LA DEUDA DE MACRI COMO CONTINUIDAD DEL SISTEMA

Alejandro Olmos Gaona 06.06.2017.
Aunque los problemas que ocasiona la deuda pública no son generalmente noticia, los twits de la Sra. de Kirchner y lo publicado sesgadamente en el diario Página 12, han mostrado el peligroso endeudamiento del actual gobierno del que me ocupara en algunos post anteriores.

 

LA DEUDA DE MACRI COMO CONTINUIDAD DEL SISTEMA

Por Alejandro Olmos Gaona (06.06.2017)

Aunque los problemas que ocasiona la deuda pública no son generalmente noticia, los twits de la Sra. de Kirchner y lo publicado sesgadamente en el diario Página 12, han mostrado el peligroso endeudamiento del actual gobierno del que me ocupara en algunos post anteriores.

En los comentarios sobre la deuda siempre se omite hablar de la enorme deuda cuasi fiscal del Banco Central, que el kirchnerismo dejó en 25.000 millones de dólares y que este gobierno ha llevado a la astronómica cifra de 53.000 millones, con tasa de interés promedio del 25.5% lo que supone una notable oportunidad para ganancias fáciles por parte de los grandes inversores.

Pero como siempre las visiones de uno y otro lado responden al interés particular de cada uno, es necesario realizar algunas aclaraciones que estimo pueden aclarar, lo que siempre se trata de oscurecer.

En principio hay una realidad innegable: desde 1984 se está pagando una deuda probadamente fraudulenta en su mayor parte, la mitad de la cual fue constituida por empresas privadas, a las que nunca, durante ningún gobierno se les reclamó lo que el Estado había pagado por ellas. Y a partir de allí ninguno de los gobiernos constitucionales se preocupó por investigarla, excepto durante el primer año del gobierno de Alfonsín donde se investigó la deuda privada en el Banco Central.

Ahora se tiran cifras y la Sra. de Kirchner habla del endeudamiento macrista, y los funcionarios del gobierno, hablan de la deuda heredada que deben pagar.

Para efectuar algunas precisiones me parece importante puntualizar:

1.- La deuda pública dejada por el gobierno kirchnerista a diciembre de 2015 fue de 240.665 millones de dólares, sin contar los valores negociables vinculados al PBI, que el gobierno anterior se negó a contabilizar, lo que sí hizo este gobierno.

2.- La deuda al 31 de diciembre del 2016 es de 288.447 millones de dólares, con los valores negociables incluidos.

3.- Las emisiones de deuda realizadas desde diciembre de 2015 hasta mayo de este año importan la suma de 96.674 millones de dólares, de los cuales se pagaron obligaciones contraídas por el anterior gobierno por 70.713 millones de dólares, lo que supone un endeudamiento real para el período de 26.000 millones de dólares, utilizados en gasto corriente, cubrir déficit y naturalmente fuga de capitales,

4.- Aparte de vencimientos de capital se pagaron intereses por 21.395 millones de dólares, 10.995 en moneda nacional, y 10.400 en moneda extranjera.

5.- Se pagaron a los buitres 15.150 millones de dólares, y quedan pendientes alrededor de 8.300 más.

6,- Se emitieron 55.372 millones de dólares en moneda extranjera y 41.303 millones en moneda nacional.

7.- Como el ex ministro Kicillof, arregló pagarle al Club de Paris 9.500 millones de dólares en cinco años, el actual gobierno ha tenido que pagar una de las cuotas acordadas. Cabe puntualizar que ese acuerdo extremadamente oneroso no fue discutido, y la Argentina se sometió a las cuentas de los países del Club. Me comentaron algunos profesores extranjeros, que los funcionarios del Club, comentaban que la Argentina no había pedido ningún descuento, lo que si se hizo durante la gestión de Alfonsín y la gestión de Menem, donde se obtuvieron descuentos y muchos más años de plazo para el pago.

8.- Respecto a la deuda del Club de París es importante consignar, que en un 60% es deuda dela dictadura militar utilizada en compra de armamentos e importaciones no declaradas, resultando inconcebible que todos los gobiernos constitucionales hayan respetado las obligaciones contraídas por la dictadura.

Como puede observarse una cosa son los discursos del actual gobierno y del anterior, y otra la realidad que surge de las cuentas públicas.

 

37

LA DEUDA PÚBLICA KIRCHNER-MACRI

Héctor Luis Giuliano 26.05.2017.
El gobierno Macri, porque necesita lamentar la pesada herencia recibida y exhibir la corrupción K como distractivo de su descontrol financiero fiscal, de su política irresponsable de gobernar con deuda y de encubrir su propia corrupción (…)

 

LA DEUDA PÚBLICA KIRCHNER-MACRI

Por Héctor GIULIANO (26.5.2017)

El Kirchnerismo y el Macrismo son enemigos íntimos; se necesitan mutuamente:

  • El gobierno Macri, porque necesita lamentar la pesada herencia recibida y exhibir la corrupción K como distractivo de su descontrol financiero fiscal, de su política irresponsable de gobernar con deuda y de encubrir su propia corrupción.
  • La anterior administración K, porque pretende tomar hoy la bandera dialéctica de la oposición política contra un nuevo gobierno neo-liberal y convertirse en portavoz de las críticas contra la política económica y social M como forma de distraer su realidad pasada de inoperancia y falseamiento de la realidad en la gestión de gobierno, su fracaso en materia económico-financiera, su complicidad con la política de endeudamiento del Estado y su corrupción institucional en el manejo de la cosa pública.

Pero cuando estas cosas se observan no desde el llano de una visión inmediata o cortoplacista de los hechos sino desde una óptica más amplia o abarcativa de las Políticas de Estado que fijan las grandes estructuras de poder financiero y económico esta falsa antinomia se revela como las dos caras de una misma moneda, donde los gobiernos de turno terminan trabajando en tándem: uno – a través de todas las torpezas cómplices posibles – deja preparado el terreno y las condiciones para que el otro se declare víctima de tales situaciones heredadas y las utilice como excusa de continuidad y profundización política.

Es la tradicional alternancia de Social-Democracia y Neo-Liberalismo que rige en la Argentina desde hace más de 40 años en el marco del Capitalismo Financiero que maneja los asuntos de Estado de nuestra Patria  y que tiene por eje el Sistema de la Deuda Pública perpetua como instrumento de dominio.

El objeto del presente trabajo es fundamentar estas aseveraciones, acotadas aquí al tema de la Deuda y sus implicancias; y hacerlo más específicamente en función de las declaraciones de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner (CFK) en su programa televisivo de ayer (25.5) por C5N y de las decisiones actuales del gobierno Macri.

  1. Tanto el gobierno Macri como el anterior gobierno Kirchner ocultan la Deuda Pública Nacional, total y consolidada: las cifras del endeudamiento se refieren solamente al Estado Central y no incluyen la deuda de Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios, Banco Central, Deuda Flotante o exigible y juicios contra el Estado con sentencia en firme; por lo que no se sabe cuánto debe en total la Argentina.
  2. La ex presidenta CFK insiste en el mito del des-endeudamiento bajo su gestión, que es falso y engañoso: primero, porque la deuda aumentó más de 100.000 MD (Millones de Dólares) durante los 12 años de administración K – pasó de 152.000 MD a mediados de 2003 a 254.000 MD al fin de su mandato en Diciembre de 2015 – y segundo porque mantiene la formulación engañosa de referirse a la Deuda Externa y no a la Deuda Pública Total.
  3. El Kirchnerismo vivió pagando deuda pública – y deuda externa pública en especial – a niveles históricos récord. CFK se jactó incluso públicamente de ello enfatizando la frase “Somos pagadores seriales” en su discurso del 26.8.2013, donde habló de haber abonado 173.700 MD entre 2003 y 2012.
  4. CFK ratificó esta postura ante la Asamblea General de las Naciones Unidas el 24.9 del año siguiente, donde habló allí de haber pagado más de 190.000 MD desde el 2003 hasta esa fecha.
  5. Con la observación importante que ninguna de estas dos cifras tuvieron luego explicaciones claras y concretas por parte de su gobierno, descontándose que la gran mayoría de tales pagos – o directamente la totalidad – no correspondían a reducciones netas de pasivos sino, en realidad, a la regla permanente de cancelar vencimientos íntegramente con nuevas obligaciones (novaciones con el mismo acreedor y/o con terceros), por lo que no había des-endeudamiento por baja efectiva del monto total adeudado y además, dicho monto seguía creciendo por deudas nuevas adicionales.
  6. Fue la misma época en que su gobierno – el de CFK – presentó ante Naciones Unidas la propuesta de internacionalizar los procesos de reestructuraciones de Deuda Soberana, que era una variante de la ponencia presentada en el 2002 por la vicepresidenta del FMI, Anne Krueger, y cuya finalidad esencial era sustraer los casos de default a la justicia de los países estableciendo un régimen supra-nacional de tratamiento para este tipo de casos.
  7. La misma ex presidenta, que ahora pide revisar y auditar la nueva Deuda Externa Macri, es la que se negó a investigar la deuda heredada e incrementada por su administración K[1] y que luego, tardíamente, hacia finales de su mandato, remató dejando en la inoperancia la Comisión Investigadora de la Ley 26.984[2].
  8. La negativa a investigar la cuestión de la ilegitimidad de la Deuda Pública fue una constante de la administración Kirchner y no difirió en absoluto del mismo comportamiento cómplice de todos los gobiernos de turno anteriores con los acreedores financieros, desde el Proceso hasta nuestros días, siendo ésta la principal clave de sometimiento exigida por dichos acreedores al Sistema de la Deuda y la base institucional del mecanismo de re-endeudamiento permanente o deuda perpetua.
  9. El gobierno Kirchner, como agravante, fue uno de los más fieles cumplidores de los dictados del Fondo Monetario cuando el FMI le exigió – lo mismo que a Brasil – el pago contado total y por anticipado de la deuda bilateral con el organismo (9.530 MD); directiva que la administración K cumplió en forma inmediata – inaugurando con ello su política de pagos de deuda externa con reservas del Banco Central – con el agravante adicional que lo hizo pese a que se trataba del acreedor más cuestionable de nuestro país y que se tenía a favor de la Argentina las graves irregularidades internas del organismo demostradas como producto de la propia auditoria de la Oficina de Evaluación Independiente del FMI. Y con el añadido que ese pago total y por adelantado al FMI se hizo sin desafiliarse del Organismo, que es la única y verdadera forma de liberarse de sus condicionalidades y reclamar la devolución de la cuota-aporte integrada por nuestro país.
  10. La falsía del planteo K con respecto a una supuesta resistencia o confrontación suya frente al problema de la Deuda – una falacia enmascarada bajo el mito del des-endeudamiento – tuvo como remedo, años más tarde (en 2014) el arreglo con el Club de París bajo la gestión Kicillof, por el que nuestro país aceptó pagar un total de otros 9.700 MD, 3.600 de los cuales correspondían a intereses punitorios y compensatorios adicionales a los intereses acumulados por mora.
  11. Peor todavía fue el manejo cómplice e irracional de la administración K en la cuestión de los Holdouts, donde reconoció abiertamente la competencia de tribunales extranjeros en la ciudad de Nueva York, aceptó la validez de las acreencias reclamadas a valor nominal y no a valor de mercado, no objetó las irregularidades manifiestas en las obligaciones de origen y luego de perder los juicios en todas las instancias posibles en los Estados Unidos incurrió al país en un desacato indefendible.
  12. Con el agravante que el gobierno CFK desechó incluso la recomendación de última instancia hecha por el estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton (el mismo que patrocinaba a la Argentina desde los tiempos del ministro Cavallo y sobre el cual pesaban y pesan conflictos de intereses con los acreedores del Estado) en el sentido de declarar nuevamente el default o cesación de pagos frente al problema de las cláusulas RUFO y Acreedor más favorecido, dejando al país en las peores condiciones legales y financieras posibles, que fueron así aprovechadas por el Partido de la Deuda que retorna con el gobierno Macri para llegar a su acuerdo secreto e irrestricto de rendición ante los Fondos Buitre. Pocas veces una administración saliente devino tan funcional a los intereses del sistema de la Deuda y a la nueva administración entrante, con su legión de funcionarios ligados incondicionalmente a los intereses de los acreedores del país y preparados para aprovechar la oportunidad servida en bandeja merced a las torpezas K.
  13. La misma técnica de presentar sus concesiones como supuestas victorias, las aplicó el gobierno K con respecto al Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010, vendido a la opinión pública como un éxito de renegociación cuando fue un allanamiento a las exigencias de los acreedores financieros, sin quitas ni ventajas para nuestro país porque la reducción relativa en los valores de capital fue íntegramente compensada con cupones PBI y las nuevas obligaciones (que en su mayoría correspondían al Megacanje delictivo De la Rúa-Cavallo del 2001) fueron pactadas a una tasa promedio del 8.28 % a 30, 35 y 42 años de plazo, convalidando además la novación de deudas que estaban y están todavía – al menos teóricamente – investigadas por la justicia.
  14. Paradójicamente, el Ministro Lavagna y su Secretario de Finanzas Nielsen – durante el mandato de Néstor Kirchner – esperaban con este acuerdo volver a colocar nueva Deuda Externa en el mercado internacional de capitales (que tal era el objetivo central del nuevo Megacanje K) mientras quedaba abierto el conflicto con los Holdouts por más de 20.000 MD.
  15. Este objetivo de reestructurar Deuda Externa para volver a endeudarse en el exterior fue el mismo que luego retoma el ministro Boudou con su Hoja de Ruta del 2008, que aspiraba llegar a un arreglo con los holdouts y con el Club de París (este último, concretado en condiciones fuertemente gravosas) con la misma finalidad K: volver al mercado global de bonos.
  16. La presidenta CFK critica ahora al presidente Macri por la toma de 97.000 MD de nueva Deuda Externa en lo que va de su mandato – una irresponsabilidad financiera mayúscula que, en lo personal, venimos denunciando en forma permanente – pero omite decir que esa vuelta al endeudamiento externo fue facilitada precisamente por su gestión de “pagadora serial”, que descongestionó parcialmente sus obligaciones externas en aras de volver al Mercado Internacional de la Deuda (el objetivo frustrado del Megacanje K y de la Hoja de Ruta Boudou).
  17. Es notable, por no decir sintomático, que sea justamente esta política sistemática de pago privilegiado de Deuda Externa con Reservas Internacionales – llevada a cabo por la administración K – el único mérito que la nueva administración Macri, la gran Partidocracia con representación parlamentaria y el establishment financiero le reconocen y valoran a la gestión Kirchner para facilitar así la colocación de nuevos bonos en el exterior.
  18. Lo que no pudo lograr la administración K en materia de re-endeudamiento externo es lo que ahora – gracias a su costosa gestión – utiliza, aprovecha y agradece el Partido de la Deuda que adviene nuevamente con el gobierno Macri.
  19. Y todo ello fue producto de la engañosa política de Deuda intra-Estado del gobierno K, que consistió en el pago prioritario y privilegiado de la Deuda Externa con Terceros – Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales – traspasándole así la deuda impagable a los entes del propio Estado Argentino para dejar allanada la vuelta a un nuevo endeudamiento externo del país (que tal era el objetivo declarado de la administración Kirchner bajo las gestiones Lavagna, Boudou y Kicillof, en sus últimas negociaciones para pago a los holdouts a partir del 2015).
  20. La presidenta CFK advierte hoy el peligro cierto de que el dinero de los jubilados se vaya a terminar usando por la administración Macri para pagar Deuda Externa, pero omite decir que su administración – siempre en el marco de su Deuda intra-Estado – dejó el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) de la ANSES comprometido en un 65 % de su monto con deudas impagables del Tesoro Nacional, que su gobierno – a través de la sub-indexación inflacionaria – fue licuando fuertemente el valor de los títulos públicos en pesos que tenía mayoritariamente la ANSES y que la re-estatización de las AFJP por Boudou en 2008 se hizo para poder trasladar al propio Estado la carga de endeudamiento sin capacidad de repago liberando del correspondiente riesgo de insolvencia a los grandes bancos que controlaban dichas AFJP.
  21. Fue algo parecido al rol que jugó con el Kirchnerismo – y que sigue jugando hoy en día – el Banco Nación (BNA), cuya mitad de la cartera de créditos está prestada al Tesoro y/o al Banco Central (BCRA) contra obligaciones igualmente sin capacidad de pago.
  22. Pero seguramente la nota más singular dentro de las declaraciones de la ex presidenta CFK es la que corresponde al rol del BCRA y particularmente a su política de endeudamiento a cortísimos plazos vía Lebac. CFK se escandaliza de la aberrante desproporción actual del pasivo cuasi-fiscal del BCRA en relación a la Base Monetaria (BM) – hecho que, también en lo personal, venimos denunciando desde hace largos años – pero soslaya que dicha política fue desarrollada por su gobierno y con el mismo procedimiento: comprar divisas con deuda para reponer las reservas prestadas al Tesoro para pagar Deuda Externa, mantener artificialmente un retraso cambiario para poder cubrir obligaciones en moneda extranjera y elevar las tasas de interés que paga el BCRA para subsidiar a los bancos y al sistema financiero en general.
  23. Ciertamente la proporción era distinta en cuanto a magnitudes: al fin del mandato K la relación Lebac / BM era de un 57 % (346.300 M$ – Millones de Pesos – sobre 612.300 M$, según datos al 7.12.2015), aunque con un tipo de cambio entonces a 9.73 $/US$. Hoy, bajo la gestión Sturzenegger, dicha relación asciende a más del doble: 123 % (959.400 / 777.700 M$, según datos al 15.5.2017 y con el tipo de cambio 15.48 $/US$).
  24. Entonces, como ahora – con las variaciones de montos señaladas en los dos puntos precedentes – la política financiera del BCRA era básicamente la misma: favorecer el sistema bancario con el subsidio resultante de las altas tasas de interés pagadas por las Lebac y también por las Operaciones de Pase, lo que hizo – bajo la administración K – y mantiene hoy – con la administración M – que los bancos sigan siendo el sector de la actividad económica que mantiene niveles récord de ganancias especulativas a costa del Estado (capitales financieros locales y capitales golondrina externos que lucran con el enorme diferencial de tasas de interés locales e internacionales bajo la política oficial de retraso cambiario para poder pagar servicios de la deuda externa).
  25. Fue y es esta misma política de atraso cambiario combinada con altas tasas de interés, de mantenimiento de un BCRA sin reservas propias sino tomadas con Deuda y de Lebac calzadas con seguros de cambio en el Mercado Rofex y en el MAE que se dio – y amenaza repetirse – el negociado conjunto Kirchner-Macri de contratos de dólar futuro que le costaron al Estado Nacional (y, por ende, al Pueblo Argentino) más de 50.000 M$ por diferencias de cambio después de la macro-devaluación Macri de Diciembre de 2015.
  26. No es casual que en un país donde un tercio de la población se encuentra bajo la Línea de Pobreza, sea el sector financiero-bancario el que mantenga los más altos niveles de rentabilidad.

Hasta aquí, parte de lo que principalmente pueda decirse a raíz de los recientes dichos de la ex presidenta CFK y la realidad concurrente de su política de deuda y financiamiento que hoy el Partido Macrista de la Deuda está llevando irresponsablemente a niveles financieros inmanejables.

Es parte de las Políticas de Estado que la Plutocracia Financiera que rige hoy la vida de las Naciones impone a los pueblos precisamente en contra de los verdaderos intereses del Estado.

[1] En su libro “Después del derrumbe” (editado el 15.4.2003, es decir, apenas pocos días antes de su asunción) el ex presidente Néstor Kirchner anticipaba expresamente que su gobierno no cuestionaría la legitimidad de la Deuda Pública que iba a heredar su administración.

Esta tesitura fue mantenida a rajatabla durante toda la administración K y ratificada incluso por CFK, añadiendo que la posibilidad u oportunidad de haber objetado la cuestión de la Deuda se había perdido por culpa de la administración Alfonsín al no haber planteado el problema inmediatamente después del Gobierno Militar (argumento que era y es parcialmente cierto pero que no inhibe la actitud negativa cómplice de su no investigación).

Esta postura K, efectivamente, no era válida debido a que la Deuda Pública en su conjunto estaba – y sigue estando – en manos de la Justicia (Causas Olmos I – con sentencia del juez Ballestero de Julio 2000 – Olmos II, Megacanje De la Rúa-Cavallo y denuncia Olmos Gaona-Marcos), por lo que la nulidad de origen de las obligaciones sigue estando potencialmente presente.

El hecho de que ninguna de estas causas legales – relacionadas todas ellas directamente con la ilegitimidad de la Deuda – haya avanzado conforme corresponde a los trámites judiciales pertinentes se debe a una complicidad de hecho entre los gobiernos de turno, el Congreso y la justicia federal de la Argentina para no investigar las irregularidades y delitos manifiestos en el origen y evolución de la deuda del Estado.

Y en este plano la corresponsabilidad por la no investigación y/o revisión de los actos ligados al endeudamiento público es común a la administración Macri como a la administración Kirchner y todos los gobiernos precedentes

[2] En Setiembre de 2014 el Congreso Nacional – con mayoría kirchnerista – aprobó esta Ley 26.984, denominada de Pago soberano local que, entre otras disposiciones, creaba por primera vez  (si se soslaya la frustrada Comisión Villada de 1984) una Comisión Investigadora del endeudamiento público argentino.

Esta comisión – que estuvo a cargo del diputado oficialista Eric Calcagno (hijo) – no hizo progreso alguno en su misión, no constituyó grupo de trabajo alguno, desatendió las propuestas en tal sentido de la oposición (concretamente, las del diputado Claudio Lozano), dejó que pasara el tiempo de vigencia del cuerpo y caducó de hecho sin que se debatiera siquiera un borrador de Informe final al respecto.

Pese a la manifiesta irresponsabilidad financiera y a las graves irregularidades que conlleva  el extraordinario nuevo crecimiento de la Deuda Externa que hoy se está produciendo bajo la administración Macri resulta paradójico – por no decir burlesco – que sea la ex presidenta CFK la que ahora pida revisar y auditar la nueva Deuda del Estado.

43

LA DEUDA PÚBLICA: ¿CONSECUENCIA O CAUSA DEL DÉFICIT FISCAL?

Héctor Luis Giuliano. 12.05.2017.
Muy pocos portavoces del establishment reconocen el problema de la deuda pública argentina – y ahora, dentro de la misma, el del fuerte crecimiento de la  deuda externa oficial – pero quienes lo hacen suelen plantear que la cuestión de la deuda es grave (en realidad, gravísima) mas la atribuyen al elevado déficit fiscal producto, a su vez, del alto gasto público.

 

LA DEUDA PÚBLICA: ¿CONSECUENCIA O CAUSA DEL DÉFICIT FISCAL?

Por Héctor GIULIANO (12.5.2017)

Muy pocos portavoces del establishment reconocen el problema de la deuda pública argentina – y ahora, dentro de la misma, el del fuerte crecimiento de la  deuda externa oficial – pero quienes lo hacen suelen plantear que la cuestión de la deuda es grave (en realidad, gravísima) mas la atribuyen al elevado déficit fiscal producto, a su vez, del alto gasto público.

Este planteo es parcialmente falso y en gran medida engañoso porque soslaya que la Deuda – presentada como una consecuencia o resultante del gasto público general – es precisamente uno de los factores determinantes de ese gasto y de ese déficit estatal, porque no sólo es un pasivo que se retro-alimenta sino que sigue creciendo sin solución de continuidad y en condiciones cada vez más gravosas que pesan sobre el cuadro financiero fiscal.

La falta de comprensión de este problema empieza quizás con el hecho que el Presupuesto Nacional no computa como Gasto Público la amortización de los vencimientos de capital de la Deuda Pública.

Este año los vencimientos totales por concepto de capital o principal de la deuda – tomando todas sus diferentes formas o instrumentos – suman según el Presupuesto 2017 (Ley 27.341) 1.042.500 M$ (equivalentes a 58.200 MD).[1]

La totalidad de este monto no se paga o cancela definitivamente sino que se refinancia íntegramente a medida que van cayendo los vencimientos respectivos, esto es, que se paga deuda con deuda vía novación total de las obligaciones – con el mismo acreedor o con terceros – y además se toma más deuda nueva.

Así, durante el año en curso están previstas operaciones de Endeudamiento Público por un total de 1.727.200 M$ (≡ a 96.400 MD), que se usarán para refinanciar totalmente los vencimientos del ejercicio y agregar 684.700 M$ (≡  38.200 MD) por aumento de  deuda.

Ello significa que el gobierno argentino, frente a un quantum de deuda pública sin capacidad alguna de repago, prevé la renovación total de los vencimientos de capital y la toma de más deuda; y que ambas se llevan a cabo bajo la misma modalidad de deuda impagable con refinanciación total.

Esto es importante resaltarlo porque cuando en el Presupuesto se habla del gasto por Deuda Pública no se incluye aquí esta masa de capital sino sólo el pago de los intereses de la Deuda, que son gasto corriente del Estado y que este año suman unos 247.600 M$ (≡ 13.800 MD): un promedio de 680 M$ por día (≡ 38 MD).

De esta manera, el problema financiero insoluble de mantenerse dentro de un esquema de deuda impagable no sólo no se resuelve sino que se agrava sistemáticamente, contribuye a aumentar el gasto público por intereses y, consecuentemente, a incrementar el déficit fiscal.

La evolución rápida y fuertemente creciente de estos intereses de la Deuda constituye uno de los principales factores explicativos del empeoramiento de las cuentas fiscales de la Argentina.

En el corriente año el Presupuesto 2017 prevé el pago de intereses por los 247.600 M$ antes citados mientras que el año pasado éstos habrían sido de 186.500 M$; es decir, que el aumento del rubro de gastos por Intereses fue del 32.3 %, superior al aumento promedio general del gasto publico del 2016, que fue del 22.1 %.

Peor aún, si se tomaran las cifras originales del Presupuesto 2016 el aumento inter-anual habría sido mucho mayor todavía – del 138 % – porque allí los intereses a pagar estaban previstos en 104.100 M$ pero durante el ejercicio – primer año de la gestión Macri – se agregaron unos 83.000 M$ más (en gran medida producto del arreglo con los holdouts y la toma de nueva deuda a tasas más caras).[2]

EL ENMASCARAMIENTO DE LA DEUDA

Desde un punto de vista técnico el inicio de este problema en cuanto a la presentación de los datos financiero-fiscales parte de un planteo discutible.

La Argentina, desde la década de 1980, sigue la Metodología fijada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) que instauró la denominada cuenta Ahorro-Inversión-Financiamiento (AIF), según la cual el Ejercicio Presupuestario no considera como Gasto las Amortizaciones de Deuda del período ni como Ingresos las fuentes provenientes del Endeudamiento Público, que se consignan ambas por separado (“debajo de la línea” según la terminología tradicional) para determinar el Resultado Financiero o resultado final real del año.

Esta presentación es conceptualmente confusa y prácticamente engañosa porque establece una  separación de los movimientos financieros más importantes del presupuesto anual dentro de los gastos y recursos generales del ejercicio – gastos corrientes y de capital – y muestra aparte las amortizaciones y financiaciones del período, derivando el tratamiento de la Deuda del Estado a una proyección de cumplimiento incierto o conjetural, es decir, un cuadro de obligaciones financieras sujeto a negociaciones que se delegan al Poder Ejecutivo.

Otrora no era así: en los viejos manuales de Finanzas Públicas los vencimientos de la Deuda Pública se mostraban – como corresponde – como Gasto Público directo y concreto del ejercicio; y de ello resultaba la necesidad lógica de tener que demostrar cómo se preveía cubrirlos con Recursos del Ejercicio y en qué condiciones precisas.

Ahora, en cambio, se asume que tales vencimientos de deuda no tendrán amortizaciones netas, con extinción de las obligaciones de capital, sino que las mismas quedan sujetas a refinanciación – en el caso argentino, por refinanciación total, hasta el último centavo – dado que se sobrentiende que tales compromisos se cubrirán pagando las deudas con nuevas deudas.

Y esto es así porque se sigue una premisa ideológica o dogmática que sostiene que no hay problema en tomar deuda sin capacidad de repago en forma indefinida – como la que toma la Argentina – mientras haya fondos suficientes para poder vivir pagando los intereses (que son Gasto Público Corriente) y refinanciar entonces permanentemente el capital o principal; a la vez que tomando deuda adicional con el mismo criterio.

Este principio, lógica y financieramente irracional, es la clave del Sistema de Deuda Pública Perpetua que rige en la Argentina desde hace 40 años y que nos mantiene dentro de un esquema inexorable de deuda impagable.

LA DEUDA COMO CAUSA

Una de las claves del funcionamiento impune de este mecanismo de re-endeudamiento permanente es la complicidad de los gobiernos de turno, de la oposición política y de los portavoces del establishment financiero en el ocultamiento a la opinión pública de la deuda como principal factor causal del déficit fiscal.

El Sistema de la Deuda introduce y sostiene una distorsión en la estructura de gastos y de financiamiento del Estado:

  1. En primer lugar, se soslaya la gravedad del peso del monto de la Deuda Pública y el altísimo costo de los Intereses a Pagar por la misma. Este año, los intereses son el 10.4 % del Gasto Total pero constituyen el 20.5 % del Gasto de la Administración Central (247.300 M$ / 1.205.000 M$), ya que los otros dos grandes sectores de la Administración Nacional – Organismos Nacionales e Instituciones de la Seguridad Social – no tienen deuda o bien sus montos son irrelevantes. Esto significa que 1 de cada 5 $ del Gasto Público de la Administración Central se destina a pagar servicios por intereses.
  2. Igualmente se omite comparar el peso relativo por superioridad del gasto público por Intereses de la Deuda con respecto al de los otros rubros más importantes del Gasto Total: 500 M$ de Seguridad, 94.000 M$ de Defensa, 131.000 M$ de Educación, 14.000 M$ de Ciencia/Tecnología, 46.300 M$ de Salud y 153.600 M$ de Energía/Minería, entre otros.
  3. La Ley de Presupuesto – que emite el Congreso – hace una delegación cuasi-irrestricta de las facultades de endeudamiento al Poder Ejecutivo que le permite cualquier cosa en materia de aceptación de costos, honorarios y gastos en la ejecución de la política de endeudamiento del Estado; y de cuyos montos nadie sabe o pide informaciones ni mucho menos explicaciones.
  4. El gasto por la Deuda Pública y el costo de sus Intereses también aumenta el déficit fiscal por la aceptación de condiciones gravosas de endeudamiento y, sobre todo, por la política actual de conversión de Deuda intra-Estado en nueva Deuda Externa oficial, que conlleva la aceptación de altísimas tasas en moneda extranjera y la vulnerabilidad por riesgo cambiario de las nuevas obligaciones.
  5. Para poder garantizar el pago de los nuevos y crecientes servicios de intereses en moneda extranjera – los correspondientes a la deuda actual y los que se prevé requerir como deuda futura – el gobierno Macri, a través del Banco Central (BCRA) mantiene una política de retraso cambiario, porque el Estado recauda en pesos pero los intereses se pagan mayoritariamente en dólares.
  6. Tal atraso cambiario – combinado con las altas tasas de interés que promueve el BCRA – genera recesión económica, con sus secuelas directas de menor actividad y empleo; y con ello se afecta la Recaudación Impositiva y Previsional, que contribuyen también al Déficit Fiscal en forma complementaria al mayor aumento del gasto por intereses y gastos conexos del servicio de la Deuda.
  7. Más aún, el aumento de las tasas de interés que pagan el Tesoro y el BCRA fijan un piso cada vez mayor no sólo al gasto público por este concepto (fiscal y cuasi-fiscal) sino que además su efecto se transmite a toda la Economía en su conjunto, porque la Tasa de Interés también es un factor de Inflación y, como tal, erosiona los recursos del Estado y eleva el Gasto Público.
  8. La combinación oficial deliberada de retraso cambiario y altas tasas de interés locales induce hoy – a niveles históricos récord – el negocio financiero-especulativo que no sólo des-estimula las inversiones directas sino que contribuye a desviar el crédito con destino productivo porque es el gobierno el que absorbe la mayor cantidad de recursos para sostener así el costo del endeudamiento público.

Sintetizando lo dicho hasta aquí (porque la lista de causas y efectos podría seguir): que quienes se rasgan las vestiduras lamentándose de los altos costos reales de las remuneraciones del sector público, de la presión tributaria o de los costos logísticos y laborales existentes en la Argentina, notablemente soslayan incluir este macro-problema o problema fundamental en las finanzas públicas y en la economía nacional que es el de la deuda impagable del Estado y sus consecuencias.

Paradójica, o sintomáticamente, las autoridades gubernamentales y los portavoces del establishment se lamentan así de los costos distorsivos que pesan tanto en la Economía como en las Finanzas Públicas y Privadas pero omiten ostensiblemente mencionar el costo del Sistema de la Deuda Impagable como factor causal y no solamente como consecuencia retro-alimentaria del déficit del Estado.

[1] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

Las conversiones están hechas todas al tipo de cambio de 17.92 $/US$ previsto en la Ley 27.341 de Presupuesto 2017.

[2] Todos estos datos están tomados de los presupuestos nacionales respectivos y/o según los mensajes correspondientes a los Proyectos de Ley del Poder Ejecutivo al Congreso.

32

EL AUMENTO DE LA DEUDA PÚBLICA EN 2016

Héctor Luis Giuliano. 29.04.2017.
El Ministerio de Finanzas dio a conocer el Informe trimestral sobre la Deuda Pública al 30.9.2016 y una Hoja de Avance que resume los totales por grandes rubros de la deuda al 31.12 del año pasado (…)

 

EL AUMENTO DE LA DEUDA PÚBLICA EN 2016

Por Héctor GIULIANO (29.4.2017)

El Ministerio de Finanzas dio a conocer el Informe trimestral sobre la Deuda Pública al 30.9.2016 y una Hoja de Avance que resume los totales por grandes rubros de la deuda al 31.12 del año pasado.[1]

Según esta última planilla el stock de la Deuda Pública del Estado Central a fines del 2016 era de unos 288.500 MD (288.450).

Cotejado con el saldo de la deuda al 31.12.2015, que era de 254.000 MD esto nos da que el aumento de la deuda producido durante el año fue de unos 35.000 MD (34.500).

En ambos casos, para equiparar la comparación de totales, se incluyen aquí los dos rubros principales que la administración Kirchner no tomaba en cuenta: holdouts y cupones PBI; con cifras que el nuevo gobierno Macri blanqueó o incorporó oficialmente al final del 2015 y luego formalizó con los arreglos de pago a los acreedores en Abril del 2016.

La secuencia fue, en este caso, la siguiente:

  1. La administración kirchnerista no consideraba dentro de la deuda oficial la deuda con los acreedores que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 (los holdouts) pese a que esas deudas no fueron desconocidas y que la cuenta de los pasivos seguía creciendo por acumulación de intereses y adicionales por concepto de honorarios y gastos debido a los juicios perdidos en tribunales extranjeros (básicamente, las causas con jurisdicción en la ciudad de Nueva York, a cargo del juez Thomas Griesa).
  2. Hasta finales del mandato CFK la deuda con los holdouts – no computada en el stock total – se registraba en 11.500 MD: 6.100 MD por Capital y 5.400 MD por Intereses.
  3. La nueva administración Macri – apenas asumida – reconoció en firme esa deuda con los holdouts y por el importe total de 18.400 MD: 6.200 de Capital, 5.500 de Intereses y 6.700 MD de Intereses compensatorios o punitorios.[2] Total que subió luego a los 19.000 MD.
  4. El segundo rubro blanqueado como deuda en firme – que también venía heredado de la administración K – fue el valor de los Cupones ligados al PBI, que el gobierno Kirchner rotulaba como Deuda Contingente cuando en realidad era y es deuda en firme, actualmente por valor de unos 13.000 MD (13.500 al 31.12.2015).

Ergo, la suma de ambos rubros – holdouts y cupones PBI – significaron así un aumento del stock de la deuda computada al inicio del gobierno Macri de casi 32.000 MD más a nivel total (31.900 MD, producto de 18.400 del nuevo saldo reconocido a los holdouts más los 13.500 de los cupones PBI) o – dicho en términos reales – de unos 7.000 MD de saldo incremental, debido al aumento de los intereses a pagar a los holdouts (11.500 de los registros estimados contra 18.400 reconocidos).

De todas maneras – y esto es lo importante – este ajuste por incremento de saldos iniciales ya estaba realizado por el nuevo gobierno Macri a fines del 2015, por lo que la comparación ahora contra el stock de la deuda a fines de su primer año de gestión es compatible y arroja el aumento durante el período de los 35.000 MD antes citados (288.500 – 254.000).

Estrictamente hablando, según las cifras oficiales el aumento producido resulta casi el doble porque al incremento real de 35.000 MD habría que sumarle los 32.000 blanqueados o formalizados por el nuevo gobierno Macri; pero lo que cuenta aquí es el aumento efectivo de los 35.000 MD.

Tal incremento de la deuda en el curso del 2016 se corresponde, en principio, con lo previsto en el Presupuesto del Ejercicio – Ley 27.198 – que era un aumento original de 23.400 MD, que luego se amplió en 12.500 MD a los efectos de tomar más deuda para pagar el arreglo con los holdouts (Ley 27.249). En total: unos 36.000 MD.

Sin embargo, y aunque todavía falta la información desagregada sobre Deuda Pública del Cuarto Trimestre del 2016, el aumento real de la deuda habría sido mayor en realidad – de unos 10.000 MD más – a raíz de la cobertura del déficit fiscal creciente con deuda nueva.

Lo que ocurre es que – como ya pasaba bajo la administración Kirchner en los últimos años de su gestión – una gran parte de la Deuda Interna en Pesos, expresada siempre en dólares (que es como se computa el stock de la deuda conforme a la metodología internacional y oficial), se va licuando paulatinamente por la inflación.

El detalle reside en que esta menor deuda interna relativa – que beneficia al Tesoro Nacional vía licuación de sus obligaciones en pesos – implica a la vez, obviamente, un perjuicio en el valor de las tenencias de los acreedores, siendo que el principal tenedor dañado financieramente por tal licuación es la ANSES, que tiene más del 60 % de sus fondos colocados en títulos públicos del Estado Nacional y la gran mayoría de los mismos están en pesos.

Es una de las formas comunes a las administraciones Kirchner y Macri a través de las que el Tesoro fue y sigue compensando el aumento de sus obligaciones en dólares a costa de licuar la deuda en pesos.

La política de pago sistemático y serial – usando las palabras de la propia ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner – de deuda externa con terceros (acreedores privados y organismos financieros internacionales) traspasándola a Deuda interna intra-Estado era preparatoria, en la práctica, de una nueva ola de macro-endeudamiento externo, que no pudo darse bajo la misma administración K pero dejó allanado el terreno para que lo hiciera la nueva administración M:

  1. El gobierno Kirchner, a través de su política de pago de la deuda externa con reservas internacionales del BCRA, liquidó el margen de reservas propias del Banco y descongestionó privilegiadamente el anterior nivel de deuda con acreedores extranjeros pasando dichas obligaciones impagables al propio Estado Argentino para luego irla licuando progresivamente, como ha venido y sigue ocurriendo.
  2. Con este procedimiento, el gobierno K aspiraba volver a colocar deuda en el mercado internacional de capitales, esto es, a volver a endeudarse en el exterior, tal como lo plantearan expresamente en su momento los ministros Lavagna después del Megacanje 2005 y Boudou con su Hoja de Ruta del 2008. Las torpezas cuasi-cómplices de la gestión Kirchner con los holdouts inhibieron la concreción de este objetivo, aunque no sus intentos, como fue el caso de las muy desventajosas concesiones hechas en el acuerdo con los países del Club de París en 2014.
  3. Disminuida así proporcionalmente la participación de la Deuda Pública Externa dentro del Total de la Deuda del Estado, quedaba allanado el camino para poder volver a colocar deuda en el extranjero, como hoy se está realizando en gran escala. Notablemente, es el único mérito que el actual gobierno Macri y todo el establishment financiero le reconocen especialmente a la gestión K.

Este proceso de licuación de la Deuda Interna en Pesos – que como decimos ya se venía dando desde la administración K – sirvió para compensar parcialmente el aumento real de la Deuda Pública: durante el ejercicio 2015 el Estado Central se ahorró así el equivalente a 32.100 MD (!) por ajustes de valuación por concepto de tipo de cambio o devaluación (26.900 MD) y por CER (5.100 MD).

En el año 2014 los Kirchner ya se habían ahorrado – gracias al mismo procedimiento de licuación de la deuda expresada en dólares – 16.400 MD, también por ambos conceptos (15.300  y 1.200 MD respectivamente).

La extraordinaria licuación de deuda en pesos del año 2015 – los 32.100 MD antes citados – correspondieron fundamentalmente a la macro-devaluación Macri de Diciembre, adoptada inmediatamente después de su asunción: el acumulado por diferencias de valuación al 30.9.2015 (última información oficial K) era de sólo 7.000 MD mientras que – como derivado de la devaluación M – el total en dólares licuado por menor valor relativo de la deuda en pesos ascendió a los 32.100 MD.

Sin contar aquí que paralelamente esta macro-devaluación Macri derivó además en un costo financiero para el BCRA de más de 50.000 M$ por cobertura de diferencias en los contratos de dólar a futuro pactados por el kirchnerismo y que dio lugar al escándalo de enriquecimiento ilegítimo de funcionarios, ex funcionarios y empresas vinculadas a la nueva y a la anterior administración de gobierno.

Y ahora, también por el mismo método, la administración Macri – según los últimos datos disponibles – llevaba licuados unos 5.000 MD al 30.9.2016, producto de 6.500 MD por devaluación compensados en este caso parcialmente con un aumento de 1.700 MD por CER, que replica la inflación.

Pero para un análisis final del año habrá que esperar forzosamente la publicación de los datos oficiales que, como siempre, se informan con un desfasaje de largos meses.

Por ahora, sólo se cuenta el total de la planilla resumen de los 288.500 MD, sin el movimiento de Flujos y Variaciones ni demás informaciones del período.

Hasta aquí lo relativamente poco que puede decirse acerca del análisis de los nuevos datos conocidos sobre la evolución de la Deuda Pública durante el año pasado.

En el marco de su política de Gobernar con Deuda y – dentro de la misma – de su nueva oleada de endeudamiento externo en gran escala, la administración Macri no sólo sigue contrayendo deuda a niveles históricos récord sino que lo hace – como se hace siempre – sin demostración alguna de capacidad de repago, lo que viene agravando aceleradamente el cuadro de situación financiera del endeudamiento argentino porque:

  1. Aumenta el stock de la Deuda Pública impagable y con ello aumenta más que proporcionalmente las sumas a pagar por intereses y gastos.
  2. Aumenta cada vez más la proporción de Deuda Pública Externa por reversión de la política kirchnerista de traspaso de obligaciones como Deuda intra-Estado, lo que agrava la vulnerabilidad financiera, cambiaria y jurídica de la nueva deuda.[3]
  3. Disminuye la vida promedio de la deuda, acentuada por las grandes colocaciones de Letras del Tesoro, que son obligaciones de corto plazo, y tiende con ello a concentrarse más peligrosamente aún el perfil de los vencimientos de Capital, lo que a su vez aumenta la velocidad del re-endeudamiento y los canjes más frecuentes de obligaciones del Estado.

La aceleración del presente proceso de endeudamiento público y, particularmente, la mayor proporción de toma de deuda externa replantean así un cuadro forzosamente conflictivo para la economía argentina.

Es el constante condicionamiento global impuesto por el Sistema de la Deuda Pública perpetua – la deuda que nunca se puede pagar y se vive entonces refinanciándola permanentemente a costa de pagar cada vez más intereses – al crecimiento económico nacional.

Un condicionamiento que se articula por combinación de tres variables interrelacionadas: 1) retraso cambiario, para poder cubrir el pago creciente de intereses de la deuda en moneda extranjera, 2) aumento de las tasas de interés locales que – con dólar atrasado – favorecen el negocio de los capitales especulativos, y 3) colocación constante de deuda del Estado – Nación, Provincias y Entes Públicos en general – que potencia el poder de los acreedores de la Deuda Pública y el condicionamiento de los mismos sobre las decisiones de gobierno.

Es la consecuencia de una política de Gobernar con Deuda que supedita al gobierno Macri a la dependencia de los capitales financieros y le condiciona en forma total y absoluta su estabilidad financiera y política.

[1] Los datos de estos informes oficiales corresponden sólo a la Deuda Pública en cabeza del Estado Central, es decir, que no incluyen las deudas de Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios, Banco Central (BCRA) y juicios contra el Estado con sentencia en firme.

De estos rubros sólo se conocen los saldos de la deuda cuasi-fiscal del BCRA y del consolidado de las Provincias:

  • Según el último Balance resumido de Activos y Pasivos del BCRA – al 31.3.2017 – las principales deudas del Banco son 24.100 MD por encaje de depósitos bancarios en moneda extranjera y 12.400 MD por Otros Pasivos (fundamentalmente el Swap con el Banco Central o Banco Popular de China), a lo que debe sumársele el stock de Letras (Lebac) por el equivalente a 59.200 MD: un total de 95.700 MD.
  • Según la última información disponible del Ministerio de Hacienda – que es al 31.12.2015 (más de un año atrás !) – el stock de la deuda pública consolidada de todas las provincias (incluyendo la CABA) era a esa fecha de 269.300 M$, equivalentes a 20.700 MD (al tipo de cambio 13.005 $/US$). Sin incluir Deuda Flotante ni Contingente.

Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares y se expresan con redondeo, de modo que siempre puede haber mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

Fuera de estos dos rubros – aparte del Estado Central – las autoridades tradicionalmente no suministran información sobre la Deuda Pública Nacional o total de todos los pasivos del Estado Argentino.

[2] Este tema ha sido desarrollado particularmente en otro trabajo del autor: Actualización de la Deuda Pública Macri (21.12.2016). Y también fue tocado en varios otros artículos conexos.

[3] Al 31.12.2015 la Deuda Externa del Estado – según criterio de residencia del acreedor – era del 28.5 % del total mientras que al 30.9.2016 (última información oficial disponible) había ascendido al 34.6 %; si bien estos guarismos, en ambos casos, no reflejan la realidad porque no están computados sobre cifras completas.

Por otra parte, la magnitud relativa de las deudas externas siempre – por definición – son relativas dado que la mayoría de las obligaciones están constituidas por títulos al portador que, como tales, son siempre intercambiables desde el punto de vista del domicilio del comprador.

De todos modos, dada la nueva política institucional de la administración Macri de buscar el endeudamiento externo como sostén financiero de su gobierno, la tendencia creciente de la Deuda Externa constituye hoy una previsión cierta.

22

Argentina en el carry trade (o la bicicleta financiera)

Rolando Astarita 11.04.2017.
En la edición del 23 de marzo pasado del Cronista Comercial  se informa que Argentina es uno de los países más redituables del mundo para hacer carry trade (véase Matías Barbería, “Argentina, segunda entre los países más atractivos para el carry trade”).

 

Argentina en el carry trade (o la bicicleta financiera)

Por Rolando Astarita (11.04.2017)

En la edición del 23 de marzo pasado del Cronista Comercial  se informa que Argentina es uno de los países más redituables del mundo para hacer carry trade (véase Matías Barbería, “Argentina, segunda entre los países más atractivos para el carry trade”).

El  carry trade consiste en una operación especulativa consistente en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país e invertir esos fondos a una tasa más elevada en otro país. Por ejemplo, un inversor toma prestado en yenes a tasa casi cero (desde 2012 el yen se utilizó mucho para fondear esta operatoria) y compra dólares australianos con un retorno del 4%. La ganancia además puede elevarse si se aprecia la moneda del país que paga alta tasa de interés; lo cual no es infrecuente (al pasar, señalemos que este hecho es difícil de explicar con la hipótesis de la paridad de intereses, que es estándar en la economía neoclásica). La rentabilidad de la operación también podrá aumentar si se deprecia la moneda del país en el que se fondea la operación. Por el contrario, si esta última moneda se aprecia, puede desaparecer la ganancia o incluso puede haber fuertes pérdidas.

Las operaciones de carry trade se han extendido y profundizado con la globalización financiera. Antes de la crisis de 2007-2009 muchos inversores se fondeaban a baja tasa en yenes o francos suizos y tomaban posiciones largas en dólares de Australia o Nueva Zelanda, o en rand de Sudáfrica; también se tomaba deuda en yenes para hacer colocaciones en dólares de EEUU o libras esterlinas. Luego, y debido a la baja de la tasa de interés en EEUU, el carry trade continuó con monedas que pagaban altas tasas de interés, como el real brasileño o el dólar australiano, con fondeo en el dólar o el yen. Digamos también que actualmente el carry trade en mercados de países atrasados mueve unos dos billones de dólares.

Si bien los países que reciben los fondos pueden experimentar durante un período una relativa bonanza –apreciación de la moneda, financiamiento del déficit-, en la medida en que los fondos especulativos se dirigen a colocaciones de cartera, como bonos y acciones, no hay desarrollo de las fuerzas productivas o es muy marginal. Por eso el carry trade puede ser un factor de agravamiento de una crisis cambiaria y financiera en el país receptor de los fondos. Por ejemplo, un elevado déficit en cuenta corriente, o una deuda creciente y que se advierte impagable, pueden desatar la salida precipitada de fondos. La reversión brusca de los flujos del carry trade empuja entonces a las desvalorizaciones violentas de la moneda, con consecuencias desastrosas sobre el sistema financiero y la economía en general.

Argentina: ganancias financieras y estancamiento

En Argentina el carry trade actualmente es un negocio de alta rentabilidad. Abarca a fondos especulativos internacionales, como también a inversores locales (se puede considerar que también hace carry trade el inversor que especula con ganar colocando fondos a una tasa elevada en la moneda local para volver al dólar en el momento oportuno).  La ganancia está dada, principalmente, por la tasa que pagan las Lebac (letras del Banco Central), pero también por las que se pagan por los depósitos en pesos. Las Lebac actualmente rinden un 24% anual (desde fines de marzo el Banco Central intervino en el mercado secundario para aumentar su rendimiento en 200 puntos básicos), y los grandes depósitos un 19,6%. Agreguemos que con las operaciones de pases pasivos (el BCRA vende al contado un título al banco y luego se lo recompra a un precio pactado a los siete días) los bancos también obtienen un bonito rendimiento del 22% (24% de tasa menos 2% por ingresos brutos); aunque por estos días han desarmado pases para ir a la compra de Lebac, más redituable (y al momento de terminar esta nota el BCRA decidió aumentar todavía la tasa de pases a 7 días al 26,25%).

En cualquier caso, con un dólar planchado, la ganancia, medida en dólares, es gigantesca. Pero para prevenir el riesgo de una devaluación del peso, muchos inversores recurren al mercado de futuros. Esto es, a la par que coloca los fondos en letras o depósitos, el inversor compra dólar a futuro para asegurarse la salida de los pesos a un precio dado. La diferencia entre el precio del dólar hoy y el precio del futuro es lo que se llama la tasa implícita en futuro; hoy ronda el 18%. De manera que alguien que compra Lebac y se asegura con futuro (o sea, paga una tasa del 18% para hacerlo) está realizando una diferencia, libre de riesgo, del 6%. Como punto de referencia, tengamos en cuenta que el bono a 10 años del Tesoro de EEUU rinde 1,9%.

Se trata entonces de ganancias obtenidas por especulación, sin que haya inversión productiva. Es pura bicicleta financiera y apropiación de plusvalía a través de canales estatales. Aclaremos que no se trata solo de los bancos, ya que muchas  empresas, e incluso muchos medianos inversores, están apostando a las Lebac. La contrapartida es que por intereses de Lebac el BCRA está pagando mensualmente 177.000 millones de pesos. El argumento monetarista para sostener esta política es que se busca frenar la inflación absorbiendo masa monetaria del mercado. Hemos discutido este enfoque en otra nota, en referencia a las explicaciones sobre inflación (ver aquí). Ahora lo importante es que el BCRA está anclando el precio del dólar como forma de frenar el alza de precios, y la entrada de fondos líquidos especulativos es funcional a este objetivo.

Destaquemos que, paralelamente, ha crecido la deuda externa: la suma de pasivos del sector público y privado en moneda extranjera aumentó, en un año, en 40.500 millones de dólares. Es un aumento del 26%. La deuda total es de unos 210.000 millones de dólares. La deuda del sector público aumentó en 41.700 millones de dólares desde que asumió Macri; es un 40,9% de incremento (Infobae, http://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2017/01/25/la-deuda-externa-bruta-ya-supera-los-usd-210-000-millones/). No hay manera de sostener la economía a este ritmo de endeudamiento. Y la deuda externa puede llegar a ser un factor detonante para una reversión brusca en los movimientos del dinero.

Naturalmente, la entrada de capitales financieros especulativos ahora aprecia la moneda argentina. No es entonces una apreciación que sea expresión de una mejora estructural de la economía, basada en el desarrollo de las fuerzas productivas, en el aumento de la productividad. De hecho, la inversión productiva sigue sin repuntar: en 2016 la inversión bruta fija (medida a precios corrientes) fue de apenas el 14,8% del PBI, el nivel más bajo de la serie del Indec desde 2004. Dada la baja productividad de la industria, muchos empresarios dicen que con este dólar no pueden competir. De ahí también el ataque del Gobierno y las cámaras empresarias al salario –perdió por lo menos seis puntos porcentuales solo en 2016- y a las condiciones de trabajo. Los acuerdos de productividad por sector, realizados con la complicidad de la burocracia sindical, son una muestra. Una vez más se comprueba que la política monetaria “dura” es un arma puesta al servicio del aumento de la explotación del trabajo. La alternativa, de todas maneras, sería una fuerte devaluación, acompañada de una política de contención de salarios. Aunque por ahora no se advierte que haya sectores importantes del capital detrás de esta salida devaluatoria.

En este marco entonces el aumento de las reservas internacionales a 52.000 millones de dólares no significa mucho. Como ha sucedido en otros períodos, la política de anclar el dólar para frenar la inflación, sin mejora significativa de la inversión, más endeudamiento para cubrir déficit fiscal, es solo una receta para nuevas crisis.

8

La nueva deuda externa de Macri

Héctor Luis Giuliano 12.04.2017.
Días pasados el INDEC dio a conocer las últimas informaciones sobre la Deuda Externa de la Argentina: 192.500 MD (Millones de Dólares, con redondeo) a fin del 2016 (…)

 

La nueva deuda externa de Macri

Por Héctor GIULIANO (12.4.2017)

Días pasados el INDEC dio a conocer las últimas informaciones sobre la Deuda Externa de la Argentina: 192.500 MD (Millones de Dólares, con redondeo) a fin del 2016.

Aclaremos que se entiende por Deuda Externa la suma de deudas pública y privada, esto es, la deuda contraída con residentes en el exterior tanto por parte del Estado Argentino – a través de todos sus organismos públicos y todos sus niveles (Provincias, Municipios, Bancos Oficiales, Organismos Nacionales, etc.) – como por parte de entidades privadas (Empresas y Bancos).

Esto es importante tenerlo en cuenta porque muchas veces se habla erróneamente de la Deuda Externa como sinónimo de la Deuda Pública cuando sólo una parte de ella es externa.

DEUDA PÚBLICA Y DEUDA EXTERNA.

La Deuda Pública Total informada por el gobierno Macri era al 30.9.2016 (última información disponible) de 264.600 MD.

Esta deuda es sólo la que corresponde al Estado Central, es decir, sin contar la deuda de Provincias, Municipios, Banco Central (BCRA), Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios y juicios contra el Estado con sentencia en firme.

Todavía no hay datos oficiales desagregados a esa fecha porque los Informes de Deuda Pública del Ministerio de Economía – hoy Ministerio de Finanzas – son trimestrales y del tercero sólo se cuenta con una hoja de avance o resumen de importes totales por rubro.

Del último Informe que sí se tienen datos más detallados  es al 30.6.2016, aunque los mismos están dados sobre un total que era entonces de 258.200 MD y que muestran, a esa otra fecha, lo siguiente:

a) La Deuda Externa Pública – según criterio de residencia del acreedor, que es la metodología internacional de cómputo al respecto – era de 81.000 MD: el 34.3 % de la Deuda Pública Total; pero está medida no sobre el total de los 258.200 MD sino sobre un total algo menor, de 236.100 MD.

b) Estos 236.100 MD – 22.100 MD menos que el total oficial general – se explicarían porque a los efectos del cálculo no se consideraron aquí los 13.400 MD de cupones PBI ni el saldo todavía pendiente de pago de la deuda con los Holdouts, que sumaba a esa fecha unos 8.800 MD. Esta última cifra es la mitad del total de la deuda con los acreedores que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 (los Holdouts) según fue reconocida por la administración Macri (19.000 MD en total).

c) La Deuda Externa (por criterio de residencia del acreedor) es distinta de la deuda por tipo de moneda que – siempre al 30.6.2016 – era de un 28 % del total en pesos y un 72 % en moneda extranjera. Aunque cabe precisar que esta información por tipo de moneda se calcula sobre otro total diferente, que es de 244.800 MD (no los 258.200 MD ni los 236.100 MD) porque aquí no se estarían tomando como deuda los 13.400 MD de cupones ligados al PBI (pese a que son deuda en firme – y no deuda contingente – que están en su mayoría en moneda extranjera y que además son en su casi totalidad deuda externa).

La falta de criterios claros y completos son tradicionalmente parte de las falencias y/o insuficiencias en las informaciones oficiales acerca de la deuda pública en general. Pero, de todos modos, de esto se colige entonces que más del 72 % de la Deuda Pública Total está en moneda extranjera y que más del 34 % – también del total – es Deuda Externa.

O sea, que las relaciones son aproximadamente inversas:

–           Por la metodología oficial de criterio de residencia del acreedor más del 34 % de la Deuda del Estado Central es Deuda Externa y el 66 % restante es Deuda Interna. Pero

–           Por Tipo de Moneda en que está contraída esa deuda, un 28 % está en pesos y el 72 % restante está en moneda extranjera.

–           Esto se explica porque una gran parte de la deuda en moneda extranjera es Deuda Interna, asumida por el Tesoro Nacional con organismos del propio Estado (fundamentalmente con el BCRA y otros entes oficiales, como el caso del BNA-Banco Nación Argentina): esto es, Deuda intra-Estado.

–           Habiendo además una proporción, hoy fuertemente creciente, de deuda interna o local en moneda extranjera contraída con acreedores privados.

La disparidad entre totales de referencia oficiales y poca claridad o directamente insuficiencia de datos en la presentación de los Informes trimestrales de Deuda Pública – unida a la imposibilidad de acceso a la documentación del Ministerio de Finanzas, que es secreta – por lógica dificultan mucho la tarea de análisis de los conceptos y cifras contenidos en las comunicaciones de Gobierno.

ESTRUCTURA DE LA DEUDA EXTERNA.

Aclarado, en principio, el aspecto conceptual y técnico de la cuestión, vayamos a los últimos datos oficiales dados a conocer hace pocos días (comunicado del 29.3 pasado).

Según información del INDEC con datos a fin de 2016 la Deuda Externa bruta de la Argentina era a esa fecha de 192.500 MD, con la  siguiente composición:

  1. Sector Público y BCRA   127.500 MD
  2. Sector Privado                  65.000 MD
  • Empresas 61.000 MD
  • Bancos       4.000 MD
  • Total Deuda Externa        192.500 MD

Esto es, que el 66.2 % de la Deuda Externa Total es Deuda Externa Pública y el 33.8 % restante es Privada.

El stock de la Deuda Externa era de 170.400 MD a fin de 2015, lo que implica que la deuda aumentó unos 22.100 MD durante el primer año de la gestión Macri, es decir, un 13 %.

Este aumento se debió fundamentalmente al aumento de la Deuda Externa Pública, que pasó de 101.700 MD en 2015 a 127.500 en 2016: un incremento de 25.800 MD (25.3 %).

En el mismo período la Deuda Externa Privada bajó en 3.800 MD: de 68.800 a 65.000 MD.

El motivo principal de suba de la deuda externa del Estado fue la colocación de bonos y títulos públicos – por 35.600 MD – de los cuales una parte (12.500 MD) se emitieron para pagar deudas con los Holdouts, si bien a fines del 2016 restaban pagar 8.800 MD que – como dijimos – es aproximadamente la mitad de la deuda reconocida por la administración Macri a los Holdouts (después de haberse colocado los 12.500 MD con ese objeto).

CAMBIOS EN LA DEUDA EXTERNA  

Durante el primer año de gestión de la administración Macri se han producido – y se siguen produciendo – importantes cambios tanto por aumento del stock de la Deuda Externa Pública como por modificación en su estructura o composición.

El hecho que hoy (12.4.2017) todavía no se tenga noticia oficial ni extra-oficial del cierre de la Deuda Pública Total al 31.12.2016 – que debiera complementar los datos del INDEC sobre la Deuda Externa y esclarecer lo ocurrido durante el año – limita obviamente las posibilidades de analizar las variaciones producidas con el nuevo endeudamiento del Estado, habida cuenta que – como se explicó antes – el último Informe de Deuda es al 30.6 del año pasado y que al 30.9 sólo se cuenta con una hoja de avance o resumen de totales por rubro.

Sin embargo, sobre la base de los datos parciales conocidos hasta la fecha, es posible adelantar algunas observaciones relevantes:

  1. En el marco de su política de gobernar con deuda, el nuevo aumento de la deuda externa del Estado constituye un capítulo consustancial a la gestión del gobierno Macri: si la actual administración no puede seguir sosteniendo sus finanzas públicas con endeudamiento sistemático pierde su estabilidad financiera, económica y política.
  2. Este aumento de la Deuda Externa Pública sería hoy superior al aumento de la Deuda Interna y explicaría – en medida determinante – el por qué de la política de retraso cambiario llevada a cabo desde el Banco Central (BCRA) con el objetivo de garantizar a los acreedores externos el pago de los servicios de esta deuda exterior (que son exclusivamente servicios por pago de intereses y no por capital o principal, ya que éste se refinancia íntegramente al vencimiento y además se toma más deuda).
  3. El gran aumento de la Deuda Externa en curso – aparte de su crecimiento en gran escala – tiene la característica fundamental de revertir el mecanismo de la Deuda intra-Estado de la administración Kirchner, en función de la que el gobierno pagaba privilegiadamente la Deuda Externa con Terceros (Acreedores privados y Organismos Financieros Internacionales) a costa de traspasar obligaciones impagables al propio Fisco.

Esto último es de esencial importancia para comprender cuál fue el verdadero rol del gobierno kirchnerista en materia de Deuda Externa:

  1. La administración K batió récords históricos de pago de la Deuda Externa de la Argentina, sin objeción alguna sobre su ilegitimidad y sin reconocimiento de la real insolvencia fiscal para poder atender los servicios de Intereses y Capital de la misma.
  2. Esta política de pagos a ultranza de la Deuda Exterior del Estado se hizo cancelando la mayor parte de esas obligaciones a su vencimiento con nuevas deudas contraídas con entes públicos, fundamentalmente: el BCRA (a través de su política de pagos externos con reservas internacionales), la ANSES (utilizando la mayoría de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Jubilatorio – el 65 % de este FGS – para prestarlo al Tesoro para que éste pague Deuda en pesos y moneda extranjera) y el Banco Nación (BNA, que tiene la mitad de su cartera de créditos prestada al Estado), como así también toda una larga lista de organismos nacionales transformados desde entonces en los principales acreedores del Estado; dándose así la paradoja de que más del 60 % de la Deuda Pública – deuda sin capacidad alguna de repago – pasó a estar en manos del propio Estado.
  3. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se jactó incluso de haber convertido a la Argentina en pagadora serial de su deuda externa y pública en general, aduciendo haber abonado el país – en el período 2003 y 2012 – entre 173.700 MD (discurso al pueblo argentino de Agosto 2013) y más de 190.000 MD (discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas de Setiembre 2014); cifras éstas que – por otra parte – eran notoriamente inexactas, porque no se trataba de amortizaciones netas sino de novaciones de deuda,  y a la vez engañosas en boca de un gobierno que vendía la imagen de estarse “des-endeudando” mientras la deuda pública aumentaba 100.000 MD durante todo su mandato (150-152.000 MD a mediados de 2003 contra más de 250.000 MD a fines de 2015).

La política de pagos sistemáticos de la deuda pública externa por parte de la administración Kirchner – que descongestionó una gran parte de los pasivos externos del Estado – fue funcional a la nueva ola de endeudamiento Macri, que notablemente el único mérito que le reconoció a su antecesora – junto con todo el establishment financiero y la partidocracia parlamentaria – fue haber bajado el nivel del endeudamiento externo, de modo de allanar el camino a la vuelta de la Argentina al Mercado Internacional de Capitales, es decir, para volver a endeudarse en el extranjero (que era el mismo objetivo planteado en su momento bajo la gestión del ministro Lavagna – después del Megacanje 2005 – y luego bajo la gestión Boudou).

Se trataba, en realidad, de dos pasos sucesivos dentro de un mismo proceso o ciclo de re-endeudamiento público:

  • Un gobierno de discurso confrontativo pero que pagó a ultranza su deuda externa. Y
  • Un nuevo gobierno que, con la bandera de una reinserción de la Argentina en el mundo, capitaliza ese descongestionamiento de la deuda externa para volver a endeudarse.

Que esto fue así, y no a la inversa, lo demuestran los hechos porque la administración Kirchner siempre se negó a plantear la cuestión de la ilegitimidad de la enorme e impagable Deuda del Estado, que como agravante la aumentó y que cifró incluso sus esperanzas en volver a retomarla tratando de llegar a sucesivos acuerdos con los acreedores para poder endeudarse de nuevo en el exterior.

De allí que ahora vivimos el principal cambio en curso operado con y por el gobierno Macri: la reconversión o nuevo traspaso de la Deuda Pública Interna intra-Estado de la administración kirchnerista a la nueva ola de endeudamiento externo en gran escala de la administración macrista.

Uno de los principales errores de interpretación del actual momento financiero, económico y político que vive nuestro país reside precisamente en no percibir la naturaleza y magnitud de este rol complementario o trabajo en tándem Kirchner-Macri realizado en materia de Deuda Pública.

58

«Fue muy raro que me saquen de Time Warp por ir muy rápido»

Federico Delgado 03.04.2017.
Así lo afirmó el fiscal federal en  AL DORSO. Manifestó «que la justicia está muy mal, que a él lo sacó la Cámara por ir muy rápido». Por su parte, afirmó que le da impotencia y un poco de vergüenza como actúa la justicia, y que uno de los imputados lo amenace por televisión. «Se perdió una gran oportunidad, en un año teníamos una causa para elevar a juicio, pero por distintas chicanas, por un uso particular de las normas y por connivencias que sospecho, se perdió la posibilidad de mostrar que la justicia puede actuar con celeridad», ratificó en Al Dorso (…)

 

«Fue muy raro que me saquen de Time Warp por ir muy rápido»

Entrevista a Federico Delgado (01.04.2017)

Descargar Audio 

Así lo afirmó el fiscal federal en  AL DORSO. Manifestó «que la justicia está muy mal, que a él lo sacó la Cámara por ir muy rápido». Por su parte, afirmó que le da impotencia y un poco de vergüenza como actúa la justicia, y que uno de los imputados lo amenace por televisión. «Se perdió una gran oportunidad, en un año teníamos una causa para elevar a juicio, pero por distintas chicanas, por un uso particular de las normas y por connivencias que sospecho, se perdió la posibilidad de mostrar que la justicia puede actuar con celeridad», ratificó en Al Dorso.

 

Delgado analizó el sobreseimiento apresurado dispuesto por la justicia a Gustavo Arribas 

Descargar Audio 

Descargar Apelación del Fiscal al sobreseimiento de Gustavo Arribas 

 

Federico Delgado analiza la actualidad de las distintas causas vinculadas a la deuda pública 

Descargar Audio 

 

 

 

 

 

 

8

Deuda, Macri y Correo Argentino

Alejandro Olmos Gaona 04.03.2017.
 La actualidad de la deuda pública argentina en el gobierno de Macri, las causas de los «Panamá Papers» y el negociado del Correo Argentino, fueron algunos de los temas analizados por el historiador Alejandro Olmos Gaona. El récord de endeudamiento público de enero 2017 por 17.000 millones de dólares, y el decreto de necesidad y urgencia 29/2017 por medio del cual se autoriza a los Ministerio de Hacienda y Finanzas a endeudarse por 20.000 millones de dólares (…)


Deuda, Macri y Correo Argentino

Entrevista Al Dorso (04.03.2017)

La actualidad de la deuda pública argentina en el gobierno de Macri, las causas de los «Panamá Papers» y el negociado del Correo Argentino, fueron algunos de los temas analizados por el historiador Alejandro Olmos Gaona. El récord de endeudamiento público de enero 2017 por 17.000 millones de dólares, y el decreto de necesidad y urgencia 29/2017 por medio del cual se autoriza a los Ministerio de Hacienda y Finanzas a endeudarse por 20.000 millones de dólares.

Deuda en números 

  •  En el 2016 se pagó 150.000 millones de pesos en concepto de intereses de los Lebacs.
  • La deuda en Lebacs asciende a u$s 47.000 millones de dólares. Lo principales tenedores son los bancos extranjeros y nacionales.
  • Proyecto para endeudarse en el 2017 por 94.000 millones de dólares entre deuda interna y externa.
Enero 2017: Durante el primer mes de 2017 el gobierno Macri ha colocado deuda pública directa – es decir, sólo deuda de la Administración Central – por más de 17.000 MD (Millones de Dólares):
  • Nuevos desembolsos provenientes de organismos financieros internacionales, particularmente la CAF-Corporación Andina de Fomento, que acordó un nuevo préstamo a la Argentina por 400 MD para el Paseo del Bajo, en la CABA (plazo a 15 años con 4 de gracia).
  • Un préstamo de 6.000 MD a 18 meses de plazo y tasa de interés nominal del 3.8 % anual (2.9 % más Libor 0.9), con garantía de títulos Bonar 24; otorgado por los bancos BBVA (Bilbao Vizcaya Argentaria), Citibank, Deutsche Bank (DB), HSBC (Hong Chan), JP Morgan y Santander. Son los mismos bancos que actúan como colocadores de bonos en el exterior y se entiende que este crédito consorciado y a corto plazo (un año y medio) actúa en la práctica como préstamo-puente dentro del escalonamiento de la colocación de bonos según el Programa Financiero 2017.
  • Dos nuevos títulos por 7.000 MD, bajo ley extranjera de Nueva York: uno, a 5 años de plazo (vencimiento 2022) por 3.250 MD con tasa de interés de 5.625 %; y otro a 10 años (2027), por 3.750 MD con tasa del 7.0 %.
  • Nueva Deuda intra-Estado (una modalidad inaugurada y utilizada abusivamente por la administración Kirchner), proveniente de Adelantos Transitorios en curso del BCRA (dentro de un margen anual autorizado por 150.000 M$-Millones de Pesos) y otras obligaciones colocadas en distintos entes oficiales, como el FGS-Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES (una letra por 17.000 M$ a un año de plazo)  y el BNA-Banco Nación (un Bono del Tesoro – conocido o refrendado por Resolución E 16/2017, del 9.2 – por 25.000 M$ y vencimiento en Agosto de 2019).
  • Letras de Tesorería (Letes) por unos 2.000 MD, emitidas en dólares durante el mes, como obligaciones financieras de muy corto plazo (90 y 180 días, a tasas del 3.0 y 3.3 % respectivamente).
  • Este monto a emitir – que ya está aceleradamente en curso – expresado en pesos es de 1.727.500 M$ (96.400 MD x 17.92 $/US$), una suma que consolidando toda la deuda en valor absoluto equivale al 73 % del Gasto Público Total del Ejercicio 2017, que es de 2.393.600 M$ (≡ 131.900 MD).
  • Según el Programa Financiero 2017 – dado a conocer a principios de Enero – el gobierno prevé emitir deuda por algo más que el total presupuestado: unos 40.350 MD (consolidando siempre las colocaciones en diversas monedas), de los que la mitad (20.000 MD) serían Deuda Externa.
24