Columna Histórica | Mauricio David Idrimi 16.08.2019. La lucha por la independencia era promovida, con algunas excepciones, por sectores acomodados de la población de origen europeo, que querían liberarse del yugo colonial (…)

 

MÉXICO: DE DEUDAS E INVASIONES EXTRANJERAS

Columna Histórica | Mauricio David Idrimi (16.08.2019)

La lucha por la independencia era promovida, con algunas excepciones, por sectores acomodados de la población de origen europeo, que querían liberarse del yugo colonial.  Al igual que en el conjunto del continente en esa época, en México el movimiento independentista era dirigido por los criollos, descendientes de padres de origen europeo nacidos en las colonias españolas. Si bien las primeras rebeliones anticoloniales en México fueron dirigidas por curas rebeldes como Hidalgo y Morelos, los cuales obtuvieron un gran apoyo de las masas campesinas e indígenas entre 1810 y 1814, estas fueron reprimidas por ferocidad tanto por españoles como por criollos mexicanos.

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Pero hacia 1820 todo cambió. En España hubo una rebelión de una burguesía liberal que puso en jaque a la monarquía borbónica y a los intereses feudales de los nobles y la iglesia. Las reformas liberales venidas desde España no agradaban ni a españoles ni a criollos. Entonces surgieron nuevos caudillos criollos que querían independizarse de una España liberal. Estos caudillos mexicanos de la independencia dejaban muy poco espacio a las poblaciones indígenas, que representaban alrededor del 80 por ciento de los seis millones de habitantes de México. Tras la independencia, en 1821, el ultraconservador católico Agustín Iturbide, el nuevo jefe de Estado, ya se planteó la cuestión de pagar o no pagar la deuda del anterior régimen colonial. Así es. La independencia no sólo era cuestión de crear una nueva nación católica y de sectores poderosos, sino también para tratar de ver qué hacer con las deudas del pasado colonial mexicano.

Como el resto de las naciones hispanoamericanas, México entró en el espiral de la guerra civil entre liberales y conservadores, entre federalistas y centralistas. Los británicos, franceses y estadounidenses estaban atentos a estas situaciones y de hecho buscaban la desintegración de México. En 1823 habían ganado los liberales, derrocaron la monarquía católica de Iturbide y se aliaron a los ingleses, que empezaron a otorgar empréstitos a municipios y estados regionales de México. La desintegración del país se cumplió. En el decenio de 1830 los mexicanos perdieron Texas de la mano de Estados Unidos. En el decenio de 1840 una guerra contra los vecinos yanquis llevó a México perder toda Texas, Nuevo México, Arizona, Nevada y California, casi la mitad del país. A esto hay que sumarle las presiones de las deudas que el país estaba tomando.

Para empeorar las cosas las guerras facciosas entre liberales y conservadores continuaron. Hacia 1857 ganan los liberales anticlericales al mando del popular oaxacano Benito Juárez. Estos nacionalizaron propiedades del clero mexicano y también querían modernizar al estado con medidas contra las oligarquías regionales. También impulsó un plan de soberanía económica que chocaría con intereses foráneos muy fuertes. Por no poder pagar sus deudas con Europa debido al precario erario público consecuencia de la guerra de reforma, el puerto de Veracruz fue invadido el 15 de diciembre de 1861 por una fuerza española de 6000 hombres que no encontró resistencia. El 9 de enero de 1862, se les unieron 3000 franceses y 800 ingleses. Los invasores ingleses y españoles salieron del país, ya que los franceses sabotearon las conversaciones para obtener el pago pacífico de las deudas. El emperador francés Napoleón III estaba buscando secretamente establecer un Imperio Mexicano. El Vaticano apoyó la invasión y el papa León III buscó derrocar a Juárez.

Los franceses instalaron a Maximiliano de Habsburgo como emperador de México, siendo un títere de Napoleón III y también de Austria. En 1867 la monarquía franco-austríaca en México se cayó, ya que las fuerzas liberales de Juárez se impusieron. Maximiliano fue fusilado y Juárez quedó con héroe nacional. Sin embargo, las deudas de México no se repudiaron y Juárez entró en la historia de los dirigentes que no se animaron a salirse de la trampa capitalista del endeudamiento. Las deudas siguieron y pese a la formación del estado moderno mexicano luego de 1867 los liberales se convirtieron en los nuevos oligarcas del país.

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