LA CONSPIRACIÓN DE LAS LEBAC

Héctor Luis Giuliano 21.07.2018. Como parte clave de su Política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri generó durante sus dos años y medio de gestión una impresionante bola de nieve de endeudamiento paralelo al del Tesoro: la deuda cuasi-fiscal de las Lebac o Letras del Banco Central (BCRA).

 

LA CONSPIRACIÓN DE LAS LEBAC

Por Héctor GIULIANO (21.7.2018)

Como parte clave de su Política de Gobernar con Deuda, el gobierno Macri generó durante sus dos años y medio de gestión una impresionante bola de nieve de endeudamiento paralelo al del Tesoro: la deuda cuasi-fiscal de las Lebac o Letras del Banco Central (BCRA).

La administración macrista heredó del kirchnerismo un stock de Lebac de 346.300 M$[1] y al 30.4 de este año ese total lo había elevado a 1.33 B$ (1.326.500 M$), equivalentes a (≡) 64.100 MD, es decir, que prácticamente multiplicó el saldo recibido por 4.

Tal aumento del stock de letras fue acompañado por un incremento extraordinario de las tasas de interés que se pagan por ellas y de un cada vez más peligroso perfil de vencimientos, dado que más de la mitad de las Lebac se renovaban y se siguen renovando mensualmente a plazos de 30 días o menos.

A este pasivo de muy corto plazo hay que agregarle la deuda a cortísimo término por Leliq (que son Lebac a 7 días y están incluidas dentro de su saldo) y por Pases Pasivos a 1 y 7 días (que a esa fecha del 30.4 sumaban otros 285.000 M$ más).

En este contexto, hacia fines de Abril grandes fondos de inversión especulativos colocados en Lebac (liderados por el Morgan Stanley) empiezan a dejar de renovar las letras a su vencimiento y se pasan al dólar, con la consiguiente pérdida de reservas internacionales y salida de capitales del país.

Con esta movida se desata entonces la Crisis de Deuda del BCRA y el operativo de salvataje – con apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI) –  para Megacanje de las Lebac.

ORIGEN Y MECANISMO DE LAS LEBAC

Las Lebac fueron creadas en Marzo del 2002 – después del fracaso de la Convertibilidad y la declaración del Default o cesación de pagos de fines de Diciembre del 2001 – bajo la presidencia del Dr. Mario Blejer al frente del BCRA y uno de sus mentores fue Eduardo Levy Yeyati, entonces Jefe de Asesores en el Banco.

Fueron creadas utilizando la figura jurídica de Instrumentos de Regulación Monetaria (IRM) pero en realidad eran Instrumentos de Endeudamiento Público (IEP) – como bien lo diferencia el Dr. Eduardo Conesa[2] – porque se diseñaron con el objeto de retener los depósitos en pesos en el mercado con un título público (por el que se llegaron a pagar tasas de hasta el 140 %) para que esos fondos no se derivaran a la compra de dólares.

El Kirchnerismo usó las Lebac durante toda su gestión, pero muy especialmente durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner, como forma de esterilizar o absorber las grandes masas de dinero que se emitían para reponer los dólares que se usaban para cancelar cifras récord de Deuda Externa con Terceros (Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales, con el FMI a la cabeza) a cambio de engrosar una creciente e impagable Deuda intra-Estado.

El mecanismo – por carácter transitivo – era el de la compra de Reservas Internacionales con Deuda (en este caso, deuda cuasi-fiscal del BCRA):

  1. El Tesoro tomaba reservas del BCRA para efectuar niveles récord de pagos de la Deuda Externa[3], dejando a cambio (como si se tratara de un Vale de Caja) Letras Intransferibles en dólares a 10 años de plazo en poder del Banco.
  2. El BCRA imprimía luego billetes (inicialmente sin respaldo) y los usaba para adquirir dólares, a los efectos de reponer las divisas prestadas a la Tesorería, dólares que – trasponiendo los pasos – se constituían así en la contrapartida de valor de la emisión monetaria realizada.
  3. Pero a los fines que esta inyección de dinero en el Mercado no presionara sobre los Precios (léase Inflación) el propio BCRA rescataba, absorbía o esterilizaba ese dinero colocando Lebac que lógicamente devengan intereses a pagar.

Ergo, ésta era la forma en que el BCRA compraba Reservas Internacionales con Endeudamiento Cuasi-Fiscal.

Y así fue creciendo en forma gradual el monto de la deuda por Lebac del BCRA, en condiciones que ya eran preocupantes bajo la gestión Kirchner pero que la administración Macri – bajo la conducción  operativa de Federico Sturzenegger – llevó a niveles financieramente más irresponsables aún y por montos directamente impagables.

CRISIS DE LAS LEBAC

El Macrismo – lo mismo que el Kirchnerismo – usó el mecanismo de las Lebac como forma de sostener su Política de Atraso Cambiario o Tipo de Cambio Bajo (Dólar barato). Y esta política, a su vez, bajo el actual gobierno Macri, fue potenciada al extremo para garantizar la posibilidad de atención de los pagos de intereses crecientes de la Deuda Pública Externa y/o Deuda Interna dolarizada, porque el Estado recauda esencialmente en pesos y esos pesos tienen que ser convertidos a moneda extranjera con lo que, a esos fines, conviene que la relación de cambio sea lo más reducida posible.

Para mantener y aumentar el stock de las Reservas Internacionales del BCRA la administración Macri – carente de recursos genuinos por la existencia y agravamiento de los Déficits Gemelos (Fiscal y Externo) – en alianza con los grandes operadores locales (bancos y entidades financieras en general) y con fuertes fondos de inversión internacionales que operaban y operan en nuestro país, procedió a subir las tasas de interés pagadas por las Lebac, de modo que los capitales especulativos entrasen en gran escala al país para lucrar con el alto diferencial de tasas nacionales versus internacionales y con ello aumentasen el stock de reservas del BCRA.

Ello significaba – y sigue significando hasta la fecha – que la Argentina no dispone de un nivel de reservas propio, no tiene un stock de divisas genuino sino artificial o ficticio dado que tales Reservas fueron compradas con Deuda, son volátiles y pueden retirarse en cualquier momento, como efectivamente ocurrió entre fines de Abril y los meses de Mayo y Junio de este año, en que se fueron unos 12.000 MD, forzando la emergencia financiera.[4]

Ante la falta de renovaciones totales de las Lebac y el consiguiente pasaje de los fondos no renovados a la compra de dólares – aparte de una suma relevante que se vuelca a colocaciones en pesos de cortísimo plazo por pases pasivos (1 a 7 días) – el BCRA procedió entonces (y hasta la fecha) a subir las Tasas de Interés de las letras a niveles brutales y ruinosos para la Economía (del orden del 47 % para colocaciones primarias y llegando al 60-70 % en el mercado secundario, donde el propio BCRA, la ANSES y los Bancos Oficiales rescatan Lebac antes de su vencimiento).

Esto hizo que los costos financieros del BCRA derivados de las Lebac aumentasen a niveles extraordinarios y que los intereses a pagar trepasen a pagos superiores a los 30-35.000 M$ por mes.

Desatada  así la Crisis de las Lebac, una crisis derivada – por lógica – de la vulnerabilidad estructural de este mecanismo de endeudamiento del BCRA para sostener el sistema de compra de Reservas con Deuda, el gobierno Macri decidió recurrir de urgencia al FMI para salvar no ya a las cuentas fiscales del Tesoro Nacional (que es lo clásico en este tipo de pedidos de ayuda de emergencia) sino para salvataje de las cuentas cuasi-fiscales del BCRA, distorsionadas por la enorme masa de la deuda en Lebac.

RESPONSABILIDADES FINANCIERAS Y POLÍTICAS

En la actualidad, a través del salvataje del FMI al BCRA por su mega-endeudamiento en Lebac, se está consumando probablemente uno de los negociados financieros más grandes de la Historia Argentina.

El país ha tomado un préstamo Stand-By por 50.000 MD con el Fondo – un crédito a 3 años de plazo con metas fiscales de ajuste comprometidas hasta el 2021 y que nadie sabe cómo ni cuándo se va a devolver – por el que se establece un complejo mecanismo de canje de Lebac (que están en Pesos) por nueva Deuda Dolarizada, en Letras de Tesorería (Letes) y/o Bonos del Tesoro.

Es lo peor que puede hacerse en momentos de incertidumbre en que el negocio por arbitraje financiero entre Tipo de Cambio y Tasas de Interés está en su apogeo y se encuentra ya en niveles incompatibles con la liquidez y solvencia fiscal necesarias para sostener las nuevas formas de endeudamiento por traspaso de la deuda en moneda local a moneda extranjera.

El BCRA – ahora bajo la dirección del ex Ministro de Finanzas Luis Caputo – sigue sosteniendo las renovaciones de Lebac y las adquisiciones de las mismas en el Mercado Secundario a un costo altísimo (tasas del orden del 47 % en el primer caso y hasta el 60-70 % en el segundo),  paralelamente – con los dólares prestados por el FMI – el Banco subasta por cuenta y orden de la Tesorería 100 MD diarios para sostener el tipo de cambio en niveles de 28 $ por Dólar, el Ministerio de Finanzas emite nueva Deuda en dólares y pesos a tasas también  elevadas  (32 % en pesos y 5.5 % en dólares) para absorber con esos recursos el traspaso de las Lebac no renovadas por los acreedores y el BCRA habilita a los Bancos a comprar esos títulos y utilizarlos para integrar con ellos los encajes por depósitos (lo que implica una remuneración  indirecta de tales encajes).

Ahora bien, a esta altura del análisis cabe la pregunta del millón que parece que nadie se formula o ninguno formular como corresponde:

Nadie en el gobierno Macri vio venir esta crisis inexorable por sobre-endeudamiento mayúsculo e impagable de las Lebac, empezando su titular, Sturzenegger, que era quien la estaba instrumentando?

Nadie se percató de la operatoria cambiaria y financieramente ruinosa del carry trade o bicicleta financiera que produjo y sigue produciendo la sangría cuasi-fiscal por el pago de intereses de las Lebac y por la estructura vulnerable de las reservas internacionales prestadas?

Nadie se dio cuenta que la bola de nieve de las Lebac institucionalizaba un mecanismo extorsivo de los tenedores de letras que se presentaban a su vencimiento con la alternativa de: o me das más tasa o me voy al dólar?

Una de tres: 1. O los funcionarios del gobierno Macri son ineptos para manejar la situación que ellos mismos crearon, 2. O son corruptos que lo hicieron a sabiendas para favorecer el negociado financiero de las Lebac que se desarrollaba bajo sus narices por parte de los acreedores (que por eso se los mantiene en secreto, lo mismo que la lista de quienes compraron dólares), o 3. Ambas cosas a la vez (que a la luz de los hechos es la hipótesis más probable).

Aquí se ha producido un problema muy grave, claro y concreto:

  1. El BCRA generó una deuda monstruosa e impagable, con total irresponsabilidad financiera y con perjuicio para el Banco y para las Finanzas Públicas de la Argentina.
  2. El gobierno probadamente no actuó en forma oportuna para evitar o contener a tiempo la crisis por iliquidez e insolvencia del BCRA sino que, por el contrario, generó y alimentó las condiciones para el negocio especulativo por arbitraje entre Tasas de Interés y Tipo de Cambio que llevaron a esta situación de Crisis de las Lebac.
  3. La apelación de urgencia al FMI para salvataje de la Crisis del BCRA por la Cuestión de las Lebac duplica ahora el endeudamiento del Estado: por traspaso de la deuda cuasi-fiscal al Gobierno Central y por nueva Deuda Externa con el FMI.

Una vez más – como ya ocurriera en el 2001[5] – el FMI aparece en la escena para cubrir el salvataje a los acreedores de los Países Deudores – en este caso, los acreedores del BCRA – para lo cual el gobierno nacional subordina su Política de Ajuste.

La Crisis y Megacanje de las Lebac tiene que ser investigada, el daño financiero para el Estado Argentino tiene que ser cuantificado y los funcionarios superiores responsables de este negociado deben ser debidamente identificados, porque:

  1. El aumento desbocado del stock de Lebac y sus consecuencias financieras constituyen un negociado llevado a cabo por la administración Macri que tiene responsables directos.
  2. Este negociado ruinoso de las Letras del BCRA constituiría un nuevo fraude contra los intereses financieros del Estado Argentino que obliga – dada la falta deliberada de información – a conocer las personas y/o entidades privadas que participaron como actores en esta crisis y, obliga además a considerar el problema de la Deuda Pública Nacional en su conjunto y no solamente la Deuda en cabeza del Estado Central.[6]
  3. Estas investigaciones deben hacerse extensivas al verdadero rol del FMI por su condición de copartícipe en un salvataje del BCRA que es producto de un negociado financiero interno gestado por la misma administración de gobierno que le requiere el auxilio financiero para poder responder a sus acreedores especulativos.

Es un problema que excede con mucho el ámbito financiero y que toca a la complicidad de Gobierno, Clase Política y Organismos Internacionales en el encubrimiento de lo que serían graves irregularidades en la Política Financiera de la administración Macri.

Es como si el gobierno, ante el fracaso de su política económico-financiera, hubiese llevado al país (o se lo hubiese dejado llevar) a una nueva Crisis de Deuda – cuyo detonante fue el negociado de las Lebac, en el marco de su Política de Gobernar con Deuda – para justificar entonces el pedido de auxilio y de intervención de las Cuentas Públicas por el FMI.

Una forma de apoyo financiero para llegar al 2019, cubrir los daños de su política de endeudamiento con el Megacanje de las Lebac, pateando para adelante los compromisos impagables que sigue asumiendo, y que – punto político clave – se transforma así en compromisos que alcanzan también al próximo gobierno.

[1] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente (y B$, Billones de Pesos) y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] El Dr. Eduardo Conesa – que hasta Diciembre pasado fue Diputado Nacional por la alianza Cambiemos (a través del Partido Demócrata de la Capital Federal) – es autor de un importante Proyecto de Ley (presentado en Junio de 2017) por el que se deroga la autorización de emisión de Lebac por parte del BCRA, vía modificación de su Carta Orgánica (Ley 24.144, artículo 18, inciso i) por tratarse en realidad de títulos de Deuda Pública y no de Operaciones de Regulación Monetaria propiamente dichas. La iniciativa, empero, no fue considerada por el Congreso.

[3] La presidenta habló en su momento de la Argentina como pagadora serial – Cristina dixit ante Naciones Unidas y en uno de sus discursos de 2014 – citando que nuestro país habría pagado entre 190 y 174.000 MD en 10 años de administración K (lo que evidentemente era una exageración) pero es cierto que el kirchnerismo batió récords de pagos de la Deuda Externa, deuda que era traspasada a Deuda Interna intra-Sector Público (fundamentalmente con el BCRA, pero también con el FGS de la ANSES, con el BNA-Banco Nación Argentina y otros Bancos Oficiales y con toda una serie de Organismos Nacionales que devenían así acreedores del propio Estado).

No había, empero, la más mínima demostración de capacidad de repago sobre esta nueva Deuda Interna y ello presagiaba que – temprano o tarde – esta modalidad de endeudamiento cuasi-fiscal paralelo iba a terminar generando problemas (como el autor de esta nota y otros muy pocos analistas independientes lo vinimos planteando desde hace varios años).

[4] Al 30.6, con el ingreso de los 15.000 MD desembolsados por el FMI, las Reservas Internacionales del BCRA suman 61.900 MD a las que, para llegar a las Reservas Propias del Banco, hay que restarles primero 13.800 MD de Encajes por Depósitos de Bancos en Moneda Extranjera y 8.000 MD de Otros Pasivos (Swap con China), o sea, un subtotal de 21.800 MD; lo que deja un monto de 40.100 MD de Reservas Netas.

Pero a este importe de Reservas Netas hay que restarle entonces la Deuda por Lebac – que son pasivos de corto plazo convertibles a dólares  – siendo así que el stock de Lebac, que había bajado de 1.33 B$ el 30.4 a 1.15 B$ al 30.6 (≡ 40.000 MD, después de la devaluación que licuó los pesos de las Lebac en el equivalente de unos 20.000 MD entre ambas fechas) deja un saldo final de Reservas Propias del BCRA en Cero.

[5] Algo parecido ocurrió en el 2001 cuando – siendo Ministro de Economía Domingo Cavallo y Federico Sturzenegger su Secretario de Política Económica – se instrumentó el Megacanje de Junio de ese año, un canje de títulos sin demostración alguna de capacidad de repago (con el sólo objeto principal de patear para adelante vencimientos que caían en los próximos 5 años), aceptando tasas de interés reales del orden del 15-17 % en dólares y a un costo altísimo así de más de 50.000 MD por el canje de títulos que tenían un valor nominal original de 27.000 MD.

Una operación financieramente ruinosa para el Estado Argentino, pactada mientras los grandes bancos realizaban su retirada estratégica del país –  al decir correcto de Mario Cafiero y Javier Llorens, en su libro “La Argentina robada” – sacando del país más de 20.000 MD de las reservas internacionales en menos de un año que terminaron vaciando las divisas del BCRA y cuando se hacía cada vez más previsible el desenlace de la Crisis de Deuda que culminó en el Default de Diciembre.

Y todo ello – como hoy – avalado hasta último momento por el FMI, que en Setiembre del 2001 desembolsó 6.000 MD para sostener al gobierno De la Rúa, dólares que entraron por una ventanilla del BCRA  y se fueron por la otra en concepto de venta de divisas para pagos a acreedores y alimento de la fuga de capitales.

[6] Las cifras oficiales sobre la Deuda Pública se refieren siempre exclusivamente a la Deuda en cabeza del Estado Central – que al 31.12.2017 era de unos 335.000 MD – pero en este total no se incluyen las deudas del BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni los Juicios contra el Estado con sentencia en firme.

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Programa 14/07/2018

Deuda, ajuste y G-20

Sábado 14 de julio de 2018

Realizamos un repaso de la actualidad de deuda pública que dejó la semana con la colocación de Letes por parte del Poder Ejecutivo Nacional.  Con nuestro invitado e investigador del CONICET, Javier Echaide,  analizamos las consecuencias jurídicas  de la demanda de buitres en tribunales extranjeros  por la «expropiación» de acciones de YPF S.A. , y el desarrollo del G-20 en Argentina. Además, «debo debo»,  «propinas»  y otros negociados de Sideco Americana. 

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Programa 07/07/2018

De deudas, propinas y peajes

Sábado 07 de julio de 2018

La crisis de la deuda sigue su curso y las medidas cambiarias y financieras no amainan la tormenta que  arremete con el pueblo trabajador.  Héctor Luis Giuliano analiza la reciente colocación de Letes y las consecuencias del acuerdo Stand By con el FMI.   Por su parte, el historiador Mauricio David Idrimi comenta sobre el Grupo E del «Mundial de Deuda Externa Russia 2018».  Además, «debo debo»,  «propinas»  y salvatajes a los corredores viales. 

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FMI Y MEGACANJE DE LAS LEBAC

Héctor Luis Giuliano 06.07.2018.
Como producto del fracaso de su política financiera – esencialmente monetaria y cambiaria – el gobierno Macri ha solicitado y obtenido ayuda urgente del Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder completar su mandato en el 2019 (…)

 

FMI Y MEGACANJE DE LAS LEBAC

Por Héctor GIULIANO (6.7.2018)

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Como producto del fracaso de su política financiera – esencialmente monetaria y cambiaria – el gobierno Macri ha solicitado y obtenido ayuda urgente del Fondo Monetario Internacional (FMI) para poder completar su mandato en el 2019.

Este fracaso es consecuencia directa de su Política de Gobernar con Deuda, que ha llevado a niveles inmanejables el endeudamiento del Estado Central, de gran parte de las Provincias Argentinas y particularmente del Banco Central (BCRA).

La Historia Financiera Argentina muestra que las crisis periódicas por sobre-endeudamiento público – que son crisis por iliquidez e insolvencia – derivan de grandes negociados cuyo inexorable agotamiento en el tiempo, debido a la toma sistemática de obligaciones financieras sin capacidad de repago, terminan forzando megacanjes de títulos públicos que inauguran, a su vez, nuevos Ciclos de Deuda.

La técnica suele ser siempre la misma: primero crear – podríamos decir inventar – un rubro de endeudamiento enorme e impagable y luego, cuando la situación queda ya fuera de control, victimizarse del cambio producido en ciertas condiciones externas (movilidad de capitales, tasas internacionales de interés, tensiones comerciales, etc.) a los fines de ocultar las verdaderas causas endógenas del problema y justificar con ello el requerimiento de ayuda adicional que sirva para que el sistema de endeudamiento perpetuo sobreviva bajo nuevas formas.

Y eso es lo que actualmente está ocurriendo con el salvamento del BCRA con crédito del FMI.

 

CRISIS DE DEUDA DEL BCRA

Cómo, quien, cuándo y por qué se generó la crisis terminal de las Lebac que llevó al presidente Macri a pedir la asistencia financiera del FMI ?

La Deuda por Lebac, que era de 346.000 M$[1] al fin de la administración Kirchner (7.12.2015),  ascendió bajo la gestión Sturzenegger a 1.2 B$ – al 31.5.2018 – que si se le suma los Pases Pasivos (que son deudas a 1 y 7 días de plazo) por otros 300.000 M$, elevaba el total de la deuda cuasi-fiscal a esa fecha a 1.5 B$.

A fines de Marzo de este año el stock de las letras ascendía a 1.4 B$, es decir, que en poco más de dos años de gestión la deuda del BCRA se había incrementado 4 veces.

Esta Bola de Nieve de las Lebac (que fueron creadas en 2002, cuando el Dr. Mario Blejer estaba a cargo de la presidencia del Banco) empezó a crecer gradualmente en función de la Política de compra de Reservas con Deuda desde la administración Kirchner (que la usaba para sostener sus pagos de Deuda Externa traspasándola a Deuda Intra-Estado) y luego fue llevada a niveles financieros absolutamente irresponsables por la actual administración Macri.

Es importante destacar esto porque, si bien el procedimiento existía desde antes, estrictamente hablando este monto del problema no fue producto de una herencia recibida sino que Macri lo hizo.

Y el responsable directo de tal política de sobre-endeudamiento del BCRA fue su titular, Federico Sturzenegger – ex mano derecha el Ministro Cavallo durante el Megacanje De la Rúa-Cavallo del 2001 – hoy reemplazado por el Ministro de Finanzas Luis Caputo, que es quien actúa en la práctica como coordinador operativo de la nueva ola de endeudamiento que se viene desarrollando desde el comienzo del gobierno Macri.

El extraordinario aumento del stock de Lebac, en lo básico, fue realizado para sostener la política macrista de dólar barato en función del nuevo programa de endeudamiento externo de su administración, un programa diseñado para revertir el mecanismo kirchnerista de Deuda Intra-Estado traspasando de vuelta el eje de la Deuda Pública a la toma de nuevos pasivos externos e internos en moneda extranjera o indexados por tipo de cambio.

Y esto fue así porque el atraso cambiario es (o lo era hasta ahora) un pre-requisito de la política de Deuda Externa del gobierno Macri ya que el Estado recauda en pesos – salvo los gravámenes sobre el Comercio Exterior – mientras que los servicios de la Deuda han sido mayoritariamente dolarizados.

De allí que un dólar bajo constituía la principal garantía de pago de tales servicios de la Deuda – esencialmente Intereses, porque el Capital o Principal de las obligaciones se refinancia en su totalidad a medida que se producen los vencimientos – y también constituía  la garantía para tomar Deuda Nueva.

Es así como la administración Macri aumentó el saldo de la Deuda Pública Total del Gobierno Central en más de 80.000 MD en dos años – 35.000 MD en 2016 y 45.000 MD en 2017 – llevando el stock de la Deuda a 335.000 MD al 31.12.2017 (última información oficial disponible).

El Presupuesto 2018 prevé un aumento adicional del endeudamiento por otros 47.000 MD – que están en curso – al que se suma ahora la parte utilizable de los 50.000 MD del préstamo Stand-By del FMI, de los que ya han sido desembolsados 15.000 MD.

Pero estos importes – que no abarcan toda la Deuda Pública Nacional sino solamente la Deuda en cabeza de la Administración Central – no incluyen la deuda paralela propia del BCRA, conformada principalmente por Lebac/Pases, Encajes en Moneda Extranjera y Otros Pasivos (Swap con China) y que, en conjunto, hasta el momento previo al acuerdo con el FMI (31.5) equivalían en dólares a unos 81.200 MD (48.700/12.300, 11.300 y 8.900 MD respectivamente).

Este sobre-endeudamiento irresponsable del BCRA bajo la administración Macri se hizo y se sigue llevando a cabo a través de uno de los negociados financieros más grandes y costosos de la Historia Argentina que es el de las Lebac.

 

MECANISMO DEL NEGOCIADO DE LAS LEBAC

La Política Kirchner-Macri de compra de Reservas Internacionales con Deuda Pública (deuda cuasi-fiscal en este caso, porque se trata del BCRA) se instrumentó hasta ahora a través de un mecanismo tan inconsistente como financieramente ruinoso:

  1. El BCRA imprimía billetes – sin respaldo – para comprar los dólares que el Banco necesitaba para reponer las divisas prestadas al Tesoro para que éste pagase sistemáticamente servicios de la Deuda Pública Externa y/o Interna dolarizada que había sido contraída con Terceros (Acreedores Privados y Organismos Financieros Internacionales).
  2. Con los dólares así adquiridos el BCRA reponía y/o aumentaba el stock de las Reservas, que se convertían en el contra-valor del aumento de la Base Monetaria que esa emisión de pesos implicaba.
  3. Pero tal inyección de esta extraordinaria masa de dinero al Mercado – emisión financiera sin correlato en el crecimiento de la Economía – presionaría sobre el nivel de precios, por lo que el propio BCRA procedía a esterilizar o absorber los pesos emitidos retirándolos vía Lebac, que son títulos de deuda del Banco a Corto Plazo (menos de un año) y por los que pagaba y paga altas tasas de interés.
  4. O sea, que en la práctica las Reservas se compraban con Deuda porque – trasponiendo los pasos – primero se emitían los billetes, con esos billetes se compraban los dólares de las reservas pero luego el mismo BCRA rescataba ese dinero emitido pagando elevados intereses.

Esta forma de sostenimiento artificial del nivel de las reservas por parte del BCRA – artificial en el sentido que no provenían de un proceso genuino de compra de divisas – se hizo bajo un esquema de estabilidad relativa y retraso cambiario, lo que agravó sustancialmente la situación del Banco y del país en general porque el ingreso de dólares retro-alimentaba la emisión de Lebac y recíprocamente ese stock creciente de Lebac aumentaba en forma sistemática la dependencia del BCRA frente a los grandes operadores financieros que manejan el negocio de las letras, operadores éstos que, por su importancia, conforman un oligopolio (técnicamente, oligopsonio)[2].

La existencia de esta combinación de atraso cambiario y altas tasas de interés por colocaciones financieras oficiales a corto plazo fue gestando una de las trampas de endeudamiento más perversas de la Historia Financiera de la Deuda Pública Argentina porque dio lugar a un negocio mayúsculo de carry trade o bicicleta financiera:

  1. Capitales Financieros, especulativos de corto plazo, ingresan al país y se convierten a moneda local, con lo que aumentan coyunturalmente las Reservas Internacionales y la Base Monetaria a la vez.
  2. Estos pesos se utilizan para lucrar por arbitraje con las altas tasas de interés que abona el Estado Argentino a través de las Lebac del BCRA.
  3. El volumen de la deuda en letras va en rápido aumento, con lo que sube la dependencia del BCRA ante la renovación de pasivos, pasivos éstos que no se pueden devolver porque los pesos irían al Mercado, presionando sobre el nivel de precios (Inflación) o se irían al dólar, con pérdida de reservas y salida de fondos del país.

La gravedad de esta situación fue aumentando en la medida que la política de atraso cambiario  de la administración Macri se fue acentuando – para garantizar su política de endeudamiento externo – estimulándose así la entrada de más capitales golondrina para lucrar con el arbitraje clásico entre tasas de interés locales (que son un múltiplo de las internacionales) y tipo de cambio estable y retrasado, lo que convirtió a la Argentina en un paraíso financiero de ganancias récord en el Mundo.[3]

Los tenedores locales y extranjeros de Lebac – en función de la gestión facilitada e inducida desde el propio gobierno – quedaron entonces dueños de una posición extorsiva típica frente al BCRA como macro-deudor: o me das mas Tasa o me voy al Dólar.

El BCRA entró entonces en el paroxismo de un imparable aumento de las tasas de interés pagadas por Lebac y Pases Pasivos dado que, ante el incremento del stock de la deuda y su recolocación cada vez a menor plazo – a corto y cortísimo término – el Banco fue subiendo continuamente las tasas.[4]

En este contexto de abierta vulnerabilidad financiera, hacia fines de Abril pasado se desata la corrida hacia el dólar producida con la retirada en gran escala de fondos de inversión extranjeros colocados en Lebac – una movida liderada por la banca Morgan Stanley – que no renuevan gran parte de los vencimientos mensuales de las letras sino que pasan esos fondos a la compra de dólares – con la merma consiguiente de Reservas – y salen del país.

De esta manera, el BCRA perdió unos 12.000 MD de reservas en dos meses y fue elevando cada vez más sus tasas de interés de referencia para retener el pase a dólares, llegando a niveles de tasas directamente destructivos para la Economía: del 47 %  en el Mercado Primario de emisión de letras y más del 60 % por sus recompras en el Mercado Secundario.[5]

La suba vertiginosa de los costos financieros por Intereses y la pérdida simultánea de Reservas llevó así a la mayor crisis de Deuda del BCRA y dio lugar al pedido de ayuda urgente al FMI para poder controlar una situación inmanejable que la propia administración Macri había generado.[6]

 

FMI Y SALVATAJE DEL BCRA

Con una masa de deuda por Lebac, Leliq (que son letras a 7 días de plazo) y Pases Pasivos (a 1 y 7 días) por un total de 1.5 B$, el BCRA vino teniendo vencimientos del orden de los 650.000 M$ mensuales, debiendo pagar tasas de interés que anualizadas representan más de 500.000 M$ (un promedio superior a los 40.000 M$ de intereses mensuales).

Simultáneamente – y como parte de este mismo proceso – la salida masiva de capitales en pesos  de las Lebac y otros títulos públicos y su corrida hacia el dólar disparó la cotización de la divisa por la citada merma de reservas, lo que terminó desembocando en el pedido de ayuda urgente del presidente Macri al FMI para contener la crisis y con ello salvar no solamente al BCRA sino algo más grave todavía: la estabilidad financiera y política de su gobierno.

En función del Acuerdo suscripto con el Fondo se pactó así una operatoria combinada para traspasar la enorme deuda acumulada por las Lebac del BCRA al Tesoro, es decir, un traspaso gradual de las obligaciones a corto y cortísimo plazo del Banco al Gobierno Nacional, que asumiría tales pasivos por letras con bonos a muy mediano plazo (una suerte de nuevo Plan Bonex 1989 pero de carácter voluntario)[7]:

  1. El FMI ha desembolsado 15.000 de los 50.000 MD del préstamo Stand-By: mitad con destino al BCRA y mitad a la Tesorería.
  2. Los 7.500 MD del BCRA serán utilizados para reforzar las reservas internacionales del Banco, a los fines de controlar la corrida contra el dólar.
  3. Los 7.500 MD del Tesoro serían empleados para alimentar subastas diarias de 100-150 MD con el propósito de ofrecer a la venta dólares para frenar el aumento del valor de la divisa y también para recomprar paulatinamente las Letras Intransferibles en poder del BCRA, que fueron dadas en su momento al Banco por la administración Kirchner – como una suerte de vale de Caja – para sostener su Política de Pagos de Deuda Externa con Reservas y que hoy (al 30.6) suman unos 65.400 MD (aparte del equivalente a otros 18.800 MD por concepto de Adelantos Transitorios).
  4. Con los fondos obtenidos por la cancelación de estas Letras Intransferibles por parte del Tesoro el BCRA iría cancelando, a su vez – también gradualmente – parte de los vencimientos de Lebac que se le van produciendo todos los meses, de modo de ir bajando la denominada Bomba de las Lebac que pesa en su Pasivo.[8]
  5. El dinero que el BCRA incorpora así al Mercado al rescatar las Lebac, sin embargo, representa una enorme inyección monetaria que – para que no se traslade a precios ni vaya al dólar – el Tesoro tiene que absorber, para consolidar entonces el traspaso de la deuda liberada por el BCRA al Gobierno Nacional; y para ello ya se ha comenzado a emitir nuevos títulos: letras a 210-378 días de plazo y Bonos bajo condiciones todavía a determinar.
  6. A los efectos de facilitar esta operatoria de traspaso de Deuda del BCRA a la Tesorería las Lebac pueden canjearse directamente por Letras (LETE) y/o Bonos del Tesoro.

Ergo, el gobierno nacional aumenta así su endeudamiento por partida doble: por las nuevas obligaciones colocadas para absorber el traspaso de los pasivos de Lebac y por la nueva deuda externa asumida con el FMI por el préstamo acordado.[9]

De este modo el Poder Ejecutivo – unilateralmente – ha comprometido a la Argentina en un acuerdo con el FMI a tres años por un altísimo importe de Deuda (50.000 MD) con el que se duplica el aumento del endeudamiento autorizado por la Ley de Presupuesto 2018 para este año (que es de 47.000 MD).

Y todo ello, sin que se tenga demostración alguna de la capacidad fiscal de repago por ninguna de tales operaciones, que pesarán sobre la actual administración Macri pero pasan también al futuro gobierno electo en el 2019.

 

EVALUACIÓN DE PERSPECTIVAS

Es muy difícil hacer una evaluación de los hechos con falta de informaciones oficiales suficientes y mientras tales hechos están ocurriendo pero hay algunos indicios ciertos que pueden ser tomados en cuenta.

Dado el gravísimo cuadro de endeudamiento público del Estado Argentino, la debilidad financiera y política de la administración Macri para poder llevar a cabo el ajuste fiscal requerido para cumplir el acuerdo con el FMI y la dependencia de la intervención de las cuentas públicas por parte del Fondo, se abre un serio interrogante acerca de si el gobierno podrá llevar a cabo los compromisos y metas contraídas a cambio del préstamo Stand-By.

Para que las nuevas cuentas pactadas con el FMI le cierren, el gobierno Macri necesita cumplir al menos tres precondiciones fácticas:

  1. La macro-devaluación en curso tiene que ser contenida, en todo lo posible, en su traslado a precios. Caso contrario – como ya está ocurriendo – se descompensarían todas las variables de estabilidad financiera, derivadas de la tríada Tipo de Cambio-Tasa de Interés-Inflación.
  2. Debe producirse una caída significativa de los Salarios Reales vía actualizaciones de Sueldos/Salarios, Jubilaciones/Pensiones y Planes Sociales (que se pagan en pesos) inferiores a la Tasa de Inflación. Y esto es parte de un doble abaratamiento del Costo Laboral: por devaluación del peso y por sub-indexación de salarios[10]
  3. La Devaluación tiene que convertirse en el principal factor de abaratamiento del Gasto Público, Fiscal y Cuasi-Fiscal, porque la casi totalidad de los Gastos del Estado está en Pesos y la Deuda por Lebac y Pases del BCRA también, mientras que la mayoría de la Deuda Pública se toma en Dólares y/o con cláusula de ajuste por tipo de cambio.[11]

El gran interrogante, empero, es si la debilitada  administración Macri va a estar en condiciones de lograr estos tres requisitos y si el Gran Acuerdo Nacional que pide para cumplir el programa de ajuste convenido con el FMI va a ser alcanzado para el año electoral 2019.

Es muy posible que, atentos a esta debilidad del gobierno, los Acreedores de la Deuda Pública hayan exigido por eso a la administración Macri la intervención del FMI – en su rol de auditor y contralor directo sobre las Finanzas Públicas – no sólo como garantía de pagos de la Argentina bajo su gobierno sino además para forzar con ello la continuidad de los compromisos hoy asumidos también bajo el futuro gobierno.[12]

Y puede darse también que el préstamo para salvataje del BCRA y los efectos de sus condicionalidades – independientemente de su importancia intrínseca – hayan sido un motivo impuesto y aceptado por el presidente Macri para forzar el cumplimiento de cambios estructurales que su gobierno, por sí sólo, no tiene capacidad económico-financiera, técnica ni política como para poder implementarlos.

[1] Las abreviaturas M$/MD significan Millones de Pesos/Dólares respectivamente (B$, un Billón de Pesos) y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] Oligopolio significa pocos vendedores y Oligopsonio pocos compradores. Como las Lebac – en lo formal – son ofrecidas a la venta por el BCRA, los Bancos y Entidades Financieras que las toman son compradores.

[3] A este proceso hay que sumarle las importantes entradas de divisas por toma de nueva Deuda Externa del Gobierno Nacional e incluso de las Provincias, que se incorporan igualmente a las reservas aumentando la sobrevaluación cambiaria y produciendo con ello mayor emisión monetaria, también esterilizada con Lebac.

[4] El BCRA sostenía un creciente atraso cambiario con el pago de altísimas tasas de interés por sus letras y pases pasivos cuyo perfil de vencimientos se fue agravando en forma peligrosa y no reversible, con más de la mitad de las Lebac colocadas y renovadas a 30 días, Leliq a 7 días y Pases a 1 y 7 días de plazo.

[5] El BCRA – con vencimientos mensuales de Lebac superiores a los 650.000 M$ elevó las tasas de interés de referencia a más del 40 %, llegando al 47 % para las renovaciones de letras a 27 días de plazo en su última licitación, del 19.6.

Paralelamente el mismo BCRA – con ayuda paralela del Banco Nación y otros entes oficiales (entre ellos, el FGS de la ANSES) – empezó a rescatar también fuertes sumas de Lebac del Mercado Secundario, recomprando así gran parte de estos títulos para aliviar anticipadamente los vencimientos mensuales, pero a un costo más alto todavía (tasas del 60-70 % anual).

[6] El BCRA perdió así unos 12.000 MD de reservas en dos meses (Mayo y Junio): el stock de reservas pasó de 62.000 MD a fines de Abril a unos 50.000 MD al  31.5; y sólo se recuperó ahora el nivel de los 63.000 MD con la entrada de los 15.000 MD  del primer desembolso del préstamo Stand-By del FMI (un crédito contingente por 50.000 MD en total).

[7] La imposibilidad de sostener un traspaso masivo de este tipo de pesos de Lebac a Dólares, que mermaba las reservas del BCRA, llevó al fracaso la Política de Endeudamiento del Banco y la consiguiente renuncia del presidente de la entidad, Sturzenegger (quien notablemente acababa de suscribir – junto con el Ministro de Hacienda Dujovne – la Carta Intención por la que se solicitaba la asistencia urgente del FMI para salvataje del BCRA).

[8] Este proceso ya ha comenzado inmediatamente después de recibido el primer desembolso del FMI recomprando el BCRA Lebac en el Mercado Secundario, pagando para ello tasas de interés implícitas (por diferencia entre valor nominal y valor de cotización) extraordinariamente altas, entre 60-70 % anual; a los fines de descomprimir los vencimientos para la próxima subasta/renovación de letras de mediados de este mes de Julio.

[9] El gobierno formaliza el pedido de auxilio financiero al FMI para frenar la corrida cambiaria y traspasar la Deuda Cuasi-Fiscal del BCRA por Lebac a nueva Deuda de la Tesorería  en Letes (Letras del Tesoro) y Bonos de mediano plazo (una suerte de nuevo Plan Bonex 1989).

Importante: Esto significa que la Deuda Interna en Pesos por las letras del BCRA pasan a ser así progresivamente convertidas a Deuda en Dólares y/o Pesos indexados por tipo de cambio en cabeza del Tesoro, con apoyo de la nueva Deuda Externa tomada con el FMI. Un cambio de particular relevancia.

[10] La restricción de la Demanda por caída del Consumo como forma de contención de la Inflación es un clásico en materia de Ortodoxia Económica.

Hace muchos años, Rogelio Frigerio – abuelo homónimo del actual Ministro de Interior – observaba en contra de la política dirigida por el Dr. Martínez de Hoz que los precios no subían más de lo que lo estaban haciendo entonces debido a la baja de los Salarios.

[11] El economista Osvaldo Granados, hace pocas semanas, fue muy claro y contundente con respecto a este punto al señalar la importancia clave que – como regla histórica argentina – tiene la Devaluación del Peso en la baja del Gasto Público y, consecuentemente, en la reducción del Déficit Fiscal Primario.

[12] El FMI pide reformas institucionales de importancia para garantizar la autonomía del BCRA: 1. Modificación de la Carta Orgánica del BCRA, para fortalecer la independencia de sus autoridades con respecto al Gobierno Nacional, 2. Corte de toda forma de financiamiento del Banco al Tesoro (Letras Intransferibles/Títulos Públicos, Adelantos Transitorios y Distribución de Utilidades no genuinas o por tenencia), y 3. Programa concreto de traspaso de la Deuda por Lebac a Bonos del Tesoro.

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Programa 30/06/2018

Derrumbe social (grabados y repetidos)

Sábado 30 de junio de 2018

Estimados aldorsian@s, por compromisos laborales que no impidieron estar en la ciudad, no podremos estar con Uds. en vivo en el día de la fecha.  Sin perjuicio de dejarles grabado una breve reflexión sobre los acontecimientos de la  semana en curso. Luego escucharán  un programa grabado hace algunas semanas con la participación de Maristella Svampa  analizando el proyecto político ideológico del gobierno. Proyecto  que pretende volverse hegemónico en la consolidación de un nuevo orden político, económico y social.  “En términos de  violencia política estatal, el gobierno de Cambiemos ha cruzado un umbral” afirmó la escritora y socióloga  en AL DORSO.  Les pedimos disculpas, y nos encontramos la semana que viene, «en vivo» por el aire de FM La Tribu o en las más de 200 radios amigas. ¡Un gran abrazo alegre, indignado y rebelde! 

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Programa 23/06/2018

Mundial Deuda Externa: Portugal y Francia, los destacados de la semana

Sábado 23 de junio de 2018

Con jugadores destacados en las principales ligas europeas, Francia ensombrece con su glamour futbolístico a la hora de encadenar a los países del tercer mundo por medio de sus cualidades carroñeras de endeudamiento. La institución que ha permitido consolidarla entre las principales potencias en las copas del mundo, ha sido el legendario y glorioso: Club de París.  Portugal, el destacado del Grupo B,  tiene su historia como primer país en repudiar el pago de su deuda externa.  El historiador Mauricio David Idrimi realiza un repaso sobre Irán y Marruecos en este Mundial de Deuda 2018. Además, entrevistamos al fiscal Federal Federico Delgado a propósito de su reciente libro Injusticia

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Programa 16/06/2018

¿Oíste hablar del Mundial de Deuda Externa Russia 2018?

Sábado 16 de junio de 2018

Un mundial donde los equipos muestran sus mejor exponentes de endeudamiento. Selecciones gloriosas en búsqueda de la gloria endeudística. Jugadores memorables, equipos inmejorables. Y allí haremos lo nuestro. Tenemos historia, tenemos traiciones, tenemos negociados, tenemos DEUDA para rato. Todo puesto para un solo objetivo: conseguir la anhelada copa. Nuestro equipo dotado de galantería maradoneana, gambeta cósmica y goleros mercenarios, son la envidia del resto de los adversarios. Además, Héctor Luis Giuliano analiza el acuerdo con el FMI y el préstamo de 50.000 millones de dólares. El historiador Mauricio David Idrimi realiza un repaso de los países que integran el Grupo D del Mundial de Deuda 2018.

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EL ACUERDO CON EL FMI

Alejandro Olmos Gaona 22.06.2018. Debo confesar que tengo un pésimo concepto sobre nuestros legisladores, que salvo honrosas excepciones, siempre legislan para la coyuntura y están sometidos al Poder Ejecutivo que es el que maneja generalmente la agenda parlamentaria.

 

EL ACUERDO CON EL FMI

Por Alejandro Olmos Gaona (22.06.2018)

Debo confesar que tengo un pésimo concepto sobre nuestros legisladores, que salvo honrosas excepciones, siempre legislan para la coyuntura y están sometidos al Poder Ejecutivo que es el que maneja generalmente la agenda parlamentaria.

El afán discursivo que los caracteriza sirve para encubrir trabajos de que deberían hacer y no hacen, dejarse de negociar reservadamente, y tener actitudes de mayor transparencia como representantes del pueblo que son, aunque no lo demuestran, aprobando cualquier cosa, excepto cuando la agenda mediática pone en discusión cuestiones que hacen mucho ruido y están motorizadas por el gobierno o por grupos de la sociedad civil. Ni hablar de las estupideces en las que trabajan y se traducen en cientos de proyectos de comunicación, resolución y declaración que son mayoría en la agenda parlamentaria, y que cualquiera puede verificar. Y cuando digo que aprueban cualquier cosa, doy un ejemplo relevante, pero podría agregar muchos otros: en el año 2014, declararon válida la ley 22.423, firmada por el dictador Videla y por sus ministros Martínez de Hoz y Rodríguez Varela, por la que se autorizaba al Poder Ejecutivo a vender bienes privados del Estado.

También abruptamente, y para sobreactuar su carácter de opositores, los diputados (no así los senadores) convocan muchas veces al plenario de la Cámara, ante cuestiones que estiman de gravedad institucional, no logrando el quorum necesario, pero que les sirve para ejercitar una retórica, digna de mejores causas. Esto viene a cuento de la sesión especial convocada la semana pasada a la que asistieron nada más que 68 diputados para tratar el acuerdo con el FMI.

Abundaron los discursos fulminando el acuerdo, hablaron de que era ilegal, inconstitucional y que iba a ser repudiado por las posteriores administraciones. ¿Me pregunto?: Rossi, Soria, Solanas, Carmona, entre otros, saben lo que es el ordenamiento legal?

El acuerdo Stand by con el FMI, puede ser cuestionado por sus condicionalidades; por el hecho de que ese organismo vuelve a monitorear la economía argentina, y porque contraemos nueva deuda a corto plazo, únicamente para garantizar el pago a los acreedores. También por las inevitables consecuencias sociales que esas condicionalidades van a originar, y porque sabemos de sobra lo que ha significado el Fondo en la historia de nuestro país, muy especialmente en la década del 90. Pero la impugnación legal es insostenible.

Como claramente lo establece la Ley 24.156 de Administración Financiera y de los Sistema de Control del Sector Público Nacional, en su artículo 60: “Las entidades de la administración nacional no podrán formalizar ninguna operación de crédito público que no esté contemplada en la ley de presupuesto general del año respectivo o en una ley específica. La ley de presupuesto general debe indicar como mínimo las siguientes características de las operaciones de crédito público autorizadas:

– Tipo de deuda, especificando si se trata de interna o externa;

– Monto máximo autorizado para la operación;

Plazo mínimo de amortización;

– Destino del financiamiento.

Si las operaciones de crédito público de la administración nacional no estuvieran autorizadas en la ley de presupuesto general del año respectivo, requerirán de una ley que las autorice expresamente.

Se exceptúa del cumplimiento de las disposiciones establecidas precedentemente en este artículo, a las operaciones de crédito público que formalice el Poder Ejecutivo Nacional con los organismos financieros internacionales de los que la Nación forma parte«.

A su vez y coincidentemente con esta norma, se encuentra lo dispuesto en el Artículo 71 que establece que: “Se exceptúan de las disposiciones de esta ley las operaciones de crédito que realice el Banco Central de la República Argentina con instituciones financieras internacionales para garantizar la estabilidad monetaria y cambiaria.”

A través de esa Ley el Congreso ha delegado facultades que le eran inherentes al Poder Ejecutivo para que acuerde lo que quiera con los organismos internacionales, y lo ha hecho inconstitucionalmente, porque la mayor parte de la doctrina determina que hay facultades que resultan indelegables y contraer obligaciones internacionales sería una de ellas.

Es decir que el acuerdo con el FMI está autorizado por las disposiciones de una ley de la Nación, votada unánimemente por el justicialismo en el año 1992, aunque ahora muchos no se acuerden y se hagan los distraídos. Esa ley hasta que no sea derogada conserva su plena vigencia, o hasta que se plantee su inconstitucionalidad, lo que como bien sabemos llevaría a un largo proceso de resultado incierto, dada la actual conformación del Poder Judicial. Estoy preparando una acción declarativa en ese sentido que pueda servir para el futuro, pero no para algo que ya se ha concretado, y no hay forma de revertir.

También debe recordarse que la doctrina de los actos propios determina que un Estado no puede desconocer internacionalmente lo que ha firmado, cuando lo hizo de conformidad con las disposiciones legales vigentes, y el derecho administrativo que no rige establece, que solo pueden impugnarse y eventualmente anularse los actos ilegales, no los celebrados de conformidad con las leyes vigentes.

Finalmente sería bueno preguntarse, porque la mayoría de los legisladores de ambas Cámaras del Congreso de la Nación, aprobaron la ley del pago a los fondos buitres, y las leyes de presupuesto, que le permitieron al precario Macri, al súbdito del sistema financiero Luis Caputo, y al ex presidente del Banco Central endeudarnos de la forma que lo han hecho, que no tiene antecedentes en la historia del país.

 

ACLARACIÓN FINAL: como he visto un amparo presentado el martes por la diputada Fernando Vallejos para qu se declare la inconstitucionalidad del acuerdo, donde se hace la disparatada afirmación que este Stand by hipoteca los recursos naturales, cabe aclarar que ello no es cierto, ya que ningún Poder Ejecutivo tiene potestades sobre recursos que constitucionalmente les corresponden a las provincias. Lamento que un prestigioso constitucionalista como el Dr. Barcesat se preste a la realización de acciones de esta naturaleza, sosteniendo una falsedad.

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