El petróleo frackinero

El petróleo frackinero o la fracturación petrolera o el subsuelo de la patria fracturado/a

 

Por Félix Herrero

Muchas mentiras se vienen diciendo acerca de esta no tan reciente técnica de explotación gasífera y petrolera. Los argentinos estamos llenos de mentiras destinadas a justificarla. Desde el vamos se debe conocer que el descubrimiento de la técnica fracturadora del subsuelo es de la década de los cuarenta en los Estados Unidos. Y que la existencia de gas natural y crudo «incrustado» en la roca madre, o sea el shale gas y shale oil en Argentina se conoce desde hace muchos años.

El abogado misionero que hace historia energética en el país corrobora que YPF descubrió lo que hoy se conoce como Vaca Muerta, cerca de 1981. Nos relata que leyendo la publicación técnica de YPF, Boletín de 1982, en un artículo se informa que en Neuquén existían hidrocarburos contenidos en la roca madre, que sin porosidad los tenían enclaustrados herméticamente.

Entonces es claro que la YPF pública y nacional lo descubrió en la Provincia del Neuquén, como consta en las publicaciones de la primera gestión petrolera estatal del mundo, y convertida en empresa en 1922. Esta gestión pública fue anterior como actividad estatal que la British Petroleum creada por el lord del Almirantazgo Wiston Churchill, en el Reino Unido durante la primera guerra del hemisferio norte (Europa y Rusia, y Estados Unidos) conocida como mundial.

Un sector del ambientalismo profesional pretende mostrar al fracking como un fenómeno actual, desprendido del fenómeno petrolero y su concepción imperialistas y colonialista, y de las guerras nacionales contra los grandes grupos petroleros (las siete hermanas actuantes hegemónicamente hasta 1973) y las grandes guerras, como las que provocaron en nuestra Nación latinoamericana (en 1931 la guerra del Chaco, y en 1941 la de Ecuador/Perú). Ignorar la dependencia petrolera, desconocer que el principal producto del petróleo son las guerras y  su principal efecto polutivo es prolongar la era de los combustibles fósiles (agregándose al uso del carbón como principal contaminador actual del mundo).

En realidad, la técnica no es nueva, nació en 1947 y su aplicación se generalizó a partir de 1949 como un recurso para mejorar y prolongar la vida de los pozos convencionales mediante la inyección de agua y arena con bombas de alta presión. La innovación consistió en que –dado el agotamiento o la declinación de los yacimientos tradicionales– la búsqueda de petróleo se orientó a los yacimientos no convencionales, de esquisto (shale). Hasta que los petroleros impusieran en Estados Unidos el sistema de subsidio a las petroleras (a través de la amortización acerada, ver el Capítulo IV de la Ley impositiva de EUA).

Entonces, la prolongación del período de la economía de los hidrocarburos (nacida en 1859 con la revolución industrial pero sobre todo en 1901 y 1916 con las revoluciones del automóvil y del transporte marítimo al sustituir el carbón por el fueloil) es la consecuencia principal del método de explotación frackinera. Esta prórroga indeseable para el mundo alcanza a los problemas internacionales, el mantenimiento de las guerras del petróleo, las secesiones y la dominación y guerras actuales del petróleo (Irak, Irán, Nigeria, Sudán, Chad, y otros países).  Por su parte, la prórroga del período de los combustibles fósiles provocará la intensidad del cambio climático universal: hace pocas semanas los organismos técnicos internacionales informaron que en el mundo se ha alcanzado la peligrosísima relación de 400 partículas por millón (ppm) en la atmósfera mundial, con el anuncio que en pocos años más de30 se llegarían a las 500 ppm, lo que convertiría al mundo en campo de una de las más grandes disminuciones demográficas de su historia.

Guerras, pérdidas de autonomías nacionales, cambio climático y calentamiento global son los efectos tremendos de la adopción de la ahora economía de la fractura del subsuelo, técnica como ya se dijo conocida desde hace casi 70 años.  Estas constataciones llevan a poner en evidencia a la otra mentira del frackinismo: la afirmación de que se trata de una práctica petrolera inocua o neutra. Claro que la relación que crea exige una acción emancipada que la prohíba y una actividad en defensa del ambiente para que el mundo permita todavía la vivienda del hombre en este planeta.  Pero el imperialismo y cambio climático son los efectos que debemos realmente combatir: no lo hacen las petroleras que dominan a los Estados, que pagan y dirigen sus críticas a energías no contaminantes mientras prorrogan el estado de la economía de los combustibles fósiles.

Estas dos grandes construcciones se edifican en los cinco pilares de la destrucción: la contaminación local del subsuelo, las aguas subterráneas y superficiales, la atmósfera, la superficie haciendo, como en los Estados Unidos, una destrucción en que en casi la mitad del país por la acción frackinera en un queso gruyére más que un subsuelo sólido; la provocación de terremotos y movimientos subterráneos en lugar donde se practica el fracking pero que nunca se habían registrados fenómenos de seísmo; también la destrucción de actividades agrícolas, ganaderas, turísticas, comerciales en las zonas donde se practica el fracking; una economía de burbuja que no puede dejar de fracturar, porque la explotación fracking es de muy corto tiempo y exige que nuevas plataformas se realicen sin relación de continuidad; el establecimiento de una economía basada en el subsidio (economía que cuando no va dirigida a la actividad pequeña y media y a los sectores sociales vulnerables, como es el caso del fracking, construye un nuevo sistema de la corrupción) porque los costos de la explotación del fracking es más elevado que los beneficios.

Qué es el fracking

El fracking consiste en la extracción de petróleo crudo o gas natural encerrado dentro de rocas no porosas o arenas compactas (distinto al convencional que se nuclea en amplias yacimientos de arenas y piedras porosas). Su extracción, consiste en una ruptura de las pizarras por el método de explotación controlada, y luego para mantener abiertas las grietas producidas se introduce agua presionada conteniendo arenas especiales (o generadas por la industria de la cerámica) y productos químicos de alta potencialidad contaminante. La química produce alrededor de 350 productos para este fin, pero en cada operación (plataformas de 6 a 8 pozos) se hace uso de 3 ó 4.

 

Hasta ahora el método se llama hydrofracking, o sea fractura hídrica. Ahora se están probando nuevos productos que reemplaza el agua, ya sea por la crisis del agua o por la poca existencia en zonas donde existe la posibilidad de frackear pero el agua tiene poca presencia.  Y esta situación no es muy difícil que aparezca, dado que el fracking es por su presencia más democrático que el crudo y gas de extracción convencional. Existen alrededor de 60 países que el mundo poseen yacimientos hidrocarburíferos, pero son, según siempre el ministerio de energía (DOE) de Estados Unidos, alrededor de 100 países los que podrían realizar la extracción con fracking.

 

Esta situación hace que dentro de  los subsidios a las petroleras extractivas con el fracking, se pueden contar el proveerlas de agua en forma gratuita, como se prepara Neuquén con un sistema de acueductos dirigidos a las plataformas fracking, denominado el río azul.  Por otro lado, la sustitución del uso del agua permite eludir algunas leyes, como la francesa que prohíbe la fractura hídrica, pero permitirá la práctica fracturista sin el uso del agua. En ese país se reemplaza el uso del agua por el propano.

 

¿A cuánto metros se encuentra la pizarra frackeable? En ciertos informes se afirma rotundamente que se haya a 3.000 ó 4.000 metros, pero esto necesariamente no es así. El geofísico Santiago Benotti, del Movimiento por la recuperación del petróleo de Neuquén afirma que en ciertas zonas de Loma de la Lata, se lo encuentra entre 1.500 metros y aflorando en la superficie. Es obvio, a igual que el petróleo y gas extraído por métodos tradicionales o convencionales, que su cercanía con la superficie permite ahorrar gastos en la inversión en la exploración e, incluso, explotación.

 

Otra característica del fracking es sus pozos no son solamente verticales. Al encontrar la piedra madre donde se generaron los hidrocarburos, tienen una dirección horizontal. El pozo vertical básico se ramifica en 6 u ocho direcciones, de hasta cerca de mil metros: se crea la idea de pozos horizontales, lo que va en contra de toda lógica de las palabras

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Reservas dudosas de petrolero con extracción no convencional. El caso Vaca Muerta

Los informes de la EIA, optimistas en abril de 2011 pero no tanto el último del 11 de junio de 2013, terminan por decir que las reservas mundiales de gas por fracking alcanzan al 32 por ciento de las actuales reservas mientras que en el petróleo solamente son del 10 por ciento. También alteran sustancialmente el orden de las reservas (en realidad recursos) pasando China al primer lugar en vez de Estados Unidos, que baja a cuarto lugar en gas pero segundo en petróleo. A la Argentina se la ilusiona colocándola entre los cuatro primeros países del mundo.    Ningún trabajo sobre el fracking debe dejar de analizar la gran polémica existente sobre las mediciones. Polémica que está superando, en los medios especializados, a la de la propia conveniencia de explotar por fracking. A fuerza de perdonarnos por la larga cita de Les Echos, hemos querido transcribir este párrafo que clara y detalladamente la EIA estableces méritos, reservas y órdenes:

La polémica suscitada por estas estimaciones, proyecciones y esperanzas parece sin embargo bien prematuro. Porque hay que decirlo: el informe de la EIA de Estados Unidos se basa en la esquina de cálculos de la tabla. El Gabinete de Expertos ARI (Advanced Resources International), que trabajó para el EIA, sin duda pasó horas y horas para elaborar largos informes de geólogos en 137 cuencas en 41 países. Pero, al final, el método utilizado es una buena declaración del dedo mojado.

Estos analistas, inicialmente estimaron los volúmenes de hidrocarburos «en situ», contenido en la roca. «A primer cálculo realizado en función de permeabilidad y porosidad de la roca, su espesor y superficie de la cuenca sedimentaria«, explica Roland Vially, Geólogo en el IFP Energies Nouvelles. Relativamente precisas cuando se tratan de las cuencas conocidas (que es el caso de América del norte o de la cuenca de París), esta primera estimación es acrobática en la ausencia de perforaciones anteriores o transparentes, en  países como Rusia o China.

Sobre todo, los analistas aplican un Coeficiente de Recuperación críticamente estimado, como lo saben los que conocen de geología. «Este coeficiente varía bastante: va del doble a simple, o al final, tampoco», señala otro geólogo. Sin nuevos datos, simplemente analizando mejor la información disponible, la EIA ha dividido así por más de diez su estimación del potencial del sureste de la Francia. «Interesante juicio donde la superficie se ha dividido por casi cuatro y el Coeficiente de Recuperación se ha reducido considerablemente». La EIA considera finalmente que la roca llamada ´suciedad´ no contiene hidrocarburos«, dice Roland Vially. Sin duda que tiene el mérito de ser transparente y homogéneo en todo el mundo, la volumétrica en cuanto a EIA, de hecho, estima organizaciones a menudo muy superiores a la nacional. Así. el Instituto Geológico Polaco  evaluó las reservas de gas de esquisto del país en 1920 billones de metros cúbicos, muy por debajo de las cifras de la EIA, incluso después de la revisión (4200 billones de metros cúbicos). Cada método difiere en sus resultados. Los Geólogos tienen que usar enfoques más «micros», incorporando la heterogeneidad de los subsuelos, el número de pozos y su vida útil.

Difícil, sin embargo, el enfoque de la verdad sin nuevas perforaciones de exploración. «Que esta es la única manera para probar la capacidad de la roca si se fractura y produce hidrocarburos«, recuerda el geólogo. Pero no necesariamente para cerrar debates. Incluso en los Estados Unidos, donde cientos de miles de pozos ya han sido perforados, no todos los expertos están de acuerdo sobre el potencial de las cuencas explotadas. «Dos enfoques se enfrentan entre sí«, dice Roland Vially. El más optimista integra avances tecnológicos, lo que permitió multiplicar por más de tres pozos de productividad en cinco años. Por el contrario, algunos consideran que las empresas inician por explotar los yacimientos más fáciles de acceso, por lo que la tasa de recuperación caerá… «Otros factores, menos técnicos pero también cruciales, en última instancia tienen también una influencia directa sobre los potenciales nacionales: el costo de extracción, la aceptación por la opinión o la densidad de población. Las batallas numéricas están lejos de terminar.

El conservador diario parisino concluye en forma muy interesante que la EIA es la única fuente de estimación de reservas de gas de petróleo y pizarra de mundo. Esta organización ha revisado sus evaluaciones previas hacia abajo, por lo tanto cuestiona la fiabilidad de las cifras de circulación. Especialmente había dividido por más de diez su estimación del potencial del sureste de la Francia.

Las vulnerables estimaciones y estadísticas que da el EIA sobre el gas y petróleo shale se han visto comprobado cuando YPF tuvo que dejar de contabilizar como reservas las que el organismo estadounidense las asignaba en Vaca Muerta.  El diario El Cronista[1] publicó una información que dejó en figurillas a quienes desde Repsol y sus actuales seguidores en YPF venían contabilizando reservas no convencionales en Vaca Muerta.

«La poderosa apuesta de YPF no está dando los resultados anhelados». La empresa comprende que las cifras de la alquimia de oro tenían poco de comprobadas, por lo que dejó de ser computada por la compañía como reservorio. Dicho en criollo, hoy por hoy no existen reservas comprobadas en ese campo debido a que todavía no es proyecto económicamente “viable”. Ésa es una de las principales explicaciones de la caída que están registrando las reservas de hidrocarburos –y que prácticamente no están siendo reemplazadas– de la petrolera”.

Por esta razón veníamos alertando a los que quieren sin constancias de ningún tipo invertir en fracking en Vaca de los vivos, malgastando dinero tan necesario para salir de la crisis energética y darse cuenta que no hay gastos ni inversión en educación, salud, y seguridad de la gente.  

Ya desde 2011 había en Argentina sectores que limitaban la fidelidad de los estudios e informaciones de Estados Unidos. Así se podía leer que hacia 2011 los análisis se referían al estudio del DOE[2] de la EIA, preparado por la consultora Advanced Resources International Inc., Washington, abril 2011,donde entonces se estudiaron 48 cuencas sedimentarias en 32 países. «En algunos casos se trata de unidades de unidades que ya están en producción (extracción), aunque la mayoría de ellos solo corresponde a una evaluación teórica. En los capítulos correspondientes a la Argentina se trata las posibilidades de las cuencas neuquinas, Golfo San Jorge, Austral y Chacoparanaense. En todas ellas, parece bastante cuestionable la fidelidad de los datos primarios empleados. La magnitud total de las reservas de Shale Gas para nuestro país se estima en 774 TCF».

No se debe ignorar que las estadísticas de reservas tienen una amplitud histórica, debido muchos casos a intereses petroleros y de política internacional. Las empresas tienen la tendencia a aumentar sus reservas, así las asambleas aceptan los informes de los directores o presidentes de las firmas (recordar el caso de Shell y de Repsol aumentándolas). Por su parte, las empresas públicas (las doce que integran la Olade, tienen en algunos casos las tendencia también a aumentarlas o de disminuirlas según la situación que tienen sus empresas petroleras, cuando el organismo petrolero internacional pone cuotas de extracción depende de las reservas declaradas).

Pero como afirma Santiago Benotti, las reservas forma parte de la manipulación que en nuestro país hubo desde 1990, antes de privatizar (Certificación Gaffney and Cline…).  Fueron aumentadas inmediatamente en una especia de milagro argentino, porque en el término de dos años para recuperarlas tuvieron que incrementarlas en 36% en gas y más de 20% en crudos. Esto nunca se vio en ningún país que tuviera de u día para otro dicha caída (el valor de YPF con menores reservas se acercaban al precio de remante con que se privatizó), e inmediatamente se incrementaron para dar a entender al mundo que las privatizaciones fueron un éxito aún en el cortísimo plazo aumentando las reservas.

 

Hizo crisis en el 2005 cuando Repsol debió bajar las reservas drásticamente, aquí y en Bolivia. El retiro de las reservas de Vaca Muerta se debió con seguridad porque la SEC de los Estados Unidos no las aprobó, por no cumplir los requisitos técnicos mínimos, que ahora son más rigurosos después de los fraudes de Enron y de Shell.
Sus consecuencias: los 5 pilares de la destrucción

La construcción de la actual y más moderna torre de la destrucción agrede al ambiente, y no solo al local como parcialmente ven algunos observadores que no provienen de la industria del petróleo. La crisis ambiental local, el seísmo, el subsidismo de la economía, la burbuja de la exploración y las políticas mundiales imperiales y colonizadoras son los cinco pilares de la construcción de la construcción de la matriz fósil con su consecuente agresión de los ambientes nacionales y regionales y el establecimiento de una segunda etapa imperial del petróleo

  1. La crisis ambiental localizada

Donde se comienza con la instalación de la exploración y explotación de la fractura del petróleo y el gas se acude al uso de consecuencias graves en el ambiente aledaño.

No podría de ser de otro modo por una práctica (que abandonó las explosiones subterráneas) que utiliza elevados grados del bien más escaso (el agua dulce y potable) que alcanza a 30 millones de litros por plataformas de perforación, que no reutiliza ni el agua de formación y de desecho utilizado, que, en muchos casos, las petroleras ni siquiera hacen remediación para potabilizar a las aguas utilizadas. Es de bastante conocimiento que al agua (97 ó 98 por ciento de la combinación) se le introducen 3 o 4  productos químicos de los 350 que la industria química, emparentada con la petrolera, ha puesto a disposición de la fracturación hidráulica, como así algunas arenas especiales o productos de la industria de la cerámica.

Esta combinación química es altamente contaminante y provocadora de graves enfermedades, como el cáncer inclusive, y sirve como sostén de las grietas abiertas en la pizarra o esquistos de la roca madre, abiertas a través de explosiones que se provocan con gas RDK (kit de explosiones controladas). Son tan agresivos los químicos contaminantes, que las petroleras frackineras se oponen a darlas a conocer. El estado de Colorado tuvo que promulgar una ley por la cual no se puede utilizar el fracking si no se dan a conocer públicamente los químicos a utilizar. Con esta Ley la práctica en este estado norteamericano ha desalentados varios proyectos de hydraulic fracking.

En nuestro país ninguna frackinera (ni las empresas de servicios petroleros Schulemberger y Halliburton) ha dado a conocer dichas composiciones, reservándose el secreto de la contaminación en los principios del «secreto industrial frente a la competencia». Esta práctica del secreto no podrá ser mantenida en el tiempo, porque tarde o ´temprano como pasó en Estados Unidos con la industria del tabaco, por fin la corte suprema exigió la formulación del contenido de los cigarrillos y la publicación del nivel de  agresión a  la salud de las nicotinas.

 

Pero la contaminación local no se limita a los químicos que se introducen en el subsuelo: una vez lograda las grietas para que suelten las pequeñas formaciones que encierran al gas y petróleo, no todo el gas es extraído por las cañerías (pozo vertical y ramificaciones horizontales) sino que sin control se desprenden hacia la superficie, contaminando con gas metano la atmósfera: más dióxido de carbono a la atmósfera.

La contaminación de los químicos alcanza a las aguas subterráneas, que se hacen venenosas para el consumo humano, animal y destructivo de las siembras y foresta de la zona. La posibilidad de las actividades agrícolas, ganaderas y turísticas quedan eliminadas a favor de los hidrocarburos subsidiados por toda la población, incluso, obviamente, la que se queda sin agua potable y debe dejar de producir alimentos y servicios turísticos.

No terminan de comprobarse contaminaciones a por parte de oficinas públicas y universidades. En los últimos días de junio, nuevamente se comprueban graves en la formación Marcellus de Pensilvania y Nueva York. Es la agencia de noticias AFP/Terra la que informa que:

Un nuevo estudio revela la contaminación de pozos de agua potable cercanos a sitios de extracción de gas de esquisto en Estados Unidos, lo que podría reactivar el debate sobre el impacto ambiental de esta controvertida técnica.  Investigadores de la Universidad de Duke, de Carolina de Norte (este), analizaron muestras de agua de 141 pozos privados que proveen a casas ubicadas en la cuenca de gas de esquisto de Marcellus, en el noreste de Pensilvania y el sur del estado de Nueva York.

Las concentraciones de metano en el agua potable de las viviendas ubicadas a menos de un kilómetro de los sitios de perforación eran, en promedio, seis veces mayores a las del agua de las casas que se encontraban a más distancia, en tanto las concentraciones de etano eran 23 veces superiores.

La cantidad de metano sobrepasaba ampliamente, en la mayoría de estos pozos, los 10 miligramos por litro de agua, el máximo nivel aceptado por las autoridades sanitarias de Estados Unidos.
También se detectó propano en diez muestras de agua de los pozos de las casas ubicadas a menos de un kilómetro de los sitios de extracción.

«Los resultados sobre metano, etano y propano, así como nuevas indicaciones de rastros de isótopos de hidrocarburo y de helio, nos llevan a pensar que la extracción de gas de esquisto ha afectado las fuentes de agua potable de los hogares» más cercanos, dijo Robert Jackson, profesor de ciencias ambientales en la Universidad Duke y autor principal de este trabajo publicado en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS) del 24 al 28 de junio.
Los datos sobre la contaminación etano y propano «son nuevos y difíciles de refutarlos.

«Otro estudio publicado en la revista PNAS (Ponencias de la Academia Nacional de Ciencias) refiere que el 82% de los más de 140 pozos que proveen de agua potable a la región de Marcellus Shale están contaminados con gases como metano, propano o etano. Se da la circunstancia de que estos pozos se encuentran cerca de explotaciones que obtienen el llamado gas de pizarra o esquisto mediante la de fracturación hidráulica, más conocida como fracking», dice también la agencia AFP. Dicho estudio que fuera dirigido por Robert Jackson, profesor de esa universidad, afirma que «la cantidad de metano sobrepasa considerablemente el máximo nivel aceptado por las autoridades sanitarias de Estados Unidos, ubicado en 10 miligramos por litro de agua. Respecto del propano, fue detectado en diez muestras de agua de los pozos de las casas ubicadas en el radio antes mencionado.»

El agujero Halliburton. Estados Unidos está a la cabeza de la práctica frackinera, pero también encabeza los problemas que provoca esta técnica de explotación petrogasífera.

En ese país se conoce como el Agujero Halliburton porque en 2005 el vicepresidente Cheney, de la empresa Halliburton (junto con Schlumberger son (buscar esto en información y agregar nota al pie) las más mayores petroleras de servicios del mundo) abrogó la norma que exigía los resguardos ambientales que el fracking provoca. Desde entonces, las limitaciones a la administración del medio ambiente (EPA) fueron notables en el campo del hydrofracking. No debemos olvidar que ambas empresas están también a la cabeza de las prácticas del fracking.  Para Ramos (ver nota 3) se debe estudiar el tema del fracking con profundidad, porque el problema es que hay mucha información oculta.

  1. Impedimento de actividades económicas y sociales localizadas

En nuestro país a las reacciones de las poblaciones se comenzaron a agregar las quejas de los productores. En el diario Río Negro de 4 de julio se pudo leer que los dueños de los campos de Neuquén se agrupan contra la explotación shale advirtiendo los riesgos de contaminación.

Formaron la Asociación de Propietarios Shale de la Cuenca Neuquina, nucleando a los propietarios afectados por la exploración y extracción de hidrocarburos no convencionales. El abogado en asuntos ambientales Juan Fittipaldi fue designado representante legal de la Asociación. Advirtió que «prioritaria mente debe ponerse atención en la administración y el consumo de los recursos hídricos, los productos químicos que se adicionan y la disposición final en pozos sumideros».

«Que es necesario peticionar a las autoridades pertinentes una mayor información, participación y consulta en el procedimiento ambiental y en la elaboración de los Estudios de Impacto Ambiental, que incluya la celebración de audiencias públicas ambientales. En la reunión de propietarios se destacó la presencia de las familias Tunas y Vela de amplia trayectoria ganadera en la zona de Añejo. Se trata de la zona que está al norte del río Neuquén».

  1. Los efectos sísmicos

Son numerosas las registraciones de apariciones de movimientos sísmicos y terremotos en zonas donde nunca se habían registrados, pero con las operaciones frackineras aparecieron: es clásico el caso de Lancanshire, en Inglaterra, donde en 2011 se registraron movimientos de 3,1 grados, 3,5 y 3,9 en la escala de Richter. Esta información ha circulado ampliamente en todo el mundo.

Pero recientemente, el 30 de junio un diario oficialista[3], es decir profracking, informaba que el 1 de junio en la ciudad turística de Blackpool, también en el noroeste de Inglaterra «la población se despertó sobresaltada por un temblor que si bien registró 1.7 grados en la escala de Mercalli y solo produjo pequeños daños materiales, fue la repetición inquietante de un fenómeno similar de 2.3 grados que había ocurrido en abril (2013), muy cerca den Pouolton-Le-Flyde. En la región se encontraba la empresa petrolera Cuadrilla Resources perforando en busca de petr{oleo mediante la tecnología del fracking. Urgido por organizaciones ambientalistas, el Servicio Geológico Británico (BGS) aconsejó suspender las operaciones hasta que una investigación determinara la posible influencia de la perforación en el origen del miniterremoto. Las operaciones de la compañía en el área cesaron sin fecha cierta de reinicio.»

Otro estudio[4], esta vez publicado por Geology informa del terremoto de magnitud 5.7 ocurrido en Oklahoma en noviembre de 2011, provocando heridas en dos personas, la destrucción de 14 casas y la ruptura de carreteras a causa de la explotación por fracking. Relata que el sismo se sintió en 17 Estados luego de dos registros de 5.0 grados cada uno y con varias réplicas.

  1. La burbuja petrolera: fracking al infinito porque no tiene duración

Francisco Ramos, Portavoz de Ecologístas en Acción para Asturias ‘Se está creando una nueva burbuja, que provocará una crisis que pagaremos los de siempre’. El ingeniero Francisco Ramos es Portavoz de Ecologistas en Acción para Asturias y también coautor del libro ‘Agrietando el futuro. La amenaza de la fractura hidráulica en la era del cambio climático’, en el que se desglosan diferentes razones en contra del uso de esta técnica.

El uso abusivo del agua que se hace de utilización necesaria en muchas regiones, como en las zonas desérticas de nuestras mesetas neuquinas y del golfo San Jorge, pone el riesgo la explotación del fracking en muchos países del mundo. Es conocido que el petróleo convencional está en explotación en 53 país, pero el mal llamado no convencional aparecería, según los organismos estadounidenses, en alrededor de 100 países, pero donde no hay agua no se puede explotar (aunque ahora se intenta reemplazarla por el gas propano).

Alemania está programando la explotación en las zonas donde haya abundancia de agua[5]: «Si hasta ahora Francia y Alemania prohíben la prospección para la extracción de gas de esquisto, el acuerdo debe cambiar pronto por las aguas del Rin, desde que el Ministerio de medio ambiente alemán se propone presentar un proyecto de Ley el Bundestag sobre fracturamiento hidráulico». Alemania, «igual que Francia es reacio a utilizar el fracturamiento hidráulico. DR

 

 

En Francia, el fracturamiento hidráulico ha sido prohibido en el 2011 pero técnicas de extracción alternativas están sometidas a estudio».

 

Por la utilización de productos que se agregan en la recuperación de los yacimientos convencionales, en la explotación secundaria o primaria, pocos analistas hacen el cotejo del fracking con estas operaciones tradicionales.

El doctor en geología Carlos Seara[6] realiza esta comparación que resulta por demás didáctica: «Nuestras cuencas sedimentarias han entregado, durante mucho tiempo, combustibles fósiles con presión de surgencia regulada, sin embargo, de a poco fue necesario incrementar la extracción… introduciéndose… la recuperación secundaria y luego, cuando ésta no dio abasto, la terciaria pues cada pozo, en promedio, produce entre 5 y 10 barriles diarios. Con la intención de aumentar la producción se inyecta agua o gas, a presión, que posteriormente se recuperan en un 50% aproximadamente, junto al petróleo que arrancan de la roca.

En la recuperación terciaria, también llamada mejorada, se incorporan al agua o vapor productos químicos miscibles del tipo polímeros y surfactantes. La utilización de estos métodos, en especial en la cuenca neuquina, ha inducido a pensar en la posibilidad de utilizar el fracking por algunas similitudes en los procedimientos de ambos.

El informe de la Provincia del Neuquén citado en nota ( ) «El shale gas en la Provincia del Neuquén» se afirma conclusivamente que «En las tareas de explotación resulta de  fundamental importancia el cuidado del medio. Se requiere un elevado número de perforaciones realizadas desde locaciones mucho más amplias que en el caso de los convencionales desde que las instalaciones de superficie deben permitir la ubicación de los sistemas de fracturación hidráulica. Los pozos, iniciados como verticales y de buen diámetro, se continúan como perforaciones multidireccionales, orientaqdos y hasta horizontales. Se requiere abundante disponibilidad de agua en las cercanías o bien diseñar una buena estructura de su transporte a la locación. Es indispensable prestar suma atención a la disposición final del agua de retorno que, frecuentemente, es altamente contaminante…» 

Hasta aquí el informe mencionado, con resaltados en negrita hechos por los autores de este trabajo. Debe también resaltarse que es falto que en Neuquén sobra el agua para formación y que es abundante a pesar de la existencia de los ríos Neuquén y Limay. Que el transporte del agua a los pozos debe ser costo de las empresas y no servicios gratuitos de la Provincia como se dispone a hacerlo en el programa de acueducto azul, o río artificial de acueductos. También es conocido que hay pocos controles acerca del destino del agua de perforación, como sucede en la explotación convencional, en especial la de tercera categoría, como se comprueba en la Provincia de Salta.

Y lo más alarmante para los apurados frackineros dispuestos a adelantar los beneficios del subsidio es que no hay palabras definitivas sobre la conveniencia de adoptar esta técnica es que faltas muchas perforaciones y análisis sobre las mismas.

Por otro lado, debe recordarse que en los Estados Unidos está prohibido reutilizar los pozos convencionales verticales para explorar por fracking. Es un «delito petrolero» que recibe cuantiosa multa. En Neuquén se afirmó que se dictaría una ley en este sentido, pero hasta ahora no se ha hecho nada: si se aumentan las estadísticas, (falsas), contabilizando pozos que fueran de extracción convencional como inversiones nuevas para explotar por fracking.

 

  1. La cúpula del Pilar: mantener la matriz fósil mundial

 

El grave problema del fracking mostradas sus cinco problemas es la creación de un modelo prolongado de combustibles fósiles. Como se conoce, la presencia del gas y crudo no convencionales, especialmente el fracking, es mucho más «democrático» porque aparece en el doble de los países que explotan el gas natural y el petróleo crudo en los yacimientos convencionales. Alrededor de 100 países contarían con hidrocarburos shales y en esquistos, pero apenas 53 de los cerca de 200 países en que se divide políticamente el mundo realizan la explotación convencional[7].

Las estrechas visiones de la denuncia de los daños ambientales locales del fracking no ven la destrucción y los efectos generales que produce la prórroga del modelo de los combustibles fósiles. En efecto, están ganando la lucha global: acaso, ¿alguien se preocupa por mantener presente las teorías del peak oil, que no advertía desde los años ochenta del siglo pasado el acabamiento de los recursos petrogasíferos estaban por ocurrir en cada momento? El fracking solo ha ganado a la teoría del peak oil de los recursos de extracción convencional, pero no ha podido demostrar que se ha descubierto una riqueza de hidrocarburos tan excepcional que haga desaparecer para casi siempre al peak oil, que reaparecerá luego de la extensión de 30 ó 40 que logre obtener. Claro, esto sin tomar en cuenta los costos comparados ni los beneficios de ambas técnicas de explotación.

[1] Dolores Ayerra, «YPF dejó de computar Vaca Muerta y sus reservas de hidrocarburos cayeron 10 por ciento», El Cronista, Buenos Aires, 3 de julio de 2013.

[2] Neuquén, Dirección Provincial de Hidrocarburos y Energía/Phoenix Oil & Gas S.A., «El shale gas en la Provincia del Neuquén», Neuquén, mayo de 2011, pág. 9.

[3] «La Fractura Hidráulica: riesgos y beneficios», Mirada al Sur, Buenos Aires, 1 de julio de 2013

[4] «Un estudio relaciona fracking y terremotos», Geology, 31 de marzo de 2013, reproducido por El País, Madrid, 2 de julio de 2013.

[5] Les Echos, París, 26 de abril de 2013

[6] Carlos Seara, «Vinculaciones entre el fracking y la recuperación secundaria. Vaca Muerta contaminada para los Pueblos», 3 de julio 2013 (internet)

[7] Los datos de la existencia de recursos del fracking los da exclusivamente el Department of Energy (DOE), o sea el ministerio de energía de los Estados Unidos. Sin duda son exageradas las informaciones tendientes a que las petroleras, especialmente las angloamericanas, se decidan a mantener el elevado desarrollo del fracking en los Estados Unidos y en sus zonas de influencia, con el objeto de extender el período del modelo petrolero mundial.

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El tóxico de los campos

El tóxico de los campos

El agrotóxico básico de la industria sojera produce malformaciones neuronales, intestinales y cardíacas, aun en dosis muy inferiores a las utilizadas en agricultura. El estudio, realizado en embriones, es el primero en su tipo y refuta la supuesta inocuidad del herbicida.

Por Darío Aranda (Pagina 12, edición 13 de abril de 2009)

 

Las comunidades indígenas y los movimientos campesinos denuncian desde hace una década los efectos sanitarios de los agrotóxicos sojeros. Pero siempre chocaron con las desmentidas de tres actores de peso, productores (representados en gran parte por la Mesa de Enlace), las grandes empresas del sector y los ámbitos gubernamentales que impulsan el modelo agropecuario. El argumento recurrente es la ausencia de “estudios serios” que demuestren los efectos negativos del herbicida. A trece años de fiebre sojera, por primera vez una investigación científica de laboratorio confirma que el glifosato (químico fundamental de la industria sojera) es altamente tóxico y provoca efectos devastadores en embriones. Así lo determinó el Laboratorio de Embriología Molecular del Conicet-UBA (Facultad de Medicina) que, con dosis hasta 1500 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones sojeras, comprobó trastornos intestinales y cardíacos, malformaciones y alteraciones neuronales. “Concentraciones ínfimas de glifosato, respecto de las usadas en agricultura, son capaces de producir efectos negativos en la morfología del embrión, sugiriendo la posibilidad de que se estén interfiriendo mecanismos normales del desarrollo embrionario”, subraya el trabajo, que también hace hincapié en la urgente necesidad de limitar el uso del agrotóxico e investigar sus consecuencias en el largo plazo. El herbicida más utilizado a base de glifosato se comercializa bajo el nombre de Roundup, de la compañía Monsanto, líder mundial de los agronegocios.

El Laboratorio de Embriología Molecular cuenta con veinte años de trabajo en investigaciones académicas. Funciona en el ámbito de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet). Es un espacio referente en el estudio científico, conformado por licenciados en bioquímica, genética y biología. Durante los últimos quince meses estudió el efecto del glifosato en embriones anfibios, desde la fecundación hasta que el organismo adquiere las características morfológicas de la especie.

“Se utilizaron embriones anfibios, un modelo tradicional de estudio, ideal para determinar concentraciones que pueden alterar mecanismos fisiológicos que produzcan perjuicio celular y/o trastornos durante el desarrollo. Y debido a la conservación de los mecanismos que regulan el desarrollo embrionario de los vertebrados, los resultados son totalmente comparables con lo que sucedería con el desarrollo del embrión humano”, explica Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Conicet y director del Laboratorio de Embriología.

El equipo de investigadores dice que las diluciones recomendadas para la fumigación por la industria agroquímica oscilan entre el uno y el dos por ciento de la solución comercial (cada un litro de agua, se recomienda 10/20 mililitros). Pero en el campo es sabido -incluso reconocido por los medios del sector- que las malezas a eliminar se han vuelto resistentes al agrotóxico, por lo cual los productores sojeros utilizan concentraciones mayores. El estudio afirma que en la práctica cotidiana las diluciones varían entre el diez y el treinta por ciento (100/300 mililitros por litro de agua).

Utilizando como parámetros de comparación los rangos teóricos (los recomendados por las compañías) y los reales (los usados por los sojeros), los resultados de laboratorio son igualmente alarmantes. “Los embriones fueron incubados por inmersión en diluciones con un mililitro de herbicida en 5000 de solución de cultivo embrionario, que representan cantidades de glifosato entre 50 y 1540 veces inferiores a las usadas en los campos con soja. Se produjo disminución de tamaño embrionario, serias alteraciones cefálicas con reducción de ojos y oído, alteraciones en la diferenciación neuronal temprana con pérdida de células neuronales primarias”, afirma el trabajo, que se dividió en dos tipos de experimentación: inmersión en solución salina y por inyección de glifosato en células embrionarias. En ambos casos, y en concentraciones variables, los resultados fueron rotundos.

“Disminución del largo del embrión, alteraciones que sugieren defectos en la formación del eje embrionario. Alteración del tamaño de la cabeza con compromiso en la formación del cerebro y reducción de ojos y de la zona del sistema auditivo, que podrían indicar causas de malformaciones y deficiencias en la etapa adulta”, alerta la investigación, que también avanza sobre efectos neurológicos graves: “(Se comprobaron) Alteraciones en los mecanismos de formación de neuronas tempranas, por una disminución de neuronas primarias comprometiendo el correcto desarrollo del cerebro, compatibles con alteraciones con el cierre normal del tubo neural u otras deficiencias del sistema nervioso”.

Cuando los embriones fueron inyectados con dosis de glifosato muy diluido (hasta 300.000 veces inferiores a las utilizadas en las fumigaciones), los resultados fueron igualmente devastadores. “Malformaciones intestinales y malformaciones cardíacas. Alteraciones en la formación y/o especificación de la cresta neural. Alteraciones en la formación de los cartílagos y huesos de cráneo y cara, compatible con un incremento de la muerte celular programada.” Estos resultados implican, traducido, que el glifosato afecta un conjunto de células que tienen como función la formación de los cartílagos y luego huesos de la cara.

“Cualquier alteración de forma por fallas de división celular o de muerte celular programada conduce a malformaciones faciales serias. En el caso de los embriones, comprobamos la existencia de menor cantidad de células en los cartílagos faciales embrionarios”, detalla Carrasco, que también destaca la existencia de “malformaciones intestinales, principalmente en el aparato digestivo, que muestra alteraciones en su rotación y tamaño”.

La soja sembrada en el país ocupa 17 millones de hectáreas de diez provincias y es comercializada por la empresa Monsanto, que vende las semillas y el agrotóxico Roundup (a base de glifosato), que tiene la propiedad de permanecer extensos períodos en el ambiente y viajar largas distancias arrastrados por el viento y el agua. Se aplica en forma líquida sobre la planta, que absorbe el veneno y muere en pocos días. Lo único que crece en la tierra rociada es soja transgénica, modificada en laboratorio. La publicidad de la empresa clasifica al glifosato como inofensivo para al hombre.

Como todo herbicida, está conformado a partir de un ingrediente “activo” (en este caso el glifosato) y otras sustancias (llamadas coadyuvantes o surfactantes, que por secreto comercial no se especifican en detalle), cuya función es mejorar su manejo y aumentar el poder destructivo del ingrediente activo. “El POEA (sustancia derivada de ácidos sintetizados de grasas animales) es uno de los aditivos más comunes y más tóxicos, se degrada lentamente y se acumula en las células”, acusa la investigación, que describe el POEA como un detergente que facilita la penetración del glifosato en las células vegetales y mejora su eficacia. Investigadores de diversos países han centrado sus estudios en los coadyuvantes (ver aparte) y confirmado sus consecuencias.

En el estudio experimental del Conicet-UBA (según sus autores, el primero en investigar los efectos del herbicida y el glifosato puro en el desarrollo embrionario de vertebrados), se focaliza en el elemento menos estudiado y denunciado del Roundup. “El glifosato puro introducido por inyección en embriones a dosis equivalentes de las usadas en el campo entre 10.000 y 300.000 veces menores, tiene una actividad específica para dañar las células. Es el responsable de anomalías durante el desarrollo del embrión y permite sostener que no sólo los aditivos son tóxicos y, por otro lado, permite afirmar que el glifosato es causante de malformaciones por interferir en mecanismos normales de desarrollo embrionario, interfiriendo los procesos biológicos normales.”

Carrasco rescata las decenas de denuncias -y cuadros clínicos agudos- de campesinos, indígenas y barrios fumigados. “Las anomalías mostradas por nuestra investigación sugieren la necesidad de asumir una relación causal directa con la enorme variedad de observaciones clínicas conocidas, tanto oncológicas como de malformaciones reportadas en la casuística popular o médica”, advierte el profesor de embriología.

La investigación recuerda que el uso de agrotóxicos sojeros obedeció a una decisión política que no fue basada en un estudio científico-sanitario (“es inevitable admitir la imperiosa necesidad de haber estudiado éstos, u otros, efectos antes de permitir su uso”), denuncia el papel complaciente del mundo científico (“la ciencia está urgida por los grandes intereses económicos, y no por la verdad y el bienestar de los pueblos”) y hace un llamado urgente a realizar “estudios responsables que provengan mayores daños colaterales del glifosato”.

 

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Venenos en alza

La Red de Acción en Plaguicidas de América latina (Rapal) -foro de organizaciones a nivel regional- suscribe a las denuncias que recaen sobre el glifosato, pero advierte que el problema de los agrotóxicos es mucho más amplio, vinculado con las casi 500 formulaciones de plaguicidas que se utilizan en el país. “Insecticidas como el peligroso Endosulfán, el Carbofuran, el bromuro de metilo. Herbicidas como el 2, 4 D y Paraquat. Todos agrotóxicos que poseen una toxicidad específica y una clasificación toxicológica más alta que el glifosato. Todos son extremadamente tóxicos con capacidad de producir daños en la salud tanto de nivel agudo (a corto plazo) como crónico (enfermedades que aparecen luego de años del contacto con el plaguicida)”, explica el referente de Rapal en Argentina e ingeniero agrónomo, Javier Souza Casadinho.

Rapal advierte sobre el geométrico crecimiento de plaguicidas en Argentina. Según la organización, en 1996 se utilizaron en el país 30 millones de litros de agrotóxicos. En 2007 se aplicaron 270 millones de litros. Las razones: la expansión de la frontera agropecuaria (a costa de la deforestación o reemplazo de otras actividades) y la aparición de insectos y malezas cada vez más resistentes. Lo sucedido con el glifosato es un caso testigo. “De una sola aplicación de tres litros por hectárea, llevada a cabo a fines de los años ’90, en la actualidad se realizan más de tres aplicaciones, por más de doce litros por hectárea y por año”, denuncia Souza Casadinho, que también es docente de la Facultad de Agronomía de la UBA.

Rapal sostiene que la legislación argentina relativa al registro, comercialización y aplicación de plaguicidas es “incompleta, permisiva y obsoleta”. Apunta a las escasas restricción en la comercialización (los plaguicidas se venden en ferreterías, forrajerías, semillerías, casa de venta de artículos de limpieza y hasta en hipermercados) y señala como momentos de peligro (además de la aplicación) el almacenaje, la preparación (dilución) y el desecho de envases. “Es necesario redactar leyes efectivas, adaptadas a la realidad. Se requiere sensibilidad, atención y valentía para prohibir los productos más tóxicos, restringir el uso de los que posen menos impacto y controlar todas las etapas, desde la fabricación pasando por la comercialización, el uso hasta el desecho de envases de estos tóxicos”, afirma el investigador.

-Los impulsores del actual modelo agropecuario aseguran que el uso de agroquímicos implica mayor producción. Suelen argumentar que sin plaguicidas y herbicidas, habrá más hambre en el mundo -observó Página/12.

-Con la enorme cantidad de plaguicidas que se utilizan en el mundo, el problema del hambre hoy es una realidad tangible y comprobable. El problema del hambre tiene raíces políticas y no se resuelve sólo con aplicar tecnologías. Un caso testigo es la Argentina, con sus 270 millones de plaguicidas utilizados año tras año y su producción agrícola cercana a las 90 millones de toneladas, posee cerca de un 30 por ciento de su población bajo la línea de pobreza. Esto es porque se producen alimentos para animales y máquinas -los agrocombustibles- y no se producen alimentos para seres humanos.

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Los otros estudios

Los impulsores del actual modelo agropecuario niegan la toxicidad de los agrotóxicos. A pesar de los graves cuadros clínicos de familias campesinas e indígenas -o incluso de barrios afectados por fumigaciones-, empresas y productores de soja reclaman estudios científicos para comenzar a creer en los efectos nocivos de los herbicidas. Desde el mundo académico reconocen que no es sencillo investigar el tema. Se entremezclan la presión ejercida por las empresas para silenciar las críticas, la permeabilidad de los investigadores para no cuestionar y el rol de los organismos estatales que trabajan junto a las compañías del sector. Pero hay excepciones:

– Letal en células: Gilles-Eric Seralini es investigador, docente de biología molecular en la Universidad de Caen (Francia) y se transformó en un dolor de cabeza para Monsanto. En 2005 descubrió que células de la placenta humana son muy sensibles al Roundup, incluso en dosis inferiores a las utilizadas en agricultura. Fue duramente cuestionado por las empresas del sector y acusado de “verde”, entendido como fundamentalismo ecológico. En diciembre pasado volvió a la carga. La revista científica Chemical Research in Toxicology (Investigación Química en Toxicología) publicó su nuevo estudio, en el que constató que el Roundup es letal para las células humanas. Según el trabajo, dosis muy por debajo de las utilizadas en campos de soja provocan la muerte celular en pocas horas.

– Factor de riesgo: Robert Belle es el director de la Estación Biológica del Centro Nacional de Investigación Social de Roscoff (Francia). En 2002 probó el Roundup en células de erizo de mar (un modelo científico clásico para el estudio de división celular). El experimento probó que el agrotóxico deteriora los puntos de control del ciclo celular. En el documental El mundo según Monsanto, el científico explica que, por la acción del Roundup, se altera la etapa de división celular, la vuelve de un grado de inestabilidad que es propia de las primeras etapas del cáncer. “Hemos demostrado que es un factor de riesgo definido, pero no hemos evaluado el número de cánceres potencialmente inducidos, ni el plazo dentro del cual se declararían”, explicó Belle en diciembre de 2004 en la revista Ciencia Toxicológica.

– Relaciones causales: Malformaciones, cáncer y problemas reproductivos tienen vinculación directa con el uso y la exposición a contaminantes ambientales, entre ellos los agrotóxicos utilizados en los agronegocios. “Los hallazgos fueron contundentes en cuanto a los efectos de los pesticidas y solventes”, afirmó Alejandro Oliva, médico y coordinador de una investigación que abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y que confirmó, en esas localidades, la existencia de diferentes tipos de cáncer -de próstata, testículo, ovario, hígado, páncreas, pulmón y mamas- muy por encima de la media nacional. El estudio también detalló que cuatro de cada diez hombres que consultaron por infertilidad habían sido expuestos a químicos agropecuarios y alertó que el efecto sanitario de los agrotóxicos puede manifestarse en las generaciones futuras.

– Letal: La Universidad de Pittsburg (Estados Unidos) comprobó que el Roundup es altamente tóxico en anfibios. La investigación El impacto de insecticidas y herbicidas en la biodiversidad y productividad de las comunidades acuáticas, coordinada por el profesor en biología Rick Relyea en 2005, reveló que el agrotóxico mató el 70 por ciento de la biodiversidad anfibia de un ecosistema experimental. “Es altamente letal”, afirmó la investigación.

 

“Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son hipócritas con las consecuencias de los

“Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son hipócritas con las consecuencias de los agrotóxicos”

Por Darío Aranda (2009)

 

El investigador de la UBA y el Conicet Andrés Carrasco confirmó hace veinte días, mediante ensayos de laboratorio, el efecto devastador del glifosato en embriones, aún en dosis muy por debajo de las utilizadas en los campos de soja. Desde entonces es blanco de una campaña de desprestigio, sufrió amenazas e intimidaciones, y presiones de funcionarios nacionales. Agrotóxicos, la corporación científica, los periodistas, las comunidades fumigadas, el Gobierno y la necesidad de nuevos estudios.  

 Amenazas anónimas, campaña de desprestigio mediáticas y presiones políticas fueron algunas de las consecuencias de un doble pecado, investigar los efectos sanitarios del modelo agropecuario y, más grave aún, animarse a difundirlos. En el segundo piso de la Facultad de Medicina de la UBA trabaja Andrés Carrasco, profesor de embriología, investigador principal del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y director del Laboratorio de Embriología Molecular. Con treinta años de trabajo científico y académico, confirmó hace veinte días el efecto letal del glifosato en embriones, cuya marca comercial más famosa es Roundup, de la multinacional Monsanto. Sabía que vendría una réplica del sector, pero no esperaba que fuera de un calibre tan alto. “No descubrí nada nuevo. Sólo confirmé lo que otros científicos descubrieron”, explica, en su oficina pequeña y luminosa. Pasaron dos semanas complejas, con una campaña de desprestigio que aún no termina. Prefirió el silencio y avanzar en nuevas pruebas. Hasta que pusieron en duda la existencia de su investigación. “Creen que pueden ensuciar fácilmente treinta años de carrera. Son hipócritas, cipayos de las corporaciones, pero tienen miedo. Saben que no pueden tapar el sol con la mano. Hay pruebas científicas y, sobre todo, hay centenares de pueblos que son la prueba viva de la emergencia sanitaria”.

Veinte días atrás, cuando se difundió su investigación, ninguna empresa ni medio del sector retomó el tema –es una práctica recurrente ignorar las críticas “para no darle entidad”, como había explicado a este redactor la vocera de Monsanto en 2008–. Pero tres días después se conoció otro hecho, inesperado: la Asociación de Abogados Ambientalistas presentó un amparo ante la Corte Suprema de Justicia, por el cual solicitó la prohibición de uso y venta hasta tanto no se investiguen sus efectos en la salud y el ambiente. Las empresas encendieron luces amarillas y comenzaron con comunicados alarmadas por la posible baja de rentabilidad. Cinco días después, el lunes 20, el Ministerio de Defensa prohibió la siembra de soja en sus campos, haciéndose eco del efecto nocivo del agrotóxico. Fue un hecho político inédito, una cartera nacional alertó sobre los males de los agroquímico. En ese momento, empresas, cámaras del sector, medios de comunicación y operadores políticos declararon la alerta máxima. Nunca antes las multinacionales del agro y sus voceros habían reaccionado tan violentamente. Durante toda la semana montaron una campaña en defensa de los agrotóxicos y, al mismo tiempo, desprestigio hacia las voces críticas. El temor de los sostenedores de los agronegocios es la prohibición de su agrotóxico más famoso, uno  de los químicos emblema del modelo agropecuario actual.

 Glifosato, toxicidad y reacciones

   -¿Esperaba una reacción como la que se dio?

   -No. Fue una reacción violenta, desmedida y sucia. Sobre todo porque no descubrí nada nuevo, sólo confirmé algo que a lo que otros habían llegado por otros caminos. Por eso no entiendo por qué tanto revuelo de las empresas. Hoy decíamos con unos colegas: no descubrí la pólvora, sólo dije que la pólvora existe. Insisto: no descubrí nada nuevo. Hay que recordar que el origen del trabajo se remonta a contactos con comunidades víctimas del uso de agroquímicos, ellas son la prueba más irrefutable de lo que yo investigué con un sistema y modelo experimental con el trabajo hace 30 años, y con el cual confirmé que el glifosato es devastador en embriones anfibios, aún en dosis muy por debajo de las usadas en agricultura, ocasiona diversas y numerosas deformaciones.

   -¿Los resultados son extrapolables a la salud humana?

   -Los modelos animales de vertebrados que hoy se usan en la investigación embriológica tienen una mecánica del desarrollo embrionario temprano y una regulación genética común. Los resultados deben ser considerados extrapolables cuando un impacto externo los altera. El mundo científico lo sabe y funcionarios de los ministerios también lo saben. Por eso cuando encontré esas evidencias, surgieron dos cuestiones a resolver, cómo seguir la investigación, para saber cuál es la mecanística de un efecto que altera la forma normal del embrión, lo cual está en marcha. Y la otra decisión era cómo darla a conocer.

   -¿Por qué la difusión se transforma en un problema?

   -Porque no hay canales institucionales confiables que puedan receptar investigaciones de este tipo, con poderosos intereses en contra. Entonces la decisión personal fue hacerla pública, ya que no existe razón de Estado ni intereses económicos de las corporaciones que justifiquen el silencio cuando se trata de la salud pública. Hay que dejarlo claro, cuando se tiene un dato que sólo le interesa a un círculo pequeño, se lo pueden guardar hasta tener ajustado hasta el más mínimo detalle y lo canaliza por medios para ese pequeño círculo. Pero cuando uno demuestra hechos que pueden tener impacto en la salud pública, es obligación darle una difusión urgente y masiva. Entonces, cuando vi lo que tenía decidí hacerlo público. Es parte de la responsabilidad de la ciencia con la sociedad. El investigador tiene que hacerse cargo de eso, aunque eso traiga amenazas y presiones. Al menos así lo entendemos muchos que creemos en la ciencia para la sociedad, que no es lo mismo que para el mercado y las corporaciones, idea cada vez más instalada en la academia.

   -Dar difusión a un avance científico antes de estar publicado en una revista científica ¿es una práctica común o un hecho aislado?

   -Es algo totalmente común. En el país hay instituciones que todos los días difunden sus progresos científicos, que hasta poseen agentes de prensa que difunden los avances, nadie los cuestiona y los medios de comunicación los replican sin preguntar. Difunden progresos, sin paper, sin publicaciones y está muy  bien. Pero claro, esas difusiones no afectan intereses de grupos poderosos.

   -Pero existe una tensión en el ámbito científico sobre cuándo dar a conocer un avance.

   -La tensión es si la divulgación debiera esperar a ser “aprobado”, remarco las comillas porque es todo un tema aparte, que lleva años, como me sucedió en 1984 con mi anterior descubrimiento, que fue publicado en 1984 y que fue “aceptado plenamente ” por la comunidad científica recién tres años después. Ahora, si la investigación tiene implicancias más allá de lo académico, afecta a la sociedad, el dilema moral es si me lo guardo hasta que terminé el más mínimo detalle y mi narcisismo esté satisfecho, o prendo la alerta. Yo decidí dar la alerta, e insisto que no es nada nuevo, hay antecedentes claros como Robert Belle y Gilles-Eric Seralini, que han hecho estudios con otros modelos y resultados más importantes que los míos. Ellos publicaron, luego de un tiempo, sus investigaciones, y no se les dio bolilla. Por otro lado, Floreal Ferrara, que es un reconocido sanitarista, insiste en el principio de precaución, que es consustancial con nuestra profesión y compromiso de médico e investigador. Esto implica que cuando una investigación se conecta con un dato de la realidad que está sucediendo, hay que darlo a conocer. Lo que tendrían que hacer las instituciones en vez de atacarme, como está sucediendo desde algunos funcionarios y las empresas, tendrían que informarse y comenzar a trabajar para remediar lo sucedido.

   -Sin embargo las empresas, y los medios, de los agronegocios sostienen que no hay estudios serios.

   -Hay investigaciones en diversas partes del mundo y son muy serias, como las que acabo de mencionar. Al mismo tiempo lo que hay, de parte de las empresas y sus periodistas empleados, es una hipocresía muy grande. Descalifican una investigación, pero al mismo tiempo no escuchan la catarata de cuadros médicos palpables en las zonas sojeras, las provincias están plagadas de víctimas de agrotóxicos, pero ahí los diarios no quieren llegar, y mucho menos las empresas responsables. No entiendo por qué mi relato tiene más importancia que el de las Madres de Ituzaingó (barrio de las afueras de Córdoba, emblema de la contiminación con agroquímicos). ¿Por qué? Yo no soy más importante, de ninguna manera. Los médicos de las provincias están desde hace años denunciando, los campesinos y las barriadas urbanas también. Hay relatos médicos que confirman, en el norte de Santa Fe, que las estadísticas de bebés con malformaciones están muy por encima de la media mundial. Y queda todo silenciado. Es una evidencia de la realidad y es incontrastable. Yo me inspiré en esa realidad y los resultados son los conocidos. Las empresas del agro, los medios de comunicación, el mundo científico y la dirigencia política son básicamente hipócritas con las consecuencias de los agrotóxicos, protestan y descalifican una simple investigación pero no son capaces de observar las innumerables evidencias médicas y reclamos en Santiago del Estero, Chaco, Entre Ríos, Córdoba y Santa Fe.

   -¿Qué otros trabajos existen?

   –Existen sólidos antecedentes, tanto nacionales como del exterior. Belle y Seralini en FranciaTambién hay trabajos de la Universidad Nacional del Litoral y de investigadores como Alejandro Oliva, de Rosario, que contó con la colaboración del INTA y Federación Agraria. Hay relevamientos de los doctores Rodolfo Páramo (Santa Fe) y Darío Gianfelici (Entre Ríos). No son muchos estudios, pero existen, son serios y están disponibles.

   -¿Por qué el sector científico no estudia?

   -Porque no en todo el mundo hay tan enorme cantidad de hectáreas con soja como se da en la Argentina. Aquí es un experimento único por masividad, concentración de la extensión agrícola y la concentración poblacional incrustada en ese territorio que algunos llaman curiosamente República Sojera. Hay casi 18 millones de hectáreas, algo pocas veces visto. Desde el punto de vista ecotoxicológico, lo que sucede en Argentina es casi un experimento masivo. 

   -Pero también hay intereses en juego para que la ciencia no estudie.

   -Seguramente hay intereses creados, pero yo no puedo pensar que estén todos los científicos comprados. Lo que puedo decir es que estas investigaciones llevan tiempo, como sucedió con el PCB, el agente naranja y las dioxinas, que luego de una larga lucha se comprobó su toxicidad. Con el glifosato pasará lo mismo.

 Medios dependientes e intimidaciones

  -¿Por qué no dio el estudio a otros medios de comunicación y a las empresas?

   -Casi una semana después de la publicación comenzaron a involucrarse actores que estaban ocultos, como las empresas y los medios del sector. Y ahí comenzaron los ataques. El colmo fue cuando se apersonaron en mi laboratorio abogados de las cámaras empresarias (Casafe) a exigir mis informes, realizaron interrogatorios y tuvieron una actitud intimidatoria para con mis colaboradores. Es inadmisible la intimidación a colaboradores de mi laboratorio, no pueden intentar allanar el laboratorio como si fueran la Justicia. Yo no discuto mis investigaciones con abogados ni empresas privadas, máxime si son parte del problema. Yo discuto mis resultados con mis pares con idoneidad para juzgar los productos de mi disciplina, en congresos, reuniones, seminarios y todos los días en mi laboratorio. Y eventualmente someto un cuerpo de ideas con sus hipótesis a consideración de un comité editorial que juzgara si le interesa, si es adecuado a su línea editorial, y si tiene meritos para ser publicado. Por otro lado, recibí llamadas intimidatorias, ya denunciado oportunamente. Por todo esto, tomé precauciones sobre a quién doy mi trabajo. Es claro que Clarín y La Nación, por decir algunos, tienen intereses creados, son voceros de las empresas. Cuando finalice el trabajo y lo vean mis pares, ahí se los daré. Como investigador no voy a dejarme tomar examen por empresas, por medios de comunicación o funcionarios de turno.

   -Señalan que nadie tiene el trabajo. Incluso pusieron en duda su existencia.

   -Lo tienen científicos, Senasa, dos diputados y tres senadores, que lo solicitaron e inmediatamente lo tuvieron. También lo tienen miembros del Poder Ejecutivo, organizaciones ambientalistas y colegas del exterior. Incluso algunos han pedido datos muy precisos para compararlos con los de ellos, y desde ya que se los voy a dar. Esa en la manera que yo tengo de compartir mis resultados, que los discuto con mis pares. Si otros exigen el trabajo por razones de internas políticas o intereses comerciales, lo siento, tendrán que esperar. Insisto, los resultados científicos no pueden ni deben ser evaluados por la política, ni los intereses económicos.

   -También se acusa a su trabajo de dar un mal uso al glifosato, y que por eso los resultados son devastadores. Héctor Huergo, de Clarín Rural, mencionó algo como: “Si ponemos gasoil en el vaso de leche, claro que ocasionará intoxicaciones, y no por eso se prohibirá el combustible”.

   -Ese tipo de afirmación tienen varias facetas. Por un lado, muestra desconocimiento biológico, lo cual es entendible para quien no se dedica a esta rama de la ciencia. Pero, en boca de los voceros de las corporaciones, también muestra una intencionalidad lejana a la inocencia, con intenciones de desprestigiar una estrategia de análisis mundialmente aceptada. Entonces sí me parece una comparación poco seria, maliciosa e hipócrita. Es sabido, tanto en la comunidad científica como en el sector agropecuario, que la aspersión del herbicida afecta ecosistemas, operando directa o indirectamente sobre insectos y otras especies animales cuando se ponen en contacto con el herbicida. O sea que además de células vegetales, también afectan organismos compuestos por células animales. Nuestros experimentos alertan que tanto cóctel comercial como la droga pura en células animales generan alteraciones del desarrollo embrionario. Por lo tanto, el glifosato dentro de la célula embrionaria altera el funcionamiento celular, tal como sucede en las células vegetales de las malezas. Por otra parte, ya está probado que los herbicidas se trasladan por la acción del viento. Es una prueba de la realidad, incontrastable, el padecimiento de familias de campos linderos y de barrios cercanos a las fumigaciones. Por lo tanto el glifosato puede atravesar barreras respiratorias y/o placentarias y entrar a las células embrionarias, incluso existen avances científicos en esa dirección, como también existen registros de glifosato y de sus posibles metabolitos presentes en mujeres embarazadas. Esto podría correlacionarse con potenciales efectos malformativos. Por lo tanto, desentrañar si el glifosato puro inyectado tiene efectos sobre el comportamiento de células embrionarias animales durante el desarrollo era ineludible en una estrategia experimental correcta, e insisto que utilicé una estrategia de análisis clásica de la  investigación científica.

 Gobierno, presiones y necesidad de estudios

   -Dado su trabajo en el Ministerio de Defensa, vincularon su investigación a una operación del Gobierno contra las entidades patronales del campo.

   -Ninguna persona seria podría pensar esa posibilidad. Por un lado, nadie con 30 años de trabajo académico pondría en riesgo esa trayectoria. Por otro, es un hecho de la realidad, el Gobierno no pidió, no creo que quiera y ni pueda prohibir el glifosato. Algunos medios inventaron esa conspiración, una jugada de mala leche. De hecho he padecido algunas presiones desde el riñón del oficialismo. Así que nadie puede decirme que es una operación del Gobierno. Es necesario reflexionar sobre el significado de esta reacción que cubre una gama de actores: cámaras empresariales, corporaciones con largas historias de experiencia en ponerse sus propias regulaciones sin pudor y apelar a los métodos que sean necesarios para mantener el silencio en cuestiones de su renta, pero también la intemperancia de funcionarios, más que nada asustados, por las consecuencias.

   -¿Qué funcionarios?

   -Prefiero, por ahora, no dar sus nombres ni ingresar en el juego de las internas.

   -Además de los funcionarios que impulsaron, y sostienen los agronegocios -sobre todo en la Secretaría Agricultura-, existen altos funcionarios ligados al sector de las biotecnológicas, y que impulsan los agrocombustibles, una segunda sojización.

   -No voy a dar nombres. Pero en vez de la confrontación o la presión habría que profundizar los resultados, conformar equipos interdisciplinarios. La reacción más razonable, la más científica, la más humana hubiera sido esa, sobre todo si hay una señal de alerta sobre una cuestión relacionada con la salud humana. Después de todo, una denuncia de Córdoba impulsó la creación de una comisión para el estudio del problema. Con ese antecedente, la reacción lógica hubiera sido profundizar las investigaciones, estudiar la diferencia entre biodegradabilidad y descomposición, las diferentes vías de penetración, revisar la normativa de uso y controlar los efectos sobre la salud humana de manera sistemática. Pero si se privilegian los negocios, no avanzarán con nuevos estudios.

 Las corporaciones y la ciencia

  -Se intentó deslegitimar su investigación diciendo que la UBA y el Conicet no sabían de su trabajo.

   -La UBA y el Conicet son organismos de gestión, no tienen por qué conocer todo lo que hago yo o lo que hacen todos sus investigadores. Está dentro de nuestras facultades definir las líneas de trabajo, investigar y dar a conocer resultados. Es la lógica de la investigación. Por eso yo no tengo que pedir autorización para iniciar una idea o un tema nuevo y ellos no tienen por qué conocerlo por que la ciencia no funciona con organismos fiscalizadores de los temas que elegimos. Los reportamos en los informes periódicos que presentamos al organismo de gestión correspondiente en el momento correspondiente. Además estos estudios son compatibles y de la misma naturaleza de los que regularmente realizamos en el laboratorio. Forma parte de la libertad académica, nos movemos por hipótesis, preguntas y  desarrollamos investigaciones. También se dijo que el Conicet, como institución, no suscribió a mi investigación. Y es verdad, porque no se lo pedí y no tiene por qué suscribir en el marco de una idea nueva dentro de la amplitud de un proyecto. Es lo que sucede en centenares de investigaciones que se realizan. Que quede claro, el Conicet no tiene responsabilidad sobre mis decisiones. Es una decisión personal, como corresponde, no institucional. Y está dentro de mis facultades. Tampoco se requiere autorización institucional para desarrollar investigaciones, aunque sabemos que algunas son más resistidas que otras.

   -Son públicos los convenios entre Conicet y la minera Barrick Gold, y también con Monsanto, por el cual hasta contaban con un premio de investigación conjunto (“Animarse a Emprender”). ¿Las investigaciones que pudieran ser críticas con esos sectores son menos bienvenidas que otras?

   -(Sonríe) Prefiero no responder.

   -¿Usted podría investigar para Monsanto?

   -Desde ya. El Conicet y la UBA lo permiten. Es más, muchos científicos trabajan desde hace años para empresas de biotecnología bajo la figura de asesor-consultor, por la cual el Conicet permite hasta doce horas semanales que sus investigadores provean servicios de del sector público o privado. Y eso no alarma a nadie.

   -Se acusa a su investigación de no estar validada en una publicación científica.

   -Es una chicana barata, de cuarta, que sólo muestra el temor de las empresas. En el mundo científico es sabido que la validación de un trabajo no se da por su publicación en una revista del sector. Es más, los científicos somos testigos de errores e incluso fraudes que se publican en revistas especializadas. Muchas veces se publica algo y luego se demuestra que es erróneo. Ha pasado y muchas veces. También se da que hay conflictos entre autores y las revistas publican las dos posturas en el mismo número. Y, por otro lado, muchas veces hay investigaciones que no se publican no porque sean malas, sino porque a la revista no le interesa, sea por línea editorial o intereses en juego. Un ejemplo personal: en 1984 descubrimos genes muy importantes para el desarrollo embrionario, genes Hox. Publiqué dos papers en Cell,  una de las mejores revistas del mundo, y había quienes creían y quienes no. Tuvieron que pasar años para que la comunidad científica lo validara. También es de suponer que las corporaciones tienen capacidad económica para comprar las empresas editoriales y definir qué se publica y qué no, como alguna vez  sucedió con una edición de The Ecologist. Por eso algunos sectores progresistas de la ciencia internacional promueven la publicación electrónica para que los resultados sean sometidos a la verificación por otros grupos independizándose de las revistas que cada vez más, están cruzadas por conflictos de interés con la industria privada y cada vez mas concentradas y por lo tanto vulnerables a las presiones.

   -La ciencia hoy pareciera ocupar el rol de legitimadora de la verdad, aun sin ser neutral y siendo ámbito de interese encontrados.

   -Un gran sector de la corporación científica sostiene ese estatus, pero es algo ficticio. Por ejemplo, es bien conocido que las revistas científicas no son neutrales y que se noten sesgos ideológicos que señalan las tendencias y relatos de cada época. Estos rasgos muestran la absoluta falacia de la ciencia neutral y el carácter reduccionista del relato actual. Hay temas, como es caso de las células madres o de la clonación terapéutica, que se publican en las mejores revistas con dos o tres casos clínicos, como sucedió hace muy poco en Nature, y nadie se desgarra las vestiduras mientras la investigación mejore los subsidios de los investigadores y las corporaciones den su bendición desde los centros de poder. No es secreto que la connivencia de las agencias de promoción, que financian, con los grandes intereses corporativos, que han desplazado a la comunidad científica de la decisión de qué investigar. La ciencia, el saber, debiera ser conflictivo, en debate, incierto y hasta contradictorio. Pero si ese debate se acota porque la ciencia se subordina a los intereses económicos, como está sucediendo ahora, lo primero que se perjudica es la posibilidad de conocer lo más cercano a la verdad, no la verdad, sólo lo más cercano.

  -El Laboratorio de Embriología es dependiente del Conicet. ¿Su trabajo tiene que ser validado por Conicet?

   -Que por favor quede claro, ni el Conicet ni un comité editorial validan investigaciones, lo que hacen es evaluar la evidencia que uno presenta y juzgan la solidez desde la presentación No tienen forma de verificar los resultados en forma práctica. La única certeza de una validación se da en que otros investigadores puedan repetir de forma sistemática, y hasta perfeccionada, los resultados de la investigación realizada.

   -¿Cuándo va a compartir su trabajo para ponerlo a discusión de la comunidad científica?

   -En breve. Debo terminar algunos ensayos y estará listo. Lo que más quiero es pasárselo a colegas, investigadores que repliquen el trabajo. De hecho ya lo he compartido con pares del país y del exterior. Y ninguno de ellos se alarmó porque no ha sido publicado aún. También debe quedar claro que no cualquiera puede replicar estos modelos de estudios y técnicas específicas. Desde ya que debieran ser estudios independientes, no los provistos por las corporaciones o espacios del Estado a su servicio, como la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos.

   -¿Monsanto podría replicarlos?

   -Si contrata investigadores idóneos, sí. Deben ser especialistas en embriología molecular. No tengo dudas que lo hará y todos sabemos a qué resultados llegarán.

   -¿Cómo continuará la investigación?

   -Ya confirmamos las malformaciones. Ahora estamos avanzando en conocer cuál es el mecanismo de acción, es un paso más. Como es un trabajo científico, continuaré con el grado de libertad académica que dispongo, tratando de ver cuáles son las causas mecanística y moleculares de las observaciones hechas para publicar los resultados. Aparte del anfibio, que nos sirve de modelo, extenderemos los experimentos a otros modelos de desarrollo embriológico, como aves.

   -¿Puede suceder que, con estas nuevas pruebas, los resultados difundidos -de malformaciones- no se repitan?

   -No hay forma. Porque fueron experimentos controlados, en los que fuimos rigurosos. Y, además, porque ya hay evidencia científica que va en ese sentido. Por eso, insisto, no descubrimos nada nuevo. Yo llegué a un resultado y creo en él. Si la comunidad científica llega a otra conclusión, bienvenido sea. El centro del problema no debiera ser esta investigación. Sería querer tapar el sol con la mano. Yo sólo aporté un punto más a la discusión. Pero hay sectores que quieren cerrarla, ni siquiera por convencimiento ideológico, sólo por conveniencia económica.

   -¿Cree que hay que prohibir el glifosato?

   -En mi trabajo yo no planteo eso. Y no es de mi competencia proponer una medida de ese tipo. No tengo funciones de homologación, control, certificación. Lo único que afirmo, respaldado en 30 años de estudio en la regulación genética embrionaria, es que este producto genera alteraciones en el desarrollo, estoy seguro de eso.

   -Sus resultados no se corresponden con la clasificación del Senasa o las recomendaciones de la Secretaría de Agricultura.

   -Es un claro problema de ellos, que lo clasifican como de baja toxicidad. Todo lo contrario a lo que afirman estudios diversos, que confirman la alteración de mecanismos celulares y, sobre todo, lo que padecen familias de una decena de provincias. Es de locos pensar que no pasa nada.

 

Transgénicos, genética y política

«Transgénicos, genética y política» (10/08/2013)

Bloque 1

Bloque 2

Bloque 3

Genética y política

Por Andrés Carrasco

 

En Junio cientos de investigadores (Rieltveld et al, 2013) publicaron en Science, como parte del proyecto de epidemiología genética Consorcio Genético de la Asociación de Ciencias Sociales (SSGAC), que el 98% del total de la variación en el nivel de instrucción se explica por factores distintos a la genética de las personas. La primera pregunta que surge es ¿por qué los más de doscientos autores del trabajo decidieron destacar el 2% y enterrar el 98%? Es que la revista Science, publica conclusiones de ese tipo porque el sentido de ciencia de la biología humana está en las garras de las fuerzas políticas ocultas. Estas fuerzas son lo suficientemente potente como para activar (este y otros) tergiversados estudios genéticos burlando el potencial de la revisión por pares de la comunidad.

Pero hay más. ¿cuál es el porque de la financiación del gobierno EE.UU en proyectos excesivamente deterministas genéticos? La respuesta es ideológica y esta en la reflexión de Richard Lewontin: “The notion that the lower classes are biologically inferior to the upper classes……..is meant to legitimate the structures of inequality in our society by putting a biological gloss on them” («La idea de que las clases bajas son biológicamente inferiores a las clases altas …pretende legitimar las estructuras de desigualdad en nuestra sociedad, poniendo un lustre biológico en ellas»)

Y la Banda sigue tocando. En 2013 una publicación de 68 autores en la revista PLoS ONE titulada “The Molecular Genetic Architecture of Self Employment” (La Arquitectura de la Genetica Molecular del empleo por cuenta propia”) (van der Loos et al, 2013] pretende trazar una relación entre la genética y la conducta humana en el plano de lo económico. Mientras que el Instituto Nacional de Investigación del Genoma Humano de EEUU incentiva la investigación de predisposiciones genéticas sobre «comportamiento de cumplimiento” para el asesoramiento de expertos.

La industria del tabaco fue pionera en la genética del comportamiento. La idea de que la adicción al cigarrillo era un fenómeno genético (y no una característica de cigarrillos o tabaco) se originó con la industria del tabaco. El objetivo consistente detrás de la promoción de la genética, según un memorando escrito por Fred R. Panzer, Vicepresidente de Relaciones Públicas del Instituto del Tabaco, fue cambiar el foco de atención «del producto a un tipo de persona». La industria del tabaco puso en accion esta estrategia cuando altos ejecutivos de tabaco se reunieron en 1988 con el genetista y Premio Nobel Sydney Brenner, un mes antes de la creación de la Organización del Genoma Humano (HUGO) (Wallace 2009) que promovió y superviso el Proyecto de Secuenciación del Genoma Humano.

Otra razón para sospechar que el impulso constante a la investigación genética es parte de un programa político y no científico es que el dinero no ha dejado de fluir a pesar de las contradicciones y pruebas en contra de las predicciones optimistas. Así lo muestra la conclusión de que «no se han identificado los principales alelos de susceptibilidad (variantes genéticas) para la mayoría de las enfermedades comunes.» (Hall, Mathews y Morley, 2010).

Un ejemplo muy actual, gracias a la monumental Angelina Jolie, es la base genética del cáncer de mama. Las existencia de mutaciones del gen BRCA1 en el cáncer de mama son de alguna manera una excepción. Pero es una excepción que confirma la regla. Si bien el BRCA1 es conocido porque constituye un ejemplo casi único de una predisposición genética importante a una enfermedad común, está sin embargo, sobreestimado, ya que mas del 90% de todos los casos de cáncer de mama no están relacionados con él (Gage et al, 2012). Otras excepciones como la fibrosis quística y la enfermedad de Huntington también son raros trastornos para los cuales existe una clara evidencia de una causa genética simple.

Pero volvamos al punto central. Para condiciones de salud física y mental comunes como las enfermedades cardíacas, el cáncer, el autismo y la esquizofrenia, entre muchas otras, la situación es muy diferente. La evidencia epidemiológica y genética sugiere que el riesgo genético es a lo sumo un componente contributivo menor. Y si hablamos de rasgos de comportamiento y aspectos socio-económicos los datos genéticos positivos son inconsistentes y manipulados subjetivamente y sobrevendidos por la literatura científica.

Es un error atribuir la responsabilidad exclusivamente de sus conclusiones, a los autores de los artículos como Rietveld et al. Igualmente culpable es el sistema operativo en el que estos investigadores se encuentran. La revista Science y sus editores y revisores, son cómplices de la publicación de conclusiones erróneas o altamente especulativas forzando las conclusiones. Los organismos de financiación son también cómplices en la concesión de fondos públicos para proyectos especulativos de “caza de genes utiles” en detrimento de cuestiones urgentes de salud pública. Podríamos decir que todo esto deja ver un fracaso de todo el sistema de producción de sentido para el conocimiento científico.

Es necesario entender que la mayor parte de la ciencia fue y es, un proyecto de arriba hacia abajo. Un proyecto de poder. Aunque en los científicos persistan la romántica idea de que la ciencia es un proceso libre, una cada vez más desembozada evidencia de complicidad que no quiere ver que la construcción tecnocientífica, es un producto capitalista al servicio del poder. Y que sólo una pequeña proporción de la investigación en biología –y otras disciplinas- se hace por fuera de los cánones impuestos por las instituciones. Los investigadores resignando su pensamiento crítico aceptan someterse y tienden a diseñar proyectos de acuerdo a las prioridades de los programas de financiación, las universidades organizan sus orientaciones por la misma razón, y cada experimento termina siendo cuidadosamente diseñado pensando en el próximo subsidio de investigación. Las consecuencias de esta dinámica es que los científicos resignan su autonomía, se convierten en técnicos del sistema de producción de conocimiento y por el “síndrome de Estocolmo” celebran proveer el instrumento para que las poderosas fuerzas políticas y/empresariales establezcan subrepticiamente la agenda de la ciencia. Este modelo conceptual no es privativo de la genética médica. Se extiende a las intervenciones tecnológicas que pretende el mejoramiento genético de organismos vivos, de las soluciones de la geoingeniería para el cambio climático, de la nanotecnología o estudios neurocognitivos de la conducta, entre otras.

Lo cierto es que la genética forzadamente mendeliana (previsible y determinista), ha sido concebida y por lo tanto utilizada para deformar nuestra comprensión de la naturaleza como punto de partida de una construcción ideológica donde el dinero público no compra ciencia para el «progreso», sino para el dominio intelectual de la investigación por un proyecto totalmente malévolo, concebido fuera de la ciencia. Este proyecto fue diseñado para asegurar la parálisis política y la consolidación del poder económico a través de la consolidación de las agendas científicas.

Así pues, dentro de las disciplinas de medicina, salud pública, ciencias sociales, y ahora la economía, opera un marco de investigación que pretende localizar las causas genéticas de la conducta humana. La aspiración de la sociobiologia y la pretensión eugenésica de Craig Venter siguen su curso. La responsabilidad será de los genes y no las circunstancias de explotación, inclusión o marginalidad. Se trata de generar una versión oficial autorizada y científica de «culpar a la víctima». Se trata, además, de una clara decisión del sistema-mundo capitalista de obturar la reflexión crítica con “evidencias científicas certeras” que lesionan la verdad para poner todo el sistema de producción de conocimiento, dentro de los países centrales y sobre todo en los periféricos, al servicio de la lógica del consumo biologizando la política, la economía, la cultura y la conducta humana. Es la injerencia de una tecnociencia manufacturada para intervenir en el territorio de los cuerpos y de la propia condición humana con una maquinaria decisional que reemplace lo natural y transforme todas las actividades humanas en medibles, predecible, y manipulables. Arrastra la vieja ilusión del más feroz de lo neoliberalismo capitalista.

En la Argentina seguimos al pie de la letra las ideas, tensiones y argumentos que sostienen la “ciencia del poder” político – económico dominante. La confusión, ingenuidad, y no sabemos si la ignorancia y mediocridad son quizás, además de la complicidad factores que solo el tiempo explicar cuando otras generaciones, en una recuperación de la reflexión crítica y el debate, relacionen tecnociencia con neocolonialismo.

En la Argentina

El 31 de mayo en una nota de opinión, que no evade la actual necesidad de corifeos, Florencia Saintout, Decana de la Facultad de Periodismo y Comunicación social de UNLP hablo del “nuevo” sentido de la ciencia en la Argentina definiéndolo como el reencuentro con proyecto y una pasión. Dice la autora…..”y digo pasión porque la ciencia en Occidente surge de la mano de una idea convencida, de una misión: la de oponerse al poder. A una doxa, para construir una verdad que permita el alumbramiento de un mundo mejor, que algunos llamarían progreso; otros desarrollo. Y a la vez la ciencia surge apostando a la construcción de otro poder, el de transformar: decir que no, imaginar lo imposible. También por eso el estatuto de la ciencia moderna apareció ligado a la humanidad”

Consideramos esta descripción sobre el origen y sentido de la ciencia moderna, por lo menos ingenua, y como hay toneladas de papel escrito sobre el tema, me exime de discutir el rol que cumplieron las disciplinas, las hipótesis y los desarrollos de la ciencia en la construcción de la modernidad europea, el colonialismo, el racismo y el desarrollo del capitalismo como sistema de explotación y exclusión global.

Sin embargo, aunque uno creyera en el mito fundante científica moderna la esperanza de un mundo mejor (algunos lo creyeron y fueron funcionales, otros como Mary Shelley Goethe y la literatura del siglo XX lo denunciaron con su consecuente, descalificación), aun así es tentador comparar, la mirada de Saintout con las tendencias y el debate existente en el mundo, y la simplista, pero no ingenua, idea de sentido de la ciencia que en la Argentina se está ofertando al sentido común de la sociedad más cercano al desarrollo de una ciencia del poder y no de oposición al poder.

Ciencia en la Argentina como subproducto dependiente, que no tiene en su lógica la intención de transformar la sociedad a través de la revisión crítica, solo la somete a escaparates mediáticos de divulgación, salvacionistas y falsamente participativos. No está pensada para decir que no, sino para decir que sí; al poder de Monsanto, de la Barrick Gold, de Chevron, del Instituto Max Planck y de toda construcción que le permita creer que está participando del mundo “civilizado” no importa a qué precio. Una ciencia que el único imposible que imagina, es la posibilidad de satisfacer demandas globales “proveyendo el instrumento para que las poderosas fuerzas políticas y/empresariales establezcan subrepticiamente la agenda de la tecnociencia”.

Lamentamos que no se pueda discutir estos asuntos, en la Argentina. Lamentamos lo estrecho y mediocre del discurso público. Lamentamos la ausencia, no inocente de debate en serio, como el que tuvo en su momento Sadosky, Rolando García, Varsavsky y otros, hoy impúdicamente apropiado por aquellos que en realidad piensan todo lo contrario. Esta ciencia está lejos de contribuir a la liberación nacional y de los procesos libertarios emancipadores. Es la tragedia convertida en farsa travestida de una dirigencia equivocada en la percepción del mundo que le toco en suerte transitar. Una dirigencia que tiene miedo a la intemperie de la lucha emancipadora y hace como el tero grita a la izquierda y pone el huevo a la derecha. Una dirigencia anémica que no registra que ciencia es solo tal, si piensa más en la felicidad de la gente que en la Bolsa de Valores.

Perón decía en 1972, En el espejismo de la tecnología: “Lo peor es que, debido a la existencia de poderosos intereses creados o por la falsa creencia generalizada de que los recursos naturales vitales para el hombre son inagotables, este estado de cosas tiende a agravarse, mientras un fantasma – el hombre- recorre el mundo devorando 55 millones de vidas humildes cada 20 meses, afectando hasta países que ayer fueron graneros del mundo y amenazando expandirse de modo fulmíneo en las próximas décadas. En los centros de más alta tecnología se anuncia entre otras maravillas, que pronto la ropa se cortará con rayos láser y que las amas de casa harán compras por televisión y las pagarán mediante sistemas electrónicos. La separación dentro de la humanidad se está agudizando de modo tan visible que perece que estuviera constituida por más de una especie. El ser humano cegado por el espejismo de la tecnología, ha olvidado las verdades que están en la base de su existencia. Y así, mientras llega a la luna gracias a la cibernética, la nueva metalurgia, combustibles poderosos, la electrónica y una serie de conocimientos teóricos fabulosos, mata el oxígeno que respira el agua que bebe, y el suelo que le da de comer y eleva la temperatura permanente del medio ambiente sin medir sus consecuencias biológicas. Ya en el colmo de su insensatez, mata el mal que podía servirle de última base de sustentación”.
   Sin embargo, a pesar del diario aluvión de titulares deterministas genéticos y tecnológicos con promesas orwellianas, nuestro destino no está escrito en nuestro ADN ni el desarrollo es subirse a la globalización. Hay suficientes razones de peso para eliminar los subsidios a la comida basura, los pesticidas de los alimentos y el agua, las toxinas del lugar de trabajo, y las injusticias sociales y económicas de la sociedad. La ciencia debería comprometerse y con ello obtener verdadera autonomía para servir a la felicidad y no a perfeccionar los mecanismos de dominación del capitalismo.

Damian BIL

DAMIÁN BIL

 

Doctor en Historia, Investigador de CONICET, responsable del Grupo de Investigación de Historia Económica del CEICS y autor deDescalificados. Proceso de trabajo y clase obrera en la rama gráfica (1890-1940)

 

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¿Por qué se endeuda la Argentina?

La deuda como punto de partida. Debatimos con el historiador Damián Bil,  investigador del CONICET e integrante del Centro de Estudios e Investigaciones en Ciencias Sociales (CEICS) sobre la «deuda» como eje articulador del capitalismo en la Argentina. «La deuda no es el problema» plantea el in vitado a modo de polémica. También afirma de manera provocadora que «la deuda es lícita y legítima», y que la «Argentina estafó a sus acreedores».

Entrevista radial (14.05.2016)



CIFRA DE LA DEUDA 2013

CIFRA DE LA DEUDA 2013

Facundo Gutiérrez Galeno

AL DORSO | 22 de Septiembre de 2012

Para castigo de la desobediencia y escarmiento de la libertad, la tradición nacional  perpetúa una cultura del presupuesto que humilla a la nación,  enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo.

Como un oxímoron permanente y perpetuo,  la política de desendeudamiento llevada a cabo por el Gobierno nacional trae un fuerte endeudamiento y pagos para el 2013. Así surge de actual proyecto de Ley de Presupuesto remitido por el Poder Ejecutivo al Congreso Nacional.  A continuación detallamos las principales cifras que arroja el proyecto. El objeto del presente trabajo  es brindar información adecuada referida a deuda pública para poder realizar los análisis que cada lector estime pertinente. Pedimos disculpas por la recurrencia numérica y las cifras macro sublimes.

El proyecto establece para el año entrante una estimación de recursos corrientes y capital de 629.216 millones de pesos, un crecimiento del 24,3% respecto de 2012.  A ello se suma las fuentes de financieras del orden de los  261.437 millones de pesos,   conformado por dos ítem a saber: a) $ 13.714 millones de “disminución de inversiones financieras”, b) “endeudamiento público” por $ 247.722 millones.

 

Endeudamiento público para 2013

El nivel de endeudamiento para el 2013 es significativo.  El Gobierno Nacional calcula tomar deuda por $ 247.722 millones (48.572 millones de dólares a un tipo de cambio estimado en $ 5,10 pesos por dólar).  Cinco  veces más lo destinado a educación y nueve más lo asignado a salud. La falsa retórica del desendeudamiento queda aniquilada por las propias proyecciones del Ejecutivo.

En 2013 el stock de deuda pública crecería 12.091 millones de dólares, producto de la toma de nueva deuda por 48.572 millones de dólares ($ 247.722 millones) menos el pago de amortizaciones por U$S 36.481 millones, esto sin considerar las capitalizaciones de intereses impagos y otras cifras.

El endeudamiento proyectado para el año entrante (en pesos) es un 8 % mayor al proyectado en 2012, y un  63 % mayor al 2011. Si se lo considera en dólares las cifras son las siguientes: U$S 36.841 millones en 2011, U$S 51.806 millones en 2012, y para el 2013 U$S 48.572 millones. No existen variaciones significativas entre 2012 y 2013, sin embargo el crecimiento ha sido paulatino si se lo compara con años anteriores.

De todas formas las sumas comprometidas son de extrema gravedad social si se considera que el endeudamiento público proyectado para el año que viene representa 27 %  del total de gastos, sumando las aplicaciones financieras. El endeudamiento público previsto para el 2013 se explica por la colocación de títulos públicos que se utilizarán para cancelación de servicios de la deuda, préstamos de organismos internacionales de crédito como el Banco Interamericano de Desarrollo, Banco Mundial (BIRF) y  Comunidad Andina de Fomento, anticipos del Banco Central y crédito del Banco de la Nación Argentina.-

Pagos de deuda en 2013

Los pagos de deuda pública (en pesos) para el año que viene serán de $ 241.361 millones,  lo que representa un crecimiento del 12 % respecto de 2012, y 40 % de 2011. Ese dinero se imputará al pago (“aplicaciones financieras”) de amortización de la deuda pública por $ 186.056 millones (US$ 36.481 millones),   y pagos de servicios de deuda – intereses- por  $ 55.305 millones (U$S 10.844 millones).  

 

pagodeudapublicaFUENTE: Proyecto Presupuesto 2013. Poder Ejecutivo Nacional 15/09/2012

La amortización de capital de la deuda pública se llevará $ 186.056  millones, cuando en 2012 fue de $ 176.366 millones, representando un incremento de 5, 4% con respecto a 2012, y de 67%  a lo estipulado en 2011.  Los rubros en el pago de capital de deuda son: títulos públicos, Boden, Bonar, Bocones, devolución de préstamos de organismos internacionales como el BID, BIRF (Banco Mundial), operaciones financieras vinculadas al Programa Federal de Desendeudamiento, devolución de anticipos del Banco Central y devolución de préstamos del Banco de la Nación Argentina.  

Los pagos de intereses crecerán en un 23 %, representando el 8 % de lo presupuestado para gastos sin contabilizar las aplicaciones financieras. Se destina al pago de intereses $ 55.305 millones.  El porcentaje del mismo está a tono con los aumentos en otros rubros (salud, educación, trabajo, ciencia, etc).

El 77 % de los intereses a vencer son con el propio Estado y serán refinanciados según lo dispuesto en el proyecto legislativo. Exceptuando esto último, los principales vencimientos están asociados a los vencimientos de intereses que devenga el Cupón ligado al crecimiento del PBI, Bonar VII en septiembre (2013) y Bonar 15 en marzo, junio, septiembre y diciembre.   

El pago de intereses por  U$S 10.844 millones durante el año que viene implica un promedio de 29 millones de dólares por día,  y 1,2 millones de dólares que caen por hora. Las proyecciones de pagos de deuda pública prevista para los próximos tres años son: $ 241.361 millones en 2013, $ 293.537 millones para el 2014, y $ 345.442 millones para el 2015.    

La deuda pesa más que educación y salud

El proyecto legislativo establece fondos por $ 47.780 millones de pesos para educación. 5 veces menos que lo destinado a deuda. El presupuesto educativo tuvo un incremento de 24% respecto de 2012, representando el 5,36 del presupuesto nacional considerando las aplicaciones financieras.

Salud tuvo un incremento del 40 %,  imputándose de gasto $ 24.983 millones. 9 veces menos de lo asignado a deuda, y el 2, 8% del total presupuestado. A “vivienda y urbanismo” le corresponde una partida de $ 5.873 millones de pesos, 41 veces menos de lo destinado a deuda.  

Los pagos de deuda pública representan el 27 % del presupuesto nacional contabilizando las aplicaciones financieras, siendo el segundo rubro que más gastos se lleva detrás de “Seguridad Social” con el 32,76%.

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FUENTE: Proyecto Presupuesto 2013. Poder Ejecutivo Nacional 15/09/2012

(*) En el cuadro se incorpora los gastos en concepto de “aplicaciones financieras”

Fondo de Desendeudamiento y “operaciones de crédito adicionales”

El Fondo de Desendeudamiento creado por Decreto 298 del año 2010 conlleva un incremento del 40 % respecto al 2012. Se renueva la utilización de las “reservas de libre disponibilidad” del Banco Central por el monto de 7.967 millones de dólares para pagar servicios de deuda pública.

Pero lo más curioso y preocupante de lo estimado en el Presupuesto 2013 es lo estipulado en el Art. 36. Allí se faculta al Poder Ejecutivo Nacional a través del Ministerio de Economía y Finanzas Públicas, a realizar “operaciones de crédito público adicionales” por una suma de U$S 34.341 millones. El año pasado el Gobierno autorizó U$S 9178. El incremento ronda el 274 %.

La cifra es realmente impactante porque la administración estima endeudarse por casi U$S 48.000 millones en 2013, pero habilita al Ejecutivo en forma adicional a tomar créditos por otros U$S 34.341 millones. Es decir, se autoriza al Gobierno a endeudarse  por más de U$S 82.000 millones entre créditos “ordinarios” y “adicionales” para el año entrante.

Algunos de los créditos adicionales que se detallan en la planilla Anexa al presupuesto son: ejecución de proyectos ferroviarios; obras de generación, distribución y transporte de energía; obras de gas y de infraestructura hídrica; obras de saneamiento y limpieza de la Cuenca Matanza-Riachuelo, Obras en AYSA; prolongación de vida de la Central Atómica Embalse, Nueva Central Nuclear – CAREM – Atucha II; proyectos energéticos en el marco del Acuerdo Bilateral con la República Popular de China; obras en Yaciretá; Central a Carbón Río Turbio, entre otros.

Asimismo, el proyecto de presupuesto 2013 autoriza al Poder Ejecutivo en su Art. 43  a otorgar avales, fianzas o garantías, “a efectos de garantizar las obligaciones destinadas al financiamiento de infraestructura y/o equipamiento” para ENARSA, Nucleoeléctrica Argentina SA, Banco Nación, ACUMAR, CAMMESA, Administración de infraestructura ferroviaria SE, YCRT, Dirección General de Fabricaciones Militares, ARSAT y AYSA; todo ello por la suma de U$S 33.585 millones de dólares.

Es importante tener presente estos dos últimos ítems (“operaciones de crédito adicionales” y “avales”), ya que si tomamos la Ley de Presupuesto para 2012, observamos que se estipulaba para el año en curso el pago de deuda  de $ 221.000 millones, habilitándose operaciones de crédito adicionales por unos 40.000 millones más. Al elaborar el proyecto de presupuesto para 2013 se detalla que el endeudamiento público para el 2012 será de 262.000 millones. Es decir, que el Gobierno  utilizó las “operaciones de crédito adicionales”.

Es altamente preocupante lo que se habilita al Gobierno nacional, $ 247.722 millones de endeudamiento ordinario, más los $ 175.139 millones (U$S 34.341 millones) de “operaciones de crédito adicionales”, y los $ 171.283 millones ( U$S 33.585) para avales del Estado.

La deuda sigue creciendo, y se llevará el crecimiento más alto en gastos para el 2012

En términos generales el presupuesto 2013  sólo elevó sus gastos  acorde a la inflación real de mercado. A valores reales no existe aumento considerable de gastos, excepto lo observado en deuda pública, principalmente en las denominadas “operaciones de crédito adicionales”. No sólo ello, sino que la deuda pública de la Nación sigue consumiendo gran parte de los gastos formulados. Lo destinado a servicios  ha crecido en términos nominales. Los pagos de deuda crecerán, siendo el rubro de mayor aumento en el presupuesto, representando el 27 % de todo el presupuesto nacional considerado las aplicaciones financieras, solo detrás de “seguridad social” con el 32%.

El gobierno una vez más piensa endeudarse por más de US$ 48.000 millones para destinar ese crédito al pago de su deuda pública. Sea intra-sector público, o pago a acreedores privados, la cadena de sumisión y dependencia sigue reluciendo su fortaleza y brillo.  El sometimiento continúa  disfrazado de una jerga populista, conciliadora y  progresista. La obsecuencia con el capital concentrado “humilla a la nación, enseña a los hijos a morir y contagia la peste al miedo”.