Félix Herrero 02.01.2017.
El petróleo conserva su actualidad, una de las causas de que la política exterior de Trump se haya dispuesta a asociar a Estados Unidos con Rusia y no con China. Cuando más fuertes sean los lazos con Rusia (dirigida por blancos y cristianos) será más fácil desligarla del no hace mucho conocida por los occidentales como el peligro amarillo.

 

¡Es el petróleo, estúpido!

Por Félix Herrero (02.01.2016)

Me tomo la libertad de titular este artículo parafraseando la frase electoral de Bill Clinton, y que hace poco fuera glosada por un notable especialista en geopolítica petrolera[1], dada la importancia que tiene el petróleo en la política internacional actual.

El petróleo conserva su actualidad, una de las causas de que la política exterior de Trump se haya dispuesta a asociar a Estados Unidos con Rusia y no con China. Cuando más fuertes sean los lazos con Rusia (dirigida por blancos y cristianos) será más fácil desligarla del no hace mucho conocida por los occidentales como el peligro amarillo.

Con la guerra fría, los occidentales se denominaban sí mismos “occidentales y cristianos”, aunque Japón no era ni lo uno ni lo otro. Hoy la unión de EEUU con Rusia podría ser de denominación menos errónea, ya que Putin es un miembro practicante de la religión ortodoxa. Y para colmo, su sector europeo es el aventajado que se impone sobre el asiático: los rusos son blancos y no amarillos. En el año 2016 se desplegaron varias políticas que signarán los años próximos. En el año recientemente pasado el mundo del norte vivió dos hechos fundamentales: la separación del Reino Unido de la Comunidad Europea, y la elección de Estados Unidos consagrando a D. Trump. En ambos casos hay autores que entienden que son algunos de los recientes actos logrados por corrientes populistas, ya sean de  izquierda como la de Jeremy Corbyn el nuevo líder laborista  inglés o de derecha como Trump.

El nuevo presidente de Estados Unidos promete cambios de muchas de las políticas que se presentaban como inquebrantables por ciertos sectores del poder económico. Pero vino alguien que no quiere intermedios entre el poder económico y el gobierno. No son necesarios los intermediarios. Los empresarios pueden de manipular a los gobiernos pero consideran que deben dar el siguiente paso con el gobierno de las empresas; con algún parecido con lo que pasa en nuestro país: que con la ceocracia los empresarios necesitan menos mediadores.

  1. El petróleo en la geopolítica de las grandes potencias. Algunos se preguntan por qué hay tanta influencia creciente del petróleo en la política mundial cuando el mundo está transformando su matriz energética. Pero esto ¿es así? ¿Es real esta transformación verde de la matriz mundial?

El poder petrolero tiene cada vez más influencia en los gobiernos y en la política universal. Como antes, pero con mucho más profundidad ahora, el que no tiene petróleo no puede existir ni influir. Estados Unidos pierde el primer lugar como potencia económica[2] por la creciente China (no se discute  que militarmente conserva la primacía). La amenaza de Trump de poner aranceles del 45% a los productos chinos aún  se discute fuertemente en los propios sectores empresarios de Estados Unidos. El populismo trumpeano planteó como eslogan electoral que EUA debe volver a ser la más grande potencia mundial. Pero mientras sea el gran deudor de China vive una inestabilidad en el sector económico como segundón.

Entonces, la estrategia para recobrar el primer lugar perdido consiste en debilitar a China en sus asociaciones internacionales y en sus proveedores de petróleo, como es Rusia. China agotó el petróleo de su mar, pero hoy se supone que posee el no-convencional que necesita el uso del fracking.  Rusia está en el primer lugar como exportador de crudo en el mundo, y quien dependa del petróleo ruso, y también del de Medio Oriente, quedaría desamparado si se separa de Rusia, porque la provisión de origen árabe entra en una faz cada vez más inestable  por los conflictos armados de la región (“dónde hay petróleo hay guerra” siempre se dijo). “En Siria, en Yemen, en Egipto, en Camboya, la gente y los niños son bombardeados por tres  barriles de petróleo”, afirma Beatriz Aguirre-Urreta, del CONICET argentino[3].

Según analistas occidentales en reciente trabajos llegan a la conclusión que la Energy Statistics Administration del government of United States ( EIA[4]) no repetiría el error que cometió cuando atribuyó erróneamente gigantescos recursos a una nueva región no-convencional en Monterrey.

No en vano el presidente y accionista importante de ExxonMobil (la primera empresa petrolera norteamericana) es designado canciller de relaciones exteriores (Departamento del Estado) mientras se asegura que un petrolero tejano sea el ministro de Energía (Departament of Energy).

  1. Volver al “príncipado rojo”. Estados Unidos no tuvo diferencias con Rusia y China en las dos guerras mundiales: estuvieran asociados entre ellas. Pero el canciller que asumió el 20 de enero es además amigo del líder ruso. Putín, desde el  primer cargo de gobierno fue generoso en otorgar concesiones a ExxonMobil, la antigua Standard Oil, símbolo con la británica Shell del imperialismo petrolero del siglo veinte.

Mientras ExxonMobil obtiene concesiones, las otras firmas adquieren acciones del fondo de Rosneft (Glencore de origen estadounidense, la italiana ENI, la noruega Statoil). BP se asoció con otra petrolera rusa y terminó siendo  intervenida por el gobierno.  El 30 de agosto de 2011 ExxonMobil y Rosneft firmaron una importante asociación  con exclusividad sobre el mar Ártíco. Los rusos consiguieron la promesa de abordar territorio de EEUU, y en el golfo de México.

Pero la asociación petrolera tiene sus espacios secretos: en los Panama Papers aparece la empresa Exxonefts inscripta en el paraíso fiscal británico de las Bermudas.

Pero esta no es la primera vez donde un sector petrolero norteamericano mantiene una relación estrecha con los intereses rusos. Vladislao Lenín fue amigo de Armand Hammer. Todo el mundo conoce a Lenín, pero no siempre al petrolero estadounidense.

Hammer era descendiente de rusos  cuyos padres emigraron  a Estados Unidos. Hay historiadores que afirman que su padre conoció a quien fuera el líder de la revolución comunista. Armand Hammer fue un médico enriquecido en el comercio del arte de las pinturas, y de ese modo hizo una fortuna. Compró una pequeña petrolera que comenzó a tener grandes éxitos en el descubrimiento de petróleo (primero en Libia,  luego en América Latina, Medio Oriente y en los propios Estados  Unidos). Así Hammer se convirtió en multimillonario y su empresa  Occidental, conocida como Oxy (en Argentina logró uno de los contratos de  Arturo Frondizi en Mendoza), pasó a ser una de las más grandes petroleras norteamericanas.  Según varios historiadores Armand fue amigo de Lenín, y según algunos incluso le pagó su exilio en Suiza, y le habría financiado el viaje triunfal a Moscú cuando la corriente bolchevique hace cien años se hizo del gobierno ruso. Incluso, Oxi habría favorecido a la Unión Soviética a través de la comercialización de crudo. A Armand lo bautizaron el “príncipe rojo” por esta amistad.

O sea que la amistad petrolera ruso-norteamericana tiene una tradición de más de un siglo, ayer entre A. Hammer y Lenín, y hoy entre R. Tillerson y Putín.

  1. Resumen: aislar a China. Separar Rusia de China, para que esta última se quede sola y sin petróleo es parte de la estrategia de importantes sectores empresarios norteamericanos. ¿Podrán hacerlo? Los últimos esfuerzos de Obama de conflictuar la relación con Rusia no van en esta dirección. En esto se juega el destino de Trump y de la geopolítica mundial. Nosotros lo veremos sin tener participación alguna: el gobierno de Macri y Malcorra eligieron a Clinton contra Trump. Para remediarlo, Macri designa como nuevo ministro en el área de economía a N. Dujovne, hijo de un socio de Trump en el negocio inmobiliario y de la construcción de edificios, mientras Malcorra que tambae por sus continuos errores (apoyo a H. Clinton, fracaso como secretaria de Naciones Unidad, nuevos acuerdos sobre Malvinas), llora por haber apoyado a la señora Clinton.

[1] F. Willliam Engdahl, “¿Darfur? Es el petróleo, estúpido…”, en referencia a la guerra de Darfur entre firmas petroleras de Estados Unidos y de China.

[2] Bloomberg, “China derrotará a EEUU en una guerra comercial”, 29 de diciembre de 2016.

[3] En “Retrato del Cretácico en unas cuantas caracolas”, Ñ, 31 de diciembre de 2016.

[4] “Shale gas: China se esfuerza por explotar sus recursos”, por Alain Ruello, corresponsal en Beijing, de Ecos, París, 29 de agosto de 2016: “El país tiene las mayores reservas del mundo. Pero mucha complicación geológica e hídrica en sus proyectos. ¿China, gigante en la fabricación de gas de esquisto? Con 31,500 billones de metros cúbicos de reservas técnicamente recuperables, según la administración, el país tiene el mayor potencial del mundo. Pero un potencial que podría permanecer mucho más tiempo como una promesa, porque Beijing cuenta con una situación menos favorable que el que prevalece en Oklahoma o en Texas.”

 

1