LA POLÍTICA DE SOBRE-ENDEUDAMIENTO MACRI

Héctor Luis Giuliano 17.07.2016.
En función de su política de gobernar con deuda, el gobierno Macri viene acelerando el proceso de toma de más deuda pública en gran escala como requisito de su supervivencia financiera y política.

 

LA POLÍTICA DE SOBRE-ENDEUDAMIENTO MACRI

Por Héctor Luis Giuliano (17.07.2016)

En función de su política de gobernar con deuda, el gobierno Macri viene acelerando el proceso de toma de más deuda pública en gran escala como requisito de su supervivencia financiera y política. Bajo la consigna de no emitir moneda sino emitir deuda, las nuevas autoridades  están embarcadas en una verdadera carrera de re-endeudamiento y toma de deudas adicionales sin que exista la más mínima demostración de la capacidad de repago de la masa de obligaciones que se está asumiendo.

Con el agravante que la mayor parte de estas nuevas colocaciones de deuda se contrae para financiar gasto público corriente – lo que está prohibido por la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado –  y que sucesivas decisiones del gobierno tienden a aumentar el déficit fiscal, que se cubre con más deuda.

Dentro de la actual estructura o composición de la deuda pública argentina pueden identificarse tres grandes rubros:

  1. La deuda heredada de la administración Kirchner, que según cifras oficiales era al 31.12.2015 de 234.200 MD (Millones de Dólares): 222.700 por deuda performing o en cumplimiento del pago de intereses y 11.500 MD acumulada de los holdouts, los tenedores de bonos que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010.

En este total no estaban computados los cupones PBI (14.000 MD) ni el diferencial de pagos que se estima no fueron tenidos en cuenta para los holdouts (10.000 MD): en total, unos 25.000 MD.

  1. La nueva deuda que se está tomando, que es la deuda prevista para el corriente ejercicio – según la Ley 27.198 de Presupuesto 2016 – por 23.400 MD, a la que debe sumarse los 12.500 MD de deuda para pago a los holdouts autorizados por la Ley 27.249; lo que totaliza unos 36.000 MD de nueva deuda.

A lo que debe agregarse la deuda adicional para cubrir los déficits fiscales del año 2015 y del corriente, que no se sabe a cuanto llegan en conjunto pero se estima un mínimo de 15.000 MD, lo que elevaría el monto del endeudamiento a más de 50.000 MD en el año: todo un récord histórico en materia de toma de deuda del Estado.

Sin contar la deuda que paralelamente están tomando las provincias – a tasas carísimas que oscilan entre 7.70 y más de 9 % anual en dólares (que son las más elevadas del mundo) – cuyo monto consolidado no bajaría este año de 6-7.000 MD.

  1. El mayor desembolso de nuevos préstamos provenientes de Organismos Multilaterales de Crédito (OMC) – fundamentalmente Banco Mundial, BID y CAF – que se conceden en dólares pero se usan en su mayoría para pagar obras públicas y de infra-estructura en pesos lo que implica que, en la práctica, las divisas producto de estas nuevas deudas se ingresan a las reservas del Banco Central (BCRA), que los convierte en pesos que aumentan así la Base Monetaria y se esterilizan en gran medida con Lebacs que pagan más del 30 % anual de intereses.

La deuda cuasi-fiscal del BCRA crece de este modo en forma paralela al aumento de la deuda de la Tesorería.

A lo que se añade ahora la retoma de la política K de pago de deuda externa con reservas internacionales – Decreto 834/2016, para pago de 4.000 MD a los OMC y al Club de París – lo que disminuye obviamente el stock de divisas y se compensa con más empapelamiento del banco a través de letras intransferibles del Tesoro.

Una característica esencial que toca a estas tres fuentes de endeudamiento es que el Estado Argentino no tiene, por definición, capacidad demostrada alguna de repago porque la deuda heredada es una carga o peso muerto sobre la economía nacional,  porque la nueva deuda para cubrir déficits fiscales tampoco tiene garantía de pago ya que se deriva precisamente – lo mismo que en el caso de las provincias – de los desequilibrios financieros del Estado y porque los préstamos de los OMC son tradicionalmente compensados con el otorgamiento de nuevos créditos mientras aumenta el stock total de los mismos y sus servicios de pago.

Esto significa que la administración Macri no sólo sostiene la política de Estado de endeudamiento público sin capacidad de pago o política de Deuda Perpetua sino que está agravando aceleradamente sus condiciones (tasas de interés altísimas en moneda extranjera) y sus plazos (empeoramiento del perfil de vencimientos, debido a que gran parte de las nuevas deudas está contraída en Letras del Tesoro – Letes – y/o Bonos de corto y mediano término).

Se reitera – y esto es muy importante – que estas deudas no se pueden pagar por definición, porque no solamente no están acompañadas por demostración alguna de su capacidad de repago (ni siquiera un intento de hacerlo, como tampoco ocurrió en el caso de los holdouts) sino que no pueden tenerla ya que los fondos se usan para pagar vencimientos de deudas con nuevas deudas, cubrir déficits fiscales del Estado y mantener una ambigua e innecesaria toma de deudas en moneda extranjera para pagar gastos en pesos (con el agravante que gran parte de esos préstamos de los OMC son para sufragar gastos de planes sociales o asistenciales).

No se cumple así con la ecuación elemental de tomar préstamos que tengan destino productivo y que sean aplicables al desarrollo económico ni deudas cuyas tasas de interés sean inferiores a las tasas internas de retorno (TIR) de proyectos útiles y necesarios de financiamiento en dólares para el país. Por el contrario, la masa de obligaciones está creciendo en forma descontrolada – Estado Central, BCRA, Provincias/Municipios, Empresas Públicas, Organismos Nacionales, Fondos Fiduciarios y financiamiento adicional para pago de juicios/reclamos contra el Estado – sin garantías mínimas de repago, como no sea contrayendo futuras deudas a medida que van cayendo los vencimientos de capital y pagando cada vez más intereses. Estos intereses, que sí se pagan – salvo una parte menor que se capitaliza por anatocismo – aumentan el Gasto Público y, consecuentemente, el Déficit Fiscal; y ese déficit se cubre con más deuda.

Se cumple así la regla del endeudamiento perpetuo – sostenida por el establishment financiero como premisa ideológica – que parte de la base que la Deuda Pública tiene que constituir una fuente permanente y no excepcional de financiamiento del Estado y que no hay problema en tomar y seguir tomando deuda sin capacidad de pago refinanciando continuamente los vencimientos de capital mientras haya fondos para poder pagar los intereses (intereses crecientes que presionan sobre el gasto público y determinan aumentos adicionales del déficit fiscal que son cubiertos con más re-endeudamiento).

Es la política institucional financieramente irresponsable de fabricar deuda y déficits fiscales que se cubren sistemáticamente con nuevas deudas: una política que agrava la hipoteca presente y futura de las cuentas nacionales; y que es  ejecutada por un gobierno cuyo funcionariado superior está actuando bajo conflicto de intereses con los bancos prestamistas y colocadores de deuda en detrimento del Estado.

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Deuda pública sin presupuesto

Héctor Luis Giuliano 08.07.2016.
La normativa oficial sobre Crédito Público – Ley  24.156 de Administración Financiera del Estado y todas sus disposiciones conexas (con base en el artículo 75 de la Constitución Nacional) – establece taxativamente que las operaciones de deuda deben estar autorizadas por ley del Congreso.

 

Deuda pública sin presupuesto

Héctor Luis Giuliano (08.07.2016)

La normativa oficial sobre Crédito Público – Ley  24.156 de Administración Financiera del Estado y todas sus disposiciones conexas (con base en el artículo 75 de la Constitución Nacional) – establece taxativamente que las operaciones de deuda deben estar autorizadas por ley del Congreso. La Ley 27.198 de Presupuesto 2016 – emitida a fines del gobierno Kirchner – prevé un aumento de la deuda pública durante este ejercicio, en pesos y en moneda extranjera, por el equivalente a 23.400 MD (Millones de Dólares).

La Ley 27.249 – del 31.3 de este año – autorizó un endeudamiento adicional por 12.500 MD para el arreglo de pago a los Holdouts, lo que elevaría ese total a unos 36.000 MD (35.900). Pero el presupuesto del corriente año contemplaba un Déficit Fiscal de 9.200 MD mientras que ahora este déficit se estima entre 25 y 30.000 MD, esto es, unos 15.000 MD más de lo originalmente previsto, de modo que el endeudamiento total superaría los 50.000 MD en el ejercicio, ya que el déficit se cubre con más deuda. Sin contar todavía aquí el impacto financiero diferencial por los pagos a jubilados/pensionados de la ley aprobada días pasados – que sumarán montos ciertos al gasto público – contra las cifras del nuevo blanqueo, que constituyen montos inciertos.

Este extraordinario aumento adicional de la Deuda Pública en curso no se encuentra clara ni debidamente respaldado por las normas de endeudamiento del Estado. Con el agravante que la Ley 27.198 de Presupuesto 2016 ha quedado totalmente distorsionada con la serie de medidas adoptadas por la nueva administración Macri sin haberse procedido a las correspondientes modificaciones presupuestarias. Los supuestos macro-económicos básicos del actual presupuesto consideraban un tipo de cambio a 10.60 $/US$ y una Inflación minorista (IPC)  promedio de 14.5 % y final anual de 10.40 % (!), valores que ya han tenido variaciones sustanciales contra las optimistas proyecciones oficiales: dólar hoy a 15 $ e inflación prevista en más del 40 % durante el año.

Apenas asumido el gobierno Macri – e incluso antes, durante la campaña electoral del 2015 – se habló de la necesidad de corregir el Presupuesto de este año, en particular desde las filas del Frente Renovador del ex candidato Sergio Massa (aliado político-parlamentario del oficialismo), aunque luego de las sucesivas negociaciones con el bloque de Cambiemos esta idea quedó sin efecto. La actual administración, por ende, estaría colocando deuda por encima de las autorizaciones presupuestarias expresas para el ejercicio 2016, lo que constituye un tema que debiera ser debidamente aclarado por el gobierno ya que las operaciones de endeudamiento contraídas sin respetar los términos de la Ley 24.156 de Administración Financiera del Estado son nulas:

  • El artículo 56 de la Ley prohíbe la realización de operaciones de crédito público para financiar gastos operativos pero las nuevas deudas de la Nación – y también de las Provincias (que no están en la ley nacional de presupuesto pero sí en las leyes provinciales respectivas) – se estarían contrayendo para cubrir estos gastos corrientes.
  • Las Letras de Tesorería – que según los artículos 57 y 82 de la 24.156 no se consideran Deuda Pública – son obligaciones a corto plazo (menos de un año) que deben ser reembolsadas dentro del mismo ejercicio que se emiten pero las últimas Letes se están colocando con vencimiento en el 2017.
  • El artículo 60 establece en forma expresa que no pueden realizarse operaciones de crédito público sin ley de presupuesto ni ley especial al respecto – como fue el caso de la Ley 27.249 – salvo las correspondientes a organismos financieros internacionales de los que el país forme parte.
  • El artículo 61 impone que cuando se trata de Deuda Externa debe emitir opinión previa el Banco Central (BCRA) pero no se sabe si este requisito se está cumpliendo y – en caso afirmativo – en qué términos (como ya faltó también en la Ley de pago a los Holdouts, en que no se conoce el dictamen pertinente).
  • El artículo 66 dice textualmente que: Las operaciones de crédito público realizadas en contravención a las normas dispuestas en la presente ley son nulas y sin efecto, sin perjuicio de la responsabilidad personal de quienes las realicen. Y que: Las obligaciones que se derivan de las mismas no serán oponibles ni a la administración central ni a cualquier otra entidad contratante del sector público nacional.

El gobierno Macri – a contrario sensu de su declarada política de transparencia – no está suministrando informaciones claras y concretas sobre toda su operatoria de endeudamiento público. El arreglo con los holdouts – que fue aprobado por ley del Congreso – no estuvo acompañado de las pertinentes liquidaciones de pago ni detalle alguno que permitiera saber qué se estaba autorizando a pagar, por qué montos y por qué conceptos desagregados, ni bajo qué antecedentes específicos de reclamos. Tampoco tuvo explicación alguna el préstamo sindicado por 5.000 MD contraído en Enero pasado con los siete grandes bancos – liderados por la Banca Morgan – que son los mismos que, también por contratación directa, intervinieron como bancos colocadores y compradores de la emisión de bonos por 16.500 MD para pago a los Holdouts en Abril.

La administración Macri está colocando deuda nueva en gran escala por montos que exceden las autorizaciones presupuestarias conocidas para el corriente año, estaría cubriendo gastos corrientes con deuda pública – lo que está prohibido por ley – y no está informando sobre los montos de nueva deuda correspondientes a la cobertura de los déficits financieros de 2016 y 2015 no contemplados en el ejercicio en curso. El denominado Programa Financiero 2016 – aparentemente, un programa de endeudamiento para el período Mayo-Diciembre del año – no muestra informaciones claras y concretas sobre este punto de la deuda adicional por el déficit fiscal excedente. Ni mucho menos sobre la inexistente capacidad de repago de las nuevas obligaciones, como no sea siguiendo permanente e inexorablemente la política institucional de cancelar vencimientos de capital con nuevas deudas y abonar cada vez más intereses.

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La deuda pública de Macri

Héctor Luis Giuliano 29.06.2016.
En el marco de su política de gobernar con deuda la administración Macri se ha embarcado en un proceso acelerado de re-endeudamiento y toma de deuda adicional, primordialmente externa.


La deuda pública de Macri

Al Dorso (02.07.2016)

 

En el marco de su política de gobernar con deuda la administración Macri se ha embarcado en un proceso acelerado de re-endeudamiento y toma de deuda adicional, primordialmente externa. Aunque no se cuenta con información oficial, se sabe que en lo que va del año el gobierno ha colocado más de 20.000 MD (Millones de Dólares), sólo en cabeza del Estado Central, sin contar las emisiones paralelas de obligaciones del Banco Central (BCRA), de las provincias y de empresas oficiales.

El stock de la Deuda Pública al 31.12.2015 – último dato del Ministerio de Economía (MECON, hoy Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas) – era de 234.200 MD (222.700 de deuda performing y 11.500 de holdouts). A este monto falta sumarle los cupones PBI por 14.000 MD y adicionales no computados de holdouts por unos 10.000 MD más sobre los 11.500 conocidos. Sin contar los intereses a pagar, que a esa fecha eran 74.100 MD y que constituyen en realidad una suma constante porque la deuda por capital o principal no se cancela sino que se refinancia en su totalidad a las fechas de vencimiento – hasta el último centavo – y además se toma deuda nueva, por lo que la masa de intereses es permanente y su importe tiene fuerte tendencia al crecimiento.

A fin del 2015 la Deuda Pública Externa era aproximadamente un 30 % de la Deuda Total pero esta proporción está aumentando velozmente como producto de las grandes colocaciones de nuevos bonos argentinos en el mercado de Nueva York y a tasas muy elevadas en moneda extranjera. Con ello, obviamente, aumenta no sólo el stock de la deuda sino también sus intereses, que se pagan como gasto público corriente y contribuyen – también en forma rápidamente creciente – a incrementar aún más el déficit fiscal. La emisión de los 16.500 MD para pago a los holdouts y otros destinos complementarios o menores – en Abril pasado – colocados a una tasa promedio del 7.14 % representa, por sí sola, un aumento de los intereses a pagar de unos 1.200 MD por año; que se sumarán así a los 10.000 MD de intereses anuales previstos para el corriente ejercicio y los sucesivos.

El Presupuesto 2016 – Ley 27.198 (aprobada por la administración kirchnerista a fines de Octubre pasado) – contempla un aumento de la deuda pública de 23.400 MD (68.000 de Amortizaciones contra 91.400 de nuevo endeudamiento). A esto hay que sumarle ahora otros 12.500 MD para pago de los arreglos con los holdouts – según Ley 27.249, de anulación de leyes cerrojo para arreglo con los acreedores – lo que eleva el monto de la deuda a colocar este año a unos 36.000 MD.

El denominado Programa Financiero 2016 del gobierno Macri (del 27.4) – en realidad, un programa de endeudamiento financiero fiscal – prevé cubrir las necesidades de financiamiento de lo que resta del año en la siguiente forma: 3.000 MD con préstamos de Organismos Financieros Internacionales y Bilaterales, 10.850 MD (160.000 M$, Millones de Pesos) del BCRA por concepto de Adelantos Transitorios (AT) y transferencia de Utilidades Contables, 2.700 MD (40.000 M$) provenientes de la ANSES y otros Entes Públicos, 7.200 MD de colocaciones en el Mercado Externo, 8.000 en el Mercado Interno y 5.000 MD de otras fuentes): en total 36.750 MD.

Este desagregado de datos oficiales, sin embargo,  no sería completo, claro ni muy consistente con las cifras reales que dimanan de las propias informaciones gubernamentales:

  1. Según el Programa Financiero 2016 las Necesidades de Financiamiento citadas para el 2016 son de 36.750 MD y corresponden: 24.300 por Déficit Fiscal Primario y 12.500 por vencimientos de Capital e Intereses, de los que 9.000 pertenecen a Títulos Públicos y 3.500 a Organismos Internacionales/Bilaterales.
  2. El Mensaje del Presupuesto 2016 preveía un Superávit Fiscal de 5.800 M$ para este año, equivalente a sólo 550 MD, al tipo de cambio 10.60 $/US$.
  3. Ahora, en cambio, se proyecta el citado nuevo déficit de 24.300 MD (340-365.000 M$, según se tome el dólar a 14 ó 15 $) aunque diversas estimaciones privadas hacen subir este déficit a 400.000 M$ o más.
  4. Esto quiere decir que el incremento de deuda por 36.000 MD (23.400 de nueva deuda más 12.500 de holdouts = 35.900 MD) no se corresponde en su composición con los 36.750 MD del Programa Financiero, aunque las cifras totales sean parecidas.
  5. El Programa de Endeudamiento 2016 no estaría reflejando las necesidades de financiamiento para todo el año sino para lo que resta del período, posterior a la colocación en Abril de los 16.500 MD, de los que 12.500 para pago a los holdouts; lo que resulta del hecho que la información del MECON no incluye esta operación porque fue dada a conocer el 27.4, días después que dicha mega-colocación de bonos fuera realizada.
  6. En consecuencia, el aumento que se está produciendo en el endeudamiento del Estado Central es mucho mayor al previsto en el Presupuesto 2016 – los 23.400 MD – ya que éste no contemplaba los 12.500 MD adicionales acordados para los holdouts (Ley 27.249, aprobada el 31.3 de este año) y no consideraba tampoco el altísimo déficit fiscal hoy planteado sino que, por el contrario, preveía un Superávit Primario de 5.800 M$ (550 MD) que ahora se ha transformado en un déficit de más de 24.000 MD.
  7. Con el agravante que tales cifras corresponden – según lo expuesto – al Déficit Fiscal Primario (es decir, sin contar el pago de intereses) mientras que el Resultado Financiero (que es el real o efectivo porque sí toma en cuenta los intereses a pagar) para el 2016 era ya negativo en casi 100.000 M$ (97.700, equivalente a 9.200 MD) mientras que ahora se eleva a los 24.300 MD citados (15.100 MD más).
  8. Esto quiere decir que al aumento de los 23.400 MD del endeudamiento previsto en el Presupuesto 2016 habría que sumarle ahora no sólo los 12.500 MD de la nueva deuda para pago a los holdouts sino también los 15.000 MD adicionales de la diferencia a cubrir por el nuevo Déficit Fiscal, lo que daría un total de nueva deuda por más de 50.000 MD (51.000) en el año.
  9. Cabe agregar, por último, un punto especial que no queda claro, que es el tratamiento del déficit de arrastre del año 2015, dado que el presupuesto original – Ley 27.008 – preveía un Superávit Fiscal Primario de 110.000 M$ y un Déficit Financiero de 50.000 M$. Esos importes proyectados para el 2015 fueron modificados en el Mensaje de Presupuesto 2016 convirtiéndolos a déficits en los dos rubros: 43.000 M$ primario y 138.700 M$ financiero (4.700 y 15.200 MD respectivamente, a un tipo de cambio del período tomado a 9.12 $/US$).
  10. Los resultados del Ejercicio 2015 – como las proyecciones originales para el 2016 – difirieron muchísimo de las muy optimistas previsiones K: Déficit Primario (en lugar de superávit) por 292.000 M$ y Déficit Financiero por 282.000 MD (producto de compensar 121.000 M$ de pago de intereses con transferencias percibidas de la ANSES y del BCRA por un total de 130.000 M$); lo que traducido a un dólar de 13 $, vigente a fin del 2015, da 22.500 y 21.700 MD respectivamente.

En síntesis: el Presupuesto en curso para el 2016 preveía un Déficit Fiscal de 97.700 M$ (9.200 MD) que ahora pasó a ser un déficit de 24.300 MD (los 340-365.000 M$ contemplados ahora en el Programa Financiero del nuevo gobierno Macri que, en los hechos, podrían ser mucho mayores). Aquí – como dijimos – no estarían incluidos los 12.500 MD de la deuda tomada para el pago a los holdouts (ya colocada antes de la fecha de corte de la información a fines de Abril pasado)  por lo que el endeudamiento de todo el año pasa a ser de 36.000 MD. Y a este monto cabría adicionarle los 15.000 MD de Déficit Fiscal nuevo para el 2016 (9.200 originales contra 24.300 del ajuste presupuestario), lo que llevaría el total de endeudamiento del ejercicio a más de 50.000 MD. Sin considerar aquí la duda sobre el tratamiento del déficit adicional de arrastre del 2015, que daría unos 6.500 MD más: producto de 138.700 M$ ≡ 15.200 MD según Mensaje del Presupuesto 2016 contra 282.000 M$ ≡ 21.700 MD del resultado final oficial del ejercicio según el MECON (convirtiendo los importes en pesos a dólares según el tipo de cambio tomado a las fechas de corte respectivas: 9.12 y 13.00 $/US$).

El quantum del endeudamiento de la administración Macri no se conoce todavía – la última información del MECON es al 31.12.2015 – pero lo cierto es que las proyecciones derivadas de la poca información oficial al respecto ya superan con mucho las cifras del Presupuesto 2016. A lo que debe sumarse el paralelo macro-endeudamiento del Banco Central (BCRA) – los 5.000 MD de la deuda tomada en Enero pasado con el consorcio de bancos internacionales liderado por JP Morgan (cuyos términos se mantienen en secreto) y el aumento del stock de Lebacs en lo que va del año, que es de 166.000 M$ (lo que equivale a un incremento en dólares de 9.000 MD); el fuerte y acelerado endeudamiento de las provincias – que no se conoce como dato de deuda consolidada pero se estima pasaría los 7.000 MD en el año (entre deuda colocada y a colocar) y el monto desconocido de la nueva deuda de empresas y organismos del Estado en su conjunto (que es un dato nunca informado).

Es probable que el peso creciente de los servicios de esta enorme masa de nueva deuda que se está tomando, unida a la deuda heredada y al fracaso del Megacanje Kirchner-Lavagna de 2005-2010 (una operación a la que se sigue presentando como supuestamente exitosa) desemboquen inexorablemente, temprano o tarde, en una nueva reestructuración de pasivos o su equivalente de una serie de reestructuraciones parciales pero sistemáticas, sobre todo debido al extraordinario aumento del stock de la deuda y al peor perfil de vencimientos derivado de grandes colocaciones a corto y mediano plazo.

Pero es muy difícil pronosticar lo que pueda pasar en estas circunstancias con un gobierno que – pese a su declamada política de transparencia – mantiene en secreto las informaciones clave sobre su operatoria en materia de endeudamiento y cuyo staff superior a cargo de las áreas decisorias en este campo está compuesto por funcionarios que – independientemente de su grado de honestidad personal – tienen abiertos conflictos de intereses por su relación con los grandes nuevos acreedores del Estado, de los cuales fueron altos  ejecutivos.

Pueden hacerse muchas conjeturas al respecto pero lo único cierto es que – bajo las condiciones conocidas – las cuentas no le cierran a la administración Macri tanto en el campo fiscal en general como en el de la deuda pública en particular, porque no existe la más mínima demostración de la capacidad de pago del país por la deuda heredada y por la nueva que se está tomando, como no sea refinanciando permanentemente los vencimientos y tomando más deuda, que es precisamente lo que quiere la Banca Internacional.

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La gran pro: la estafa de la compra de las acciones de la Anses

Lázaro Llorens 08.06.2016.
Las empresas privadas que contaban con acciones propiedad de la ANSES, desplegaron en el último quinquenio la política de acumular y no distribuir dividendos. Y así ahora con “Nicky” Caputo a la cabeza, pretenden comprar las acciones que detenta la ANSES, con fondos que en realidad pertenecen a la ANSES.

 

La GRAN PRO: la estafa de la compra de las acciones de la ANSES con la plata de la ANSES

 

Por Lázaro Llorens

Las empresas privadas que contaban con acciones propiedad de la ANSES, desplegaron en el último quinquenio la política de acumular y no distribuir dividendos. Y así ahora con “Nicky” Caputo a la cabeza, pretenden comprar las acciones que detenta la ANSES, con fondos que en realidad pertenecen a la ANSES.

Para revertir el mal humor social que generaron algunas de sus medidas, el miércoles pasado, el presidente Mauricio Macri presentó ante el congreso, su proyecto de ley ómnibus de “Reparación Histórica para Jubilados”. El mismo reconoce el derecho a jubilados que se encuentran en proceso judicial, y establece parámetros similares para quienes aún no lo han hecho, abarcando un total de 2,5 millones de abuelos.

Para financiarlo, el gobierno propone un controvertido blanqueo de capitales, que generó mucho ruido político, incluso dentro de las filas de Cambiemos. También el uso de utilidades del Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS) del ANSES. Entre estos, los acciones (4,3 millones) que el ANSES tiene en 46 empresas privadas, como Siderar, Macro, Banco Galicia, Techint, Mirgor (Caputo), Clarín, entre otras, cuya posible venta también dispararon la polémica.

«En la ley damos a la posibilidad de vender las acciones de la ANSES, pero no creemos que haya necesidad de venderlas por los próximos años. Queremos tener la flexibilidad de operar en el mercado como lo hace cualquier inversor” argumentó Emilio Basavilbaso, actual director ejecutivo del ANSES, para justificar la iniciativa de Cambiemos.

“No voy a votar el capítulo de disponibilidad de fondos del FGS. Con las dos manos voy a votar el proyecto de ley para pagarles a los jubilados, pero no estoy de acuerdo con que se vendan las acciones de la ANSES. Sí se pueden usar las utilidades. Hasta ahora nunca se las usó”, dijo por su parte el diputado Diego Bossio, ex titular del ANSES, actual vocal de la Comisión de Previsión y Seguridad Social, quien señaló que si esto pasaba sería “privatizar parte del ANSES”.

Los mentores

La idea de Cambiemos, donde en acciones de empresas privadas hay un codiciado botín del orden de los 126.000 millones de pesos, no es nueva. Desde el primer día en que Macri puso un pie en la Casa Rosada, desde el gobierno amarillo vienen evaluando la posibilidad de desprenderse de las acciones y otros activos del ANSES. Por eso las empresas se relamen.

Esta tarea se les encomendó especialmente, a tres altos funcionarios macristas, estrechamente ligado a los grandes bancos: Luis Caputo, secretario de finanzas, ex presidente del Deutsche Bank y Jefe de Negocios del JP Morgan. Luis Blaquier, director del Fondo Garantía Sustentabilidad (FGS) del ANSES, ex Goldam Sachs, emparentado con la empresa Ledesma, de la cual el ANSES es accionista. Y Matías Tamburini, Director General de Operaciones del FGS, ex Deutsche Bank.

La estirpe de Gordon Gekko de los tres nombrados, se pone en evidencia en las operaciones de dólar futuro que concretaron cada uno por su lado, alzándose con una ganancia de 3,6, 1,7, y 23,1 millones de pesos cada uno, respectivamente. Por ello es de imaginar el festín que pueden hacerse administrando el FGS de la ANSES.

A ellos se le sumó nada menos que el “hermano” del presidente Mauricio Macri, Nicolas “Nicky” Caputo, propietario de la empresa Mirgor SA, cuyo 22 % del capital accionario lo detenta la ANSES. Quien pasó a ocupar el estratégico puesto de vicepresidente del Merval (Mercado de Valores) donde se cocinará no solo esa venta accionaria, sino también la cotización de esas acciones. Con el objeto según hizo trascender públicamente Ambito Financiero y El Cronista, de pilotear desde allí la recompra de las acciones en poder de la ANSES de su empresa Mirgor, que fundó junto con Mauricio Macri.

Está acompañado en esa tarea como director del Merval, por Delfín Ezequiel Carballo del Banco Macro, cuyas acciones un 31,5 % las detenta la ANSES. La estirpe Gordon Gekko de Carballo, también la pone en evidencia las operaciones de dólar futuro. En las que se alzó con una ganancia de 117,8 millones de pesos, buena parte de ellos gracias a las apuestas que hizo el 18 de noviembre, el último día en que funcionó el ROFEX (Rosario Futures Exchange) previo al balotaje, apostando claramente así al triunfo de CAMBIEMOS.

De arranque esa empresa no fue fácil. Debido a la Ley 27.181 aprobada el año pasado bajo el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, toda la cartera de inversiones del Fondo de Garantía de Sustentabilidad del Sistema Integrado Previsional Argentino, fue declarado de interés público por el Congreso. Por eso ahora para poder disponer de su venta, Cambiemos, que no controla el Congreso, necesita la mayoría agravada de dos tercios de los votos, en ambas cámaras.

La promulgación de un DNU -Decreto de Necesidad y Urgencia- fue la primera idea que carburaron los financistas Caputo, Blaquier y Tamburini. Con el objeto de vender los bonos de la deuda pública y cancelar plazos fijos que tiene el organismo previsional, para pagarles una porción de la deuda a unos 60 mil jubilados con sentencia firme.

A la par, funcionarios del ANSES hicieron consultas a los CEOs de las empresas Siderar, Molinos, Galicia y BBVA Francés, para avaluar la posibilidad de una recompra de las acciones del ANSES, utilizando para ello los “resultados no asignados”. Esto es, las ganancias que las empresas no repartieron con sus socios, entre estos el ANSES.

Operación que conlleva una extraordinaria estafa, dado que representa nada menos que comprar las acciones de la ANSES con plata de la ANSES, al pertenecer el 35 % de esos resultados no asignados, a las acciones en poder de la misma ANSES. Conforme las cifras de los balances del año 2015, los resultados no asignados contabilizados de diversa manera por las 45 empresas de las que es accionista, ascenderían a 120 mil millones de pesos. De los cuales casi un 20 %, 22.350 millones corresponderían a las acciones en poder de la ANSES.

Como la tenencia de las acciones de la ANSES según su valorización bursátil a agosto del 2015 ascendía a 63.718 millones, esos 22.350 millones de resultados no asignados pertenecientes a las acciones en poder de la ANSES, representan el 35 % del total de las acciones en poder de la ANSES.

O sea que los afortunados empresarios, que a lo largo de los años no distribuyeron grandes dividendos, porque tenían a la ANSES como socios importantes, ahora en nueva vuelta de tuerca PRO, podrán despojar a la ANSES de esas acciones, con dineros que más de un tercio pertenecerían a la misma ANSES. Además de los enjuagues en el precio de esas acciones, que como autoridades del Merval podrán hacer “Nicky” Caputo y “Eze” Carballo.

Como el uso de un DNU para liquidar estos millonarios activos previsionales era peligroso en términos jurídicos, la idea pergeñada por Caputo, Blaquier y Tamburini, tuvo una vuelta de rosca y, en un momento político complicado, terminó convirtiéndose en un osado proyecto de ley ómnibus, con la modificación de más de 100 leyes. Con el cual el gobierno ahora pretende regularizar la situación de 2,5 millones de jubilados, mediante un blanqueo de capitales y la disponibilidad de la carteras de inversiones del ANSES.

En donde, para garantizarse el voto dócil peronista, se incluyó a última hora, la ratificación de los acuerdos que las provincias firmaron con la Nación para recuperar el 15 por ciento de la coparticipación que cedieron al ANSES en 1992.

El botín

Conforme las actuales cotizaciones, se trata de botín de más 126.000 millones de pesos. Esto es lo que hay habría detrás de la venta de las acciones del ANSES. Estos se conforman por 93.000 millones de pesos al valor actual de las acciones. Y 33.000 millones de dividendos –resultados no asignados- actualizados a la fecha con el mismo índice de la valorización de las acciones. Que las empresas privadas decidieron no compartir con el Fondo de Garantía Social del ANSES. Y con los cuales el macrismo haciendo la GRAN PRO, audazmente planea que se puedan recomprar sus acciones.

Son 33.000 millones de pesos de ganancias liquidas, que curiosamente ni al ex titular del ANSES, Diego Bossio, ni el actual Basavilbaso, parecen importarles. A pesar que con estos dividendos, se pueden pagar holgadamente, todos los juicios a los jubilados con sentencia firme, que actualmente son 50 mil y suman unos $ 12.500 millones.

Quedando además un saldo para cancelar otros 82 mil juicios, por un total de $ 20.500 millones. Representado esta suma un importe un 65 % superior a lo que se estima que se podrá recuperar con el blanqueo de capitales dispuesto simultáneamente.

Estos datos surgen de los últimos balances de las empresas, cerrados al 31 de diciembre del 2015. Apareciendo los resultados no asignados como “Resultados No Asignados”, “Reserva Para Futuros Dividendos” “Reserva Facultativa”, “Reserva Especial” y otras figuras contables.

Su compulsa directa en los balances fue la única manera de obtenerlos, dado que desde el 2012 a la fecha, la ANSES no informa nada respecto las utilidades que generan sus acciones en las empresas privadas, ni de cuanto fue su “tasa de reparto” a favor del FGS. En su página institucional, solo tiene información desactualizada y parcial del ejercicio 2015.

Mientras que en los informes trimestrales que el FGS presenta ante el Congreso, incluso el último que acaba de presentar Blaquier, tampoco informa nada de esto. Tratando de disimular la omisión de esa información esencial, la ANSES se explaya informando cuantos impuestos y contribuciones pagan esas empresas al fisco, como si eso justificara una formidable tenencia de acciones, de la que solo obtiene simbólicos dividendos.

Ganan y no reparten

En concreto, según los balances de compañías encabezadas por Macro, Telecom, Siderar, y en total 36 empresas con resultados positivos, durante el 2015 tuvieron utilidades que le correspondían a la ANSES por 7.672 millones de pesos. Sin embargo, durante este año -último dato publicado por el ANSES- sólo recibió 536 millones de utilidades correspondientes a los balances del año 2014, equivalente solo al 8 por mil de su valuación bursátil de $ 63.718 millones.

En términos absolutos, estos 536 millones es un monto un 60% inferior a lo que percibió el ANSES en el 2011, último dato oficial consolidado y publicado. Ese año, gracias a una política agresiva de los directores estatales dentro de las empresas, el organismo a través del FGS, obtuvo dividendos por 1.280 millones de pesos. A pesar que por ese entonces la valuación bursátil de las acciones alcanzaba solo los 22.033 millones de pesos, equivalente en consecuencia al 5,8 % de esta.

Pero en el 2012 el Gobierno kirchnerista creo la Dirección Nacional de Empresas con Participación del Estado (DNEPE). Ya partir de allí, en evidente consonancia con la política empresaria de no distribuir dividendos, los directores estatales se olvidaron enteramente de los dividendos a favor del FGS y de informar al respecto. Lo cual en términos reales reportó en el 2015, conforme los números antes apuntados, un reducción del 85 % en el rendimiento de esas acciones.

Entre las empresas que tienen retenidos dividendos del ANSES descuellan:

  • Banco Macro S.A.: Propiedad de Jorge Britos, un cortesano del poder que supo tener estrecha relación con el kirchnerismo, igual que ahora lo hace con el macrismo. En este banco, que durante el 2015 obtuvo ganancias por 5.008 millones de pesos, la ANSES tiene el 31% de las acciones. Por ellas el FGS de la ANSES deberí recibir 1.577 millones de pesos, teniendo además en total unos 4.678 millones de pesos de utilidades no distribuidas pertenecientes a la ANSES.

No obstante el Banco Macro en el 2015 no distribuyó ningún dividendo, y como dato elocuente, la última vez que distribuyó dividendos a favor del organismo previsional, fue en julio del 2014, por las utilidades obtenidas en el 2013, repartiendo apenas 187 millones de pesos.

  • Siderar-Techint S.A: la siderúrgica de la familia Rocca, en el 2011 estuvo en el ojo del huracán, justamente por su política de no reparto de ganancias con su socio el ANSES. En esta compañía, que en el 2015 obtuvo ganancias por 1.756 millones, la ANSES posee el 26% del paquete accionario. Por ellas deberí recibir dividendos por 457 millones de pesos, teniendo además acumulado en sus balances, ganancias no distribuidas pertenecientes a la ANSES, por 4.622 millones. Sin embargo en el 2015, la siderúrgica de los Rocca remitió utilidades al FGS de la ANSES correspondientes al 2014, por apenas 192 millones de pesos.
  • Telecom Argentina S.A: Empresa telefónica cuyo 20% recientemente fue adquirido por el magnate mexicano David Martínez, titular del fondo de inversiones Fintech. En esta empresa, que durante el 2015 obtuvo utilidades netas por 3.402 millones de pesos, el ANSES tiene el 25% de las acciones. Por ello debería percibir dividendos por unos 850 millones de pesos, teniendo además en sus balances, utilidades acumuladas correspondientes al organismo previsional, por otros 2.645 millones. Sin embargo en el 2015, sólo remitió como utilidades del 2014, 204 millones de pesos al FGS de la ANSES.
  • Grupo Financiero Galicia: Propiedad de las familias Escasany, Ayerza y Federico Braun (La Anónima). En este banco, que el año pasado obtuvo utilidades por 4.338 millones de pesos, el ANSES tiene el 20% de su capital accionario. Por esto el FGS debería percibir dividendos por 1.007 millones de pesos, teniendo además un saldo acumulado de dividendos no distribuídos correspondientes a la ANSES por 2.577 millones de pesos. No obstante durante el 2015, apenas remitió utilidades correspondientes al 2014 por 20 millones de pesos al FGS de la ANSES, no habiendo repartido en los últimos cuatro años casi ningún dividendo.

A ello se le añade, que otras empresas relacionadas con el Banco Galicia, de la cual también es accionista la ANSES, tampoco reparten sus ganancias. Se trata de la firma Importación y Exportación de La Patagonia (Supermercado La Anónima) de Federico Braun, tío del actual secretario de comercio Miguel Braun, donde el ANSES es propietario del 20% de las acciones. Esta firma tiene resultados no asignados del FGS por 502 millones de pesos, que sumados a los del Banco Galicia, hacen un total de 3.100 millones.

  • BBVA Banco Francés S.A. Banco extranjero, presido por Jorge Bledel, donde el ANSES tiene el 7,9% de las acciones. Este banco el año pasado obtuvo ganancias por 3.784 millones de pesos, y por ellas debería remitir a la ANSES 298 millones de pesos. Tiene además acumuladas utilidades correspondientes a este organismo por 1.002 millones de pesos. Sin embargo en el año 2015 no repartió ningún dividendo, y su última remisión de utilidades al FGS de la ANSES fue en junio del 2014, por 2,2 millones de pesos.
  • Petrobras Energía S.A.: Petrolera brasilera. En ella el ANSES tiene el 11,8% de las acciones. Su filial en Argentina fue adquirida, en medio de denuncias de corrupción, por el grupo Pampa Energía, de Marcelo Mindlin, ex ejecutivo Irsa, un empresario ligado al kirchnerismo. El año pasado, Petrobras, obtuvo ganancias por 853 millones de pesos, de los cuales 100 millones deben ser remitidos al ANSES, registrando además en sus balances dividendos acumulados correspondientes a la ANSES por 985 millones. Pero en el 2015 como utilidades del 2014, apenas remitió a este organismo 16 millones de pesos.

Igual que sucede con el Banco Galicia, esta política de no reparto de dividendos se observa en otras empresas del Grupo, donde el ANSES también es accionistas. Como Pampa Energía S. A. (23%), Edenor S.A. (26%), Transportadora Gas del Sur S.A. (23%), que en total registran dividendos acumulados correspondientes a la ANSES por 1.360 millones.

  • Mirgor: Empresa fundada por el presidente Macri y su íntimo amigo Nicolás “Nicky” Caputo, hoy propiedad de este último, donde el ANSES tiene el 21% de las acciones. Con grandes beneficios impositivos se dedica, en Tierra del Fuego, al ensamblado de aires acondicionados, electrodomésticos y electrónica. En el 2015, la empresa de Nicky Caputo obtuvo ganancias por 522 millones de pesos, de los cuales 121 millones corresponden a la ANSES, registrando además en sus balances dividendos no distribuidos correspondientes a la ANSES por 781 millones de pesos. Pero en el 2015 Mirgor mezquinamente sólo remitió dividendos al FGS de la ANSES, correspondientes a las utilidades del 2014, por 1,9 millones de pesos.
  • IRSA: La empresa de bienes raíces más grande de Argentina. Su máximo referente es el influyente empresario Eduardo Elsztain, número dos del Consejo Judío Mundial. En esta empresa, el ANSES tiene acciones en tres compañías del grupo: Irsa (4,8%), Banco Hipotecario (4,9%) y Alto Palermo Shopping (1,4%). Por ellas, durante el 2015, debería percibir 90 millones de pesos de utilidades, registrando además resultados acumulados correspondientes a la ANSES por 191 millones de pesos. Sin embargo en el 2015 en concepto de utilidades del 2014, las empresas de Elsztain solo remitieron al FGS de la ANSES solo 6 millones de pesos.

Dentro de la lista de las empresas que no distribuyeron sus ganancias con el ANSES, entre otras también figuran: Consultatio S.A. de Eduardo Costantini, desarrolladora de Nortdelta, 568 millones; Grupo Clarín, 416 millones; Aluar 420 millones; Molinos Río de la Plata de Pérez Companc, 408 millones; Ledesma, de Carlos Blaquier, tío del titular del FGS, Luis Blaquier por 108 millones, etc.

Todas ellas compañías desplegaron una sinuosa política de retener dividendos, a las espera de mejores tiempos. Que no solo parece haber llegado con el gobierno de Macri, sino que además viene con la yapa de poder despojar al ANSES de sus acciones, contando para ello con una sustancial suma de dinero, que en realidad le corresponden a los trabajadores y jubilados, alguno de ellos con paupérrimos haberes.-

 

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Nueva Deuda externa y atraso cambiario

Héctor Luis Giuliano 04.06.2016.
Existe una relación directa entre el problema del retraso cambiario y el aumento de la deuda externa argentina (…) el tipo de cambio deviene una variable de ajuste clave dentro de este esquema de endeudamiento ya que cuanto más bajo se encuentre la referencia básica del dólar ello permitirá una conversión de pesos a mayor cantidad de dólares para atender el pago de estos servicios.


NUEVA DEUDA EXTERNA Y ATRASO CAMBIARIO

Por Héctor GIULIANO (3.6.2016)



Existe una relación directa entre el problema del retraso cambiario y el aumento de la deuda externa argentina:

  1. El gobierno, por lógica, recauda la gran mayoría de sus ingresos tributarios en pesos.
  2. Los servicios por capital e intereses de la deuda externa y también de una parte creciente de la deuda colocada internamente, en cambio, tienen que pagarse en moneda extranjera. Hoy aproximadamente el 70 % de la deuda pública total en cabeza del Estado Central está en moneda extranjera.
  3. Ergo, el tipo de cambio deviene una variable de ajuste clave dentro de este esquema de endeudamiento ya que cuanto más bajo se encuentre la referencia básica del dólar ello permitirá una conversión de pesos a mayor cantidad de dólares para atender el pago de estos servicios.

El retraso cambiario relativo – después de la macro-devaluación del peso de Diciembre pasado – ha vuelto a ser una realidad en nuestro país y se está dando en forma paulatina pero sistemática: una situación que se agrava todavía más en la actualidad debido al proceso de revalorización del dólar a nivel mundial, lo que hace que a la apreciación real del peso que se está produciendo por tasa de devaluación menor a la tasa de inflación se sume esta incidencia de la mayor fortaleza del dólar frente a terceras monedas.

La administración Macri ha planteado desde el inicio de su mandato una política de gobernar con deuda y su gestión sigue consecuentemente la premisa clásica neo-liberal de no emitir moneda sino emitir deuda.

Con el agravante que se plantea y materializa incluso la toma de gran parte de deuda en moneda extranjera para obras públicas y de infraestructura que se pagan en pesos, lo que constituye un despropósito financiero.

La estabilización del tipo de cambio con el aumento extraordinario de las tasas internas de interés – lideradas por las letras del Banco Central (BCRA) – y el acortamiento de los plazos de salida en beneficio de capitales golondrina – de 365 a 120 días – han convertido hoy a la Argentina nuevamente en un paraíso para las ganancias especulativas de corto plazo de los capitales financieros internacionales, que pueden aprovechar así el enorme diferencial entre tasas locales y mundiales en un contexto de estabilidad y retraso cambiario.

Requerir inversiones extranjeras directas (IED) y/o inversiones locales productivas – dolarizadas o en pesos – mientras las propias autoridades estimulan de esta forma ganancias financieras récord constituye toda una contradicción: una sospechosa contradicción por parte de un elenco de funcionarios de gobierno que provienen en su gran mayoría precisamente del ámbito financiero, bursátil y bancario privados.

La política gubernamental Macri parte de la base de una clara jerarquización de la rentabilidad financiera por encima de la rentabilidad económica: tasas de interés positivas con respecto a la inflación y tasas de inflación superiores a la tasa de devaluación del peso.

En este sentido, se puede decir que actualmente el BCRA defiende más el precio de cotización del dólar que el valor adquisitivo del peso, castigado por un proceso de estanflación – estancamiento con inflación – producto de las acciones concretas llevadas a cabo por el nuevo gobierno:

  1. Macro-devaluación con traslado generalizado a precios (pass-through).
  2. Tarifazo por aumento extraordinario de precios y tarifas de servicios públicos.
  3. Aumento de las tasas de interés a niveles récord – que son también un factor de inflación porque se trasladan a los precios a través del costo financiero de las empresas – con sus efectos recesivos sobre la producción y el consumo.

En consecuencia, el proceso inflacionario en curso – con proyecciones actualizadas del orden del 40 % anual – junto con la estabilización y/o baja relativa de la cotización del dólar – hoy en 14 $/US$ mayorista – configura un cuadro de retraso cambiario.

Y se trata de un atraso cambiario que tiende a acentuarse cada vez más en la medida que ingresen más capitales especulativos externos – atraídos por las altísimas tasas de interés domésticas – y/o que se liquiden localmente más divisas por exportaciones (estimuladas por el empuje inicial de la macro-devaluación de Diciembre y la baja o eliminación de retenciones agrícolas).

Notablemente, el gobierno Macri se rehúsa a aplicar controles de precios – mantiene el inoperante sistema de precios cuidados heredado de la administración Kirchner con los mismos inútiles resultados – y dice encarar el problema de la inflación en el marco de la Política de Defensa de la Competencia y no en el de la Política de Defensa del Consumidor.

La administración Macri sostiene así una alianza fáctica, estratégica y estructural, con los sectores financiero-bancarios y las grandes empresas – con los supermercados a la cabeza – que preservan y aumentan sus ganancias a través de sus operaciones especulativas y sus remarcaciones diarias de precios a costa del desfase financiero de los salarios reales, que cargan con las desactualizaciones entre precios variables e ingresos fijos y quedan afectados con los aumentos periódicos retrasados e incrementos porcentuales compensatorios dados a futuro y en cuotas.

Y la cosa puede incluso ser peor aún cuando desde la administración Macri las autoridades amenazan a las Empresas con abrir el mercado interno a las importaciones con el argumento  de frenar así los aumentos de precios locales, lo que agravaría todavía más el cuadro de recesión, pobreza y desempleo.

Este proceso de estanflación – provocado desde el gobierno – configura un plan de ajuste que se sostiene con y para el endeudamiento externo, siendo el retraso del tipo de cambio una herramienta clave dentro del esquema.

Una administración de gobierno que plantea, en forma cuasi-dogmática, que fuera de la deuda externa no hay salvación de la Economía – que es la reedición de la denominada Política de Crecimiento con Deuda, ya experimentada con resultados finales desastrosos bajo la gestión Martínez de Hoz durante el Proceso Militar primero y luego bajo la convertibilidad menemista durante la década del ´90 – está condenada a cosechar, temprano o tarde, los mismos resultados.

Y ello es y seguirá siendo así en la medida que se propenda a que exista una mayor rentabilidad de las Finanzas sobre la Economía Física o Real: es la eterna controversia entre la naturaleza y magnitud de la tasa de ganancia que se logre sobre las inversiones reales o directas y la tasa de ganancia sobre las llamadas inversiones financieras autónomas o especulativas, que son las que priman en nuestro país y en el mundo.

El objetivo del gobierno Macri es gobernar con deuda, y no es un objetivo declarativo sino en perfecta ejecución, con eje en una nueva ola de macro-endeudamiento externo que está en curso.

Esta política de endeudamiento actúa como disparador de un nuevo circuito perverso en materia económico-financiera en la Argentina:

  1. Para poder pagar los servicios de intereses de la deuda exterior – sólo los intereses, porque hasta el último centavo de capital se refinancia íntegramente con nuevas deudas – y para poder garantizar además la toma de más deuda externa e interna en moneda extranjera el gobierno necesita mantener un retraso cambiario relativo.
  2. Para poder mantener este retraso cambiario la administración Macri aumenta las tasas de interés favoreciendo la entrada de dólares financieros y tomando más deuda externa para sostener el nivel de las reservas internacionales del BCRA (como ya se ha hecho con el préstamo repo de Enero pasado – por 5.000 MD-Millones de Dólares – concertado con un grupo de bancos liderados por la banca Morgan, cuyas características y cláusulas se mantienen en secreto).
  3. Al aumentar las tasas de interés se provoca recesión económica, retracción del consumo (lo que acentúa el proceso recesivo) y se retro-alimenta la inflación por vía financiera.

Se da así – otra vez en la Historia Argentina – la paradoja que enseñara hace ya muchos años el fallecido ingeniero Marcelo Diamand: que pagamos la deuda externa no con mayor esfuerzo o trabajo sino al revés, dejando de trabajar; porque la recesión económica deviene una condición necesaria del pago de la deuda debido a que favorecería una mayor balanza comercial por aumento de los saldos exportables y que los desbalances de la cuenta corriente se cubrirían con más endeudamiento externo.

El retorno a este esquema de re-endeudamiento perpetuo, empero, no puede entenderse acabadamente si no se comprende la funcionalidad de las gestiones Kirchner y Macri en materia de Deuda Pública:

  1. El gobierno Kirchner vivió pagando deuda externa para bajar el stock de la deuda con terceros – acreedores privados y organismos financieros internacionales (con el FMI  a la cabeza) – a la vez que manteniendo una elevada proporción de deuda pública en moneda extranjera.
  2. Este desagote relativo de deuda externa fue realizado a costa de la creación por traspaso de una enorme e impagable deuda interna intra-Estado – del Tesoro fundamentalmente con la ANSES, el BCRA y el BNA – lo que llevó a su empapelamiento con títulos oficiales y, con ello, a la descapitalización y desfinanciamiento del sector público.
  3. Tanto la política llevada a cabo por la administración Kirchner como la actual de la administración Macri comparten el mismo objetivo declarado: regresar al mercado internacional de capitales, esto es, volver a endeudarse (que tal era la finalidad del Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 y de la Hoja de Ruta Boudou 2008).

La idea era y es que la deuda interna en pesos – mayoritariamente en manos del propio Estado – se vaya licuando por inflación y por reducción gradual de las tasas de interés, con lo que se iría produciendo una disminución progresiva de esta deuda interna para reconstituir sus montos como nueva deuda con terceros.

Y esto ya está ocurriendo: durante el ejercicio 2015 – según cifras oficiales del Ministerio de Economía (MECON, hoy Ministerio de Hacienda y Finanzas Públicas) – el endeudamiento público aumentó en 95.400 MD durante el año, de los que 62.400 fueron para cubrir amortizaciones de capital (refinanciación total de los vencimientos) y la diferencia de 33.000 MD constituyó nueva deuda. Pero la licuación de deuda por devaluación (y, en menor medida, por CER o sub-indexación por inflación), fue equivalente a 32.000 MD, por lo que según el cuadro de Flujos y Variaciones de Deuda, el aumento neto fue de sólo menos de 1.000 MD (840), expresado en dólares.

  1. El desagote de gran parte de la deuda pública con terceros – bajo el mito kirchnerista del des-endeudamiento (mito compartido también por la actual administración y por todo el establishment financiero) –
  2.  el re-endeudamiento del Estado con toma de Deuda Nueva
  3. y el retraso cambiario relativo para poder garantizar el pago de intereses son las tres piezas clave de la nueva política de gobernar con deuda.

El allanamiento a un nuevo enfoque monetario de la balanza de pagos, sostenido con deuda externa en gran escala, vuelve de este modo a determinar la política económico-financiera de la Argentina y bajo el eufemismo de la reinserción en el mundo reabre así un nuevo ciclo de endeudamiento dentro del sistema de deuda perpetua que rige en nuestro país desde hace 40 años.

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Tándem de endeudamiento Kirchner-Macri

Héctor Luis Giuliano 21.05.2016.
A diferencia de lo que comúnmente se cree, la gestión de las administraciones Kirchner y Macri en materia de deuda pública no es opuesta sino complementaria: las acciones concretas del kirchnerismo fueron funcionales al advenimiento de las medidas del gobierno macrista.

 

EL TÁNDEM DEL ENDEUDAMIENTO KIRCHNER-MACRI

Por Héctor GIULIANO (21.5.2016)

A diferencia de lo que comúnmente se cree, la gestión de las administraciones Kirchner y Macri en materia de deuda pública no es opuesta sino complementaria: las acciones concretas del kirchnerismo fueron funcionales al advenimiento de las medidas del gobierno macrista, amparado una vez más en la excusa constante de la pesada herencia recibida para tratar de justificar más endeudamiento fiscal.

Qué hizo básicamente el gobierno Kirchner durante sus largos 12 años de mandato: pagar en forma privilegiada deuda externa con terceros – acreedores privados y organismos financieros internacionales – a costa de aumentar una deuda intra-Estado impagable y con el objetivo declarado de regresar al mercado internacional de capitales para volver a endeudarse en el exterior (objetivo expreso del Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 y de la Hoja de Ruta Boudou 2008).

En aras de cumplir ese objetivo el gobierno Kirchner declinó formalmente cuestionar la legitimidad de la Deuda y encaró una política sistemática de pagos a los acreedores para desagotar significativamente la deuda externa: la presidenta Cristina Fernández auto-calificó a su administración de pagadora serial por sus récords de pagos, hablando de 174.000 MD (Millones de Dólares) por un lado y de 190.000 MD por otro (en su discurso de Setiembre 2014 ante la Asamblea General de Naciones Unidas (AG ONU), aunque ambas cifras no están debidamente probadas.

Más aún, fue su gobierno el que propuso la Resolución de la AG ONU para internacionalizar los casos de default de deuda soberana, replanteando la propuesta del FMI del 2002 basada en el informe de su entonces vice-jefa Anne Krueger, que tiene por finalidad sustraer los problemas de la deuda de los Estados a la competencia de sus tribunales locales y someterlos a nuevos mecanismos de manejo supra-nacional.

A los fines de poder cumplir con sus pagos privilegiados de la Deuda Externa – durante todo su triple mandato – el kirchnerismo habilitó la política institucional de pago de las obligaciones externas con reservas internacionales, lo que llevó a la descapitalización del Banco Central (BCRA) y a su consiguiente endeudamiento paralelo o cuasi-fiscal para reponer tales reservas y también para favorecer la rentabilidad récord del sector financiero-bancario local a través del mecanismo de las Lebac (producto de la política de compra de reservas con deuda).

El Megacanje Kirchner-Lavagna 2005-2010 fue presentado ante la opinión pública – por el oficialismo K, por la oposición política y por los medios del establishment – como un éxito de negociación (toda una constante en materia de reestructuraciones forzadas de deuda) pero fracasó porque ya a los dos años de firmado no se podía pagar y se apeló entonces, sucesivamente, al intento de aumento de recaudación sobre el Agro (Resolución 125) y al incremento de la presión tributaria en general, a la citada política de pago con reservas internacionales, a la estatización de las AFJP (que detentaban en su poder gran parte de la deuda en pesos), al empapelamiento del propio Estado traspasándole la deuda sin capacidad de repago a los principales organismos oficiales nacionales (BCRA, ANSES, BNA y otros) y a la emisión monetaria sin respaldo de crecimiento económico.

El kirchnerismo recibió así una deuda pública de 152.600 MD en el 2003 y la dejó en unos 260,000 MD al fin de 2015, esto es, un aumento de más de 100.000 MD en cabeza del Estado Central.

El falso mito del des-endeudamiento (un mito consentido y apoyado por la oposición política, con la actual administración Macri a la cabeza) preparaba, en realidad, la descongestión de la parte más pesada de la deuda externa argentina para allanar el camino a la vuelta al mercado mundial de capitales.

Para ello, la receta en curso era y es la licuación de la deuda interna en pesos – en su mayoría a cargo del FGS de la ANSES (el 64 % de la plata de los jubilados) – como producto de la inflación creciente, de manera de ir disminuyendo gradualmente el peso de la deuda intra-Estado a costa del traspaso a pérdida de la deuda original con terceros.

Las torpezas cómplices del kirchnerismo quedaron de manifiesto con el desacato indefendible ante los tribunales estadounidenses después de haber aceptado su competencia.

Esta postura irracional agravó la posición de la Argentina debido a la negativa kirchnerista a investigar las mayúsculas irregularidades de la Deuda Pública (que era el único recurso de última instancia frente a las exigencias de los acreedores), a soslayar completamente las causas judiciales en curso en nuestro país que llevarían a la nulidad de gran parte de la deuda externa (Olmos I – con sentencia del juez Ballestero – Olmos II, Megacanje 2001 y denuncia Olmos Gaona-Marcos)  e incluso a dejar inoperante la Comisión Investigadora de la Ley 26.984, dictada tardíamente en Setiembre de 2014.

El gobierno Kirchner malogró desde el inicio la estrategia de defensa de nuestro país ante los tribunales de Nueva York:

  1. Porque no cuestionó la legitimidad de las acreencias pese a la existencia de causas judiciales en curso en la Argentina.
  2. Porque aceptó la entidad de los reclamos de los Fondos Buitre (FB) que no entraron en el Megacanje Kirchner-Lavagna al reconocer el valor nominal de los títulos y no el valor real de compra de los mismos.
  3.  Porque – una vez producidos los fallos adversos en las tres instancias judiciales norteamericanas – no blanqueó el default de toda la Deuda Pública, como hubiera correspondido, para abrir una nueva reestructuración de las obligaciones (que era una de las recomendaciones del Estudio Cleary, Gottlieb, Steen & Hamilton, expuesta como alternativa por memorándum al ministro Kicillof en Mayo de 2014).

A diferencia de hacer esto último, la administración Kirchner no sólo agravó su posición de desacato sino que dejó así completamente allanado el camino hacia una rendición final – jurídica y financiera – en la cuestión de los Holdouts, cosa que inmediatamente encaró el nuevo gobierno Macri con el argumento de la salida del default (un argumento que todos – oficialismo, oposición y medios – negaban públicamente relativizándolo como default parcial o técnico).

Con el agravante que la actual administración contó ahora para ello – por primera vez en forma expresa – con la aprobación previa del Congreso de la Nación, que a través de la Ley 27.249 le autorizó la colocación de deuda externa por 12.500 MD, sin tener constancia alguna de los conceptos y liquidaciones de pago pactados en secreto por el Ejecutivo.

Esta nueva deuda – autorizada por ley – se suma a los 23.400 MD contemplados en el Presupuesto 2016 (Ley 27.198, que le dejó aprobada el gobierno CFK), lo que eleva a unos 36.000 MD el total de obligaciones a colocar este año: un monto de endeudamiento sobre el que no existe demostración alguna de su capacidad de repago, lo que condena y acentúa la trampa del sistema de deuda perpetua en que está inmersa la Argentina por refinanciación permanente de sus vencimientos.

Hoy nuevamente – como en todos los ciclos del eterno retorno de la Deuda – una administración de discurso neo-liberal, argumenta sobre la herencia recibida como excusa para entrar en una nueva ola de endeudamiento externo en gran escala – que ya ha comenzado – aduciendo la inevitabilidad de la vuelta al mercado internacional de capitales.

Estamos frente a una reedición de los viejos y conocidos planteos de la gestión Martínez de Hoz bajo el gobierno del Proceso y de la década menemista de la Convertibilidad de los ´90 presentados, como siempre, bajo el ropaje de un retorno de la confianza, de una reinserción de la Argentina en el Mundo y de la tradicional receta de buscar un Crecimiento Económico con Deuda cuando la Deuda es precisamente el principal obstáculo del Crecimiento.

Es la forma en que la alternancia política de gobiernos populistas y neoliberales deviene funcional a los intereses de las estructuras de poder financiero, que son las que fijan realmente las Políticas de Estado.

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Deuda Global de 200 billones de dólares

Rolando Astarita 28.02.2016.
Desde la crisis de 2007 y hasta 2014, la deuda a nivel mundial aumentó en cerca de 60 billones de dólares. El stock de deuda alcanza así los 200 billones; es aproximadamente tres veces el tamaño de la economía mundial. Y falta agregar la deuda de 2015.

 

DEUDA GLOBAL DE 200 BILLONES DE DÓLARES

Por Rolando Astarita (29.02.2016)

El 22 de febrero pasado Bloomberg publicó un artículo, firmado por Matthew Philips, que lleva por título “The World’s Debt is Alarmingly High. But is it Contagious?“ (http://www.bloomberg.com/news/articles/2016-02-22/the-world-s-debt-is-alarmingly-high-but-is-it-contagious). En la primera parte de esta nota, reproduzco lo esencial de lo publicado por Bloomberg; en segundo término, amplío con alguna otra información; y por último, presento algunas consideraciones.

Aumento en 60 billones y stock de 200 billones

Según Philips, desde la crisis de 2007 y hasta 2014, la deuda a nivel mundial aumentó en cerca de 60 billones de dólares. El stock de deuda alcanza así los 200 billones; es aproximadamente tres veces el tamaño de la economía mundial. Y falta agregar la deuda de 2015.

Después de 2008 los inversores vertieron enormes sumas en China, Brasil y otros mercados emergentes para beneficiarse de la suba de los precios de las materias primas y del crecimiento más rápido de estas economías. Los bancos abrieron el grifo y lanzaron una ola de créditos nuevos a empresas y hogares. Así, desde 2009 el nivel  promedio de deuda privada en las economías emergentes ha subido desde el 75% del PBI al 125%, de acuerdo al Banco de Pagos Internacionales. Los niveles de deuda privada en China y Brasil son ahora el doble del tamaño de estas economías. En estos momentos la preocupación se concentra  en la deuda china, la cual se ha triplicado desde 2009, pasando de 10 a 30 billones de dólares, según las últimas estimaciones de McKinsey. Los mayores incrementos ocurrieron en el sector corporativo, donde las grandes empresas estatales  tomaron créditos de los bancos estatales. Kyle Bass, fundador del fondo de cobertura Hayman Capital Management, que predijo la crisis subprime de 2008, e hizo una fortuna con ello, ha informado a sus inversores que los bancos estatales de China podrían asumir pérdidas de hasta 3,5 billones de dólares, cuatro veces más que lo que tuvieron los bancos de EEUU durante la crisis financiera de 2008 [Amplío este punto: en la carta enviada el 10 de febrero a los inversores, que lleva por título “El experimento de 34 billones: El sistema bancario de China y el mayor desequilibrio macro del mundo”, Bass sostiene que el sistema bancario chino tiene similitudes con el sistema bancario de EEUU anterior a la más reciente crisis –excesivo apalancamiento y toma de riesgo irresponsable].

Sin embargo, continúa Philips, los préstamos en China continúan batiendo récords. El problema es que no importa cuánto crédito se añada a la economía, el freno de la economía china es inevitable. Por eso, agregar apalancamiento a un sistema ya apalancado solo puede hacer que el ajuste final sea más penoso. Aunque Philips afirma que el peligro de contagio puede no ser alto, ya que la mayor parte de la deuda está en yuanes y esta moneda no es plenamente convertible. Pero esto no quiere decir que el resto del mundo esté a salvo de los riesgos de la bomba en crecimiento de la deuda china. Los peligros se han visto claramente cuando las preocupaciones por un crecimiento económico que se está frenando llevaron a un inicio de año de las acciones históricamente malo. Por ahora no hay peligro de implosión de la deuda, en tanto el Gobierno de EEUU sigue echando dinero en sostener el sistema financiero. Pero no lo vuelca al crecimiento. Además, durante décadas China invirtió sus excedentes en los títulos del Tesoro de EEUU, pero ahora este flujo se secó.

Informe McKinsey Global 2015 sobre deuda

Matthew Philips se apoya, a su vez, en un informe de febrero 2015 del McKinsey Global Institute, elaborado por Richard Dobbs, Susan Lund, Jonathan Woetzel y Mina Mutafchieva, que lleva por título “Debt and (not much) deleveraging” (http://www.mckinsey.com/global-themes/employment-and-growth/debt-and-not-much-deleveraging). Los autores se basan en datos y estadísticas del BIS, IMF, Haver Analytics y el McKinsey Global Institute.

Después de señalar que la deuda global aumentó en unos 57 billones de dólares y que ninguna gran economía bajó la ratio deuda/PBI desde 2007, afirma que la deuda pública en las economías adelantadas, la deuda en aumento de los hogares y la rápida suba de la deuda china son áreas de preocupación potencial. La deuda global desde 2007 se incrementó en 17 puntos del PBI.

La deuda pública aumentó, desde 2007 a 2014, en 25 billones, y seguirá creciendo en muchos países. En lo que respecta a la deuda de los hogares, el apalancamiento bajó en EEUU, España, Irlanda y Gran Bretaña; pero la razón deuda/ingresos continuó creciendo en muchos otros países, superando en algunos casos los picos anteriores a 2008. Entre ellos, Canadá, Australia, Dinamarca, Suecia, Países Bajos, Malasia, Corea del Sur y Tailandia. Y la deuda china se cuadruplicó desde 2007, de 7 billones a 28 billones de dólares en 2014, representando el 282% del PBI (un nivel más alto que en EEUU o Alemania). La mitad de todos los préstamos están vinculados, directa o indirectamente, con el sobre expandido mercado inmobiliario chino. El sector bancario en las sombras, que no está regulado, es responsable por aproximadamente la mitad de los nuevos préstamos. Y la deuda de muchos gobiernos locales es posiblemente inmanejable.

Otros datos

El FMI informó, en septiembre de 2015 que los niveles de deuda de las empresas en las economías de mercados emergentes aumentó, particularmente en la construcción, petróleo y gas, debido a las bajas tasas de interés en las economías avanzadas, y a otros factores globales (véasehttp://www.imf.org/external/pubs/ft/survey/so/2015/POL092915B.htm. La  deuda de las empresas no financieras a lo largo de los mercados emergentes aumentó fuertemente, desde aproximadamente 4 billones de dólares en 2004 a más de 18 billones en 2014. El aumento de la relación deuda/activos, conocida comúnmente como apalancamiento, a menudo ha incluido una porción más alta de pasivos nominados en moneda extranjera. La relación deuda corporativa de los mercados emergentes/PBI aumentó 26 puntos porcentuales, aunque con importantes diferencias entre los países. El apalancamiento corporativo subió marcadamente en China y Turquía, y en varios países de América Latina, por ejemplo Chile, Brasil, México, Perú y Colombia.

Por otra parte, según Standard & Poor’s, el número de defaults corporativos a nivel global en 2015 llegó a 102, el doble de 2014 y el nivel más alto desde 2009. La tercera parte fue en el sector del petróleo, gas y energía. La mayor cantidad ocurrió en EEUU; en los países atrasados o en desarrollo hubo 19; en Europa 13, y el resto fue en países adelantados como Japón o Canadá. Por fuera de petróleo y gas, los sectores más afectados, por orden decreciente, fueron minería, acero, productores de bienes de consumo y banca. La deuda de las compañías globales que son calificadas por Standard & Poor’s alcanzó, en 2015, el nivel de tres veces los ingresos antes de intereses, impuestos, depreciación y amortización. Es el más alto desde 2003, y 2,8 veces el de 2014.

Como resultado, los spreads de los bonos de alto rendimiento en EEUU se han estado incrementando desde junio de 2014, lo cual es un signo de deterioro de las condiciones en los mercados de crédito. Recordemos que los spreads de crédito y los márgenes de beneficio son indicadores que anticipan recesiones. A medida que caen los precios del petróleo, metales y otras materias primas, las empresas deben revaluar sus activos, lo que a su vez empeora las condiciones para tomar créditos. Esto y el aumento de quiebras se traducen en que los prestamistas exigen más tasas.

Por último, agrego algunos datos tomados del 85º Informe Anual del BPI (o BIS por sus siglas en inglés). Después de la crisis ha crecido considerablemente la deuda pública en manos del sector público. La mayor parte se ha concentrado en los bancos centrales emisores de su propia moneda. Entre 2008 y 2014 su participación en el volumen de deuda pública en circulación creció desde el 6% hasta más del 18%; esto es, de 1 billón de dólares a 5,7 billones (según los datos de EEUU, Japón, Gran Bretaña y zona del euro). Además de adquirir deuda del Gobierno, las instituciones oficiales han comprado importantes volúmenes de otros títulos de deuda. Por ejemplo, los emitidos por agencias estadounidenses en manos de la Reserva Federal aumentaron en más de 1,7 billones de dólares entre 2008 y 2014. El BIS preveía que la media del ratio deuda pública/PBI alcanzaría, a fines de 2015, el 120% en las economías adelantadas, contra el 75% anterior a la crisis. En Japón el ratio en 2015 era 234%, en Grecia 180% y en Italia 149%.

 Algunas consideraciones

Todo indica que este extraordinario crecimiento de la deuda es una manifestación de la debilidad de la economía global, cuestión que hemos tratado en entradas anteriores. Al casi estancamiento de la zona del euro y Japón, y los retrocesos de Brasil y Rusia, se suma China. Aunque la deuda china esté nominada principalmente en yuanes, como señala la nota de Bloomberg, una quiebra en el sistema bancario (esto es, una desvalorización masiva de capital producto de la crisis de sobreacumulación) no dejará de repercutir a nivel mundial. En una nota anterior escribíamos:

“Si se desinfla la burbuja inmobiliaria, podría desatarse un proceso en espiral descendente de consecuencias importantes. ‘Las instituciones financieras bancarias enfrentan desafíos provenientes de la volatilidad incrementada de la liquidez de corto plazo y el creciente riesgo crediticio, debido al impacto del menor crecimiento, el ajuste estructural y los esfuerzos por reducir sobrecapacidad’, dice un informe de la Asociación Bancaria China, de junio de 2014. Algunas publicaciones (por ejemplo, The Economist) y analistas piensan, de todas maneras, que dadas las reservas chinas, y el hecho de que la deuda está nominada en yuanes, no habría una caída catastrófica como la ocurrida luego del hundimiento de Lehman, en 2008. Pero aun en ese escenario -y hay razones para sospechar que es demasiado optimista- se afectaría la tasa de crecimiento china. El estallido de la burbuja podría sentar un escenario de quiebres de bancos y empresas financieras, y fuerte desvalorización de los capitales. Y lo cierto es que todos los indicadores apuntan a que la burbuja ha adquirido considerables dimensiones. Como señala Bloomberg (16/06/14), ‘más y más economistas están advirtiendo que China podría estarse aproximando a un ‘momento Minsky’, que es cuando un boom especulativo llega a un súbito y desagradable final cuando la acumulación de deuda supera el flujo de caja’.

Es imposible pensar que, dadas las relaciones comerciales y las inversiones en China, no habría repercusiones sobre los mercados financieros asiáticos, y desde allí al resto del mundo; y sobre las economías de Australia, Corea del Sur, Hong Kong, Taiwan y Japón, en primer lugar. Así como sobre las economías exportadoras de materias primas, entre ellas las latinoamericanas” (aquí).

En lo que atañe a la deuda corporativa global, no se puede predecir si será la disparadora de una crisis en un plazo cercano, pero el aumento de las tasas demandadas para prestar a las empresas en problemas pone mayor presión sobre la rentabilidad, afecta al mercado accionario y empeora las condiciones generales del crédito. El apalancamiento de las empresas alcanzó el nivel más alto en la última década, y cada vez más corporaciones no están generando el suficiente valor (o plusvalor) sobre sus inversiones que permita cumplir con las deudas. Si bien las tasas de interés permanecen bajas, en un entorno de presiones deflacionarias (en EEUU, la zona del euro y Japón la tasa de inflación está lejos del objetivo del 2%), sobrecapacidad y sobreacumulación globales, las condiciones financieras pueden deteriorarse rápidamente.

Tengamos presente también que el marco es una situación de plétora de capital, esto es, abundancia de capital dinero que no ha ido a la inversión productiva. Gran parte de los préstamos que tomaron las empresas a tasas bajas fue utilizada en fusiones y adquisiciones, que no amplían la capacidad productiva ni la demanda. Otra parte se destinó a recomprar acciones o pagar dividendos. Lo cual aumenta las ganancias de los accionistas y potencia el capital ficticio, pero tampoco incrementa la generación de valor. En momentos en que la economía mundial está débil, los problemas para cumplir con estas deudas se agudizan. Las empresas con calificación de “grado de inversión” tienen grandes montos de cash, y pueden resistir, por ahora, la baja en los mercados. Pero muchas están muy comprometidas, y cuando se desata el crack, suelen producirse movimientos de tipo dominó que afectan a todos los sectores. En 2015 S&P bajó la calificación crediticia a 863 corporaciones, el mayor número desde 2009. La presión sobre la rentabilidad de las empresas es fuerte; y la caída de la rentabilidad después del pago de intereses tiende a preceder las crisis y el giro hacia la recesión. Por eso, a diferencia de lo ocurrido en 2007-9, esta vez el foco de la crisis financiera podría estar en el endeudamiento empresario (que era bajo una década atrás) y no tanto en los hogares. Agreguemos que las empresas de muchos países atrasados no solo son altamente vulnerables a un aumento de las tasas de interés, sino también las devaluaciones de las monedas de los países en que operan ponen un peso adicional en el servicio de la deuda nominada en dólares o euros. Todo esto con el horizonte de la caída de los precios de las materias primas.

En cuanto a la la deuda pública, su extraordinario incremento en los principales países capitalistas ha sido facilitado por las tasas de interés extremadamente bajas. Pero el gasto estatal no compensa la debilidad de la acumulación. Solo ayuda a sostener la demanda, vía gasto improductivo de plusvalía, sin dar solución al problema de fondo, en tanto se acumula deuda. Por eso, en el mediano plazo no es sostenible mantener la demanda en base a déficit público. Estas historias terminan inevitablemente con desvalorizaciones masivas de capital (un default es eso, una desvalorización de capitales).

Por otra parte, desde el estallido de la crisis en 2007 los bancos centrales han aumentado sus balances al comprar principalmente deuda soberana y deuda de bancos. Estas compras fueron financiadas con expansión de la base monetaria. Solo entre 2007 y 2011 esta se duplicó, en términos de porcentaje del PBI. Enormes montos de títulos y préstamos de dudosa calidad están hoy en los activos de los bancos centrales. Entre 2008 y 2016 los activos sumados de la Reserva Federal, el Banco Central Europeo, el Banco de Japón y el Banco Popular de China pasaron de aproximadamente 6,4 billones de dólares a 16 billones. De este total, 4,5 billones corresponden a la FED (http://www.yardeni.com/pub/peacockfedecbassets.pdf). Se trata de una inmensa masa de capital ficticio, que no tiene contrapartida en la riqueza ni en el capital real, y que por sí misma no ha logrado, ni logrará, sacar a las economías del estancamiento.

En conclusión, estos datos parecen indicar que por ahora continuará el crecimiento global débil y vacilante, en tanto se acumulan presiones que pueden terminar en un crack y desvalorización abrupta de gigantescas sumas del capital. Con las consecuencias penosas que estas “revoluciones del valor” tienen para las masas trabajadoras alrededor del mundo.

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Los negocios de la familia Macri

Alejandro Olmos Gaona 27.05.2016.
Pareciera que los negocios de Lázaro Báez y Cristóbal López son el paradigma de la corrupción, sumada a los negocios de Julio de Vido y otros personajes mayores y menores de la década pasada (…) pero no recordamos algunas actividades que tienen que ver precisamente con los negocios de Presidente y de su familia.

 

LOS NEGOCIOS DE LA FAMILIA MACRI,  LA TRANSPARENCIA  Y LA ETICA DE ALGUNOS FUNCIONARIOS Y EL OLVIDO INTERESADO

 

Por Alejandro Olmos Gaona

 

Pareciera que los negocios de Lázaro Báez y Cristóbal López son el paradigma de la corrupción, sumada a los negocios de Julio de Vido y otros personajes mayores y menores de la década pasada. El PRO y CAMBIEMOS, vinieron a transparentar la gestión pública, y a terminar con la corrupción, pensando que todos los argentinos tenemos mala memoria, y no recordamos algunas actividades que tienen que ver precisamente con los negocios de Presidente y de su familia, que creció a costa de contratos con los gobiernos de turno, y se vio favorecida durante la dictadura cívico- militar.

Los argentinos tenemos mala memoria en general, y pronto olvidamos los estropicios que dañaron al país, votamos personajes mediocres, logreros de diverso pelaje, y una gran cantidad de sujetos que se sirven de la política para sus actividades personales (dinero, prestigio, favores diversos) y no sirven a la política para beneficio de toda la comunidad. Pero hay personas que tenemos memoria de cómo se ha perjudicado al patrimonio público y como se han violado las leyes impunemente, no siendo esto privilegio de la década pasada. Precisamente traigo aquí algunos ejemplos que involucran al Presidente y al grupo económico al que pertenece.

SOBRE EL GRUPO MACRI

Simultáneamente con la Comunicación A31 del Banco Central que comenzó el procedimiento de la estatización de la deuda privada en junio de 1981, se constituyó la offshore Kagemusha, de la cual Mauricio Macri fue Vicepresidente, que está vigente, y sobre la cual no ha dado explicación alguna.

En ese procedimiento de estatización de la deuda privada, que permitió transferir a todo el pueblo argentino las especulaciones de gran cantidad de empresarios, quienes constituyeron deudas probadamente ficticias, la familia Macri se vio favorecida con la transferencia al Estado Nacional de las siguientes sumas:

Sevel 124.142.000 dólares
Sideco Americana 60.751.000 dólares
Fiat: 51.000.000

En el Juzgado Criminal y Correccional Federal N° 2, se encuentran las pruebas de parte de la auditoría hecha entre 1983 y 1985 por auditores del Banco Central que mostraron la fraudulencia de las operaciones del endeudamiento privado. He acompañado al tribunal documentos que encontré en el archivo de mi padre, y ofrecí el testimonio de varios auditores que fueron a declarar y presentaron documentos indubitables del fraude. La justicia no solo no hizo nada, sino que ante una presentación que hiciera un grupo de trabajo designado por el Juzgado e integrado por el Embajador Miguel A. espeche Gil, el Dr. Julio González, la Dra. Graciela González y el Lic. Héctor Giuliano entre otros, lo dejó fuera de la causa.

En el año 2001, las siguientes empresas de la familia Macri y de las cuales Mauricio era directivo y accionista fugaron al exterior las siguientes sumas

Sideco 27.128.866 dólares
Socma 9.316. 000 dólares
Socma Americana 6. 415. 344
Correo Argentino 4.891.000

Todo lo cual fue debidamente documentado por la Comisión Especial Investigadora de la Cámara de Diputados sobre Fuga de Divisas en el año 2001. También cabe recordar, que siendo Mauricio Macri Presidente de Sevel en el año 1994 42.000 vehículos fueron fabricados con fallas en su caja de dirección, provocando en un caso la muerte de unas personas, lo que determinó no solo que SEVEL pagará una indemnización, sino que se viera obligada a revisar todos los automotores fabricados y repararlos en un fallo inédito, dictado por la  Justicia Nacional en lo Comercial. Seguramente se ha olvidado, el procesamiento de Franco Macri y Mauricio Macri, por el delito de contrabando producido a través de 1900 vehículos. La Corte Suprema de la mayoría automática del menemismo, los sobreseyó, no por inexistencia del delito, sino por un artilugio judicial, que fue fulminado en los dictámenes en disidencia de los Ministros de la Corte Carlos Fayt, Augusto C. Belluscio y Enrique Petracchi.

SOBRE OTRAS INVESTIGACIONES

Ha pasado al olvido una megacausa por infracción a la Ley penal cambiaria, con miles de involucrados (no precisamente asalariados) que se inició en el Juzgado en lo Penal Económico Nº 6, en la década del 90 y que fue derivada al Juzgado Criminal y Correccional federal Nº 2 por su relación con el endeudamiento externo, y sobre la cual el entonces Juez Jorge Ballestero, consideró no pronunciarse ni realizar ninguna medida probatoria.

Se perdió una investigación realizada por las pérdidas ocasionadas al Banco Central, por una suma de alrededor de 120.000 millones de dólares, entre los años 1982 y 1992, siendo beneficiados los aventureros de siempre llamados empresarios. Afortunadamente se pudo rescatar un ejemplar, que también duerme en los archivos del Juzgado federal Nº 2

SOBRE LA ETICA PÚBLICA

El Ministro de Energía y Minería Juan José Aranguren, autorizó la compra de Gas a Chile, pagando más del doble de lo que se paga a Bolivia, y con una particularidad. Como Chile no tiene Gas lo importa, y quien se lo manda es nada menos que British Gas, empresa controlada por la petrolera Shell, de la cual el ministro es accionista y fuera presidente de la filial argentina. El Secretario de Energía Eléctrica, Alejandro Sruoga, fue ex funcionario de Edesur, El Secretario de Hidrocarburos, José Luis Sureda fue Vicepresidente de Pan American Energy (controlada por la British Petroleum), empresa que violando la Ley de Hidrocarburos se quedó con Cerro Dragón, el mayor yacimiento de Hidrocarburos; Daniel Redondo, Secretario de Planeamiento ex funcionario de Exxon Mobil y otras multinacionales. Es decir que el Ministerio que debe manejar todo el sistema energético está en manos de personas, que nunca defendieron al sector público y si el interés privado.

Aclaro que junto con el Senador Pino Solanas hemos denunciado penalmente a Aranguren por los negocios con Shell, interviniendo el Juzgado en lo Criminal y Correccional Federal Nº 2.

Habría que agregar a los actuales Mariano Federici, Presidente de la Unidad de Investigación Financiera, ex funcionario del FMI, vinculado a estudio jurídico que litigara contra la UIF y María Eugenia Talerico, Vicepresidenta de la UIF abogada del HSBC, banco investigado por acciones de lavado por la  propia UIF. Pero pareciera que a los que combaten o hablan todo el tiempo de la corrupción, estas cuestiones les parecen instrascedentes.

Son solo algunos datos para ilustrar a algunos amigos, que quizás no se acuerden, de estos descomunales actos de corrupción y de utilización espuria de los fondos públicos. Actos que muestran no solo el modo peculiar que tiene el actual gobierno de considerar la transparencia y la corrupción, sino la forma de hacer negocios y enriquecerse a costa del Estado de ciertos denominados empresarios, a los que habría que llamar de otra manera.

De todo lo consignado, los grandes medios como “La Nación” y “Clarín”, que supuestamente defienden la libertad de expresión, la transparencia, y el correcto uso de los fondos públicos, jamás dijeron una palabra.

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