expuestos.

Por ende, los importes de Intereses a Pagar debieran ser recalculados en función de los nuevos cambios que se han producido y se siguen produciendo.

[6] El Anatocismo es la Capitalización de los Intereses que se produce por aplicación de la regla elemental del Interés compuesto: los intereses devengados y no pagados se suman al Capital o Principal y devengan así nuevos Intereses.

Aplicado a la lógica de las Finanzas este cobro de intereses sobre intereses es un sinónimo de la Usura.

[7] Normalmente se aduce que el principal rubro del Gasto Público es el del Sistema Previsional pero esta afirmación es engañosa:

  • Primero, porque el Sistema Previsional carga con una serie de gastos que, estrictamente hablando, no le son propios, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), las Asignaciones Familiares, las Prestaciones no Contributivas, los diversos programas asistenciales y otros rubros menores. El Gasto Total real por Jubilaciones/Pensiones Contributivas – que es verdadero gasto propio del Sistema Jubilatorio Argentino es de 1.63 B$ (1.632.700 M$) y no el total de Prestaciones Sociales (que suma 2.15 B$ ó 2.145.200 M$).
  • Segundo, porque se soslaya que el aumento de las cargas jubilatorias ha quedado fuertemente distorsionado por la política kirchnerista de incrementar la masa de beneficiarios sin aportes. Y
  • Tercero – lo más importante – porque el Gasto Previsional tiene que ser calculado como Gasto Neto, esto es, descontándole los Ingresos del Sistema por Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, que suman 1.21 B$ (1.043.300 M$).

O sea, que si se toma el Gasto Previsional Neto (1.63 B$ de Gastos – 1.21 M$ de Ingresos) éste deviene en unos 420.000 M$, que es mucho menos que los 746.400 M$ de Intereses a Pagar.

Aunque por razones de tiempo y espacio no se va a entrar aquí en el desagregado de los números presupuestarios que respaldan estas afirmaciones es muy importante tener en cuenta esta realidad dentro del Presupuesto del Estado a los efectos de evitar comparaciones falaces.

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CRISIS DE DEUDA, FMI Y PRESUPUESTO 2019

Héctor Luis Giuliano 16.09.2018. La Argentina se encuentra otra vez en medio de una Crisis de Deuda Pública – una crisis financiera por insolvencia e iliquidez del Estado – en la que cayó por culpa de la política del presidente Macri de Gobernar con Deuda desde el momento mismo en que asumió la presidencia hasta hoy (…)

 

CRISIS DE DEUDA, FMI Y PRESUPUESTO 2019

Por Héctor GIULIANO (16.9.2018)

La Argentina se encuentra otra vez en medio de una Crisis de Deuda Pública – una crisis financiera por insolvencia e iliquidez del Estado – en la que cayó por culpa de la política del presidente Macri de Gobernar con Deuda desde el momento mismo en que asumió la presidencia hasta hoy.

La administración macrista, bajo una gestión de total irresponsabilidad financiera fiscal por endeudamiento sistemático y en gran escala, sin capacidad de repago y por partida triple – Tesorería Nacional, Banco Central (BCRA) y Provincias – llevó al país, en poco menos de dos años y medio de gobierno, a un nuevo default (cesación de pagos), un default que ahora trata desesperadamente de cubrir o enmascarar con el mega-préstamo de emergencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 50.000 MD[1], del que hasta la fecha se han desembolsado 15.000 MD, y con su eventual ampliación, así como con la obtención de otras fuentes de ayuda extraordinaria (caso Tesorería Norteamericana y/o nuevo Swap con China).

El destino de tales fondos y el discutible comportamiento del FMI al respecto[2] no aclaran precisamente el panorama financiero, cambiario y fiscal de la Argentina sino que, por el contrario, lo ensombrecen.

LA GRAN ECUACIÓN

Todo este fortísimo ajuste fiscal y económico que se está produciendo desde el gobierno – no ajuste financiero, que por el contrario es potenciado en sus beneficios – tiene una finalidad central: aumentar la presión tributaria y recortar los gastos públicos para poder afrontar el pago del extraordinario aumento de los Intereses por la Deuda del Estado.

Tal es la explicación esencial del proceso de ajuste que está en curso para lo que resta del 2018 y todo el Ejercicio 2019, un proceso que a su vez está en línea lógica con el rol del FMI como auditor de los intereses de los Acreedores financieros del Estado Argentino y con facultades de intervención sobre las cuentas fiscales de la Argentina

Esta gran ecuación para equilibrio de las cuentas fiscales, que han sido distorsionadas por el Sistema de la Deuda Pública, se obtendría: por un lado, mediante la licuación por devaluación – expresada en dólares – del Gasto Público Primario en Pesos (es decir, sin contar el pago de Intereses de la Deuda) y mediante el recorte de Gastos Corrientes/Operativos y de Gastos de Capital (Inversiones Públicas) en el Presupuesto.

Y por otro lado, aumentando en forma extraordinaria la presión tributaria (PT), con la implementación de retenciones generalizadas a las exportaciones y con el paralelo incremento de toda la línea de tributos existentes, empezando por el IVA y el Impuesto a las Ganancias, que crecen más que proporcionalmente con respecto a la Inflación.

Se ha observado – y se ha observado con razón – que este nuevo impuestazo, unido al simultáneo aumento general y extraordinario de los Precios y Tarifas de Servicios Públicos (que conllevan a su vez un importante componente impositivo) constituye en realidad la verdadera clave de corto y mediano plazo para mejorar las cuentas fiscales en consonancia con los compromisos asumidos con el FMI.

La cara complementaria de la baja de Gastos Públicos – en términos reales, o sea, sin considerar la Inflación – mientras tanto, está liderada por la gran licuación de las erogaciones del Estado medidas en dólares merced a la macro-devaluación del año (más del 100 % en lo que va del ejercicio) y afecta principalmente a las remuneraciones de la Administración Pública, las Jubilaciones/Pensiones y los Gastos Sociales por subsidios y planes asistenciales (AUH-Asignación Universal por Hijo, beneficios familiares, planes Jefes/Jefas de Hogar y otros).[3]

De esta manera, combinando el aumento extraordinario de la presión tributaria y la reducción masiva de los gastos del Estado, la administración Macri espera llevar a cabo la Gran Ecuación a través de las medidas en curso para el corriente año (dictadas prácticamente todas por DNU-Decretos de Necesidad y Urgencia del Poder Ejecutivo) y del Proyecto de Ley de Presupuesto para el 2019, que sería elevado al Congreso mañana Lunes 17.9: en esencia, un fortísimo ajuste fiscal para poder pagar más Intereses de la Deuda Pública.[4]

Y el acuerdo con el FMI está para garantizar el cumplimiento de esta gran ecuación.

EL FMI AYER Y HOY

La principal peculiaridad del Acuerdo firmado con el FMI en Junio pasado es que los desembolsos del Organismo no estarían destinados primordialmente a cubrir el Déficit Fiscal del gobierno Macri sino a salvar de la quiebra técnica al BCRA, una quiebra por iliquidez e insolvencia del Banco derivada de la bola de nieve de las Lebac y que fue generada por el propio gobierno Macri, bajo la dirección operativa de Federico Sturzenegger al frente de la institución.

A este tema nos hemos referido ya en trabajos anteriores y no va a ser objeto de más desarrollo ahora pero es importante tenerlo presente porque la Bomba de las Lebac que le estalló al actual gobierno no fue herencia recibida de la administración Kirchner sino que este aumento descontrolado de la deuda cuasi-fiscal Macri lo hizo, y fue esta Bola de Nieve imparable de las Lebac la que reventó la nueva Crisis de Deuda del Gobierno y motivó el pedido de ayuda urgente para salvataje del BCRA y para sostén de la gestión de la administración macrista hasta el fin de su mandato en el 2019.

Y en este contexto la necesidad de un préstamo de emergencia del FMI para evitar el default devino indispensable para salvar la estabilidad financiera y política del gobierno Macri.

Sin embargo, el resultado de las negociaciones en curso con el Fondo – que el presidente Macri dio imprudente y prematuramente por aprobadas recibiendo en cambio una desmentida expresa del FMI[5] – no está todavía muy claro a la fecha:

  1. Después del fracaso por incumplimiento de las metas programadas según el Acuerdo Stand-By de Junio pasado (incumplimiento producido a menos de dos meses de firmado!) el FMI exige que el gobierno Macri logre la aprobación del Presupuesto 2019 con el macro-ajuste fiscal pactado antes de encarar la revisión de dicho acuerdo (léase aprobación y eventual aumento del monto a prestar para sostener al gobierno macrista).
  2. Para cumplir con el punto anterior el gobierno necesita acordar con los gobernadores de provincia – alcanzados directa y expresamente por el acuerdo con el Fondo – garantizar la convalidación fáctica (e incluso parcialmente también jurídica, vía paritarias) de la baja de los salarios reales en curso con tranquilidad sindical relativa, acordar con los llamados Movimientos Sociales la forma de paliar parte de los peores efectos derivados precisamente del ajuste pactado con el Fondo, estabilizar la cotización del Dólar, garantizar los márgenes de rentabilidad para el negocio de los capitales financieros a través del Sistema de la Deuda Pública (toma de más deuda para poder volver a endeudarse en el Mercado Internacional de Capitales), alta inflación local pautada como forma de bajar los ingresos fijos en dólares, provocar la caída de la Demanda y con ello la del Consumo Masivo de la Población, avanzar en el agravamiento de las condiciones de Empleo y Pobreza como forma de domesticar a la población de menores recursos y abaratar el costo de la Mano de Obra local, etc.
  3. En función del rol del FMI como garante de la adscripción de la Argentina al Sistema Financiero Internacional – la ampulosamente denominada re-inserción del país en el Mundo del ingeniero Macri, que fue justamente su principal política que llevó a la actual Crisis de Deuda – la administración macrista debe garantizarle al Fondo no sólo que cumplirá puntillosamente las exigencias del SBA sino además que dejará sellado este acuerdo para su continuidad por parte del próximo que surja de las Elecciones del 2019, para lo cual también la mayoría de la oposición política con representación parlamentaria debe dar su conformidad por anticipado. Y además (detalle no menor) tendrá que explicarse en algún momento cómo se piensa devolver la plata prestada al FMI.[6]

Que una administración financieramente irresponsable y políticamente debilitada como la actual conlleva el peligro de aceptar cualquier cosa no es solamente un riesgo para la Argentina sino incluso para el propio FMI, dado el enorme compromiso de apoyo que le está prestando al gobierno macrista.

Y el Fondo tiene muy malos antecedentes al respecto a través de su Historia de las últimas décadas por haber sostenido a gobiernos técnicamente quebrados y en virtual default para prolongar estados de Crisis de Deuda que después del despilfarro de recursos para sostener el flujo de pago de intereses a los acreedores de los Países Deudores como el nuestro terminaron – gracias al FMI – más endeudados que antes (casos de México, Brasil, Perú, Rusia, Países Bálticos, Grecia y toda una larga lista de Estados sometidos a crisis típicas de sobre-endeudamiento).

Algo muy parecido a lo que está ocurriendo en la actualidad sucedió en la Argentina con la Crisis de Deuda y Default del 2001, cuando el FMI – en función del entonces llamado Blindaje de las Reservas Internacionales (suscripto en Diciembre del año anterior) – hizo grandes desembolsos de divisas a nuestro país que sólo sirvieron para dilatar la cesación de pagos mientras los principales bancos y fondos especulativos sacaban del país más de 20.000 MD (como hoy, que se estima que han salido hasta unos 24.000 MD en lo que va del año) , esto es, para financiar en la práctica la fuga de capitales.[7]

Es muy probable que también hoy, a la luz de la probada iliquidez e insolvencia del Estado Argentino, el apoyo urgente del FMI al gobierno Macri termine resultando un préstamo-puente para cubrir el default de la Deuda Pública – del Tesoro y del BCRA – una re-edición frustrada de la política de Déficit Fiscal Cero de entonces y una forma de diferir y preparar las condiciones para una nueva o enésima reestructuración de Deuda, expresión ésta que normalmente se utiliza para tratar de evitar la palabra Megacanje. [8]

[1] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] En principio, el FMI está facultado estatutariamente para dar préstamos a los países miembros (en función de su cuota-aporte) para atender desequilibrios de Balanza de Pagos, que tradicionalmente se entendían como necesidades derivadas de pagos internacionales por déficits comerciales, servicios económicos y financieros y/o urgencias circunstanciales de corto plazo (un año) pero en los últimos años se fue ampliando en forma relativamente discrecional el alcance de estos préstamos – fundamentalmente los créditos tradicionales Stand-By (SBA-Stand By Arragement) – abarcando casos de shocks de precios de materias primas, catástrofes naturales, situaciones de conflicto y otras emergencias.

El nuevo Stand-By para la Argentina, en cambio, está dirigido primariamente al salvataje del BCRA – por su altísima deuda cuasi-fiscal en Lebac – y a sostener el tipo de cambio, con lo que en la práctica se alimenta así gran parte de la salida de capitales del país.

Es o puede ser bastante discutible si hoy el comportamiento del FMI – estrictamente hablando – está cumpliendo realmente con sus funciones específicas en el caso argentino.

[3] El previsible aumento de algunas partidas para paliar la quita fáctica – económica y financiera – sobre el Gasto Público Social sólo compensa parcialmente esta reducción de los ingresos reales.

[4] En forma engañosa las cifras gubernamentales hablan usualmente en porcentajes del PBI más que en valores absolutos (un monto de PBI-Producto Bruto Interno que se desconoce, aunque puede inferirse o deducirse, pero que no se explicita en números) y se refieren siempre a la llamada meta de Déficit Fiscal Cero para el 2019, pero se está hablando del Déficit Primario y no del Déficit Total del Presupuesto.

En el armado de las Cuentas Fiscales del Presupuesto el Déficit Primario es el producto de Gastos superiores a los Ingresos, pero atención que se trata aquí de los Gastos Públicos sin contar los Intereses de la Deuda Pública (que ésta – la Deuda que vence por Capital – no se registra como Gasto del Ejercicio porque no se amortiza dado que hasta el último centavo de tales vencimientos de Capital se cancela con nuevas deudas).

Cuando al Déficit Fiscal Primario se le agregan los Intereses a Pagar por la Deuda del Estado ello da el Resultado Financiero, que es el verdadero Déficit Total del Ejercicio.

En base a trascendidos periodísticos a la fecha se adelanta que el proyecto de Presupuesto 2019 – que entra mañana al Congreso – conlleva un Déficit Fiscal Primario Cero (Equilibrio Fiscal) mientras que los Intereses a Pagar suman unos 600.000 M$ (en el corriente año estaban previstos algo más de 400.000 M$), por lo que mientras se pondera y explicita el Déficit Cero se omite aclarar que el Déficit real Total va a ser de 600.000 M$ (≡ 15.000 MD, al tipo de cambio de 40 $/US$).

En contrapartida, el Crecimiento Económico del año próximo – sobre el que existirían discrepancias entre el Ministerio de Hacienda y la Misión Técnica del FMI – se estima que sería neutro: una suerte de Crecimiento Cero, producto del Ajuste recesivo para poder pagar los intereses crecientes de la Deuda del Estado.

[5] Ver particularmente la cita b) de la Nota 8 del presente trabajo – más abajo – correspondiente al libro de Mussa sobre la Argentina y el FMI.

[6] Ver al respecto también la cita b) de la Nota 8 – párrafo final – que hace referencia a la necesidad de garantizar la devolución de los préstamos al Fondo, cosa que las autoridades hoy no explican cómo se va a poder efectuar.

[7] En Agosto de 2001 el FMI hizo un desembolso de 5.000 MD de dólares a nuestro país que prácticamente entraron por una ventanilla del BCRA y se vendieron por la otra, alimentando la salida de capitales antes de la previsible caída de la Convertibilidad.

La mala gestión del Fondo durante la Crisis de Deuda Argentina del 2001 dio lugar después a una Auditoría Interna de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI), que emitió a posteriori un Informe que terminó costándole el cargo a varios altos funcionarios del Fondo.

[8] Releyendo a Michael Mussa, que fuera Economista Jefe del FMI entre 1991 y 2001 y renunció ese último año en disconformidad con el apoyo que el Fondo le había dado a la administración De la Rúa-Cavallo para que sobreviviese a pesar del Megacanje cuasi-delictivo de mediados de ese año y del fracaso de la Convertibilidad, cabe seleccionar tres citas (entre muchas otras posibles al mismo efecto) que retratan una preocupante analogía de fondo con la situación actual:

  1. “A través de filtraciones de la prensa local, el gobierno argentino hizo circular la versión de que el Fondo aceleraría su cronograma normal de modo de considerar (favorablemente) la posibilidad de desembolsar alrededor de US$ 1.250 millones, debido al satisfactorio desempeño exhibido durante el segundo trimestre. Aún más importante, el Fondo elevaría el monto desembolsado, añadiéndole US$ 8.000 millones. Los mercados financieros reaccionaron de forma favorable a esas noticias, reduciéndose la corrida a los bancos. Algún tiempo más tarde, el ministro Cavallo anunció que, juntamente con el incremento de la ayuda del Fondo, el gobierno argentino implementaría una política fiscal más ambiciosa, con el objetivo de reducir el déficit fiscal a cero a partir de ese momento. No obstante, el anuncio de un plan de déficit cero no garantizó su aprobación ni, aún más importante, cualquier posibilidad realista de que fuera implementado exitosamente. Con la economía argentina sumida en una profunda recesión y hundiéndose bajo la presión de tasas de interés enormemente elevadas, el ajuste fiscal masivo adicional necesario para alcanzar el déficit cero no era políticamente aceptable ni económicamente viable. En el verano (boreal) de 2001, el gobierno argentino se encontraba evidentemente atrapado, sin ninguna vía de escape.” (Páginas 68/69).
  2. “Para aquellas personas no familiarizadas con la forma de operar del Fondo, puede ser difícil evaluar hasta qué punto este incidente (se refiere al falso anuncio de Cavallo de aumento de la ayuda sin que mediaran consultas previas con el FMI, en un intento de producir hechos consumados para inducir el apoyo de los mercados) implicaba una gran perversión de sus políticas y principios. El FMI no es un organismo de ayuda: no se dedica a donar dinero a los países para aliviar sus dificultades económicas y financieras. El Fondo presta dinero para apoyar un programa con medidas económicas bien definidas, especialmente medidas monetarias, fiscales y de tipo de cambio. El objetivo de tales préstamos es ayudar a que el país cumpla con sus obligaciones internacionales de pago, en tanto el país toma las medidas políticas que garanticen, de manera creíble, que se corregirán los desequilibrios en la balanza de pagos de modo de evitar, en lo posible, un perjuicio a la prosperidad nacional e internacional. Para merecer una ayuda del Fondo, un requerimiento fundamental que se le hace a cualquier programa es que debe brindar una garantía razonable de que los recursos prestados serán devueltos en un determinado plazo.” (Páginas 69/70).
  3. “Al recomendar al Directorio Ejecutivo del Fondo la aprobación de un determinado programa, el director administrativo certifica que confía en que las autoridades nacionales al firmar la Carta de Intenciones al Fondo serán implementadas de manera responsable, y que con la implementación de las mismas están dadas las garantías para que se le devuelva al organismo internacional lo prestado.” (página 70).

Como es sabido, dada la Crisis de Deuda y fracaso de la Convertibilidad – sostenida con endeudamiento externo creciente durante una década en la Argentina (desde 1991) – el FMI suspendió el siguiente desembolso de otros 5.000 MD al país en Diciembre del 2001 precipitando con ello la caída del gobierno De la Rúa.

Vale la pena releer al menos parte del pequeño libro de Mussa (fallecido en Enero de 2012), en lo referido a esta traumática experiencia conjunta Argentina-FMI.

Aunque las analogías nunca son determinantes ni necesariamente proféticas, es oportuno tenerlas como recordatorio de hechos de la historia financiera que la Argentina ya ha tenido experiencia en padecer.

Las tres citas – que pudieran ser acompañadas de muchas otras dentro de la misma obra – corresponden al libro de Michael Mussa, “Argentina y el FMI: del triunfo a la tragedia” (Editorial Planeta, 2002).

 

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Crisis en Argentina: salarios, moneda y socialismo

Rolando Astarita 15.09.2018. La inflación en el mes de agosto fue del 3.9%; el acumulado del año es 24,3%, y de agosto de 2017 a agosto de 2018 la inflación fue 34,4% (Indec). Las subas salariales en 2018, y hasta agosto, habrían rondado el 20% (los datos del Indec sobre salario son hasta junio). La inflación pronosticada para septiembre estaría entre el 5 y 6%. Para el año, la inflación estaría por encima del 42%. Todo indica que los salarios, en el curso de 2018, crecerán muy por debajo de esa cifra (…)

 

Crisis en Argentina: salarios, moneda y socialismo

Por Rolando Astarita (15.09.2018)

La inflación en el mes de agosto fue del 3.9%; el acumulado del año es 24,3%, y de agosto de 2017 a agosto de 2018 la inflación fue 34,4% (Indec). Las subas salariales en 2018, y hasta agosto, habrían rondado el 20% (los datos del Indec sobre salario son hasta junio). La inflación pronosticada para septiembre estaría entre el 5 y 6%. Para el año, la inflación estaría por encima del 42%. Todo indica que los salarios, en el curso de 2018, crecerán muy por debajo de esa cifra. Y en todo caso, si la lucha de clases arranca aumentos salariales, lo más probable es que sigan subiendo los precios y el dólar. O sea, la respuesta del capital y el Gobierno apunta a derrotar a la clase obrera amenazando –además del desempleo- con una espiral de subas de precios y del tipo de cambio.

Pero en ese caso la perspectiva es que la moneda nacional progresivamente deje de actuar como medida de valor, medio de pago e incluso medio de cambio (y de hecho, ya ha dejado de ser reserva de valor, o medio de atesoramiento). De ahí la propuesta de que Argentina vuelva a establecer una caja de conversión (o convertibilidad), adelantada por Larry Kudlow, presidente del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, y por la editorialista del Wall Street Journal, Mary O’ Grady. Si bien todo indica que no existen condiciones políticas –tampoco económicas- para la dolarización completa de la economía, el reclamo sustancial es por una moneda fuerte, necesaria para restablecer la disciplina de la ley del mercado. Es que en alta inflación (o hiperinflación) la constricción de la ley del valor se debilita, ya que el dinero deja de encarnar tiempo de trabajo, y no hay forma de comparar productividades y valores. Por eso, en alta inflación, tampoco hay manera de que el capital se determine como valor en proceso de autovalorización. La caída de los salarios reales vía alta inflación (o hiperinflación) tiene esta limitación. En consecuencia, restablecer la constricción monetaria equivale a restablecer el poder disciplinador del mercado –de la ley del valor- sobre el trabajo y en beneficio del capital de conjunto. En este punto es conveniente recordar que el dinero en manos del capitalista es la forma de existencia en que el capital inicia su proceso de valorización, y como tal, es poder social sobre la clase obrera.

Sin embargo, y dado que no existen condiciones políticas y económicas para la dolarización, todo indica que el gobierno de Cambiemos apuesta a anclar el dólar alrededor de los $40, y contener la suba nominal de salarios. Pero por ahora pierde reservas sin detener la suba de la divisa. Solo en la última semana el dólar aumentó 7,2%, para volver a superar los $40, a pesar de que el Banco Central vendió 395 millones de dólares. Y nadie puede asegurar que se mantenga en ese precio en las próximas semanas. Tampoco que los precios no sigan subiendo en espiral. La crisis evoluciona con una dinámica caótica, de manera que es imposible prever sus ritmos y formas.

Es necesaria una alternativa socialista

La crisis cambiaria y la suba de  precios se desarrollan en un marco de ventas en caída, ruptura de la cadena de pagos, freno de las inversiones y desplome del consumo. Desaparecen las horas extras; se extienden las suspensiones y los despidos; y el cierre de talleres y comercios. Lo cual deprime más la demanda e intensifica la recesión. En este contexto el mensaje de los capitalistas y gobernantes es: “si los trabajadores pelean por recuperar salarios habrá más desocupación”. Y también: “si no resignan conquistas laborales, no habrá inversión”.

De manera que las subas del tipo de cambio y de precios, por un lado; y el desempleo (o la amenaza de desempleo), por el otro, atenazan a la clase trabajadora. Por eso, es necesario luchar, pero también ser conscientes de que la fuga de capitales, el aumento de precios, los despidos y suspensiones, no se paran con simples movilizaciones sindicales, ni con las tantas veces mentada “relación de fuerzas”. Las luchas reivindicativas pueden arrancar paliativos, pero no bastan para superar las contradicciones de la sociedad capitalista. Tampoco se arreglan las cosas con medidas del tipo “imprimir dinero hasta acabar con el desempleo”. Ni cambiando las figuritas de las altas esferas del Estado; o prohibiendo, por ley, las crisis, la desocupación y los aumentos de precios. El cretinismo parlamentario y el curanderismo social burgués solo refuerzan la ideología de la clase dominante, y llevan a las masas trabajadoras a la frustración y el desánimo. Es necesario discutir un programa integral, que abra una perspectiva socialista. Lo cual implica plantear el enfrentamiento en términos de la lucha de clases.

Pero además, es necesario aprender de la historia. Frente a las crisis de 1975, 1981-1982, 1989-1991, 2001-2002 (profundas devaluaciones, alta inflación, caída dramática de los salarios y empeoramiento de las condiciones laborales), los programas reformistas burgueses y pequeño burgueses a los que adhirió (y adhiere) el movimiento obrero, no constituyeron solución ni alternativa. Y con la actual crisis el resultado no va a ser muy distinto, en tanto subsista el poder del capital, y la clase obrera no oponga una alternativa radical de cambio social.

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LA CONSPIRACIÓN DE LAS LEBAC

Héctor Luis Giuliano 21.07.2018. Como parte clave de su Política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri generó durante sus dos años y medio de gestión una impresionante bola de nieve de endeudamiento paralelo al del Tesoro: la deuda cuasi-fiscal de las Lebac o Letras del Banco Central (BCRA).

 

LA CONSPIRACIÓN DE LAS LEBAC

Por Héctor GIULIANO (21.7.2018)

Como parte clave de su Política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri generó durante sus dos años y medio de gestión una impresionante bola de nieve de endeudamiento paralelo al del Tesoro: la deuda cuasi-fiscal de las Lebac o Letras del Banco Central (BCRA).

La administración macrista heredó del kirchnerismo un stock de Lebac de 346.300 M$[1] y al 30.4 de este año ese total lo había elevado a 1.33 B$ (1.326.500 M$), equivalentes a (≡) 64.100 MD, es decir, que prácticamente multiplicó el saldo recibido por 4.

Tal aumento del stock de letras fue acompañado por un incremento extraordinario de las tasas de interés que se pagan por ellas y de un cada vez más peligroso perfil de vencimientos, dado que más de la mitad de las Lebac se renovaban y se siguen renovando mensualmente a plazos de 30 días o menos.

A este pasivo de muy corto plazo hay que agregarle la deuda a cortísimo término por Leliq (que son Lebac a 7 días y están incluidas dentro de su saldo) y por Pases Pasivos a 1 y 7 días (que a esa fecha del 30.4 sumaban otros 285.000 M$ más).

En este contexto, hacia fines de Abril grandes fondos de inversión especulativos colocados en Lebac (liderados por el Morgan Stanley) empiezan a dejar de renovar las letras a su vencimiento y se pasan al dólar, con la consiguiente pérdida de reservas internacionales y salida de capitales del país.

Con esta movida se desata entonces la Crisis de Deuda del BCRA y el operativo de salvataje – con apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) –  para Megacanje de las Lebac.

ORIGEN Y MECANISMO DE LAS LEBAC

Las Lebac fueron creadas en Marzo del 2002 – después del fracaso de la Convertibilidad y la declaración del Default o cesación de pagos de fines de Diciembre del 2001 – bajo la presidencia del Dr. Mario Blejer al frente del BCRA y uno de sus mentores fue Eduardo Levy Yeyati, entonces Jefe de Asesores en el Banco.

Fueron creadas utilizando la figura jurídica de Instrumentos de Regulación Monetaria (IRM) pero en realidad eran Instrumentos de Endeudamiento Público (IEP) – como bien lo diferencia el Dr. Eduardo Conesa[2] – porque se diseñaron con el objeto de retener los depósitos en pesos en el mercado con un título público (por el que se llegaron a pagar tasas de hasta el 140 %) para que esos fondos no se derivaran a la compra de dólares.

El Kirchnerismo usó las Lebac durante toda su gestión, pero muy especialmente durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, como forma de esterilizar o absorber las grandes masas de dinero que se emitían para reponer los dólares que se usaban para cancelar cifras récord de Deuda Externa con Terceros (Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales, con el FMI a la cabeza) a cambio de engrosar una creciente e impagable Deuda intra-Estado.

El mecanismo – por carácter transitivo – era el de la compra de Reservas Internacionales con Deuda (en este caso, deuda cuasi-fiscal del BCRA):

  1. El Tesoro tomaba reservas del BCRA para efectuar niveles récord de pagos de la Deuda Externa[3], dejando a cambio (como si se tratara de un Vale de Caja) Letras Intransferibles en dólares a 10 años de plazo en poder del Banco.
  2. El BCRA imprimía luego billetes (inicialmente sin respaldo) y los usaba para adquirir dólares, a los efectos de reponer las divisas prestadas a la Tesorería, dólares que – trasponiendo los pasos – se constituían así en la contrapartida de valor de la emisión monetaria realizada.
  3. Pero a los fines que esta inyección de dinero en el Mercado no presionara sobre los Precios (léase Inflación) el propio BCRA rescataba, absorbía o esterilizaba ese dinero colocando Lebac que lógicamente devengan intereses a pagar.

Ergo, ésta era la forma en que el BCRA compraba Reservas Internacionales con Endeudamiento Cuasi-Fiscal.

Y así fue creciendo en forma gradual el monto de la deuda por Lebac del BCRA, en condiciones que ya eran preocupantes bajo la gestión Kirchner pero que la administración Macri – bajo la conducción  operativa de Federico Sturzenegger – llevó a niveles financieramente más irresponsables aún y por montos directamente impagables.

CRISIS DE LAS LEBAC

El Macrismo – lo mismo que el Kirchnerismo – usó el mecanismo de las Lebac como forma de sostener su Política de Atraso Cambiario o Tipo de Cambio Bajo (Dólar barato). Y esta política, a su vez, bajo el actual gobierno Macri, fue potenciada al extremo para garantizar la posibilidad de atención de los pagos de intereses crecientes de la Deuda Pública Externa y/o Deuda Interna dolarizada, porque el Estado recauda esencialmente en pesos y esos pesos tienen que ser convertidos a moneda extranjera con lo que, a esos fines, conviene que la relación de cambio sea lo más reducida posible.

Para mantener y aumentar el stock de las Reservas Internacionales del BCRA la administración Macri – carente de recursos genuinos por la existencia y agravamiento de los Déficits Gemelos (Fiscal y Externo) – en alianza con los grandes operadores locales (bancos y entidades financieras en general) y con fuertes fondos de inversión internacionales que operaban y operan en nuestro país, procedió a subir las tasas de interés pagadas por las Lebac, de modo que los capitales especulativos entrasen en gran escala al país para lucrar con el alto diferencial de tasas nacionales versus internacionales y con ello aumentasen el stock de reservas del BCRA.

Ello significaba – y sigue significando hasta la fecha – que la Argentina no dispone de un nivel de reservas propio, no tiene un stock de divisas genuino sino artificial o ficticio dado que tales Reservas fueron compradas con Deuda, son volátiles y pueden retirarse en cualquier momento, como efectivamente ocurrió entre fines de Abril y los meses de Mayo y Junio de este año, en que se fueron unos 12.000 MD, forzando la emergencia financiera.[4]

Ante la falta de renovaciones totales de las Lebac y el consiguiente pasaje de los fondos no renovados a la compra de dólares – aparte de una suma relevante que se vuelca a colocaciones en pesos de cortísimo plazo por pases pasivos (1 a 7 días) – el BCRA procedió entonces (y hasta la fecha) a subir las Tasas de Interés de las letras a niveles brutales y ruinosos para la Economía (del orden del 47 % para colocaciones primarias y llegando al 60-70 % en el mercado secundario, donde el propio BCRA, la ANSES y los Bancos Oficiales rescatan Lebac antes de su vencimiento).

Esto hizo que los costos financieros del BCRA derivados de las Lebac aumentasen a niveles extraordinarios y que los intereses a pagar trepasen a pagos superiores a los 30-35.000 M$ por mes.

Desatada  así la Crisis de las Lebac, una crisis derivada – por lógica – de la vulnerabilidad estructural de este mecanismo de endeudamiento del BCRA para sostener el sistema de compra de Reservas con Deuda, el gobierno Macri decidió recurrir de urgencia al FMI para salvar no ya a las cuentas fiscales del Tesoro Nacional (que es lo clásico en este tipo de pedidos de ayuda de emergencia) sino para salvataje de las cuentas cuasi-fiscales del BCRA, distorsionadas por la enorme masa de la deuda en Lebac.

RESPONSABILIDADES FINANCIERAS Y POLÍTICAS

En la actualidad, a través del salvataje del FMI al BCRA por su mega-endeudamiento en Lebac, se está consumando probablemente uno de los negociados financieros más grandes de la Historia Argentina.

El país ha tomado un préstamo Stand-By por 50.000 MD con el Fondo – un crédito a 3 años de plazo con metas fiscales de ajuste comprometidas hasta el 2021 y que nadie sabe cómo ni cuándo se va a devolver – por el que se establece un complejo mecanismo de canje de Lebac (que están en Pesos) por nueva Deuda Dolarizada, en Letras de Tesorería (Letes) y/o Bonos del Tesoro.

Es lo peor que puede hacerse en momentos de incertidumbre en que el negocio por arbitraje financiero entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés está en su apogeo y se encuentra ya en niveles incompatibles con la liquidez y solvencia fiscal necesarias para sostener las nuevas formas de endeudamiento por traspaso de la deuda en moneda local a moneda extranjera.

El BCRA – ahora bajo la dirección del ex Ministro de Finanzas Luis Caputo – sigue sosteniendo las renovaciones de Lebac y las adquisiciones de las mismas en el Mercado Secundario a un costo altísimo (tasas del orden del 47 % en el primer caso y hasta el 60-70 % en el segundo),  paralelamente – con los dólares prestados por el FMI – el Banco subasta por cuenta y orden de la Tesorería 100 MD diarios para sostener el tipo de cambio en niveles de 28 $ por Dólar, el Ministerio de Finanzas emite nueva Deuda en dólares y pesos a tasas también  elevadas  (32 % en pesos y 5.5 % en dólares) para absorber con esos recursos el traspaso de las Lebac no renovadas por los acreedores y el BCRA habilita a los Bancos a comprar esos títulos y utilizarlos para integrar con ellos los encajes por depósitos (lo que implica una remuneración  indirecta de tales encajes).

Ahora bien, a esta altura del análisis cabe la pregunta del millón que parece que nadie se formula o ninguno formular como corresponde:

Nadie en el gobierno Macri vio venir esta crisis inexorable por sobre-endeudamiento mayúsculo e impagable de las Lebac, empezando su titular, Sturzenegger, que era quien la estaba instrumentando?

Nadie se percató de la operatoria cambiaria y financieramente ruinosa del carry trade o bicicleta financiera que produjo y sigue produciendo la sangría cuasi-fiscal por el pago de intereses de las Lebac y por la estructura vulnerable de las reservas internacionales prestadas?

Nadie se dio cuenta que la bola de nieve de las Lebac institucionalizaba un mecanismo extorsivo de los tenedores de letras que se presentaban a su vencimiento con la alternativa de: o me das más tasa o me voy al dólar?

Una de tres: 1. O los funcionarios del gobierno Macri son ineptos para manejar la situación que ellos mismos crearon, 2. O son corruptos que lo hicieron a sabiendas para favorecer el negociado financiero de las Lebac que se desarrollaba bajo sus narices por parte de los acreedores (que por eso se los mantiene en secreto, lo mismo que la lista de quienes compraron dólares), o 3. Ambas cosas a la vez (que a la luz de los hechos es la hipótesis más probable).

Aquí se ha producido un problema muy grave, claro y concreto:

  1. El BCRA generó una deuda monstruosa e impagable, con total irresponsabilidad financiera y con perjuicio para el Banco y para las Finanzas Públicas de la Argentina.
  2. El gobierno probadamente no actuó en forma oportuna para evitar o contener a tiempo la crisis por iliquidez e insolvencia del BCRA sino que, por el contrario, generó y alimentó las condiciones para el negocio especulativo por arbitraje entre Tasas de Interés y Tipo de Cambio que llevaron a esta situación de Crisis de las Lebac.
  3. La apelación de urgencia al FMI para salvataje de la Crisis del BCRA por la Cuestión de las Lebac duplica ahora el endeudamiento del Estado: por traspaso de la deuda cuasi-fiscal al Gobierno Central y por nueva Deuda Externa con el FMI.

Una vez más – como ya ocurriera en el 2001[5] – el FMI aparece en la escena para cubrir el salvataje a los acreedores de los Países Deudores – en este caso, los acreedores del BCRA – para lo cual el gobierno nacional subordina su Política de Ajuste.

La Crisis y Megacanje de las Lebac tiene que ser investigada, el daño financiero para el Estado Argentino tiene que ser cuantificado y los funcionarios superiores responsables de este negociado deben ser debidamente identificados, porque:

  1. El aumento desbocado del stock de Lebac y sus consecuencias financieras constituyen un negociado llevado a cabo por la administración Macri que tiene responsables directos.
  2. Este negociado ruinoso de las Letras del BCRA constituiría un nuevo fraude contra los intereses financieros del Estado Argentino que obliga – dada la falta deliberada de información – a conocer las personas y/o entidades privadas que participaron como actores en esta crisis y, obliga además a considerar el problema de la Deuda Pública Nacional en su conjunto y no solamente la Deuda en cabeza del Estado Central.[6]
  3. Estas investigaciones deben hacerse extensivas al verdadero rol del FMI por su condición de copartícipe en un salvataje del BCRA que es producto de un negociado financiero interno gestado por la misma administración de gobierno que le requiere el auxilio financiero para poder responder a sus acreedores especulativos.

Es un problema que excede con mucho el ámbito financiero y que toca a la complicidad de Gobierno, Clase Política y Organismos Internacionales en el encubrimiento de lo que serían graves irregularidades en la Política Financiera de la administración Macri.

Es como si el gobierno, ante el fracaso de su política económico-financiera, hubiese llevado al país (o se lo hubiese dejado llevar) a una nueva Crisis de Deuda – cuyo detonante fue el negociado de las Lebac, en el marco de su Política de Gobernar con Deuda – para justificar entonces el pedido de auxilio y de intervención de las Cuentas Públicas por el FMI.

Una forma de apoyo financiero para llegar al 2019, cubrir los daños de su política de endeudamiento con el Megacanje de las Lebac, pateando para adelante los compromisos impagables que sigue asumiendo, y que – punto político clave – se transforma así en compromisos que alcanzan también al próximo gobierno.

[1] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente (y B$, Billones de Pesos) y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] El Dr. Eduardo Conesa – que hasta Diciembre pasado fue Diputado Nacional por la alianza Cambiemos (a través del Partido Demócrata de la Capital Federal) – es autor de un importante Proyecto de Ley (presentado en Junio de 2017) por el que se deroga la autorización de emisión de Lebac por parte del BCRA, vía modificación de su Carta Orgánica (Ley 24.144, artículo 18, inciso i) por tratarse en realidad de títulos de Deuda Pública y no de Operaciones de Regulación Monetaria propiamente dichas. La iniciativa, empero, no fue considerada por el Congreso.

[3] La presidenta habló en su momento de la Argentina como pagadora serial – Cristina dixit ante Naciones Unidas y en uno de sus discursos de 2014 – citando que nuestro país habría pagado entre 190 y 174.000 MD en 10 años de administración K (lo que evidentemente era una exageración) pero es cierto que el kirchnerismo batió récords de pagos de la Deuda Externa, deuda que era traspasada a Deuda Interna intra-Sector Público (fundamentalmente con el BCRA, pero también con el FGS de la ANSES, con el BNA-Banco Nación Argentina y otros Bancos Oficiales y con toda una serie de Organismos Nacionales que devenían así acreedores del propio Estado).

No había, empero, la más mínima demostración de capacidad de repago sobre esta nueva Deuda Interna y ello presagiaba que – temprano o tarde – esta modalidad de endeudamiento cuasi-fiscal paralelo iba a terminar generando problemas (como el autor de esta nota y otros muy pocos analistas independientes lo vinimos planteando desde hace varios años).

[4] Al 30.6, con el ingreso de los 15.000 MD desembolsados por el FMI, las Reservas Internacionales del BCRA suman 61.900 MD a las que, para llegar a las Reservas Propias del Banco, hay que restarles primero 13.800 MD de Encajes por Depósitos de Bancos en Moneda Extranjera y 8.000 MD de Otros Pasivos (Swap con China), o sea, un subtotal de 21.800 MD; lo que deja un monto de 40.100 MD de Reservas Netas.

Pero a este importe de Reservas Netas hay que restarle entonces la Deuda por Lebac – que son pasivos de corto plazo convertibles a dólares  – siendo así que el stock de Lebac, que había bajado de 1.33 B$ el 30.4 a 1.15 B$ al 30.6 (≡ 40.000 MD, después de la devaluación que licuó los pesos de las Lebac en el equivalente de unos 20.000 MD entre ambas fechas) deja un saldo final de Reservas Propias del BCRA en Cero.

[5] Algo parecido ocurrió en el 2001 cuando – siendo Ministro de Economía Domingo Cavallo y Federico Sturzenegger su Secretario de Política Económica – se instrumentó el Megacanje de Junio de ese año, un canje de títulos sin demostración alguna de capacidad de repago (con el sólo objeto principal de patear para adelante vencimientos que caían en los próximos 5 años), aceptando tasas de interés reales del orden del 15-17 % en dólares y a un costo altísimo así de más de 50.000 MD por el canje de títulos que tenían un valor nominal original de 27.000 MD.

Una operación financieramente ruinosa para el Estado Argentino, pactada mientras los grandes bancos realizaban su retirada estratégica del país –  al decir correcto de Mario Cafiero y Javier Llorens, en su libro “La Argentina robada” – sacando del país más de 20.000 MD de las reservas internacionales en menos de un año que terminaron vaciando las divisas del BCRA y cuando se hacía cada vez más previsible el desenlace de la Crisis de Deuda que culminó en el Default de Diciembre.

Y todo ello – como hoy – avalado hasta último momento por el FMI, que en Setiembre del 2001 desembolsó 6.000 MD para sostener al gobierno De la Rúa, dólares que entraron por una ventanilla del BCRA  y se fueron por la otra en concepto de venta de divisas para pagos a acreedores y alimento de la fuga de capitales.

[6] Las cifras oficiales sobre la Deuda Pública se refieren siempre exclusivamente a la Deuda en cabeza del Estado Central – que al 31.12.2017 era de unos 335.000 MD – pero en este total no se incluyen las deudas del BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni los Juicios contra el Estado con sentencia en firme.

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