Deuda de Macri al 30/09/2017

Héctor Luis Giuliano 26.03.2018. Días pasados, el Ministerio de Finanzas (MF) – que dirige Luis Caputo – dio a conocer el Informe de Deuda Pública correspondiente al Tercer Trimestre del año pasado, es decir, con fecha de corte al 30.9.2017.

 

LA DEUDA PÚBLICA MACRI A FIN DE SETIEMBRE DE 2017

Por Héctor GIULIANO (26.3.2018)

Días pasados, el Ministerio de Finanzas (MF) – que dirige Luis Caputo – dio a conocer el Informe de Deuda Pública correspondiente al Tercer Trimestre del año pasado, es decir, con fecha de corte al 30.9.2017.

Según esta información, el saldo de la Deuda del Estado Central[1]  es de unos 320.000 MD[2] (319.400), equivalentes a (≡) 5.5 B$.

El 30 % de esta Deuda está en Pesos y el 70 % en Moneda Extranjera.

Los principales rubros que componen la Deuda Pública corresponden a Bonos (212.400 MD), Préstamos de Organismos Internacionales (20.200 MD)[3], Países del Club de París (7.600 MD) y Cupones PBI (13.700 MD).

Una masa relevante de la Deuda son obligaciones a corto plazo (menos de un año) por 40.500 MD, dentro de las que no están incluidas 10.100 MD de Letras del Tesoro (Letes) ni 11.000 MD de Adelantos Transitorios (AT) del BCRA.

Estos pasivos se renuevan e incrementan permanentemente y tienen una vida promedio entre 0.8 y 1.0 año.

Durante los 9 meses computados del 2017 – acumulado Enero/Setiembre – el stock de la Deuda aumentó en 34.100 MD (94.400 MD de Nueva Deuda contra 60.300 MD de Amortizaciones), lo que supone el 90 % del incremento de 38.200 MD previsto por el Presupuesto para todo el año.

El aumento neto, sin embargo, fue algo menor – 30.300 MD – por efecto de los ajustes de valuación con una merma de 2.900 MD[4],  por el pago de parte de los arreglos con los Holdouts por 5.700 MD[5] y por otros conceptos menores.

Conforme el criterio de residencia del acreedor entre el 37 y el 40 % de la Deuda Pública es Deuda Externa (111.100 MD), según se incluyan o no los Cupones PBI.

A fin del 2017 la Deuda Externa Total – según el INDEC – sumaba 223.000 MD de los que unos 70.000 MD corresponden a Deuda Privada y la diferencia – 163.000 MD – a Deuda Pública.

Durante el ejercicio 2017 la Deuda Externa aumentó unos 52.000 MD siendo que prácticamente la totalidad de dicho incremento correspondió a deudas del Estado.

En el marco de su Política de Gobernar con Deuda, la administración Macri – desde el momento que asumió su mandato en Diciembre de 2015 – viene aumentando en forma acelerada el stock de la Deuda Pública – y de la Deuda Externa en particular – el pasaje de Deuda intra-Estado a nueva Deuda con Terceros Privados[6] y el incremento en forma más que proporcional de los Intereses a Pagar.

Este monto rápidamente creciente del endeudamiento del Estado no tiene demostración alguna de capacidad de repago – hasta el último centavo que vence por Capital se paga con nueva Deuda – el gobierno sigue tomando deuda adicional en gran escala (120.000 MD en el trienio 2016-2018) y una tercera parte de los Intereses anuales (122.000 / 406.0000 M$) no se paga sino que se capitaliza por anatocismo.

[1] Como siempre, no están incluidas aquí las Deudas de Provincias y Municipios, Banco Central (BCRA), Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios ni Juicios contra el Estado con sentencia en firme. Esto es, que no se conoce cuánto es el monto de la Deuda Pública Nacional porque las autoridades no la dan a conocer sino que la mantienen en secreto.

[2] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos. B$ significa Billones de Pesos (millón de millones).

[3] 6.100 MD al BIRF-Banco Mundial, 11.200 MD al BID-Banco Interamericano de Desarrollo y 2.800 MD a la CAF-Corporación Andina de Fomento.

[4] Producto de 4.300 MD (-) por tipo de cambio contra 1.400 MD (+) de variación por CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia, que replica el índice de la Inflación.

La devaluación neta producida durante el ejercicio implica una reducción de la Deuda Pública en Pesos cuando se la expresa en dólares y esta ventaja relativa – que beneficia al Tesoro – tiene como contrapartida el perjuicio por licuación que tienen los tenedores de la Deuda en Pesos, que en su gran mayoría es Deuda Intra-Estado, con la ANSES a la cabeza (con 21.200 MD de Bonos cuasi-par).

[5] 2.400 MD de Capital, 1.500 MD de Intereses y 1.800 MD de Intereses Compensatorios.

[6] A fines de 2016 la Deuda con Acreedores Privados era  el 37.1 % de la Deuda Total y al 30.9.2017 pasó a ser el 44.3 %: 33.300 MD más (producto de 102.100 MD al fin del 2016 contra 135.400 MD al fin del tercer trimestre de 2017).

En forma correlativa el porcentaje de la Deuda intra-Estado bajó del 52.7 al 46.6 %.

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Hiper-endeudamiento de Macri

Héctor Luis Giuliano 03.03.2018.
Siempre se habla de los peligros y los daños de la Hiper-Inflación pero nunca se habla del daño financiero irreversible del Hiper-Endeudamiento Público, que es tanto o más nefasto que el de la Inflación y que incluso la provoca.

 

Hiper-endeudamiento de Macri

Por Héctor GIULIANO (3.3.2018)

Siempre se habla de los peligros y los daños de la Hiper-Inflación pero nunca se habla del daño financiero irreversible del Hiper-Endeudamiento Público, que es tanto o más nefasto que el de la Inflación y que incluso la provoca.

Si la Hiper-Inflación es emisión monetaria descontrolada – esto es, un crecimiento anormal de la masa de dinero que imprime el Estado –  el Hiper-Endeudamiento es la emisión descontrolada de la masa impagable de obligaciones por deudas del Estado.

El Dr. Raúl Cuello decía sentenciosamente que Crisis es Aceleración: el síntoma clave de todas  las crisis – en cualquiera de los campos que se aplique – siempre tiene una característica común, que es la precipitación de los acontecimientos.

La Deuda Pública Argentina hoy – bajo la administración Macri – vuelve nuevamente al camino de una Crisis de Deuda, una crisis cuya magnitud y gravedad crece en forma incontrolada por falta de liquidez y solvencia fiscal para poder hacer frente a los mayúsculos compromisos que se siguen asumiendo en el marco de una política totalmente irresponsable de toma de deuda en gran escala sin capacidad de repago.

Tres indicadores clave sirven para ilustrar estas afirmaciones:

1.- Vencimientos de Capital

El Presupuesto 2018 – Ley 27.431 – prevé para este año la emisión de Deuda Pública por 113.000 MD[1] (≡ 2.2 B$ ó 2.180.700 M$): 66.600 MD por renovación total de los vencimientos de Capital que se producen en el período y 46.400 MD por Nueva Deuda.

Esto significa que el gobierno Macri coloca en promedio 6.000 M$ (310 MD) de Deuda por Día: 250 M$ (≡ 13 MD) por Hora.

Conforme los planes acelerados de emisión de Deuda Pública Externa, el Ministro de Finanzas Caputo anunció ya la colocación de unos 10.000 MD de nuevos bonos internacionales durante el mes de Enero (en función de la Resolución 3-E/2018 y conexas) a 5, 10 y 30 años de plazo y tasas de interés nominales que van entre 4.625 y 6.875 % en dólares, más comisiones, honorarios y gastos; en operaciones a cargo de los bancos Citigroup, Deutsche Bank y HSBC.

2.- Pago de Intereses

Los Intereses a Pagar por la Deuda Pública son crecientes y lo hacen a un ritmo más que proporcional al aumento de las deudas por Capital.

En 2016 se habrían pagado unos 10.000 MD de Intereses, en 2017 otros 14.000 MD y para el 2018 está previsto pagar 21.000 MD.

Este año el total de intereses a abonar es de 406.500 M$. Estos intereses son el mayor rubro del Gasto Público del Estado (siendo que los vencimientos de Capital no se pagan sino que se refinancian íntegramente, hasta el último centavo, y además se toma nueva deuda).

En promedio, el Estado Central paga así unos 1.100 M$ (≡ 58 MD) por Día: 46 M$ (≡ 2.4 MD) por Hora.

Ante la incapacidad de poder afrontar el pago de la totalidad de estos intereses aproximadamente un tercio de los mismos –  el 30 % – se capitaliza por anatocismo, es decir, se transforma en Capital y devenga nuevos intereses.

3.- Perfil de Vencimientos

Uno de los síntomas clave de la aceleración de una Crisis de Deuda es el acortamiento o concentración del perfil de los vencimientos de Capital o Principal de las deudas del Estado, fundamentalmente bonos.

El gobierno Macri viene estrechando cada vez más los plazos de renovación y/o colocación de nueva Deuda, particularmente a través de su programa creciente de títulos a corto plazo (en promedio, a menos de un año) vía Letes o Letras del Tesoro, que al 30.6.2017 – última información oficial disponible – sumaban más de 40.000 MD, aparte de las deudas vencidas pendientes con los Holdouts (2.800 MD) y otros conceptos.

Este peligroso acortamiento del perfil de vencimientos de la Deuda Pública no sólo multiplica las operaciones de deuda por renovaciones continuas sino también los costos financieros de todo tipo que tales refinanciaciones conllevan, así como los mayores intereses que se pagan en consecuencia.

El rol del Banco Central

Las pocas cifras del Endeudamiento Público que se conocen corresponden al Estado Central y no a la Deuda Pública Nacional, que comprende además Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios, Juicios contra el Estado con Sentencias en firme y BCRA.

Este último, en especial, constituye algo así como la otra cara de la moneda de la Deuda del Tesoro, interactúa con la misma y su Deuda es hoy tanto o más grave que la del Gobierno Central.

Al 31.1.2018 el BCRA debe por Lebac, que son letras del Banco a cortísimo plazo – la mayoría a 30 días  (además de una gran masa por pases pasivos y nuevas letras Leliq a 7 días) –  la extraordinaria suma de 1.3 B$ (≡ 66.000 MD).

Estas Lebac – que están en el Pasivo – son la contrapartida de las Reservas Internacionales del BCRA (62.000 MD) – que están en el Activo – porque las Reservas son compradas con Deuda (Deuda cuasi-fiscal o propia del BCRA).

Sin contar aquí las deudas por Otros Pasivos (11.100 MD) y por Encajes bancarios en Moneda Extranjera (16.100 MD).

La Deuda por Lebac está colocada a una Tasa de Interés promedio del 27 %, lo que representa el pago anual de unos 350.000 M$ por Intereses, que se pagan aparte de los 406.500 M$ que abona paralelamente el Tesoro por su Deuda del Gobierno.

O sea, que sumando los Intereses a Pagar de la Tesorería y de las Lebac la Argentina está pagando más de 750.000 M$ por Año solamente en concepto de Intereses: esto es, un promedio superior a los 2.000 M$ por Día. Son 86.4 M$ por Hora, 1.44 M$ (un millón y medio de pesos) por Minuto.

Así es como se acelera la crisis de Deuda Argentina y también como se genera el principal Gasto Público de la Argentina – los Intereses de la Deuda – que es el mayor determinante del Déficit Fiscal (2/3 de un déficit que se explican por los intereses de la Deuda del Estado, sin contar el BCRA ni el resto de la Administración Nacional).

Deuda e Inflación

Notablemente, la administración Macri dice querer combatir la Inflación en la Argentina pero es su misma administración la que  libera totalmente la remarcación de los precios de Mercado, aumenta los Precios y Tarifas de los Servicios Públicos, aumenta la Presión Tributaria y aumenta las Tasas de Interés que elevan los costos financieros; todo lo cual se traslada a los precios y genera más Inflación.

Para atenuar el impacto de este proceso inflacionario – que no es sólo un proceso natural o espontáneo dentro de la Economía sino también un mecanismo inducido desde el Poder – el gobierno Macri utiliza igualmente la emisión de dinero en gran escala como forma de financiamiento (el famoso Impuesto Inflacionario del que tanto se lamentan los neo-liberales)  y echa mano a la impresión de dinero que no tiene por falta de ingresos genuinos.

Así, el BCRA le lleva impresos al Tesoro unos 500.000 M$ (495.500 al 31.1.2018) – medio billón de pesos – en concepto de Adelantos Transitorios (≡ 25.200 MD).

Es el mismo BCRA que imprime como billetes sin respaldo todos los pesos que sea necesario para convertir las divisas que ingresan por exportaciones, deuda externa y entrada de capitales especulativos en gran escala (que lo hacen para lucrar con los negocios extraordinarios que les ofrece el propio Banco pagándoles el 27 % de interés anual).

Y es el mismo BCRA que imprime incluso los billetes que se usan para pagar las decenas de millones de pesos de intereses que le caen mensualmente por los vencimientos de Lebac (25-30.000 M$ por Mes).

Éste es el verdadero costo inflacionario que los Intereses producen sobre la Economía Nacional.

Es la hiper-emisión del Estado para poder comprar Reservas con Deuda: una de las formas más perversas a través de las cuales el hiper-endeudamiento público produce y potencia la Inflación.

La Crisis del Endeudamiento Macri

La Deuda Pública del Estado Central heredada de la administración Kirchner era de unos 254.000 MD a fines del 2015 y al 30.6.2017 – último Informe trimestral del Ministerio de Finanzas – ascendía a 307.300 MD; pero el crecimiento de la Deuda – del que faltan datos – ha sido más vertiginoso aún hasta la fecha.

En 2016 el Stock de la Deuda Pública aumentó en 35.000 MD, para el 2017 estaba previsto que se incrementase en otros 38.000 MD y para este año el Presupuesto prevé un aumento de 47.000 MD más. En total, 120.000 MD en tres años de gestión Macri.

Es un monto que para el trienio 2016-2018 supera el aumento producido durante toda la administración Kirchner – que pese al discurso del Des-endeudamiento se incrementó en 100.000 MD – y su ritmo de aumento está previsto oficialmente que se mantenga por lo menos hasta el 2020 (es decir, aún a posteriori del mandato del actual gobierno).

Las condiciones de cada nueva operación de Deuda – a contrario sensu de lo que el gobierno dice – no alivian sino empeoran las condiciones del endeudamiento del Estado: cada vez es mayor el monto de la Deuda impagable que se asume, cada vez es mayor el efecto acumulativo de tales obligaciones, cada vez es mayor el condicionamiento que acompaña a las mismas, cada vez es mayor la cuenta a pagar por los intereses, etc.

El gobierno Macri toma Deuda a largo plazo sin demostración alguna de capacidad de repago (10, 20, 30 años de plazo), emite Deuda Perpetua a 100 años, coloca Bonos en moneda extranjera y/o con ajuste por tipo de cambio en momentos de fuerte incertidumbre cambiaria, emite títulos en pesos ajustados por Inflación mientras no puede controlar el aumento de los precios internos y emite deudas indexadas – caso Boncer 2020 y 2023 – donde incluye expresamente cláusulas gatillo de actualización automática por CER, que replica la Inflación (y que, en forma escandalosa, es la misma cláusula de ajuste que simultáneamente niega para la actualización de Salarios, Jubilaciones y pasividades en general).

La Argentina de Macri bate hoy récords históricos de emisión de Deuda y nuestro país encabeza la lista de gobiernos de Países Emergentes colocadores de Deuda en el Mundo.

El desequilibrio estructural que el Sistema de la Deuda Pública Perpetua produce genera y potencia los déficits gemelos de la Argentina – Fiscal y Externo – donde los servicios de la Deuda (por Capital e Intereses) son factores determinantes en ambos casos.

En su Política institucional de Gobernar con Deuda, el presidente Macri se encuentra metido hoy en una encerrona financiera fiscal  de imprevisibles consecuencias y cuyos condicionamientos asfixiantes lo obligan a sostener su estabilidad política pagando Deuda con Deuda, tomando Deuda Nueva y pagando cada vez más Intereses.

Es el perfecto círculo vicioso de la Usura donde el gobierno – sin Liquidez ni Solvencia Fiscal – aguanta el Déficit del Estado con Deuda pero como la Deuda y sus Intereses son el principal rubro del Gasto Público y consecuentemente el principal factor de aumento de ese Déficit Fiscal, dicho déficit lo cubre con más Deuda.-

[1] Las siglas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

La abreviatura B$ se usa para Billones de Pesos (un millón de millones) y el símbolo (≡) significa equivalente a.

Las conversiones por tipo de moneda están hechas en base a la pauta presupuestaria de 19.3 $/US$.

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DEUDA E INFLACIÓN VERSUS SALARIOS

Héctor Luis Giuliano 05.02.2018.
La política de retraso cambiario de la administración Macri para poder sufragar el costo creciente de los servicios de la Deuda Pública – básicamente Intereses porque los vencimientos de Capital no se amortizan en forma neta sino que se cancelan con nuevas deudas – ha derivado en un dilema grave para el gobierno de Cambiemos.

DEUDA  E INFLACIÓN VERSUS SALARIOS

Por Héctor GIULIANO (5.2.2018)

La política de retraso cambiario de la administración Macri para poder sufragar el costo creciente de los servicios de la Deuda Pública – básicamente Intereses porque los vencimientos de Capital no se amortizan en forma neta sino que se cancelan con nuevas deudas – ha derivado en un dilema grave para el gobierno de Cambiemos.

Este dilema se resume en que los salarios e ingresos fijos en general han quedado altos medidos en dólares mientras experimentan una caída en pesos – medida en términos reales –  porque la Inflación carcome su poder adquisitivo.

Más allá de los discursos, el gobierno Macri no lucha verdaderamente contra la Inflación sino que, por el contrario, la retro-alimenta y la promueve:

  1. El Banco Central (BCRA) emite anualmente unos 150.000 M$ (Millones de Pesos) en forma directa y sin respaldo por concepto de Adelantos Transitorios al Tesoro.
  2. Las grandes Empresas fijan discrecionalmente los aumentos de Bienes y Servicios en el Mercado en condiciones de mono u oligopolio que se transmiten con impunidad a todas las cadenas de comercialización porque el gobierno no interviene a través de controles de precio.
  3. El gobierno autoriza y promueve el aumento de los pecios y tarifas de servicios públicos, que son los que más rápidamente se trasladan a los precios y que afectan a la población por partida doble: como usuarios directos y como receptores de los incrementos que los concesionarios transmiten a los clientes, que son rehenes de los mecanismos de monopolio.
  4. El gobierno, en todos sus niveles – Nacional, Provincial y Municipal – aumenta la Presión Tributaria y también lo hace por dos vías concurrentes: i) en forma directa, por medio de revalúos, ajustes de alícuotas, re-categorizaciones de contribuyentes, fijación de bajos Mínimos no Imponibles (como el caso de Ganancias y Bienes Personales), mantenimiento de impuestos distorsivos (como el Impuesto al Cheque), creación de otros nuevos (como el gravamen sobre la Renta Financiera aplicado a los Plazos Fijos de los depositantes) y, sobre todo, por la continuidad de la elevada alícuota del IVA, que es un impuesto regresivo al consumo; y ii) en forma indirecta, a través del alto componente impositivo que se suma a los precios y tarifas de servicios públicos (del punto c).
  5. Este aumento combinado de precios/tarifas y presión tributaria es, a su vez, uno de los principales determinantes del aumento de los costos logísticos en la Argentina.
  6. El gobierno – a través del BCRA – sostiene un alto nivel de Tasas de Interés que eleva el Costo Financiero local y que (pese a que se habla poco o nada de ello) también se transmite a los precios por parte de las Empresas (lo que repercute incluso a mayor velocidad que todos los demás factores de incidencia).
  7. Este elevado Costo Financiero Argentino tiende a producir recesión económica interna y a no favorecer las Inversiones Productivas (locales y extranjeras).
  8. Con esta política de altas Tasas de Interés domésticas – fijadas por el gobierno – se atrae al negocio especulativo de la entrada de capitales financieros volátiles, que lucran así con el diferencial de tasas frente a las internacionales y bajo garantía de atraso cambiario.
  9. El ingreso de estos fondos especulativos en gran escala provoca además otro doble efecto inflacionario negativo, directo e inmediato, sobre la Economía porque: i) por un lado, toda la masa de dólares que entra para lucrar con el diferencial de tasas del punto anterior se traduce en emisión monetaria, pesos que a su vez se absorben o rescatan por medio de Lebac del BCRA (cuyo stock sobrepasa hoy 1.1 B$-Billones de Pesos) pagando multimillonarias sumas de interés (unos 300.000 M$ anuales) que se agregan a los intereses que paga la Tesorería Nacional por su Deuda Pública (más de 400.000 M$/año); y ii) por otro lado, porque los intereses que se abonan por las letras se hacen imprimiendo más billetes.
  10. Paralelamente, el atraso cambiario – que el gobierno utiliza como herramienta de pago de los servicios de la Deuda Externa y favorecimiento de los negocios financieros antes que como ancla anti-inflacionaria – provoca una pérdida de competitividad de nuestras exportaciones y favorece en cambio el abaratamiento de las importaciones y el Turismo Emisivo, con sus secuelas dañinas para el mercado interno de Producción y Empleo; y con el agravante que con ello no se consiga una baja de la Inflación.
  11. Por último, está la incidencia de los aumentos de salarios, jubilaciones y planes de asistencia social, que retro-alimentan la Inflación pero que no son la causa sino la consecuencia de los aumentos de precios que sufre la población con ingresos fijos dado que estos aumentos se negocian con actualizaciones que buscan compensar la caída de los salarios reales frente a la Inflación de los precios.

Este último punto – al que ya nos hemos referido en nuestro trabajo anterior sobre “Inflación, Salarios Reales y Deuda Pública” (del 19.1.2018) – se ha transformado empero en la principal preocupación del régimen macrista.

En síntesis, que los factores inflacionarios que más inciden en el aumento de los precios de los bienes y servicios – que se vienen produciendo sistemáticamente por la conjunción de todos estos factores citados – no corresponden principalmente al aumento de los salarios sino a razones independientes de los mismos y son provocados – todos ellos – por decisiones directas o indirectas del propio gobierno.

Además, hay que tener presente que los aumentos de sueldos e ingresos fijos conexos se producen siempre después que la gente ha sufrido los impactos de la inflación (no antes ni simultáneamente), que los aumentos de precios se registran día a día mientras que los salarios se pagan con frecuencia mensual (lo que implica una pérdida financiera sistemática para los asalariados en función del tiempo) y que el recupero porcentual – no el recupero en valor absoluto, porque la Inflación pasada no se recupera sino que se la traga la población – se concede luego a futuro y en cuotas, con la consiguiente caída estructural del valor de los Salarios Reales; y con el añadido que el gobierno macrista pretende actualmente negociación de paritarias con base en irreales pautas futuras de inflación del 15 % para 2018 y sin cláusula gatillo.

Bajo la administración Macri se está verificando así uno de los más grandes procesos de redistribución de ingresos en contra de los asalariados en la Argentina mientras paralelamente se promueven récords de ganancia para los negocios financieros, ligados esencialmente a la dependencia del Sistema de la Deuda Pública Perpetua: deudas del Tesoro y del BCRA, de las Provincias y los Municipios, de las Empresas del Estado, los Organismos Nacionales y los Fondos Fiduciarios, así como de la Industria de los Juicios contra el Fisco derivados de las torpezas culpables del propio gobierno (como el que se avizora por la denominada Reforma Previsional, que en la práctica significa la rebaja de los aumentos jubilatorios y asistenciales).

Para ello el presidente Macri cuenta con el apoyo externo determinante de la Banca Internacional y los gobiernos de los Países Desarrollados – incluidos sus bloques de coordinación globalizada, como el G-20, la OCDE-Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico y los Organismos Multilaterales de Crédito en general (FMI, Banco Mundial, BID y CAF) –  y también con el apoyo interno de los grandes grupos económico-financieros que operan en nuestro país, con quienes actúa en tándem y con intereses comunes a los fines de lograr una relación 2 a 1 en las negociaciones de las nuevas Convenciones Colectivas de Trabajo: Gobierno y Empresas versus Sindicatos.

El objetivo básico es lograr un debilitamiento de las condiciones salariales y de trabajo de la población argentina que permita la aceptación de peores condiciones de contratación y remuneraciones, utilizando para ello el efecto de la Inflación sobre los ingresos fijos y la generalización de despidos dentro y fuera de la Administración Pública.

En función de su Política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri necesita un dólar retrasado para garantizar el pago de los servicios de Intereses de la Deuda Externa y de la Deuda Interna dolarizada.

Pero este dólar barato hace que los Salarios resulten comparativamente altos en dólares, por lo que su baja deviene un requisito necesario para el gobierno a los efectos de compensar el resto de todos los otros factores de costo inflacionarios citados que pesan sobre la Economía.

Y es también la cuota de servilismo que el presidente Macri tiene que mostrar frente a los Acreedores Externos – en línea con sus compromisos ante los banqueros de Nueva York en Noviembre pasado – exhibiendo que es capaz de cumplir a rajatabla con los servicios de la Deuda para que le sigan prestando, a costa de bajar los salarios reales internos en dólares.

Se da así la paradoja que es un gobierno neoliberal el que hoy está utilizando en gran escala el tan denostado Impuesto Inflacionario para obtener recursos artificiales para el Estado, que lo intenta a través de la baja de los ingresos reales de trabajadores y jubilados y que, como agravante, no lo hace para promover el desarrollo de la Economía Productiva sino, por el contrario, para privilegiar y subsidiar el negocio financiero especulativo en la Argentina.-

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La deuda en el presupuesto

Alejandro Olmos Gaona. 06.01.2018.
La deuda vuelve nuevamente como en las viejas época, a ser un factor fundamental del condicionamiento económico. Haciendo síntesis, para ser lo más preciso posible van los siguientes puntos (…)

La deuda en el presupuesto 

Por Alejandro Olmos Gaona (06.01.2018)

La deuda vuelve nuevamente como en las viejas época, a ser un factor fundamental del condicionamiento económico. Haciendo síntesis, para ser lo más preciso posible van los siguientes puntos:

1.- La toma de nueva deuda tiene como destino cubrir el enorme déficit fiscal, y no se tiene en cuenta, que los intereses a pagar generan déficit por lo cual por un lado se lo cubre y por otro se lo alimenta. Esto lo conocimos durante la década del 90, donde existía superávit primario, que se convertía en déficit debido al pago de los intereses de la deuda. Para cubrir ese déficit se volvía a emitir deuda.

2.- La Argentina no tiene capacidad de repago de sus obligaciones, en razón de lo cual el capital no se paga y se refinancia totalmente, y además se emite nueva deuda.

3.- En el presupuesto 2018 hay vencimientos por 1.284.400 millones de pesos y se contempla emitir nueva deuda por 2.180.700 millones, lo que significa un endeudamiento nuevo equivalente a 46.200 millones de dólares.

4.- La deuda creció en el año 2016 34.500 millones de dólares, 38.200 en el 2017 y sumada la nueva deuda prevista en el Presupuesto el endeudamiento neto llegaría a los 119.000 en tres años. La dictadura en 7 años, elevó la deuda de 8.000 a 45.000 millones de dólares, que actualizados estarían en el orden de los 70.000 millones.

5.- colocar la deuda prevista este año 2.180.700 millones de pesos (113.000 millones de dólares) significa un promedio 6.000 millones de pesos por día y 250 millones de pesos por hora.

6.- A diferencia del capital refinanciado, los intereses se pagan y son parte muy importante del gasto público. El año pasado estaba previsto pagar 247.600 millones de pesos, pero la cifra se elevó a 320.000 millones de pesos. En el presupuesto 2018 se prevé pagar 406.500 millones de pesos, lo que significa casi 21.000 millones de dólares solamente de intereses.

7.- Después del gasto en seguridad social que es de 1.293.400 millones de pesos, sigue como más importante el pago de los intereses de la deuda., 406.500 millones de pesos

Seguridad: 120.900
Defensa: 116.500
Educación: 163.200
Ciencia y Tecnología 19.300
Desarrollo social 174.600
Salud 58.500

8. El pago de los intereses de la deuda es el que tiene mayor ritmo de aumento interanual 28.0% en el 2018 contra un promedio del gasto público primario (sin contar los intereses de la deuda) del 16% del 2017

9. El pago por intereses constituye el 14% del gasto público total, pero representa el 28.3% del gasto de la Administración Central.-

10.- El pago de los intereses presupuestados significa pagar 46 millones de pesos por hora (2.4 millones de dólares)

11.- El presupuesto informa que 95.200 millones de pesos del 2017 y 122.600 no se abonarían a los acreedores, sino que se capitalizarían por anatocismo, aumentando nuevamente el endeudamiento. Este dinero que no se va a pagar corresponde solamente a la deuda intra-estado, por lo cual los acreedores privados siempre resultan privilegiados.

12.- También se dispone que el Banco Nación deberá transferirle al Tesoro nada menos que 20.000 millones de pesos durante el año próximo. Además, la iniciativa modifica la carta orgánica de la entidad financiera más grande del país. Por lo pronto, el artículo 89 del proyecto de Presupuesto dispone reducir en $ 20.000 millones el capital social del Banco Nación y transferirlo al Tesoro Nacional. En tanto, el artículo 90 reforma el artículo 5° de la Carta Orgánica del Nación. Insólitamente esta descapitalización del banco coincide con las manifestaciones de su actual presidente de emitir deuda por 500 millones de dólares. Es decir por un lado se los descapitaliza y por el otro se lo endeuda para disponer de capital.

13.- A todo este panorama de endeudamiento sistemático, se suma que el Ministerio de Finanzas ha modificado absurdamente los plazos de emisión de deuda aprobados por el Congreso Nacional. En el presupuesto 2017, se estableció como plazo máximo de endeudamiento 8 años (la planilla anexa al artículo 34). Sin embargo, se emitió deuda al insólito plazo de 100 años, que fue colocada inmediatamente, habiendo participado de esa colocación una empresa off shore atribuida al ministro Caputo.

14.- Este peligroso endeudamiento que significa, refinanciar obligaciones permanentemente y aumentar el déficit fiscal, pareciera no tener limite y es el único recurso del que dispone el Poder Ejecutivo para sustentar la economía y las finanzas del país.

15.- La deuda bruta total al 30 de junio, que es lo último informado por el Ministerio de Finanzas es de 307.000 millones de dólares, al que hay que sumar el endeudamiento de junio a diciembre y lo que se va a emitir en el 2018.

16.- La deuda cuasi fiscal del Banco Central por emisión de Lebac, es de 1 billón 200 mil millones de pesos, excediendo no solo la base monetaria, sino el nivel de reservas, que además en parte se han constituido con deuda- Esto supone que el año 2017 se han pagado alrededor de 250.000 millones de pesos de intereses de esas Lebac (Letras del Banco Central) y otro tanto se pagarán este año, beneficiando a los inversores privados e instituciones financieras que las compran.

Un gobierno, cuyo gabinete está integrado mayoritariamente por ex empresarios (habría que ver sino lo siguen siendo de manera encubierta), que privilegia la inversión extranjera, aunque llegue en cuentagotas, que carece de una real política de Estado que defienda el interés nacional, solo puede deparar un futuro que causará daños enormes a la economía y al pueblo de la Nación.

No es mi costumbre hablar de términos apocalípticos, como muchos de mis amigos en el Facebook, que muchas veces hablan por versiones, y sin demasiado fundamento, o utilizan calificativos inapropiados que no comparto. A un gobierno hay que analizarlo con seriedad, no con insultos, groserías, y calificativos que solo surgen de una visión precaria de la realidad.

Finalmente es importante destacar que todo este endeudamiento ha sido aprobado por la mayoría de ambas Cámara del Congreso de la Nación. En el Senado con excepción de 7 senadoras, Cristina Kirchner y Pino Solanas, todos votaron a favor ( el FPV votó favorablemente) En Diputados ocurrió lo mismo, por lo cual, los que militan en las distintas variantes del justicialismo, son corresponsables de este endeudamiento demencial.

 

 

 

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Caso Maldonado: «Resulta sospechoso e incongruente el informe de la autopsia»

Al Dorso 25.11.2017. Así lo afirmó el licenciado Enrique Prueger en Al Dorso con motivo de la presentación del informe pericial sobre la autopsia practicada al cuerpo de Santiago Maldonado.   El especialista en criminalística participó en casos resonantes, entre ellos la investigación del asesinato del soldado Omar Carrasco, la masacre de Rincón Bomba y el caso Nisman (…)

 

Caso Maldonado: «Resulta sospechoso e incongruente el informe de la autopsia. No cierra por ningún lado»

Entrevista AL DORSO | Sábado 25 de Noviembre de 2017

Así lo afirmó el licenciado Enrique Prueger en Al Dorso con motivo de la presentación del informe pericial sobre la autopsia practicada al cuerpo de Santiago Maldonado. El especialista en criminalística participó en casos resonantes, entre ellos la investigación del asesinato del soldado Omar Carrasco, la masacre de Rincón Bomba y el caso Nisman. «Resulta sospechoso e incongruente que  cincuenta expertos se hayan puesto de acuerdo en una ciencia fáctica que siempre tiene distintos tipos de visiones», sostuvo Prueger.  A su vez, de manera polémica afirmó  que – en atención a los  trascendidos periodísticos del informe-  «la autopsia  es deficiente ya que no tuvo en cuenta la biodiversidad del Río Chubut en el deterioro del cuerpo.  No sé si es categórico que se murió ahogado. La data de la muerte no cierra, el cálculo matemático utilizado fue mal aplicado». 

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AL DORSO:- ¿Te sorprendió el informe final presentado por los peritos en la autopsia del cuerpo de Santiago Maldonado?

Enrique Prueger:– Sí, me sorprendió. Lo primero sospechoso e incongruente del informe es que cincuenta personas se hayan puesto de acuerdo. Estamos hablando de ciencias fácticas, y como tales, siempre se tiene distinto tipos de visiones.  Es muy sospechoso que haya un ciento por ciento de coincidencia de lo que se está diciendo, porque en esta ciencia siempre existen variables.

La otra cosa que me sorprende es que hayan ajustado la data de la muerte a fórmulas matemáticas,  porque la naturaleza y la biología no responde mecánicamente a fórmulas  matemáticas. La tablas que utilizaron con distintas fórmulas que dieron que el cuerpo estuvo como mínimo 50 días en el agua, otra 60 días,  y una última 73 días,  con solo considerar la temperatura. Aquí se olvidaron de la biodiversidad que tiene un río patagónico donde son famosos por la pesca de salmónidos, y la incidencia de ello en la degradación que genera la fauna en el río, y en consecuencia, en el cuerpo de Maldonado.

Aplicaron mal las fórmulas sin siquiera promediar. Debieran haber realizado experimentaciones en el Río Chubut para medir el nivel de degradación que posee la fauna. Pero – y siempre de acuerdo al trascendido periodístico del informe- no realizaron ninguna de las experimentaciones para darle rigor al peritaje realizado. Máxime, cuando la muerte se produjo en el marco de una represión de Gendarmería.

Por otra parte, es sospechoso que las prendas de algodón no se hayan desintegrado. Debido a su composición, un porcentaje mayoritario de algodón y uno minoritario de polyester,  debiera haber quedado las hilachas de polyester, ya que el algodón se desintegra y desaparece. Tampoco se explica cómo la piel no se desintegró pasados tantos días en el agua, cuando el informe habla de maceración, un proceso de desintegración de las grasas corporales, que se produce una vez desintegrada la piel. ¿Cómo le tomaron las huella dactilares al cadáver, si por el tiempo sumergido en el agua debiera haberse desintegrado?

El conocimiento científico no tiene prepotencia pero sí tiene la fortaleza de los argumentos. ¿Cómo explican ellos que las partes más expuestas, que por naturalidad son las que se degradan primero -cabeza y manos- sean las más conservadas cuando el torso está en una etapa de descomposición mayor?

Hay muchos interrogantes en cuanto al informe final.

AL DORSO:- Si fuera cierto que Santiago Maldonado estuvo 78 días ahogado en el lugar donde lo encontraron, el informe  pareciera no encajar con el encubrimiento del Ministerio de Seguridad, el actuar de la gendarmería, un camión con lonas mojadas, una camioneta que recorrió kilómetros de más y fueron prontamente lavadas, los audios de los gendarmes,  actas modificadas, un teléfono celular de Maldonado que se activó a varios kilómetros días después de la muerte, etc. ¿Qué ocurre con todo lo qué pasó por fuera de la autopsia?

Enrique Prueger:- Lo que mencionás se llama metaanálisis. Análisis integral de toda la información necesaria que rodea al crimen que se investiga para comprender qué ocurrió. En criminalista yo soy el creador del metaanálisis. Recién la criminalística comienza a aplicar el metaanálisis en el esclarecimiento del caso Carrasco, y no sólo en la Argentina, sino también en el mundo se utiliza esta herramienta.

No se puede esclarecer un homicidio si no se realiza un estudio integral de toda la información que está en juego. Espero que el juez no cierre la causa en estas condiciones, por el contrario, cuando se publique el informe veremos cómo profundizar en el cómo y cuándo de la muerte de Maldonado.

Hay aspectos que trascienden del informe que, por lo menos, trasuntan cierta ignorancia técnica. Insisto, no se puede aplicar la matemática para fijar la data de muerte. Si no tuvieron en cuenta la biodiversidad del río, se olvidaron de algo fundamental del análisis científico.

AL DORSO:-¿Hay posibilidad de que Santiago Maldonado no se haya ahogado?

Enrique Prueger:- También existe posibilidad de que no se haya ahogado como hipótesis de muerte. De acuerdo a lo que trascendió del informe, dice que las diatomeas están en el corazón. Se menciona la hipotermia junto con  el ahogo. Si fuera así, el agua dulce se mezcla inmediatamente con la sangre humana, y esas diatomeas llegan a través de los pulmones al corazón, y luego a la médula. Si hubieran encontrado diatomeas en la médula, entonces no queda duda, se murió ahogado. Pero – según lo trascendido- las diatomeas las encontraron el corazón. Reitero, si solo se encontraron diatomeas en el corazón,  no es categórico que se haya ahogado.

Hay muchas cosas que no cierran. La data de la muerte no cierra. Hicieron un cálculo matemático de los días en el agua, pero ni siquiera promediaron esos datos. No cierra la maceración del cuerpo con los días que supuestamente estuvo en el agua. Tampoco la incidencia de la fauna del Río Chubut para ver cómo se altera esas fórmulas matemáticas utilizadas de tablas fijas.

Tampoco me cierra cómo hicieron para que todos los especialistas intervinientes en la autopsia se pongan de acuerdo. Es muy raro.

AL DORSO:- Si estuvieras designado como perito de la querella, ¿Ahora qué? ¿Hacia dónde encaminarías la investigación?

Enrique Prueger:- Como criminalista desarrollaría la experimentación en el Río Chubut, para demostrar fácticamente ante la justicia el grado de incidencia que tiene la biodiversidad en la descomposición del cuerpo. Esa sería una. La otra es el estudio de las corrientes, porque se está hablando que estuvo 78 días en ese lugar, cuando los ríos patagónicos van variando. Ese río en particular, nace en precordillera a 2.000 metros de altura sobre el nivel del mar, en una montaña que está hacia el este del Bolsón. Ahí nace y viene bajando intensamente por ser un río de deshielo y lluvias. Hay que estudiar todas las corrientes del río para ver donde depositan al cuerpo y analizar desde dónde lo tiraron. Todo depende del estudio hídrico, los metros cúbicos que en ese momento desplazaba el río.

AL DORSO:- Por lo que mencionás, estás convencido que Maldonado no estuvo 78 días en el lugar donde lo encontraron ¿Dónde crees que pudo estar?

Enrique Prueger:- Hay que analizar desde dónde lo podrían haber tirado. Habría que ver y analizar todo lo que te dije, y ver si lo tiraron de la costa este o en la costa oeste. Hay un montón de cosas que analizar que tiene que ver con la hidrodinámica.  Y después de eso ver de qué costa lo largaron. Las dos costas, este y oeste, están protegidas por Benetton. Y hay elementos que te indican que eso lo tenés que hacer, porque apareció una comunicación del celular de Santiago, luego de su desaparición, a 170 km de distancia; y además, videos donde se observa una camioneta de gendarmería que salió y volvió con un bulto en su caja. El famoso puente que cruza la estancia de Benetton está a 5 km del lugar.

Hay muchas cuestiones que no se resuelven de esta manera, simplemente con una persona  que se ahogó.

Nuevamente digo, que es sospechoso que tantos expertos se hayan puesto de acuerdo en la forma y en la data de muerte. El informe pericial de la autopsia no cierra. Y si fuera así, sencillamente habría que quemar los libros de criminalística.

 

2.9 K

LA DEUDA SEGÚN MACRI

Héctor Luis Giuliano 30.10.2017.
La teoría de la necesidad de la Deuda para sufragar el déficit del Estado argentino es hoy,  sin embargo, tan inconsistente como contradictoria porque  soslaya que la Deuda es también causal de Inflación y porque omite decir que el problema de la refinanciación de los vencimientos de capital y el pago creciente de sus Intereses son la principal causa de ese déficit, que se cubre y retro-alimenta justamente  con más deuda.

 

LA DEUDA PÚBLICA SEGÚN MACRI

Por Héctor GIULIANO (30.10.2017)

El pasado 23.10, durante una conferencia de prensa, el presidente Macri fue preguntado acerca de si el gobierno seguirá tomando deuda o no después de las elecciones del día anterior y su contestación textual sobre este punto concreto fue la siguiente:

De esto ya hemos hablado bastante, mientras la Argentina tenga déficit fiscal como tiene va a seguir teniendo que tomar deuda porque tenemos un compromiso central que compartimos, como dije anoche, que es reducir la pobreza, y el primer camino para reducir la pobreza es bajar la inflación que es lo que más afecta a aquellos que menos tienen, con lo cual si uno no va a financiar el déficit con inflación lo tiene que financiar con deuda; es algo que como todos sabemos no podemos hacer eternamente. Por eso es tan importante seguir avanzando en esta reducción gradual del déficit fiscal que es un compromiso que asumimos desde el primer día y parte de lo que vamos a hacer de acá a fin de año es aprobar en el Congreso de la Nación un presupuesto que comprometa una reducción del déficit, que el año que viene debería ser menor al 3,2 (se refiere al porcentaje sobre PBI).

Estas declaraciones presidenciales plantean una poco clara y muy discutible interpretación acerca de la relación entre Deuda y Pobreza ya que, según tal razonamiento, la Deuda Pública se necesita para cubrir el Déficit Fiscal y este endeudamiento, a su vez, sería parte de un objetivo central de reducción de la Pobreza a través de menor Inflación.

La teoría de la necesidad de la Deuda para sufragar el Déficit del Estado Argentino es hoy,  sin embargo, tan inconsistente como contradictoria porque – por un lado – soslaya que la Deuda es también causal de Inflación (por sus efectos directos como Gasto Público y por el aumento del piso de las Tasas de Interés del Mercado) y porque – por otro lado – omite decir que el problema de la refinanciación de los vencimientos de Capital y el pago creciente de sus Intereses son la principal causa de ese Déficit, que se cubre y retro-alimenta justamente  con más Deuda.

 

Deuda y Déficit Fiscal

El presidente Macri afirma que la Argentina va a tener que seguir tomando Deuda mientras tenga Déficit Fiscal cuando el principal componente explicativo de ese déficit es la Deuda y sus Intereses.

La Argentina no paga un centavo por vencimientos de la Deuda por Capital o Principal sino que renueva íntegramente sus compromisos y además aumenta en forma sistemática su stock con nuevas deudas que no tienen demostración alguna de capacidad de repago, de modo que el saldo de la Deuda Total aumenta indefinidamente y cada vez se pagan más intereses.

Estos Intereses – que se pagan como parte del Gasto Corriente del Estado – constituyen hoy el principal  rubro del Gasto Público: suman 319.500 M$ en 2017 y pasan a 406.500 M$ en 2018.[1]

Y este incremento sistemático de los intereses pesa cada vez más sobre el Gasto Total y lo hace a un ritmo y proporción más altos que el resto de las erogaciones fiscales.

Según las proyecciones oficiales actualizadas para el 2017 se estima un déficit fiscal de 719.000 M$[2] (633.800 M$ de déficit por resultado Financiero más 95.200 M$ de intereses que se capitalizan por anatocismo[3]) y para el 2018 ese déficit total pasa a ser de 804.400 M$ (681.800 más 122.600 respectivamente).

Es decir, que el gobierno Macri no disminuye sino que aumenta en valor absoluto el monto del Déficit del Estado.

Y este resultado financiero se produce con y sin el anatocismo de los intereses.

Este anatocismo – que se resta de las informaciones oficiales sobre Déficit Fiscal porque pasa a convertirse en deuda adicional por Capital – representa hoy el 30 % de los Intereses a Pagar: casi un tercio de los servicios totales por este concepto.

Lo que revela la gravedad de un Estado Deudor que no solamente no puede pagar y refinancia íntegramente las obligaciones de Capital a su vencimiento sino que ni siquiera puede cubrir la totalidad de los intereses respectivos.

Tenemos así que – tomando como base los datos del Presupuesto 2018 y sus estimaciones para lo que resta del 2017 – los Intereses de la Deuda Pública explican el 44.4 % del Déficit Fiscal del corriente ejercicio (319.500 / 719.000 M$) y pasan a ser más de la mitad para el año que viene (50.5 %: 406.500 / 804.400 M$).

Ergo, lo que el presidente Macri está diciendo en la práctica es que su gobierno va a seguir tomando Deuda Pública mientras el país tenga déficit fiscal pero ese déficit va a continuar existiendo indefinidamente porque la gran mayoría de tal déficit es producido precisamente por los Intereses de la Deuda.

 

Deuda y Pobreza

Una segunda afirmación importante del presidente es tan notable como la primera: que tenemos que seguir tomando Deuda para cumplir un objetivo central de reducir la Pobreza.

Para ello Macri dice que el primer camino para bajar la pobreza es bajar la Inflación y que como ésta es causada por la Emisión Monetaria el Déficit Fiscal tiene que ser financiado con Deuda.

Más este razonamiento conlleva tres errores de pre-concepto concurrentes:

  1. El primer error es que la emisión de dinero no produce Inflación per sé sino según el destino cualitativo de tales emisiones; porque no es lo mismo imprimir billetes para financiar gasto público improductivo – como son los Intereses que se pagan sobre la Deuda Financiera del Estado – que hacerlo para financiar con recursos monetarios propios Obras Públicas y/o de Infra-estructura, que generan Producción y Trabajo.

Tal concepción monetarista de la Inflación se contrapone a la Teoría Cualitativa de la Moneda – formulada hace décadas por el profesor Walter Beveraggi Allende – según la cual el efecto inflacionario de la emisión monetaria no depende del origen fáctico de la emisión sino del destino de los fondos que son objeto de esa emisión de dinero por parte del Estado.

  1. El segundo error es que la falta de Trabajo y el aumento de la Pobreza no dependen tanto de la Inflación ni del Déficit Fiscal como de los planes de ajuste recesivos que los gobiernos llevan a cabo para cubrir el problema de su Deuda Pública, por Capital e Intereses, como ocurre en nuestro caso.
  2. Y el tercer error es que, siguiendo incluso parte del razonamiento oficial al respecto, la Deuda – como principal factor de crecimiento del Gasto Público – es hoy el primer condicionante del Déficit Fiscal; ese mismo déficit que el gobierno Macri utiliza como argumento del mayor endeudamiento del Estado y como excusa para vincularlo como paliativo de la Pobreza.

El aumento del Gasto Público y el Déficit Fiscal así como el incremento de la Inflación y la Pobreza no son la causa determinante de los problemas económico-financieros de la Argentina actual sino el producto inexorable de un Sistema de Deuda Perpetua que se mantiene como Política de Estado.

Con el agravante que el presidente Macri, en un intento de justificar su Política de Gobernar con Deuda, pretende plantear que la alternativa de emisión monetaria sin respaldo es peor que su irresponsable Política de Endeudamiento Público en gran escala sin la más mínima capacidad de repago.-

[1] Los Intereses de la Deuda para el 2018 – según el Proyecto de Ley (PL) enviado al Congreso – constituyen el 15 % del Gasto Público Total pero son, en realidad, el 28 % del Gasto de la Administración Central, que es la que verdaderamente carga con el pago de estos intereses, lo que equivale a decir que casi 1 de cada 3 pesos que se gasta corresponde al servicio de Intereses.

[2] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[3]  El anatocismo es la capitalización de intereses devengados y no pagados, que se transforman así en Capital y generan consecuentemente nuevos intereses en función del Interés Compuesto. Ello significa que el deudor – en este caso el Estado Argentino – no puede cubrir la totalidad de  los intereses a pagar y procede entonces a refinanciar una gran parte de los mismos vía capitalización. El anatocismo, bajo estas condiciones, es sinónimo de la Usura.

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DEUDA PÚBLICA Y ELECCIONES DE OCTUBRE 2017

Héctor Luis Giuliano (21.10.2017)
Probablemente no haya precedentes históricos en la Argentina de una campaña electoral parlamentaria tan vacía en sus contenidos como degradada y hueca en las expresiones de sus candidatos políticos como la de los comicios de este 22.10.

 

DEUDA PÚBLICA Y ELECCIONES DE OCTUBRE 2017

Por Héctor GIULIANO (20.10.2017)


Probablemente no haya precedentes históricos en la Argentina de una campaña electoral parlamentaria tan vacía en sus contenidos como degradada y hueca en las expresiones de sus candidatos políticos como la de los comicios de este 22.10. Con la particularidad que el sondeo pre-electoral compulsivo de las PASO del 13.8 pasado ya permitió adelantar el conocimiento de las intenciones de voto de la ciudadanía y, consecuentemente, posibilitar los demagógicos intentos partidarios – fundamentalmente del oficialismo – para tratar de revertir situaciones puntuales en distritos donde los resultados electorales se les presentaban desfavorables.

Y con el agravante de varios casos puntuales que – independientemente de su importancia intrínseca – han venido siendo utilizados como distractivos – y/o como coadyuvantes – del tema electoral, como el caso Maldonado, las tomas y amenazas de bombas escolares, la muerte del fiscal Nisman y toda una serie de novedades judiciales sobre la corrupción K puestas en línea con la propaganda del gobierno en medio del ajetreo electoral. En síntesis: un cuadro ideal para que la administración Macri logre el objetivo – atribuido como recomendación del consultor de Cambiemos Durán Barba – de soslayar la agenda económica en la campaña; característica ésta que notablemente fue también cumplida por toda la clase política: oficialismo y oposición.

Es decir, que la ciudadanía argentina va a las elecciones del domingo 22 con absoluta ignorancia de las posiciones de los partidos y candidatos que van a votar y, por ende, con total incertidumbre sobre qué van a decidir después con su voto esos candidatos cuando el gobierno macrista envíe el Congreso los proyectos de leyes (PL) sobre cambios estructurales que viene anunciando pero que no publicita. Es algo que – por otra parte – constituye un contrasentido frente a los comicios porque se trata precisamente de los principales temas que debieran haber estado en la discusión pública previa de las fuerzas políticas que tienen que decidir luego sobre tales asuntos en el Parlamento. Y todo esto reviste especial importancia en momentos que la realidad argentina es mucho más grave de lo que se dice y que ello se la soslaya con la complicidad de toda la clase política, los medios de comunicación y la clase dirigente en general.

Después de dos años de gestión política inoperante el presidente Macri, a falta de poder mostrar resultados, sigue tratando de vender expectativas a la gente. Con un enorme esfuerzo propagandístico – bancado por las autoridades y apoyado por los voceros y la prensa del establishment – la administración Macri pretende mostrar mínimas mejoras de indicadores estadísticos como signos de  proyecciones halagüeñas y tendencias positivas mientras los datos de la realidad muestran un grave panorama en contrario. Y estos hechos son determinantes en tres aspectos clave y relacionados entre sí: 1. La Política de Gobernar con Deuda, 2. El desequilibrio estructural de las Finanzas Públicas, y 3. La Política Macro-financiera del Banco Central (BCRA).

 

CUADRO DE SITUACIÓN DE LA DEUDA PÚBLICA.

La última información oficial disponible del Ministerio de Finanzas (MF) muestra que el saldo de la Deuda Pública al 31.3.2017 es de 298.000 MD.[1] Ésta es sólo la deuda en cabeza del Estado Central, es decir, que no figuran aquí las deudas de Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios ni Juicios contra el Estado con Sentencia en Firme. Ello significa que la actual administración – como todas las anteriores – mantiene en secreto los montos totales de la Deuda Pública Nacional y no presenta demostración alguna de la capacidad de repago sobre dichas deudas, que siguen creciendo en forma extraordinaria.

La administración Macri heredó del Kirchnerismo un stock de Deuda de 254.000 MD. Esta deuda – pese al discurso del des-endeudamiento K – venía de haberla incrementado en unos 100.000 MD durante sus 12 años de gestión dado que la había recibido en 151.000 MD a mediados del 2003. El nuevo gobierno Macri aumentó la Deuda en unos 35.000 MD en el 2016, tiene previsto por Presupuesto un aumento adicional de la misma en más de 38.000 MD este año 2017 y propone para el Ejercicio 2018 otro aumento ulterior de unos 47.000 MD más (46.400): un total de 120.000 MD de nueva deuda en 3 años (más de la que tomó el Kirchnerismo durante su larga década de gestión).

La estructura de la Deuda Macri empeora hoy no sólo el quantum de las obligaciones (los casi 300.000 MD del último stock) sino también su composición, debido a la proporción creciente de Deuda Externa sobre Deuda Total (más del 35 %), las mayores tasas de interés (del orden de un 6-7 % anual), la menor vida promedio (7.2 años) y el monto rápida y fuertemente creciente de los intereses a pagar). Conforme al PL de Presupuesto 2018 enviado al Congreso el año que viene le caen al gobierno central vencimientos de capital por 66.600 MD y – siguiendo la regla histórica general – la totalidad de ese importe (hasta el último centavo) no se amortiza en forma neta sino que se cancela cubriendo dichas deudas con nuevas deudas, colocando en total nuevas obligaciones por valor de 113.000 MD, o sea, con el aumento adicional citado de los 46.400 MD durante el próximo ejercicio. Esto significa que el MF Caputo estará firmando emisiones de Deuda del Estado el año que viene a un promedio de 6.000 M$ por día.

Pero mientras estos vencimientos de capital se refinancian íntegramente, los intereses correspondientes – en cambio – se pagan y son parte del Gasto Público Corriente; y para el año 2018 esos pagos están previstos en 406.000 M$ (equivalentes a 21.000 MD). Son un promedio diario de 1.100 M$ por día, el equivalente de financiar un hospital público pero que se destinan a cubrir servicios de la deuda financiera del Estado. Con el agravante que no todo este importe de intereses se paga sino que un 30 % de los mismos no se puede pagar y se capitaliza entonces por anatocismo, que es el interés devengado y no pagado que se transforma en capital y devenga nuevos intereses.

Por eso el anatocismo es el sinónimo de la Usura dado que cuando un deudor – como la Argentina de hoy – no devuelve un centavo de capital ni puede abonar la totalidad de los intereses de la Deuda, ello quiere decir que ese deudor – el gobierno Macri – se encuentra en una crisis de Deuda en estado crítico. Según el PL de Presupuesto 2018 los Intereses son el principal rubro neto del Gasto Público: 28 de cada 100 $ que gasta la Administración Central – casi una tercera parte (1:3) – se destinan al pago de estos servicios y, como dijimos, no todos se abonan. Ergo, los Intereses son el principal rubro del Gasto del Estado y, consecuentemente, el principal factor determinante del Déficit Fiscal.

Y la única respuesta de la administración Macri frente a este macro-problema de la deuda es seguir tomando más Deuda. Sin esta Política institucional de Gobernar con Deuda la administración Macri perdería automáticamente tanto su estabilidad financiera como su estabilidad política.

DESEQUILIBRIO FINANCIERO FISCAL

Debido a la distorsión financiera estructural de las Finanzas Públicas, producida por la Política de Endeudamiento sistemático sin capacidad de repago, el gobierno Macri es un gobierno deuda-dependiente y, como tal, sujeto a los condicionamientos de los grupos acreedores del Estado Nacional. Según el PL de Presupuesto – que es el que van a tener que votar o no los legisladores electos el 22.10 – está previsto que se  gaste más en Intereses de la Deuda (406.000 M$) que en Educación (163.000 M$), que en Ciencia/Tecnología (19.000 M$), que en Salud (57.000 M$), que en Defensa (117.000 M$) y que en Seguridad (121.000 M$).

La Inversión Pública – de 210.000 M$ – es la mitad de lo que se paga de Intereses y la relación entre los vencimientos de Capital de la Deuda y el pago de Intereses totales es de 3 a 1. Con los agravantes anotados en el punto precedente acerca de la incidencia anual y promedios diarios que tales vencimientos implican. Todos los medios y la prensa del establishment, el oficialismo macrista, gran parte de la partidocracia del Sistema y la mayoría de los sectores empresariales privados y sus opinólogos viven lamentándose del alto Gasto Público Argentino y del consiguiente Déficit Fiscal que el mismo genera para el Estado pero todos soslayan mencionar siquiera que el principal rubro de ese gasto oficial y la causa de ese Déficit que denostan es la Deuda Pública y sus Intereses.

Ante la gravedad de la situación, los acreedores del Estado – fundamentalmente los acreedores externos – le estén exigiendo a la administración Macri una serie de reformas estructurales que les garanticen que el país va a poder seguir pagando los intereses de la Deuda Pública y, simultáneamente, tomando más endeudamiento aún; y para ello el gobierno necesita lograr y/o combinar mayorías parlamentarias que requieren sus proyectos de ley necesarios para las reformas estructurales previstas con el refuerzo de los nuevos legisladores que el Pueblo va a votar este 22.10.

 

DEUDA Y POLÍTICA DEL BANCO CENTRAL

El BCRA es el principal sostén interno del Sistema de la Deuda Pública Perpetua del Estado Argentino: un sistema organizado sobre la base de una Deuda Impagable, con un crecimiento continuo de nuevas deudas sin capacidad de repago, con el aumento más que proporcional de los Intereses a Pagar por dicha Deuda y con el consecuente Déficit Fiscal creciente que se cubre con más Deuda. Como la recaudación tributaria – impositiva y previsional – es en pesos pero el gobierno tiene que pagar cada vez más deudas en moneda extranjera el Fisco necesita tener un tipo de cambio bajo (dólar retrasado) de modo que dicha recaudación pueda convertirse en mayor cantidad de divisas para poder atender los servicios de la Deuda Externa y también de la Deuda Interna en Dólares.

Para mantener este atraso cambiario el BCRA sube las tasas de interés, a los efectos de atraer capitales especulativos – que son transitorios o golondrina – con los que cubre tres objetivos a la vez: 1. Consigue divisas – vía endeudamiento – para sostener niveles artificiales de reservas internacionales, 2. Aguanta un stock de intervención para poder atender las necesidades de pagos externos del Tesoro, y 3. Favorece los negocios especulativos de los excedentes de capitales financieros privados existentes en el Mundo, que logran así récords de ganancias a costa de los fondos de nuestro país.

El BCRA dice que sube y mantiene elevadas las Tasas de Interés como instrumento contra la Inflación interna pero esta política se ha revelado inoperante hasta el presente para bajar los precios mientras que, en cambio, ha servido para mantener controlada y retrasada la cotización del dólar, que sería el verdadero objetivo concreto de la política de retraso cambiario. Porque, en los hechos, el BCRA no defiende el valor del Peso – carcomido por una inflación que no cesa y del que las altas tasas de interés son también parte componente – sino el valor del Dólar, que el gobierno necesita estable y retrasado para poder garantizar a los acreedores de la Deuda su capacidad de sostener el pago de los intereses crecientes.

La Deuda cuasi-fiscal de Lebacs que el BCRA usa para comprar reservas – una masa hoy de 1.1 B$ (Billones de Pesos) que genera una mayúscula sangría financiera por intereses superior a los 270.000 M$ anuales – y los déficits gemelos nuevamente existentes – Fiscal y Externo – del Estado Central han metido a la administración Macri en un callejón sin salida del que su administración, con total irresponsabilidad financiero-fiscal, pretende salir con la receta de sortear la actual nueva Crisis de Deuda precisamente con más Endeudamiento Público.

Los votantes que concurran a las urnas este domingo 22.10 van así a votar a ciegas frente al silencio y/o la ignorancia de la clase política ante los grandes problemas nacionales de la Argentina y, particularmente, frente al problema insoluble de la Deuda Pública Perpetua que oficialismo y oposición les ocultan y de cuya complicidad se retroalimenta el Sistema de la Deuda.

Mientras tanto, el presidente Macri – en su estilo discursivo más propio de un pastor televisivo que de un jefe de gobierno – sigue hablando mucho y diciendo poco o directamente nada acerca de estos graves problemas financiero-fiscales reales que se siguen agravando día tras día.

Con la desgracia adicional que no se trata ya de una patología exclusiva de los gobiernos de turno sino de toda la clase política nacional (esencialmente de aquélla que tiene representación parlamentaria significativa).

Es el discurso de una generación política sin representación ni legitimidad ciudadana; es el producto de una corrupción derivada de la naturaleza y el financiamiento de los partidarios y de quienes son sus meras figuras visibles: los candidatos como actores que sólo aspiran a ser protagonistas de un único libreto institucional que ya les está escrito de antemano para cualquiera que gane.

Es la muerte de la utopía Democracia en manos de un Electoralismo vacío con que la Partidocracia – en su rol de nueva oligarquía – cubre los intereses de la Plutocracia para la que trabaja: que son los grandes grupos de poder económico-financieros que siguen imponiendo y administrando las Políticas de Estado contrarias a los Intereses Nacionales y que paga todo el Pueblo Argentino.-

[1] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

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Economía argentina 2017, recuperación anémica

Rolando Astarita 20.10.2017.
En las últimas semanas se ha venido afirmando una recuperación de la economía argentina con respecto a la recesión que se produjo entre el tercer trimestre 2015 – cuarto trimestre 2016. El PBI creció un 2,7% en el segundo trimestre con respecto a igual período de 2017, y todo apunta a que prolongaría su crecimiento en el resto del año.

 

Economía argentina 2017, recuperación anémica

Por Rolando Astarita (20.10.2017)

En las últimas semanas se ha venido afirmando una recuperación de la economía argentina con respecto a la recesión que se produjo entre el tercer trimestre 2015 – cuarto trimestre 2016. El PBI creció un 2,7% en el segundo trimestre con respecto a igual período de 2017, y todo apunta a que prolongaría su crecimiento en el resto del año. El estimador mensual de la actividad económica a julio de 2017 dio una variación interanual positiva del 4,9%; el estimador mensual industrial de agosto tuvo una variación interanual del 5,1%; el indicador sintético de la actividad de la construcción (ISAC) a agosto tuvo una variación interanual positiva del 13%; a septiembre la variación interanual de la recaudación tributaria fue del 33%, mayor que la inflación (25% interanual en septiembre); la formación bruta de capital fijo al segundo trimestre tuvo una variación positiva del 7,7% (y 11,5% en construcción), y el consumo privado del 3,8%; el empleo apenas aumentó 1,5% de junio a junio (con fuerte componente de monotributistas comunes y sociales).

Sin embargo, se trata de una recuperación anémica. Básicamente porque la inversión productiva continúa extremadamente débil, crece aceleradamente el endeudamiento y aumenta el déficit en cuenta corriente. Si bien muchos de estos factores fueron señalados por economistas de la oposición, es conveniente repasar algunos datos básicos.


Debilidad de largo plazo de la inversión

En primer lugar, la clave en el desarrollo es la inversión productiva. En otros términos, la reinversión de las ganancias y rentas para la reproducción en escala ampliada del capital (o sea, de la relación de explotación). Y la inversión estatal que facilite o abarate esa reproducción ampliada (inversión en infraestructura; en preparación de la fuerza de trabajo, etcétera).

Pues bien, en términos de PBI, la inversión se mantiene aproximadamente a los mismos niveles de 2015. En el segundo trimestre de 2017 (Indec, último dato disponible), en precios corrientes, la formación bruta de capital fijo representaba el 19,5% del PBI. Es algo más elevada que en 2016 (19%), pero aproximadamente igual a 2015 (19,6%). Considerada en mayor perspectiva, la relación inversión / producto se ubica aproximadamente en el mismo nivel que los promedios de los 1990 y 2000. Nada que altere cualitativamente el carácter tecnológicamente atrasado del capitalismo argentino. Tengamos presente, además, que en la formación bruta de capital fijo el rubro que más incidió fue construcción (que, en su mayor parte, no amplía la capacidad productiva).


Fuerte aceleración del endeudamiento para apuntalar la demanda

En segundo término, ha crecido el endeudamiento externo. Si bien el gobierno ha argumentado que una parte de la nueva deuda se debe a refinanciamiento de deuda anterior, el pasivo del gobierno aumentó en términos netos en forma acelerada. Tomando los datos sobre la Posición de Inversión Internacional (Indec), a fines de 2015 el pasivo del gobierno general era de 73.842 millones de dólares. Al finalizar el segundo trimestre de 2017 fue de 128.670 millones de dólares. Es un crecimiento del 74% en apenas un año y medio.

Es claro que ante la debilidad de la inversión, y la caída del consumo (resultado de la caída de los ingresos por la recesión, más suba de tarifas y caída de los salarios reales entre fines de 2015 y principios de 2017), el gobierno de Cambiemos intentó sostener la demanda mediante la aceleración del gasto. Esto es, apeló a una suerte de keynesianismo “de derecha” (o “bastardo”, como dirían los poskeynesianos). Es posible que esta política haya sido un producto de la resistencia popular y de sectores importantes de la clase obrera al ajuste. En cualquier caso, dada la imposibilidad de financiar el déficit con emisión monetaria, el gobierno recurrió al endeudamiento. Sin embargo, a mediano plazo es insostenible el actual ritmo de incremento de la deuda. Ya en 2018 el pago de intereses de la deuda insumiría el equivalente al 2,3% del PBI (según el presupuesto). Por eso, aunque se cumpliera la meta de bajar el déficit primario, el déficit total, esto es, contando los intereses de la deuda rondaría, en el mejor de los casos, el 5,5% del PBI.


Déficit en cuenta corriente e inversión financiera de corto plazo

Tal vez el punto donde se advierte con mayor claridad la debilidad de la recuperación económica es en el sector externo. Según el Indec, las exportaciones entre enero y agosto de 2017 totalizaron 38.528 millones de dólares, y las importaciones 43.282 millones de dólares; lo que da un déficit acumulado para los ocho meses de 4498 millones de dólares. Además, en las exportaciones siguen teniendo su mayor peso los productos primarios o con escaso valor agregado. Entre las exportaciones de bienes de origen industrial, el mayor peso lo tiene el rubro automóviles, producto de los acuerdos entre las terminales argentinas y brasileñas.

Sin embargo, lo más revelador surge del examen de la cuenta corriente y la cuenta de capitales. Para verlo, tomamos los datos del Banco Central (“Información mensual del Balance Cambiario y evolución de las reservas internacionales”). El acumulado en cuenta corriente de enero a septiembre de 2017 arroja un déficit de 10.356 millones de dólares. El Central registra un superávit en el comercio de bienes de 4416 millones de dólares (la discrepancia con las cifras del Indec se debe a que el BCRA toma en cuenta exportaciones e importaciones pagadas); en servicios la balanza es deficitaria por 8022 millones; por pago de intereses de la deuda el déficit es de 5466 millones; por utilidades y dividendos es de 1578 millones de dólares.

Este déficit fue cubierto, hasta ahora, por las entradas de capitales. Sin embargo, la mayor parte son de cartera (compra de bonos, letras y otros activos financieros). Lo importante es que no son inversiones que agreguen capacidad productiva y tecnológica. Y son altamente volátiles. Veamos con algún detalle su composición.

Los ingresos por inversiones de cartera fueron, siempre para el período enero-septiembre, de 11.432 millones de dólares. En contrapartida, hubo egresos por 4030 millones (o sea, si bien disminuyó la fuga de capitales, continúa conformando un rubro significativo). De manera que el neto en inversiones de cartera fue de 7392 millones de dólares. Por otra parte, las inversiones directas totalizaron 1797 millones de dólares; es menos del 16% de las entradas por inversiones de portafolio. Estamos lejos de la “lluvia de inversiones” que esperaban Macri y su gente.

Naturalmente, esta entrada neta de capitales mantiene apreciado el peso, en tanto los especuladores obtienen jugosas ganancias con el carry trade (ver aquí), y crece el stock de las colocaciones de Lebac: 1,129 billones de pesos a valor nominal. Precisemos que hablamos de un dólar apreciado en relación a la baja productividad de la economía argentina. Y todos conocemos como terminan estas historias: en determinado punto el déficit en cuenta corriente se hace insostenible, por lo cual los inversores desarman sus carteras y corren al dólar, con el resultado de crisis cambiaria, devaluación, caída del producto y empeoramiento vertiginoso de las condiciones de vida de las masas trabajadoras.


El programa de Cambiemos y el chantaje de la huelga de inversiones

La aspiración de Cambiemos pasa, en lo fundamental, por generar las condiciones apropiadas para la reinversión del capital. Por eso su discurso es “si los trabajadores no aceptan peores condiciones laborales o salariales, no habrá inversión. Y si no hay inversión, no hay empleo”. Que es el programa del capital “en general”. O sea, no es el programa de alguna fracción del capital. De ahí la constante referencia de empresarios y políticos a la reforma laboral en Brasil (un ataque en toda la línea a conquistas de la clase obrera). El mensaje “general” de los dueños del capital es “si no nos dan algo parecido, no invertimos”.

Enfatizamos el carácter general del reclamo capitalista porque los autores “nac & pop” y asociados (incluyendo no pocos marxistas) piensan que el gobierno “neoliberal” de Macri representa centralmente al capital financiero (en detrimento del capital industrial y del pequeño y mediano empresario). La realidad es que el objetivo de bajar los costos laborales y debilitar toda forma de resistencia gremial es patrimonio de prácticamente todas las cámaras empresarias. A lo que se suma la exigencia de bajar impuestos y gasto estatal. No es una cuestión de capitales grandes o pequeños; ni de capitales nacionales o extranjeros; ni de los dedicados a servicios o dedicados al agro o la industria. Lo que está en juego es la sustancia de la hermandad de todo el capital: asegurar la generación y apropiación de plusvalía en las mejores condiciones políticas e institucionales. Por eso el optimismo que reinó en el encuentro de Idea no hizo distingos entre ramas de la actividad económica.

En definitiva, el gobierno de Macri está detrás de un programa desarrollista, sustentado en el gran capital, sea industrial, comercial, bancario, agrario. Y en el meollo del asunto también coincide la mayoría del peronismo. Por esta razón la cuestión estratégica para la clase trabajadora es cómo se enfrenta el chantaje de la huelga de inversiones. La insuficiencia de parches reformistas (o estatal nacionalistas) frente a esta ofensiva del capital –que seguramente se acentuará luego de las elecciones- debería ser evidente.

 

 

 

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