Las currículas escolares embebidas en cianuro

Darío Balvidares 05.06.2017.
Ninguna de estas estrategias va de la mano de las opiniones de los que están frente al aula, los docentes, muy lejos de eso, toda la intelligentsia de la reforma está fuera de las escuelas, está en las corporaciones y los “especialistas” que trabajan para ellas (…)

 

Las currículas escolares embebidas en cianuro

Por Darío Balvidares (05.06.2017)

En el portal Infobae del 28 de mayo, apareció la siguiente nota: “Las mineras aspiran a cambiar los programas de las escuelas1”.

Es necesario destacar que estos son los acuerdos que ya no podemos seguir llamando público-privados (como los designa el Banco Mundial para hablar de los pactos de gobernabilidad), porque son estatales-privados, donde el gobierno decide sobre lo público como si fuera de su propiedad.

No sólo las fundaciones y ong corporativas diseñan las políticas educativas y controlan el sistema, sino que en el proceso de la reforma, gracias a las leyes de educación de los ’90 y del siglo XXI tienen injerencia directa sobre los contenidos curriculares; las evaluaciones de destrucción masiva, nacionales e internacionales nunca van a dar “buenos” resultados hasta que el proceso de “alienación” reformista no se complete, es decir, cuando la escuela termine de subordinarse a los intereses empresariales, el estatuto docente que regula la actividad sea pieza de museo y las universidades programen sus carreras en función de lo que necesita el mercado.

Una prueba más de lo que venimos diciendo en muchos trabajos anteriores, aparece en la nota que motiva estas líneas: “Los manuales de educación de las escuelas primarias y secundarias siguen tratando a la minería como una actividad contaminante, cuando el país promueve el desarrollo de la minería. Nosotros tenemos un programa de minería sustentable, que las escuelas creen esa conciencia en los jóvenes, no va de la mano. Hay que romper esos esquemas y poder explicarle a los colegios y a los chicos lo que significa la minería…” explica Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros y director de Asuntos Corporativos de la minera Cerro Negro, y agrega: “Se podría cambiar parte de la currícula de Ciencias Naturales…” Incluso, según la nota del portal, ya comenzaron a dar charlas en las escuelas, en el Colegio Nacional Buenos Aires, en las ORT y van a continuar en otros establecimientos.

Los cambios en la currícula ya están previstos en la Declaración de Purmamarca firmada por los ministros de educación de todas las jurisdicciones: “Fortalecer la autonomía de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires referida a la gestión, la implementación de programas, planes y proyectos acordes a sus necesidades y realidades, como así también a las adecuaciones curriculares…2” (el resaltado es mío)

Ninguna de estas estrategias va de la mano de las opiniones de los que están frente al aula, los docentes, muy lejos de eso, toda la intelligentsia de la reforma está fuera de las escuelas, está en las corporaciones y los “especialistas” que trabajan para ellas.

Breve paréntesis imperialista

En los años 70, el entonces secretario de estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, producía un extenso, significativo y neocolonial informe que llevaba su nombre, en el que proponía como política exterior en recursos naturales, lo siguiente: “Es vital que el esfuerzo en desarrollar y fortalecer un compromiso mayor por parte de los líderes de los países menos desarrollados no sean percibidos por ellos como políticas de un país industrializado para mantenerlos subsumidos o para que los recursos sean usados por los ‘países ricos’. El desarrollo de tal percepción puede generar una reacción fuertemente adversa para la estabilidad de la población. Por ello, los Estados Unidos y otros países “ricos” deben tener cuidado en las políticas que aplicarán en los países menos desarrollados para que sean aceptadas…” y agregaba que para “minimizar los cargos de motivaciones imperialistas”, se debe repetir constantemente que dichas inversiones son para: “…el desarrollo social y económico…3”.

Por supuesto que las estrategias son las mismas, incluso Kissinger, también va a “recomendar” sobre los contenidos de la educación en nuestros países latinoamericanos, tan afectos a la naturaleza.

Así, los intereses mineros, necesitan cada vez más encontrar estrategias para continuar con sus actividades contaminantes y saqueadoras de nuestros territorios y qué mejor que la escuela o la universidad. Dice el ceo minero en la nota: “no sólo se cambiará la currícula, sino buscaremos generar más espacios de estudio en las universidades (…) Las personas que viven en las comunidades donde operamos son nuestro nuevo norte, nuestro ideal. Toda la energía del sector debe estar concentrada en lograr el bienestar de las personas…

Por supuesto que en el artículo del portal se manifiesta el deseo de la firma del Acuerdo Federal Minero, lo que le permitirá a la corporación seguir apropiándose del territorio y avanzar en provincias que, por ahora, tienen prohibida la actividad por ley.

Y entonces, es necesario para este avance contaminar, también, la educación, el “extractivismo” educativo como predador fundamental para profundizar el proceso de colonización cultural, la mentira como contenido curricular.

¡La obscenidad y la paradoja!

Mientras nuestros Pueblos Originarios luchan por sus territorios ancestrales, invadidos por la industria extractiva, resisten las diversas formas de genocidio y sometimiento y la currícula escolar los invisibiliza; o peor, los expone como primitivos por tener como idea fundacional y de vida a la naturaleza, mientras eso ocurre; el invasor corporativo firma acuerdos con estos gobiernos para continuar y ampliar su plan depredador. La mentira en la currícula escolar, donde seguramente nada se va a decir sobre los derrames que produjo la mina Veladero en la localidad de Jáchal, provincia de San juan, contaminando el río con cianuro y afectando a toda la población; los derrames de la mina Bajo La Alumbrera en Catamarca, por roturas del mineraloducto con consecuencias en la ciudad de Andalgalá, nada de esto van a decir los textos cianurados de la nueva currícula de ciencias naturales que propone el ceo minero, porque hacen “minería sustentable”; sustentable para la optimización de ganancias a cambio de la devastación.

Seguramente la inclusión en la currícula de la actividad cianurada, será presentada por el, por ahora, ministro de educación, Esteban Bullrich (o por quien lo suceda); así como por el presidente Macri, como parte de lo que llaman la “revolución educativa”. Pero, es otra mentira, en los tiempos de transmigración de significados, no es una “revolución”, es la invasión educativa, los empresarios diseñando el sistema, la pedagogía instrumental y el pragmatismo colonial de la “adaptación”.

¿Acaso es éste el nuevo paradigma cultural del que nos hablan los “especialistas” orgánicos del establishment, resguardados en fundaciones, ong´s y universidades privadas de élite?

¿De qué van a hablar en las capacitaciones, que dan en esas universidades, fundaciones y ong’s, a docentes y directivos, de las bondades de la megaminería?

Es probable que en breve, también, la industria del negocio agroquímico pida unas páginas curriculares, para mostrar la “sustentabilidad” de la actividad ‘agrotóxica’ (palabra prohibida en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria -INTA- por orden de su director). Pero nada van a decir de los “pueblos fumigados”; ni de las escuelas expuestas a la pulverización continua de los venenos; ni de los informes científicos que confirman la toxicidad.

Esto no es, definitivamente, una “revolución”, es una invasión parasitaria de apropiación colonial, producto de estas “democracias empresariales”, como las define Noam Chomsky4 (1994) y que muchos llamamos, la “dictadura de la burguesía”.

Notas:

1 http://www.diariobae.com/article/details/170465/las-mineras-aspiran-a-cambiar-los-programas-de-las-escuelas

2 Declaración de Purmamarca. Jujuy 12 de febrero de 2016

3 NSSM 200 – El Plan por el Control. El Informe Kissinger. Por Gabriel Martín. Septiembre 2006 en http://www.rodolfowalsh.org/spip.php?article117

4 Noam Chomsky. Política y Cultura a finales del siglo XX, Ed. Ariel. Barcelona. 1994

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Programa 10/06/017

¿Revolución educativa o invasión educativa?

Sábado 10 de junio de 2017

«La creciente de la injerencia privada en la educación es uno de los objetivos primordiales de la llamada `reforma educativa´, la que llamamos reforma economicista de la educación, » sostuvo el licenciado Darío Balvidares en AL DORSO.  Balvidares analiza el  desembarco del poder empresarial, vía fundaciones y ong’s que responden a intereses corporativos que invierten en el modelaje de una pedagogía que les permita optimizar ganancias.  Además, Debo Debo,  Venezuela y otras yerbas.

        bloque-4

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Programa 03/06/2017

Deuda externa y déficit fiscal

Sábado 03 de junio de 2017

«La deuda es el principal factor causal del déficit fiscal», afirmó el licenciado Héctor Luis Giuliano en AL DORSO . «El gobierno Macri necesita lamentar la pesada herencia recibida y exhibir la corrupción K como distractivo de su descontrol financiero fiscal, de su política irresponsable de gobernar con deuda y de encubrir su propia corrupción», sostuvo Giuliano.  Además, Debo Debo,  Venezuela y otras yerbas.

        bloque-4

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La última opción del penúltimo Maduro

Modesto Emilio Guerrero 10.06.2017.
Maduro y su gobierno están ante dilemas que no previeron, pero intentan resolver y superar por vías opuestas a las registradas en la aleccionadora historia continental. Su propuesta de Constituyente comunal resulta como la última opción política de un presidente acorralado (…)

 

La última opción del penúltimo Maduro

Por Modesto Emilio Guerrero (Fuente: Página 12)

Excepto entre los idiotas –los útiles y los otros– ya pocos dudan, que lo enfrentado por el gobierno venezolano desde hace más de 60 días es lo mismo del 2014: una oposición que mutó de opositora a lo conocido en la historia como amenaza fascista, esa cosa que Benjamin y Lukacs definían como “un asalto a la razón” y que no es más que el último recurso de la clase dominante cuando siente que su existencia está definitivamente amenazada.

Maduro y su gobierno están ante dilemas que no previeron, pero intentan resolver y superar por vías opuestas a las registradas en la aleccionadora historia continental. Su propuesta de Constituyente comunal resulta como la última opción política de un presidente acorralado. De sus resultados emergerá otro Presidente y otra situación para el país.

Maduro optó por la movilización social del pueblo chavista mediante una propuesta constituyente de carácter comunal, “sectorial”. Ya logró cambiar relativamente la agenda callejera de muertes (que suman 70), por un debate político a favor o en contra de esa propuesta. Hasta ayer se realizaron más de 480 asambleas barriales. Algunas, incluso, reunidas por vecinos anti chavistas también angustiados por la escalada de violencia.  El CNE informó que el viernes cerraron 17.959 postulaciones de tipo territorial regidas por el voto individual liberal, y 34.096 de carácter “sectorial, o sea de los movimientos sociales, etnias y agrupaciones de interés. Un total de 52.055 candidatos. Las Comunas y Consejos, por ejemplo, postularon 8.674 solicitudes. Los empresarios 1.154, los trabajadores sindicalizados más de 13 mil.

No es garantía absoluta, pero es un signo alentador contra el escenario de guerra buscado por la oposición, el gobierno colombiano, la OEA y el Departamento de Estado. No debería quedar dudas que estamos ante un fenómeno político de alta calidad democrática. Su novedad confirma que la democracia política tiene más formas de manifestarse que los fetiches conocidos. Eso ha generado espanto entre los dirigentes opositores y empresarios, y una cierta desazón epidérmica entre intelectuales de la izquierda, como Maristela Svampa y otros.

América latina registra tres tipos de “salida” para situaciones similares al colapso venezolano de hoy: una fue el abandono sin resistencia, (Jacobo Arbenz en 1954 y J. D. Perón un año después). Otra, el inútil sacrificio individual con un tiro en la cabeza, (Getulio Vargas, 1954.  Allende, 1973). Y una tercera, la sandinista, que significó transferir el poder ganado con las armas mediante el voto liberal. Aunque la más común ha sido el asesinato y los golpes militares patrocinados por EE.UU., pero esta fue la salida de ellos.

Todo lo que no avanza, retrocede, y como advertía Marx “entre dos derechos iguales la única solución es la guerra”.  Ese es el tamaño del riesgo que se vive en Venezuela, aunque parezca de ficción. No es Siria, pero puede serlo.

Sin embargo, entre un axioma y la realidad existen mediaciones. Una de ellas, es esta Asamblea Constituyente comunal.

Como era inevitable, la sola idea trastocó todos los sentidos y sometió a pruebas inesperadas, incluso a los más externos, aquellos intelectuales que fueron “amigos de la revolución bolivariana”. No dudo de que lo fueran, pero creo que no pasaron la última prueba de lo que defendían.

Ellos no tendrán consecuencias. Para Nicolás Maduro y el pueblo venezolano, sí las habrá y será el caos y la muerte. De allí surge la última prueba para un presidente cuyo destino no está definido aún: porque depende del resultado del proceso constituyente comunal en marcha.

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La última carta que se juega Maduro

Modesto Emilio Guerrero 27.05.2017.
«La constituyente es la última jugada política de Maduro para salvar al régimen bolivariano», así lo afirmó el escritor y biógrafo de Hugo Chávez, Modesto Emilio Guerrero en AL DORSO. Analiza el complejo escenario político que atraviesa el Gobierno de Maduro, la guerra civil y la propuesta de la Asamblea Constituyente (…) 

 

«La constituyente es la última carta que se juega Maduro»

Entrevista AL DORSO (23.05.2017)

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«La constituyente es la última jugada política de Maduro para salvar al régimen bolivariano», así lo afirmó el escritor y biógrafo de Hugo Chávez, Modesto Emilio Guerrero en AL DORSO. Analiza el complejo escenario político que atraviesa el Gobierno de Maduro, la guerra civil y la propuesta de la Asamblea Constituyente. El intelectual venezolano no duda en apoyar la propuesta del Gobierno Bolivariano, a pesar de sus agudas críticas a la conducción de Maduro.

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Deuda externa y liberación nacional siglo XXI

Rolando Astarita 07.06.2017.
Maduro está embarcado en una política de incremento de la deuda para hacerse de divisas a cualquier precio; divisas que a su vez se destinan, en alta proporción, a pagar deuda. Así, se toma deuda a tasas cada vez más elevadas para pagar deuda que no deja de crecer. La situación es, a la larga, insostenible (…)

 

Deuda externa y liberación nacional siglo XXI

Por Rolando Astarita (07.06.2017)

El 28 de mayo pasado Wall Street Journal informó que recientemente Goldman Sachs compró bonos de PDVSA -la petrolera estatal venezolana- con valor nominal de 2.800 millones de dólares y tasa cupón del 6%, pagando 865 millones de dólares. Esto es, a 31 centavos de dólar. Los bonos habían sido emitidos por la empresa en 2014, y devuelven el principal entre 2020 y 2022. De manera que el gobierno venezolano se compromete a pagar 2.800 millones de dólares al vencimiento, más 756 millones de intereses. En otros términos, recibe ahora 865 millones de dólares y pagará 3.650 millones de dólares hasta 2022. Con estas cifras, incluso si se produjera una reestructuración y la deuda se redujera al 50%, por ejemplo, Goldman obtendría considerables ganancias. No es de extrañar que el gobierno de Maduro no haya informado la operación al pueblo venezolano.

Como era de esperar, la oposición venezolana acusó a Goldman de ayudar al gobierno venezolano. Julio Borges, cabeza de la oposición en el Parlamento, dijo que recomendaba a cualquier futuro gobierno democrático de Venezuela no reconocer ni pagar esos bonos (Borges es acusado por el chavismo de ser agente del imperialismo). Goldman se defendió diciendo que adquirió los bonos en el mercado secundario. Sin embargo, especialistas financieros dicen que no había suficiente mercado secundario para una operación de esa magnitud, que los bonos estuvieron en manos del Banco Central de Venezuela hasta fecha reciente y Goldman los habría comprado a través de intermediarios. Por este motivo, inmediatamente después de vendidos, las reservas internacionales del BCV aumentaron en 749 millones de dólares, alcanzando los 10.860 millones de dólares. Goldman también argumentó que otros inversores tienen bonos venezolanos, y que hizo lo que hace cualquier inversor capitalista. “Son solo negocios”. Según Financial Times, grandes casas que manejan activos, tales como Fidelity, Pimco, BlackRock, T Rowe Price, Ashmore, GMO y PGIM, son acreedores de Venezuela y de PDVSA.

Venezuela siempre pagó

Si bien analistas financieros consideran arriesgada la operación de Goldman, el banco espera que la economía venezolana mejore. Tiene en cuenta, además, que el chavismo siempre antepuso el pago de la deuda a cualquier otro pago. Lo cual es cierto: desde 2012 hasta marzo de 2017 Venezuela pagó, por servicios de la deuda externa, un total de 30.243 millones de dólares (datos BCV). En abril, entre PDVSA y deuda del gobierno, se pagaron otros 3.000 millones de dólares. La contrapartida de estos pagos fue la reducción en un 50% de las importaciones, con las consecuencias de falta de alimentos y medicamentos básicos para la población. A su vez, las reservas del BCV pasaron de 30.000 millones de dólares en 2011 a unos 10.500 millones en la actualidad, el nivel más bajo en los últimos 15 años. En octubre y noviembre Venezuela debe pagar otros 3.500 millones. Agreguemos que unos 7.000 millones de dólares de las reservas son barras de oro; no son de fácil liquidez, y una parte importante estaría comprometida como colateral de préstamos.

Para tener un panorama más amplio, precisemos que la deuda externa total, a valor nominal, en 2015 (último dato disponible en la página web del BCV) era de 137.038 millones de dólares (en 1998 estaba en 39.000 millones de dólares). En enero de 2017 Venezuela emitió bonos por primera vez en cinco años, por 5.000 millones de dólares. Según CNBC y el New York Times, el gobierno venezolano habría comprometido casi el 50% del paquete accionario de Citgo (la refinería subsidiaria en EEUU) como colateral por un préstamo de la estatal rusa Rosneft. Otras fuentes (Bloomberg entre ellas) dicen que la operación involucraría a China. En cualquier caso, y si bien los datos a 2017 son inciertos, asumiendo que el producto interno es de 149.000 millones de dólares (cálculo del FMI), la razón deuda/PBI rondaría el 100%.

Deuda creciente en una economía en ruinas

En abril de este año, o sea, antes de la venta de bonos a Goldman, el banco de inversión japonés, Nomura, mantuvo conversaciones en Caracas para adquirir bonos de PDVSA por 3.000 millones de dólares a cambio de inyectar 1.000 millones en cash al BCV, poseedor de esos bonos. Las conversaciones se cortaron cuando la Corte Suprema quitó todos los poderes a la Asamblea Nacional. De todas maneras Nomura compró bonos por 100 millones de dólares, a un tercio de su valor, en paralelo a la compra de Goldman Sachs. Por otra parte, y según WSJ, actualmente el gobierno chavista estaría intentando colocar bonos por 5.000 millones a través de intermediarios chinos. Todo indicaría entonces que el gobierno de Maduro está embarcado en una política de incremento de la deuda para hacerse de divisas a cualquier precio; divisas que a su vez se destinan, en alta proporción, a pagar deuda. Así, se toma deuda a tasas cada vez más elevadas para pagar deuda que no deja de crecer. La situación es, a la larga, insostenible.

El problema de fondo, por supuesto, es la desindustrialización, el estancamiento y la caída de la producción. Hoy PDVSA es prácticamente la única fuente de divisas de Venezuela. Pero la petrolera está en muy mala situación. No tiene cash, los pozos están perdiendo presión y los equipos en sus plantas procesadoras necesitan renovación o reparaciones urgentes. La producción diaria es de unos dos millones de barriles diarios –hace 20 años era de tres millones- y los expertos piensan que su producción este año caería otro 10%. En este marco, si PDVSA no paga, se le cerrarían las líneas de créditos de los bancos internacionales; créditos que utiliza para financiar una producción que no deja de achicarse.

Preguntas sobre la liberación nacional siglo XXI

Para no olvidarnos: Venezuela recibe hoy 865 millones de dólares y pagará hasta 2022 unos 3650 millones. Según los defensores del chavismo, en los últimos 20 años Venezuela fue encarnación y vanguardia de la liberación nacional latinoamericana (digamos que “en camino al socialismo siglo XXI”). Pero según estos mismos defensores, la liberación económica pasa, en lo esencial, por acabar con la deuda externa y romper las cadenas que atan a los gobiernos de los países atrasados al capital financiero internacional. ¿Cómo es posible cuadrar estas caracterizaciones con lo que está haciendo el gobierno venezolano en materia de deuda? No encuentro la manera de hacerlo. En otra nota ya señalé el entrelazamiento del chavismo con el capital financiero (aquí). Ahora, tenemos otra dimensión del asunto.

Por otra parte, y dado el antecedente de la extraordinaria renta petrolera recibida por Venezuela en los 2000, ¿cómo justificar el actual nivel de deuda? ¿Cómo explicar las operaciones altamente ruinosas para el país? Más en general, ¿cómo justificar que los ingresos de renta no se hayan volcado durante todos esos años al desarrollo de las fuerzas productivas? En definitiva, ¿de qué liberación nacional están hablando? ¿O nos quieren convencer de que la liberación nacional siglo XXI pasa por aliarse con Goldman Sachs y semejantes, y pagar tasas usurarias? ¿Y que para transitar este “camino de liberación” hay que reprimir a sangre y fuego a los opositores al chavismo? ¿No hay límites para los disparates “nacionales y populares”?

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Las currículas escolares embebidas en cianuro

Darío Balvidares 04.06.2017.
En el portal Infobae del 28 de mayo, apareció la siguiente nota: “Las mineras aspiran a cambiar los programas de las escuelas ”. Es necesario destacar que estos son los acuerdos que ya no podemos seguir llamando público-privados (como los designa el Banco Mundial para hablar de los pactos de gobernabilidad), porque son estatales-privados, donde el gobierno decide sobre lo público como si fuera de su propiedad (…)

 

Otra de espejitos de colores: las currículas escolares embebidas en cianuro

Por Darío Balvidares (04.06.2017)

En el portal Infobae del 28 de mayo, apareció la siguiente nota: “Las mineras aspiran a cambiar los programas de las escuelas ”. Es necesario destacar que estos son los acuerdos que ya no podemos seguir llamando público-privados (como los designa el Banco Mundial para hablar de los pactos de gobernabilidad), porque son estatales-privados, donde el gobierno decide sobre lo público como si fuera de su propiedad.

No sólo las fundaciones y ong corporativas diseñan las políticas educativas y controlan el sistema, sino que en el proceso de la reforma, gracias a las leyes de educación de los ’90 y del siglo XXI tienen injerencia directa sobre los contenidos curriculares; las evaluaciones de destrucción masiva, nacionales e internacionales nunca van a dar “buenos” resultados hasta que el proceso de “alienación” reformista no se complete, es decir, cuando la escuela termine de subordinarse a los intereses empresariales, el estatuto docente que regula la actividad sea pieza de museo y las universidades programen sus carreras en función de lo que necesita el mercado.

Una prueba más de lo que venimos diciendo en muchos trabajos anteriores, aparece en la nota que motiva estas líneas: “Los manuales de educación de las escuelas primarias y secundarias siguen tratando a la minería como una actividad contaminante, cuando el país promueve el desarrollo de la minería. Nosotros tenemos un programa de minería sustentable, que las escuelas creen esa conciencia en los jóvenes, no va de la mano. Hay que romper esos esquemas y poder explicarle a los colegios y a los chicos lo que significa la minería…” explica Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros y director de Asuntos Corporativos de la minera Cerro Negro, y agrega: “Se podría cambiar parte de la currícula de Ciencias Naturales…” Incluso, según la nota del portal, ya comenzaron a dar charlas en las escuelas, en el Colegio Nacional Buenos Aires, en las ORT y van a continuar en otros establecimientos.

Los cambios en la currícula ya están previstos en la Declaración de Purmamarca firmada por los ministros de educación de todas las jurisdicciones: “Fortalecer la autonomía de las provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires referida a la gestión, la implementación de programas, planes y proyectos acordes a sus necesidades y realidades, como así también a las adecuaciones curriculares… ” (el resaltado es mío)
Ninguna de estas estrategias va de la mano de las opiniones de los que están frente al aula, los docentes, muy lejos de eso, toda la intelligentsia de la reforma está fuera de las escuelas, está en las corporaciones y los “especialistas” que trabajan para ellas.

Breve paréntesis imperialista

En los años 70, el entonces secretario de estado de los Estados Unidos, Henry Kissinger, producía un extenso, significativo y neocolonial informe que llevaba su nombre, en el que proponía como política exterior en recursos naturales, lo siguiente: “Es vital que el esfuerzo en desarrollar y fortalecer un compromiso mayor por parte de los líderes de los países menos desarrollados no sean percibidos por ellos como políticas de un país industrializado para mantenerlos subsumidos o para que los recursos sean usados por los ‘países ricos’. El desarrollo de tal percepción puede generar una reacción fuertemente adversa para la estabilidad de la población. Por ello, los Estados Unidos y otros países “ricos” deben tener cuidado en las políticas que aplicarán en los países menos desarrollados para que sean aceptadas…” y agregaba que para “minimizar los cargos de motivaciones imperialistas”, se debe repetir constantemente que dichas inversiones son para: “…el desarrollo social y económico… ”.

Por supuesto que las estrategias son las mismas, incluso Kissinger, también va a “recomendar” sobre los contenidos de la educación en nuestros países latinoamericanos, tan afectos a la naturaleza.
Así, los intereses mineros, necesitan cada vez más encontrar estrategias para continuar con sus actividades contaminantes y saqueadoras de nuestros territorios y qué mejor que la escuela o la universidad. Dice el ceo minero en la nota: “no sólo se cambiará la currícula, sino buscaremos generar más espacios de estudio en las universidades (…) Las personas que viven en las comunidades donde operamos son nuestro nuevo norte, nuestro ideal. Toda la energía del sector debe estar concentrada en lograr el bienestar de las personas…”

Por supuesto que en el artículo del portal se manifiesta el deseo de la firma del Acuerdo Federal Minero, lo que le permitirá a la corporación seguir apropiándose del territorio y avanzar en provincias que, por ahora, tienen prohibida la actividad por ley.

Y entonces, es necesario para este avance contaminar, también, la educación, el “extractivismo” educativo como predador fundamental para profundizar el proceso de colonización cultural, la mentira como contenido curricular.

¡La obscenidad y la paradoja!

Mientras nuestros Pueblos Originarios luchan por sus territorios ancestrales, invadidos por la industria extractiva, resisten las diversas formas de genocidio y sometimiento y la currícula escolar los invisibiliza; o peor, los expone como primitivos por tener como idea fundacional y de vida a la naturaleza, mientras eso ocurre; el invasor corporativo firma acuerdos con estos gobiernos para continuar y ampliar su plan depredador. La mentira en la currícula escolar, donde seguramente nada se va a decir sobre los derrames que produjo la mina Veladero en la localidad de Jáchal, provincia de San juan, contaminando el río con cianuro y afectando a toda la población; los derrames de la mina Bajo La Alumbrera en Catamarca, por roturas del mineraloducto con consecuencias en la ciudad de Andalgalá, nada de esto van a decir los textos cianurados de la nueva currícula de ciencias naturales que propone el ceo minero, porque hacen “minería sustentable”; sustentable para la optimización de ganancias a cambio de la devastación.

Seguramente la inclusión en la currícula de la actividad cianurada, será presentada por el, por ahora, ministro de educación, Esteban Bullrich (o por quien lo suceda); así como por el presidente Macri, como parte de lo que llaman la “revolución educativa”. Pero, es otra mentira, en los tiempos de transmigración de significados, no es una “revolución”, es la invasión educativa, los empresarios diseñando el sistema, la pedagogía instrumental y el pragmatismo colonial de la “adaptación”.
¿Acaso es éste el nuevo paradigma cultural del que nos hablan los “especialistas” orgánicos del establishment, resguardados en fundaciones, ong´s y universidades privadas de élite? ¿De qué van a hablar en las capacitaciones, que dan en esas universidades, fundaciones y ong’s, a docentes y directivos, de las bondades de la megaminería?

Es probable que en breve, también, la industria del negocio agroquímico pida unas páginas curriculares, para mostrar la “sustentabilidad” de la actividad ‘agrotóxica’ (palabra prohibida en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria -INTA- por orden de su director). Pero nada van a decir de los “pueblos fumigados”; ni de las escuelas expuestas a la pulverización continua de los venenos; ni de los informes científicos que confirman la toxicidad.
Esto no es, definitivamente, una “revolución”, es una invasión parasitaria de apropiación colonial, producto de estas “democracias empresariales”, como las define Noam Chomsky (1994) y que muchos llamamos, la “dictadura de la burguesía”.

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VENEZUELA: CARTA ABIERTA DE MARISTELLA SVAMPA

Maristella Svampa 05.06.2017.
Va mi Carta Abierta al campo militante prochavista de la Argentina. En respuesta a las diatribas e insultos que generó la declaración que llama a detener la escalada de violencia en Venezuela.

 

CARTA ABIERTA AL CAMPO MILITANTE PROCHAVISTA DE LA ARGENTINA

Por Maristella Svampa (05.06.2017)

En los últimos días recibí numerosos ataques y agresiones por la vía de las redes sociales debido a la declaración que difundimos sobre Venezuela con varios amigo/as y colegas, declaración de la cual me reconozco como una de las promotoras.

Aunque lo haya explicado en varios lugares, hace ya tiempo que considero que el proceso bolivariano ha caído en una deriva autoritaria, por lo menos desde 2015. Creo que el régimen que lidera Maduro –y ello en el marco de una crisis social y económica sin precedentes-, reforzó los peores elementos ya presentes en el chavismo (más concentración de poder, enorme corrupción, radicalización del extractivismo y estado rentista, entre otros), al tiempo que licuó lo mejor que éste tenía en términos de populismo plebeyo (dispositivos de democracia participativa, empoderamiento de los sectores populares, cierta redistribución de la riqueza). También, como aparece en la declaración citada, del otro lado (aunque esto no incluye toda la oposición y movilización callejera) existe una derecha violenta y antidemocrática que busca borrar de la faz de la tierra todo lo que ha significado el chavismo en términos simbólicos y políticos para el mundo subalterno.

En razón de ello, la declaración que impulsamos apuntaba a salir de la polarización, a restablecer un cierto equilibrio, si ello era posible, ilustrando la complejidad de la crisis venezolana. Buscábamos ser objetivos, de ningún modo imparcial o neutros, colocando matices, ahí donde muchos solo veían la realidad en blanco o negro. En consecuencia con ello, apoyamos la propuesta de Plataforma Cuidadana, una iniciativa de autoconvocados surgida en Venezuela, en la cual se destaca Edgardo Lander, un intelectual cuyas credenciales de izquierda democrática y su apoyo a las luchas sociales en este continente son incuestionables. Nadie con dos dedos de frente podría decir que Lander es un “reaccionario” o que es “funcional a la derecha”.

El documento contó con firmas muy significativas; desde Anibal Quijano, Alberto Acosta, Arturo Escobar, Boaventura de Sousa Santos, Luis Tapia, Pierre Salama, Raquel Gutierrez, Carlos Porto Gonçalvez, Enrique Viale, Horacio Machado Araoz, Roberto Gargarella, Attac Francia, así como varios exministros y ex compañeros de ruta del proceso boliviariano; en fin, más de dos centenares de firmas de todas partes del mundo, muchas de las cuales provienen de intelectuales de izquierda ligados a procesos de lucha en sus respectivos países, no pocos de ellos/as  contra el extractivismo y los procesos de despojo y acaparamiento de tierras en el marco del actual modelo de acumulación del capital. Otras firmas provienen de la izquierda académica, con todas las variaciones, en términos de mayor o menor radicalidad política y de vínculo con organizaciones sociales, que esto involucra. (véase http://llamadointernacionalvenezuela.blogspot.com.ar/2017/05/llamado-internacional-urgente-detener_30.html)

La declaración de llamado a detener la escalada de violencia en Venezuela obtuvo una gran repercusión internacional en diferentes medios (Francia, Alemania, Bolivia, Argentina, entre los lugares que he podido seguir), pero sobre todo abrió la  posibilidad de pensar el proceso de caos y violencia que hoy atraviesa Venezuela sin caer en una lectura simplista y conspirativa (todo es “culpa de la derecha y el imperialismo”), y sin desconocer tampoco lo que intenta hacer la derecha violenta (apoyada por Estados Unidos). Por último, para nosotros también era importante mostrar a nivel internacional que no existe una sola izquierda, alineada con los progresismos realmente existentes, la cual suele potenciar las hipótesis conspirativas, despreciar todo aquello que llame a defender el pluralismo y las libertades civiles como si se tratara de “libertades burguesas”, e, incluso, en algunos casos puntuales, llegando a hacer un llamado bochornoso e indefendible a “aplastar” la movilización callejera. Buscábamos mostrar que Otra izquierda es posible, una que mire y pueda acompañar el proceso venezolano críticamente, sin dejar por ello de renunciar a nuestras convicciones y principios político-ideológicos.

De la política de insultos a los puntos ciegos

No habíamos terminado de actualizar las firmas de la declaración en el blog creado a tal efecto, que ya andaban circulando respuestas airadas e insultos multiplicados por las redes sociales,  que lejos de significar un llamado a un debate amplio sobre estos temas, clausuraban cualquier posibilidad de diálogo fraterno y  anunciaban una pretensión de verdad asentada en un doble monopolio: una, respecto de la “verdadera” lectura del proceso venezolano; otra, sobre el “el verdadero compromiso de la izquierda” o más precisamente, de los/as intelectuales de izquierda firmantes.

Una parte importante de estas respuestas descalificatorias a la declaración provenía de la Argentina. En razón de ello es que escribo estas líneas, en las cuales quisiera destacar dos cuestiones diferentes.

Lo primero a destacar es la lógica de linchamiento desatada. No hay que dejarlo pasar. Lamento decirlo, pero estoy cada vez mas convencida de que las redes sociales no constituyen un ámbito interesante, mucho menos democrático, de debate. En Argentina, espacios como facebook alientan respuestas compulsivas y virulentas (antes siquiera de leer los textos completos), al tiempo que promueven una lógica salvaje  de linchamiento, donde cada comentario pretende superar en tono e insulto al anterior, o bien, busca asentarse y potenciar el insulto anterior (en el estilo que de modo ejemplar marcó el programa televisivo kirchnerista 6,7,8, ¿se acuerdan?).

Sucedió entonces que, mientras en Venezuela seguía muriendo gente en las calles, mientras Edgardo Lander era tratado de “reaccionario” y hasta Boaventura de Sousa Santos salía a defenderlo y a explicar porque firmó la declaración; en Argentina los muros de facebook de varios de los firmantes de la declaración comenzaron a llenarse de insultos. Muy probablemente por ser una de las promotoras visibles de la declaración, eso sucedió conmigo en las redes sociales.  Ahí se desató una lógica de linchamiento, motivada además por la ausencia de respuesta de mi parte (estaba en viaje), lo cual impulsó a  los “más valientes” a competir entre sí –en diálogo incluso entre ellos- en grado de insulto y descalificación hacia mi persona, y el resto de los firmantes. Como dijera atinadamente Pablo Alabarces, otro de los firmantes argentinos, “La mayoría proponía un nivel de condena que me hace temer que, el día que triunfe la “revolución” que estos compañeros proponen en nuestro país, nos van a fusilar (si no zafamos en un campo de reeducación)”.

La segunda cuestión, más de fondo, tiene que ver con los sujetos involucrados en las respuestas en las redes sociales y las contracartas que se sucedieron desde Argentina. En realidad, quienes reaccionaron de modo tan violento a la declaración, redoblando la apuesta en defensa de la Venezuela de Maduro, adjudicándonos a los firmantes de la declaración las peores responsabilidades e intencionalidades políticas, no fueron sectores ligados a las organizaciones kirchneristas. Repito: más allá de los casos puntuales, no fue el “oficialismo de izquierda” (la expresión se la debo a Horacio Machado Araoz) ligado directa o indirectamente al kirchnerismo el que se manifestó,  el cual es bastante indiferente a lo que sucede en América Latina; muchos de ellos desconocen incluso el ABC de los progresismos a nivel latinoamericano o bien contribuyen a reproducir a una visión romantizada de los mismos (pensemos en el proceso boliviano, visto desde la Argentina). En verdad, quienes reaccionaron de modo condenatorio fueron más bien colegas y referentes intelectuales y militantes vinculados a organizaciones sociales territoriales, filopopulistas/autonomistas.

Quisiera aclarar que no sólo conozco muy bien este sector del campo militante; más aun, he sido parte activa de él antes de involucrarme más directa y a fondo con las luchas socioambientales de la región e incorporar otras narrativas de cambio. Con no pocos/as de los/as que han venido desgranando insultos y descalificaciones varias en estos días, hemos compartido espacios de lucha y debates, a partir de Diciembre de 2001. Hay otros/as que no conozco (aunque me interpelan como si me conocieran y supieran todo de mi), tal vez porque son jóvenes, vaya a saber, pero sin duda parecen ser muy poco abiertos al debate respetuoso de ideas, quizá porque algunos han sido socializados políticamente en las redes sociales (¡lo cual es lamentable!) y no en los espacios políticos de los barrios y las calles.

Son varios los defensores del proceso venezolano que buscan trazar paralelos con otras dinámicas históricas (Chile, bajo Allende; la revolución cubana). No voy a entrar en esa discusión, pues creo -como muchos otros- que el chavismo–al menos hasta hace poco tiempo y desde abajo- podía ser homologado con el primer peronismo, en tanto experiencia transformadora a nivel de la subjetividad política de las clases populares. Sin embargo, las maldiciones que desató en Argentina nuestra declaración crítica respecto del gobierno de Venezuela, no tiene que ver con leer el chavismo en el espejo del primer peronismo, con interpretarlo como una repetición de la “Batalla de Chile”, o proponerlo como un reto similar al de “Bahia de los Cochinos”…

Desde mi punto de vista, considero que el problema consiste en que una parte importante de organizaciones y colegas de la izquierda nacional-popular y autonomista argentina encontró en el chavismo un anclaje latinoamericanista y antiimperialista imprescindible desde el cual definirse; la forma de escapar al dilema político identitario al que los/nos sometió durante más de una década el kirchnerismo. Dichos sectores populistas-autonomistas encontraron en el chavismo la solución, a saber, la forma de seguir integrados en los avatares del progresismo regional, sin adherir por ello necesariamente a la política nacional del kirchnerismo.  Su adhesión incondicional al chavismo pasó entonces a sintetizar una manera de seguir –legítimamente- con “los pies adentro” a escala regional, durante el ciclo de cambio progresista, aun estando “afuera” a nivel nacional -cuando el kirchnerismo era gobierno-… En consecuencia, el apoyo al proceso venezolano estuvo asociado a la construcción de una determinada identidad política, capaz de dar coherencia y estabilidad a los posicionamientos de dichas organizaciones a nivel regional, en medio de la hegemonía kirchnerista. En esa línea, el chavismo devino la clave de bóveda de una identidad política, asumiendo por ende un carácter inamovible e innegociable.

En los últimos años, hacia el fin del kirchnerismo, muchas de estas organizaciones territoriales populistas/autonomistas, a las cuales yo misma había apostado en términos políticos personales, eclosionaron dividiéndose; algunas intentaron una alianza (asimétrica) con la izquierda clasista más tradicional;  otros  continuaron haciendo de furgón de cola del kirchnerismo en los actos prochavistas e incluso algunos terminaron absorbidos por éste. Otros sectores buscaron reinventarse positivamente en la actual coyuntura, potenciando la militancia cultural y la lucha antipatriarcal. Pocos intentaron incorporar otras dimensiones estructurales de la lucha –como la crítica al extractivismo, por ejemplo-; pocos lograron disputar el monopolio que el trotskismo ostenta o al menos busca establecer desde la narrativa clasista en los medios trabajadores urbanos… Mientras tanto el chavismo continúa siendo el anclaje identitario mínimo, el eje inamovible, el último bastión –todavía en pie- de un conjunto de organizaciones y colegas de izquierda, cuyos esfuerzos políticos y militantes no han sido –infelizmente en los últimos tiempos- coronados por un avance importante en las luchas anticapitalistas. No es casual entonces, mucho menos en un contexto de fin de ciclo progresista, que la defensa dogmática e incondicional al chavismo tienda a combinar la diatriba desmesurada con la apelación mitológica, acelerando los dispositivos de clausura ideológica, pues lo que está detrás de ello es nada menos que la defensa de una determinada identidad política…

En Argentina, el final del progresismo como lingua franca nos enfrenta a una cruda realidad. Al interior de las izquierdas, el panorama es desolador, pues efectivamente no hemos sabido –no hemos podido- articular las diferentes narrativas emancipatorias en un lenguaje común. Sabemos que el progresismo selectivo del gobierno kirchnerista  terminó por abrir heridas profundas al interior de este espacio, difíciles de sanar. Es por ello que necesitamos tender puentes entre las diferentes izquierdas realmente existentes, así como necesitamos también incorporar aquellas otras matrices político-ideológicas que hoy recorren el campo contestatario e interpelan el actual patrón de acumulación del capital. Tal vez me equivoque, pero sin ello, no hay posibilidad de recomposición alguna de ese espacio político e intelectual que pretendemos llamar izquierda. En otras palabras, tanto en Argentina como en América Latina, la izquierda posprogresista a (re)construir, si ello es posible, tendrá que ser no sólo regional y popular, clasista y antipatriarcal sino también profundamente plural y ecologista.

Sería lamentable que la discrepancia en relación con lo que sucede en la actual Venezuela –la cual no puede resolverse a través de la escalada de la violencia ni a través de la injerencia externa- instale nuevas barreras político-ideológicas o ahonde las diferencias en este espacio ya de por si fragmentado y en crisis. No sólo porque hay muchas cuestiones que en el régimen venezolano no han funcionado y nos interrogan o deben interrogarnos acerca de qué entendemos por socialismo y horizonte de cambio; sino porque además como izquierdas nos debemos un debate fraternal y respetuoso, que recupere y recree los puntos de convergencia y las gramáticas emancipatorias de los movimientos sociales en lucha, sobre todo en los tiempos que se avecinan.

Buenos Aires,  5 de junio de 2017.

 

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