Programa 29/04/2017

Hipotecando el futuro y la credibilidad

Sábado 29 de abril de 2017

Analizamos el oportunismo y las falsedades  del periodismo opositor que ataca a Macri por hipotecar los recursos nacionales ante cada emisión de deuda, pero nada dice de las emisiones de deuda de gobiernos anteriores.  «Deuda, tratados bilaterales e inmunidad soberana», con la participación especial de el Dr. Javier Echaide.  Por su parte, el Lic. Félix Herrero desnuda la conflictividades empresariales en el Ministerio de Energía.

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Hipotecando el futuro y la credibilidad

Editorial Al Dorso 29.04.2017.
¿Macri hipoteca los recursos naturales? ¿Qué hicieron los anteriores gobiernos? Ante la desinformación sobre la alarmante y «novedosa» entrega de los recursos naturales como garantía de la deuda externa de Macri, AL DORSO analiza el decreto 29/2017 sobre endeudamiento externo del Gobierno de Macri. Reflexión sobre la hipocresía que reina en los medios opositores, y cómo se hipoteca el futuro con cada emisión de deuda y se daña la credibilidad popular.

 

Hipotecando el futura y la credibilidad

AL DORSO (29.04.2017)

¿Macri hipoteca los recursos naturales? ¿Qué hicieron los anteriores gobiernos? Ante la desinformación sobre la alarmante y «novedosa» entrega de los recursos naturales como garantía de la deuda externa de Macri, AL DORSO analiza el decreto 29/2017 sobre endeudamiento externo del Gobierno de Macri. Reflexión sobre la hipocresía que reina en los medios opositores y de cómo se daña la credibilidad popular.

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Repodridos

Editorial AL DORSO 01.04.2017.
Estamos repodridos. Nos deben la paciencia. Estamos cansados de los cortes de calles, de los piquetes, de no tener trabajo ni salarios dignos. Estamos repodridos que las estafas  y entregas nacionales se olviden fácilmente. Estamos repodridos. ¿A quién puteas vos?

 

 Repodridos 

Al Dorso (01.04.2017)

Estamos repodridos. Nos deben la paciencia. Estamos cansados de los cortes de calles, de los piquetes, de no tener trabajo ni salarios dignos. Estamos repodridos que las estafas  y entregas nacionales se olviden fácilmente. Estamos repodridos. ¿A quién puteas vos?

Nosotros al responsable de solucionar y armonizar los conflictos sociales.

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EL AUMENTO DE LA DEUDA PÚBLICA EN 2016

Héctor Luis Giuliano. 29.04.2017.
El Ministerio de Finanzas dio a conocer el Informe trimestral sobre la Deuda Pública al 30.9.2016 y una Hoja de Avance que resume los totales por grandes rubros de la deuda al 31.12 del año pasado (…)

 

EL AUMENTO DE LA DEUDA PÚBLICA EN 2016

Por Héctor GIULIANO (29.4.2017)

El Ministerio de Finanzas dio a conocer el Informe trimestral sobre la Deuda Pública al 30.9.2016 y una Hoja de Avance que resume los totales por grandes rubros de la deuda al 31.12 del año pasado.[1]

Según esta última planilla el stock de la Deuda Pública del Estado Central a fines del 2016 era de unos 288.500 MD (288.450).

Cotejado con el saldo de la deuda al 31.12.2015, que era de 254.000 MD esto nos da que el aumento de la deuda producido durante el año fue de unos 35.000 MD (34.500).

En ambos casos, para equiparar la comparación de totales, se incluyen aquí los dos rubros principales que la administración Kirchner no tomaba en cuenta: holdouts y cupones PBI; con cifras que el nuevo gobierno Macri blanqueó o incorporó oficialmente al final del 2015 y luego formalizó con los arreglos de pago a los acreedores en Abril del 2016.

La secuencia fue, en este caso, la siguiente:

  1. La administración kirchnerista no consideraba dentro de la deuda oficial la deuda con los acreedores que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 (los holdouts) pese a que esas deudas no fueron desconocidas y que la cuenta de los pasivos seguía creciendo por acumulación de intereses y adicionales por concepto de honorarios y gastos debido a los juicios perdidos en tribunales extranjeros (básicamente, las causas con jurisdicción en la ciudad de Nueva York, a cargo del juez Thomas Griesa).
  2. Hasta finales del mandato CFK la deuda con los holdouts – no computada en el stock total – se registraba en 11.500 MD: 6.100 MD por Capital y 5.400 MD por Intereses.
  3. La nueva administración Macri – apenas asumida – reconoció en firme esa deuda con los holdouts y por el importe total de 18.400 MD: 6.200 de Capital, 5.500 de Intereses y 6.700 MD de Intereses compensatorios o punitorios.[2] Total que subió luego a los 19.000 MD.
  4. El segundo rubro blanqueado como deuda en firme – que también venía heredado de la administración K – fue el valor de los Cupones ligados al PBI, que el gobierno Kirchner rotulaba como Deuda Contingente cuando en realidad era y es deuda en firme, actualmente por valor de unos 13.000 MD (13.500 al 31.12.2015).

Ergo, la suma de ambos rubros – holdouts y cupones PBI – significaron así un aumento del stock de la deuda computada al inicio del gobierno Macri de casi 32.000 MD más a nivel total (31.900 MD, producto de 18.400 del nuevo saldo reconocido a los holdouts más los 13.500 de los cupones PBI) o – dicho en términos reales – de unos 7.000 MD de saldo incremental, debido al aumento de los intereses a pagar a los holdouts (11.500 de los registros estimados contra 18.400 reconocidos).

De todas maneras – y esto es lo importante – este ajuste por incremento de saldos iniciales ya estaba realizado por el nuevo gobierno Macri a fines del 2015, por lo que la comparación ahora contra el stock de la deuda a fines de su primer año de gestión es compatible y arroja el aumento durante el período de los 35.000 MD antes citados (288.500 – 254.000).

Estrictamente hablando, según las cifras oficiales el aumento producido resulta casi el doble porque al incremento real de 35.000 MD habría que sumarle los 32.000 blanqueados o formalizados por el nuevo gobierno Macri; pero lo que cuenta aquí es el aumento efectivo de los 35.000 MD.

Tal incremento de la deuda en el curso del 2016 se corresponde, en principio, con lo previsto en el Presupuesto del Ejercicio – Ley 27.198 – que era un aumento original de 23.400 MD, que luego se amplió en 12.500 MD a los efectos de tomar más deuda para pagar el arreglo con los holdouts (Ley 27.249). En total: unos 36.000 MD.

Sin embargo, y aunque todavía falta la información desagregada sobre Deuda Pública del Cuarto Trimestre del 2016, el aumento real de la deuda habría sido mayor en realidad – de unos 10.000 MD más – a raíz de la cobertura del déficit fiscal creciente con deuda nueva.

Lo que ocurre es que – como ya pasaba bajo la administración Kirchner en los últimos años de su gestión – una gran parte de la Deuda Interna en Pesos, expresada siempre en dólares (que es como se computa el stock de la deuda conforme a la metodología internacional y oficial), se va licuando paulatinamente por la inflación.

El detalle reside en que esta menor deuda interna relativa – que beneficia al Tesoro Nacional vía licuación de sus obligaciones en pesos – implica a la vez, obviamente, un perjuicio en el valor de las tenencias de los acreedores, siendo que el principal tenedor dañado financieramente por tal licuación es la ANSES, que tiene más del 60 % de sus fondos colocados en títulos públicos del Estado Nacional y la gran mayoría de los mismos están en pesos.

Es una de las formas comunes a las administraciones Kirchner y Macri a través de las que el Tesoro fue y sigue compensando el aumento de sus obligaciones en dólares a costa de licuar la deuda en pesos.

La política de pago sistemático y serial – usando las palabras de la propia ex-presidenta Cristina Fernández de Kirchner – de deuda externa con terceros (acreedores privados y organismos financieros internacionales) traspasándola a Deuda interna intra-Estado era preparatoria, en la práctica, de una nueva ola de macro-endeudamiento externo, que no pudo darse bajo la misma administración K pero dejó allanado el terreno para que lo hiciera la nueva administración M:

  1. El gobierno Kirchner, a través de su política de pago de la deuda externa con reservas internacionales del BCRA, liquidó el margen de reservas propias del Banco y descongestionó privilegiadamente el anterior nivel de deuda con acreedores extranjeros pasando dichas obligaciones impagables al propio Estado Argentino para luego irla licuando progresivamente, como ha venido y sigue ocurriendo.
  2. Con este procedimiento, el gobierno K aspiraba volver a colocar deuda en el mercado internacional de capitales, esto es, a volver a endeudarse en el exterior, tal como lo plantearan expresamente en su momento los ministros Lavagna después del Megacanje 2005 y Boudou con su Hoja de Ruta del 2008. Las torpezas cuasi-cómplices de la gestión Kirchner con los holdouts inhibieron la concreción de este objetivo, aunque no sus intentos, como fue el caso de las muy desventajosas concesiones hechas en el acuerdo con los países del Club de París en 2014.
  3. Disminuida así proporcionalmente la participación de la Deuda Pública Externa dentro del Total de la Deuda del Estado, quedaba allanado el camino para poder volver a colocar deuda en el extranjero, como hoy se está realizando en gran escala. Notablemente, es el único mérito que el actual gobierno Macri y todo el establishment financiero le reconocen especialmente a la gestión K.

Este proceso de licuación de la Deuda Interna en Pesos – que como decimos ya se venía dando desde la administración K – sirvió para compensar parcialmente el aumento real de la Deuda Pública: durante el ejercicio 2015 el Estado Central se ahorró así el equivalente a 32.100 MD (!) por ajustes de valuación por concepto de tipo de cambio o devaluación (26.900 MD) y por CER (5.100 MD).

En el año 2014 los Kirchner ya se habían ahorrado – gracias al mismo procedimiento de licuación de la deuda expresada en dólares – 16.400 MD, también por ambos conceptos (15.300  y 1.200 MD respectivamente).

La extraordinaria licuación de deuda en pesos del año 2015 – los 32.100 MD antes citados – correspondieron fundamentalmente a la macro-devaluación Macri de Diciembre, adoptada inmediatamente después de su asunción: el acumulado por diferencias de valuación al 30.9.2015 (última información oficial K) era de sólo 7.000 MD mientras que – como derivado de la devaluación M – el total en dólares licuado por menor valor relativo de la deuda en pesos ascendió a los 32.100 MD.

Sin contar aquí que paralelamente esta macro-devaluación Macri derivó además en un costo financiero para el BCRA de más de 50.000 M$ por cobertura de diferencias en los contratos de dólar a futuro pactados por el kirchnerismo y que dio lugar al escándalo de enriquecimiento ilegítimo de funcionarios, ex funcionarios y empresas vinculadas a la nueva y a la anterior administración de gobierno.

Y ahora, también por el mismo método, la administración Macri – según los últimos datos disponibles – llevaba licuados unos 5.000 MD al 30.9.2016, producto de 6.500 MD por devaluación compensados en este caso parcialmente con un aumento de 1.700 MD por CER, que replica la inflación.

Pero para un análisis final del año habrá que esperar forzosamente la publicación de los datos oficiales que, como siempre, se informan con un desfasaje de largos meses.

Por ahora, sólo se cuenta el total de la planilla resumen de los 288.500 MD, sin el movimiento de Flujos y Variaciones ni demás informaciones del período.

Hasta aquí lo relativamente poco que puede decirse acerca del análisis de los nuevos datos conocidos sobre la evolución de la Deuda Pública durante el año pasado.

En el marco de su política de Gobernar con Deuda y – dentro de la misma – de su nueva oleada de endeudamiento externo en gran escala, la administración Macri no sólo sigue contrayendo deuda a niveles históricos récord sino que lo hace – como se hace siempre – sin demostración alguna de capacidad de repago, lo que viene agravando aceleradamente el cuadro de situación financiera del endeudamiento argentino porque:

  1. Aumenta el stock de la Deuda Pública impagable y con ello aumenta más que proporcionalmente las sumas a pagar por intereses y gastos.
  2. Aumenta cada vez más la proporción de Deuda Pública Externa por reversión de la política kirchnerista de traspaso de obligaciones como Deuda intra-Estado, lo que agrava la vulnerabilidad financiera, cambiaria y jurídica de la nueva deuda.[3]
  3. Disminuye la vida promedio de la deuda, acentuada por las grandes colocaciones de Letras del Tesoro, que son obligaciones de corto plazo, y tiende con ello a concentrarse más peligrosamente aún el perfil de los vencimientos de Capital, lo que a su vez aumenta la velocidad del re-endeudamiento y los canjes más frecuentes de obligaciones del Estado.

La aceleración del presente proceso de endeudamiento público y, particularmente, la mayor proporción de toma de deuda externa replantean así un cuadro forzosamente conflictivo para la economía argentina.

Es el constante condicionamiento global impuesto por el Sistema de la Deuda Pública perpetua – la deuda que nunca se puede pagar y se vive entonces refinanciándola permanentemente a costa de pagar cada vez más intereses – al crecimiento económico nacional.

Un condicionamiento que se articula por combinación de tres variables interrelacionadas: 1) retraso cambiario, para poder cubrir el pago creciente de intereses de la deuda en moneda extranjera, 2) aumento de las tasas de interés locales que – con dólar atrasado – favorecen el negocio de los capitales especulativos, y 3) colocación constante de deuda del Estado – Nación, Provincias y Entes Públicos en general – que potencia el poder de los acreedores de la Deuda Pública y el condicionamiento de los mismos sobre las decisiones de gobierno.

Es la consecuencia de una política de Gobernar con Deuda que supedita al gobierno Macri a la dependencia de los capitales financieros y le condiciona en forma total y absoluta su estabilidad financiera y política.

[1] Los datos de estos informes oficiales corresponden sólo a la Deuda Pública en cabeza del Estado Central, es decir, que no incluyen las deudas de Provincias, Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios, Banco Central (BCRA) y juicios contra el Estado con sentencia en firme.

De estos rubros sólo se conocen los saldos de la deuda cuasi-fiscal del BCRA y del consolidado de las Provincias:

  • Según el último Balance resumido de Activos y Pasivos del BCRA – al 31.3.2017 – las principales deudas del Banco son 24.100 MD por encaje de depósitos bancarios en moneda extranjera y 12.400 MD por Otros Pasivos (fundamentalmente el Swap con el Banco Central o Banco Popular de China), a lo que debe sumársele el stock de Letras (Lebac) por el equivalente a 59.200 MD: un total de 95.700 MD.
  • Según la última información disponible del Ministerio de Hacienda – que es al 31.12.2015 (más de un año atrás !) – el stock de la deuda pública consolidada de todas las provincias (incluyendo la CABA) era a esa fecha de 269.300 M$, equivalentes a 20.700 MD (al tipo de cambio 13.005 $/US$). Sin incluir Deuda Flotante ni Contingente.

Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares y se expresan con redondeo, de modo que siempre puede haber mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

Fuera de estos dos rubros – aparte del Estado Central – las autoridades tradicionalmente no suministran información sobre la Deuda Pública Nacional o total de todos los pasivos del Estado Argentino.

[2] Este tema ha sido desarrollado particularmente en otro trabajo del autor: Actualización de la Deuda Pública Macri (21.12.2016). Y también fue tocado en varios otros artículos conexos.

[3] Al 31.12.2015 la Deuda Externa del Estado – según criterio de residencia del acreedor – era del 28.5 % del total mientras que al 30.9.2016 (última información oficial disponible) había ascendido al 34.6 %; si bien estos guarismos, en ambos casos, no reflejan la realidad porque no están computados sobre cifras completas.

Por otra parte, la magnitud relativa de las deudas externas siempre – por definición – son relativas dado que la mayoría de las obligaciones están constituidas por títulos al portador que, como tales, son siempre intercambiables desde el punto de vista del domicilio del comprador.

De todos modos, dada la nueva política institucional de la administración Macri de buscar el endeudamiento externo como sostén financiero de su gobierno, la tendencia creciente de la Deuda Externa constituye hoy una previsión cierta.

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Argentina en el carry trade (o la bicicleta financiera)

Rolando Astarita 11.04.2017.
En la edición del 23 de marzo pasado del Cronista Comercial  se informa que Argentina es uno de los países más redituables del mundo para hacer carry trade (véase Matías Barbería, “Argentina, segunda entre los países más atractivos para el carry trade”).

 

Argentina en el carry trade (o la bicicleta financiera)

Por Rolando Astarita (11.04.2017)

En la edición del 23 de marzo pasado del Cronista Comercial  se informa que Argentina es uno de los países más redituables del mundo para hacer carry trade (véase Matías Barbería, “Argentina, segunda entre los países más atractivos para el carry trade”).

El  carry trade consiste en una operación especulativa consistente en tomar dinero prestado a una baja tasa de interés en un país e invertir esos fondos a una tasa más elevada en otro país. Por ejemplo, un inversor toma prestado en yenes a tasa casi cero (desde 2012 el yen se utilizó mucho para fondear esta operatoria) y compra dólares australianos con un retorno del 4%. La ganancia además puede elevarse si se aprecia la moneda del país que paga alta tasa de interés; lo cual no es infrecuente (al pasar, señalemos que este hecho es difícil de explicar con la hipótesis de la paridad de intereses, que es estándar en la economía neoclásica). La rentabilidad de la operación también podrá aumentar si se deprecia la moneda del país en el que se fondea la operación. Por el contrario, si esta última moneda se aprecia, puede desaparecer la ganancia o incluso puede haber fuertes pérdidas.

Las operaciones de carry trade se han extendido y profundizado con la globalización financiera. Antes de la crisis de 2007-2009 muchos inversores se fondeaban a baja tasa en yenes o francos suizos y tomaban posiciones largas en dólares de Australia o Nueva Zelanda, o en rand de Sudáfrica; también se tomaba deuda en yenes para hacer colocaciones en dólares de EEUU o libras esterlinas. Luego, y debido a la baja de la tasa de interés en EEUU, el carry trade continuó con monedas que pagaban altas tasas de interés, como el real brasileño o el dólar australiano, con fondeo en el dólar o el yen. Digamos también que actualmente el carry trade en mercados de países atrasados mueve unos dos billones de dólares.

Si bien los países que reciben los fondos pueden experimentar durante un período una relativa bonanza –apreciación de la moneda, financiamiento del déficit-, en la medida en que los fondos especulativos se dirigen a colocaciones de cartera, como bonos y acciones, no hay desarrollo de las fuerzas productivas o es muy marginal. Por eso el carry trade puede ser un factor de agravamiento de una crisis cambiaria y financiera en el país receptor de los fondos. Por ejemplo, un elevado déficit en cuenta corriente, o una deuda creciente y que se advierte impagable, pueden desatar la salida precipitada de fondos. La reversión brusca de los flujos del carry trade empuja entonces a las desvalorizaciones violentas de la moneda, con consecuencias desastrosas sobre el sistema financiero y la economía en general.

Argentina: ganancias financieras y estancamiento

En Argentina el carry trade actualmente es un negocio de alta rentabilidad. Abarca a fondos especulativos internacionales, como también a inversores locales (se puede considerar que también hace carry trade el inversor que especula con ganar colocando fondos a una tasa elevada en la moneda local para volver al dólar en el momento oportuno).  La ganancia está dada, principalmente, por la tasa que pagan las Lebac (letras del Banco Central), pero también por las que se pagan por los depósitos en pesos. Las Lebac actualmente rinden un 24% anual (desde fines de marzo el Banco Central intervino en el mercado secundario para aumentar su rendimiento en 200 puntos básicos), y los grandes depósitos un 19,6%. Agreguemos que con las operaciones de pases pasivos (el BCRA vende al contado un título al banco y luego se lo recompra a un precio pactado a los siete días) los bancos también obtienen un bonito rendimiento del 22% (24% de tasa menos 2% por ingresos brutos); aunque por estos días han desarmado pases para ir a la compra de Lebac, más redituable (y al momento de terminar esta nota el BCRA decidió aumentar todavía la tasa de pases a 7 días al 26,25%).

En cualquier caso, con un dólar planchado, la ganancia, medida en dólares, es gigantesca. Pero para prevenir el riesgo de una devaluación del peso, muchos inversores recurren al mercado de futuros. Esto es, a la par que coloca los fondos en letras o depósitos, el inversor compra dólar a futuro para asegurarse la salida de los pesos a un precio dado. La diferencia entre el precio del dólar hoy y el precio del futuro es lo que se llama la tasa implícita en futuro; hoy ronda el 18%. De manera que alguien que compra Lebac y se asegura con futuro (o sea, paga una tasa del 18% para hacerlo) está realizando una diferencia, libre de riesgo, del 6%. Como punto de referencia, tengamos en cuenta que el bono a 10 años del Tesoro de EEUU rinde 1,9%.

Se trata entonces de ganancias obtenidas por especulación, sin que haya inversión productiva. Es pura bicicleta financiera y apropiación de plusvalía a través de canales estatales. Aclaremos que no se trata solo de los bancos, ya que muchas  empresas, e incluso muchos medianos inversores, están apostando a las Lebac. La contrapartida es que por intereses de Lebac el BCRA está pagando mensualmente 177.000 millones de pesos. El argumento monetarista para sostener esta política es que se busca frenar la inflación absorbiendo masa monetaria del mercado. Hemos discutido este enfoque en otra nota, en referencia a las explicaciones sobre inflación (ver aquí). Ahora lo importante es que el BCRA está anclando el precio del dólar como forma de frenar el alza de precios, y la entrada de fondos líquidos especulativos es funcional a este objetivo.

Destaquemos que, paralelamente, ha crecido la deuda externa: la suma de pasivos del sector público y privado en moneda extranjera aumentó, en un año, en 40.500 millones de dólares. Es un aumento del 26%. La deuda total es de unos 210.000 millones de dólares. La deuda del sector público aumentó en 41.700 millones de dólares desde que asumió Macri; es un 40,9% de incremento (Infobae, http://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2017/01/25/la-deuda-externa-bruta-ya-supera-los-usd-210-000-millones/). No hay manera de sostener la economía a este ritmo de endeudamiento. Y la deuda externa puede llegar a ser un factor detonante para una reversión brusca en los movimientos del dinero.

Naturalmente, la entrada de capitales financieros especulativos ahora aprecia la moneda argentina. No es entonces una apreciación que sea expresión de una mejora estructural de la economía, basada en el desarrollo de las fuerzas productivas, en el aumento de la productividad. De hecho, la inversión productiva sigue sin repuntar: en 2016 la inversión bruta fija (medida a precios corrientes) fue de apenas el 14,8% del PBI, el nivel más bajo de la serie del Indec desde 2004. Dada la baja productividad de la industria, muchos empresarios dicen que con este dólar no pueden competir. De ahí también el ataque del Gobierno y las cámaras empresarias al salario –perdió por lo menos seis puntos porcentuales solo en 2016- y a las condiciones de trabajo. Los acuerdos de productividad por sector, realizados con la complicidad de la burocracia sindical, son una muestra. Una vez más se comprueba que la política monetaria “dura” es un arma puesta al servicio del aumento de la explotación del trabajo. La alternativa, de todas maneras, sería una fuerte devaluación, acompañada de una política de contención de salarios. Aunque por ahora no se advierte que haya sectores importantes del capital detrás de esta salida devaluatoria.

En este marco entonces el aumento de las reservas internacionales a 52.000 millones de dólares no significa mucho. Como ha sucedido en otros períodos, la política de anclar el dólar para frenar la inflación, sin mejora significativa de la inversión, más endeudamiento para cubrir déficit fiscal, es solo una receta para nuevas crisis.

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La nueva deuda externa de Macri

Héctor Luis Giuliano 12.04.2017.
Días pasados el INDEC dio a conocer las últimas informaciones sobre la Deuda Externa de la Argentina: 192.500 MD (Millones de Dólares, con redondeo) a fin del 2016 (…)

 

La nueva deuda externa de Macri

Por Héctor GIULIANO (12.4.2017)

Días pasados el INDEC dio a conocer las últimas informaciones sobre la Deuda Externa de la Argentina: 192.500 MD (Millones de Dólares, con redondeo) a fin del 2016.

Aclaremos que se entiende por Deuda Externa la suma de deudas pública y privada, esto es, la deuda contraída con residentes en el exterior tanto por parte del Estado Argentino – a través de todos sus organismos públicos y todos sus niveles (Provincias, Municipios, Bancos Oficiales, Organismos Nacionales, etc.) – como por parte de entidades privadas (Empresas y Bancos).

Esto es importante tenerlo en cuenta porque muchas veces se habla erróneamente de la Deuda Externa como sinónimo de la Deuda Pública cuando sólo una parte de ella es externa.

DEUDA PÚBLICA Y DEUDA EXTERNA.

La Deuda Pública Total informada por el gobierno Macri era al 30.9.2016 (última información disponible) de 264.600 MD.

Esta deuda es sólo la que corresponde al Estado Central, es decir, sin contar la deuda de Provincias, Municipios, Banco Central (BCRA), Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios y juicios contra el Estado con sentencia en firme.

Todavía no hay datos oficiales desagregados a esa fecha porque los Informes de Deuda Pública del Ministerio de Economía – hoy Ministerio de Finanzas – son trimestrales y del tercero sólo se cuenta con una hoja de avance o resumen de importes totales por rubro.

Del último Informe que sí se tienen datos más detallados  es al 30.6.2016, aunque los mismos están dados sobre un total que era entonces de 258.200 MD y que muestran, a esa otra fecha, lo siguiente:

a) La Deuda Externa Pública – según criterio de residencia del acreedor, que es la metodología internacional de cómputo al respecto – era de 81.000 MD: el 34.3 % de la Deuda Pública Total; pero está medida no sobre el total de los 258.200 MD sino sobre un total algo menor, de 236.100 MD.

b) Estos 236.100 MD – 22.100 MD menos que el total oficial general – se explicarían porque a los efectos del cálculo no se consideraron aquí los 13.400 MD de cupones PBI ni el saldo todavía pendiente de pago de la deuda con los Holdouts, que sumaba a esa fecha unos 8.800 MD. Esta última cifra es la mitad del total de la deuda con los acreedores que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 (los Holdouts) según fue reconocida por la administración Macri (19.000 MD en total).

c) La Deuda Externa (por criterio de residencia del acreedor) es distinta de la deuda por tipo de moneda que – siempre al 30.6.2016 – era de un 28 % del total en pesos y un 72 % en moneda extranjera. Aunque cabe precisar que esta información por tipo de moneda se calcula sobre otro total diferente, que es de 244.800 MD (no los 258.200 MD ni los 236.100 MD) porque aquí no se estarían tomando como deuda los 13.400 MD de cupones ligados al PBI (pese a que son deuda en firme – y no deuda contingente – que están en su mayoría en moneda extranjera y que además son en su casi totalidad deuda externa).

La falta de criterios claros y completos son tradicionalmente parte de las falencias y/o insuficiencias en las informaciones oficiales acerca de la deuda pública en general. Pero, de todos modos, de esto se colige entonces que más del 72 % de la Deuda Pública Total está en moneda extranjera y que más del 34 % – también del total – es Deuda Externa.

O sea, que las relaciones son aproximadamente inversas:

–           Por la metodología oficial de criterio de residencia del acreedor más del 34 % de la Deuda del Estado Central es Deuda Externa y el 66 % restante es Deuda Interna. Pero

–           Por Tipo de Moneda en que está contraída esa deuda, un 28 % está en pesos y el 72 % restante está en moneda extranjera.

–           Esto se explica porque una gran parte de la deuda en moneda extranjera es Deuda Interna, asumida por el Tesoro Nacional con organismos del propio Estado (fundamentalmente con el BCRA y otros entes oficiales, como el caso del BNA-Banco Nación Argentina): esto es, Deuda intra-Estado.

–           Habiendo además una proporción, hoy fuertemente creciente, de deuda interna o local en moneda extranjera contraída con acreedores privados.

La disparidad entre totales de referencia oficiales y poca claridad o directamente insuficiencia de datos en la presentación de los Informes trimestrales de Deuda Pública – unida a la imposibilidad de acceso a la documentación del Ministerio de Finanzas, que es secreta – por lógica dificultan mucho la tarea de análisis de los conceptos y cifras contenidos en las comunicaciones de Gobierno.

ESTRUCTURA DE LA DEUDA EXTERNA.

Aclarado, en principio, el aspecto conceptual y técnico de la cuestión, vayamos a los últimos datos oficiales dados a conocer hace pocos días (comunicado del 29.3 pasado).

Según información del INDEC con datos a fin de 2016 la Deuda Externa bruta de la Argentina era a esa fecha de 192.500 MD, con la  siguiente composición:

  1. Sector Público y BCRA   127.500 MD
  2. Sector Privado                  65.000 MD
  • Empresas 61.000 MD
  • Bancos       4.000 MD
  • Total Deuda Externa        192.500 MD

Esto es, que el 66.2 % de la Deuda Externa Total es Deuda Externa Pública y el 33.8 % restante es Privada.

El stock de la Deuda Externa era de 170.400 MD a fin de 2015, lo que implica que la deuda aumentó unos 22.100 MD durante el primer año de la gestión Macri, es decir, un 13 %.

Este aumento se debió fundamentalmente al aumento de la Deuda Externa Pública, que pasó de 101.700 MD en 2015 a 127.500 en 2016: un incremento de 25.800 MD (25.3 %).

En el mismo período la Deuda Externa Privada bajó en 3.800 MD: de 68.800 a 65.000 MD.

El motivo principal de suba de la deuda externa del Estado fue la colocación de bonos y títulos públicos – por 35.600 MD – de los cuales una parte (12.500 MD) se emitieron para pagar deudas con los Holdouts, si bien a fines del 2016 restaban pagar 8.800 MD que – como dijimos – es aproximadamente la mitad de la deuda reconocida por la administración Macri a los Holdouts (después de haberse colocado los 12.500 MD con ese objeto).

CAMBIOS EN LA DEUDA EXTERNA  

Durante el primer año de gestión de la administración Macri se han producido – y se siguen produciendo – importantes cambios tanto por aumento del stock de la Deuda Externa Pública como por modificación en su estructura o composición.

El hecho que hoy (12.4.2017) todavía no se tenga noticia oficial ni extra-oficial del cierre de la Deuda Pública Total al 31.12.2016 – que debiera complementar los datos del INDEC sobre la Deuda Externa y esclarecer lo ocurrido durante el año – limita obviamente las posibilidades de analizar las variaciones producidas con el nuevo endeudamiento del Estado, habida cuenta que – como se explicó antes – el último Informe de Deuda es al 30.6 del año pasado y que al 30.9 sólo se cuenta con una hoja de avance o resumen de totales por rubro.

Sin embargo, sobre la base de los datos parciales conocidos hasta la fecha, es posible adelantar algunas observaciones relevantes:

  1. En el marco de su política de gobernar con deuda, el nuevo aumento de la deuda externa del Estado constituye un capítulo consustancial a la gestión del gobierno Macri: si la actual administración no puede seguir sosteniendo sus finanzas públicas con endeudamiento sistemático pierde su estabilidad financiera, económica y política.
  2. Este aumento de la Deuda Externa Pública sería hoy superior al aumento de la Deuda Interna y explicaría – en medida determinante – el por qué de la política de retraso cambiario llevada a cabo desde el Banco Central (BCRA) con el objetivo de garantizar a los acreedores externos el pago de los servicios de esta deuda exterior (que son exclusivamente servicios por pago de intereses y no por capital o principal, ya que éste se refinancia íntegramente al vencimiento y además se toma más deuda).
  3. El gran aumento de la Deuda Externa en curso – aparte de su crecimiento en gran escala – tiene la característica fundamental de revertir el mecanismo de la Deuda intra-Estado de la administración Kirchner, en función de la que el gobierno pagaba privilegiadamente la Deuda Externa con Terceros (Acreedores privados y Organismos Financieros Internacionales) a costa de traspasar obligaciones impagables al propio Fisco.

Esto último es de esencial importancia para comprender cuál fue el verdadero rol del gobierno kirchnerista en materia de Deuda Externa:

  1. La administración K batió récords históricos de pago de la Deuda Externa de la Argentina, sin objeción alguna sobre su ilegitimidad y sin reconocimiento de la real insolvencia fiscal para poder atender los servicios de Intereses y Capital de la misma.
  2. Esta política de pagos a ultranza de la Deuda Exterior del Estado se hizo cancelando la mayor parte de esas obligaciones a su vencimiento con nuevas deudas contraídas con entes públicos, fundamentalmente: el BCRA (a través de su política de pagos externos con reservas internacionales), la ANSES (utilizando la mayoría de los recursos del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Jubilatorio – el 65 % de este FGS – para prestarlo al Tesoro para que éste pague Deuda en pesos y moneda extranjera) y el Banco Nación (BNA, que tiene la mitad de su cartera de créditos prestada al Estado), como así también toda una larga lista de organismos nacionales transformados desde entonces en los principales acreedores del Estado; dándose así la paradoja de que más del 60 % de la Deuda Pública – deuda sin capacidad alguna de repago – pasó a estar en manos del propio Estado.
  3. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner se jactó incluso de haber convertido a la Argentina en pagadora serial de su deuda externa y pública en general, aduciendo haber abonado el país – en el período 2003 y 2012 – entre 173.700 MD (discurso al pueblo argentino de Agosto 2013) y más de 190.000 MD (discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas de Setiembre 2014); cifras éstas que – por otra parte – eran notoriamente inexactas, porque no se trataba de amortizaciones netas sino de novaciones de deuda,  y a la vez engañosas en boca de un gobierno que vendía la imagen de estarse “des-endeudando” mientras la deuda pública aumentaba 100.000 MD durante todo su mandato (150-152.000 MD a mediados de 2003 contra más de 250.000 MD a fines de 2015).

La política de pagos sistemáticos de la deuda pública externa por parte de la administración Kirchner – que descongestionó una gran parte de los pasivos externos del Estado – fue funcional a la nueva ola de endeudamiento Macri, que notablemente el único mérito que le reconoció a su antecesora – junto con todo el establishment financiero y la partidocracia parlamentaria – fue haber bajado el nivel del endeudamiento externo, de modo de allanar el camino a la vuelta de la Argentina al Mercado Internacional de Capitales, es decir, para volver a endeudarse en el extranjero (que era el mismo objetivo planteado en su momento bajo la gestión del ministro Lavagna – después del Megacanje 2005 – y luego bajo la gestión Boudou).

Se trataba, en realidad, de dos pasos sucesivos dentro de un mismo proceso o ciclo de re-endeudamiento público:

  • Un gobierno de discurso confrontativo pero que pagó a ultranza su deuda externa. Y
  • Un nuevo gobierno que, con la bandera de una reinserción de la Argentina en el mundo, capitaliza ese descongestionamiento de la deuda externa para volver a endeudarse.

Que esto fue así, y no a la inversa, lo demuestran los hechos porque la administración Kirchner siempre se negó a plantear la cuestión de la ilegitimidad de la enorme e impagable Deuda del Estado, que como agravante la aumentó y que cifró incluso sus esperanzas en volver a retomarla tratando de llegar a sucesivos acuerdos con los acreedores para poder endeudarse de nuevo en el exterior.

De allí que ahora vivimos el principal cambio en curso operado con y por el gobierno Macri: la reconversión o nuevo traspaso de la Deuda Pública Interna intra-Estado de la administración kirchnerista a la nueva ola de endeudamiento externo en gran escala de la administración macrista.

Uno de los principales errores de interpretación del actual momento financiero, económico y político que vive nuestro país reside precisamente en no percibir la naturaleza y magnitud de este rol complementario o trabajo en tándem Kirchner-Macri realizado en materia de Deuda Pública.

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Programa 11/04/2017

Derecho a la protesta

Sábado 11 de abril de 2017

Al Dorso totaliza su aire en Radio Futura 90.5 de la Ciudad de La Plata. Programa especial realizado el martes 11 de Abril de 2017 en la repetidora amiga de la ciudad de las diagonales.  «Derecho de protesta versus Derecho al libre tránsito», dialogamos con el abogado constitucionalista Federico Sagesse sobre la supuesta colisión de derecho, y como el resguardo del derecho de peticionar a las autoridades  está por encima del derecho a circular. Por su parte, Héctor Luis Giuliano analiza la actualidad de la deuda pública argentina.  Además,  «Debo debo», «Deuda «y otras yerbas. 

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Programa 08/04/2017

Agrotóxicos, negocios y represión

Sábado 08 de abril de 2017

«Los vínculos macristas con el agronegocio y la nueva ley de semillas», con la participación especial de la Soledad Barruti, autora del libro Malcomidos. Dialogamos con Gerardo González,  trabajador  despedido de AGR-Clarín sobre el desalojo sufrido el viernes 07 de Abril de 2017.   Además,  «Debo debo», «Deuda «y otras yerbas. 

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