Javier Llorens 13.07.2013.
El desperdicio de la mayor oportunidad histórica que tuvo Argentina a lo largo de un siglo. Entre el 2002 y 2012 se produjo una extraordinaria revalorización de los bienes primarios y alimentos que exporta Argentina, como nunca antes en su historia, invirtiendo la situación previa y echando por tierra la hipótesis Presbich – Singer. Producto por un lado del proceso de agotamiento de los recursos naturales, y por el otro lado de la irrupción del consumo asiático, donde residen dos tercios de la humanidad.

 

La década malabaratada

Javier Llorens (13.07.2013)

El economista Raúl Prebisch en paralelo con Hans Singer, dieron origen a una extensa literatura económica referida a la tendencia secular al deterioro de los términos de intercambio, entre materias primas y alimentos por un lado, y bienes industrializados por el otro. Y dada la especialización de los países en desarrollo en la producción de materias primas y alimentos, la tendencia al deterioro de los precios de estos productos, llevaría al deterioro de los términos de intercambio de estos países, explicando así las arduas dificultades que tienen para lograr su desarrollo.

Pero no obstante entre el 2002 y 2012 se produjo una extraordinaria revalorización de los bienes primarios y alimentos que exporta Argentina, como nunca antes en su historia, invirtiendo la situación previa y echando por tierra la hipótesis Presbich – Singer. Producto por un lado del proceso de agotamiento de los recursos naturales, y por el otro lado de la irrupción del consumo asiático, donde residen dos tercios de la humanidad.

Como se puede ver en el gráfico adjunto, los precios los bienes que exporta Argentina según el INDEC, pasaron de un índice 100 en último trimestre del 2001, a nada menos que 254 en el primer trimestre del 2013. Tras un crecimiento casi vertical a lo largo de la década 2003 -2012, después de haber transcurrido a lo largo de las décadas anteriores, con un índice que nunca supero los 125 puntos.

Por su parte los precios de importación, que en las década pasadas rondaban en niveles cercanos a 125, solo subieron en la reciente década a menos de 150. Deparando esto una mejora en los términos de intercambio de un índice 100 en el 2003, a casi 175 en la actualidad, después de haber transcurrido en las décadas pasadas a niveles inferiores a 100 y cercanos a 80. Pasó así a superar este índice a partir del 2008, al de los precios de importación por primera a vez a lo largo de décadas, conforme se visualiza en el gráfico.
Ello reportó un notable crecimiento de las exportaciones de Argentina entre el 2003 el 2012, hasta totalizar acumulativamente según el Banco Central u$s 537.301 millones. Mientras que las exportaciones treparon a u$s 386.173 millones en el mismo periodo, dejando un saldo en la balanza comercial de nada menos que u$s 151.129 millones, como nunca antes había sucedido en Argentina.

En el gráfico adjunto elaborado con los datos del INDEC (que difieren levemente de los del Banco Central, pero abarcan desde el 1992) se visualiza elocuentemente el milagro venido de afuera que favoreció inusitadamente a la década K, desde el 2003 al 2012, cotejándola con la década C de la convertibilidad, desde 1992 al 2001. Como primera apreciación se puede ver en el eje de la izquierda del mismo, que las exportaciones acumuladas representadas por las áreas sombradas, durante la década C trepan a u$s 216 mil millones, mientras que en la década K trepan a u$s 566 mil millones, o sea un aumento del 162 %.
Por su parte las importaciones acumuladas treparon en la década C a un monto similar a las exportaciones, u$s 216 mil millones, mientras que en la década K llegaron a u$s 419 mil
millones, o sea un aumento del 94 %. Esto deparó que en la década C el saldo entre las exportaciones e importaciones de mercadería fuera de solo u$s 41 millones, o sea cercano a cero. Mientras que en la década K trepó según el INDEC a u$s 148 mil millones, con un aumento de nada menos del 361.748 %.

En detalle, como se puede ver en el eje de la derecha, las exportaciones en la década C apenas superaron en algunos casos los u$s 25 mil millones anuales, con un promedio anual de 21,6 mil millones. Mientras que las importaciones también superaron en varios años los u$s 25 mil millones, con un promedio igual al de las exportaciones, u$s 21,6 millones. Deparando en consecuencia como se puede ver en las líneas respectivas, un saldo Exportaciones – Importaciones anual, que oscila entre negativo y positivo alrededor de cero, con un promedio de u$s 4 millones. Y un saldo Exportaciones – Importaciones acumulado permanentemente negativo. Que recién se va equilibrando por las agudas caídas de las importaciones que provocó la recesión soportada por Argentina entre 1999 al 2001, para arrojar así el ínfimo monto final de u$s 41 millones positivo.

En el año de transición 2002, las exportaciones comenzaron a entonarse y llegaron a u$s 25,6 mil millones. Mientras que las importaciones se redujeron a solo u$s 8,4 mil millones como consecuencia de la catástrofe de ese año. Razón por la que el saldo de la balanza de mercancías trepó a u$s 17,2 mil millones, como nunca antes en la historia argentina.
A partir de allí, como si se tratara de un país enteramente distinto, las exportaciones comenzaron a aumentar anualmente. En el año 2006 superaron los u$s 50 mil millones anuales, duplicando el nivel de la década anterior. Y en el 2011 treparon a u$s 75 mil millones anuales, triplicando dicho nivel. Arrojando en la década K un promedio de u$s 56,6 mil millones anuales, o sea un 162 % mayor que el promedio anual de la década anterior.

Por su parte las importaciones recién en el 2008 superaron los u$s 50 mil millones, y aun no han llegado al nivel de u$s 75 mil millones, pese al aumento de ellas que se evidencia en los
años 2011 y 2012, por efecto de las importaciones de combustibles y el abaratamiento del dólar. Esto deparó en consecuencia a lo largo de la década K, un saldo neto anual promedio de Exportaciones – Importaciones de u$s 14,8 mil millones, que se visualiza en el gráfico con la línea verde. Contra solo los u$s 4 millones promedio anual de la década anterior, reportando un aumento del 361 mil porciento. La acumulación de estos resultados positivos se visualiza en la línea azul que crece vertiginosamente y sin interrupciones a lo largo en la década K, hasta totalizar el saldo a favor de u$s 148 mil millones contabilizado por el INDEC.

Si al ex presidente Alfonsín le hubiese tocado este enorme milagro argentino, que benefició directamente al kirchnerismo desde que asumió el poder, como si los hados se hubiesen puesto totalmente de su parte, seguramente hubiese terminado exitosamente su mandato, y probablemente habría sido reelegido, como lo intento con su Tercer Movimiento Histórico. Y como asegura Cavallo, probablemente la convertibilidad aún se mantendría con todos sus enormes defectos. Y en consecuencia ni Menem ni De la Rúa serían dos ex mandatarios denostados e procesados judicialmente, sino dos exitosos ex mandatarios que todavía influirían notablemente en las cuestiones del poder.

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