LA DEUDA EN EL PRESUPUESTO 2019

Héctor Luis Giuliano 29.09.2018. En función de su rol fáctico como auditor y protector de los intereses de los acreedores financieros del Estado a los fines que el gobierno Macri no les interrumpa el flujo de pago de los servicios de la Deuda Pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tomado intervención directa en el control de las Cuentas Fiscales de la Argentina (…)

 

LA DEUDA EN EL PRESUPUESTO 2019

Por Héctor GIULIANO (29.9.2018)

En función de su rol fáctico como auditor y protector de los intereses de los acreedores financieros del Estado a los fines que el gobierno Macri no les interrumpa el flujo de pago de los servicios de la Deuda Pública, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha tomado intervención directa en el control de las Cuentas Fiscales de la Argentina.


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DEFAULT DE LA DEUDA MACRI

La administración macrista, en dos años de gestión y por culpa de su Política de Gobernar con Deuda – aumentando la toma de nuevas obligaciones en gran escala y sin la más mínima capacidad de repago – llevó al país a un nuevo default, esto es, a una nueva situación de impago.

Imposibilitado de cumplir no solamente los vencimientos de capital de la Deuda – que se refinancian íntegramente, hasta el último centavo – incapaz de poder cubrir la totalidad de los Intereses a Pagar y suspendidas las renovaciones y la colocación de deuda adicional en los mercados internacionales por su situación de insolvencia e iliquidez; y habiendo agravado en forma totalmente irresponsable el endeudamiento público por partida doble – deuda del Tesoro y deuda cuasi-fiscal del Banco Central (BCRA) – el presidente Macri solicitó un apoyo de emergencia al FMI para poder paliar esta situación de default (que no fue una situación heredada sino propia de su gestión) y para tratar de sostener con ello su gobierno hasta las elecciones del año que viene.

El Proyecto de Ley (PL) de Presupuesto 2019 – elevado al Congreso el 15.9 pasado pero que ya estaría modificado en aspectos sustanciales por el nuevo Acuerdo con el FMI (cuyos términos todavía no se conocen en detalle) – es reflejo directo de esta situación crítica de las Finanzas Públicas de la Argentina producto de la gestión Macri.


DEUDA Y PRESUPUESTO 2019

El PL muestra que el próximo año le caen al país vencimientos de Capital (Amortizaciones que se cancelan íntegramente con nuevas deudas) por unos 2.0 B$ (≡ 50.000 MD)[1] y que se prevé tomar Endeudamiento Público por un total de 3.1 B$ (≡ 77.400 MD); o sea, que la Deuda del Estado aumentaría durante el 2019 en 1.1 B$ (≡ 27.400 MD).[2]

El Stock de la Deuda del Gobierno Central era de 334.700 MD al 31.12.2017 – según datos oficiales – y el Presupuesto 2018 (Ley 27.431) contempla un aumento de la misma durante el Ejercicio en curso de 46.400 MD con lo que – sin cancelaciones netas mediante – el saldo de la Deuda Total terminaría así a fines de este año en 381.100 MD.

Pero este importe no incluye el préstamo Stand-By de emergencia del FMI de Junio de este año – 50.000 MD que ahora han sido elevados a 57.100 MD y con desembolsos anticipados – ni el adelanto de créditos de otros organismos multilaterales que ya han sido anunciados (Banco Mundial, BID y CAF) ni el traspaso de la Deuda cuasi-fiscal de las Lebac del BCRA al Tesoro, con lo que el nivel de endeudamiento sobrepasaría los 400.000 MD.

Se estima que el gobierno Macri, desde su asunción en Diciembre de 2015, ha incrementado la Deuda del Estado Central (aparte de la paralela Bola de Nieve extraordinaria de Lebac, descontrolada también durante su gestión pero en cabeza del BCRA) entre 140 y 150.000 MD hasta la fecha.

Esto lo determinan – como decimos – el proceso de endeudamiento adicional en ejecución que se está dando en forma acelerada en el corriente año por sobre el Presupuesto 2018, el traspaso dispuesto unilateralmente por el Ejecutivo de gran parte de la Deuda de Lebac (que están en Pesos) a Deuda dolarizada en Letras de Tesorería (LETE) y los desembolsos del préstamo Stand-By del FMI, igualmente decidido por el gobierno por afuera del Presupuesto aprobado por el Congreso.

Es por estas condiciones, repetimos, que puede estimarse que en la actualidad el stock de la Deuda del Estado Central esté en el orden de los 380.000 MD y que a fin de año pasaría los 400.000 MD.[3]

Notablemente en el Mensaje del Ministerio de Hacienda que acompaña el PL de Presupuesto 2019 – Punto 3.8 Financiamiento y Deuda Pública – se dice textualmente: “Estimamos que para Diciembre de 2018 el stock de la deuda pública será de 315.698 MD, lo que significa una caída de 5.237 MD frente al mismo período de 2017.” (!)

Este importe no cerraría en absoluto con la realidad del sobre-endeudamiento en curso ni siquiera descontando el efecto de la licuación de la deuda pública contraída en pesos.[4]

 

EL PESO DE LOS INTERESES

Cabe una mención obligada al problema de los Intereses a Pagar durante el Ejercicio 2019, que según el PL serán unos 746.400 M$ (≡ 18.600 MD).

En el Presupuesto del corriente año (2018) estos Intereses están estimados en 406.400 M$ (≡ 21.100 MD, al tipo de cambio proyectado de 19.3 $/US$), por lo que el aumento sería de un 84 % medido en Pesos, más simultáneamente descendería expresado en dólares, en unos 2.500 MD (?).[5]

Pero aquí hay que hacer además una aclaración importante que hacer porque los servicios de Intereses de la Deuda no se pagan en su totalidad sino que un 20 % de los mismos se capitaliza por anatocismo (147.600 M$ / 746.400 M$)[6], siendo que los intereses que no se pagan son los que corresponden a la Deuda intra-Estado (una deuda acumulada que es aproximadamente la mitad de la Deuda Total).

Por este motivo, el monto de los Intereses a Pagar durante el 2019 no sería de 746.400 M$ sino de unos 600.000 M$, dado que se toma en firme sólo el importe efectivamente abonado.

De todas maneras, en la comparación inter-anual el incremento de estos intereses – siempre según los datos del PL de Presupuesto 2019 – es de unos 200.000 M$ (195.100), producto de los 600.000 M$ del año próximo contra unos 400.000 M$ del año actual; esto es, un aumento del 50 % en el pago de Intereses, que es el rubro de mayor crecimiento del Gasto Público (contra el 24.3 % del Gasto Primario en su conjunto).

O sea, que el ritmo de aumento de los Intereses a Pagar – aún sin contar el anatocismo – es el doble que el ritmo de aumento del resto de los Gastos del Estado.

Los Intereses son el principal rubro del Gasto Público: son el 18 % del Gasto Total (746.400 M$ / 4.17 B$) pero son el   40 % del Gasto de la Administración Central (746.400 M$ / 1.87 B$), que es la que realmente carga el peso de estos intereses. [7]

Dicho en otros términos: que por cada 10 pesos que gasta el Estado Central 4 son para pagar Intereses.

Los Intereses son así el primer rubro del Gasto Público Neto del Estado: mientras en Intereses se gastan los 746.400 M$ (≡ 18.600 MD) totales (ó los 600.000 M$ que se abonan ≡ 15.000 MD), en Educación, Cultura y Ciencia/Tecnología se Gastan 224.500 M$ (≡ 5.600 MD), en Defensa   151.400 M$ (≡ 3.800 MD), en Seguridad 159.600 M$ (≡ 4.000 MD) y en Inversión Pública (Gastos de Capital) sólo 184.200 M$ (≡ 4.600 MD).

El pago de los Intereses asume una magnitud comparativa desproporcionada en relación a los vencimientos de Capital, siendo así que la relación Capital/Intereses es de 2.7 veces (18.600 MD / 50.000 MD), es decir, que por cada 2.7 dólares que vencen de Capital o Principal de la Deuda Pública el Estado Argentino tiene que pagar un dólar de intereses o, dicho con otras palabras: que los Intereses a Pagar equivalen al 37 % de los vencimientos de las deudas del año. Con el agravante que – como hemos visto – el 20 % de esos Intereses no se pagan sino que se capitalizan por anatocismo.

Un importe de intereses del orden de 746.400 significa 2.000 M$ por día: 85 M$ por hora que pasa de nuestra vida.

 

CONSIDERACIONES FINALES

El PL de Presupuesto 2019 elevado al Congreso ha sido elaborado en función de los Acuerdos con el FMI de Junio del corriente año y expresa las exigencias del organismo para tratar de cumplir a rajatabla las garantías de pago de intereses a los acreedores financieros del Estado

De la rápida aprobación parlamentaria de este Presupuesto – que es condición sine qua non del FMI para su programa de desembolsos anticipados a la Argentina – depende el destino financiero y político del gobierno Macri, en su desesperado intento de poder completar su mandato en el 2019.

El sostenimiento de la actual administración a través del apoyo de los Estados Unidos, del Fondo Monetario y de varios de los Países Desarrollados se da por y mientras nuestro país ha venido y sigue sufriendo la mayor sangría financiera y cambiaria de su Historia, mientras el gobierno ensaya la gran ecuación fondo-monetarista de Ajuste Fiscal con caída de los Salarios Reales y mientras se siguen mostrando récords de aumento de la Pobreza versus ganancias récord por especulación financiera.

Y estas cosas ocurren por la ineptitud y la corrupción de los gobiernos que endeudan al país sin la más miserable capacidad de repago de las obligaciones financieras que se siguen contrayendo, por la complicidad de toda la clase política con representación parlamentaria, que aprovecha la situación para sus negociados electoralistas, y por el desvío de la opinión pública a cargo de los grandes medios de comunicación que confunden a la gente y le quitan gravedad al patético empeoramiento de la nueva Crisis de Deuda que vive la Argentina.

Empero – y como agravante adicional – existen fundados interrogantes sobre la viabilidad del cumplimiento de este presupuesto, en caso de ser aprobado en línea con los dictados del  FMI, por parte de la administración macrista y ello sigue manteniendo a las Finanzas Públicas y a la Economía del país con un final abierto.

[1] Las abreviaturas M$/MD/B$ significan Millones de Pesos/Dólares y Billones de Pesos, respectivamente y se expresan siempre con redondeo.

A su vez, las equivalencias (≡) entre Pesos y Dólares están hechas según el Tipo de Cambio promedio proyectado en el PL, de 40.1 $/US$.

[2] La Planilla anexa al Artículo 40 del PL contempla Operaciones de Crédito Público (que son, en realidad, Operaciones de Deuda Pública) por unos 3.6 B$ (≡ 64.600 MD).

El Artículo 41 del PL agrega que el Poder Ejecutivo (PE) – a través del Ministerio de Hacienda – está autorizado además a emitir Letras de Tesorería por 800.000 M$ (≡ 20.000 MD), importe que se diferencia del anterior porque la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado (en su Artículo 82) no considera las Letras – que son instrumentos a corto plazo (menos de un año) como Deuda Pública formal.

En principio, pudiera suponerse que estas letras debieran estar incluidas en las Operaciones de Deuda del artículo anterior, pero son letras y no bonos, con lo que el balance de las cifras no cerraría.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que la Planilla Anexa al Artículo 11 del PL – que da facultades al Jefe de Gabinete (JGM) para contratar Obras Públicas y/o realizar compras de Bienes/Servicios cuyo plazo de ejecución exceda el Ejercicio Financiero 2019 – agrega otros 236.100 M$ (≡ 6.000 MD) al endeudamiento del Estado, que no están computados dentro del Cuadro de Fuentes y Aplicaciones Financieras pero suman más Deuda en forma diferida (Programas de Propiedad Público-Privada).

En los Presupuestos del Estado nunca queda claro el desagregado exacto de los montos autorizados del endeudamiento del Ejercicio.

[3] Siempre considerando exclusivamente la Deuda en cabeza del Estado Central, es decir, sin contar aquí las deudas del BCRA, Provincias/Municipios, Empresas del Estado, Organismos Nacionales y Fondos Fiduciarios, ni las sentencias en firme por fallos arbitrales y juicios contra el Estado perdidos y con sentencia en firme.

[4] Del total de la Deuda Pública al 31.3.2018 – última información oficial disponible – que es de 345.400 MD, un 30 % está en Pesos (100.000 MD) y los 245.000 MD restantes en Moneda Extranjera.

Aun suponiendo que la cifra del stock de la Deuda a fin de este año – los 315.000 MD citados en el Mensaje – pudieran estar calculados descontando una licuación por devaluación del peso, la sola idea de que el monto de la Deuda del Estado vaya a descender en el 2018 no sólo no cierra sino que, a la luz de las novedades que se están produciendo, deviene cuasi-surrealista.

De todos modos, es real el hecho que la deuda en moneda nacional ha venido y sigue sufriendo una fortísima licuación en dólares, lo que beneficia al Tesoro y perjudica a los Acreedores en Pesos, aunque con un detalle: que la gran mayoría de esa deuda está tomada con la ANSES (que administra la plata de los jubilados) y otros organismos de la Deuda intra-Estado.

[5] Obviamente, la explicación de este aparente descenso de los Intereses en dólares está en el valor previsto del tipo de cambio, ya que habiéndose duplicando la devaluación del peso (19.3 contra 40.1 $/US$) el mayor importe en pesos se traduce en menor cantidad de dólares.

Dada la citada omisión de los importantísimos incrementos adicionales de la Deuda que se están produciendo en el 2018, se corre un doble riesgo cierto: que los aumentos en valor absoluto del endeudamiento actual no queden reflejados en los dos ejercicios (2018 y 2019) y que el consecuente aumento en el pago de los intereses correspondientes al nuevo stock de la Deuda del Estado tampoco queden realmente expuestos.

Por ende, los importes de Intereses a Pagar debieran ser recalculados en función de los nuevos cambios que se han producido y se siguen produciendo.

[6] El Anatocismo es la Capitalización de los Intereses que se produce por aplicación de la regla elemental del Interés compuesto: los intereses devengados y no pagados se suman al Capital o Principal y devengan así nuevos Intereses.

Aplicado a la lógica de las Finanzas este cobro de intereses sobre intereses es un sinónimo de la Usura.

[7] Normalmente se aduce que el principal rubro del Gasto Público es el del Sistema Previsional pero esta afirmación es engañosa:

  • Primero, porque el Sistema Previsional carga con una serie de gastos que, estrictamente hablando, no le son propios, como la Asignación Universal por Hijo (AUH), las Asignaciones Familiares, las Prestaciones no Contributivas, los diversos programas asistenciales y otros rubros menores. El Gasto Total real por Jubilaciones/Pensiones Contributivas – que es verdadero gasto propio del Sistema Jubilatorio Argentino es de 1.63 B$ (1.632.700 M$) y no el total de Prestaciones Sociales (que suma 2.15 B$ ó 2.145.200 M$).
  • Segundo, porque se soslaya que el aumento de las cargas jubilatorias ha quedado fuertemente distorsionado por la política kirchnerista de incrementar la masa de beneficiarios sin aportes. Y
  • Tercero – lo más importante – porque el Gasto Previsional tiene que ser calculado como Gasto Neto, esto es, descontándole los Ingresos del Sistema por Aportes y Contribuciones a la Seguridad Social, que suman 1.21 B$ (1.043.300 M$).

O sea, que si se toma el Gasto Previsional Neto (1.63 B$ de Gastos – 1.21 M$ de Ingresos) éste deviene en unos 420.000 M$, que es mucho menos que los 746.400 M$ de Intereses a Pagar.

Aunque por razones de tiempo y espacio no se va a entrar aquí en el desagregado de los números presupuestarios que respaldan estas afirmaciones es muy importante tener en cuenta esta realidad dentro del Presupuesto del Estado a los efectos de evitar comparaciones falaces.

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Programa 22/09/2018

Presupuesto y deuda 2019

Sábado 22 de septiembre de 2018

Analizamos – junto al historiador Alejandro Olmos Gaona- el proyecto de ley de  presupuesto para el 2019 y el fuerte endeudamiento estipulado por el Gobierno de Macri.  La deuda pública es el mayor gatos de toda la administración nacional.  Los pagos de intereses de la deuda pública crecerán el año entrante un el 83 % respecto al 2018. La amortización de capital aumentará el 59% y el endeudamiento público el 42%. Del total del presupuesto de gasto proyectado para el año próximo, los pagos de deuda (capital e intereses) se llevarán el 40%,  seguido por Seguridad Social con el 30%. La deuda pública tiene asignada una partida 18 veces mayor a Salud,  y 12 veces  lo destinado a Educación.  Además «debo debo»,  «Quini 6»,  y otras deudas. 

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DEUDA Y PRESUPUESTO 2019

Facundo Gutiérrez Galeno 22.09.2018. El proyecto de ley de presupuesto para el año 2019, remitido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional el 17 de septiembre de 2018, trae consigo un fuerte endeudamiento público. El objeto del presente trabajo es brindar información adecuada referida a deuda pública para poder realizar los análisis que cada lector estime pertinente. Pedimos disculpas por la recurrencia numérica y las cifras macro sublimes.

 

DEUDA Y PRESUPUESTO 2019

Por Facundo Gutiérrez Galeno (22.09.2018)

Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición nacional perpetúa una cultura del presupuesto que humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo.

 

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El proyecto de ley de presupuesto para el año 2019, remitido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional el 17 de septiembre de 2018, trae consigo un fuerte endeudamiento público. El objeto del presente trabajo es brindar información adecuada referida a deuda pública para poder realizar los análisis que cada lector estime pertinente. Pedimos disculpas por la recurrencia numérica y las cifras macro sublimes.

El proyecto establece para el año entrante una estimación de recursos corrientes y capital de 3,57  billones de pesos (millones de millones), un crecimiento del 60% respecto de 2018.  A ello se suma las fuentes de financieras del orden de los 3,2 billones de pesos, conformado por dos grandes ítem a saber: a) “endeudamiento público” por 3,1 billones de pesos y b) “disminución de inversiones financieras” por 112.581 millones.

A su vez, el gasto total para el año entrante se ubica en 4,17 billones de pesos, un crecimiento del 44 % respecto del 2018, donde los principales rubros son: 1) “seguridad social” que se lleva el 60% de los gastos (2,08 billones de pesos), seguido por el pago de los intereses de la deuda por 746.389 millones de pesos (18.613 millones de dólares), lo que representa el 18% del total de gastos.

El año 2019 dejará un déficit primario de 600.285 millones de pesos, producto de la estimación de ingresos y la proyección de gastos efectuada por el Poder Ejecutivo Nacional.

Endeudamiento público para 2019

El nivel de endeudamiento para el 2019 es significativo. El Gobierno Nacional calcula tomar deuda por $ 3.104.810 millones (77.426 millones de dólares a un tipo de cambio estimado en $ 40,10 pesos por dólar estimado como promedio para el 2019), de los cuales utilizará 2.032.142 millones para la amortización de capital de la deuda pública. En consecuencia, el stock de pública en 2019 crecerá en 1,7 billones de pesos (26.749 millones de dólares), producto de la resta entre endeudamiento y amortización, sin considerar las capitalizaciones de intereses impagos y otras deudas.

El endeudamiento para el año entrante (en pesos) será un 42 % mayor al proyectado en 2018. Las sumas comprometidas son de extrema gravedad social si se considera que este endeudamiento representa -sumando las aplicaciones financieras- el 40,85 % del total de ingresos. El endeudamiento público previsto para el 2019 se explica por la colocación de títulos públicos que se utilizarán para cancelación de servicios de la deuda, préstamos de organismos internacionales de crédito como el Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial (BIRF) y Comunidad Andina de Fomento, anticipos del Banco Central y crédito del Banco de la Nación Argentina. –


Pagos de deuda en 2019

Los pagos de deuda pública (en pesos) para el año que viene serán de $ 2,77 billones (millones de millones), lo que representa un crecimiento del 64 % respecto de 2018. Ese dinero se imputará al pago (“aplicaciones financieras”) de amortización de la deuda pública por $ 2,03 billones (US$ 50.676 millones), y pagos de servicios de deuda – intereses- por $ 746.389 millones (U$S 18.062 millones).

La amortización de capital de la deuda pública se llevará $ 2,03 billones, cuando en 2018 fue de $ 1,28 billones, representando un incremento de 59%.  Los rubros en el pago de capital de deuda son: títulos públicos, letes,  bonos, devolución de préstamos de organismos internacionales como el BID, BIRF (Banco Mundial), operaciones financieras vinculadas, devolución de anticipos del Banco Central y devolución de préstamos del Banco de la Nación Argentina, entre otros.

Los pagos de intereses crecerán en un 83 %, representando el 17 % de lo presupuestado para gastos de la Administración Nacional, sin contabilizar las aplicaciones financieras. Se destina al pago de intereses $ 746.389 millones (U$S 18.062). El 20 % de los intereses a vencer son con el propio Estado y serán refinanciados según lo dispuesto en el proyecto legislativo. Exceptuando esto último, los principales vencimientos están asociados a los vencimientos de intereses que devenga deuda pública con privados.

El pago de intereses por  $ 746.389 millones durante el año que viene implica un promedio de 2.044 millones de pesos por día y 85 millones de pesos (2 millones de dólares) que caen por hora.


La deuda pesa más que educación y salud

El proyecto legislativo establece para Educación y Cultura fondos por $ 229.303 millones de pesos. Doce veces menos que lo destinado a deuda. El presupuesto educativo tendrá un incremento de 11% respecto de 2018, un retroceso real de más del 30% contando la inflación proyectada para este año, representando el 3,3% del presupuesto nacional (considerando las aplicaciones financieras). Sin embargo, en valor dólar el presupuesto destinado a Educación será 32 % menor.

Por su parte, Salud tendrá un incremento del 39%, imputándose de gasto $ 149.697millones. Nueve veces menos de lo asignado a deuda y el 2% del total presupuestado. A Vivienda y Urbanismo le corresponde una partida de $ 28.800 millones de pesos, 96 veces menos de lo destinado a deuda.  Y Trabajo se llevará 10.734 millones de pesos, 258 veces menos que lo destinado al pago de deuda (amortización e intereses), un 0,15% del presupuesto total de gasto para la Administración Nacional.

Los pagos de deuda pública representan el 40 % del presupuesto nacional contabilizando las aplicaciones financieras, siendo el segundo rubro que más gastos se lleva detrás de “Seguridad Social” con el 32,76%.

 

 

La deuda sigue creciendo, y se llevará el crecimiento más alto en gastos para el 2019

En términos generales el presupuesto 2019 solo elevará sus gastos acorde a la inflación real de mercado. A valores reales no existe aumento considerable de gastos, excepto lo observado en deuda pública. No sólo ello, sino que la deuda pública de la Nación seguirá consumiendo gran parte de los gastos formulados. Lo destinado a servicios aumentará en términos nominales en más del 80%. Los pagos de deuda se elevarán exponencialmente, constituyendo el rubro de mayor aumento en el presupuesto, representando el 40 % de todo el presupuesto nacional considerado las aplicaciones financieras, solo detrás de “seguridad social” con el 30%.

El gobierno una vez más piensa endeudarse por más de 3,1 billones de pesos (U$S 77.426 millones) para destinar ese crédito al pago de su deuda pública entre capital e intereses. Sumado a la ampliación del acuerdo Santd by con el FMI, la cadena de sumisión y dependencia sigue reluciendo su fortaleza y brillo. La obsecuencia con el capital concentrado “humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo”.

 

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Programa 15/09/2018

Argentina en shock de ajuste, devaluación y deuda

Sábado 15 de septiembre de 2018

«La situación económica y política de Argentina se viene agravando en un año que puede terminar con una caída del 2 al 2,5% del PBI y una inflación de más del 40% anual.  Ambos datos impactan regresivamente sobre la desigual estructura socioeconómica del país. Es un proceso de poco beneficiados y millones de perjudicados entre los sectores de menores ingresos (…) la coyuntura se define en dos gruesas tendencias que disputan el consenso de la sociedad«, sostuvo el economista Julio Gambina en AL DORSO.  Por su parte, el abogado y presidente del Observatorio de Derecho a la Ciudad, Jonatan Baldiviezo comentó sobre el rechazo del juez federal Ercolini a la denuncia que presentara contra Mauricio Macri por el acuerdo con el FMI.  Además «debo debo»,  «Quini 6»,  y otras deudas. 

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CRISIS DE DEUDA, FMI Y PRESUPUESTO 2019

Héctor Luis Giuliano 16.09.2018. La Argentina se encuentra otra vez en medio de una Crisis de Deuda Pública – una crisis financiera por insolvencia e iliquidez del Estado – en la que cayó por culpa de la política del presidente Macri de Gobernar con Deuda desde el momento mismo en que asumió la presidencia hasta hoy (…)

 

CRISIS DE DEUDA, FMI Y PRESUPUESTO 2019

Por Héctor GIULIANO (16.9.2018)

La Argentina se encuentra otra vez en medio de una Crisis de Deuda Pública – una crisis financiera por insolvencia e iliquidez del Estado – en la que cayó por culpa de la política del presidente Macri de Gobernar con Deuda desde el momento mismo en que asumió la presidencia hasta hoy.

La administración macrista, bajo una gestión de total irresponsabilidad financiera fiscal por endeudamiento sistemático y en gran escala, sin capacidad de repago y por partida triple – Tesorería Nacional, Banco Central (BCRA) y Provincias – llevó al país, en poco menos de dos años y medio de gobierno, a un nuevo default (cesación de pagos), un default que ahora trata desesperadamente de cubrir o enmascarar con el mega-préstamo de emergencia del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 50.000 MD[1], del que hasta la fecha se han desembolsado 15.000 MD, y con su eventual ampliación, así como con la obtención de otras fuentes de ayuda extraordinaria (caso Tesorería Norteamericana y/o nuevo Swap con China).

El destino de tales fondos y el discutible comportamiento del FMI al respecto[2] no aclaran precisamente el panorama financiero, cambiario y fiscal de la Argentina sino que, por el contrario, lo ensombrecen.

LA GRAN ECUACIÓN

Todo este fortísimo ajuste fiscal y económico que se está produciendo desde el gobierno – no ajuste financiero, que por el contrario es potenciado en sus beneficios – tiene una finalidad central: aumentar la presión tributaria y recortar los gastos públicos para poder afrontar el pago del extraordinario aumento de los Intereses por la Deuda del Estado.

Tal es la explicación esencial del proceso de ajuste que está en curso para lo que resta del 2018 y todo el Ejercicio 2019, un proceso que a su vez está en línea lógica con el rol del FMI como auditor de los intereses de los Acreedores financieros del Estado Argentino y con facultades de intervención sobre las cuentas fiscales de la Argentina

Esta gran ecuación para equilibrio de las cuentas fiscales, que han sido distorsionadas por el Sistema de la Deuda Pública, se obtendría: por un lado, mediante la licuación por devaluación – expresada en dólares – del Gasto Público Primario en Pesos (es decir, sin contar el pago de Intereses de la Deuda) y mediante el recorte de Gastos Corrientes/Operativos y de Gastos de Capital (Inversiones Públicas) en el Presupuesto.

Y por otro lado, aumentando en forma extraordinaria la presión tributaria (PT), con la implementación de retenciones generalizadas a las exportaciones y con el paralelo incremento de toda la línea de tributos existentes, empezando por el IVA y el Impuesto a las Ganancias, que crecen más que proporcionalmente con respecto a la Inflación.

Se ha observado – y se ha observado con razón – que este nuevo impuestazo, unido al simultáneo aumento general y extraordinario de los Precios y Tarifas de Servicios Públicos (que conllevan a su vez un importante componente impositivo) constituye en realidad la verdadera clave de corto y mediano plazo para mejorar las cuentas fiscales en consonancia con los compromisos asumidos con el FMI.

La cara complementaria de la baja de Gastos Públicos – en términos reales, o sea, sin considerar la Inflación – mientras tanto, está liderada por la gran licuación de las erogaciones del Estado medidas en dólares merced a la macro-devaluación del año (más del 100 % en lo que va del ejercicio) y afecta principalmente a las remuneraciones de la Administración Pública, las Jubilaciones/Pensiones y los Gastos Sociales por subsidios y planes asistenciales (AUH-Asignación Universal por Hijo, beneficios familiares, planes Jefes/Jefas de Hogar y otros).[3]

De esta manera, combinando el aumento extraordinario de la presión tributaria y la reducción masiva de los gastos del Estado, la administración Macri espera llevar a cabo la Gran Ecuación a través de las medidas en curso para el corriente año (dictadas prácticamente todas por DNU-Decretos de Necesidad y Urgencia del Poder Ejecutivo) y del Proyecto de Ley de Presupuesto para el 2019, que sería elevado al Congreso mañana Lunes 17.9: en esencia, un fortísimo ajuste fiscal para poder pagar más Intereses de la Deuda Pública.[4]

Y el acuerdo con el FMI está para garantizar el cumplimiento de esta gran ecuación.

EL FMI AYER Y HOY

La principal peculiaridad del Acuerdo firmado con el FMI en Junio pasado es que los desembolsos del Organismo no estarían destinados primordialmente a cubrir el Déficit Fiscal del gobierno Macri sino a salvar de la quiebra técnica al BCRA, una quiebra por iliquidez e insolvencia del Banco derivada de la bola de nieve de las Lebac y que fue generada por el propio gobierno Macri, bajo la dirección operativa de Federico Sturzenegger al frente de la institución.

A este tema nos hemos referido ya en trabajos anteriores y no va a ser objeto de más desarrollo ahora pero es importante tenerlo presente porque la Bomba de las Lebac que le estalló al actual gobierno no fue herencia recibida de la administración Kirchner sino que este aumento descontrolado de la deuda cuasi-fiscal Macri lo hizo, y fue esta Bola de Nieve imparable de las Lebac la que reventó la nueva Crisis de Deuda del Gobierno y motivó el pedido de ayuda urgente para salvataje del BCRA y para sostén de la gestión de la administración macrista hasta el fin de su mandato en el 2019.

Y en este contexto la necesidad de un préstamo de emergencia del FMI para evitar el default devino indispensable para salvar la estabilidad financiera y política del gobierno Macri.

Sin embargo, el resultado de las negociaciones en curso con el Fondo – que el presidente Macri dio imprudente y prematuramente por aprobadas recibiendo en cambio una desmentida expresa del FMI[5] – no está todavía muy claro a la fecha:

  1. Después del fracaso por incumplimiento de las metas programadas según el Acuerdo Stand-By de Junio pasado (incumplimiento producido a menos de dos meses de firmado!) el FMI exige que el gobierno Macri logre la aprobación del Presupuesto 2019 con el macro-ajuste fiscal pactado antes de encarar la revisión de dicho acuerdo (léase aprobación y eventual aumento del monto a prestar para sostener al gobierno macrista).
  2. Para cumplir con el punto anterior el gobierno necesita acordar con los gobernadores de provincia – alcanzados directa y expresamente por el acuerdo con el Fondo – garantizar la convalidación fáctica (e incluso parcialmente también jurídica, vía paritarias) de la baja de los salarios reales en curso con tranquilidad sindical relativa, acordar con los llamados Movimientos Sociales la forma de paliar parte de los peores efectos derivados precisamente del ajuste pactado con el Fondo, estabilizar la cotización del Dólar, garantizar los márgenes de rentabilidad para el negocio de los capitales financieros a través del Sistema de la Deuda Pública (toma de más deuda para poder volver a endeudarse en el Mercado Internacional de Capitales), alta inflación local pautada como forma de bajar los ingresos fijos en dólares, provocar la caída de la Demanda y con ello la del Consumo Masivo de la Población, avanzar en el agravamiento de las condiciones de Empleo y Pobreza como forma de domesticar a la población de menores recursos y abaratar el costo de la Mano de Obra local, etc.
  3. En función del rol del FMI como garante de la adscripción de la Argentina al Sistema Financiero Internacional – la ampulosamente denominada re-inserción del país en el Mundo del ingeniero Macri, que fue justamente su principal política que llevó a la actual Crisis de Deuda – la administración macrista debe garantizarle al Fondo no sólo que cumplirá puntillosamente las exigencias del SBA sino además que dejará sellado este acuerdo para su continuidad por parte del próximo que surja de las Elecciones del 2019, para lo cual también la mayoría de la oposición política con representación parlamentaria debe dar su conformidad por anticipado. Y además (detalle no menor) tendrá que explicarse en algún momento cómo se piensa devolver la plata prestada al FMI.[6]

Que una administración financieramente irresponsable y políticamente debilitada como la actual conlleva el peligro de aceptar cualquier cosa no es solamente un riesgo para la Argentina sino incluso para el propio FMI, dado el enorme compromiso de apoyo que le está prestando al gobierno macrista.

Y el Fondo tiene muy malos antecedentes al respecto a través de su Historia de las últimas décadas por haber sostenido a gobiernos técnicamente quebrados y en virtual default para prolongar estados de Crisis de Deuda que después del despilfarro de recursos para sostener el flujo de pago de intereses a los acreedores de los Países Deudores como el nuestro terminaron – gracias al FMI – más endeudados que antes (casos de México, Brasil, Perú, Rusia, Países Bálticos, Grecia y toda una larga lista de Estados sometidos a crisis típicas de sobre-endeudamiento).

Algo muy parecido a lo que está ocurriendo en la actualidad sucedió en la Argentina con la Crisis de Deuda y Default del 2001, cuando el FMI – en función del entonces llamado Blindaje de las Reservas Internacionales (suscripto en Diciembre del año anterior) – hizo grandes desembolsos de divisas a nuestro país que sólo sirvieron para dilatar la cesación de pagos mientras los principales bancos y fondos especulativos sacaban del país más de 20.000 MD (como hoy, que se estima que han salido hasta unos 24.000 MD en lo que va del año) , esto es, para financiar en la práctica la fuga de capitales.[7]

Es muy probable que también hoy, a la luz de la probada iliquidez e insolvencia del Estado Argentino, el apoyo urgente del FMI al gobierno Macri termine resultando un préstamo-puente para cubrir el default de la Deuda Pública – del Tesoro y del BCRA – una re-edición frustrada de la política de Déficit Fiscal Cero de entonces y una forma de diferir y preparar las condiciones para una nueva o enésima reestructuración de Deuda, expresión ésta que normalmente se utiliza para tratar de evitar la palabra Megacanje. [8]

[1] Las abreviaturas MD/M$ significan Millones de Dólares/Pesos respectivamente y se expresan siempre con redondeo, por lo que pueden darse mínimas diferencias entre totales y sumatoria de términos.

[2] En principio, el FMI está facultado estatutariamente para dar préstamos a los países miembros (en función de su cuota-aporte) para atender desequilibrios de Balanza de Pagos, que tradicionalmente se entendían como necesidades derivadas de pagos internacionales por déficits comerciales, servicios económicos y financieros y/o urgencias circunstanciales de corto plazo (un año) pero en los últimos años se fue ampliando en forma relativamente discrecional el alcance de estos préstamos – fundamentalmente los créditos tradicionales Stand-By (SBA-Stand By Arragement) – abarcando casos de shocks de precios de materias primas, catástrofes naturales, situaciones de conflicto y otras emergencias.

El nuevo Stand-By para la Argentina, en cambio, está dirigido primariamente al salvataje del BCRA – por su altísima deuda cuasi-fiscal en Lebac – y a sostener el tipo de cambio, con lo que en la práctica se alimenta así gran parte de la salida de capitales del país.

Es o puede ser bastante discutible si hoy el comportamiento del FMI – estrictamente hablando – está cumpliendo realmente con sus funciones específicas en el caso argentino.

[3] El previsible aumento de algunas partidas para paliar la quita fáctica – económica y financiera – sobre el Gasto Público Social sólo compensa parcialmente esta reducción de los ingresos reales.

[4] En forma engañosa las cifras gubernamentales hablan usualmente en porcentajes del PBI más que en valores absolutos (un monto de PBI-Producto Bruto Interno que se desconoce, aunque puede inferirse o deducirse, pero que no se explicita en números) y se refieren siempre a la llamada meta de Déficit Fiscal Cero para el 2019, pero se está hablando del Déficit Primario y no del Déficit Total del Presupuesto.

En el armado de las Cuentas Fiscales del Presupuesto el Déficit Primario es el producto de Gastos superiores a los Ingresos, pero atención que se trata aquí de los Gastos Públicos sin contar los Intereses de la Deuda Pública (que ésta – la Deuda que vence por Capital – no se registra como Gasto del Ejercicio porque no se amortiza dado que hasta el último centavo de tales vencimientos de Capital se cancela con nuevas deudas).

Cuando al Déficit Fiscal Primario se le agregan los Intereses a Pagar por la Deuda del Estado ello da el Resultado Financiero, que es el verdadero Déficit Total del Ejercicio.

En base a trascendidos periodísticos a la fecha se adelanta que el proyecto de Presupuesto 2019 – que entra mañana al Congreso – conlleva un Déficit Fiscal Primario Cero (Equilibrio Fiscal) mientras que los Intereses a Pagar suman unos 600.000 M$ (en el corriente año estaban previstos algo más de 400.000 M$), por lo que mientras se pondera y explicita el Déficit Cero se omite aclarar que el Déficit real Total va a ser de 600.000 M$ (≡ 15.000 MD, al tipo de cambio de 40 $/US$).

En contrapartida, el Crecimiento Económico del año próximo – sobre el que existirían discrepancias entre el Ministerio de Hacienda y la Misión Técnica del FMI – se estima que sería neutro: una suerte de Crecimiento Cero, producto del Ajuste recesivo para poder pagar los intereses crecientes de la Deuda del Estado.

[5] Ver particularmente la cita b) de la Nota 8 del presente trabajo – más abajo – correspondiente al libro de Mussa sobre la Argentina y el FMI.

[6] Ver al respecto también la cita b) de la Nota 8 – párrafo final – que hace referencia a la necesidad de garantizar la devolución de los préstamos al Fondo, cosa que las autoridades hoy no explican cómo se va a poder efectuar.

[7] En Agosto de 2001 el FMI hizo un desembolso de 5.000 MD de dólares a nuestro país que prácticamente entraron por una ventanilla del BCRA y se vendieron por la otra, alimentando la salida de capitales antes de la previsible caída de la Convertibilidad.

La mala gestión del Fondo durante la Crisis de Deuda Argentina del 2001 dio lugar después a una Auditoría Interna de la Oficina de Evaluación Independiente (OEI), que emitió a posteriori un Informe que terminó costándole el cargo a varios altos funcionarios del Fondo.

[8] Releyendo a Michael Mussa, que fuera Economista Jefe del FMI entre 1991 y 2001 y renunció ese último año en disconformidad con el apoyo que el Fondo le había dado a la administración De la Rúa-Cavallo para que sobreviviese a pesar del Megacanje cuasi-delictivo de mediados de ese año y del fracaso de la Convertibilidad, cabe seleccionar tres citas (entre muchas otras posibles al mismo efecto) que retratan una preocupante analogía de fondo con la situación actual:

  1. “A través de filtraciones de la prensa local, el gobierno argentino hizo circular la versión de que el Fondo aceleraría su cronograma normal de modo de considerar (favorablemente) la posibilidad de desembolsar alrededor de US$ 1.250 millones, debido al satisfactorio desempeño exhibido durante el segundo trimestre. Aún más importante, el Fondo elevaría el monto desembolsado, añadiéndole US$ 8.000 millones. Los mercados financieros reaccionaron de forma favorable a esas noticias, reduciéndose la corrida a los bancos. Algún tiempo más tarde, el ministro Cavallo anunció que, juntamente con el incremento de la ayuda del Fondo, el gobierno argentino implementaría una política fiscal más ambiciosa, con el objetivo de reducir el déficit fiscal a cero a partir de ese momento. No obstante, el anuncio de un plan de déficit cero no garantizó su aprobación ni, aún más importante, cualquier posibilidad realista de que fuera implementado exitosamente. Con la economía argentina sumida en una profunda recesión y hundiéndose bajo la presión de tasas de interés enormemente elevadas, el ajuste fiscal masivo adicional necesario para alcanzar el déficit cero no era políticamente aceptable ni económicamente viable. En el verano (boreal) de 2001, el gobierno argentino se encontraba evidentemente atrapado, sin ninguna vía de escape.” (Páginas 68/69).
  2. “Para aquellas personas no familiarizadas con la forma de operar del Fondo, puede ser difícil evaluar hasta qué punto este incidente (se refiere al falso anuncio de Cavallo de aumento de la ayuda sin que mediaran consultas previas con el FMI, en un intento de producir hechos consumados para inducir el apoyo de los mercados) implicaba una gran perversión de sus políticas y principios. El FMI no es un organismo de ayuda: no se dedica a donar dinero a los países para aliviar sus dificultades económicas y financieras. El Fondo presta dinero para apoyar un programa con medidas económicas bien definidas, especialmente medidas monetarias, fiscales y de tipo de cambio. El objetivo de tales préstamos es ayudar a que el país cumpla con sus obligaciones internacionales de pago, en tanto el país toma las medidas políticas que garanticen, de manera creíble, que se corregirán los desequilibrios en la balanza de pagos de modo de evitar, en lo posible, un perjuicio a la prosperidad nacional e internacional. Para merecer una ayuda del Fondo, un requerimiento fundamental que se le hace a cualquier programa es que debe brindar una garantía razonable de que los recursos prestados serán devueltos en un determinado plazo.” (Páginas 69/70).
  3. “Al recomendar al Directorio Ejecutivo del Fondo la aprobación de un determinado programa, el director administrativo certifica que confía en que las autoridades nacionales al firmar la Carta de Intenciones al Fondo serán implementadas de manera responsable, y que con la implementación de las mismas están dadas las garantías para que se le devuelva al organismo internacional lo prestado.” (página 70).

Como es sabido, dada la Crisis de Deuda y fracaso de la Convertibilidad – sostenida con endeudamiento externo creciente durante una década en la Argentina (desde 1991) – el FMI suspendió el siguiente desembolso de otros 5.000 MD al país en Diciembre del 2001 precipitando con ello la caída del gobierno De la Rúa.

Vale la pena releer al menos parte del pequeño libro de Mussa (fallecido en Enero de 2012), en lo referido a esta traumática experiencia conjunta Argentina-FMI.

Aunque las analogías nunca son determinantes ni necesariamente proféticas, es oportuno tenerlas como recordatorio de hechos de la historia financiera que la Argentina ya ha tenido experiencia en padecer.

Las tres citas – que pudieran ser acompañadas de muchas otras dentro de la misma obra – corresponden al libro de Michael Mussa, “Argentina y el FMI: del triunfo a la tragedia” (Editorial Planeta, 2002).

 

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Crisis en Argentina: salarios, moneda y socialismo

Rolando Astarita 15.09.2018. La inflación en el mes de agosto fue del 3.9%; el acumulado del año es 24,3%, y de agosto de 2017 a agosto de 2018 la inflación fue 34,4% (Indec). Las subas salariales en 2018, y hasta agosto, habrían rondado el 20% (los datos del Indec sobre salario son hasta junio). La inflación pronosticada para septiembre estaría entre el 5 y 6%. Para el año, la inflación estaría por encima del 42%. Todo indica que los salarios, en el curso de 2018, crecerán muy por debajo de esa cifra (…)

 

Crisis en Argentina: salarios, moneda y socialismo

Por Rolando Astarita (15.09.2018)

La inflación en el mes de agosto fue del 3.9%; el acumulado del año es 24,3%, y de agosto de 2017 a agosto de 2018 la inflación fue 34,4% (Indec). Las subas salariales en 2018, y hasta agosto, habrían rondado el 20% (los datos del Indec sobre salario son hasta junio). La inflación pronosticada para septiembre estaría entre el 5 y 6%. Para el año, la inflación estaría por encima del 42%. Todo indica que los salarios, en el curso de 2018, crecerán muy por debajo de esa cifra. Y en todo caso, si la lucha de clases arranca aumentos salariales, lo más probable es que sigan subiendo los precios y el dólar. O sea, la respuesta del capital y el Gobierno apunta a derrotar a la clase obrera amenazando –además del desempleo- con una espiral de subas de precios y del tipo de cambio.

Pero en ese caso la perspectiva es que la moneda nacional progresivamente deje de actuar como medida de valor, medio de pago e incluso medio de cambio (y de hecho, ya ha dejado de ser reserva de valor, o medio de atesoramiento). De ahí la propuesta de que Argentina vuelva a establecer una caja de conversión (o convertibilidad), adelantada por Larry Kudlow, presidente del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, y por la editorialista del Wall Street Journal, Mary O’ Grady. Si bien todo indica que no existen condiciones políticas –tampoco económicas- para la dolarización completa de la economía, el reclamo sustancial es por una moneda fuerte, necesaria para restablecer la disciplina de la ley del mercado. Es que en alta inflación (o hiperinflación) la constricción de la ley del valor se debilita, ya que el dinero deja de encarnar tiempo de trabajo, y no hay forma de comparar productividades y valores. Por eso, en alta inflación, tampoco hay manera de que el capital se determine como valor en proceso de autovalorización. La caída de los salarios reales vía alta inflación (o hiperinflación) tiene esta limitación. En consecuencia, restablecer la constricción monetaria equivale a restablecer el poder disciplinador del mercado –de la ley del valor- sobre el trabajo y en beneficio del capital de conjunto. En este punto es conveniente recordar que el dinero en manos del capitalista es la forma de existencia en que el capital inicia su proceso de valorización, y como tal, es poder social sobre la clase obrera.

Sin embargo, y dado que no existen condiciones políticas y económicas para la dolarización, todo indica que el gobierno de Cambiemos apuesta a anclar el dólar alrededor de los $40, y contener la suba nominal de salarios. Pero por ahora pierde reservas sin detener la suba de la divisa. Solo en la última semana el dólar aumentó 7,2%, para volver a superar los $40, a pesar de que el Banco Central vendió 395 millones de dólares. Y nadie puede asegurar que se mantenga en ese precio en las próximas semanas. Tampoco que los precios no sigan subiendo en espiral. La crisis evoluciona con una dinámica caótica, de manera que es imposible prever sus ritmos y formas.

Es necesaria una alternativa socialista

La crisis cambiaria y la suba de  precios se desarrollan en un marco de ventas en caída, ruptura de la cadena de pagos, freno de las inversiones y desplome del consumo. Desaparecen las horas extras; se extienden las suspensiones y los despidos; y el cierre de talleres y comercios. Lo cual deprime más la demanda e intensifica la recesión. En este contexto el mensaje de los capitalistas y gobernantes es: “si los trabajadores pelean por recuperar salarios habrá más desocupación”. Y también: “si no resignan conquistas laborales, no habrá inversión”.

De manera que las subas del tipo de cambio y de precios, por un lado; y el desempleo (o la amenaza de desempleo), por el otro, atenazan a la clase trabajadora. Por eso, es necesario luchar, pero también ser conscientes de que la fuga de capitales, el aumento de precios, los despidos y suspensiones, no se paran con simples movilizaciones sindicales, ni con las tantas veces mentada “relación de fuerzas”. Las luchas reivindicativas pueden arrancar paliativos, pero no bastan para superar las contradicciones de la sociedad capitalista. Tampoco se arreglan las cosas con medidas del tipo “imprimir dinero hasta acabar con el desempleo”. Ni cambiando las figuritas de las altas esferas del Estado; o prohibiendo, por ley, las crisis, la desocupación y los aumentos de precios. El cretinismo parlamentario y el curanderismo social burgués solo refuerzan la ideología de la clase dominante, y llevan a las masas trabajadoras a la frustración y el desánimo. Es necesario discutir un programa integral, que abra una perspectiva socialista. Lo cual implica plantear el enfrentamiento en términos de la lucha de clases.

Pero además, es necesario aprender de la historia. Frente a las crisis de 1975, 1981-1982, 1989-1991, 2001-2002 (profundas devaluaciones, alta inflación, caída dramática de los salarios y empeoramiento de las condiciones laborales), los programas reformistas burgueses y pequeño burgueses a los que adhirió (y adhiere) el movimiento obrero, no constituyeron solución ni alternativa. Y con la actual crisis el resultado no va a ser muy distinto, en tanto subsista el poder del capital, y la clase obrera no oponga una alternativa radical de cambio social.

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Programa 08/09/2018

¿Por qué la Argentina estalla cada 7 o 10 años?

Sábado 08 de septiembre de 2018

La disparada del dólar y la renovada apuesta a incrementar la deuda externa sin plan alternativo marcan la coyuntura política y económica de estos días. De lo que (casi) nadie habla es del problema estructural del capitalismo argentino.  Entrevistamos a Eduardo Sartelli sobre los procesos cíclicos de las crisis argentina y el límite estructural del capitalismo local.  Por su parte, Héctor Luis Giuliano analiza la evolución de la deuda pública ante las última corrida cambiaria.  Además «debo debo»,  «Quini 6»,  y otras deudas. 

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Programa 01/09/2018

Golpe cívico-militar, deuda externa y energía

Sábado 24de marzo de 2018

A 42 años de la última dictadura cívico-militar, analizamos el programa económico de Martínez de  Hoz y el endeudamiento público de la empresas del estado.  Una breve descripción histórica de cómo se llega al 24 de marzo de 1976 por Miguel Abramzón,  un cuadro de situación de la política energética argentina en los últimos 30 años, y la actualidad del fracking en la Argentina.   Además del «Debo, Debo», deuda y otras yerbas. 

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