La década malabaratada

Javier Llorens 13.07.2013.
El desperdicio de la mayor oportunidad histórica que tuvo Argentina a lo largo de un siglo. Entre el 2002 y 2012 se produjo una extraordinaria revalorización de los bienes primarios y alimentos que exporta Argentina, como nunca antes en su historia, invirtiendo la situación previa y echando por tierra la hipótesis Presbich – Singer. Producto por un lado del proceso de agotamiento de los recursos naturales, y por el otro lado de la irrupción del consumo asiático, donde residen dos tercios de la humanidad.

 

La década malabaratada

Javier Llorens (13.07.2013)

El economista Raúl Prebisch en paralelo con Hans Singer, dieron origen a una extensa literatura económica referida a la tendencia secular al deterioro de los términos de intercambio, entre materias primas y alimentos por un lado, y bienes industrializados por el otro. Y dada la especialización de los países en desarrollo en la producción de materias primas y alimentos, la tendencia al deterioro de los precios de estos productos, llevaría al deterioro de los términos de intercambio de estos países, explicando así las arduas dificultades que tienen para lograr su desarrollo.

Pero no obstante entre el 2002 y 2012 se produjo una extraordinaria revalorización de los bienes primarios y alimentos que exporta Argentina, como nunca antes en su historia, invirtiendo la situación previa y echando por tierra la hipótesis Presbich – Singer. Producto por un lado del proceso de agotamiento de los recursos naturales, y por el otro lado de la irrupción del consumo asiático, donde residen dos tercios de la humanidad.

Como se puede ver en el gráfico adjunto, los precios los bienes que exporta Argentina según el INDEC, pasaron de un índice 100 en último trimestre del 2001, a nada menos que 254 en el primer trimestre del 2013. Tras un crecimiento casi vertical a lo largo de la década 2003 -2012, después de haber transcurrido a lo largo de las décadas anteriores, con un índice que nunca supero los 125 puntos.

Por su parte los precios de importación, que en las década pasadas rondaban en niveles cercanos a 125, solo subieron en la reciente década a menos de 150. Deparando esto una mejora en los términos de intercambio de un índice 100 en el 2003, a casi 175 en la actualidad, después de haber transcurrido en las décadas pasadas a niveles inferiores a 100 y cercanos a 80. Pasó así a superar este índice a partir del 2008, al de los precios de importación por primera a vez a lo largo de décadas, conforme se visualiza en el gráfico.
Ello reportó un notable crecimiento de las exportaciones de Argentina entre el 2003 el 2012, hasta totalizar acumulativamente según el Banco Central u$s 537.301 millones. Mientras que las exportaciones treparon a u$s 386.173 millones en el mismo periodo, dejando un saldo en la balanza comercial de nada menos que u$s 151.129 millones, como nunca antes había sucedido en Argentina.

En el gráfico adjunto elaborado con los datos del INDEC (que difieren levemente de los del Banco Central, pero abarcan desde el 1992) se visualiza elocuentemente el milagro venido de afuera que favoreció inusitadamente a la década K, desde el 2003 al 2012, cotejándola con la década C de la convertibilidad, desde 1992 al 2001. Como primera apreciación se puede ver en el eje de la izquierda del mismo, que las exportaciones acumuladas representadas por las áreas sombradas, durante la década C trepan a u$s 216 mil millones, mientras que en la década K trepan a u$s 566 mil millones, o sea un aumento del 162 %.
Por su parte las importaciones acumuladas treparon en la década C a un monto similar a las exportaciones, u$s 216 mil millones, mientras que en la década K llegaron a u$s 419 mil
millones, o sea un aumento del 94 %. Esto deparó que en la década C el saldo entre las exportaciones e importaciones de mercadería fuera de solo u$s 41 millones, o sea cercano a cero. Mientras que en la década K trepó según el INDEC a u$s 148 mil millones, con un aumento de nada menos del 361.748 %.

En detalle, como se puede ver en el eje de la derecha, las exportaciones en la década C apenas superaron en algunos casos los u$s 25 mil millones anuales, con un promedio anual de 21,6 mil millones. Mientras que las importaciones también superaron en varios años los u$s 25 mil millones, con un promedio igual al de las exportaciones, u$s 21,6 millones. Deparando en consecuencia como se puede ver en las líneas respectivas, un saldo Exportaciones – Importaciones anual, que oscila entre negativo y positivo alrededor de cero, con un promedio de u$s 4 millones. Y un saldo Exportaciones – Importaciones acumulado permanentemente negativo. Que recién se va equilibrando por las agudas caídas de las importaciones que provocó la recesión soportada por Argentina entre 1999 al 2001, para arrojar así el ínfimo monto final de u$s 41 millones positivo.

En el año de transición 2002, las exportaciones comenzaron a entonarse y llegaron a u$s 25,6 mil millones. Mientras que las importaciones se redujeron a solo u$s 8,4 mil millones como consecuencia de la catástrofe de ese año. Razón por la que el saldo de la balanza de mercancías trepó a u$s 17,2 mil millones, como nunca antes en la historia argentina.
A partir de allí, como si se tratara de un país enteramente distinto, las exportaciones comenzaron a aumentar anualmente. En el año 2006 superaron los u$s 50 mil millones anuales, duplicando el nivel de la década anterior. Y en el 2011 treparon a u$s 75 mil millones anuales, triplicando dicho nivel. Arrojando en la década K un promedio de u$s 56,6 mil millones anuales, o sea un 162 % mayor que el promedio anual de la década anterior.

Por su parte las importaciones recién en el 2008 superaron los u$s 50 mil millones, y aun no han llegado al nivel de u$s 75 mil millones, pese al aumento de ellas que se evidencia en los
años 2011 y 2012, por efecto de las importaciones de combustibles y el abaratamiento del dólar. Esto deparó en consecuencia a lo largo de la década K, un saldo neto anual promedio de Exportaciones – Importaciones de u$s 14,8 mil millones, que se visualiza en el gráfico con la línea verde. Contra solo los u$s 4 millones promedio anual de la década anterior, reportando un aumento del 361 mil porciento. La acumulación de estos resultados positivos se visualiza en la línea azul que crece vertiginosamente y sin interrupciones a lo largo en la década K, hasta totalizar el saldo a favor de u$s 148 mil millones contabilizado por el INDEC.

Si al ex presidente Alfonsín le hubiese tocado este enorme milagro argentino, que benefició directamente al kirchnerismo desde que asumió el poder, como si los hados se hubiesen puesto totalmente de su parte, seguramente hubiese terminado exitosamente su mandato, y probablemente habría sido reelegido, como lo intento con su Tercer Movimiento Histórico. Y como asegura Cavallo, probablemente la convertibilidad aún se mantendría con todos sus enormes defectos. Y en consecuencia ni Menem ni De la Rúa serían dos ex mandatarios denostados e procesados judicialmente, sino dos exitosos ex mandatarios que todavía influirían notablemente en las cuestiones del poder.

1

¿Desarrollo industrial o fase de crecimiento?

Martín Schorr 06.07.2013.
«Existe una naturaleza acotada de la reindustrialización de la economía argentina en la posconvertibilidad con predominio de la matriz heredada del neoliberalismo» sostuvo el sociólogo Martín Schorr en Al Dorso

 

¿Desarrollo industrial o fase de crecimiento?

Al Dorso (06.07.2013)


Martín Schorr, crecimiento industrial sin desarrollo

Las buenas noticias sobre el crecimiento económico pueden ocultar el retraso, o la inexistencia, del desarrollo estructural.

Esto es particularmente cierto si se mira la industria en la Argentina, desde el fin de la convertibilidad hasta hoy, el tema y el período de tiempo en el que se especializa Martín Schorr, un sociólogo de origen que desde temprano se volcó al campo de la economía. «Trabajo analizando sectores industriales en una doble perspectiva: por un lado, en clave de economía política, es decir, sumando la perspectiva de los actores y el poder desigual a la mirada económica. Por otro lado, pensando las continuidades y rupturas con respecto a la década del 90», sintetiza.

Sus trabajos más recientes se publicarán el mes que viene en un libro, en el que estudia varios sectores industriales en particular (textil, cuero, automotor, bienes de capital), la inflación y el comercio exterior, y los cambios en el poder económico desde fines de los 90, en el que concluye que en el país «hubo crecimiento industrial pero no desarrollo».

«El crecimiento marca una contraposición con respecto a los 90, pero hay también elementos de continuidad. La fase de crecimiento no fue de desarrollo. El modelo de acumulación industrial de los 90 no sólo continuó, sino que se profundizó a pesar de ese crecimiento», dice. Cuenta, además, que el fomento a la industria tuvo desde el fin de la convertibilidad dos etapas: «Hasta 2007, la apuesta de fondo fue un tipo de cambio, sostener el dólar alto. Desde 2007, con la inflación, se implementaron instrumentos de protección, pero siempre siguiendo la coyuntura macroeconómica. Nunca hubo planificación industrial que prestara atención a las necesidades de cada sector», afirma.

3

La opaca y maliciosa propuesta a los buitres

Javier Llorens 11.05.2013.
El gobierno presentó sobre la hora la propuesta requerida por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, para cancelar la deuda con el fondo buitre NML, y otros acreedores privados. Luego brindó una conferencia de prensa a cargo del vicepresidente Boudou, el ministro Lorenzino, y el secretario Kicillof, reafirmando la postura asumida contra de los fondos buitres, aunque sin la esténtoreidad de antaño, como si algo sigiloso cocinara en sus entrañas.

 

La opaca y maliciosa propuesta a los buitres

Javier Llorens (11.05.2013)

Introducción

El gobierno presentó sobre la hora la propuesta requerida por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, para cancelar la deuda con el fondo buitre NML, y otros acreedores privados. Luego brindó una conferencia de prensa a cargo del vicepresidente Boudou, el ministro Lorenzino, y el secretario Kicillof, reafirmando la postura asumida contra de los fondos buitres, aunque sin la esténtoreidad de antaño, como si algo sigiloso cocinara en sus entrañas.

Lorenzino dijo que la oferta es “clara y contundente” y que no se hizo una oferta “para quedar bien con el mercado”. Y por su parte Boudou dijo que sus condiciones son «idénticas a la que se brindaron cuando se llevó adelante el canje de 2010» por lo que «no implica ninguna negociación y ninguna bajada de conceptos”. Y agregó que «tenemos muchas expectativas» sobre el fallo de la Corte de Apelaciones de Nueva York respecto la propuesta en cuestión.
Por su parte los boys del “Partido de la Deuda” artífices de ella, Daniel Marx, Pablo Guidotti, Miguel Kiguel, Federico Sturzenegger, etc, salieron rápidamente a apoyar la propuesta como si de antemano la conocieran en detalle. Afirmando el primero de ellos, “soy moderadamente optimista. Es una buena oferta y su valor de mercado subirá automáticamente si es aceptada”. Y otro tanto en forma parecida dijeron los restantes, por lo que la inquietud de quien conoce algo el paño de la deuda, no hizo otra cosa que profundizarse.

Un viejo proverbio dice que “si el sabio no aprueba es malo, pero si el necio aplaude es peor”. Suplantando “necio” por los demiurgos de la deuda, bien se puede aplicar ese dicho para este caso. Sin que uno en absoluto se crea sabio, por saber algo de matemática financiera, que en los tiempos modernos de la legalización del interés compuesto, se ha convertido en el instrumento del engaño y la usura.

El contenido ambiguo, impreciso, y torpe de la propuesta del gobierno

Dichos expertos financieros también suelen decir también que el diablo se esconde en los detalles. Aunque en realidad lo que se esconde en los detalles no es el diablo, sino el engaño que se quiere perpetrar. Siendo por ende indispensable conocer la propuesta del gobierno en detalle para poder opinar cabalmente de ella. La que no obstante fue escatimada por el ministerio de Economía, puesto que ni siquiera publicó su versión en inglés. Pero buscando un poco en los entresijos de la web apareció finalmente, y no precisamente para anunciar buenas nuevas, sino todo lo contrario. Se puede ubicar en:

http://www.shearman.com/files/upload/NML-Capital-v-Argentina-2013-3-29-Letter-from-Argentina-to-the-Court.pdf

La misma consta de 22 páginas con doble interlineado, con un texto sin ningún vuelo jurídico ni intelectual. Y lo primero que llama la atención es la total ausencia de premisas numéricas en base a las cuales se calculan las paridades del canje propuesto, que permitan evaluar sus lineamientos. E incluso calcularlas en relación a otros acreedores, dado que la propuesta consiste en realidad en solo dos ofertas, destinadas a dos demandantes específicos, NML Capital, y Varela, donde no se consignan los criterios con que se confeccionaron.
A ello se agregan imprecisiones en cuanto los datos fundamentales de dichos acreedores, como si se quisiera evitar su interrelación, que hay que ir extrayéndolos a lo largo del texto. Jugando así con las implicitaciones y lo tácito, muy propio de la actividad abogadil, por lo que seguramente para el cálculo de la oferta referida a los restantes demandantes, se les aplicará la regla del pari passu o igualdad entre los acreedores mediante analogías.

A poco de profundizar los números, se advierte que hay graves anomalías y supuestos errores, que hacen que en definitiva exista una notable mejora en la propuesta hecha a los fondos buitres, en relación con los canjes anteriores. Contradiciendo frontalmente la versión oficial dada por el vicepresidente Boudou, que no hay “ninguna bajada de conceptos” al respecto.
Además el análisis se efectuó solamente con los criterios de un especulador, que liquida inmediatamente sus bonos en el mercado a los precios actuales, que fueron deprimidos aun mas por los fallos de la justicia de Nueva York, que pusieron en riesgo de default técnico a Argentina. Pero en ningún lado se consigna el grave esfuerzo que representará para Argentina el cumplir con esa forma de pago, y tampoco los beneficios netos en vez de pérdidas, que obtendrán los acreedores si conservan los bonos hasta su maduración.

Lo cual evidentemente ha sido birlado por parte del gobierno, pese a debilitar torpemente la propuesta ante la justicia, para no poner de manifiesto que la quita del capital de la deuda es una patraña. Que se pone de manifiesto con los resultados finales positivos que en todos los casos obtendrían los demandantes, si conservan sus acreencias hasta su maduración, que están lejos de mostrar una quita de deuda.

En consecuencia se puede decir que la propuesta es un escrito cazurro, o sea “malicioso, reservado, y de pocas palabras”. Redactado con astucia, para que unos crean una cosa, y otros lean otra. Fiel a la repetida consigna del difunto Néstor Kirchner, “no miren lo que digo, sino lo que hago”.

Y en este caso el quehacer es bastante sencillo, dado que con los números dos más dos son cuatro, no tres ni cinco. Como se ve a continuación, al analizarse por un lado la propuesta cono bonos Discount formalizada al fondo Buitre NML, demandante de una deuda original de u$s 449 millones. Y la propuesta en base al bono Par dirigida al modesto demandante Varela por una deuda original de 10.000 dólares, comprados antes del default, el que empero también puede optar por los bonos Discount

DESCARGAR NOTA COMPLETA 

2

Inflación, oligopolio y ajuste salarial

Martín Schorr 30.03.2013.
as subas de precios de los últimos años no son un fenómeno excluyente de la economía argentina, sino que se enmarcan en un contexto mundial de significativo aumento de los commodities (alimentos, petróleo).

 

Inflación, oligopolio y ajuste salarial

Al Dorso (30.03.2013)


Inflación…

http://www.pagina12.com.ar/commons/imgs/go-gris.gif Por Pablo Manzanelli y Martín Schorr *

Las subas de precios de los últimos años no son un fenómeno excluyente de la economía argentina, sino que se enmarcan en un contexto mundial de significativo aumento de los commodities (alimentos, petróleo). Pero la influencia de las circunstancias internacionales en cada economía nacional actúa por intermedio de sus rasgos estructurales específicos. La industria argentina denota niveles sumamente elevados de concentración económica: 95 de las 169 ramas fabriles relevadas por el censo tienen estructuras de mercado altamente concentradas: las primeras ocho fábricas explican más del 50 por ciento de la producción. De allí que en 2010 apenas 100 firmas industriales explicaron el 41 por ciento del valor de producción sectorial. Esa gravitación fue del 35 por ciento en 2001 y del 27 por ciento en 1993.

¿Podría afirmarse que los oligopolios industriales han contribuido a la aceleración de los precios durante la posconvertibilidad? Este es el interrogante que motivó una reciente investigación del Area de Economía y Tecnología de Flacso.

Los resultados arrojaron que entre 2001 y 2010 los precios mayoristas de las industrias oligopólicas se incrementaron el 8 por ciento por encima del promedio industrial, mientras que las ramas fabriles con mayores niveles de competencia aumentaron sus precios el 10 por ciento por debajo de la media. De esta manera, se corroboró que el importante proceso de elevación de precios industriales en el período 2001-2010 fue conducido por las ramas altamente concentradas.

Ello se asocia, principalmente, al sustancial movimiento de excedentes en 2001-2003, dado que allí las ramas más concentradas aumentaron sus precios el 11 por ciento por encima del promedio industrial, mientras que los rubros fabriles con estructuras de mediana concentración lo hicieron el 13 por ciento por debajo y los de escasa concentración, el 19 por ciento. Por su parte, ante la aceleración del proceso inflacionario a partir de 2007, el conjunto de las ramas del espectro fabril local impulsó el crecimiento de los precios mayoristas, fundamentalmente aquellas caracterizadas por estructuras de mercado altamente concentradas (en promedio su nivel de precios fue 7,5 por ciento por arriba del promedio), mientras que la situación relativa de las ramas de escasa concentración retrocedió y las de mediana concentración prácticamente no sufrieron alteraciones.

Los rubros oligopólicos que más contribuyeron al aumento de precios en 2007-2010fueron:

1. Algunas manufacturas que tienen vinculación con el mercado interno(industrias azucarera, láctea, elaboradora de cigarrillos, de jabones y detergentes, pastas alimenticias y la gráfica). Allí conviven grandes capitales oligopólicos del calibre de Ledesma, Atanor, Mastellone Hermanos, Massalin Particulares, Nobleza Piccardo, Procter & Gamble, Unilever, Molinos Río de la Plata, Vicentín y Clarín.

2. Y elaboraciones de insumos básicos y bienes de consumo final no durable,con escasa complejidad tecnológica, alto aprovechamiento de las ventajas comparativas y/o institucionales de privilegio, que han logrado imponer el price leadership durante el período. Entre ellas sobresalen las refinerías de petróleo, acero y aluminio primario, chocolate y golosinas, la actividad cementera. En tales ramas se insertan grandes compañías que tienen una larga tradición en la elite empresaria local(Techint, Acindar, Aluar, Arcor, Loma Negra y las petroleras YPF, Petrobras, Esso y Shell).

Expansión

El grado de concentración no induce necesariamente a un ascenso de los precios. Lo que interesa, especialmente, es atender la lógica de acumulación de las corporaciones líderes, dado que la misma se encuentra subordinada a la estrategia de la firma por mantener las barreras al ingreso de nuevos actores en los mercados en los que operan. Ello, con la finalidad de apropiarse de ganancias extraordinarias asociadas a esa posición dominante.

Los capitales oligopólicos han logrado mantener las barreras al ingreso y sostener los elevados niveles de concentración económica durante la posconvertibilidad. Ello se vincula, en buena medida, con el establecimiento de un precio mayorista más elevado que el promedio industrial, en un escenario en el que las grandes empresas se han mostrado reticentes a canalizar sus abultados excedentes a la formación de capital (de allí su “reticencia inversora” y sus holgados márgenes de beneficio).

Así, la estrategia de expansión de las firmas que se insertan en mercados fabriles altamente concentrados no estuvo impulsada por sus esfuerzos de inversión, sino más bien por su capacidad oligopólica en la formación de precios, traccionando el proceso inflacionario que tuvo lugar en la posconvertibilidad.

Se trata de cuestiones estructurales para nada menores en una coyuntura como la actual, caracterizada por el hecho de que desde diversos espacios vinculados con el poder económico industrial se viene presionando por una devaluación como mecanismo esencial para “ganar competitividad”. Ello, ante el retraso cambiario que se desprendería de las tendencias inflacionarias (en cuya explicación, obviamente, nada se dice sobre el componente oligopólico). En términos estratégicos, desde estos sectores se apunta a que con un aumento del tipo de cambio real se logre sentar las bases para reeditar el proceso que tuvo lugar tras la regresiva salida de la convertibilidad: que las industrias altamente concentradas utilicen su poder de mercado vía la fijación de precios. Y por ese medio se viabilice nuevamente una doble transferencia de ingresos a su favor: a partir de una reducción de los salarios y de nuevas apropiaciones de excedente en detrimento de las industrias menos concentradas.

Intervención

La “inflación oligopólica” no constituye el factor causal excluyente de la elevación de los preciosfabriles, pero la misma desempeñó un papel de suma relevancia. Y ello es así porque los efectos de la “inflación importada”, sumamente importantes para aprehender el fenómeno, no permiten per se identificar los factores estructurales internos, y, por ende, tampoco permiten elucidar los aspectos indivisibles a la estrategia de intervención tendiente a su posible reversión.

http://www.pagina12.com.ar/fotos/cash/20130310/notas_c/cs03fo01.jpg

Con el telón de fondo de la lamentable manipulación del sistema estadístico nacional, el diagnóstico del gobierno, implícito en las medidas adoptadas (en lo esencial: retenciones a las exportaciones y negociación “cara a cara” con firmas líderes),ha reconocido el carácter “importado” y “oligopólico” de la suba de precios. Pero difícilmente consiga contener el proceso inflacionario (estructural) a partir de soluciones de “corto plazo” (coyunturales), como las que se han venido implementando. Máxime cuando un pilar esencial de esta política se ha visto obturado tras el conflicto con las patronales del agro.Y el otro no alcanza a contemplar la posibilidad cierta de que los costos implícitos de la negociación con las compañías líderes sean trasladados a la cadena productiva que tales firmas dominan. Esto último, en detrimento fundamentalmente de sus pequeños y medianos proveedores y/o clientes, con el consecuente recrudecimiento de la concentración del ingreso sectorial y la manifestación de tendencias a la centralización del capital a favor de los oligopolios dominantes.

Si es aceptado que el problema inflacionario es estructuraly tiene como una de sus causas principales al comportamiento de los actores concentrados, sería un aliciente importante la aplicación estricta e integral de la legislación vigente en materia de defensa de la competencia, identificando y sancionando las prácticas distorsivas de la competencia y/o el abuso de posición dominante y las conductas desleales. También la regulación de las cadenas productivas de modo de acotar fuertemente los comportamientos oligopólicos u oligopsónicos que intervienen en ella. Y, adicionalmente, resultaría auspicioso avanzar en la “institucionalización” de la figura del grupo económico, estableciendo límites a su expansión y fijando nuevas relaciones entre el capital oligopólico y las firmas de menores dimensiones.

Pero ello sería aún insuficiente, en la medida en que la inflación mayorista industrial también es expresión de los límites distributivos que impone el perfil de especialización predominante en el ámbito fabril. Allí, el salario adopta, en particular para la dinámica de acumulación y reproducción ampliada de las empresas líderes, la forma social de un costo de producción, en lugar de adquirir el rol de impulsor de la demanda interna. Por eso, no resulta casual el componente “oligopólico” de la inflación, ni tampoco que las grandes transnacionales y los grupos económicos locales presionen por una devaluación como vía inductora de una mayor “competitividad”.

De modo que urge la discusión y definición de una estrategia de desarrollo industrial de mediano y largo alcance que, considerando las alianzas sociales y políticas que le den sustento, debería propender a completar numerosos casilleros del entramado manufacturero (con un lugar destacado para una política sustitutiva), impulsando las actividades más complejas en lo tecnológico y aquellas en las que su reproducción ampliada tenga a la demanda interna como impulso esencial. Se trata de un desafío complejo, pero cuya dificultad no sería más seria ni más riesgosa que la que se desprendería de no hacerlo.

4

Concentración y extranjerización de la economía

Martín Schorr 03.1.2012.
El estudio de los grandes actores económicos asume especial importancia e interés debido a que se trata de las fracciones del capital que, por su poderío económico, su centralidad estructural en la dinámica del modelo de acumulación y su consiguiente capacidad de lobbying, tienen una influencia notable en la definición del sendero evolutivo de las principales variables macroeconómicas, el perfil del crecimiento desde la perspectiva sectorial, los grados y las modalidades de integración al mercado mundial, etc

 

Concentración y extranjerización de la economía

Al Dorso (03.11.2012)



1

«Hay que prohibir la explotación del Shale oil»

Félix Herrero 28.07.2012.
Así lo afirmó el abogado y licenciado Félix Herrero en Al Dorso. Analiza la terrible contaminación que produce la explotación de petróleo y gas no convencional en la Argentina. Reflexión sobre las nuevas medidas del gobierno nacional en la intervención del mercado petrolero.

 

«Hay que prohibir la explotación del Shale oil»

Así lo afirmó el abogado y licenciado Félix Herrero en Al Dorso. Analiza la terrible contaminación que produce la explotación de petróleo y gas no convencional en la Argentina. Reflexión sobre las nuevas medidas del gobierno nacional en la intervención del mercado petrolero.

Al Dorso (28.07.2012)

4

El Estado, la Economía y el Gobierno

Martín Schorr 16.06.2012.
Fueron Algunos de los temas que analizó Martín Schorr en Al Dorso. Un balance de la discusiones y olvidos que genera su nuevo libro «Concentración y Extranjerización (del capital en la Argentina)» (…)

 

El Estado, la Economía y el Gobierno

Al Dorso (16.06.2012)

 

Perfil de la cúpula empresaria: el creciente peso de las firmas extranjeras

Por Martín Schorr y Pablo Manzanelli

Una vez abordados los indicadores globales de extranjerización de la economía argentina y la forma de inserción del capital transnacional en las actividades nodales del aparato productivo (sea por el aprovechamiento de las ventajas comparativas estáticas o de privilegio), resulta interesante analizar los rasgos generales que asumió este proceso en una dimensión complementaria: el universo de grandes firmas. Ello brinda, entre otras, la posibilidad de indagar en dos planos sumamente relevantes: a) el nivel de concentración en el conjunto de la economía nacional tanto de la elite empresaria como de las diversas fracciones del capital que la conforman, y b) la presencia de las compañías extranjeras entre quienes detentan el predominio económico en la Argentina, a partir de su participación en las 500 compañías de mayor envergadura del país.

Respecto al primero de esos planos analíticos, los datos aportados por el Gráfico Nº 2 expresan el considerable aumento que experimentó el grado de concentración de las 500 firmas más grandes en el agregado nacional entre el régimen de convertibilidad y el que le sucedió tras la implosión del mismo en 2002 (ello, cualquiera sea la variable que se tome en cuenta: valor bruto de producción, valor agregado bruto y exportaciones).

Se trata de la información proporcionada por la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (ENGE) que elabora el INDEC con periodicidad anual. En cuanto al origen del capital de las firmas del panel, la ENGE delimita tres categorías: aquellas controladas por capitales foráneos (que aquí se denominan empresas extranjeras); aquellas en las que la participación transnacional en el capital social es superior al 10% y menor o igual al 50% (asociaciones); y aquellas controladas por capitalistas locales (empresas nacionales, que pueden incluir hasta un 10% de participación extranjera en el “paquete” accionario).

En efecto, la gravitación media de la elite empresaria en la producción pasó del 21,2% al 32,1% entre los períodos 1993-2001 y 2002-2008, mientras que en el caso del valor agregado la presencia de las grandes firmas aumentó casi el 60%, para cristalizarse en la posconvertibilidad en el 24,2% del total del país. Una mención especial merece el tema de las ventas externas, aspecto insoslayable para el abordaje del actual régimen de acumulación, más aún si se considera que las corporaciones exportadoras que integran la elite empresaria explicaron, en promedio, el 73,3% de las exportaciones en la posconvertibilidad (7,7 puntos porcentuales más que en el período 1993-2001). Así, no sólo se trata de un acotado número de grandes compañías que asumen un papel protagónico en la generación de riquezas sino que, en ese escenario, son los actores centrales y decisivos en cuanto a obtención de divisas, fenómeno para nada desdeñable si se atiende al rol que le ha correspondido al superávit comercial en la construcción de los senderos macroeconómicos en la posconvertibilidad. En realidad, el poder económico que se asocia al alto y creciente grado de concentración que exhiben estas compañías en el plano agregado se ve potenciado, a su vez, por su presencia determinante, también creciente, en cuanto a la generación de divisas, lo que reforzó su ya de por sí considerable capacidad de veto sobre el funcionamiento del aparato estatal, en especial en lo referido a la formulación de políticas públicas.

Teniendo como parámetros temporales comparativos al régimen convertible y a la posconvertibilidad, las evidencias indican que la presencia de las empresas nacionales y las asociaciones en la economía nacional se redujo en todas las variables bajo análisis, mientras que las compañías extranjeras detentaron una mayor gravitación agregada, a punto tal de alcanzar guarismos que denotan el elevado y creciente predominio económico que experimenta este segmento del capital concentrado interno en la posconvertibilidad. En términos más específicos, la participación de las corporaciones extranjeras que componen la elite en el valor bruto de producción nacional aumentó en 12,3 puntos porcentuales entre los períodos 1993-2001 y 2002-2008, incremento que fue de 10,3 puntos porcentuales de considerar el valor agregado bruto. A raíz de ello, la presencia de las firmas extranjeras líderes en la posconvertibilidad alcanzó, respectivamente, el 24,2% y 19,2% de la producción y el producto bruto nacionales.

En lo concerniente al comercio exterior se verifica un comportamiento similar: la incidencia de las ventas externas de las firmas extranjeras en las totales del país pasó de un promedio del 41,7% en la etapa 1993-2001 a otro del 57,0% en 2002-2008. Es decir, en línea con los análisis previos, al elevado grado de concentración en las exportaciones de la cúpula empresaria, con sus implicancias en términos del poder de coacción que le otorga ser importantes generadores de divisas, debe adicionarse la participación por demás elevada y creciente en las mismas de un número acotado de oligopolios extranjeros.

Con el propósito de interpretar estos resultados, resulta pertinente indagar en algunos puntos de inflexión que asumió la movilidad interna de la elite al cabo del período estudiado. En este sentido, el permite visualizar una primera oleada de desnacionalización del panel de las 500 grandes empresas durante el trienio 1993-1995. En esta etapa puede advertirse que las compañías foráneas pasaron de 161 a 186 firmas, lo que en términos de su participación en el valor de producción de la cúpula significó un aumento de 11,4 puntos porcentuales, al pasar de representar el 33,8% al 45,2%. Ello, en el marco de una caída en el peso relativo de las compañías nacionales y las asociaciones.

Este proceso de extranjerización no estuvo disociado de la privatización de empresas públicas y de sus distintas fases (Azpiazu, 2003). Ahora bien, el proceso de extranjerización se acelera a partir de 1995 asociado, fundamentalmente, a la dinámica que adquirió la compra-venta de firmas dentro del propio capital privado, en donde las transferencias de acciones de las empresas privatizadas tuvieron un papel destacado, pero no excluyente. Si bien las ventas de activos fijos fueron múltiples y de distinto origen/destino, por los resultados es indiscutible que los compradores fueron mayoritariamente extranjeros y los vendedores, principalmente de origen nacional. De allí que entre 1995 y 2001 se incorporaron al panel 84 empresas transnacionales y que la presencia de los inversores foráneos en el valor de producción de la elite alcanzó al 69,0% en el último año de vigencia del régimen de conversión fija (supone un incremento de casi 24 puntos porcentuales respecto de su participación en 1995).

Las evidencias presentadas permiten concluir que en el crítico 2002 se incrementó fuertemente la presencia extranjera en el interior del panel de las 500 corporaciones de mayores dimensiones del país: en apenas un año se incorporaron 23 firmas y su gravitación en el valor bruto de producción total creció alrededor de 6 puntos porcentuales, para ubicarse en el 75,1%. En los años subsiguientes ese umbral de participación transnacional en el interior de la elite se mantiene con escasas variaciones, tanto en cantidad de firmas como de su peso relativo en la producción, cristalizándose, en consecuencia, un grado de extranjerización sumamente elevado de la cúspide del poder económico y, por ende, de la economía argentina en su conjunto.

En esta etapa se registró una serie de “cambios de mano” a favor del capital extranjero (con una participación activa de inversores brasileros) en varias compañías en cuya propiedad participaban accionistas locales y que, por su generalizada condición de oligopolios en un mercado interno reactivado y/o por su inserción exportadora a favor del “dólar alto” y de la demanda mundial de commoditiescontaban –y cuentan– con amplias potencialidades de crecimiento. Tales son los casos, entre otros, de Acindar, Alpargatas, Cervecería Quilmes, Loma Negra, Moflino Hermanos, Oleaginosa Moreno, Oleaginosa Oeste, PBB Polisur, Pecom Energía, Peñaflor, Quickfood, Swift Armour y Trigaglia. Por otro lado, cabe destacar que, ante el considerable nivel de extranjerización prevaleciente en muchos sectores de la actividad económica local, se verificó otro proceso relevante: la transferencia de empresas y tenencias accionarias entre capitales extranjeros, particularmente en sectores que han devenido claves en el actual proceso económico, tales como las actividades mineras (Minera Alumbrera, Minera Aguilar, Agua Rica, Cerro Vanguardia, etc.) y petroleras (Oxy-Vintage, Apache-Pioneer, Apache-PAF, etc.).

En definitiva, bajo el esquema de acumulación que se ha venido configurando tras la implosión de la convertibilidad, se han afianzado las tendencias hacia una fuerte extranjerización del núcleo duro del poder económico doméstico y, en consecuencia, del conjunto de la economía argentina iniciadas durante el decenio de 1990. Naturalmente, el correlato de esta situación es una ostensible pérdida de “decisión nacional” en lo que atañe a la definición de ciertas temáticas relevantes para el devenir económico, político y social del país.

El secreto estadístico impide observar ejemplificaciones que se deriven de la ENGE; sin embargo, otras fuentes de información permiten advertir algunas de estas operaciones. Al respecto, se pueden consultar la base de datos de las 200 empresas de mayor facturación del país del Área de Economía y Tecnología de la FLACSO y el relevamiento de anuncios de inversión realizado por el Centro de Estudios para la Producción dependiente del Ministerio de Industria.

De acuerdo a los datos aportados por el Cuadro Nº 3, entre 2002 y 2005 las asociaciones incrementaron levemente su participación dentro del panel, al tiempo que se verificó un retroceso de las compañías nacionales. Sobre esto último, las evidencias disponibles indican que ello se dio en el marco de una creciente incidencia dentro de este estrato de un puñado de compañías controladas por conglomerados económicos con una sólida presencia exportadora estructurada fundamentalmente alrededor de la explotación y el procesamiento de recursos naturales: Aceitera General Deheza, Aluar, Arcor, Ledesma, Molinos Río de la Plata, Siderar y Siderca, entre las principales. Por su parte, en el período 2005-2008 las asociaciones cedieron terreno en el interior de la cúpula y las empresas nacionales lo recuperaron ligeramente, procesos relacionados con lo sucedido en el ámbito de algunos servicios públicos y ciertas transferencias accionarias en algunas firmas relevantes (como, en este último caso, la absorción de Química Estrella por parte de Molinos Río de la Plata).

1

Elite empresaria en la posconvertibilidad

Martín Schorr 17.03.2012.
Nos visitó Martín Schorr, Licenciado en Sociología (UBA), Doctor en Ciencias Sociales (FLACSO), investigador del CONICET. Analizó la conformación de la elite empresaria, cambios y continuidades en la posconvertibilidad.

 

Elite empresaria en la posconvertibilidad

Al Dorso (17.03.2012)

 

ARCHIVO DOCUMENTAL


DESCARGAR NOTA

 

Elite empresaria y régimen económicoen en la Argentina

Las grandes firmas en la posconvertibilidad


Martín Schorr, Pablo Manzanelli y Eduardo Basualdo
FLACSO

I. Introducción

El estudio de los grandes actores económicos asume especial importancia e interés debido a que se trata de las fracciones del capital que, por su poderío económico, su centralidad estructural en la dinámica del modelo de acumulación y su consiguiente capacidad de lobbying, tienen una influencia notable en la definición del sendero evolutivo de las principales variables macroeconómicas, el perfil del crecimiento desde la perspectiva sectorial, los grados y las modalidades de integración al mercado mundial, etc.

De allí que la producción académica sobre la trayectoria de la elite empresaria en la Argentina sea sumamente profusa. Al respecto, en el campo de la economía política y disciplinas afines se destacan especialmente los estudios sobre las características y los factores explicativos de la concentración industrial en los primeros años de la sustitución de importaciones y la creciente gravitación de los oligopolios extranjeros en el sector manufacturero durante la segunda etapa sustitutiva. También sobresale un conjunto de investigaciones acerca de los cambios acaecidos en el bloque de poder económico y en los liderazgos empresariales al cabo de la última dictadura militar, el afianzamiento del predominio estructural de los grupos económicos locales en el transcurso del gobierno de Alfonsín, sus pugnas con los acreedores externos y el repliegue del capital foráneo, y la dinámica del muy intenso proceso de concentración y centralización del capital de la década de 1990. En los últimos años, en el marco de la denominada posconvertibilidad, las preocupaciones han girado, en gran medida, alrededor de la problemática de la concentración económica en general, y de la industrial en particular, las formas que ha asumido el proceso de extranjerización en el ámbito de las compañías líderes y sus implicancias más salientes, así como otros aspectos específicos vinculados con el comportamiento de las firmas que integran el panel de las más grandes del país.

Este artículo se inscribe en esta tradición, dado que su objetivo principal es el de indagar en las transformaciones registradas en la cúpula empresaria local en el marco de la posconvertibilidad, teniendo como parámetro de referencia ineludible lo sucedido bajo el esquema convertible.

A tales efectos, la Sección II se focaliza en dos cuestiones relevantes. Por un lado, en las alteraciones en la estructura de precios relativos de la economía doméstica que se motorizaron a partir de la “salida devaluatoria” de la convertibilidad y la vigencia de un escenario internacional sumamente favorable en lo que hace a la demanda y los precios de los productos exportados por países como la Argentina, con las transferencias intersectoriales del ingreso a ellas asociadas. Por otro, en la evolución del peso relativo de la cúpula empresaria en el conjunto de la economía y en las ventas externas totales (dos indicadores de concentración económica global).

Sobre esas bases, en la Sección III se estudian los procesos de movilidad en la elite en el período 2001-2010 según los sectores de actividad en los cuales se desenvuelven las firmas y sus repercusiones más destacadas sobre el perfil estructural del panel. La Sección IV realiza la misma indagación pero con eje en la jerarquización de las distintas formas de propiedad que cabe reconocer en el interior del universo de las 200 compañías líderes.

Todo ello, con el propósito de poner en discusión el principal interrogante que motiva este trabajo: ¿existe algún tipo de sincronía entre las trasformaciones macroeconómicas y sectoriales verificadas en los últimos años y las que se manifiestan en la cúpula empresaria? Y, a partir del mismo, reflexionar en torno de un problema de naturaleza más abstracta: ¿las asimetrías en el contexto macro y mesoeconómico en el que se inscribe el desempeño empresario subordinan cualquier otra diferencia que pueda derivarse de las singularidades propias de las conductas microeconómicas? O, por el contrario, ¿la reconfiguración del bloque dominante, y su propia especificidad, estarían condicionando la forma en la que se estructura y articula el régimen económico que se ha ido configurando tras el colapso del esquema de conversión fija?

Con estos interrogantes de fondo, en las conclusiones se recuperan los desarrollos previos con el propósito de problematizar la forma en la que se relacionan y retroalimentan la trayectoria estructural de la elite empresaria y la del régimen económico en curso.

A título ilustrativo, se recomienda consultar los trabajos de Dorfman (1983), Goetz (1976) y Jorge (1971).

Por ejemplo, CONADE (1973), Azpiazu y Kosacoff (1985), Basualdo (1984), Skupch (1971) y Sourrouille (1978).

Tales los casos de Acevedo, Basualdo y Khavisse (1990), Azpiazu, Basualdo y Khavisse (2004), Castellani (2004) y Schvarzer (1978 y 1983).

Temáticas analizadas, entre otros, por Azpiazu (1995), Basualdo (1992 y 1997), Bisang (1996) y Ortiz y Schorr (2006).

Véase Azpiazu (1996 y 1997), Basualdo (2000 y 2006), Kulfas (2001) y Schorr (2004).

Entre otros estudios pueden consultarse los de Azpiazu, Manzanelli y Schorr (2011), Azpiazu y Schorr (2010), Basualdo (2011), Burachik (2010), CIFRA (2010), Manzanelli (2011), Manzanelli y Schorr (2011), PNUD (2009) y Wainer (2011a).

En este trabajo se utilizan indistintamente los conceptos de cúpula empresaria y de elite empresaria. En términos operacionales, este universo está conformado por las 200 firmas de mayor facturación anual que se desempeñan en los distintos sectores de la actividad económica (con la excepción del financiero y el agropecuario -salvo aquellas compañías que se dedican a la comercialización de granos, que sí están incluidas en el panel-). La elaboración de la mencionada base de datos supone un arduo proceso de sistematización de información básica. En una primera instancia se trabaja con datos procedentes de los balances empresarios, los que, en una segunda etapa, son complementados a partir del uso y la compatibilización de fuentes diversas y heterogéneas como las revistas Mercado y Prensa Económica, la Comisión Nacional de Valores y los sistemas Nosis Economática.

(…)

Reflexiones finales

El estudio de la trayectoria estructural de las 200 empresas más grandes de la Argentina en la posconvertibilidad brinda la posibilidad de acceder a una visión particular sobre la interrelación entre las modificaciones de los precios relativos de la economía y las que transita la elite empresaria doméstica. De hecho, la hipótesis que guió este trabajo es si existe correspondencia entre los cambios macro y mesoeconómicos y los que se registran en la cúpula empresaria. Y, en virtud de ello, si las modificaciones en el régimen económico en curso están condicionadas por la estrategia de la fracción dominante del gran capital o si, por el contrario, es la nueva estructura de precios y rentabilidades relativas la que tiende a reordenar la propia conformación de la elite.

Si bien la resolución de semejante problema teórico, que ha recorrido buena parte de la historia del pensamiento económico, trasciende a los objetivos específicos de este estudio, las evidencias empíricas analizadas tuvieron como finalidad más general poner tal interrogante en tensión, a partir de cotejar las alteraciones que experimentó la composición de la elite empresaria en 2010 con la correspondiente a 2001 (año previo a la megadevaluación de 2002).

En tal sentido, la principal y más valiosa inferencia que permite extraer el conjunto de los análisis que integran este trabajo es la existencia de una clara sincronía entre la forma que adquirió el régimen económico en la posconvertibilidad y la reconfiguración y el desenvolvimiento de la cúpula empresaria entre 2001 y 2010. Ello, desde las dos principales perspectivas analíticas abordadas en el estudio:

  • la sectorial: en la que se registró la incorporación (movilidad externa) y/o el ascenso en elranking y/o la estabilidad en los tramos superiores del mismo (movilidad interna) de compañías mineras, comercializadoras de granos y varias del sector manufacturero (automotrices, agroindustriales, productoras de acero, de aluminio primario y de sustancias y productos químicos entre las principales), con el consecuente incremento en el peso de tales actividades en las ventas agregadas de la cúpula. Y un peor desempeño relativo de las empresas proveedoras de servicios (en particular las vinculadas con los servicios públicos) y algunas comerciales (principalmente las del segmento minorista); y
  • las formas de propiedad: en la cual se manifestaron diferentes mecanismos de consolidación del proceso de extranjerización local. Por un lado, la irrupción de “nuevas” transnacionales a la cúpula mediante la movilidad externa; por otro, a través de la movilidad interna las corporaciones extranjeras escalaron posiciones en el ranking o se mantuvieron estables en los puestos más elevados; finalmente, por la vía de la centralización del capital a partir de la absorción de importantes compañías controladas por capitales nacionales o en cuya propiedad participaban accionistas locales. En ese marco agregado, cabe destacar las discrepancias en las respectivas trayectorias de las dos formas representativas del capital extranjero (los conglomerados y las empresas transnacionales). También vale resaltar que si bien la significación estructural de los grupos económicos locales no sufrió alteraciones relevantes, en la generalidad de los casos, ha operado un proceso de repliegue de estos actores hacia un núcleo acotado de actividades muy favorecidas en la posconvertibilidad, como la agroindustria y la elaboración de algunoscommodities fabriles. De allí que un puñado de holdings nacionales y, fundamentalmente, las empresas extranjeras constituyan las fracciones dominantes que integran el núcleo duro de las 50 firmas más grandes del país, que han sido los actores centrales en el impulso que experimentó la concentración económica global en la posconvertibilidad (tanto en lo que hace a las ventas como, con mucha mayor intensidad, a las exportaciones).

El primer eje analítico guarda estrecha relación con el reordenamiento de los precios relativos que indujo la elevación del tipo de cambio real a partir de 2002, que derivó en una transferencia intersectorial del excedente fundamentalmente hacia los sectores productores de bienes transables. Una buena prueba de ello es el incremento en los precios relativos de los minerales, hidrocarburos, agropecuarios y numerosas industrias (metales básicos, productos metálicos, refinación de petróleo, minerales no metálicos, sustancias y productos químicos, vehículos automotores, azúcar, chocolate y golosinas, aceites, cerveza y lácteos, entre otros). Estas constataciones son importantes por cuanto indican que estos sectores, que ya tenían una presencia considerable en la elite empresaria, han reforzado y acentuado significativamente su predominio económico en dicho ámbito y, por ende, en el conjunto de la economía, conforme a los parámetros definidos por el planteo económico que se ha venido desplegando en el medio doméstico desde los inicios del siglo XXI.

En tanto, la segunda perspectiva analítica se encuentra intrínsecamente asociada a la anterior, dado que el activo proceso de concentración y centralización del capital al que asiste la economía argentina tuvo en el capital extranjero a su actor principal. Máxime cuando la morfología de los mercados parece haber tenido una influencia decisiva en la nueva estructura de precios relativos, de modo tal que en la mayoría de las ramas en donde prevalecen mercados con estructura de oferta altamente concentradas los precios de producción crecieron a un ritmo más acelerado que la media. Con sus matices, se trata de corporaciones que se desenvuelven en mercados con acentuadas economías de escala, intensivas en capital y con altas barreras al ingreso, que se insertan en actividades productivas especializadas en el aprovechamiento de ventajas comparativas estáticas y/o institucionales de privilegio, con un eje destacado en los mercados externos, y que han aprovechado la nueva relación de precios y rentabilidades relativas, la considerable reactivación del mercado interno, el favorable escenario internacional (en demanda y precios) y el poder oligopólico en la fijación de precios internos, con la consecuente captación diferencial del excedente, para consolidar sus posiciones en la cúspide del poder económico local y devenir actores neurálgicos en el régimen económico en curso.

De modo que se cuenta con elementos de juicio de peso como para concluir que las mutaciones que experimentó la elite empresaria en los años recientes guardan estrecha correspondencia con los cambios suscitados en los niveles macro y mesoeconómico, tanto en lo que refiere a las reestructuraciones sectoriales como a las alteraciones en las formas de propiedad.

No se trata de determinaciones de una u otra dimensión, más bien constituyen articulaciones de una totalidad que se relacionan a través de acciones recíprocas. Pero como un modelo económico no se conforma sólo a partir de las variables económicas que lo jerarquizan y las fracciones del gran capital que ejercen el predominio económico, sino que también las luchas sociales y la forma que adquiere el Estado tienen una incidencia sumamente relevante en su articulación, es que resulta necesario diseñar e implementar políticas activas que, insertas en una estrategia nacional de desarrollo, tiendan a desactivar la circularidad de algunos de los procesos económicos analizados (como, por ejemplo, los que tienden a cristalizar la estructura productiva regresiva heredada de la etapa de predominio del neoliberalismo o a consolidar el proceso de concentración económica en diversos frentes asociado a una intensa extranjerización).

Naturalmente, esa tarea es sumamente compleja y requiere de la construcción de un bloque popular que constituya la base social que sustente la reformulación de las políticas económicas para, entre muchas otras cosas, avanzar en la complejización de la estructura productiva, la definición de un nuevo perfil de inserción internacional, la sólida recuperación de capacidades estatales y, en suma, la inducción de un proceso de desarrollo socio-económico en base a la competitividad real y no de la que se asienta casi exclusivamente en un tipo de cambio elevado.

En este punto, cabe enfatizar que las compañías transnacionales no sólo se han insertado en los sectores más beneficiados en la posconvertibilidad, lo cual expresa que el fenómeno de la extranjerización trasciende a tales actividades y se expande por gran parte de los casilleros de la estructura económica local.

A juicio de Marx (1974): “Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida”.

2