Tándem de endeudamiento Kirchner-Macri

Héctor Luis Giuliano 21.05.2016.
A diferencia de lo que comúnmente se cree, la gestión de las administraciones Kirchner y Macri en materia de deuda pública no es opuesta sino complementaria: las acciones concretas del kirchnerismo fueron funcionales al advenimiento de las medidas del gobierno macrista.

 

EL TÁNDEM DEL ENDEUDAMIENTO KIRCHNER-MACRI

Por Héctor GIULIANO (21.5.2016)

A diferencia de lo que comúnmente se cree, la gestión de las administraciones Kirchner y Macri en materia de deuda pública no es opuesta sino complementaria: las acciones concretas del kirchnerismo fueron funcionales al advenimiento de las medidas del gobierno macrista, amparado una vez más en la excusa constante de la pesada herencia recibida para tratar de justificar más endeudamiento fiscal.

Qué hizo básicamente el gobierno Kirchner durante sus largos 12 años de mandato: pagar en forma privilegiada deuda externa con terceros – acreedores privados y organismos financieros internacionales – a costa de aumentar una deuda intra-Estado impagable y con el objetivo declarado de regresar al mercado internacional de capitales para volver a endeudarse en el exterior (objetivo expreso del Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 y de la Hoja de Ruta Boudou 2008).

En aras de cumplir ese objetivo el gobierno Kirchner declinó formalmente cuestionar la legitimidad de la Deuda y encaró una política sistemática de pagos a los acreedores para desagotar significativamente la deuda externa: la presidenta Cristina Fernández auto-calificó a su administración de pagadora serial por sus récords de pagos, hablando de 174.000 MD (Millones de Dólares) por un lado y de 190.000 MD por otro (en su discurso de Setiembre 2014 ante la Asamblea General de Naciones Unidas (AG ONU), aunque ambas cifras no están debidamente probadas.

Más aún, fue su gobierno el que propuso la Resolución de la AG ONU para internacionalizar los casos de default de deuda soberana, replanteando la propuesta del FMI del 2002 basada en el informe de su entonces vice-jefa Anne Krueger, que tiene por finalidad sustraer los problemas de la deuda de los Estados a la competencia de sus tribunales locales y someterlos a nuevos mecanismos de manejo supra-nacional.

A los fines de poder cumplir con sus pagos privilegiados de la Deuda Externa – durante todo su triple mandato – el kirchnerismo habilitó la política institucional de pago de las obligaciones externas con reservas internacionales, lo que llevó a la descapitalización del Banco Central (BCRA) y a su consiguiente endeudamiento paralelo o cuasi-fiscal para reponer tales reservas y también para favorecer la rentabilidad récord del sector financiero-bancario local a través del mecanismo de las Lebac (producto de la política de compra de reservas con deuda).

El Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 fue presentado ante la opinión pública – por el oficialismo K, por la oposición política y por los medios del establishment – como un éxito de negociación (toda una constante en materia de reestructuraciones forzadas de deuda) pero fracasó porque ya a los dos años de firmado no se podía pagar y se apeló entonces, sucesivamente, al intento de aumento de recaudación sobre el Agro (Resolución 125) y al incremento de la presión tributaria en general, a la citada política de pago con reservas internacionales, a la estatización de las AFJP (que detentaban en su poder gran parte de la deuda en pesos), al empapelamiento del propio Estado traspasándole la deuda sin capacidad de repago a los principales organismos oficiales nacionales (BCRA, ANSES, BNA y otros) y a la emisión monetaria sin respaldo de crecimiento económico.

El kirchnerismo recibió así una deuda pública de 152.600 MD en el 2003 y la dejó en unos 260,000 MD al fin de 2015, esto es, un aumento de más de 100.000 MD en cabeza del Estado Central.

El falso mito del des-endeudamiento (un mito consentido y apoyado por la oposición política, con la actual administración Macri a la cabeza) preparaba, en realidad, la descongestión de la parte más pesada de la deuda externa argentina para allanar el camino a la vuelta al mercado mundial de capitales.

Para ello, la receta en curso era y es la licuación de la deuda interna en pesos – en su mayoría a cargo del FGS de la ANSES (el 64 % de la plata de los jubilados) – como producto de la inflación creciente, de manera de ir disminuyendo gradualmente el peso de la deuda intra-Estado a costa del traspaso a pérdida de la deuda original con terceros.

Las torpezas cómplices del kirchnerismo quedaron de manifiesto con el desacato indefendible ante los tribunales estadounidenses después de haber aceptado su competencia.

Esta postura irracional agravó la posición de la Argentina debido a la negativa kirchnerista a investigar las mayúsculas irregularidades de la Deuda Pública (que era el único recurso de última instancia frente a las exigencias de los acreedores), a soslayar completamente las causas judiciales en curso en nuestro país que llevarían a la nulidad de gran parte de la deuda externa (Olmos I – con sentencia del juez Ballestero – Olmos II, Megacanje 2001 y denuncia Olmos Gaona-Marcos)  e incluso a dejar inoperante la Comisión Investigadora de la Ley 26.984, dictada tardíamente en Setiembre de 2014.

El gobierno Kirchner malogró desde el inicio la estrategia de defensa de nuestro país ante los tribunales de Nueva York:

  1. Porque no cuestionó la legitimidad de las acreencias pese a la existencia de causas judiciales en curso en la Argentina.
  2. Porque aceptó la entidad de los reclamos de los Fondos Buitre (FB) que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna al reconocer el valor nominal de los títulos y no el valor real de compra de los mismos.
  3.  Porque – una vez producidos los fallos adversos en las tres instancias judiciales norteamericanas – no blanqueó el default de toda la Deuda Pública, como hubiera correspondido, para abrir una nueva reestructuración de las obligaciones (que era una de las recomendaciones del Estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, expuesta como alternativa por memorándum al ministro Kicillof en Mayo de 2014).

A diferencia de hacer esto último, la administración Kirchner no sólo agravó su posición de desacato sino que dejó así completamente allanado el camino hacia una rendición final – jurídica y financiera – en la cuestión de los Holdouts, cosa que inmediatamente encaró el nuevo gobierno Macri con el argumento de la salida del default (un argumento que todos – oficialismo, oposición y medios – negaban públicamente relativizándolo como default parcial o técnico).

Con el agravante que la actual administración contó ahora para ello – por primera vez en forma expresa – con la aprobación previa del Congreso de la Nación, que a través de la Ley 27.249 le autorizó la colocación de deuda externa por 12.500 MD, sin tener constancia alguna de los conceptos y liquidaciones de pago pactados en secreto por el Ejecutivo.

Esta nueva deuda – autorizada por ley – se suma a los 23.400 MD contemplados en el Presupuesto 2016 (Ley 27.198, que le dejó aprobada el gobierno CFK), lo que eleva a unos 36.000 MD el total de obligaciones a colocar este año: un monto de endeudamiento sobre el que no existe demostración alguna de su capacidad de repago, lo que condena y acentúa la trampa del sistema de deuda perpetua en que está inmersa la Argentina por refinanciación permanente de sus vencimientos.

Hoy nuevamente – como en todos los ciclos del eterno retorno de la Deuda – una administración de discurso neo-liberal, argumenta sobre la herencia recibida como excusa para entrar en una nueva ola de endeudamiento externo en gran escala – que ya ha comenzado – aduciendo la inevitabilidad de la vuelta al mercado internacional de capitales.

Estamos frente a una reedición de los viejos y conocidos planteos de la gestión Martínez de Hoz bajo el gobierno del Proceso y de la década menemista de la Convertibilidad de los ´90 presentados, como siempre, bajo el ropaje de un retorno de la confianza, de una reinserción de la Argentina en el Mundo y de la tradicional receta de buscar un Crecimiento Económico con Deuda cuando la Deuda es precisamente el principal obstáculo del Crecimiento.

Es la forma en que la alternancia política de gobiernos populistas y neoliberales deviene funcional a los intereses de las estructuras de poder financiero, que son las que fijan realmente las Políticas de Estado.

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Programa 04/06/2016

Deuda externa y atraso cambiario

Sábado 04 de Junio de 2016

El licenciado en Administración Héctor Luis Giuliano, autor del libro Problemática de la Deuda Pública Argentina, analiza el nuevo proceso de endeudamiento público externo y como opera el retraso cambiario en la nueva deuda del país.  Luego de un largo proceso de endeudamiento intra-sector público  -ante la imposibilidad de salir al mercado de capital a captar deuda-,  comienza un nuevo proceso de endeudamiento externo y  licuación de pasivos con las agencias del Estado. Energía nuclear: desacralizar el debate científico con Cristian Basualdo  Además, deudas, ilicitudes y otras yerbas.

Bloque I

Bloque II

Bloque III

Bloque IV

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Complemento de “Sector externo y deuda externa”

Rolando Astarita 22.03.2016.
En la nota anterior escribí: “En 2015 siguió aumentando el endeudamiento; desde el 31 de diciembre de 2014 al cierre del tercer trimestre de 2015 la deuda pública total se incrementó en US$ 8.051 millones (Mecon). Incluso se siguió colocando deuda bajo legislación extranjera, y altísima tasa de interés”.

 

Complemento de “Sector externo y deuda externa”

Rolando Astarita 22.03.2016.

En la nota anterior escribí: “En 2015 siguió aumentando el endeudamiento; desde el 31 de diciembre de 2014 al cierre del tercer trimestre de 2015 la deuda pública total se incrementó en US$ 8.051 millones (Mecon). Incluso se siguió colocando deuda bajo legislación extranjera, y altísima tasa de interés”. Un lector, en Comentarios, me sugirió ampliar esta información en base a los datos de la Secretaría de Finanzas.  Aquí va entonces el “festival” de emisión de títulos de deuda de los dos últimos años (fuentehttp://www.mecon.gob.ar/finanzas/sfinan/?page_id=37). Obsérvese las altas tasas de interés a que se colocó deuda.

Las emisiones de deuda pública durante 2015, actualizadas al 20 de noviembre de 2015, en títulos nominados en dólares fueron: US$ 3319 millones por BONAR 24; US$ 669 millones por BONAR 2020; más US$ 88 millones por BAADE y Pagaré de Ahorro. El BONAR 24 paga una tasa de 8,75% y el BONAR 2020 del 8%. A esto hay que sumar US$ 4526 millones por Dólar Linked. El total da US$ 8.600 millones.

En moneda local se emitieron Bonac y Bonos Badlar por $ 62.958 millones. Los Bonac pagan una tasa anual Lebac a 90 días. Los Badlar pagan la tasa Badlar más 300 puntos básicos (o sea, 3%). A lo que hay que sumar otras emisiones en moneda nacional por otros $24.981 millones. De manera que el total de deuda nominada en pesos, en los primeros nueve meses de 2015, fue $87.939 millones.

Además, en 2014 se emitieron BONAR 19 y BONAR 24 por US$ 1224 millones. Los BONAR 19 pagan una tasa del 9% y los BONAR 24 del 8,75%. A lo que se suman US$ 29 millones por BAADE y Pagaré de Ahorro. Las emisiones Dólar Linked fueron por US$ 2000 millones. De manera que el endeudamiento alcanzó US$ 3253 millones.

También en 2014, el endeudamiento en pesos, sumando Bonos del Tesoro Nacional, Bonar 20, 19, 17 y 16, fue de $ 43.038 millones. A lo que hay que agregar $ 19.046 millones por Bono Nación Argentina; $ 10.940 millones por letras intransferibles colocadas al Banco Central. Más $56.101 millones por Letras emitidas a diversos acreedores (Cammesa, Enarsa, Lotería y otros).

Como resultado neto (ya que hubo cancelaciones), la deuda pública pasó de US$ 221.748 millones al 31 de diciembre de 2014 a US$ 239.959 millones al 31 de septiembre de 2015. Es un aumento de US$ 18.221 millones; 8,2%. A su vez, el 31 de diciembre de 2013 la deuda pública era de US$ 202.630 millones; de manera que entre diciembre de 2013 y diciembre de 2014 había aumentado otro 9,4%. Con semejantes tasas de incremento, déficit en la balanza de pagos y economía estancada, la situación es insostenible en el tiempo (¿será por estos pergaminos que el doctor Kicillof se la pasa explicando cómo hay que combatir al capital financiero?).

Para terminar, el Gobierno Macri anunció que emitirá deuda por US$ 15.000 millones para pagar a losholdouts. Se trata de la emisión más grande de un país atrasado en los últimos 20 años. La tasa muy posiblemente esté alrededor del 8% (en enero el Gobierno colocó BONAR 20 a esa tasa). Todo indica que se profundiza el nuevo ciclo de endeudamiento externo que había iniciado el gobierno anterior.

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Sector externo y deuda externa

Rolando Astarita 20.03.2016.
En otras entradas y en algunas respuestas en Comentarios sostuve que el no pago de la deuda externa, si no está enmarcado en un programa de medidas de conjunto, no resuelve los problemas fundamentales del capitalismo argentino: el atraso tecnológico, la baja productividad relativa de la economía, la fuga de capitales y la no reinversión del excedente.

 

Sector externo y deuda externa

Rolando Astarita (20.03.2016)

En otras entradas y en algunas respuestas en Comentarios sostuve que el no pago de la deuda externa, si no está enmarcado en un programa de medidas de conjunto, no resuelve los problemas fundamentales del capitalismo argentino: el atraso tecnológico, la baja productividad relativa de la economía, la fuga de capitales y la no reinversión del excedente. Además, planteé que en la medida en que no se supere esta situación, la deuda va a permanecer. Y van a producirse, periódicamente, crisis vinculadas a la situación externa.

La publicación (18/03) por parte del INDEC de los “Resultados del Balance de Pagos del cuarto trimestre de 2015”, (http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/bal_03_16.pdf) brinda la oportunidad de “bajar a tierra” lo anterior. Para ayudar a los no economistas, resumo en el siguiente apartado algunas cuestiones básicas.

Aclaración introductoria

La Balanza de Pagos (BP) registra todas las transacciones económicas entre los residentes del país y los del exterior (por residente se entiende no solo a los individuos, sino también a los gobiernos, empresas, instituciones). La BP comprende la Cuenta Corriente (CC) y la Cuenta de Capital (CK). La CC registra las operaciones en bienes, servicios (turismo, viajes, seguros, servicios informáticos o empresariales, etc.), rentas (intereses, dividendos) y transferencias corrientes (por caso, remesas de trabajadores, jubilaciones del exterior). La CK registra transferencias de capitales. Los déficits o superávits de la suma de CC y CK se compensan con la Cuenta Financiera (CF) o con las variaciones de las Reservas Internacionales (RI). La CF registra la variación neta de pasivos y activos; las inversiones directas o de cartera, y los préstamos entre residentes y no residentes. Por ejemplo, si (CC + CK) < 0, habrá una disminución de las RI o, alternativamente, un incremento en la CF derivado de la necesidad de financiamiento del déficit. Así, por ejemplo, si el déficit de (CC + CK) se financia con endeudamiento externo, este aumento de la deuda se registra como una variación positiva de la CF. Una cuestión fundamental: si (CC + CK) < 0, la alternativa es de hierro: o bajan las reservas o aumenta el endeudamiento. Además, y lógicamente, la caída de reservas tiene un límite, la cesación de pagos. Estas restricciones no tienen que ver con la Patria, o cosas por el estilo; y no pueden eludirse con discursos.

Los números de 2015

Vamos ahora a los datos del INDEC. En 2015 la cuenta de bienes (o sea, exportaciones menos importaciones de bienes) fue deficitaria en US$ 453 millones; con respecto a 2014 significa un deterioro de US$ 6360 millones. La cuenta de servicios fue deficitaria en US$ 3990 millones. Rentas fue negativa en US$ 11.079 (de los cuales US$ 3422 por pago de intereses y US$ 7637 millones por utilidades y dividendos). Por último, transferencias corrientes fue negativa en US$ 412 millones. De manera que la CC fue deficitaria en US$ 15.934 millones (en 2014 había sido deficitaria en US$ 8075 millones). Con un tipo de cambio $15/US$, representa el 2,6% del PBI.  Por CK el ingreso neto para 2015 fue US$ 48 millones. Esto significa que hubo un déficit en la BP de US$ 15.886 millones.

La contrapartida de ese déficit fue la baja de las reservas internacionales y el aumento de la CF. Las reservas internacionales en 2015 disminuyeron en US$ 5884 millones (el pago de BODEN 15 significó una salida de reservas de US$ 4700 millones). En cuanto a la CF, el ingreso neto fue US$ 14.256 millones. El BCRA tuvo un ingreso neto de US$ 7580 millones, principalmente por el swap (que es deuda) de monedas con China. El resto del sector financiero tuvo un ingreso de US$ 1480 millones, determinado básicamente por la reinversión de utilidades de la inversión extranjera directa (dada la prohibición de girar utilidades que regía con el gobierno K). El sector privado no financiero tuvo un ingreso de US$ 8857 millones, también determinado básicamente por la reinversión de utilidades de la IED. Más específicamente, la IED fue US$ 10.157 millones, la reinversión de utilidades US$ 6605 millones, en tanto se formaron activos externos, esto es, salieron capitales, por US$ 7905 millones. El sector público no financiero tuvo egresos netos de US$ 3661 millones, por el ya mencionado pago de BODEN 2015.

En síntesis, dado el déficit en la BP, hubo caída de reservas y aumento del endeudamiento. Efectivamente, la deuda externa bruta pasó de US$ 145.981 millones a US$ 157.192 millones. Es un incremento de US$ 11.811 millones; y desde 2009, la deuda aumentó en US$ 38.525 millones, o el 32%. El sector público no financiero y el Banco Central aumentaron la deuda en US$ 3113 millones. El sector privado no financiero aumentó la deuda en US$ 7003 millones, y el sector financiero (sin el BCRA) en US$ 1693 millones. Del total de la deuda externa bruta, US$ 83.844 millones corresponden al sector público, incluido el Banco Central; US$ 69.615 millones al sector privado no financiero, y US$ 4333 millones al sector financiero excluido el BCRA.

En definitiva, estos datos demuestran que no se puede estar contra el efecto, la deuda, si no se comprende y ataca la causa. Causa que remite, en última instancia, al carácter atrasado y dependiente del capitalismo argentino.

Deuda pública total y continuidades

A lo reseñado sobre el informe del INDEC, sumamos otros datos relevantes para el análisis económico y político.

En primer lugar, hay que tener presente que la deuda externa es solo una parte de la deuda total. Según datos que proporciona el Ministerio de Economía, la deuda pública total al 30/09/15 era de US$ 239.959 millones, el 43% del PBI (incluye la deuda con BODEN 15, ya que su cancelación se produjo días después del cierre del trimestre; pero no incluye la deuda con los holdouts). El 61% de esa deuda se mantiene con agencias del sector público; básicamente ANSES (o sea, seguridad social), BCRA y Banco Nación. La contrapartida, por supuesto, son las bajísimas jubilaciones y pensiones, y las carencias en la atención de la salud de los jubilados; como el grave deterioro del activo del BCRA, que se refleja en la caída del respaldo de la moneda. Más aún, la ANSES no sólo financió al sector público sino también la intervención en el mercado cambiario. En muchas ocasiones la compra/venta de títulos soberanos por parte de la ANSES contuvo la escalada del tipo de cambio contado con liqui, pero a costa de deteriorar gravemente su patrimonio.

En segundo término, el endeudamiento ha estado aumentando de forma sistemática a partir de que no se pudo seguir fondeando al Tesoro con el BCRA y la ANSES. Todavía en 2014 casi dos tercios del déficit fiscal global se financiaron con préstamos del BCRA. Para financiar el resto el Tesoro colocó deuda en bonos, en pesos y en dólares, por un total de US$4700 millones. En 2015 siguió aumentando el endeudamiento; desde el 31 de diciembre de 2014 al cierre del tercer trimestre de 2015 la deuda pública total se incrementó en US$ 8.051 millones (Mecon). Incluso se siguió colocando deuda bajo legislación extranjera, y altísima tasa de interés. Para dar un ejemplo por fuera del Gobierno nacional, en junio de 2015 la provincia de Buenos Aires emitió deuda por US$ 500 millones en un bono con legislación Nueva York y rendimiento 10,35% (razón por la cual hoy el gobernador Daniel Scioli y su ministra de Economía, Silvina Batikis, son reconocidos líderes del progresismo antiimperialista nac & pop).

En tercer lugar, la situación se ha prolongado con el nuevo Gobierno. El 29 de enero pasado se concretó el crédito puente de siete bancos internacionales por US$ 5000 millones, a una tasa del 6,8%, aproximadamente (Libor + 6,15) para aumentar las reservas del Banco Central. Significativamente, no fue obstaculizado por los tres directores del Central que responden al ex ministro Kicillof. De esta manera las reservas pasaron a US$ 30.074 millones. Pero enseguida comenzaron a caer. Es que a pesar de la devaluación, hubo fuerte demanda de dólares por parte de empresas, bancos y particulares. No solo para el giro de dividendos al exterior y turismo, sino también porque la alta inflación pone de nuevo al dólar como refugio de valor. En otras palabras, continúa la fuga de capitales (que suma casi US$ 82.000 millones desde diciembre de 2007). Fuga que, de hecho, siempre es financiada, cuando no hay saldos genuinos, con más deuda externa.

De manera que el BCRA cerró febrero con casi US$ 1500 millones menos de reservas (US$ 28.550 millones). El 1º de marzo cayeron a US$ 28.194 millones. Ante la sangría, el Central aumentó fuertemente las tasas de interés, lo que genera las condiciones para una excelente bicicleta financiera. Por ejemplo, el 18/03 las LEBAC (letras del BCRA) pagaban el 34% a 90 días, y el futuro del dólar a junio se comerció a $15,68. Esto significa que quien compra LEBAC y se cubre con un futuro está haciendo una ganancia anualizada, en dólares, del 20%. Es la misma política que estaba aplicando el Gobierno K en 2015. Se comprende que por esta vía no hay forma de que no siga aumentando la deuda, y no se alimenten los capitales especulativos.

Por otra parte, el 10/03 la provincia de Buenos Aires colocó deuda por US$ 1200 millones con vencimiento 2024 a una tasa de casi el 9,4%. Y el Gobierno nacional prepara nuevas emisiones de deuda, no solo por el acuerdo con los buitres, sino también para financiar déficit.

En conclusión, el problema es de fondo. Como hemos explicado en otras notas, el déficit en la CC (en especial del neto comercial, esto es, exportaciones – importaciones de bienes y servicios) tiene que ver con el atraso del capitalismo argentino (ver aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, entre otras).  Lo mismo se aplica a la fuga de capitales: es excedente, esto es, plusvalía, generada en Argentina que no se reinvierte productivamente. El resultado lógico entonces es que se mantiene el atraso, bajan las reservas y aumenta la deuda externa; lo cual, a su vez, agrava los problemas, y contribuye a prolongar el atraso.

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Minera Alumbrera: 20 años de minería a cielo abierto

Al Dorso 28.05.2016.
Entrevistamos al Fiscal Gral. de Tucumán al Dr. Antonio Gustavo Gómez sobre la experiencia que deja la minería a cielo abierto en la Argentina luego de 20 años de Minera Alumbrera Ltd. El principal yacimiento a cielo abierto del país, Bajo de la Alumbrera, prepara su cierre para finales del año próximo y acelera el plan de remediación previsto en la concesión.

 

MINERA ALUMBRERA: 20 AÑOS DE MINERÍA A CIELO ABIERTO EN ARGENTINA 

 

LA NACION.- Evalúan abandonar la actividad a finales del año que viene; para la empresa, la vida útil de la explotación llegó a su fin; con su levantamiento, se podrán medir los efectos ambientales

UALFIN, Catamarca.- El principal yacimiento a cielo abierto del país, Bajo de la Alumbrera, prepara su cierre para finales del año próximo y acelera el plan de remediación previsto en la concesión. Es la primera vez, en una explotación de este tipo, que los argentinos podrán ver cómo queda la zona en donde se trabajó y cuáles son las consecuencias de la actividad. El cierre -como toda la operación- no está exento de controversia.

Desde la compañía calculan que el plan, a partir del cese de la explotación, demandará unos cinco años, a los que seguirá un monitoreo de una década. La inversión, que incluye las indemnizaciones a los 1900 empleados, rondaría, a valores de hoy, los 2000 millones de pesos.

En la explotación, que ocupa 1400 hectáreas ubicadas en la zona previa a la sierra del Aconquija, hay montañas de material desechado, un socavón de 500 metros de profundidad por 1700 de diámetro y un dique de cola -donde se retienen los materiales sólidos que son descartados-.

Se cubrirán todas las áreas afectadas con una capa de material «benigno» y se las «revegetará con especies nativas». El objetivo es que los desechos no entren en contacto con el agua y el aire, para evitar la contaminación.

La empresa usa un promedio de 2,7 millones de litros de agua por segundo que extrae del acuífero catamarqueño Campo del Arenal.

Es la explotación de cobre, oro y molibdeno a cielo abierto más importante del país y opera hace casi 20 años. A diario, extrae 300.000 toneladas de material estéril, de los que obtiene 100.000 de minerales.

La empresa -que además del yacimiento Bajo de la Alumbrera, trabaja desde hace unos meses Bajo el Durazno- es operada por la firma suiza Glencore (50% de las acciones), y las canadienses Goldcorp (37,5%) y Yamana Gold (12,5%).

 

Los derechos de exploración y explotación son de Yacimientos Mineros de Aguas de Dionisio (YMAD), una sociedad interestadual integrada por el gobierno de Catamarca (60%) y la Universidad Nacional de Tucumán (40%). Y percibe 20% del producido neto de Bajo de la Alumbrera y 30% del de Bajo del Durazno.

El gerente de Relaciones Institucionales de Minera Alumbrera, Jorge Montaldi, indicó a LA NACION que el yacimiento está llegando al final de su vida útil y aunque se proyectaba el cierre para fines del 2017, la eliminación de retenciones para la minería y la mejora del tipo de cambio tuvieron un «efecto positivo en la estructura de costos», por lo que evalúan una extensión del período.

La minera enfrenta denuncias y causas penales por presunta contaminación en Santiago del Estero, Catamarca y Tucumán, además de una investigación en la justicia federal de Rosario por supuesto tráfico documental y contrabando de minerales.

Desde hace años, los vecinos de Andalgalá y Santa María del Valle, localidades ubicadas a unos 50 kilómetros del yacimiento, reclaman por el impacto que tendría la explotación en el aire y el agua, y sus efectos sobre la salud humana. Unas 30 familias de Vis-Vis, un pueblo ubicado a dos kilómetros del paredón del dique de cola, abandonaron el lugar y algunos demandaron por daños de contaminación y destrucción de sembradíos y ganado.

Sergio Martínez, integrante de la asamblea de Andalgalá admitió a LA NACION que en 1995, cuando comenzó la construcción de la Alumbrera, «aplaudíamos, pensábamos que era una suerte de reparación histórica para estos lugares. Advertimos que estamos igual, pero contaminados, con gente forzada a la migración, enfermos y producciones alteradas».

Los asambleístas reclaman la «participación de la comunidad» en audiencias públicas. «Fuimos a la Corte Suprema porque acá se nos niega hasta el acceso a la Justicia». Martínez se refiere al fallo de marzo pasado que hizo lugar al recurso de queja que presentaron en 2012 para frenar las actividades en el yacimiento Agua Rica.

Socio y controlante

Los controles sobre las operaciones están a cargo, exclusivamente, del gobierno catamarqueño que participa de la explotación en YMAD. Rodolfo Micone, secretario de Minería provincial, dijo a LA NACION que ese esquema no interfiere porque el Ejecutivo audita su área a través de la Dirección Provincial de Gestión Ambiental Minera. «Es totalmente independiente de la conducción de la sociedad», señaló. Agregó que, en el marco legal vigente, se iniciaron varios sumarios administrativos, se procesaron algunos y otros están en la etapa de evaluación y «pronta» resolución. Enfatizó que la provincia «suspendió proyectos mineros en producción por incumplimientos ambientales».

El fiscal de Cámara de Tucumán, Gustavo Gómez, lleva adelante distintas causas por supuesta contaminación de la Alumbrera, entre ellas una por la composición y niveles de metales hallados en los afluentes que la minera desecha en el canal DP2 de Tucumán y que desembocan en el embalse de las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero. En diálogo con LA NACION, indicó que las auditorías son insuficientes y que en Tucumán se dictan resoluciones administrativas más elásticas que las nacionales sobre los parámetros de contaminación.

Fredy Carbonell, de la ONG tucumana ProEco -querellante en una causa desde 2010-, apuntó: «Los gobiernos no pueden controlar la extracción de áridos, imagínese una mina».

Respecto de la remediación, Gómez sostuvo que «terminarán haciéndose cargo» los socios de YMAD «en función de una cláusula secreta firmada en Nueva York» a la que comparó con la que rige en el acuerdo de Chevron. Montaldi rechazó de plano su existencia.

Marcelo Álvarez, presidente de la Cámara Argentina de Empresarios Mineros (CAEM), planteó que las acciones deben permitir «una restauración socioambiental de las áreas utilizadas para que el terreno tenga condiciones similares a las previas al desarrollo de la actividad» y recordó que las mineras tienen el «compromiso de monitorear en el poscierre todos los elementos de la naturaleza para constatar su estabilidad física y química».

Karina Martineli, miembro de la asamblea Santa María del Valle, reclamó la participación de la comunidad en el plan de cierre: «Todo se maneja como si no hubiera gente; no hay datos, no hay información».

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Actividades extractivas en expansión

Miguel Teubal 30.11.2013.
El economista y reconocido intelectual argentino presentó en Al Dorso su reciente libro «Actividades extractivas en expansión. ¿Reprimarización de la economía argentina?». Junto a la socióloga Norma Giarraca analizan el extractivismo en expansión en Argentina y el continente. 

 

Actividades extractivas en expansión

Al Dorso (30.11.2013) 

 

Introducción

Por Norma Giarraca y Miguel Teubal

 

El paisaje tanto geográfico como agrario-cultural de la Argentina llamaba mucho la atención de propios y ajenos; las inmensas llanuras planas donde se llegaba a divisar tanto la salida como la puesta de sol, ese horizonte difícil de encontrar en otros territorios fue frecuentemente cantado por los poetas; caminos de montañas, serranías, desiertos que desembocaban en oasis naturales o producidos por la mano del hombre; inconmensurables zonas de lagos y glaciares, saltos verticales u horizontales de los cauces de los ríos en una provincia de tierra ferrosa de color ladrillo; todo junto y mucho más podía registrarse como en muy pocas otras naciones del mundo. Los recorridos por las rutas, hasta hace unos años suponía cambiar cada tanto de paisaje agrario; pasar por zonas de vacas pastando a campo abierto en grandes extensiones, los tupidos girasoles o campos de maíz y trigo que nos hicieron famosos en todo el mundo. Llegar a Tucumán era perderse en un mundo verde de cañaverales arroyos y ríos; a Chaco en un mundo blanco del algodón a punto de cosechar; Misiones un universo pequeño de cultivos y culturas de muchas partes del mundo. Esa diversidad, que como siempre ocurre era biológica y cultural, se expresaba en extensiones interminables de cultivos (por lo menos para el europeo) y pueblos entrañables donde los vecinos paseaban o hacían compras sobre un sulky o en un tractor; los bares eran lugares de reunión y amistad y todo giraba alrededor de las plazas. Nuestra literatura da cuenta de estos territorios y poblaciones preñadas de historias que tanto reenviaban a los pueblos preexistentes con sus leyendas como las del “familiar” o “la salamanca” en el norte como a los “gringos” de todos los rincones: árabes, ucranianos, alemanes, daneses, españoles, gauchos judíos y “chinas” rubias y polacas. Las comidas de los pueblos podían ser tan variadas como las culturas mismas pero los huevos siempre fueron caseros, los asados de carne de vacas caminadoras que nos hizo famosos en el mundo por su calidad y los vinos de verdaderos maestros en el arte de hacerlos. Esos territorios nunca estuvieron exentos de tensiones y conflictos porque en el momento fundacional del Estado-nación además de un etnocidio se configuró una injusta
distribución de la tierra que no pudo remediarse con los miles de colonos que comenzaron a llegar y asentarse durante décadas. Pero un fuerte entramado institucional había logrado una convivencia sin violencias y un sistema de inclusión, muy desigual por cierto, pero donde todos estaban adentro. Éramos autosuficientes alimentariamente y podíamos exportar; el mercado interno permitía alimentar con los mismos productos a la clase obrera y al resto (el famosos asadito de los albañiles). Necesitábamos cambios, distribuir la tierra o profundizar innovaciones propias para subir rendimientos; en eso estábamos a comienzos de los setenta bajo la batuta experta del Ing. Horacio Giberti.Hoy, dictadura, década de 1990 y gobiernos posteriores mediante, todo eso ha cambiado y muchos lo llaman “progreso”. Sólo mencionar ese tramo de la ruta 158 de Villa María a Río Cuarto en la provincia de Córdoba para ejemplificar los que “esos muchos” denominan progreso. Los desiertos de soja verde derivan en la ciudad General Deheza, reinado del complejo del agronegocio sojero donde el olor rancio del aceite indica la famosa “agroindustrialización” o “incorporación de valor” como dicen las propagandas oficiales del “modelo”. Una ciudad intervenida, rodeada por unos hierros de una pestilente fábrica que cruza la ruta en forma de puentes e imponen al que pasa por la ciudad esa presencia prepotente de poder, devastación y saqueo de una tierra que para la Constitución de 1949, debía cumplir una función social. Con sus propios trenes a los costados para sacar las producciones por los puertos de Rosario, una parte de Córdoba se alza con el orgullo de los ricos ignorantes en el corazón del agronegocio sojero. Recordamos al pasar por allí a esos hijos muertos y enfermos de unas madres valerosas que en esta misma provincia llevaron a los tribunales por contaminación a dos sojeros y un fumigador en un juicio penal que les dio la razón (véase artículo de Fernando Barri en este libro).¿Debemos resignarnos a que estamos en finales de una época, que esta es la nueva Argentina a la que nos debemos adaptar? ¿Reconocernos como los “perdedores del modelo” como suele decir el sojero Grobocopatel? O como nos cuenta el final de la novela de Gabriela Massuh “La Omisión” debemos mantener oculta de algún modo nuestra cultura como lo hizo una de las más antiguas civilizaciones entre el Eufrates y el Tigris, Góbekli Tepe, que preservaron el pasado enterrándolo para testimoniar sobre él en tiempos futuros. ¿Son los libros nuestras formas contemporáneas de preservar u ocultar lo que fuimos para un futuro incierto? En cierto sentido los son, pero también son herramientas de resistencia para parar y modificar aquello que destruye el tesoro más importante que se nos otorgó: un territorio diverso y fértil.Este libro trata de esto, de mostrar las transformaciones en marcha desde diversas disciplinas y con la rigurosidad del buen oficio de investigadores pero también desde la invitación a conocer y sumarse a las resistencias y proponer un camino a seguir que no haga necesario “ocultar” en páginas lo que construimos alrededor de una naturaleza generosa y exuberante, porque lo perdemos. ¿Reprimarización de la economía?

No hay ninguna duda y el libro así lo demuestra, que las actividades extractivas se expandieron, la inquietud que cabe es si este crecimiento se refleja en los datos de los componentes de la economía del país. Hemos demostrado en trabajos anteriores (Giarracca, 2012) que en el nivel de los valores exportables, en la Argentina como en el resto de la América Latina incluido Brasil, hubo una reprimarización (aunque la presidenta en sus discursos se empeñe en decir lo contrario). El interrogante reside en si en el nivel de la actividad interna prevalecen también los sectores de origen primario o la industria ha recuperado cierta dinámica que la lleva a convertirse en motor de la economía.

No es la primera vez en la historia de América Latina que uno de los ejes centrales de los debates y de las luchas políticas, sociales, culturales y epistemológicas del momento, gire en torno a la relación entre actividades primarias e industriales. En otras palabras, el interrogante de si hubo un proceso de reprimarización de la economía, las características que asumiría dentro de lo que hemos denominado modelo extractivo o extractivismo y su relación con el sector industrial. Hablamos de reprimarización porque esta relación ha sufrido un largo derrotero en el continente desde la conquista hasta nuestros días, es decir en algún momento el continente tuvo una vocación industrializadora. Entendemos por reprimarización al énfasis puesto sobre la producción de materias primas que se constituyen en productos básicos de exportación (commodities) aunque también aquellos provistos por el sector agropecuario en el modo de producción del “agronegocio” o agroindustrias para el mercado interno. Los sectores primarios de la economía incluyen en forma creciente sectores que pueden ser altamente intensivos en capital, pero que generan poco empleo, e incluso lo expulsan, y que tienen pocos vínculos con el resto de la economía (tienden a formar parte de las llamadas economías de enclave). Y si bien, como señalamos en este libro, en el momento actual son actividades muy rentables, involucran el desgaste y agotamiento de la base de recursos naturales del país, una feroz degradación ambiental y consecuencias en el nivel de la salud humana. El papel que juega el sector primario, y lo que denominamos como la reprimarización o sea el extractivismo, en nuestra sociedad puede ser visualizado en un contexto más amplio, en el marco de las políticas globales aplicadas en diferentes períodos históricos. En este sentido podemos considerarcomo trasfondo de estos análisis las políticas y los procesos referidos a la explotación de los recursos naturales en tres períodos:

1. Una primera etapa en la que se resaltan muy marcadamente las denominadas
políticas de “industrialización por sustitución de las importaciones”
(ISI);
2. Las denominadas políticas de “apertura” impulsadas tanto por la dictadura
militar como por la convertibilidad enmarcada en el neoliberalismo
económico;
3. las actuales políticas de la “postconvertibilidad”.

Las políticas de ISI surgen como consecuencia de la crisis de los años treinta y las dos guerras mundiales y concluyen hacia comienzos de la década de los setenta con el embate del neoliberalismo. Señaladas como políticas que se proponían modificar el tradicional patrón primario exportador establecido en nuestro país desde fines del siglo XIX, se manifiestan claramente a partir del primer gobierno peronista del período 1946-1955. Diversos estudios remarcan como parte de este proceso el crecimiento de la industria, y la sustitución de importaciones de productos manufacturados. En un primer período se trata del establecimiento de industrias livianas (textiles, artefactos para el hogar, etc.), mientras que en una segunda etapa se complejiza el desarrollo industrial y tienden a sustituirse las importaciones de algunos bienes intermedios y de capital al establecerse industrias tales como la petroquímica, química pesada, automotriz, etcétera.

A lo largo de esta etapa el proceso de industrialización se manifiesta en el aumento de la participación del producto industrial en la producción global; en nuestro país éste alcanza un máximo en el período 1970/1974 con un producto industrial que representa 43,5% del PBI. Se trata de un proceso que involucra a toda América Latina en general. La otra variable que configura un indicador del grado de sustitución de importaciones alcanzado es el porcentaje de la participación de la producción manufacturera en las importaciones (en particular en lo que concierne a importaciones de bienes de consumo) que a lo largo del período se reduce sustancialmente. El proceso de industrialización incide sobre el aumento del PBI per cápita de toda la región alcanzando un 2,5% por año entre 1950 y 1973. Asimismo, si bien se manifiesta una tendencia decreciente en las importaciones de productos manufacturados, en casi todos los países de la región se producen déficit de la balanza comercial inclusive en nuestro país. Esto se debe, por una parte, a los aumentos de las importaciones de bienes intermedios y de capital, y por la otra, a que las exportaciones siguen siendo casi exclusivamente productos primarios que no aumentan sus volúmenes o valores de exportación lo suficientemente como para hacer frente a las crecientes importaciones. Asimismo se trata de un período en el que se presenta un claro enfrentamiento entre el modelo de ISI y el de la “apertura” apoyado por sectores tradicionales y el capital extranjero. En esta etapa el movimiento obrero adquiere un protagonismo muy importante y la participación del trabajo en el ingreso nacional alcanza niveles muy altos (en particular a comienzos de los años 50). En nuestro país el modelo es en general resistido por diversos sectores, lo que se manifiesta en una gran inestabilidad política.Vemos así que con vaivenes y en el marco de procesos políticos complejos que conducen inclusive a golpes de Estado, el proceso de industrialización en nuestro país sigue su curso. Al mismo tiempo el grueso de las exportaciones están conformadas por los tradicionales productos primarios de exportación, constituyéndose en determinadas coyunturas económicas cuellos de botella a causa de los déficits en la balanza comercial que conducen a cambios bruscos de política. Cabe destacar también que la ISI como régimen de acumulación se constituyó como un proceso que se proponía modificar las pautas primarias exportadoras de antaño. Ya se
había generado un debate impulsado inicialmente por la Comisión Económica Para América Latina (CEPAL) destacándose la importancia de la ISI y la necesidad de modificar estructuras económicas y los modelos de acumulación basados en exclusividad en las “ventajas comparativas” que presuntamente tenían los países de la periferia respecto de sus productos primarios de exportación.

Estas políticas de ISI entran en crisis en los años ‘70, a causa del auge del neoliberalismo en todo el continente. En nuestro país surge con el golpe militar del “proceso de reorganización nacional” primero y durante la “convertibilidad” de los años 1990 después. Comienzan a prevalecer las políticas de “apertura” al exterior, la presunta necesidad de dar rienda suelta a las denominadas “ventajas comparativas”, y al “mercado” que cuestionaban las anteriores políticas de ISI. Se trata de la implantación de políticas de desregulación, privatizaciones, y aperturas al exterior, políticas que habrían de potenciar fundamentalmente a dos sectores de la economía que paulatinamente se transformaron en hegemónicos: el sector financiero y los sectores primarios relacionados fundamentalmente al agronegocio sojero. Es el período en el que se impulsa la expansión sojera y se establecen las bases para el crecimiento de la minería a cielo abierto. También se trata de darle rienda suelta al capital extranjero en estos sectores y en el sector petrolífero, en el proceso de privatización de YPF. A lo largo y ancho del continente se establecen regímenes y leyes que favorecen al extractivismo y a la reprimarización de la economía. En Argentina se decreta el Plan de Convertibilidad y el Decreto de Desregulación del año 1991 siendo éste último el marco en el que se establecen las bases para dar impulso al neoliberalismo y a la reprimarización de la economía. El Plan de Convertibilidad establece el uno a uno (un peso igual a un dólar) y la plena liberalización de los capitales desde el exterior hacia el país y desde el país hacia el exterior. Como consecuencia existe una recuperación de los sectores primarios en el producto agregado y en particular en la estructura de las exportaciones, pero también se manifiesta un intenso proceso de desindustrialización, lo cual conduce a “la destrucción de la capacidad instalada y del tejido industrial, así como la pérdida de capacidades humanas difíciles y costosas de revertir (Nadal, 2009).  Durante éste período se promueve activamente la reprimarización de la economía aparte de la importancia que se le asignada al sector financiero. Se manifiesta cierta recuperación de los sectores primarios en el producto agregado y en las exportaciones, o sea, una tendencia hacia la reconfiguración de la tradicional economía primario-exportadora. El contexto global ha cambiado con relación a lo que eran las economías primario-exportadoras de comienzos del siglo pasado; hoy en día están motorizadas por grandes empresas transnacionales que dominan sectores claves en las que operan y en los espacios financieros que las impulsan. Se manifiesta la utilización de tecnologías de punta –en la producción agraria las semillas transngénicas, en la minerías grandes emprendimientos “a cielo abierto” en la que se dinamitan montañas enteras en vez de utilizar los tradicionales socavones, en la producción de hidrocarburos el nuevo sistema de fracking– y entre cuyas características determinantes están los enormes pasivos ambientales y sociales que generan. No es de extrañar entonces que son procesos altamente resistidos tanto en nuestro país como en todo el continente, dados sus efectos sociales y ambientales altamente
perniciosos.
En esta etapa del proceso de apertura, la ISI se revierte sustancialmente y tiene que ver en gran medida con las reprimarización de la economía. El sector manufacturero como porcentaje del PBI cae en casi todos los países del continente. A nivel latinoamericano cae del 12,7% en el período 1970/74 al 6,4% en 2002/2006, en nuestro país del 43,5% a 27 % en el mismo lapso. Este retroceso del sector manufacturero, es interpretado como una pérdida de importancia o abandono del proyecto de industrialización. Sin embargo en varios países aparentemente hay un aumento del proceso de industrialización contrariando estas tendencias. Según Nadal (2009) se trata de una reprimarización que va acompañada del síndrome maquilador; la mayoría de los países que muestra esta tendencia distinta (aumento de la participación de las manufacturas en el PIB) fueron receptoras de maquiladora: México, Honduras, El Salvador y Costa Rica. En nuestro país con la reprimarización de la economía las exportaciones de soja adquieren preeminencia en el total, y en términos globales si bien se produjo cierto recupero de las exportaciones de productos manufacturados (por ejemplo automóviles al Brasil), casi el 70% de las exportaciones siguen siendo productos primarios, tanto agropecuarios y manufacturas de origen agropecuarios, como productos mineros. Como veremos más adelante, es una tendencia que sigue también en nuestros días, pese a que el modelo neoliberal es denostado por los gobiernos denominados “progresistas”. La reprimarización continúa intensamente durante la tercera etapa, la postconvertibilidad. Si bien en 2001-2002 hay una crisis propia del neoliberalismo, algunas políticas que se remiten precisamente a la reprimarización de las economías siguen su curso con posterioridad. Un cambio importante lo constituye el hecho de que en los términos planteados por Daniel Azpiazu habría habido una reactivación industrial donde se quebró el modelo de desindustrialización que arrancó en el ‘76. Sin embargo, la nueva paridad cambiaria y los bajos costos salariales en dólares potenciaron un perfil exportador vinculado con la producción de commodities (Azpiazu, 2009). El autor acepta que hubo un proceso industrializador circunscripto a determinados sectores pero tuvo sus limitaciones. La única política activa que hubo fue la promoción industrial que favoreció a los oligopolios (las siderúrgicas, las automotrices y las de procesamiento de soja). En medio del conflicto del agro, se les dio beneficios de promoción a los que procesaban soja de exportación y a las que producen biodiesel a partir de la soja (véase Toledo López en este libro). Se promocionaron además proyectos que se hubiesen hecho de todas formas porque estaban las condiciones dadas en el escenario internacional (Azpiazu, 2009). Daniel Azpiazu fue crítico del proceso industrializador por ser concentrador y extranjerizante, marcaba que no hubo políticas para las pymes y se mantenía un perfil exportador semejante a los de 1990. Asimismo, si bien hasta 2006 las cifras muestran superávit comercial, en 2007 y 2008 se transforman en déficit industrial. Vuelven a aparecer las figuras del stop and go de la industrialización sustitutiva; y si la estructura de la producción industrial no se modificaba volvería a aparecer el déficit comercial. Como es sabido, y este libro refuerza la idea con datos y análisis de todo tipo, la Argentina sigue impulsando significativamente los sectores primario-exportadores a fin de garantizar la provisión de reservas de divisas para hacer frente a posibles efectos de la crisis mundial. El modelo extractivista cobra intensidad a raíz del aumento de la demanda de China y la India y del alza de los precios de los commodities en los mercados internacionales. Tal como lo señalaba Nadal (2009), el mercado de commodities asume plenamente las características que tienen los mercados financieros globales y que han contribuido significativamente a la debacle actual que sufren los países europeos, EE.UU. y Japón, entre otros. Con respecto a nuestro país, creemos que es necesario poner en cuestionamiento un modelo que no sólo es inestable y no resuelve los problemas fundamentales de la sociedad sino que los agrava, creando con el correr de los años creciente sufrimiento entre amplios espectros de la población. Qué venimos a presentar El libro propone una mirada sobre estas actividades en sus condiciones de posibilidad para su surgimiento, procesos de conformación y desarrollo y sobre todo, la fundamentación para caracterizarlas como “extractivismo”, una palabra que no figura en nuestros diccionarios pero que desea mostrar la falta de valoración social que gran parte de la población otorga a esas actividades.

Dedicamos un primer artículo a definir minuciosamente qué entendemos por “extractivismo” y lo que juzgamos tienen en común las actividades que caen en esta categoría. Lo que importa resaltar es que si la agricultura y las extracciones de materiales de la tierra como cal, cemento, hierro, petróleo, gas, etc., necesarias para el modelo de la vida “moderna”, se llevasen a cabo de otros modos, no devastadores, tales actividades tendrían características productivas muy diferentes e imposibles de encontrar en ellas rasgos comunes “extractivistas”. La agricultura rara vez en la historia se la caracterizó como actividad “extractiva”. Pero lo que intentamos demostrar en este libro es que los cambios en la agricultura con la denominada “revolución biotecnológica”, el retorno “actualizado” de la minería de metales y la actividad petrolera con sus nuevas tecnologías han hermanado en este rasgo “extractivista” a todas estas actividades (Giarracca y Teubal).

Los capítulos siguientes van desglosando estas características de las actividades extractivas: la generación de grandes rentas diferenciales (Teubal y Palmisano); la tecnociencia aplicada a la vida en el ejemplo de las semillas (Tamara Perelmuter), el papel de la Tecnociencia en la expansión sojera (Barri y Wahren) y casos específicos de las expansiones de estas actividades tanto provinciales (Tucumán, Ana I. Rivas) como en sus derivados, los biocombustibles (Virginia Toledo).

Al avance que se presenta como “imparable”, contraponemos las luchas silenciosas y de gran paciencia de los mapuche (Gisela Hadad), de las valerosas Madres de Ituzaingó (Fernando Barri) así como un pantallazo general de estas resistencias (firmado como GER-GEMSAL). Por último presentamos un trabajo que tiene la pretensión de mostrar que nunca las alternativas están cerradas, que sólo se trata de recuperar lo invisibilizado y desjerarquizado y de voluntad política para innovar.

 

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Esperando el milagro de Macri

Esteban Mercatante 28.05.2016.
El economista de izquierda Esteban Mercatante analiza la economía de Macri  y el milagro que nunca llega.   La política de shock económico dejó archivada cualquier hipótesis de gradualismo, y enfrenta los efectos generados por las medidas implementadas  sobre los ingresos, sobre la actividad económica, y sobre los propios objetivos que persigue el gobierno.

 

ESPERANDO EL MILAGRO DE MACRI

Por esteban Mercatante 28.05.106 | Al Dorso

A seis meses de asumido Macri, el prometido shock de felicidad parece cada vez más lejano. El club de la buena onda sigue repitiendo que el segundo semestre la cosa va a cambiar, pero ese futuro “ya llegó”, y los está desmintiendo. La consultora de Miguel Bein, que realiza pronósticos con fuertes dosis de benevolencia hacia el gobierno a pesar de haber sido asesor estrella de Daniel Scioli hasta el 22 de noviembre pasado, proyecta que 2016 cerrará con caída del PBI de 1,9 %, inflación del 37,4 % y déficit fiscal del 4,8 %.No sorprende entonces que Marcos Peña deba admitir que “Estamos en el peor momento”.

Lo cierto es que la política de shock económico que inició Macri en diciembre, dejando archivada cualquier hipótesis de gradualismo, está enfrentando hoy los efectos generados por las medidas implementadas (que en algunos casos serán quizás indeseados por el gobierno pero siempre enteramente predecibles) sobre los ingresos, sobre la actividad económica, y sobre los propios objetivos que persigue el gobierno, que son en algunos casos parcial o totalmente contradictorios. La devaluación del peso en 50 %, la eliminación de retenciones (reducción para la soja de 35 % a 30 %) y los tarifazos que promedian el 400 % en electricidad, gas, agua, y más de 100 % en transporte de CABA y GBA (al mismo tiempo dio vía libre para incrementos de 35 % en combustible), son incompatibles con una meta de inflación del 25 % (que desde el vamos nunca fue una propuesta creíble). El ajuste cambiario conspiró también con el objetivo de los recortes de los subsidios por el efecto que tiene sobre la importación de combustible. Y así sucesivamente.

Obstáculos epistemológicos

El flanco más débil para el gobierno ha sido la instalación de una “agenda social” con la discusión de la ley “antidespidos”, que Macri vetó el viernes mientras rechaza que haya un problema de empleo a pesar de la acumulación de estudios privados e incluso de indicadores oficiales como la Encuesta de Indicadores Laborales (Eil) que elabora Trabajo o los registros del el Sistema Integrado Previsional Argentino (Sipa) que señalan lo contrario.

La discusión parlamentaria de esta ley vetada catalizó un malhumor vinculado al fuerte impacto de la política oficial que afecta a la actividad y al empleo tanto como a los ingresos. Según un artículo de El cronista, sólo por los ajustes energéticos los ingresos de los hogares perderán un 4% de poder compra en 2016, y esto contando el efecto compensatorio de algunos anuncios en materia de impuestos y asignaciones familiares y de la tarifa social.

La consultora Ecolatina estima que desde noviembre hasta marzo los salarios acumularon una pérdida de poder adquisitivo de 8 %, mientras que en el mismo período el “Informe de coyuntura n° 19” de Cifra el deterioro alcanzó el 12,1 %. Las negociaciones salariales paritarias, que en términos de aumento nominal efectivo (promediando el efecto que tienen las cuotas) están en niveles que se mueven entre 25 y 29 %, ya perdieron entre un tercio y la mitad de lo negociado antes de llegar a la mitad del año.

A pesar de la buena onda que sigue tirando el gobierno sobre el formidable cambio que vendrá con el nuevo semestre, no hay nada que indique que se revertirá el fuerte deterioro de acá a fin de año. Las medidas tomadas por el gobierno para ofrecer algún supuesto alivio, como la devolución del IVA para los sectores de menores ingresos, iniciativa de dudoso efecto ya que “devuelve” impuesto a sectores que realizan buena parte de su consumo (hasta 90 % según algunas estimaciones) en canales informales donde por lo tanto no se aplica IVA, y por las dudas le impone un tope de devolución mensual de 300 pesos que significa que la devolución apenas puede llegar a consumos de hasta 2000 pesos, exponen –en el mejor de los casos– los obstáculos epistemológicos que afronta el elenco gubernamental incluso cuando se propone tomar medidas paliativas. En el peor de los casos muestran el cinismo de una estrategia de comunicar como medidas “simpáticas” iniciativas de bajo impacto real, pero que tienen el beneficio de un bajo costo fiscal (por la “devolución de IVA el gobierno sacrificará apenas el 5 % de lo recaudado por dicho impuesto).

Hace unas semanas el jefe de Gabinete Marcos Peña celebraba que los anuncios sociales del gobierno llegaban a la suma de 120 mil millones de pesos, pero eso equivale a la transferencia de ingresos que el gobierno generó este año sólo para las patronales agrarias. La cuenta de todos los beneficios para el empresariado generados desde diciembre varios cientos miles de millones de pesos, al lado de lo cual estos 120 mil millones de pesos es un vuelto.

Los centros de gravedad de la economía de Macri

El tardokirchnerismo buscó asegurar un piso de crecimiento económico mediante algunas medidas de impulso al mercado interno combinadas con una protección al mismo gracias al freno de importaciones de que afectó casi por igual a productos terminados e insumos, y de esta forma compensó en algo el ajuste iniciado durante el segundo mandato de Cristina Fernández que significó un freno o caída de los ingresos de los trabajadores según el sector de que se tratare (ver el análisis realizado en el capítulo 8 de La economía argentina en su laberinto), y con esto pudo cerrar con el PBI creciendo 2 % en 2015. Las medidas aplicadas por Macri lo obligan a descartar que en este terreno pueda tener alguna buena noticia para mostrar en los próximos meses, ya que el golpe al bolsillo de los tarifazos y el zarpazo inflacionario alimentado por la devaluación tendrán un efecto duradero sobre el consumo, además del deterioro del empleo que el gobierno sigue rechazando. Los anuncios que viene haciendo el gobierno no cambian este panorama. Para las Pymes, sector más golpeado por el deprimido mercado interno, por el agravamiento de los costos generado por los tarifazos, y además por el impacto que tuvo la liberación de importaciones desplazando a las producciones locales, apenas si verán algún cambio con los incentivos fiscales y ampliación de créditos. En lo que hace a la posibilidad de pagar el IVA en 90 días, ya varias firmas del sector adelantaron que al mantenerse el esquema de devengado con el cual se genera la obligación de pagar, no les cambia mucho la situación (un reclamo es pasar al método del percibido, para tener que ingresar el IVA recién cuando se cobra la factura) y por eso es probable que no sean muchas las empresas que se acojan a este nuevo esquema.

El gobierno concentra sus aspiraciones en otros terrenos. La apuesta al agropower y a las commodities, a la llegada de inversiones extranjeras después de haber vuelto a ser un país “responsable” gracias al acuerdo con los buitres, (cuyas perlas desmenuzan Lucía Ortega y Martín Schapiro en Ideas de Izquierda de mayo), al blanqueo de capitales que se fugaron evadiendo al fisco, y a la inversión en obra pública, son los puntales con los que Macri imagina que podrá mostrar para finales de este año una economía nuevamente en crecimiento.

¿Qué puede esperarse de todo este combo? Empecemos por el agro. Sin duda, el gobierno lo benefició de manera privilegiada, cuenta además en los últimos meses con un cierto alivio por la política de la Reserva Federal norteamericana de no continuar hasta el momento con nuevas subas de interés, lo cual evitó una subida del dólar y permitió que los precios de las commodities volvieran a subir, cambiando una tendencia al deterioro que con oscilaciones se venía observando desde finales de 2013. Hay quienes se ilusionan con el inicio de un nuevo período donde, si no hay “viento de cola” como el de los primeros años kirchneristas, al menos haya una suave brisa favorable en el plano internacional.

Esta apuesta al agropower, ¿cómo se traduce en números de inversión? Como analizamos en Big Bang Theory: ajuste y “relato” en tiempos de ceocracia, tomando antecedentes de consultoras internacionales para el país y la región, será difícil que esto represente para este año y el próximo ingrese una suma muy superior a 4 mil millones de dólares. En términos de PBI, menos de un 0,3 % por año. Incluso estos números podrían complicarse ante la tendencia que se viene registrando, de un peso que se valoriza frente al dólar. Esta semana comenzó con un dólar en caída, que incluso perforó la cotización de 14 pesos, a pesar de la intervención del BCRA para sostener el valor de la divisa. Para el campo, que esperaba un dólar alrededor de 16 ya para este año, podría regresar a la acumulación de grano en silobolsas y frenar desembolsos de capital para el nuevo período si no hay señales de nuevo ajuste cambiario. Demanda que el gobierno podría defraudar, si nos guiamos por lo que dice un estudio de esta semana de Economía & Regiones, consultora asociada al Ministro del Interior Rogelio Frigerio, que salió a cuestionar que el peso se encuentre atrasado. Mover el tipo de cambio nuevamente podría construir el precario edificio de la política antiinflacionaria del gobierno, que hoy pasa básicamente por alimentar con las tasas de interés siderales que paga el Banco Central (BCRA) para absorber pesos (35,25 % después de la rebaja del último martes) un vuelco de capitales a la especulación, conteniendo así la demanda del dólar. Esta ancla cambiaria (que tiene como contracara un fuerte deterioro del déficit cuasifiscal de la autoridad monetaria por el costo de emitir Lebac a esa tasa elevada) es la única medida para acercarse a fines de este año a la inflación mensual por debajo de 1,5 que trazó el gobierno como objetivo, aún al precio de enfriar la economía. La consecuencia es que también podría enfriarse la entrada de inversiones al agropower, y desatarse nuevas presiones sobre el tipo de cambio a pesar de las altas tasas.

Fuera del agro, ¿qué inversiones podrían venir considerando los números poco alentadores de la coyuntura? Desde los despachos oficiales apuestan a lo que podríamos llamar inversiones “estratégicas”, que fuera del deprimido panorama actual consideren la perspectiva de buenos negocios que el gobierno imagina y quiere vender para los próximos años. De eso, ¿cuánto hay? El ministro de Producción Francisco Cabrera se atreve a ponerle una cifra: 20 mil millones desde hoy hasta finales de 2017. Mucho de ello serían proyectos demorados en los últimos 5 años que estaban aguardando mejores condiciones. Pero de esa danza de números a los anuncios que se van efectivizando, sigue habiendo una distancia. Entre lo que ya se conoce como inversiones en marcha y lo que podría concretarse en los meses que faltan, para este año el ingreso podría dar entre otros 5 o 6 mil millones de dólares. Con toda la furia, los nuevos emprendimientos de capital privado esperables este año, contando el agro, podrían llegar entonces a una suma equivalente al 1,5 % del PBI. Sin ser desdeñable para un gobierno urgido por mostrar números alentadores, es poco y nada al lado del desplome que genera el ajuste en curso.

No sorprende entonces que, después de haber iniciado la gestión imaginando una lluvia de inversiones, el gabinete de Macri esté urgido por poner en marcha la obra pública como vía para motorizar la economía de cara a 2017. Circuló la ostentosa cifra de 220 mil millones de pesos para este año. En dólares de hoy 15.500 millones, equivalente a casi 3 puntos del PBI. Pero esta expectativa también nace con el globo pinchado. En marzo-abril se habrían concretado licitaciones por 23 mil millones de pesos, después de un primer bimestre para el olvido, con contratos paralizados por la revisión de cuentas de la administración anterior y muchas obras frenadas desde antes de diciembre. Cuando en cuatro meses se puso en marcha apenas un 10 % de lo proyectado, resulta difícil esperar que se concrete siquiera la mitad del fastuoso monto proyectado.

Blanqueamos

Así como el cierre del affaire buitres fue presentado como el punto de inflexión después de la cual empezaría verdaderamente el gobierno de Macri, ahora el blanqueo empieza a ser presentado, ya con menos pretensiones, como una variable importante en la ecuación para salir del mal trago en que se encuentra la gestión. Para darse una idea de las imaginativas especulaciones que rondan estos momentos los despachos oficiales basta ver cómo lo describe el columnista de La Nación Carlos Pagni.

Los números que circulan llegan nada menos que a especular con un ingreso de capitales de 50 o 60 mil millones de dólares, lo que podría significar para el fisco 5 mil millones de dólares de recaudación. Y esto, a pesar de los pobres resultados que registran las iniciativas previas en este plano. De los mismos que en los últimos cuarenta años se fugaron alrededor de 400 mil millones de dólares al exterior (lo que equivale a un tres cuartos de la producción anual del país) el gobierno espera ahora un gesto patriótico (aunque claro, uno que igual saldría barato con otro plan de regularización fiscal a la medida de los evasores). No deberíamos sorprendernos sí, en medio de las incertidumbres, que responden (avaramente) con el bolsillo.

El gobierno shockeó, pero no puede traducir eso en el crecimiento que se había autoconvencido de que ocurriría casi mágicamente por la llegada de los CEOs al poder. La batería de medidas de estos meses sí mostró, que aún en caso de lograr en algún incierto futuro semestre la prometida recuperación, con la economía pos “sinceramiento” la felicidad seguirá siendo para unos pocos.

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Programa 28/05/2016

Esperando el milagro de la economía de Macri

Sábado 28 de Mayo de 2016

El economista de izquierda Esteban Mercatante analiza la economía de Macri  y el milagro que nunca llega.   La política de shock económico dejó archivada cualquier hipótesis de gradualismo, y enfrenta los efectos generados por las medidas implementadas  sobre los ingresos, sobre la actividad económica, y sobre los propios objetivos que persigue el gobierno. «Ajuste, tarifas, devaluación e inflación» como objetivo del capital.  Minera Alumbrera: 20 años de la primera minería a cielo abierto en Argentina. Fiscal Gral. de Tucumán Antonio Gustavo Gómez relata la experiencia nefasta de la empresa.  Además, deudas, ilicitudes y otras yerbas. 

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