Alejandro Olmos Gaona 18.07.2016.
Ante la aparición de los ya famosos bolsos de López, los dineros de Báez y los declarados depósitos de Cristina Kirchner; los grandes medios, a quienes no les interesa la verdad sino el escándalo, y vender sus productos prolijamente manipulados, para mostrar lo que es útil para el negocio, abruman día a día con prolijas noticias sobre lo mismo.
LAS DIFERENCIAS DE LA CORRUPCIÓN
(Para ejercitar la memoria y ver más allá de la superficie)
“…Los poderes económicos continúan justificando el actual sistema mundial, donde priman una especulación y una búsqueda de la renta financiera que tienden a ignorar todo contexto y los efectos sobre la dignidad humana y el medio ambiente. Así se manifiesta que la degradación ambiental y la degradación humana y ética están íntimamente unidas. Muchos dirán que no tienen conciencia de realizar acciones inmorales, porque la distracción constante nos quita la valentía de advertir la realidad de un mundo limitado y finito” Encíclica Laudato Si
Por Alejandro Olmos Gaona (18.07.2016)
Ante la aparición de los ya famosos bolsos de López, los dineros de Báez y los declarados depósitos de Cristina Kirchner; los grandes medios, a quienes no les interesa la verdad sino el escándalo, y vender sus productos prolijamente manipulados, para mostrar lo que es útil para el negocio, abruman día a día con prolijas noticias sobre lo mismo.
La cobarde justicia federal salió de su letargo, y ahora se lanza sobre lo ocurrido años atrás, para disimular, haber sido complacientes, alargar cualquier investigación con múltiples pretextos, terminando en muchos casos con la habitual prescripción y la impunidad de los delitos.
La palabra “corrupción” está en boca de todos, y pareciera que los nombres que aparecen en estos días son el símbolo acabado de la misma, y esa evidente manipulación semántica, produce que no se vaya a lo profundo, y nos quedemos solamente con lo que hoy está a la vista de todos.
Creo que es necesario observar, la sideral diferencia que existe entre la corrupción ocasional que vemos hoy, con la corrupción estructural, que no se advierte, porque está tan enraizada, que pareciera formar parte de la naturaleza de las cosas, y está prolijamente silenciada por los medios, y por gran parte de la dirigencia política. Esa corrupción estructural es parte del sistema capitalista que nos rige, donde se privilegia el abuso de poder, la exponencial transferencia de recursos de los más pobres hacia los más ricos, la inequidad, las ganancias desmedidas de los poderosos que utilizan todos los medios a su alcance en esa carrera desmesurada por enriquecerse cada día más. Quienes son: las grandes empresas transnacionales, los grupos financieros concentrados, los que manejan los resortes de la economía y pueden manipular a su antojo las diferentes variables que pueda producirles la rentabilidad que necesitan.
Pero ocurre que esos grupos y sus hombres emblemáticos, y aun aquellos que pasan desapercibidos, forman parte de una estructura que hace alarde de transparencia, que reclaman seguridad jurídica, marcos de libertad para negociar, no intervención del Estado en la esfera privada. Son los que en nuestro país algunos han llamado “capitanes de la industria” y respecto a las empresas importantes “empresas a las que les interesa el país” como decía un célebre aviso publicitario. Definiciones que sirven para encubrir todo tipo de negociaciones espurias, evasiones fiscales, monopolios, transferencia de deudas ficticias al Estado, contrabando de bienes, manipulaciones financieras, sometimientos externos y una amplia gama de actividades que forman parte de un sistema esencialmente corrupto, pero cuya corrupción no se advierte, porque como decía está naturalizada y forma parte del sistema capitalista que nos rige. Sistema que ha sido denunciado reiteradamente en luminosas Encíclicas papales como “Rerum Novarum” Mater et Magistra” “Populorum Progreso” y en la última del Papa Francisco, todas las cuales no hacen nada más que actualizar el mensaje de los Evangelios.
Aunque muchos denunciamos los negocios de funcionarios del anterior gobierno, y los jueces se hicieron los distraídos, teníamos conciencia que se usaba muchos casos el ejercicio del poder para obtener recursos con facilidad, de manera grosera, y utilizando las contrataciones del Estado como fuente de ganancias cada vez más crecientes que hoy se están exponiendo día a día.
Pero no debemos confundirnos, porque tales acciones que la prensa difunde obsesivamente –una manera cierta de tapar la divinización del mercado por el actual gobierno- ocultan el enorme endeudamiento, el manejo de la Nación por parte de empresarios y ex gerentes de empresas transnacionales, y la clara evidencia de tener una concepción de la cosa pública que con excusas de diversa naturaleza está favoreciendo el interés privado.
Siempre es más fácil identificar al ladrón de poca monta, que a los expertos en delitos financieros, o a los empresarios que hacen abuso de su posición dominante en el mercado, a los que evaden y a todos aquellos que un sistema inmoral les permite recoger ganancias desmesuradas. Uno se maneja con las precariedades de su actividad personal, los otros son parte de un sofisticado engranaje lleno de complicidades, donde interactúan, grupos económicos y financieros, abogados, consultores, medios de difusión, etc. los que rara vez son llevados a la justicia, para ser enjuiciados como corresponde. Esto no quiere decir de manera alguna que los delitos, que hayan cometido funcionarios y demás cófrades la década pasada sean de poca monta, porque es un insulto a un país lleno de pobres la exhibición de montañas de dólares. Solo intento que se reflexione, que tales delitos, legalmente reprochables, y tales acciones de inmoralidad manifiesta, no afectan ni siquiera mínimamente la economía nacional; la corrupción estructural del sistema es la que condiciona todo su funcionamiento, produce el saqueo exponencial de los bienes públicos y compromete severamente cualquier intento de desarrollo independiente.
Y como decía el genial y olvidado Unamuno “para novedad, los clásicos” voy a dar algunos ejemplos históricos para que se acuerden los desmemoriados de siempre, que reflexionen un poco, aquellos tan afectos al comentario superficial y estridente, y para que todos aquellos que andan sueltos horrorizándose por la corrupción de hoy como si fuera inédita, si leen algo de esto, aprendan a callarse la boca y se den cuenta del abismo que hay entre los ladrones de ocasión y aquellos, a quienes nadie se ha atrevido a juzgar, que han manejado los resortes del verdadero poder y que son parte de una corrupción estructural, que ningún gobierno se atrevió a desarticular.
1.- Investigación del comercio de carnes. La Comisión del Congreso liderada por el Senador Lisandro de la Torre, probó la defraudación de que había sido objeto el Estado Nacional por décadas. Los libros de contabilidad donde estaba la evidencia, fueron encontrados debajo de envíos de carne congelada, en un barco listo para enviar a Gran Bretaña. Los más distinguidos abogados de Buenos Aires, defendieron a los ladrones que eran los grandes frigoríficos británicos: Swift, Anglo, etc. Todo terminó con el asesinato de un senador por parte del guardaespaldas de un ministro de la Nación y el posterior suicidio de de la Torre, asqueado de tanta inmundicia, e impotente ante la complicidad del gobierno y los poderosos.
2.- Los créditos del Banco de la Nación. El Dr. Juan B. Justo hizo una investigación absolutamente silenciada y olvidada hoy, sobre como la mayor parte del dinero del Banco de la Nación favoreció a grandes terratenientes, y a importantes personajes públicos, que usaban el crédito, lo refinanciaban permanentemente, y terminaban pagando monedas o no devolviendo el dinero. Yo continué esa investigación -que espero publicar en algún momento- y aunque los archivos fueron sospechosamente incinerados pude reconstruir el fraude de los grandes y “respetables” personajes que usufructuaron de la riqueza de nuestro pueblo. Uno de los ejemplos paradigmáticos: Alfredo Fortabat. El mayor deudor del banco en 1935 (más de 1500 millones de dólares a cifras de hoy) Otro “respetable”: Ernesto Tornquist: descontaba documentos en el Banco de la Nación, y lo prestaba a un interés muy superior en su banco. Es decir usaba del dinero de los ahorristas para su propio beneficio, aunque todo formalmente muy legal, pero profundamente inmoral.
3.- La conversión de la deuda pública de la provincia de Buenos Aires. Se hizo en 1935, con un perjuicio para las arcas públicas de 500 millones de pesos de aquella época. Beneficiario ese gran corruptor que fue Otto Bemberg. Todo esto probado por el Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires. Sin consecuencias
4.- Defraudación al Estado por los herederos de Otto Bemberg y Josefina Elortondo de Bemberg en el pago del impuesto a la herencia. Una descomunal defraudación, donde se declararon bienes por 650.000 pesos, aunque el grupo era el más importante del país, y parte de uno de los conglomerados financieros más importante del mundo todo lo cual fue debidamente investigado, interviniéndose las empresas durante el peronismo, e incorporándolas al patrimonio público. Por exigencias del grupo de países del Club de París, todo les fue devuelto en 1958.
5.- Investigación sobre el negociado de la CADE, efectuada por la Comisión Investigadora presidida por el Coronel Matías Rodríguez Conde en 1945. Participaron desde el ex Presidente Alvear, hasta importantes legisladores y concejales. A pesar de la descomunal defraudación probada, la investigación se archivó y nunca pasó nada.
6.- Destitución del gobernador de Tucumán Juan Luis Nougués. Al asumir la gobernación, tomó conciencia de estar al frente de una provincia empobrecida, con dueños de ingenios enriquecidos, adoptando medidas que afectaron sus intereses siendo la culminación de ellas, el impuesto de un centavo a cada bolsa de azúcar salida de los ingenios. La oposición de los industriales azucareros y aún de su propia familia (dueños del ingenio San Pablo) determinó la intervención de la provincia por el presidente Justo. No se pudo tolerar que afectara los intereses privados en bien de la comunidad.
7.- Los fraudes del frigorífico Swift y su sociedad controlante Deltec Internacional. Fueron puestos en evidencia por un Juez Ejemplar, el Dr. Salvador M. Lozada, quien debió afrontar la incomprensión y riesgos personales por haberse atrevido a enfrentar a una multinacional, y a poderosos estudios de abogados que defendieron los intereses de la empresa transnacional. Su original tesis sobre la “responsabilidad de los conjuntos económicos” avalada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación en 1972, hoy ha sido desconocida, para que los grupos internacionales, sigan defraudando a la Nación.
8.- El multimillonario negociado de Aluar en la década del 70, donde a pesar de la investigación penal, todo quedó sepultado en los archivos de la justicia.
9.- El endeudamiento delictual de la dictadura cívico-militar, que terminó con el sobreseimiento de Martínez de Hoz, y el archivo de la causa. Los avales entregados a grandes empresas, por más de 2000 millones de dólares nunca fueron pagados y el Estado debió hacerse cargo de tales deudas.
10.- La estatización de una deuda privada ficticia, que representaba en 1985, el 45% de la deuda pública total del país. Es decir 21.000 millones de dólares y cuyos beneficiarios fueron, los principales bancos nacionales y extranjeros, las más importantes empresas nacionales y extranjeras (Bridas, Papelera Rio Paraná, Bridas, Renault, Techint, Ford, etc). Deuda que se pagó y refinanció varias veces
11.- El perjuicio patrimonial del megacanje de la deuda del año 2001, que llegó a 55.000 millones de dólares, con comisiones pagadas por más de 150 millones de dólares. Uno de los autores, es hoy el presidente del Banco Central.
12.- La descomunal fuga de capitales del orden de los 400.000 millones (230.000, según el INDEC) de dólares, que seguramente no fueron transferidos por asalariados o trabajadores de diversas actividades. Solo en el año 2001 las grandes empresas y algunos particulares se llevaron 30.000 millones
Estos son solo algunos antecedentes que me vienen, escribiendo de memoria y muestran que ninguno de los involucrados en esta corrupción estructural han sido perseguidos, ni puestos en evidencia, ni sus cajas fuertes abiertas, ni fueron llevados a la cárcel de Ezeiza, ni escrachados regular y obsesivamente por los medios. Una enorme cantidad de estos sujetos son admirados como empresarios exitosos, y los que fueron funcionarios públicos, jamás tuvieron alguna condena, y ninguno de los periodistas importantes de una u otra época creyó importante poner en evidencia estas muestras acabadas de corrupción estructural.
Esta corrupción estructural donde están unidos en una concertación de complicidades las grandes empresas nacionales y extranjeras, los más importantes estudios contables y jurídicos, asociaciones notorias que dicen representar al país, son las que afectan realmente su economía y la condicionan; no los ladrones coyunturales, que con la complicidad en algún caso del gobierno de turno, o siendo parte de él, se limitan al negocio ocasional que les da en algún momento el ejercicio del poder y que como corresponde deben ser investigados, enjuiciados y condenados por haber afectado el patrimonio público.

