EL ARREGLO CON EL FMI EN LA CUERDA FLOJA

Héctor Luis Giuliano. 01.04.2019. El fracaso de la Política Financiera del gobierno Macri – que comprende las Políticas Monetaria, Cambiaria y Bancaria – experimentó un nuevo golpe de Mercado a comienzos de Marzo con la mini-corrida de Bancos y grandes Fondos de Inversión (Internacionales y Locales) hacia el dólar, lo que elevó aún más la cotización de la divisa y motivó un aumento adicional de la Tasa de Interés de Referencia del BCRA con el argumento de contenerlo, pese a que dicho aumento no se demuestra en los hechos que  sea garantía de la estabilidad cambiaria (…)

 

EL ARREGLO CON EL FMI EN LA CUERDA FLOJA

Por Héctor GIULIANO (30.3.2019)

El fracaso de la Política Financiera del gobierno Macri – que comprende las Políticas Monetaria, Cambiaria y Bancaria – experimentó un nuevo golpe de Mercado a comienzos de Marzo con la mini-corrida de Bancos y grandes Fondos de Inversión (Internacionales y Locales) hacia el dólar, lo que elevó aún más la cotización de la divisa y motivó un aumento adicional de la Tasa de Interés de Referencia del BCRA con el argumento de contenerlo, pese a que dicho aumento no se demuestra en los hechos que  sea garantía de la estabilidad cambiaria. En el contexto de la trampa Tipo de Cambio-Tasa de Interés los capitales especulativos siguen marcándole el paso a la administración macrista con su carta financiera extorsiva básica y clásica: me das más Tasa o me voy al Dólar. Y el gobierno, en línea con el interés de los acreedores financieros del Estado procedió y procede, como siempre, a favor de los mismos.

EL VIAJE DE DUJOVNE A WASHINGTON

Este episodio dentro de la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina es el resultado del endeudamiento acelerado e irresponsable del gobierno Macri – desde el inicio de su gestión – al contraer obligaciones financieras en gran escala sin la más miserable capacidad de repago y con un consecuente crecimiento de los Intereses a pagar más que proporcional al incremento del stock de Capital.

Ante el agravamiento de la situación el Ministro de Hacienda Dujovne viajó de urgencia a Washington para solicitar más ayuda al Fondo Monetario Internacional (FMI) y también a la Tesorería de los Estados Unidos:

  • La entrevista con la Directora-Gerente del FMI, Christine Lagarde, tenía por objeto central tratar de asegurar el nuevo desembolso de los 10.800 Millones de Dólares (MD), que debiera autorizar el Fondo si el mismo se aprueba en la reunión del Directorio Ejecutivo (Board) fijada para el 5.4. Y
  • La entrevista con el Secretario del Tesoro Norteamericano, Steven Mnuchin, habría tenido una doble finalidad: confirmar la continuidad del respaldo de la administración Trump al programa del préstamo Stand-By (SBA) del FMI y sondear la posibilidad de una ayuda directa complementaria del gobierno estadounidense (punto éste último que parece no haber prosperado).

El cuadro de situación era y sigue siendo particularmente tenso a raíz de la incapacidad de la actual administración de contener la Inflación interna, de controlar el valor del Dólar y de poder detener el incremento de un nivel de tasas de interés que es literalmente destructivo para la Economía. La necesidad de mantener este canal de asistencia externa es vital para el presidente Macri porque de ello depende total y absolutamente la supervivencia financiera y política de su gobierno durante los siete meses que le quedan hasta las elecciones de Octubre del corriente año.

LA MISIÓN CARDARELLI

En Febrero pasado la misión del FMI a cargo del italiano Roberto Cardarelli concluyó su tercera revisión del Acuerdo Stand-By suscripto con nuestro país en Octubre pasado. Este arreglo – cabe recordarlo – es un acuerdo modificado después del fracaso del primer SBA, que había sido firmado en Junio y que motivara un desembolso inicial de 15.000 MD que terminaron en su mayoría sosteniendo no ya el Déficit Fiscal, como era su objetivo declarado, sino sosteniendo el tipo de cambio y financiando así la fuga de capitales. Conforme la normativa estándar del Organismo, la Misión del FMI confecciona y eleva un Informe Técnico con sus conclusiones y/o recomendaciones al Board, informe que no es vinculante porque el Directorio puede tomar – y de hecho así lo hace – una decisión de carácter político más que técnico económico-financiero, según el grado de apoyo que quiera darle al país deudor, que en este caso es la Argentina.

Sin embargo, esta vez ocurrió un hecho algo infrecuente dado que Cardarelli emitió – a través del FMI (según el Comunicado 19/78, del 18.3.2019) una opinión personal respecto de la última revisión efectuada, en la que dijo – entre otras – algunas cosas importantes:

  1. a) que la Inflación Argentina sigue siendo muy alta, que la lucha contra la Inflación es un proceso largo y que el BCRA deberá redoblar sus esfuerzos para controlar la Base Monetaria (BM).
  2. b) que en función de este planteo las autoridades del BCRA acababan de extender el congelamiento de la BM de Junio a Noviembre del corriente año, lo que implica el compromiso argentino de mantener su política de contracción monetaria en curso durante todo el ejercicio (siendo que la directiva correspondiente fue transmitida a Buenos Aires en el mismo día por el Ministro Dujovne e implementada de inmediato por el presidente del BCRA Sandleris). Y
  3. c) que el personal técnico del FMI apoya la venta de 60 MD diarios por parte del Tesoro a partir del 15.4, que representa un monto de 9.600 MD por el resto del año, que se tomaría del próximo desembolso y que se destinaría en la práctica a sostener el tipo de cambio.

Por otra parte, y aunque el Comunicado no lo plantea taxativamente, se dice que el representante del FMI habría expresado preocupación por los niveles insuficientes de Recaudación Fiscal – afectados por la recesión económica provocada justamente por el Plan de Ajuste dictado por el Fondo – y por el dudoso cumplimiento de las Metas Fiscales y Financieras del año. Estas observaciones o comentarios de Cardarelli quedaron claras como recomendaciones y advertencias del Fondo dando a entender que a este ritmo el gobierno Macri no cumpliría las metas acordadas según el SBA de Octubre,  particularmente en lo tocante a Inflación y Déficit Fiscal Primario. El mensaje reitera además las exigencias tradicionales del FMI en materia de Ajuste Fiscal y reclamo de Reformas Estructurales (entre las cuales se incluyen la Reforma Laboral/Previsional y la Carta Orgánica del BCRA).  Se interpreta – por lógica – que a través de este Comunicado el jefe de la misión técnica del FMI quiso dejar constancia del contenido de su Informe independientemente de las posteriores decisiones del Directorio, que son básicamente políticas dentro del Organismo, y que lo hizo a modo de deslindar responsabilidades al respecto.

STAND-BY Y NORMATIVA DEL FMI

Las autoridades del Fondo – y específicamente su titular, Christine Lagarde – están corriendo un riesgo institucional y personal muy alto en relación al apoyo  concedido a la Argentina a través del nuevo préstamo SBA:

  1. a) La Directora-Gerente viene apoyando enfáticamente las supuestas realizaciones o Reformas Estructurales en curso del gobierno Macri, en línea con la posición de la administración Trump en EE.UU, sin que se pueda conocer bien a qué resultados positivos concretos se refiere.
  2. b) En este contexto el FMI ha concedido a la Argentina el préstamo más grande que haya otorgado en su Historia – y simultáneamente también la Argentina ha recibido con ello el préstamo más grande de su Historia – sin que exista demostración alguna de la capacidad de repago de dicho préstamo.
  3. c) Las probabilidades de cumplir con las exigencias comprometidas con el FMI por parte de nuestro país son muy bajas (hoy prácticamente inexistentes) y se descuenta que la próxima administración – si no esta misma – va a tener que solicitar un waiver o dispensa para prorrogar el acuerdo y/o cambiar sus metas, lo que implicaría automáticamente la continuidad de la función de monitoreo y/o auditoría por parte del Fondo, que en la práctica actúa no en función de ayuda al Estado sino en función de apoyo a los Acreedores Financieros del Estado, para que éste – que se encuentra en virtual default – no les interrumpa sus pagos de servicios de la Deuda Pública.

Pero hay que resaltar que las circunstancias que se están dando configuran un cuadro anormal o atípico en cuanto a la operatoria del FMI porque el anuncio de que 9.600 MD de los 10.800 MD a percibir por el nuevo desembolso del Fondo van a ser utilizados no para atender las Necesidades de Financiamiento Fiscal – que es el objetivo declarado de la asistencia del FMI – sino para sostener el tipo de cambio vendiendo los dólares recibidos al Mercado estaría apartándose, en principio, de lo que son los objetivos de un SBA. El Memorándum de Entendimiento (ME) del 17.10.2018 fija objetivos en materia de Política Fiscal, protección de sectores más vulnerables de la Sociedad, apoyo a la Equidad de Género, Política Monetaria, gestión de la Deuda Pública, Balance del BCRA, gestión de Gobierno, etcétera pero no se refiere al uso de los fondos prestados para sostener el Tipo de Cambio. Dicho más concretamente: el Fondo no está para sostener la cotización del Dólar sino – al menos en su formulación teórica – para asistir a los países con problemas de Deuda Externa y desequilibrios de Balanza de Pagos (lo que, a su vez, en la práctica significa garantizarle a los acreedores del Estado la continuidad de cobro de los servicios de la Deuda merced a los recursos prestados por el FMI).

Tomar un mega-préstamo Stand-By – un crédito que no se puede devolver – para sostén de la cotización  local del Dólar implica no sólo endeudar adicionalmente al país sin capacidad demostrada de repago sino además financiar con ello la Fuga de Capitales porque la venta oficial de dólares al Mercado para atender la salida de fondos especulativos se realiza gracias a estos desembolsos y al amparo de una total movilidad por entrada y salida de capitales establecida por el propio gobierno Macri. Este monto de Nueva Deuda con el FMI no sólo incrementa el quantum del endeudamiento del Estado sino que además empeora el mal uso de las divisas prestadas porque el gobierno se endeuda así para sostener el tipo de cambio y luego se queda sin las reservas internacionales pertinentes en el BCRA pero con la deuda asumida para usarla – en mayor o menor medida – para sufragar la salida de divisas citada. Con el agravante que el 90 % de este préstamo SBA es desembolsado por el FMI al gobierno Macri para que éste pueda llegar al fin de su mandato pero la cuenta la va a tener que pagar el nuevo gobierno electo este año.

El abierto fracaso de la gestión económico-financiera de la actual administración y los desequilibrios inmanejables que deja en materia de Endeudamiento – del Tesoro y del BCRA – de Inflación, de Tasa de Interés y de Tipo de Cambio están precipitando peligrosísimos condicionamientos gubernamentales de todo tipo en las postrimerías de su mandato que se traducen en ataduras de pies y manos para el próximo gobierno. Pero notablemente la Clase Política nada dice al respecto: la tríada Oficialismo-Oposición-Medios se encarga de alimentar diariamente los distractivos del caso para que la extrema gravedad de estos hechos no trascienda como corresponde ante la Opinión Pública.

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El extraño concepto de transparencia

Alejandro Olmos Gaona. 19.03.2019. Un rápido repaso de las contradicciones del presidente Macri en su entrevista con Luis Majul. ¿Independencia judicial? ¿Transparencia?  (…)

 

El extraño concepto de transparencia del presidente Macri

Por Alejandro Olmos Gaona (19.03.2019)

«Yo tengo un compromiso llano con la transparencia, le dijo el Presidente Macri a Luis Majul en el programa «La Cornisa», hace casi un año, como si él y su gobierno fueran el paradigma de la claridad en el manejo de los asuntos públicos y los funcionarios que lo integran ejercitaran la transparencia en sus negocios privados. Además en ese momento se indignó por la liberación de Cristobal López, que para él es un delincuente. El autotitulado periodista Majul, que sirve eficazmente al gobierno no iba a repreguntar que entendía Macri sobre ese concepto, porque hubiera puesto al presidente en una situación incómoda, ya que no podría justificar actos de sus funcionarios y de su gobiernos, reñidos no solo con la transparencia, sino con los elementales principios de la ética pública. Hace unos días volvió al programa de su periodista favorita para hacer uso de sus lugares comunes habituales, dejar todo tipo de autocrítica por la desastrosa gestión de su gobierno, y al hablar de su padre lo incluyó dentro de un sistema «extorsivo del kirchnerismo, en el que para trabajar había que pagar», e incluso afirmó que era «un delito lo que hizo mi padre» en referencia a presuntas coimas a funcionarios agregando que «Hoy la Justicia tiene toda la independencia”

Sería muy extenso hacer una refutación puntual de cada una de sus consideraciones, porque casi ninguna de ellas resiste el menor análisis, y Majul, uno de los tantos obsecuentes del gobierno, no iba a ejercer un periodismo en serio, ya que pareciera que para él el periodismo es un negocio. Así también lo entienden los grandes medios, y esto no es de extrañar ya que el general Mitre, en una carta a José Martí le escribía: “El periodismo es una mercancía, y como tal debe ajustarse a su mercado”

Un periodista serio, en ambos reportajes debería haberle preguntado:

1.- Que transparencia existe en su amigo Joe Lewis que compró más de 12.000 hectáreas en fraude a la ley, y se apropió de una propiedad pública como «Lago Escondido» y en su ministro Frigerio, que entendió que dado el tiempo transcurrido no correspondía iniciar una acción de lesividad.

2.- Cual es su concepción del delito y de los delincuentes, ya que el año pasado defendió a un delincuente como Lewis y se hospedó en su estancia. saliendo a defenderlo públicamente de las acusaciones que se le hacían. Aclaro que el procesamiento de Lewis y su banda de abogados y funcionarios fue decidido por la Cámara Nacional de Casación Penal, que revocó todos los sobreseimientos dictados en los tribunales que intervinieran anteriormente.

3.- Cual es la transparencia de haber sido accionista (no lo será encubiertamente, porque lo fue su padre, sus hermanos y sus hijos?) de una empresa como el Correo Argentino que le debe al Estado desde el año 2001 298 millones de dólares y pretende pagarle 298 millones de pesos, a 15 años de plazo y con una tasa de interés del 7%, lo que fue impugnado por la Fiscal de la Cámara Comercial.

4.- Cuál es la transparencia de querer pagar una deuda congelada al 2001, e iniciar simultáneamente una demanda contra el Estado reclamando supuestos aportes, actualizados con más intereses convencionales como cobran hoy los bancos.

5.- No le resulta poco ético a Macri, que un abogado designado por el Jefe de gabinete, fue el que en representación del Estado prestó su conformidad a las pretensiones del Correo, beneficiando a su familia?.

6.- No le parece falta de transparencia que el ex ministro Caputo haya negado ser accionista de varias off shore, cuando la Securities Exchange Comission de los Estados Unidos, certificó que era accionista. Y esas sociedades se beneficiaron al adquirir bonos de la deuda emitidos por el gobierno que integraba. Hoy es materia de una imputación penal en pleno trámite, que hiciéramos.

7.- No le resulta poco ético, que su intimo amigo Gustavo Arribas, actual director de la Agencia Federal de Inteligencia mienta descaradamente para ocultar su operaciones nada transparentes como las transferencias que recibiera desde Brasil, por parte de un sujeto investigado por el Lava Jato. Y digo esto porque cuando surgió el tema de las transferencias dijo que había sido solo una por la venta de un departamento. Cuando fue al Senado cambió el libreto y dijo que era por la venta de muebles, y en su presentación ante la justicia acompañó un recibo emitido en enero de 2017 en San Pablo, sobre una supuesta venta efectuada en el año 2013, con una certificación de firmas hecha “por semejanza a 500 kilómetros de distancia, y no donde había sido extendido el recibo. Recibo que la justicia no pidió el original, sobreseyéndolo en la causa, sin haber investigado nada.

8.- Es transparente que no se hayan informado las comisiones pagadas a las entidades financieras, cuando se arregló con los buitres.

9.- Es transparente, que violando la ley de acceso a la información su gobierno no quiera entregar el contrato firmado con Dow Chemical sobre Vaca Muerta.

10.- Es ser transparente justificar la existencia de empresas off shore, cuando está absolutamente probado, que sirven para evadir impuestos, para lavado de activos y operaciones sospechosas? El presidente no sabe que las empresas que cumplen con la ley, no necesitan operar en paraísos fiscales.

11.- Cuál es la transparencia que el ex ministro Aranguren, haya celebrado contratos por la compra de gas a Chile, que provenían de una empresa de la que el funcionario era accionista.

12.- Cual es la transparencia de modificar por decreto la ley de blanqueo, para beneficiar a su familia y a otros familiares de integrantes del Poder Ejecutivo. O es ficción que su hermano Gianfranco blanqueo más de 600 millones de pesos?

13.- Cual es la independencia de una justicia, constantemente cuestionada por el presidente Macri, cuando no se ajusta a su concepción de cómo debe proceder? Ejemplos: a) defendió al policía Chocobar procesado por homicidio, en una resolución confirmada en todas las instancias procesales, hasta llegar a la Corte Suprema de que desestimó el recurso del policía, b) defendió a su amigo el procesado delincuente Lewis, c) Acaba de ordenar que se enjuicie al Juez Federal Ramos Padilla, por haber ido al Congreso a mostrar, el submundo de la inteligencia y las conexiones con operadores, fiscales, periodistas, etc. La semana pasada fue citado por una Comisión presidida por un kirchnerista, pero ahora viene el jueves a la Comisión Bicameral de control de los servicios de inteligencia, que preside el Senador Marino, del oficialismo.

14.- Cual es la independencia de un poder judicial que me apartó de la investigación de los Panamá Papers, donde había acompañado documentos para que se investigaran los negocios de la familia Macri, por pedido expreso de Franco Macri, que consiguió que la Cámara Criminal y Correccional Federal dejara sin efecto la resolución del Juez Casanello, que me había tenido como “amicus junto al Senador Solanas”

15.- Cual es la independencia de un Poder Judicial, donde sus funcionarios hablan del “asesinato” del Fiscal Nisman, cuando todavía se está en una etapa instructora, y no existen evidencias incontrovertibles, sino pericias que se contraponen.

16.- Cual es la independencia de un poder judicial, cuando periodistas de “La Nación” “Clarín” anuncian anticipadamente en sus columnas las decisiones que van a adoptar jueces como Bonadío o Ercolini, y muestran evidencias de expedientes en secreto de sumario.

Así podría seguir, hasta llenar montones de hojas, pero creo que con estos pocos ejemplos, son más que suficientes para mostrar algo que conceptos tiene el presidente de la transparencia y la justicia.

Pero insólitamente, y para revelar el grado de cinismo y mendacidad que lo caracteriza habló de las conductas de su padre supuestamente extorsionado por el “kirchnerismo” Pareciera que hoy todo vale con tal de adjudicarle delitos al gobierno, anterior, pero los que tenemos memoria recordamos, que los negocios de Franco Macri con los sucesivos gobiernos de la Argentina no comenzaron en el año 2003, sino muchas décadas anteriores, y se consolidaron eficazmente durante la dictadura cívico militar.

El presidente Macri que participó en todos los directorios de las empresas de su padre, no puede ignorar los negocios de la “patria contratista” con los sucesivos gobiernos de 1976 en adelante y tampoco de la delictiva transferencia al Estado de la deuda de las empresas del grupo Macri (SOCMA, SEVEL, SIDECO) en 1982, por la suma de 235 millones de dólares, que si los actualizáramos a hoy nos llevaríamos una sorpresa por la magnitud de la cifra. Ello lo hace coparticipe de la trayectoria delictiva de su padre, que reitero no comenzó en el año 2003, sino muchas décadas atrás. Pero es muy fácil desligarse de responsabilidades y solo tirárselas a su padre muerto, creyendo convencer a la gente de su honorabilidad a partir de ese comentario.

Como corolario a esta serie de datos comprobables: olvidó Macri, que las empresas de las cuales era accionista fugaron al exterior en el año 2001, más de 50 millones de dólares, como lo determinó la Comisión Investigadora de fuga de capitales de la Cámara de Diputados en el 2002, y en esa suma había 5 millones de dólares del Correo Argentino, cuando esta empresa se presentaba en convocatoria por no poder pagar a sus acreedores?

Nada de esto debería asombrarnos, ya que los que actualmente manejan el gobierno, siempre trabajaron en la función privada, y están acostumbrados a manejar los negocios, privilegiando sus intereses, aunque para ello, deban recurrir a todo tipo de artimañas, para proteger sus operaciones. Nada de lo que hacen tiene que ver con la transparencia, con el cumplimiento de la ley y con el estado de derecho, y el presidente conoce bien esta manera de operar porque fue participe de ella durante muchos años.

 

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BANCO CENTRAL Y SAQUEO FINANCIERO

Héctor Luis Giuliano 09.02.2019.  ¿Cómo, por qué y para qué se endeuda el Banco Central de la Argentina (BCRA)? Se trata de uno de los interrogantes más importantes de la actual Política Financiera – que comprende las Políticas Monetaria, Cambiaria y Bancaria – y que esconde aspectos clave de la problemática de la Deuda Pública (…)

 

BANCO CENTRAL Y SAQUEO FINANCIERO

Por Héctor GIULIANO (9.2.2019)

¿Cómo, por qué y para qué se endeuda el Banco Central de la Argentina (BCRA)?[1]

Se trata de uno de los interrogantes más importantes de la actual Política Financiera – que comprende las Políticas Monetaria, Cambiaria y Bancaria – y que esconde aspectos clave de la problemática de la Deuda Pública.
El tema del endeudamiento cuasi-fiscal o endeudamiento del BCRA es tanto o más grave que el del Gobierno Nacional a través de la Tesorería y ambos forman parte de una misma cuestión de fondo, que es el problema de la Deuda del Estado, pero la tríada institucional Gobierno-Oposición Política-Medios mantiene un engañoso ocultamiento de la gravedad de la situación y de la extraordinaria sangría financiera que este proceso viene produciendo.

Los Intereses que paga el BCRA por su Deuda en Leliq y Pases Pasivos – que son obligaciones a cortísimo plazo (1 a 7 días) – se devengan a una tasa del orden del 50 % Nominal Anual (que equivale a una Tasa Efectiva cercana al 100 %).[2] Como el stock actual de estas letras y pases (al 31.1.2019) es de 1.75 B$, los intereses totales a pagar, a este ritmo, sumarían unos 875.000 M$ en el año: son 2.400 M$ por Día; 72.000 M$ por Mes.

Recordando, por otra parte, que las altas tasas que se abonan hoy son menores que las que se pactaban hasta hace pocas semanas, en que estaban en el nivel del 60-55 % y que llegaron al 73-74 % en Octubre pasado. Tales son los costos financieros solamente en cabeza del BCRA, no consolidados a nivel país.[3] Paralelamente el Tesoro Nacional tiene Intereses a Pagar en el 2019 por 746.000 M$ (2.000 M$ promedio por Día, más de 61.000 M$ por Mes), de modo que el total actualizado conjunto de intereses a pagar devengados del Gobierno Central y del BCRA resulta así de 1.6 B$ por año: 4.400 M$/Día o 133.000 M$/Mes.

Los Intereses de la Deuda Pública constituyen el principal rubro del Gasto Público – Fiscal (del Tesoro) y Cuasi-fiscal (del BCRA) – son el de mayor y más vertiginoso incremento dentro de las erogaciones del Estado y su cobertura es el punto clave de los acuerdos de salvataje de la administración Macri por parte del Fondo Monetario Internacional (FMI), que fueron pactados para que pueda completar su mandato este año después del fracaso de su política económico-financiera. Con la paradoja que la Crisis de Deuda a que llevó la Política macrista  de Gobernar con Deuda se sostiene precisamente con más Deuda.

EL PROCESO DE ENDEUDAMIENTO

La Base Monetaria (BM) es la suma del Dinero en Circulación más los Depósitos indisponibles en Cuenta Corriente (encajes) de los Bancos en el Central.La BM es un Pasivo del BCRA, es decir, una Deuda que el Estado tiene como emisor de moneda con los tenedores de la misma, incluyendo los efectivos mínimos o encajes bancarios citados. Esta BM tiene correlación o relación recíproca con el quantum de las Reservas Internacionales (RI), reservas que están en oro, divisas y colocaciones internacionales a plazo.

Cuando aumenta o disminuye el stock de las RI la BM se mueve en la misma dirección porque el BCRA hoy emite en función de las reservas existentes. Dicho con otras palabras: que cuando sube el nivel de las Reservas el BCRA imprime más Dinero. Lo que no debiera, en sí mismo, suponer un problema para la Economía si tales movimientos fuesen una resultante de operaciones genuinas de tipo económico y/o comercial (exportaciones, servicios económicos, inversiones extranjeras directas, etc.).

Pero hay un serio problema, que es a su vez un agravante, cuando esta Emisión Monetaria – como pasa en la Argentina – no proviene del aumento genuino de las Reservas sino fundamentalmente del endeudamiento externo o de la deuda en divisas que se usa  para integrar dichas reservas.Esto es, cuando tales divisas son producto de la política de compra de Reservas con Deuda, una práctica que se da en el marco general de la citada Política Macrista institucionalizada de Gobernar con Deuda.

Veamos cuál es el mecanismo de este proceso de endeudamiento continuo:

  1. a) Cuando ingresan dólares al país el BCRA emite su correspondiente partida equivalente en pesos (obviamente, al tipo de cambio vigente a ese momento).
  2. b) Esta emisión de dinero aumenta la Base Monetaria (BM). Pero,
  3. c) El propio BCRA retira de la circulación (absorbe o esteriliza) la mayor parte de este dinero que ha emitido colocando Letras – que son obligaciones de corto y cortísimo plazo (antes, Lebac a 30 días, y hoy Leliq a 7 días y/o Pases Pasivos a sólo 1 y 7 días), con el argumento anti-inflacionario.[4]

Ergo, aunque trasponiendo los pasos, es así como las Reservas se compran con Deuda porque en lugar de primero tener los billetes y con esos billetes salir a comprar dólares, el BCRA actúa al revés: primero emite el dinero para comprar las divisas y luego – inmediatamente después – retira o recupera ese mismo dinero impreso a través de Letras (Leliq-Lebac y Pases), que son instrumentos por los que paga altísimas tasas de interés (que son las más altas del mundo).[5]

Se trata de una operatoria – que no es nueva en nuestro país pero que ahora fue llevada al paroxismo bajo el gobierno Macri –  por la cual a medida que aumenta el stock de RI aumentan simultáneamente las obligaciones a corto plazo del propio BCRA. Es la paradoja de que cuanto más crece el saldo de las Reservas más aumenta el Pasivo de vencimientos cuasi-inmediatos de la deuda del Banco.[6]

 

COMPRA DE RESERVAS CON DEUDA

Ahora bien, siendo que el aumento de las RI provoca mayor emisión monetaria y que consecuentemente el BCRA emite entonces más deuda para esterilizar esa masa de dinero, surge la pregunta de pura lógica: por qué y para qué el BCRA sigue comprando más Reservas con Deuda? Si lo necesitara, pudiera emitir ese dinero directamente sin contraer Deuda y consecuentemente ahorrándose pagar Intereses.

La realidad del Poder Financiero, en cambio, impone otra cosa: el BCRA emite Deuda porque entran Divisas y estas divisas entran porque el BCRA las atrae pagando altísimas Tasas de Interés. Ergo, la Deuda en Letras del BCRA crece en la medida en que aumentan las Reservas dado que las letras se emiten para esterilizar los pesos que son producto precisamente de comprar tal ingreso de divisas; lo que configura un proceso de virtual invención de Deuda. Es un perfecto círculo vicioso: explicado con otras palabras, yo-BCRA subo la Tasa de Interés para que entren dólares. Esos dólares efectivamente ingresan y entonces emito dinero a cambio, pero enseguida rescato ese dinero por medio de letras (que pagan altas tasas de interés).

Al tener un stock elevado y creciente de obligaciones en letras de muy corto plazo necesito retenerlas para que el dinero no se vaya a la BM ni al dólar. Entonces mantengo las altas tasas y con ello el estímulo para entrada de más capitales especulativos. Y así el ciclo se retro-alimenta continuamente porque se ha caído en la trampa del arbitraje entre tipo de cambio y tasa de interés, que es una trampa derivada de la decisión de endeudar al BCRA.

Una operatoria de este tipo – por lógica elemental – favorece las ganancias extraordinarias de los capitales especulativos internacionales, y también de los especuladores locales en moneda extranjera, en detrimento directo de los intereses financieros del Estado Argentino.

 

EL MECANISMO OPERATIVO

Analicemos un poco más – a riesgo de ser reiterativos – el mecanismo de los hechos:

  1. a) El BCRA mantiene su política de altas Tasas de Interés con el objetivo declarado de frenar la Inflación pero en realidad el verdadero objetivo primario es controlar el Tipo de Cambio.
  2. b) La Tasa de Interés es una variable muy discutible de lucha anti-inflacionaria porque la Tasa es también factor de Inflación.
  3. c) El Mercado Cambiario no se mueve por libre concurrencia de Oferta y Demanda de Divisas sino por las presiones del capital financiero mundial: por un lado, porque no existe aquí competencia perfecta sino monopolística – nacional e internacional – dado el peso diferencial de los grandes actores en dicho mercado; y por otro lado, porque el BCRA puede influir sobre el juego de la Oferta y la Demanda induciendo movimientos de entrada y salida de capitales que beneficien el negocio especulativo a través del manejo de sus Tasas de Interés.
  4. d) La relación entre Tasa de Interés y Oferta Monetaria es directa: cuando el BCRA aumenta la Tasa aumenta la cantidad de dinero que afluye atraída para colocaciones en pesos.
  5. e) Este aumento de la Oferta Monetaria local resta Demanda al Dólar que así debiera tender a bajar.
  6. f) El razonamiento de las autoridades es parecido: en la medida que fondos que están en dólares se cambien a pesos para aprovechar las altas tasas de interés domésticas la cotización del dólar tendería a bajar por mayor Oferta y el BCRA no tendría que vender sus dólares de las RI.
  7. g) Ambas acciones son concurrentes para lograr una contención del precio del Dólar. Y tal es el objeto implícito de mantener las altas Tasas de Interés oficiales.
  8. h) Pero ocurre que, justamente por haber elevado las tasas, se produce una mayor entrada de capitales especulativos extranjeros, que ingresan al país para aprovechar el diferencial de tasas de interés locales versus internacionales.
  9. i) Al darse este ingreso de divisas el Dólar acentúa su tendencia a la baja y el BCRA emite más pesos a cambio de las divisas ingresadas.

En consecuencia, deviene inevitable que la suba de las Tasas de Interés lleve a la apreciación del peso o tendencia al Dólar Bajo (atraso cambiario).[7]


LA CONTINUIDAD DEL PROCESO

Como debido a la entrada de divisas el BCRA emite más pesos la presión sobre los precios internos – sin correlato en la producción de bienes y servicios – aumenta (Inflación provocada por emisión monetaria respaldada con Deuda) y entonces es el propio BCRA que se encuentra atado a no poder bajar las tasas porque si lo hiciera los capitales se irían nuevamente al dólar. Esto deja al BCRA preso de sus propias políticas, como si se equivocara a propósito.

De esta manera, lo que el BCRA busca y obtiene es el sostén de una Política de retraso cambiario a costa de pagar elevados intereses a los tomadores de títulos que el Banco coloca a muy corto plazo (las Leliq y los Pases Pasivos) y que los renueva y aumenta en su volumen continuamente. Las tasas pueden tener subas o bajas relativas pero el nivel permanece sustancialmente alto tanto en términos nominales como efectivos y este nivel sigue siendo en la actualidad mucho mayor que el de las tasas que se pagaban antes de la Crisis del 2018 (en que estaban por debajo del 30 % anual, esto es, aproximadamente a la mitad de hoy).

¿Por qué el BCRA sostiene así, mediante el uso de la Tasa de Interés, una tendencia permanente al tipo de cambio bajo? Porque el Estado recauda básicamente en pesos (salvo gravámenes al Comercio Exterior) pero la mayoría de su Deuda – Externa e Interna – está en moneda extranjera (el 80 %), de modo que al gobierno le conviene y necesita un dólar bajo porque con la misma recaudación fiscal en pesos puede comprar más dólares, dólares que irán al pago de los servicios de la Deuda Pública (esencialmente Intereses).

Pero desde el ángulo del BCRA la cosa se agrava en lo inmediato porque la operatoria lleva a una pérdida neta sin atenuantes – por menor capacidad de repago, presente y futura, de sus obligaciones a corto plazo – y a una carga creciente del peso de los Intereses a Pagar (tanto por Tasa como por mayor monto de las operaciones). [8] El Acuerdo con el FMI apuntala en este sentido el hecho que los desembolsos del Organismo se destinen a reforzar las RI del BCRA como una forma de garantía a los Acreedores de la Deuda Externa y de la deuda en moneda extranjera en general.

Por ende, la Deuda cuasi-fiscal del BCRA de corto plazo en pesos es el correlato interno de esta política cambiaria puesta en función de los requerimientos del Sistema de la Deuda Pública. Y también de la conveniencia especulativa de los acreedores en pesos, gracias a las vulnerabilidades que genera el propio Sistema.

 

FALSEAMIENTO DE LA BASE MONETARIA (BM) 

Las Metas del Acuerdo Stand-By (SBA) firmado con el FMI en Octubre pasado establecen el congelamiento de la BM hasta Junio del corriente año pero cabe observar que se refieren a la BM formal o en sentido restringido (Circulante/Depósitos a la Vista + Encajes Bancarios) y esta formulación es engañosa. El dinero emitido por el BCRA se encuentra en realidad en manos de tres grupos de tenedores y no solamente de uno (el público y los depósitos en los Bancos de la BM formal u oficial) porque los fondos invertidos en Leliq y en Pases Pasivos son también parte de esa emisión de dinero y tales fondos son convertibles en cualquier momento en BM, prácticamente en forma inmediata.

Es decir, que existe una diferencia entre la BM clásica y la BM ampliada incluyendo los pasivos del BCRA por letras y pases. Esto implica un gran engaño en la exposición de las cifras – una suerte de manipulación de datos – y sobre todo en lo que hace al supuesto éxito en curso del cumplimiento de las metas monetarias del FMI dado que se omite destacar que mientras la BM permanece estable el monto de Leliq y Pases está aumentando y lo hace aceleradamente, por lo que el quantum de la BM ampliada es mucho mayor y tiene un fuerte crecimiento. Porque el gobierno exhibe así – al 31.1.2019 – una BM de 1.352.800 M$ (≡ 36.500 MD) que está en línea con lo acordado con el FMI pero soslaya decir que si a esa BM limitada o restringida le sumamos el stock de Leliq + Pases Pasivos (por 1.750.300 M$ ≡ 47.200 MD) la BM ampliada o verdadera BM sería el doble: 3.103.100 M$ ≡ 83.700 M$).Con la peculiaridad que así el BCRA esquiva reconocer que tiene retenida y pagando altos intereses más de la mitad de la BM Total (el 56 %).

 

EL CÍRCULO VICIOSO TIPO DE CAMBIO-TASA DE INTERÉS

La clave del negocio financiero es el arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés locales, que son un múltiplo de las tasas internacionales. Es lo que en la jerga financiera se llama carry trade o bicicleta financiera, la forma tradicional en que los Fondos de Inversión (FI) especulativos (Fondos de Cobertura o Hedge Fund) utilizan la libre movilidad de capitales para obtener ganancias extraordinarias y condicionar a la vez la cotización de divisas en la plaza local.

Este proceso agrava la vulnerabilidad del país en la medida que – merced al peor perfil de vencimientos de la Deuda Pública (en este caso, específicamente, la deuda cuasi-fiscal del BCRA) – los abruptos movimientos de entrada y salida de estos FI condicionan totalmente tanto el Dólar como las Tasas de Interés que paga el Estado. Se da así una situación de sujeción absoluta y no reversible dentro del Sistema de Endeudamiento al que se encuentra atado el BCRA porque si el Banco no le mantiene altas tasas a los capitales especulativos éstos se van al dólar, el dólar aumenta y se traslada a los precios y entonces el Banco – con el citado argumento de intentar frenar la Inflación (que no es la Causa sino el Efecto de esa maniobra financiera) – vuelve a mantener la tasas elevadas garantizando así la optimización de la ecuación de ganancia a los capitales financieros.

Y esto ocurre en la Argentina – sin solución de continuidad – desde hace 40 años, con determinados períodos de agravamiento como se da, una vez más, en el presente. Es parte de la Política Financiera institucional de Gobernar con Deuda y subordinar así los lineamientos de toda Política Económica a las pre-condiciones monetarias, cambiarias y bancarias del Sistema de la Deuda del Estado. Es la consecuencia inexorable de haber entrado en la trampa del arbitraje entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés en un contexto de Deuda Pública impagable o esquema de Deuda Perpetua.

 

LA MÁQUINA DE PAGAR INTERESES

Si yo-Estado pagara digamos 100 $ por un bolígrafo que vale 20 $ un coro de voces escandalizadas hablaría por todos los medios y canales de difusión acerca del despilfarro público (peor aún si yo no lo comprara sino simplemente lo alquilara, como es el caso de los intereses, que son el precio del alquiler del dinero).Pero si lo que se paga como Gasto Público son Intereses con tasas del 50, 60 y/o 70 % anual – que son las más altas del mundo – el establishment financiero, a través de la tríada Gobierno-Oposición- Medios no dice nada. Con el agravante que tales tasas en Pesos – antes por Lebac y ahora por Leliq y Pases Pasivos – representan una ganancia mayúscula equivalente en Dólares para los acreedores financieros externos e internos del Estado dada la estabilidad cambiaria relativa y la total libertad macrista en la movilidad de entrada y salida de Capitales.

Los Intereses a Pagar por parte del BCRA llegan hoy a niveles históricos récord en la Argentina y en el Mundo: según la última información oficial disponible (al 31.1.2019) la suma de obligaciones a corto y cortísimo plazo del BCRA es de 1.75 B$ (1.750.300 M$, producto de la suma de 867.100 M$ de Leliq y 883.200 M$ de Pases Pasivos).

Obsérvense aquí – entre otros – algunos puntos importantes:

  1. a) Las Lebac (que tenían mayoritariamente plazo 30 días) fueron actualmente reemplazadas por Leliq, que son obligaciones a menor plazo (7 días) y pagan tasas de interés más altas, lo que constituye una perfecta irracionalidad financiera.
  2. b) A esta masa de obligaciones se suma una oleada de aumento en el stock de Pases Pasivos, que son casi todos a un día de plazo (!).
  3. c) La suma de Leliq y Pases pasivos – como se ha señalado – es mayor que la BM y su monto, en pesos (no en dólares), es hoy mayor que el que existía en época de las Lebac.
  4. d) La relación teórica de cambio BM (en $) / RI (en US$) da un valor que es el doble si se mide contra la BM simple o completa: 20.25 y 46.45 $/US$ respectivamente.
  5. c) Las Reservas propias del BCRA no sólo no existen en la práctica sino que son negativas porque las Deudas de corto plazo y/o vencimiento inmediato son superiores a las tenencias en divisas.[9]

Un cuadro de endeudamiento de este tipo, en principio, no es reversible en materia de carga de deuda y pago de intereses.

 

VACIAMIENTO DEL BCRA

La figura jurídico-financiera del vaciamiento de empresas es una forma de quiebra fraudulenta producto de maniobras realizadas por funcionarios de la entidad que la gestionan con daño a los intereses de la misma y a su patrimonio. En el caso concreto del BCRA lo que está en juego es el mayúsculo despilfarro en gastos por Intereses a Pagar – a favor de los Acreedores financieros del Estado – abonando tasas récord en la Argentina y el Mundo, la toma sistemática de obligaciones sin capacidad de repago, el falseamiento de la verdadera Base Monetaria (BM ampliada muy superior a la BM formal), el empeoramiento del perfil de vencimientos de las obligaciones del Banco y el vaciamiento de las Reservas Internacionales del BCRA, mostradas como signo de fortaleza mientras están totalmente superadas por los Pasivos que se usan para sostenerlas.

En última instancia, no es sólo un problema de vaciamiento de las Reservas, que son el Activo esencial del Banco, sino también el compromiso fáctico del Patrimonio Neto real pese a su presentación contable de Balance.
Porque el stock de dichas Reservas es inferior a las Deudas contraídas para obtenerlas y el perfil de sus vencimientos es cada vez peor debido a que tales deudas tienen vencimientos diarios  continuos. Cuando un ente del Estado es conducido así a una virtual situación de quiebra por despilfarro o incremento descontrolado de los gastos por el pago de Intereses y por una posición patrimonial de Reservas atada a Deudas impagables de cortísimo plazo que se utilizaron para comprarlas estamos frente a una figura análoga a la del  vaciamiento y que, por ello, debiera ser aclarada en detalle.

Desde el punto de vista de los deberes y responsabilidades de los funcionarios públicos esto combinaría distintas variantes de incumplimiento de funciones específicas, negociaciones incompatibles con la función pública, incompetencia profesional y/o delitos de cohecho, sujetos a investigación por parte de la Justicia. La administración Macri afronta una muy grave responsabilidad por estos hechos que ponen en juego la verdadera sostenibilidad e independencia financiera del BCRA y que a la vez denotan la acción y efecto de vaciar las Reservas Internacionales del Estado.

 

CONCLUSIONES:

  1. a) La deuda cuasi-fiscal del BCRA es la otra cara de la moneda – la cara oculta de la Luna – dentro del problema de la Deuda Pública Argentina.
  2. b) El Banco compra las Reservas Internacionales con Deuda. Por ende, más Reservas son más Deuda.
  3. c) Peor aún, cuando las divisas que ingresan provienen de operaciones de Deuda Externa (como en el caso del FMI, los créditos de Organismos Financieros Internacionales en general y/o la colocación de Bonos) esto da lugar a un doble endeudamiento: externo, por la deuda contraída, e interno por la emisión de letras del BCRA para esterilizar los pesos producto de la conversión de esas divisas prestadas.
  4. d) Este proceso de endeudamiento conlleva la más grande sangría o saqueo financiero de la Historia Argentina y se está llevando a cabo impunemente bajo las narices del Pueblo Argentino.
  5. e) Las autoridades inducen la entrada de capitales financieros con su política de altas tasas de interés dando lugar con ello al mayor negociado por arbitraje entre tipo de cambio y tasas de interés, con daño a los intereses del Estado.
  6. f) La suba de tasas no tiene como objetivo primario la lucha contra la Inflación sino el control de la cotización del Dólar. Y la contención o estabilización del dólar es un requisito para garantía de pago de los servicios de la Deuda Externa.
  7. g) Como parte de esa garantía de pago en moneda extranjera, el gobierno Macri promueve una Política de retraso cambiario.
  8. h) La relación Tipo de Cambio-Tasa de Interés está directamente vinculada a la relación Reservas-Deuda cuasi-fiscal del BCRA.
  9. i) El BCRA es la entidad oficial que regula el funcionamiento de este macro-negociado financiero con los Acreedores.
  10. j) Este círculo financiero vicioso con daño a los intereses del Estado Argentino es sostenido políticamente por la tríada Gobierno-Oposición-Medios.

Así se malgastan los dineros públicos y así se tiende a la privatización fáctica de un Banco Central sobre-endeudado, sin capacidad de Política Financiera propia y con su Activo de Reservas Internacionales comprometido y condicionado por obligaciones de corto plazo. En este contexto, la sub-política de compra de Reservas con Deuda es una parte central de la Política  macrista de Gobernar con Deuda.

 

[1] Los datos consignados en este trabajo se remiten básicamente a las cifras de la Tabla Adjunta sobre Evolución de los Pasivos del BCRA, Reservas y Tipo de Cambio; que a su vez están tomadas de los Balancetes semanales del BCRA.

Las abreviaturas M$/MD y B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente, y se expresan siempre con redondeo, razón por la que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] La Tasa Efectiva es la que proyecta el cálculo anualizado de los Intereses a Pagar renovando las obligaciones con capitalización por anatocismo o Interés Compuesto, que es lo que ocurre en este caso porque los vencimientos que le caen diariamente el BCRA los refinancia en su mayoría sin retiro de los intereses por parte de los acreedores.

[3] Las autoridades mantienen siempre en secreto la Deuda Pública Nacional o total de la Deuda del Estado Argentino. Sólo se conocen los datos de la Administración Central, del BCRA y – con cierto desfasaje – del consolidado de las Provincias.

No se tiene información, en cambio, sobre la Deuda de Municipios, Empresas Públicas, Organismos Oficiales, Fondos Fiduciarios, Deudas Flotantes en general y Juicios contra el Estado con sentencia en firme.

[4] La tríada Gobierno-Oposición-Medios, manejada por el establishment financiero, engaña a la Opinión Pública haciéndole creer que la Tasa de Interés es el principal instrumento de contención contra la Inflación pero ello es conceptual y fácticamente falso porque la Tasa de Interés es también un factor de Inflación debido a su traslado a precios – a través del costo financiero de toda la cadena de valor de las actividades económicas – y porque la realidad muestra que tres años de gestión macrista con el mismo pretexto de mantener tasas de interés cada vez más altas como freno anti-inflacionario no han dado resultado sino, por el contrario, han conducido a agravar el problema del aumento generalizado de los precios.

La gran falsía reside en que no es cierto que el BCRA mantenga su política de elevadas tasas de interés para luchar contra la Inflación sino que lo hace para tratar de controlar la cotización del Dólar, como parte del juego de arbitraje financiero entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés locales (que son un múltiplo de las internacionales)  lo que le permite a los capitales especulativos optimizar su tasa de ganancia precisamente gracias a dicho arbitraje armado desde el gobierno.

Es el caso notable que se repite como constante de las Políticas Neo-Liberales en la Argentina – desde el Proceso Militar hasta la Convertibilidad Menemista y desde la gestión De la Rúa-Cavallo hasta la de Macri – de que las autoridades se proclaman no intervencionistas en materia económica pero sí lo son en materia financiera (regulando las variables monetarias, cambiarias y bancarias), con el agravante que lo hacen a favor de los intereses de la Banca y del Capital especulativo Internacional y en contra de los Intereses financieros del Estado.

[5] En la actualidad, la tasa de referencia de las Leliq se encuentra en el orden del 50 % anual, después de haber mantenido valores del 60-55 % en los últimos tiempos y de haber llegado a más del 70 % en Octubre pasado. Es un nivel de tasas altísimo después de haber estado en menos del 30 % a comienzos del 2018.

[6] Nótese – en la Tabla Anexa – que comparando los importes en moneda constante (MD) de las columnas de Reservas (RI) y Subtotal de Deudas (Lebac-Leliq más Pases Pasivos) la evolución del stock de estos pasivos ha  sido superior al de los saldos de Reservas respectivos.

Estos datos no se dan a fines del último año (2018) debido a los fuertes desembolsos del FMI – unos 28.000 MD durante la segunda mitad del Ejercicio –  pero sirven para apreciar que la Deuda del BCRA se incrementa en forma más que proporcional al aumento de las Reservas.

Téngase presente, además, que el stock de las deudas corresponde también al acumulado de compras anteriores de reservas y que las cifras siempre pueden quedar circunstancialmente distorsionadas por el tipo de cambio a la fecha de corte de la información (como en el caso de la macro-devaluación del 2018).

[7] La fijación de una Banda de no Intervención del BCRA en el Mercado Cambiario y su auto-limitación a no vender más de 50 MD por día de las RI en caso que la cotización descienda por debajo del Piso de la Banda (originariamente de 34-44 $/US$ y actualizada al 3 % mensual) es uno de los signos directos de la garantía fáctica de no cambiar la política de atraso cambiario relativo.

Esta posición del Banco, que tiende a mantener el retraso del tipo de cambio, está en línea con los supuestos macro-económicos del Presupuesto 2019, que contempla un dólar prácticamente estable durante el año (40.10 $/US$ promedio) contra una Inflación proyectada del 23 % (que según las estimaciones privadas sería del 29-30 % anual).

Por eso decimos que la administración Macri mantiene su Política de Retraso Cambiario y que esta política tiene  por finalidad dominante ofrecer garantías de pago de servicios de la Deuda Pública en moneda extranjera primordialmente a costa de un sub-sistema de endeudamiento regido a través del BCRA.

[8] Al 31.1.2019 el BCRA tenía Deudas por Títulos Propios (Leliq, que reemplazaron a las Lebac) de 867.100 M$ y Deudas por Pases Pasivos de 883.200 M$; en total, 1.750.300 M$.

El stock de la Bomba de las Lebac había llegado a más de 1.2 B$ entre Abril/Mayo de 2018 y luego comenzó a decrecer en función del acuerdo con el FMI para desarme de estas letras; pero las obligaciones se transformaron rápidamente en una combinación peor: la Bomba de las Leliq, que son títulos del mismo BCRA a menor plazo y mayor tasa.

Con el agravante que paralelamente también fue aumentando el stock de Pases Pasivos, que se contraen a la misma tasa de interés de referencia y la casi totalidad son a sólo un día de plazo.

El saldo de estos Pases era de 337.500 M$ (≡ 18.000 MD) al 31.12.2017, se elevó a 774.500 M$ (≡ 20.500 MD) al 31.12.2018 y es de 883.200 M$ (≡ 23.800 MD) al 31.1.2019.

O sea, que actualmente el BCRA tiene más Deuda por Pases Pasivos que por Leliq (!), con mínimo plazo – vencimientos diarios – y con tasas igualmente gravosas.

Cuando se compara el saldo de Lebac + Pases a fin del 2017 (1.497.800 M$ ≡ 79.800 MD) contra el saldo a fin del 2018 (1.509.600 M$ ≡ 39.900 MD) y el saldo al 31.1.2019 (1.750.300 M$ ≡ 47.200 MD) nos encontramos con que el stock de las obligaciones del BCRA pasó de Lebac a Leliq (más Pases) y con que no bajó en términos absolutos (valores nominales, en pesos) pero sí en términos relativos (tomando como moneda constante los valores en dólares).

Esto significa que se produjo una gran licuación de la Deuda cuasi-fiscal del BCRA medida en dólares frente al aumento de Reservas prestadas en divisas, lo que en el último año se dio fundamentalmente por los desembolsos del préstamo del FMI.

Pero estas Reservas – hoy, como decimos, provenientes en su mayoría del Fondo – lo son para garantía de pago a los Acreedores financieros del Estado, se sostienen a un costo altísimo de intereses a pagar, tienen como contracara un nuevo endeudamiento rápidamente creciente del Banco (por Leliq y por Pases) y no reducen sino que aumentan la vulnerabilidad del BCRA en el caso de una nueva corrida cambiaria.

 

[9] Al 31.1.2019 el stock de las RI del BCRA es de 66.800 MD (≡ 2.474.400 M$) mientras que las Deudas por Leliq y Pases Pasivos utilizadas para sostenerlas suman 47.200 MD (≡ 1.750.300 M$).

La diferencia es de 19.600 MD (≡ 726.000 M$). Pero se trata en realidad de un subtotal y no de una información completa porque si a este importe se le restan los Depósitos en Moneda Extranjera (14.000 MD ≡ 519.600 M$) y Otros Pasivos (Swap con China, por 18.900 MD ≡ 700.800 M$) el saldo de las RI pasa a ser negativo (- 13.300 MD ≡ 493.000 M$ aproximadamente).

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DEUDA PÚBLICA Y DÉFICIT FISCAL 2018

Héctor Luis Giuliano 24.01.2019. El gobierno Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI) utilizan una fórmula engañosa cuando se habla de la meta del Déficit Cero del Presupuesto 2019 porque no se refieren al Resultado Total de las Cuentas del Estado Nacional sino a las cifras sin contar el gasto público por Intereses a Pagar, esto es, al denominado Resultado Fiscal Primario (…)

DEUDA PÚBLICA Y DÉFICIT FISCAL 2018

Por Héctor GIULIANO (24.1.2019)

El Ministerio de Hacienda ha dado a conocer días pasados el Resultado Financiero del Ejercicio 2018 y lo que sigue son algunas observaciones y comentarios personales acerca del mismo.[1]

DÉFICIT FISCAL Y RESULTADO FINANCIERO

El gobierno Macri y el Fondo Monetario Internacional (FMI) utilizan una fórmula engañosa cuando se habla de la meta del Déficit Cero del Presupuesto 2019 porque no se refieren al Resultado Total de las Cuentas del Estado Nacional sino a las cifras sin contar el gasto público por Intereses a Pagar, esto es, al denominado Resultado Fiscal Primario.

El cierre del Ejercicio 2018 es reflejo de este problema:

  1. El Gasto Público Primario (sin contar el pago de Intereses) fue de 2.939.500 M$ (casi 3.0 B$).
  2. Los Ingresos Fiscales fueron de 2.600.600 M$ (2.6 B $).
  3. El Déficit Fiscal Primario fue así de (-) 339.000 M$.
  4. Pero los Intereses Pagados por la Deuda Pública fueron 388.900 M$ (389.000).
  5. Por ende, el Resultado Financiero o Déficit Total real fue de (-) 727.900 M$ (728.000).

Esto es, que el Déficit Fiscal final del 2018 aumentó un 15.7 % medido en términos nominales (sin efecto inflacionario) contra el año 2017, que había sido de (-) 629.050 M$.

La Ley 27.467 de Presupuesto 2019 prevé ahora un Déficit Fiscal Primario Cero (3.7 B$ de Ingresos Totales contra otros 3.7 B$ de Gasto Público, sin incluir Intereses) pero da un Resultado Financiero de (-) 600.000 M$ (exactamente 596.100), que equivale a (≡) unos 15.000 MD (14.900) y corresponde al monto de los Intereses a Pagar, que son los que realmente determinan este déficit del Ejercicio. Ergo, el Estado Central sigue teniendo déficit y este déficit es causado íntegramente por el gasto de los Intereses (que no son todos los intereses devengados sino sólo los que se contempla abonar). Ello significa que en el corriente año (como en todos los años) el país no sólo no amortiza los vencimientos de Capital de la Deuda Pública – que se refinancian en su totalidad (hasta el último centavo) – y toma más Deuda Nueva sino que además no puede pagar siquiera los Intereses completos de la Deuda y la diferencia la capitaliza por anatocismo.[2]

Una situación de Insolvencia e Iliquidez Fiscal de este tipo implica un estado virtual  de Default por impago, que es encubierto con el préstamo-puente (igualmente impagable) del Stand-By por 56.300 MD que le ha sido otorgado por el FMI al gobierno Macri para que pueda completar su mandato. Dicho con otras palabras: que la declarada Política de Déficit Fiscal Cero enmascara en la práctica una nueva Política de Capitalización de Intereses del Estado frente a la situación de Default a la que llevó su nueva Política de Gobernar con Deuda inaugurada en Diciembre del 2015.

LA DEUDA PÚBLICA EN 2019

Este año está previsto según Presupuesto un Endeudamiento Público de 3.11 B$ (≡ 77.400 MD) contra Amortizaciones de Deuda (que, en realidad, no son amortizaciones netas sino cancelaciones que se realizan con refinanciación total de las obligaciones que caen a su vencimiento, es decir, canjeando Deuda Vieja por Deuda Nueva) por valor de 2.03 B$ (≡ 50.700 MD). La diferencia representa el aumento previsto de la Deuda Pública durante el Ejercicio, que resulta así de 1.07 B$ (≡ 26.700 MD). Pero a este saldo habría que sumarle otros 800.000 M$ (≡ unos 20.000 MD) por Letras del Tesoro, lo que eleva el total de incremento de la Deuda en el año a 46.700 MD. Como el saldo de la Deuda Pública al 30.9.2018 – última información oficial disponible – era a esa fecha de 321.000 MD (320.900) y todavía se desconoce el monto de las colocaciones del último trimestre del año no es previsible a cuánto ascenderá el incremento final de la Deuda para fin del 2019 pero estaría en el orden de los 380.000 MD o más, considerando los desembolsos del FMI (9.600 MD).[3]

INCIDENCIA DE LOS INTERESES

Los Intereses a Pagar por la Deuda Pública aumentan más que proporcionalmente en relación al aumento del Stock de la Deuda y sus efectos son cada vez peores porque a la carga de intereses sobre la deuda existente se le suma la que corresponde a la toma de más Deuda Nueva y a las tasas que se pagan, que son más elevadas. La magnitud del pago de Intereses a los Acreedores financieros del Estado por el lado de la Tesorería – que hoy es menor a la que se paga por el lado del Banco Central (BCRA) por su masa de Leliq y Pases Pasivos – ha tenido una evolución creciente: 9.800 MD en 2016, 13.800 MD en 2017, 21.100 MD en 2018 y 18.600 MD para 2019 (en que estaría jugando la tasa del FMI, que es inferior a la Tasa de Interés promedio de la Deuda Total). De allí que el gobierno pueda mostrar – expresado en dólares – un mismo nivel de Intereses a Pagar en 2018 y 2019, aunque estabilizado en un monto altísimo.

Pero ello no ha resultado así hasta ahora porque en 2018 los Intereses Pagados fueron de 388.900 M$ (≡ 20.200 MD, al tipo de cambio presupuestario de 19.30 $/US$). Más hubo otros intereses, por 124.900 M$ (≡ 6.500 MD) – correspondientes a la Deuda Intra-Estado – que no se abonaron sino que se capitalizaron por anatocismo, de modo que el total de Intereses a Pagar habría resultado en realidad de  513.800 M$ (≡ 26.600 MD), contra el proyectado del Presupuesto, que era de 406.500 M$ (≡ 21.100 MD). Lógicamente, la gran devaluación producida durante el año – que dejó completamente superado el tipo de cambio proyectado de 19.30 $/US$ – hizo que los intereses a pagar en dólares se encareciesen para las cuentas fiscales en moneda nacional mientras que los intereses a pagar en pesos se licuasen expresados en dólares. De todas formas, los intereses totales excedieron las previsiones presupuestarias del año pasado.

INGRESOS Y GASTOS FISCALES DEL 2018

Los Ingresos Totales del Estado Central el año pasado fueron de 2.600.600 M$ y tuvieron un aumento del 30.2 % contra el 2017 mientras que los Gastos Primarios (sin Intereses) fueron de 2.939.500 M$ y registraron un incremento del 22.4 % contra el año anterior. Esto significa que – medidos en términos nominales (sin efecto inflacionario) – el aumento de los Ingresos fue superior al aumento de los Gastos, con un Déficit Primario de 339.000 M$. Pero los Intereses Pagados fueron 388.900 M$ y tuvieron un aumento del 72.9 % (casi 73), lo que muestra que el incremento de estos Servicios de la Deuda fue más de tres veces el del Gasto Primario.

Dicho con otras palabras: que esos pagos de Intereses – parte clave del Sistema de la Deuda – fueron la causa del Déficit Fiscal y son los gastos del Estado que revisten mayor magnitud y nivel de crecimiento. Con el agravante que no son todos los Intereses Devengados del Ejercicio porque excluyen 124.900 M$ de intereses sobre la Deuda intra-Estado que no se abonaron sino que se capitalizaron por anatocismo en el año. Si estos Intereses Capitalizados se suman a los Pagados ello da un Total de Intereses del Ejercicio de 513.800 M$ mientras que según Presupuesto 2018 se habían sino previstos unos 100.000 M$ menos, 406.500 M$.

Los Intereses de la Deuda constituyen el principal rubro del Gasto Público. Todo el mundo se rasga las vestiduras por el peso y el aumento del Gasto Público pero se omite deliberadamente decir que los Intereses son el primero y más gravoso de los gastos del Estado.[4] Ergo, los Intereses son el principal rubro del Gasto Público, son las erogaciones que tienen mayor ritmo de aumento y son consecuentemente la principal causa del Déficit Fiscal. Porque cuando al Déficit Fiscal Primario de 339.000 M$ se le suma el monto de los 388.900 M$ de Intereses Pagados el Resultado Financiero da los 727.900 M$, que es el déficit total, real y concreto del Estado y que viene determinado así por el Gasto de los Intereses.

EL LADO OCULTO DE LA LUNA

El argumento tradicional e institucional del establishment neoliberal ha sido y es la invectiva de que el elevado Gasto Público General es la causa del Déficit Fiscal y que la necesidad de financiamiento de este Déficit explica el crecimiento de la Deuda Pública. Pero esta argumentación no tiene bases empíricas: primero, porque se omite decir que el principal rubro del Gasto es precisamente el pago de los Intereses de la Deuda; segundo, porque como derivado directo de lo anterior se omite también resaltar que dicho monto de Intereses a Pagar es lo que determina el Déficit Fiscal, y tercero porque no es cierto que el aumento de la Deuda corresponda al nivel del Déficit Fiscal sino que dicho aumento siempre es superior al Déficit.

Veamos específicamente este punto en función de los datos que figuran en la Tabla Anexa a este trabajo:

  1. Durante los últimos años (2016-2019) se han producido aumentos sistemáticos y relevantes del stock de la Deuda Pública.
  2. Estos aumentos son superiores al aumento del Déficit Fiscal (medido como Resultado Financiero o Déficit Total, no como Déficit Fiscal primario, que no incluye el importe de los Intereses).
  3. Los Intereses a Pagar son el principal rubro del Gasto del Estado y factor determinante del Déficit Fiscal.

Ergo, no solamente los Intereses son la principal causa del Déficit sino que el aumento del stock de la Deuda Pública es mucho mayor que dicho déficit. Surge entonces la pregunta del millón: si la Deuda se incrementa más que el Déficit – siendo que el endeudamiento para financiar Inversiones Públicas no llegaría en los últimos años a montos relevantes – qué es lo que explica la diferencia?

Si bien el análisis de este tema requeriría todo un desglose explicativo por separado puede anticiparse la hipótesis de que la causa estaría en el sostenimiento artificial del tipo de cambio; más concretamente, en la toma de Deuda en Moneda Extranjera (Externa e Interna) para mantener la Política de Atraso Cambiario tal como se vino llevando a cabo después de la macro-devaluación de Diciembre de 2015 – que inaugura la nueva política macrista de Gobernar con Deuda – hasta la Crisis de Deuda de Abril del 2018, que obligó a la administración Macri a romper el corsé cambiario sincerando en parte la cotización del Dólar.

Aunque con la importante observación que la nueva etapa de esta Política de Endeudamiento Público, pactada con el FMI, lleva no sólo a un aumento ulterior de la Deuda – inmediata con el Fondo y futura con el objetivo declarado de regresar al Mercado Internacional de Capitales para volver a endeudarse – sino también a una nueva fase de retraso cambiario relativo. Porque para entender el problema de fondo del aumento de la Deuda del Estado hay que analizar no sólo el endeudamiento del gobierno por vía de la Tesorería sino además de la otra cara de la moneda – la cara oculta de la Luna – que es el endeudamiento paralelo del BCRA y es la que determina justamente la nueva política de atraso del tipo de cambio. Porque el Tesoro y el BCRA aumentan el stock de Reservas Internacionales con Deuda: divisas del FMI que se toman prestadas para sostener un Gasto Público que se paga mayoritariamente en Pesos y divisas provenientes del nuevo Swap con China que se toman para costear el aumento de las Reservas.

De qué sirve tener 65.800 MD de Reservas en el BCRA (al 31.12.2018) si tales reservas se han comprado a costa del endeudamiento a corto plazo del Banco en Lebac/Leliq, Pases Pasivos, Encajes en Moneda Extranjera y Otros Pasivos (Swap) al costo de pagar intereses del orden del 60-57 % anual (que llegaron a más del 70 %) ? Cuál es la verdadera razón de una Política de Compra y Stock de Reservas sostenidas con Deuda del BCRA y con las divisas provenientes de la toma paralela de Deuda por parte del Tesoro (una política común del Macrismo y el Kirchnerismo)? Lo hemos explicado ya en otras oportunidades: el 80 % de la Deuda Pública (más de 250.000 MD sobre el total de la Deuda de 321.000 MD existente al 30.9.2018, que es la última información oficial disponible) está en Moneda Extranjera y gran parte de la deuda en pesos está asumida con cláusula de ajuste por Tipo de Cambio.

El problema reside en que el gobierno recauda básicamente en Pesos pero la mayoría de la Deuda está en Moneda Extranjera, por lo que el retraso cambiario no sólo ayuda a las autoridades a convertir pesos recaudados en más dólares sino que, peor aún, el Gobierno se endeuda para conseguir esos dólares – divisas que entran por vía  del Tesoro y del BCRA – y para ello el Banco Central sube las tasas de interés como forma de reciclar las deudas existentes y lograr la toma de nuevas deudas. Porque el atraso cambiario deviene la principal garantía de repago de los Intereses – ya no del Capital, que se refinancia íntegramente a su vencimiento – y también el principal requisito para la toma de más endeudamiento.

Esta sujeción al Sistema de la Deuda Pública Perpetua es el condicionante central no sólo de la garantía y continuidad del Sistema de la Deuda a través de los sucesivos gobiernos sino también la base de las negociaciones políticas de fondo que se desarrollarían actualmente en el armado de las coaliciones electorales para el 2019. Porque la premisa del nuevo Acuerdo con el FMI no es solamente sostener al gobierno Macri frente a la Crisis de Deuda derivada de su Política de Endeudamiento, para que pueda completar su mandato sin caer en un nuevo Default, sino dejar a la vez comprometido al nuevo gobierno que sea electo este año con el arreglo Stand-By que se prolonga hasta el 2021.

Y en esto subyace la explicación tradicionalmente oculta a la Opinión Pública por parte del  gobierno Macri, de la Partidocracia opositora con representación parlamentaria y de los medios de prensa del Establishment, aliados en esta maniobra de confusión sobre la Deuda, sobre las Finanzas Públicas en general y sobre la estafa que la misma conlleva en contra de los intereses financieros del Estado.

[1] Las abreviaturas M$/MD y B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos respectivamente, y se expresan siempre con redondeo, razón por la cual pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

Todos los datos citados están tomados de las leyes de Presupuesto anuales originalmente probadas por el Congreso y se encuentran reunidos en la Tabla Anexa que figura al final del presente artículo.

[2] El anatocismo – o Interés de los Intereses – es el mecanismo del Interés Compuesto por el cual los Intereses Devengados y no Pagados se transforman en Capital y devengan nuevos intereses.

Desde el punto de vista fáctico, el Anatocismo es sinónimo de la Usura.

[3] El saldo de la Deuda Pública al 30.6.2018 es de 320.900 MD, más los desembolsos del FMI del Cuarto Trimestre por 9.600 MD (4.100 MD el 26.10 y 5.500 MD el 15.12) más el aumento de los 46.700 MD previsto según el Presupuesto 2019 da un total provisorio de 377.200 MD (siempre sobre base de cifras oficiales).

Aparte de la citada falta de datos del último trimestre del 2018 hay que tener presente que durante el año pasado se produjo una fuerte licuación de la Deuda Pública en Pesos – que es el 21 % de la Deuda Total – por efecto de la macro-devaluación registrada durante el ejercicio, que compensó con creces el fuerte aumento de la Deuda durante el año y es una de las claves que se está utilizando para amortiguar la exposición de ese crecimiento de la Deuda (siendo la otra – más abarcativa – la de la Deuda Intra-Estado) .

Según el Cuadro de Flujos y Variaciones acumulado al 30.9.2018, el stock de la Deuda Pública habría descendido en 13.300 MD hasta esa fecha, producto de Endeudamiento por 97.400 MD (92.900 MD más Otras Emisiones de 4.500 MD) menos 49.700 MD de Amortizaciones/Cancelaciones, lo que da un aumento de la Deuda de 47.700 MD, pero con Ajustes de Valuación (por Tipo de Cambio/CER) durante el período de (-) 60.800 MD y más/menos otros conceptos menores, lo que da la citada disminución relativa del saldo de la Deuda de 13.300 MD.

[4] Durante el Ejercicio 2018 – después de los Intereses a Pagar por 513.800 M$ (388.900 M$ de Intereses Pagados y 124.900 M$ de Intereses Capitalizados) – los mayores gastos del Estado Central fueron: 281.200 M$ por Subsidios Económicos (Energía y Transporte), Salarios por 400.800 M$, Gastos de Capital por 210.300 M$ (Inversiones Públicas) y 266.000 M$ de Jubilaciones/Pensiones Netas (Gastos Contributivos directos por 1.167.900 M$ contra 901.900 M$ de Aportes/Contribuciones a la Seguridad Social).

TABLA ANEXA AL ARTÍCULO S/ “DEUDA PÚBLICA Y DÉFICIT FISCAL 2018” DE HL GIULIANO (24.1.2019):

RELACIÓN ENTRE AUMENTO DE LA DEUDA Y DÉFICIT FISCAL

RUBRO 2016 M$ 2016 MD

TC 10.60

2017 M$ 2017 MD

TC 17.92

2018 M$ 2018 MD

TC 19.30

2019 M$ 2019 MD

TC 40.10

ENDEUDAMIENTO 968.500 91.400 1.727.200 96.400 2.180.700 113.000 3.104.800 77.400
AMORTIZACIONES 721.000 68.000 1.042.500 58.200 1.284.400 66.600 2.032.100 50.700
AUMENTO DEUDA 247.500 23.400 684.700 38.200 896.300 46.400 1.072.700 26.700
DEFICIT FISCAL 97.700 9.200 480.800 27.000 681.800 35.300 596.100 14.900
RATIO DP /DEFICIT 2.54 1.42 1.31 1.79
INTERESES 104.100 9.800 246.600 13.800 406.500 21.100 746.400 18.600

Fuente: datos de los presupuestos originales aprobados por las leyes del Congreso de los años respectivos.

Estas cifras siempre difieren, en mayor o menor medida, de las resultantes al final de cada ejercicio debido a las modificaciones realizadas durante el año correspondiente pero aquí se toman en sus valores originales para poder tener un patrón de comparación uniforme, porque no se cuenta con todas las Cuentas de Inversión y además porque en la mayoría de los casos no habría habido modificaciones sustanciales.

GLOSARIO:

TC / US$ es la relación de cambio promedio que se usa para  convertir los importes en pesos a dólares.

Endeudamiento Público es el total de la Deuda a tomar por la Administración Central durante el periodo.

Amortizaciones de Deuda son las cancelaciones a realizar sobre los vencimientos de Capital de cada período.

Aumento de Deuda es la diferencia entre las dos cifras anteriores, que muestra el incremento por toma de Deuda Nueva.[1]

Déficit Fiscal corresponde al Resultado Financiero, es decir, al Déficit Total (Déficit Primario más Intereses a Pagar).

Ratio DP / Déficit es el índice o relación entre el aumento de la Deuda producido durante el Ejercicio y el Déficit Fiscal de ese mismo período. Indica la cantidad de veces que la Deuda se incrementa comparada contra el Resultado Financiero o Déficit Fiscal Total. Los valores son lógicamente iguales en pesos y dólares dado que se trata de conversiones, por lo que se consignan una sola vez.

Intereses a Pagar son los Intereses Totales devengados durante cada período (que no son siempre los que efectivamente se pagan porque una parte de los mismos se capitaliza por anatocismo).

[1]  La deuda por Letras de Tesorería (Letes) es deuda a corto plazo – hasta un año – que se autoriza por separado pero estaría incluida dentro de las Operaciones de Crédito Público autorizadas por la Ley de Presupuesto de cada Ejercicio. Aunque muchas veces no queda claro si el total del endeudamiento anual las incluye o son deuda paralela porque la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado técnicamente no las considera Deuda Pública (Artículo 82).

De hecho, tales operaciones de letras son Deuda porque los vencimientos se renuevan en su totalidad dentro de cada ejercicio y además se incrementa el monto de las mismas: fueron 60.000 M$ (≡ 5.700 MD) en 2016, 270.000 M$ (≡ 15.100 MD) en 2017, 330.000 M$ (≡ 17.100 MD) en 2018 y son 800.000 M$ (≡ 20.000 MD) en 2019.

La deuda pública de Macri

Héctor Luis Giuliano 05.01.2019. El Ministerio de Hacienda (MH) acaba de editar en su página web el último Informe Trimestral sobre Deuda Pública, con datos al 30.9.2018. Según estos datos oficiales, el saldo de la Deuda del Estado Central al fin del Tercer Trimestre es de 320.900 MD (…)

 

LA DEUDA PÚBLICA MACRI AL 30.9.2018

Por Héctor GIULIANO (4.1.2019)

El Ministerio de Hacienda (MH) acaba de editar en su página web el último Informe Trimestral sobre Deuda Pública, con datos al 30.9.2018.

Según estos datos oficiales, el saldo de la Deuda del Estado Central al fin del Tercer Trimestre es de 320.900 MD[1]:

  1. El stock de la Deuda al 31.3 era de 345.400 MD, contra 334.700 MD a fin del 2017: un incremento de 10.700 MD durante el Primer Trimestre del 2018.
  2. En el Segundo Trimestre, en cambio, la Deuda bajó en 4.800 MD, a 340.600 MD al 30.6. Y
  3. En el Tercer Trimestre la Deuda volvió a bajar más aún, en 19.700 MD, a 320.900 MD.

Como el stock de la Deuda era al 31.12.2017 de 334.700 MD ello significa que su monto habría disminuido en lo que va del año en 13.800 MD.[2]

O sea que – medida en dólares – la Deuda del Estado Central estaría bajando en el curso del año 2018.[3]

Empero, la administración Macri – que heredó del gobierno Kirchner una Deuda de  251.500 MD – tomó nuevas deudas por 45.500 MD en el 2016 y 34.800 MD en el 2017; y al Tercer Trimestre del 2018 llevaba colocadas más obligaciones nuevas por 43.200 MD – esto es, 123.500 MD en total (siempre según datos oficiales) – sin haber hecho cancelaciones netas que disminuyeran las obligaciones existentes.

Dónde está entonces el milagro financiero de que la Argentina coloque cada vez más Deuda y el saldo de la misma disminuya?

Por Metodología Internacional del Fondo Monetario (FMI) las cifras oficiales se llevan en moneda uniforme – dólar – pero las deudas de nuestro país según Tipo de Moneda están contraídas básicamente 79 % en Monedas Extranjeras (principalmente dólares y euros) y 21 % en Pesos.

Ello implica que al producirse la macro-devaluación del peso durante el corriente año el valor de la Deuda Pública en moneda local se fue licuando al ser expresada en dólares.

Y esto es lo que explica que mientras se toman más obligaciones públicas y no se efectúan amortizaciones netas – ya que la totalidad de los vencimientos de Capital se refinancian, hasta el último centavo, y además se toma Deuda Nueva –  el saldo de la Deuda Total sea menor.

En lo que va del 2018 (acumulado Enero-Setiembre) el endeudamiento del gobierno Macri fue de 92.900 MD y en el mismo período se cancelaron 49.700 MD (con roll over o refinanciación de todos los vencimientos).

Ergo, el aumento de la Deuda en los tres trimestres sumó 43.200 MD más de Deuda.

Sin embargo, los ajustes por valuación durante todo este tiempo – fundamentalmente por tipo de cambio y una parte menor combinada con CER-Coeficiente de Estabilización de Referencia – disminuyeron el valor de la Deuda Total en 60.800 MD, justamente por el efecto de la macro-devaluación producida en el año.[4]

Por lo tanto, no es que se esté tomando menos Deuda – por el contrario, se coloca más deuda que antes – sino que parte del valor del endeudamiento total se está depreciando medido en dólares.

Concretamente, el saldo de la Deuda a fin del 2017, que era de 334.700 MD, equivalía a esa fecha a 6.283.900 M$ (6.28 B$) mientras que el saldo actual al 30.9.2018, que es de 320.900 MD equivale a 13.125.900 M$ (13.13 B$): o sea, que la deuda se duplicó expresada en Pesos pero disminuyó expresada en dólares.

Con la importante aclaración que la mayoría de la deuda en moneda nacional se encuentra tomada a tasas diferenciales altísimas en comparación con las tasas internacionales (hasta el 50-54 % anual)  y que gran parte de la misma está sujeta a cláusulas de ajuste por tipo de cambio, es decir, que se trata indirectamente de una forma de deuda dolarizada aunque no se computa como tal al mostrar los stocks de la Deuda Total.

Y con la sintomática peculiaridad que una proporción muy alta de estas deudas en pesos son Deuda intra-Estado, esto es, que se encuentran en manos de entidades públicas – con la ANSES y los grandes bancos oficiales a la cabeza – por lo que son así estos entes  los que más se han perjudicado con tal licuación de la deuda en pesos.

De hecho, el presidente Macri – desde que asumió con su Política de Gobernar con Deuda – ha realizado una progresiva modificación de la estructura o composición del endeudamiento del Estado reemplazando Deuda Interna con el propio Sector Público por nueva Deuda Externa e Interna con Acreedores Privados.

La Deuda Intra-Estado a fines del 2015 era el 57 % de la Deuda Total mientras que hoy es el 39 %; y la Deuda con el Sector Privado, en cambio, era entonces el 31 % (Holdouts incluidos) y ahora es el 47 %, correspondiendo la diferencia (12-14 %) a la Deuda con Organismos Multilaterales/Bilaterales de Crédito.

En sus tres años de gestión el presidente Macri – bajo condiciones financieramente irracionales por su altísimo costo para el Tesoro, el BCRA y las Provincias – aumentó en forma sistemática la toma de Deuda Pública llevando al país a un nuevo default por impago, un default que está siendo cubierto provisoriamente con el préstamo-puente del FMI para permitirle llegar al fin de su mandato.

Y ello – la nueva gran Crisis de Deuda que estamos viviendo – es así por varias razones concurrentes que son producto de la propia administración Macri:

  1. Porque encaró una nueva ola de endeudamiento en gran escala sin la más mínima capacidad demostrada de repago,
  2. Porque reemplazó Deuda Intra-Estado por Deuda con Terceros – Acreedores Privados y Organismos Internacionales – con la pérdida consiguiente de capacidad de renegociación frente a otro inevitable Megacanje o reestructuración de Deuda en un futuro próximo.
  3. Porque las nuevas deudas asumidas lo son con mucho mayores tasas de interés – récord en el Mundo – y cada vez a menor plazo, lo que estrangula el Perfil de los Vencimientos.
  4. Porque aumentó la proporción de la Deuda en Moneda Extranjera: hoy el 80 % de la Deuda está contraída en Moneda Extranjera y gran parte de la deuda en Pesos (el 20 % restante) se encuentra indexada por Tipo de Cambio.
  5. Porque paralelamente aumentó también la Deuda Pública Externa, es decir, la Deuda del Estado con Residentes Extranjeros, que era el 29 % de la Deuda Total en Diciembre de 2015 y actualmente es del 47.5 %.
  6. Porque – aunque el valor de este ratio es muy discutible desde el punto de vista estrictamente financiero – ha duplicado el Índice Deuda/PBI, que era del 42 % a fines del 2015, al 95 % en la actualidad.
  7. Porque, como derivado directo de la toma de más Deuda y de colocaciones a Tasas de Interés más caras, la cuenta de Intereses a Pagar comenzó a subir fuertemente: según datos presupuestarios los gastos por Intereses eran de 10.200 MD en 2015, 9.800 MD en 2016 y 13.800 MD en 2017, pasando a 21.100 MD en 2018 y 18.700 MD para el 2019 (un cifra ya desactualizada por los incrementos adicionales en las tasas de interés que se pagan y que llevarían ahora las estimaciones a más de 22.000 MD).
  8. Porque, como resultado de la virtual cesación de pagos a que llevó la política de endeudamiento macrista, se ha producido una nueva baja de la cotización de los bonos públicos argentinos y el consiguiente aumento de la sobre-tasa por Riesgo-País, dado que la asistencia extraordinaria del FMI para aguantar la situación financiera del Gobierno hasta fines de este año es a la vez la prueba irrefutable de la Iliquidez e Insolvencia del Estado Argentino.[5]

Siendo además que al macro-endeudamiento Macri ha venido y sigue correspondiendo un mayor peso de la deuda paralela del BCRA, de las Provincias y del  conjunto de entidades públicas que configuran la gran Deuda Pública Nacional.

Y esto – independientemente de todos los des-manejos de la Deuda K – no es culpa del estribillo de la Herencia recibida sino que esto MACRI LO HIZO.

[1] Las abreviaturas MD/M$ y B$ significan Millones de Dólares/Pesos y Billones de Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, razón por la que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] Este número difiere un poco – en 500 MD – del Cuadro de Flujos y Variaciones de la Deuda al 30.9, que da una baja acumulada oficial de 13.300 MD a esa fecha.

[3] Téngase presente que todas estas cifras están referidas solamente al Estado Central. Aquí no están las deudas correspondientes a Provincias/Municipios, Banco Central (BCRA), Empresas Públicas, Organismos Oficiales y Fideicomisos. Así como tampoco las deudas por juicios contra el Estado con sentencia en firme.

El consolidado de esta Deuda – que es la Deuda Pública Nacional – no se informa porque las autoridades la mantienen en secreto ante la Opinión Pública.

[4] La diferencia entre los 43.200 MD de incremento de la Deuda 2018 y la licuación por devaluación de la parte de la misma que está en pesos por 60.800 MD da una reducción de 17.600 MD que, debido a la existencia de otros ajustes positivos y negativos, determinan la baja final de los 13.300 MD citados en Flujos y Variaciones.

[5] El Índice Riesgo-País EMBI Plus de JP Morgan ha sobrepasado recientemente los 800 Puntos Básicos (PB), es decir 8 puntos porcentuales más de sobre-tasa de interés que las que pagan los Bonos del Tesoro Norteamericano a 10 años, que son los que se toman como referencia internacional y están en el orden del 3 % anual (hoy algo menos, 2.55 %). En total, un piso del 11 % para la Argentina en caso de salir al Mercado Internacional de Capitales a pedir más Deuda Externa.

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Narrativas de la crisis socioecológica en el Antropoceno

Maristella Svampa. Diciembre 2018. En medio de la crisis ecológica y el calentamiento global, se ha expandido el uso del concepto «Antropoceno» para caracterizar nuestra época. Al mismo tiempo, las imágenes del fin pueblan diversas advertencias, análisis y pronósticos referidos al devenir de la humanidad en un futuro más o menos próximo. En ese contexto, han emergido tres respuestas: la que pone el acento en el colapso civilizatorio, la que busca salidas capitalistas-tecnocráticas y la que impulsa diferentes formas de resistencia antisistémica (…)

Imágenes del fin
Narrativas de la crisis socioecológica en el Antropoceno

Por Maristella Svampa | Nueva Sociedad

En medio de la crisis ecológica y el calentamiento global, se ha expandido el uso del concepto «Antropoceno» para caracterizar nuestra época. Al mismo tiempo, las imágenes del fin pueblan diversas advertencias, análisis y pronósticos referidos al devenir de la humanidad en un futuro más o menos próximo. En ese contexto, han emergido tres respuestas: la que pone el acento en el colapso civilizatorio, la que busca salidas capitalistas-tecnocráticas y la que impulsa diferentes formas de resistencia antisistémica.

Al designar un nuevo tiempo en el cual el ser humano se ha convertido en una fuerza de transformación global con alcance geológico, la categoría «Antropoceno» se ha revelado central para hacer referencia a la actual crisis socioecológica. En términos de diagnóstico, el Antropoceno instala la idea de «umbral» frente a problemáticas ya evidentes como el calentamiento global y la pérdida de biodiversidad1. El concepto, acuñado por el químico Paul Crutzen en 2000, pronto fue expandiéndose no solo en el campo de las ciencias de la tierra sino también en las ciencias sociales y humanas, e incluso en el campo artístico, razón por la cual devino una suerte de «categoría síntesis», esto es, un punto de convergencia de geólogos, ecólogos, climatólogos, historiadores, filósofos, artistas y críticos de arte, entre otros. Para las visiones más críticas, la evidencia de que estamos asistiendo a grandes cambios de origen antrópico o antropogénico, a escala planetaria, que ponen en peligro la vida en el planeta, se halla directamente ligada a la dinámica de acumulación del capital y a los modelos de desarrollo dominantes, cuyo carácter insustentable ya no puede ser ocultado.

Para no pocos especialistas y científicos, entre ellos el citado Crutzen, habríamos ingresado en el Antropoceno hacia 1780, esto es, en la era industrial, con la invención de la máquina de vapor y el comienzo de la era de los combustibles fósiles. Para otros, como el Anthropocene Working Group del Servicio Geológico Británicointegrado por un grupo de científicos de la Universidad de Leicester bajo la dirección de Jan Zalaslewicz, el planeta habría atravesado el umbral de una nueva era geológica hacia 1950, pues las marcas estratigráficas que determina ese cambio son los residuos radiactivos del plutonio, tras los numerosos ensayos con bombas atómicas realizados a mediados del siglo xx. Finalmente, para el historiador ecomarxista Jason Moore, habría que indagar en los orígenes del capitalismo y la expansión de las fronteras de la mercancía, en la larga Edad Media, para dar cuenta de la fase actual, que él denomina «Capitaloceno»2.

El concepto mismo de Antropoceno se instala pues en un campo de disputa, no tanto ligado al alcance de la crisis socioecológica –cuya gravedad es subrayada de manera amplia– como a la cuestión de dilucidar cuáles son las vías de la transición o los mecanismos de intervención propuestos para superar esa crisis. En razón de ello, en este artículo quisiera explorar algunas de las narrativas3 contemporáneas en torno de la crisis socioecológica: la «colapsista», la tecnocrática y la de las resistencias antisistémicas, con el objetivo de explorar sus alcances, a la vez políticos y civilizatorios. En un segundo momento, me detendré a dar cuenta de cómo, al calor de la crisis socioecológica, se ha afianzado la crítica a los paradigmas dualistas asociados a la Modernidad occidental, cuya contracara es la revalorización de los enfoques relacionales en el vínculo sociedad/naturaleza, humano/no humano.

La narrativa del colapso

Existe una profusa bibliografía acerca del colapso civilizatorio, un campo que desafortunadamente en la actualidad revela una gran potencialidad explicativa. No son pocos los especialistas que postulan que el ecocidio es la mayor amenaza que pesa sobre la sociedad mundial, incluso mayor que la hipótesis de una guerra nuclear o de una pandemia. Las narrativas del colapso constituyen un relato del fin del mundo, pero a diferencia del pasado, no se nutren de creencias religiosas sino de datos duros y finas argumentaciones que proveen las diferentes ciencias de la tierra (geofísica, paleontología, climatología, hidrografía, oceanografía, meteorología, geomorfología, biología, entre otras), a las que hay que sumar las ciencias ambientales (ecología política, economía ecológica, historia ambiental, entre otras). Son nuestras nuevas y modernas teorías sobre el fin del mundo, ahora con sustrato científico.

Para ilustrar esta visión quisiera tomar tres textos diferentes. El primero es el conocido libro de Jared Diamond, geógrafo y ambientalista de renombre internacional, quien en 2004 publicó Colapso. Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen4¿Qué es lo que hace que una determinada cultura, otrora una sociedad pujante, llegue a desaparecer? ¿Cuáles son los factores que hacen especialmente vulnerable a una sociedad?, se pregunta Diamond. Por colapso, este autor no entiende la desaparición de un día para el otro de una cultura o una determinada civilización, a la manera de las películas apocalípticas del cine hollywoodense. El colapso presupone un «drástico descenso del tamaño de la población humana y/o la complejidad política, económica y social a lo largo de un territorio considerable y durante un periodo de tiempo prolongado»5. Entre los factores que llevaron al colapso a sociedades del pasado están la deforestación, la erosión del suelo, la mala gestión del agua, la sobrepesca, la caza excesiva, la introducción de especies alógenas, el aumento de la población y el impacto humano sobre su entorno. Todos estos factores de riesgo están presentes en nuestra civilización y a ellos se suman otros agravantes, como el cambio climático y la quema de combustibles fósiles. Pero a esto hay que añadir la mayor amplitud de los impactos, esto es, la gran escala, el nivel planetario que tendría un desastre en nuestros días.

El segundo texto sobre el colapso es del notable ecologista español, ingeniero de profesión, Ramón Fernández Durán, fallecido hace unos años, quien dejó una obra inconclusa en dos tomos en la que analiza el declive y hundimiento del capitalismo global. En un texto más breve, publicado en 20116, Fernández Durán sostiene que el colapso no sería repentino, sino «un lento proceso con altibajos, pero con importantes rupturas», un largo declive de la civilización industrial que podría durar 200 o 300 años. Sus causas: los límites ecológicos del planeta y el agotamiento de recursos, muy especialmente debido a la (in)capacidad de aprovisionamiento de combustibles fósiles. El gran problema del capitalismo global es que no cuenta con un plan b energético para sustentar la actual civilización industrial. Ninguna fuente energética podrá sustituir el «tremendo vacío que dejarían las energías fósiles en su declive, debido a su intensidad energética». Nadie quedaría al margen de este declive, ni siquiera las elites, lo cual no quita que habría –inevitablemente– ganadores y perdedores. Durán tampoco descartaba que la ambición por conservar a cualquier costo la glamorosa sociedad hipertecnologizada actual pudiera llevarnos a un colapso más brusco, a una crisis sistémica sin transición posible.

El tercer texto nos sumerge en una ciencia ficción de carácter posapocalíptico, cargada de datos duros. Escrito por dos historiadores de la ciencia, Naomi Oreskes y Erik Conway, se trata de un libro publicado en 2015 bajo el título The Collapse of Western Civilization [El colapso de la civilización occidental]7. La historia nos sitúa en un tiempo lejano, en 2393, bajo la Segunda República Popular China, época en la cual un historiador de esa nacionalidad se pregunta acerca de las razones del hundimiento de la civilización occidental, conocida como la «Edad de la Penumbra», ocurrido a mediados del siglo xxi.Los tres relatos aquí evocados están recorridos por consensos básicos: el primero es que el derrumbe es leído como una reducción importante de la complejidad en diferentes planos (económico, social, político, cultural). Cuanto más compleja es una sociedad, más expuesta y vulnerable deviene; es decir, es más dependiente de esa complejidad y de los recursos (energéticos) que la mantienen en funcionamiento. Segundo tópico en común: pese a que Diamond habla de «la sociedad mundial» y Durán del «capitalismo global», ambos coinciden en que el derrumbe civilizatorio implicaría también la desaparición de valores políticos democráticos que creíamos fundamentales. Se habla así de «nuevos capitalismos regionales», fuertemente autoritarios y conflictivos entre sí, lo cual conllevaría una «refeudalización de las relaciones sociales». Oreskes y Conway llegan a una conclusión similar, agregando que la posibilidad de sobrevivir a un gran desastre aumentaría si contáramos con un régimen centralizado y un fuerte aparato estatal (al estilo de China), aun si esto implicara una pérdida inevitable de valores democráticos. Por encima de la diferencia ideológica de los autores citados, hay otros puntos en común. Por un lado, a diferencia de las anteriores culturas que colapsaron y terminaron desapareciendo, no hay dudas de que el nuestro no es un problema de carencia de información; más bien, nuestra civilización sabeconoce, está al tanto de los efectos devastadores de su acción. La consecuencia de sus actos no solo es previsible, sino que ha sido prevista8. Por otro lado, como nos dice el paciente historiador chino imaginado por Oreskes y Conway, existen también obstáculos de orden epistemológico que explicarían la caída de la sociedad del siglo xxi, entre ellos, la «convención occidental arcaica» que imponía la división y el estudio separado del mundo físico y del mundo social; en otros términos, la persistencia de una ontología dualista respecto de la relación entre sociedad y naturaleza, expresada también en el ámbito del conocimiento. La posibilidad de repensar nuestra crisis y abrirnos camino exige, por ende, un enfoque posdualista y relacional.

La narrativa capitalista-tecnocrática

No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta de que los resultados de las últimas cumbres climáticas son muy desalentadores y parecen formar parte de la crónica de una muerte anunciada. Así, pese a que en 2017 el Acuerdo de París fue ratificado por 171 países entre los 195 participantes, implicó un retroceso, dado que se decidió que el cumplimiento de lo pactado y la forma de implementación –reducción de emisiones de co2 a fin de no sobrepasar el aumento de la temperatura media de 2 ºC– son voluntarios y dependen de cada país. A esto hay que sumar la salida de Estados Unidos, concretada por Donald Trump, reconocido por su negacionismo climático y por su fuerte apoyo a las industrias de combustibles fósiles, lo cual tuvo también un impacto negativo en la Unión Europea.

En este escenario, de cara a la cada vez más escasa credibilidad que despiertan los acuerdos globales para controlar las emisiones de co2, el capitalismo prepara su plan b para reciclar el proyecto de modernidad capitalista sin tener que salir del capitalismo. Ese plan b se llama «geoingeniería» y está basado en el principio de que es posible superar los riesgos del calentamiento global mediante una intervención deliberada sobre el clima a escala planetaria.

La geoingeniería provoca expectativa entre quienes buscan mantener los actuales patrones de desarrollo –el sistema de producción, circulación y consumo de mercancías– y evitar tener que reducir las emisiones de co2, es decir, es un camino que avala la visión dominante del progreso y el conocimiento científico apoyada, entre otros, por sectores ligados a la industria de los combustibles fósiles. El caso es que la hipótesis de la geoingeniería comenzó a dejar el ámbito de la ciencia ficción para formar parte de una agenda pro-establishment, un proyecto de continuidad del capitalismo y sus estándares de vida para las elites de poder mundial.

Los métodos de la geoingeniería pueden clasificarse en dos grupos generales: manejo de la radiación solar y secuestro de co2. Como nos dice Jordi Brotons, biólogo ambiental y miembro de la Plataforma por la Soberanía Alimentaria de Alicante,

la geoingeniería incluye tecnologías descabelladas tales como la cobertura de grandes extensiones de desiertos con plásticos reflectantes; megaplantaciones de cultivos transgénicos con hojas reflectantes; almacenamiento de co2 comprimido en minas abandonadas y pozos petroleros; inyección de aerosoles de sulfatos (u otros materiales, como el óxido de aluminio) en la estratosfera para bloquear la luz del sol y blanqueamiento de las nubes para reflejarla; desvío de corrientes oceánicas; fertilización de los océanos con nanopartículas de hierro para incrementar el fitoplancton y, así, capturar co2; enterrar enormes cantidades de carbón vegetal para eliminar co2; etc.9

Desde 1996, las discusiones sobre estas alternativas atraviesan las diferentes cumbres climáticas y vienen suscitando críticas y resistencias sociales. No se trata solo de un cuestionamiento a la tecnocracia o a la «razón arrogante». La geoingeniería supone una manipulación que entraña grandes riesgos y no pocos efectos colaterales, que han sido expuestos en diversos informes científicos que concluyen que las nuevas tecnologías de la geoingeniería son falsas soluciones. Ya en 2007, el Grupo etc(Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y Concentración) divulgó un informe titulado «Jugando con Gaia»10, en el que denunciaba el lobby del gobierno estadounidense en el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático para imponer una salida técnica, reestructurando el planeta Tierra a través de la geoingeniería. El etc sostiene que cualquier experimentación que alterase la estructura de los océanos o la estratósfera no podía realizarse sin un debate público profundo e informado sobre sus posibles consecuencias y sin autorización de la Organización de las Naciones Unidas (onu).

Entre 1993 y 2009, 11 gobiernos realizaron una docena de experimentos de geoingeniería en aguas internacionales, vertiendo partículas de hierro sobre el océano para ver si podían capturar y precipitar co2 en el suelo marino. Se vertió hierro en más de 50 km del océano y, como no hubo resultados, se aumentó la superficie experimental seis veces; hacia fines de 2009 el área «fertilizada» con hierro se extendía a 300 km2. Pero esto siguió sin dar resultados. La oposición de sectores de la sociedad civil terminó por forzar la cancelación de otros proyectos de fertilización oceánica y en 2010 condujo al establecimiento de una moratoria internacional en la Convención sobre la Diversidad Biológica de la onu y en el Convenio sobre la Prevención de la Contaminación del Mar por Vertimiento de Desechos y otras Materias, también llamado Convenio de Londres. Esa moratoria, que rige hasta la actualidad, no fue firmada por eeuu, entre otros países11.

Sin embargo, dados los endebles acuerdos de París, la geoingeniería va ganando cada vez más terreno entre las elites políticas y científicas de los países centrales. Esta es presentada cada vez más como un medio «esencial» para lograr la meta de que la temperatura no suba más de 1,5 o 2 ºC respecto de los niveles preindustriales. Un artículo firmado por Bjørn Lomborg, promotor del llamado Consenso de Copenhague, proyecto iniciado en 2004, afirma que gastando tan solo 9.000 millones de dólares en 1.900 barcos de pulverización de agua de mar, se podría impedir el calentamiento global que se prevé para este siglo. En contraste, afirma que las promesas del Acuerdo de París costarían un billón de dólares por año y se obtendría además una reducción de emisiones de carbono mucho menor. Desde su perspectiva, los acuerdos de París son tan débiles como costosos, lo cual abre la puerta a otras oportunidades, como la geoingeniería, que son vistas como «una póliza de seguro prudente y asequible» (frase atribuida a Bill Gates)12. Pero apelar a la geoingeniería no solo no ataca las causas de fondo, sino que implicaría además ceder el control del termostato del planeta a las grandes potencias globales, que son por otra parte las más contaminantes. Quienes apuestan por esta estrategia minimizan los impactos directos reales, que pueden incluir, según la tecnología desarrollada, desde sequías intensas y prolongadas en ciertas regiones del planeta (manejo de la radiación solar), hasta la generación de zonas muertas en los océanos (fertilización marítima) o devastación de millones de hectáreas (técnica de captura y almacenamiento de las llamadas «emisiones negativas»). Asimismo, pueden producir alteraciones metereológicas: por ejemplo, una de las intervenciones sobre el clima consiste en inyectar sulfato en la estratosfera, lo cual no disminuye las concentraciones de gases de efecto invernadero sino que las pospone. Esta técnica imita las erupciones volcánicas, que reducen la temperatura mediante la liberación de sulfato, tal como fue demostrado en 1991 tras la erupción del volcán Pinatubo en Filipinas, que disparó unos 20 millones de toneladas de dióxido de azufre y produjo una disminución de la temperatura global de 0,4 ºC; sin embargo, al año siguiente decayeron las lluvias y hubo una baja afluencia de aguas. De modo que el remedio podría resultar peor que la enfermedad. Y a esto hay que agregar que, una vez iniciado el experimento de geoingeniería a gran escala, toda cancelación de este –por ejemplo, a raíz de los impactos directos que podría causar en ciertas regiones del planeta y la ola de protestas que podría desencadenar– provocaría un recalentamiento fuerte y acelerado, debido a la concentración de emisiones nuevas en la atmósfera.

En términos antropológicos, el plan b está lejos de ser un llamado a la autolimitación. Más bien, a la manera de las corrientes ligadas a la «modernización ecológica», como lo es hoy la denominada «economía verde», la geoingeniería privilegia las soluciones tecnológicas que consideran la naturaleza como un ente completamente manipulable, lo que marca una continuidad agravada respecto del paradigma moderno antropocéntrico, aun si su promesa es la supervivencia de la especie. En realidad, su aspiración es a «rehacer» la naturaleza13, adaptándola al patrón de desarrollo vigente, con un horizonte poshumano14, sea en el lenguaje de las elites o en el de los minoritarios desvaríos aceleracionistas15.

En suma, como sostiene Clive Hamilton16, la geoingeniería es uno de los grandes dilemas éticos, geopolíticos y civilizacionales a los cuales la humanidad será confrontada en la década próxima. Pero queda claro que no hinca el diente en el modelo de desarrollo vigente; supone más bien su preservación. Implica intervenciones a gran escala, experimentos altamente riesgosos cuyas consecuencias son impredecibles y que, de hacerse, requerirían de un acuerdo global; sin embargo, en la práctica también pueden ser llevados a cabo unilateralmente, lo cual está lejos de ser una fantasía si tenemos en cuenta que, además de eeuu y la ue, existen otros países que manejan ya las técnicas de geoingeniería, entre ellos Rusia y China.

Las narrativas anticapitalistas y de transición socioecológica

Narrativas en clave ambientalista existen desde hace mucho tiempo y sus tópicos son variados, pero sin duda, al calor de la crisis socioecológica y el surgimiento de resistencias locales y nuevos movimientos ecoterritoriales, estas se han ido multiplicando para adquirir un mayor espesor discursivo y simbólico en nuestras sociedades. Desde el Sur, las consecuencias de la crisis socioecológica se conectan directamente con la crítica al neoextractivismo y la visión hegemónica del desarrollo, ya que es en la periferia globalizada donde se expresa a cabalidad la mercantilización de todos los factores de producción, a través de la imposición a gran escala de modelos de desarrollo insustentables: desde el agronegocio y sus modelos alimentarios, la megaminería y la expansión de las energías extremas hasta las megarrepresas, la sobrepesca y el acaparamiento de tierras17. Asimismo, plantean el desafío de pensar alternativas al desarrollo, como ya planteara Arturo Escobar, al introducir la categoría de «posdesarrollo»18.

En coincidencia con los planteamientos de Alberto Acosta y Ulrich Brand, la transición puede ser pensada mediante dos conceptos cada vez más arraigados en el campo contestatario a escala global: posextractivismo y decrecimiento19. Desde mi perspectiva, se trata de dos conceptos-horizonte de carácter multidimensional, que comparten diferentes rasgos: por ejemplo, aportan un diagnóstico crítico sobre el capitalismo actual, no solo en términos de crisis económica y cultural, sino también desde un enfoque más global, si se entiende esta como una crisis socioecológica de alcance civilizatorio. Al mismo tiempo, ambos conceptos conectan la crítica al paradigma productivista y el perfil metabólico de nuestras sociedades (basado en la demanda cada vez mayor de materias primas y energías) con la crítica al capitalismo. Ambos ponen el acento en los límites ecológicos del planeta y enfatizan el carácter insustentable de los modelos de consumo y alimentarios, difundidos a escala global, tanto en el Norte como en el Sur. Por último, se constituyen en el punto de partida para pensar horizontes de cambio y alternativas civilizatorias, basadas en otra racionalidad ambiental, diferente de la puramente economicista, que impulsa el proceso de mercantilización de la vida en sus diferentes aspectos.

Para revertir la lógica del crecimiento infinito, es necesario explorar y avanzar hacia otras formas de organización social, basadas en la reciprocidad y la redistribución, que coloquen importantes limitaciones a la lógica de mercado. En América Latina existen numerosos aportes desde la economía social y solidaria, cuyos sujetos sociales de referencia son los sectores más excluidos (mujeres, indígenas, jóvenes, obreros, campesinos), cuyo sentido del trabajo humano es producir valores de uso o medios de vida. Existe, así, una pluralidad de experiencias de autoorganización y autogestión de los sectores populares ligadas a la agroecología y la economía social y el autocontrol del proceso de producción, de formas de trabajo no alienado, otras ligadas a la reproducción de la vida social y la creación de nuevas formas de comunidad. Incluso en un país tan «sojizado» como Argentina se han creado redes de municipios y comunidades que fomentan la agroecología, proponiendo alimentos sanos, sin agrotóxicos, con menores costos y menor rentabilidad, que emplean a más trabajadores. Va surgiendo así un nuevo entramado agroecológico, un archipiélago de experiencias que crece al margen del gran continente sojero que hoy aparece como el modelo dominante, basado en el cultivo transgénico para la exportación. En suma, desde América Latina la transición tiende a pensarse desde nuevas formas de habitar el territorio, al calor de las luchas y las resistencias sociales al neoextractivismo. Estos procesos de reterritorialización van acompañados de una narrativa político-ambiental asociada al «buen vivir» y los derechos de la naturaleza, los bienes comunes y la ética del cuidado, cuya clave es tanto la defensa de lo común como la recreación de otro vínculo con la naturaleza.

Por otro lado, en Europa, hacia 2008, reapareció la idea de «decrecimiento», que fuera lanzada hacia los años 70 por André Gorz. Lejos de la literalidad con la que algunos asocian el concepto (leído simplemente como la negación del crecimiento económico), el léxico experiencial desarrollado en Europa en las últimas décadas profundiza el diagnóstico de la crisis sistémica (los límites sociales, económicos y ambientales del crecimiento, ligados al modelo capitalista actual) y abre el imaginario de la descolonización a una nueva gramática social y política en la que se destacan diferentes propuestas y alternativas: auditoría de la deuda, desobediencia civil, renta universal ciudadana, ecocomunidades, horticultura urbana, reparto del trabajo, monedas sociales20. Por ejemplo, en el marco de la transición energética, se vienen impulsando las transition towns, un movimiento pragmático en favor de la agroecología, la permacultura, el consumo de bienes de producción local y/o colectiva, el decrecimiento y la recuperación de las habilidades para la vida y la armonía con la naturaleza. Nacido en Irlanda en 2006, este movimiento apunta a crear sociedades más austeras, sostenidas en energías limpias y renovables, y con un fuerte aumento de la eficiencia energética21.

Resulta claro que el Antropoceno como diagnóstico hipercrítico conlleva el desafío de pensar alternativas a los modelos de desarrollo dominantes, de elaborar estrategias de transición que impliquen una descolonización del imaginario social y marquen el camino hacia una sociedad poscapitalista, en una época en la cual no existen modelos macrosociales ni tampoco socialismos realmente existentes. En los diferentes foros globales que reúnen a la militancia anticapitalista, suele resaltarse la capacidad de irradiación de las experiencias locales y se subraya su carácter ejemplar en términos de otra racionalidad social y ambiental.

Desafíos del Antropoceno y enfoques relacionales

Las tres narrativas reseñadas coexisten en la actualidad. Algunos podrán decir que el «realismo capitalista»22 hará que la humanidad opte por la hipótesis tecnocrática. Es probable que así suceda, aunque habrá que adjudicar tal decisión a las elites de los países del Norte, no tanto a los países del Sur, y mucho menos a los movimientos sociales antisistémicos, hoy decididamente opuestos a lo que consideran como una «falsa solución»23. Es probable incluso que, ante el agravamiento del calentamiento global y sus consecuencias, negacionistas como Trump terminen por apoyar la geoingeniería. Sin embargo, para los proyectos altercivilizatorios, no se trata de buscar engañosos atajos a través de la solución tecnocrática, como plantean los defensores del capitalismo verde, que conciben al ser humano como un demiurgo capaz de manipular y rehacer la naturaleza. Tampoco se trata de caer rendido a los pies de las narrativas «colapsistas», pues el riesgo más evidente es quedar atrapado en una lógica paralizante que anule la capacidad de acción colectiva, tan necesaria a esta altura de la crisis civilizatoria. Sin embargo, un detalle no menor que nos advierte esa visión es la certeza de que ya hemos cruzado un umbral de riesgo y como tal, la transición, cualquiera sea, ya ha comenzado. El giro antropocénico tiene hondas repercusiones filosóficas, éticas y políticas; obliga a repensarnos como anthropos, pero también, de modo central, nos lleva a replantear el vínculo entre sociedad y naturaleza, entre humano y no humano. El Antropoceno exige pensar las consecuencias de la gran separación –le grand partage– entre orden cosmológico y orden humano, como dice el antropólogo Philippe Descola24, y nos desafía a reelaborar desde otras coordenadas la relación entre sociedad y naturaleza, entre las ciencias de la tierra y las ciencias humanas y sociales.

Hace siglos que hemos abandonado la visión organicista de la naturaleza, Gaia, Gea o Pachamama, aquella que profesaban nuestros ancestros. Somos hijos de la Modernidad o vástagos colonizados por ella; nos hemos vinculado a la naturaleza a partir de una episteme antropocéntrica y androcéntrica, cuya persistencia y repetición, lejos de conducirnos a dar una respuesta a la crisis, se ha convertido finalmente en una parte importante del problema. En esta línea, la antropología crítica de las últimas décadas ha hecho avances interesantes al recordar la existencia de otras modalidades de construcción del vínculo con la naturaleza, entre lo humano y lo no humano. Dicho de otro modo: no todas las culturas ni todos los tiempos históricos, incluso en Occidente, desarrollaron un enfoque dualista de la naturaleza, que la considera un ámbito apartado, exterior, al servicio del ser humano y su afán predatorio. La crisis civilizatoria nos obliga a abdicar del pensamiento único, para asumir la diversidad en términos no solo epistemológicos sino también ontológicos. Existen otras matrices de tipo generativo, basadas en una visión más dinámica y relacional, tal como sucede en algunas culturas orientales, donde el concepto de movimiento, de devenir, es el principio que rige el mundo y se plasma en la naturaleza, o aquellas visiones inmanentistas de los pueblos indígenas americanos que conciben al ser humano en la naturaleza, inmerso y no separado o frente a ella.

Estos enfoques relacionales, que subrayan la interdependencia de lo vivo y dan cuenta de otras formas de relacionamiento entre los seres vivos, entre humanos y no humanos, toma diversos nombres: «animismo», para el ya citado Descola; «perspectivismo amerindio», para Eduardo Viveiros de Castro, quien en su ensayo La mirada del jaguar conceptualiza el modelo local amazónico de relación con la naturaleza.

Se trata de la noción, en primer lugar, de que el mundo está poblado por muchas especies de seres (además de los humanos propiamente dichos) dotados de conciencia y de cultura y, en segundo lugar, de que cada una de esas especies se ve a sí misma y a las demás especies de un modo bastante singular: cada una se ve a sí misma como humana, viendo a las demás como no humanas, esto es, como especies de animales o de espíritus.25

En contraste con la visión moderna, el fondo común entre humanos y no humanos «no es la animalidad, sino la humanidad»26.

Por ende, la humanidad no deviene la excepción, sino la regla; cada especie se ve a sí misma como humana, por ende, como sujeto, bajo la especie de la cultura. Estas formas de relacionamiento y apropiación de la naturaleza cuestionan los dualismos constitutivos de la Modernidad. Estas «ontologías relacionales», como las denomina Escobar27 siguiendo al antropólogo Mario Blaser, tienen el territorio y sus lógicas comunales como condición de posibilidad. En diversas latitudes, dieron origen a una profusa literatura antropológica sobre el «giro ontológico»28.

Por otro lado, a la hora de repensar nuestro vínculo con la naturaleza desde una perspectiva relacional, sin duda la ética del cuidado y el ecofeminismo abren otras vías posibles. Sus aportes pueden contribuir a cuestionar la visión reduccionista basada en la idea de autonomía e individualismo. Ciertamente, la ética del cuidado coloca en el centro la noción de interdependencia, que en clave de crisis civilizatoria es leída como ecodependencia. La revalorización y universalización de la ética del cuidado, vista como una facultad relacional que el patriarcado ha esencializado (en relación con la mujer) o desconectado (en relación con el hombre), como afirma Carol Gilligan, abre a un proceso de liberación mayor, no solamente feminista, sino de toda la humanidad29.

En la actualidad, esto aparece reflejado en la acción e involucramiento cada vez mayores de las mujeres en las luchas socioambientales, en sus diferentes modalidades. Los llamados feminismos populares se abren a una dinámica que cuestiona la visión dualista; proyectan una comprensión de la realidad humana a través del reconocimiento con los otros y con la naturaleza; van tejiendo una relación diferente entre sociedad y naturaleza a través de la afirmación de la interdependencia. Asimismo, la dinámica procesual de las luchas conlleva también un cuestionamiento del patriarcado, basado en una matriz binaria y jerárquica que separa y privilegia lo masculino por sobre lo femenino. No pocas veces, detrás de la desacralización del mito del desarrollo y la construcción de una relación diferente con la naturaleza, va asomando la reivindicación de una voz libre, honesta, «una voz propia», que cuestiona el patriarcado en todas sus dimensiones y busca recolocar el cuidado en un lugar central y liberador, asociado de modo indiscutible a nuestra condición humana30.

Así, al calor de las luchas se van afirmando otros lenguajes de valoración del territorio, otros modos de construcción del vínculo con la naturaleza, otras narrativas de la Madre Tierra, que recrean un paradigma relacional basado en la reciprocidad, la complementariedad y el cuidado, que apuntan a otros modos de apropiación y diálogo de saberes; a otras formas de organización de la vida social. Estos lenguajes se nutren de diferentes matrices político-ideológicas, de perspectivas anticapitalistas, ecologistas e indianistas, feministas y antipatriarcales, que provienen del heterogéneo mundo de las clases subalternas.

En suma, el Antropoceno como paradigma hipercrítico exige repensar la crisis desde un punto de vista sistémico. Lo ambiental no puede ser reducido a una columna más en los gastos de contabilidad de una empresa en nombre de la responsabilidad social corporativa, ni tampoco a una política de modernización ecológica o la economía verde, que grosso modo apunta a la continuidad del capitalismo a través de la convergencia entre lógica de mercado y defensa de nuevas tecnologías proclamadas como «limpias». Finalmente, la actual crisis socioecológica no puede ser vista como «un aspecto» o «una dimensión más» de la agenda pública o inclusive como una dimensión más de las luchas sociales. Esta debe ser pensada desde una perspectiva inter- y transdisciplinaria, desde un discurso holístico e integral que comprenda la crisis socioecológica en términos de crisis civilizatoria y de apertura a un horizonte poscapitalista.

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Deuda y sangría financiera

Héctor Luis Giuliano 04.11.2018. La Argentina está sufriendo hoy, bajo la administración Macri, la sangría financiera probablemente más grande de su Historia. Se trata del más extraordinario aumento del Gasto Público por concepto de Intereses de la Deuda del Estado que se haya producido por combinación de los servicios de la deuda fiscal, de la deuda cuasi-fiscal o del Banco Central (BCRA) y también de las provincias (…)

 

DEUDA PÚBLICA Y SANGRÍA FINANCIERA

Por Héctor GIULIANO (4.11.2018)

 

La Argentina está sufriendo hoy, bajo la administración Macri, la sangría financiera probablemente más grande de su Historia. Se trata del más extraordinario aumento del Gasto Público por concepto de Intereses de la Deuda del Estado que se haya producido por combinación de los servicios de la deuda fiscal, de la deuda cuasi-fiscal o del Banco Central (BCRA) y también de las provincias.

A los que cabe agregar la Deuda Indirecta correspondiente a Bancos y Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios o Fideicomisos Públicos y Juicios contra el Estado con sentencia en firme, que el gobierno no informa.

Según el Presupuesto 2018 en curso – Ley 27.431 – los Intereses a Pagar por la Deuda Pública del Estado Central eran 406.500 M$[1] – un promedio de 1.100 M$ por día – aunque tales intereses fueron calculados cuando las tasas estaban aproximadamente a la mitad del nivel en que están actualmente, que son del 50-55 % anual.

Con el agravante que el perfil de vencimientos del Tesoro empeora en forma acelerada por la proporción creciente de obligaciones a corto plazo, con tasas más caras y con capitalización de intereses.

Paralelamente, el BCRA – a través del festival financiero diario de Lebac-Leliq en favor de los tenedores de Letras – ha llevado el pago y/o capitalización de sus obligaciones al paroxismo de las tasas más altas del Mundo, del orden del 70 %, que llegan así a más del doble de las tasas que el Banco pagaba entes de la corrida cambiaria iniciada a fines de Abril.

Al 23.10 – última información oficial disponible – el stock de Títulos emitidos por el BCRA es de unos 782.000 M$ (equivalentes a 21.300 MD), de los que 184.000 M$ corresponden a Lebac y 598.000 M$ a Leliq.[2]

Las Lebac son letras a 30 días y pagan tasas del 60 % en el Mercado Secundario, lo que implica un costo financiero diario de unos 300 M$ (más de 9.000 M$ por mes) y las Leliq son Lebac a sólo 7 días, con subastas diarias, que pagan tasas del 70 % lo que implica otros 1.200 M$/Día (35.000 M$ por Mes).

La suma de ambos pagos de intereses sólo por el BCRA da así unos 1.500 M$ diarios (45.000 M$ por Mes), que se agregan a los intereses que paralelamente paga la Tesorería Nacional por la Deuda del Gobierno Central (más de 1.100 M$/Día o 33.000 M$ mensuales) de modo que el monto de los intereses conjuntos – sin contar aquí los datos desconocidos de Provincias y Deuda Pública Indirecta – ascienden a más de 2.600 M$ por día (78.000 M$ por Mes).

Y a esto hay que adicionar los intereses que devengan los Pases Pasivos – que son operaciones a sólo 1 y 7 días – y rinden lo mismo que las Leliq (el 60 %), siendo su stock al 23.10 de 412.000 M$, lo que significa el pago de intereses por otros 700 M$/Día (20.000 M$ por Mes).[3]

Con lo cual el costo financiero total de semejante nivel de endeudamiento a las tasas altísimas de referencia estaría llevando a un drenaje de 3.300 M$ diarios – casi 100.000 M$ por Mes (98.000) – a favor de los tenedores de letras y bonos públicos, lo que convierte a la Argentina en un Paraíso para los negocios especulativos récord en el Mundo.

Y esas mismas tasas de interés, que se ofrecen desde el Estado dando las ganancias más altas del planeta a los bancos y grandes fondos especulativos de inversión (sobre todo  internacionales, que lucran con el carry trade o arbitraje entre tipos de cambio y tasas de interés locales) son las mismas que generan y mantienen la recesión de la Economía Interna, con sus secuelas de Desempleo,  caída de los Salarios Reales y mayor Pobreza.

Con el agravante que mientras esto está ocurriendo virtualmente debajo las narices de todo el mundo las autoridades tratan de ganar tiempo vendiendo expectativas a futuro que desvíen la atención de la opinión pública de la realidad presente del más grande saqueo financiero de los dineros del Estado que se tenga noticia en la Argentina.

Una sangría de fondos públicos que no tiende a revertirse porque tratando de estabilizar el dólar a costa de pagar elevadísimas tasas de interés se está volviendo a potenciar el carry trade porque el stock de reservas internacionales del BCRA crece artificialmente con la entrada de estos capitales golondrina pero en la misma medida aumenta la vulnerabilidad de  la Argentina frente al condicionamiento de seguir pagando altísimas tasas para evitar la retirada de esos fondos especulativos.[4]

Es el círculo vicioso perfecto de la Usura sostenido en la alianza fáctica del gobierno Macri con los acreedores financieros del Estado, que son los que le permiten su supervivencia financiera y política.

Porque se pacta el más duro ajuste con el Fondo Monetario Internacional (FMI) precisamente para evitar o diferir el default y poder pagar los servicios crecientes de la enorme Deuda del Tesoro y del BCRA, que fueron aumentando descontroladamente bajo la propia gestión Macri y que ahora son los principales causantes del Déficit Fiscal y Cuasi-Fiscal que con ese acuerdo se dice querer combatir.

Dicho con otras palabras, que el mismo gobierno que está proclamando la necesidad de bajar el Gasto Público es el que más lo está aumentando en forma irracional,[5] favoreciendo con ello el mayor negocio para los acreedores especulativos y que es el peor para los intereses del Estado.

Es la demostración palmaria de cómo – desde el Poder – se destruye la Economía Física o Real en el altar de la Economía Financiera.

[1] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente y están expresadas siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] El total de Leliq es de 594.000 M$ pero se le adicionan aquí 3.500 M$ más correspondientes a Notas de Compensación en Efectivo dentro del mismo rubro.

[3] Estrictamente hablando al stock de 412.000 M$ de Pases Pasivos habría que restarle los Pases Activos por valor de 327.000 M$, lo que dejaría un neto para base de cálculo de 85.000 M$, pero este razonamiento no es válido en la práctica porque el BCRA computa en el Activo Pases que están respaldados por Pasivos del propio Banco (Lebac y/o Leliq) (!).

La ventanilla de endeudamiento paralelo del BCRA por vía de Pases Pasivos es la segunda en importancia pero nunca se considera dentro de la deuda total a corto plazo del Banco.

Además, hay que recordar que dentro del stock de Letras y Pases están las denominadas Letras Overnight, que constituyen un subsidio increíble a los Bancos remunerándoles los saldos en efectivo que quedan inmovilizados en sus Cajas entre el cierre de la jornada diaria y el comienzo del día siguiente: una carga adicional de intereses cuyo peso el BCRA omite identificar.

[4] Esta maniobra está garantizada por la decisión del BCRA – avalada por el FMI – de mantener por lo menos hasta Diciembre de este año el piso de la Tasa Monetaria de Referencia en el orden del 60 %, siendo que esta tasa es la que se aplica a las Leliq y a los Pases Pasivos.

[5] Caso concreto: originariamente se planteaba que las Lebac no renovadas a su vencimiento iban a ser reemplazadas por Letras del Tesoro (Letes), a mayor plazo (6 meses o más) y menores tasas (50-55 %) mientras que ahora la cruda realidad muestra que la gran mayoría de esas Lebac (a 30 días y con tasas del 60 %) se están reemplazando por Leliq, que son obligaciones a menor plazo (7 días) y mayor tasa (70 %).

 

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LA DEUDA EN EL PRESUPUESTO 2019

Héctor Luis Giuliano 29.09.2018. En función de su rol fáctico como auditor y protector de los intereses de los acreedores financieros del Estado a los fines que el gobierno Macri no les interrumpa el flujo de pago de los servicios de la Deuda Pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tomado intervención directa en el control de las Cuentas Fiscales de la Argentina (…)

 

LA DEUDA EN EL PRESUPUESTO 2019

Por Héctor GIULIANO (29.9.2018)

En función de su rol fáctico como auditor y protector de los intereses de los acreedores financieros del Estado a los fines que el gobierno Macri no les interrumpa el flujo de pago de los servicios de la Deuda Pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tomado intervención directa en el control de las Cuentas Fiscales de la Argentina.


DESCARGAR AUDIO: Giuliano-aldorso-29-09-18

DEFAULT DE LA DEUDA MACRI

La administración macrista, en dos años de gestión y por culpa de su Política de Gobernar con Deuda – aumentando la toma de nuevas obligaciones en gran escala y sin la más mínima capacidad de repago – llevó al país a un nuevo default, esto es, a una nueva situación de impago.

Imposibilitado de cumplir no solamente los vencimientos de capital de la Deuda – que se refinancian íntegramente, hasta el último centavo – incapaz de poder cubrir la totalidad de los Intereses a Pagar y suspendidas las renovaciones y la colocación de deuda adicional en los mercados internacionales por su situación de insolvencia e iliquidez; y habiendo agravado en forma totalmente irresponsable el endeudamiento público por partida doble – deuda del Tesoro y deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) – el presidente Macri solicitó un apoyo de emergencia al FMI para poder paliar esta situación de default (que no fue una situación heredada sino propia de su gestión) y para tratar de sostener con ello su gobierno hasta las elecciones del año que viene.

El Proyecto de Ley (PL) de Presupuesto 2019 – elevado al Congreso el 15.9 pasado pero que ya estaría modificado en aspectos sustanciales por el nuevo Acuerdo con el FMI (cuyos términos todavía no se conocen en detalle) – es reflejo directo de esta situación crítica de las Finanzas Públicas de la Argentina producto de la gestión Macri.


DEUDA Y PRESUPUESTO 2019

El PL muestra que el próximo año le caen al país vencimientos de Capital (Amortizaciones que se cancelan íntegramente con nuevas deudas) por unos 2.0 B$ (≡ 50.000 MD)[1] y que se prevé tomar Endeudamiento Público por un total de 3.1 B$ (≡ 77.400 MD); o sea, que la Deuda del Estado aumentaría durante el 2019 en 1.1 B$ (≡ 27.400 MD).[2]

El Stock de la Deuda del Gobierno Central era de 334.700 MD al 31.12.2017 – según datos oficiales – y el Presupuesto 2018 (Ley 27.431) contempla un aumento de la misma durante el Ejercicio en curso de 46.400 MD con lo que – sin cancelaciones netas mediante – el saldo de la Deuda Total terminaría así a fines de este año en 381.100 MD.

Pero este importe no incluye el préstamo Stand-By de emergencia del FMI de Junio de este año – 50.000 MD que ahora han sido elevados a 57.100 MD y con desembolsos anticipados – ni el adelanto de créditos de otros organismos multilaterales que ya han sido anunciados (Banco Mundial, BID y CAF) ni el traspaso de la Deuda cuasi-fiscal de las Lebac del BCRA al Tesoro, con lo que el nivel de endeudamiento sobrepasaría los 400.000 MD.

Se estima que el gobierno Macri, desde su asunción en Diciembre de 2015, ha incrementado la Deuda del Estado Central (aparte de la paralela Bola de Nieve extraordinaria de Lebac, descontrolada también durante su gestión pero en cabeza del BCRA) entre 140 y 150.000 MD hasta la fecha.

Esto lo determinan – como decimos – el proceso de endeudamiento adicional en ejecución que se está dando en forma acelerada en el corriente año por sobre el Presupuesto 2018, el traspaso dispuesto unilateralmente por el Ejecutivo de gran parte de la Deuda de Lebac (que están en Pesos) a Deuda dolarizada en Letras de Tesorería (LETE) y los desembolsos del préstamo Stand-By del FMI, igualmente decidido por el gobierno por afuera del Presupuesto aprobado por el Congreso.

Es por estas condiciones, repetimos, que puede estimarse que en la actualidad el stock de la Deuda del Estado Central esté en el orden de los 380.000 MD y que a fin de año pasaría los 400.000 MD.[3]

Notablemente en el Mensaje del Ministerio de Hacienda que acompaña el PL de Presupuesto 2019 – Punto 3.8 Financiamiento y Deuda Pública – se dice textualmente: “Estimamos que para Diciembre de 2018 el stock de la deuda pública será de 315.698 MD, lo que significa una caída de 5.237 MD frente al mismo período de 2017.” (!)

Este importe no cerraría en absoluto con la realidad del sobre-endeudamiento en curso ni siquiera descontando el efecto de la licuación de la deuda pública contraída en pesos.[4]

 

EL PESO DE LOS INTERESES

Cabe una mención obligada al problema de los Intereses a Pagar durante el Ejercicio 2019, que según el PL serán unos 746.400 M$ (≡ 18.600 MD).

En el Presupuesto del corriente año (2018) estos Intereses están estimados en 406.400 M$ (≡ 21.100 MD, al tipo de cambio proyectado de 19.3 $/US$), por lo que el aumento sería de un 84 % medido en Pesos, más simultáneamente descendería expresado en dólares, en unos 2.500 MD (?).[5]

Pero aquí hay que hacer además una aclaración importante que hacer porque los servicios de Intereses de la Deuda no se pagan en su totalidad sino que un 20 % de los mismos se capitaliza por anatocismo (147.600 M$ / 746.400 M$)[6], siendo que los intereses que no se pagan son los que corresponden a la Deuda intra-Estado (una deuda acumulada que es aproximadamente la mitad de la Deuda Total).

Por este motivo, el monto de los Intereses a Pagar durante el 2019 no sería de 746.400 M$ sino de unos 600.000 M$, dado que se toma en firme sólo el importe efectivamente abonado.

De todas maneras, en la comparación inter-anual el incremento de estos intereses – siempre según los datos del PL de Presupuesto 2019 – es de unos 200.000 M$ (195.100), producto de los 600.000 M$ del año próximo contra unos 400.000 M$ del año actual; esto es, un aumento del 50 % en el pago de Intereses, que es el rubro de mayor crecimiento del Gasto Público (contra el 24.3 % del Gasto Primario en su conjunto).

O sea, que el ritmo de aumento de los Intereses a Pagar – aún sin contar el anatocismo – es el doble que el ritmo de aumento del resto de los Gastos del Estado.

Los Intereses son el principal rubro del Gasto Público: son el 18 % del Gasto Total (746.400 M$ / 4.17 B$) pero son el   40 % del Gasto de la Administración Central (746.400 M$ / 1.87 B$), que es la que realmente carga el peso de estos intereses. [7]

Dicho en otros términos: que por cada 10 pesos que gasta el Estado Central 4 son para pagar Intereses.

Los Intereses son así el primer rubro del Gasto Público Neto del Estado: mientras en Intereses se gastan los 746.400 M$ (≡ 18.600 MD) totales (ó los 600.000 M$ que se abonan ≡ 15.000 MD), en Educación, Cultura y Ciencia/Tecnología se Gastan 224.500 M$ (≡ 5.600 MD), en Defensa   151.400 M$ (≡ 3.800 MD), en Seguridad 159.600 M$ (≡ 4.000 MD) y en Inversión Pública (Gastos de Capital) sólo 184.200 M$ (≡ 4.600 MD).

El pago de los Intereses asume una magnitud comparativa desproporcionada en relación a los vencimientos de Capital, siendo así que la relación Capital/Intereses es de 2.7 veces (18.600 MD / 50.000 MD), es decir, que por cada 2.7 dólares que vencen de Capital o Principal de la Deuda Pública el Estado Argentino tiene que pagar un dólar de intereses o, dicho con otras palabras: que los Intereses a Pagar equivalen al 37 % de los vencimientos de las deudas del año. Con el agravante que – como hemos visto – el 20 % de esos Intereses no se pagan sino que se capitalizan por anatocismo.

Un importe de intereses del orden de 746.400 significa 2.000 M$ por día: 85 M$ por hora que pasa de nuestra vida.

 

CONSIDERACIONES FINALES

El PL de Presupuesto 2019 elevado al Congreso ha sido elaborado en función de los Acuerdos con el FMI de Junio del corriente año y expresa las exigencias del organismo para tratar de cumplir a rajatabla las garantías de pago de intereses a los acreedores financieros del Estado

De la rápida aprobación parlamentaria de este Presupuesto – que es condición sine qua non del FMI para su programa de desembolsos anticipados a la Argentina – depende el destino financiero y político del gobierno Macri, en su desesperado intento de poder completar su mandato en el 2019.

El sostenimiento de la actual administración a través del apoyo de los Estados Unidos, del Fondo Monetario y de varios de los Países Desarrollados se da por y mientras nuestro país ha venido y sigue sufriendo la mayor sangría financiera y cambiaria de su Historia, mientras el gobierno ensaya la gran ecuación fondo-monetarista de Ajuste Fiscal con caída de los Salarios Reales y mientras se siguen mostrando récords de aumento de la Pobreza versus ganancias récord por especulación financiera.

Y estas cosas ocurren por la ineptitud y la corrupción de los gobiernos que endeudan al país sin la más miserable capacidad de repago de las obligaciones financieras que se siguen contrayendo, por la complicidad de toda la clase política con representación parlamentaria, que aprovecha la situación para sus negociados electoralistas, y por el desvío de la opinión pública a cargo de los grandes medios de comunicación que confunden a la gente y le quitan gravedad al patético empeoramiento de la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina.

Empero – y como agravante adicional – existen fundados interrogantes sobre la viabilidad del cumplimiento de este presupuesto, en caso de ser aprobado en línea con los dictados del  FMI, por parte de la administración macrista y ello sigue manteniendo a las Finanzas Públicas y a la Economía del país con un final abierto.

[1] Las abreviaturas M$/MD/B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos, respectivamente y se expresan siempre con redondeo.

A su vez, las equivalencias (≡) entre Pesos y Dólares están hechas según el Tipo de Cambio promedio proyectado en el PL, de 40.1 $/US$.

[2] La Planilla anexa al Artículo 40 del PL contempla Operaciones de Crédito Público (que son, en realidad, Operaciones de Deuda Pública) por unos 3.6 B$ (≡ 64.600 MD).

El Artículo 41 del PL agrega que el Poder Ejecutivo (PE) – a través del Ministerio de Hacienda – está autorizado además a emitir Letras de Tesorería por 800.000 M$ (≡ 20.000 MD), importe que se diferencia del anterior porque la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado (en su Artículo 82) no considera las Letras – que son instrumentos a corto plazo (menos de un año) como Deuda Pública formal.

En principio, pudiera suponerse que estas letras debieran estar incluidas en las Operaciones de Deuda del artículo anterior, pero son letras y no bonos, con lo que el balance de las cifras no cerraría.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la Planilla Anexa al Artículo 11 del PL – que da facultades al Jefe de Gabinete (JGM) para contratar Obras Públicas y/o realizar compras de Bienes/Servicios cuyo plazo de ejecución exceda el Ejercicio Financiero 2019 – agrega otros 236.100 M$ (≡ 6.000 MD) al endeudamiento del Estado, que no están computados dentro del Cuadro de Fuentes y Aplicaciones Financieras pero suman más Deuda en forma diferida (Programas de Propiedad Público-Privada).

En los Presupuestos del Estado nunca queda claro el desagregado exacto de los montos autorizados del endeudamiento del Ejercicio.

[3] Siempre considerando exclusivamente la Deuda en cabeza del Estado Central, es decir, sin contar aquí las deudas del BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni las sentencias en firme por fallos arbitrales y juicios contra el Estado perdidos y con sentencia en firme.

[4] Del total de la Deuda Pública al 31.3.2018 – última información oficial disponible – que es de 345.400 MD, un 30 % está en Pesos (100.000 MD) y los 245.000 MD restantes en Moneda Extranjera.

Aun suponiendo que la cifra del stock de la Deuda a fin de este año – los 315.000 MD citados en el Mensaje – pudieran estar calculados descontando una licuación por devaluación del peso, la sola idea de que el monto de la Deuda del Estado vaya a descender en el 2018 no sólo no cierra sino que, a la luz de las novedades que se están produciendo, deviene cuasi-surrealista.

De todos modos, es real el hecho que la deuda en moneda nacional ha venido y sigue sufriendo una fortísima licuación en dólares, lo que beneficia al Tesoro y perjudica a los Acreedores en Pesos, aunque con un detalle: que la gran mayoría de esa deuda está tomada con la ANSES (que administra la plata de los jubilados) y otros organismos de la Deuda intra-Estado.

[5] Obviamente, la explicación de este aparente descenso de los Intereses en dólares está en el valor previsto del tipo de cambio, ya que habiéndose duplicando la devaluación del peso (19.3 contra 40.1 $/US$) el mayor importe en pesos se traduce en menor cantidad de dólares.

Dada la citada omisión de los importantísimos incrementos adicionales de la Deuda que se están produciendo en el 2018, se corre un doble riesgo cierto: que los aumentos en valor absoluto del endeudamiento actual no queden reflejados en los dos ejercicios (2018 y 2019) y que el consecuente aumento en el pago de los intereses correspondientes al nuevo stock de la Deuda del Estado tampoco queden realmente expuestos.

Por ende, los importes de Intereses a Pagar debieran ser recalculados en función de los nuevos cambios que se han producido y se siguen produciendo.

[6] El Anatocismo es la Capitalización de los Intereses que se produce por aplicación de la regla elemental del Interés compuesto: los intereses devengados y no pagados se suman al Capital o Principal y devengan así nuevos Intereses.

Aplicado a la lógica de las Finanzas este cobro de intereses sobre intereses es un sinónimo de la Usura.

[7] Normalmente se aduce que el principal rubro del Gasto Público es el del Sistema Previsional pero esta afirmación es engañosa:

  • Primero, porque el Sistema Previsional carga con una serie de gastos que, estrictamente hablando, no le son propios, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), las Asignaciones Familiares, las Prestaciones no Contributivas, los diversos programas asistenciales y otros rubros menores. El Gasto Total real por Jubilaciones/Pensiones Contributivas – que es verdadero gasto propio del Sistema Jubilatorio Argentino es de 1.63 B$ (1.632.700 M$) y no el total de Prestaciones Sociales (que suma 2.15 B$ ó 2.145.200 M$).
  • Segundo, porque se soslaya que el aumento de las cargas jubilatorias ha quedado fuertemente distorsionado por la política kirchnerista de incrementar la masa de beneficiarios sin aportes. Y
  • Tercero – lo más importante – porque el Gasto Previsional tiene que ser calculado como Gasto Neto, esto es, descontándole los Ingresos del Sistema por Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, que suman 1.21 B$ (1.043.300 M$).

O sea, que si se toma el Gasto Previsional Neto (1.63 B$ de Gastos – 1.21 M$ de Ingresos) éste deviene en unos 420.000 M$, que es mucho menos que los 746.400 M$ de Intereses a Pagar.

Aunque por razones de tiempo y espacio no se va a entrar aquí en el desagregado de los números presupuestarios que respaldan estas afirmaciones es muy importante tener en cuenta esta realidad dentro del Presupuesto del Estado a los efectos de evitar comparaciones falaces.

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