Miguel Abramzón. 05.04.2019. El 30 de marzo de 1982 se produjeron masivas manifestaciones contra la dictadura cívico-militar, con epicentros en numerosas ciudades del país: Mendoza, Córdoba, Rosario, La Plata, Capital Federal y otras. Ese 30 de marzo tronaron cánticos desafiantes. Los más escuchados fueron: “se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar”; “el pueblo unido, jamás será vencido”; “Luche, luche que se van”; otros como: “que aparezcan los que no están” (…)

 

LA MARCHA DEL 30 DE MARZO DEL 82

El movimiento obrero contra la dictadura 

Por Miguel Abramzón (05.04.2019) 

El 30 de marzo de 1982 se produjeron masivas manifestaciones contra la dictadura cívico-militar, con epicentros en numerosas ciudades del país: Mendoza, Córdoba, Rosario, La Plata, Capital Federal y otras. Ese 30 de marzo tronaron cánticos desafiantes. Los más escuchados fueron: “se va a acabar, se va a acabar la dictadura militar”; “el pueblo unido, jamás será vencido”; “Luche, luche que se van”; otros como: “que aparezcan los que no están”. La respuesta del gobierno fue criminal: una feroz represión con más de 2.500 heridos, 4.000 detenidos en todo el país y dos asesinatos: uno de ellos, José Benedicto Ortiz, trabajador textil de Mendoza.

Pocos días después, el 2 de abril de 1982, luego que se conociera la novedad de la “recuperación de Malvinas”, ocurrió otra masiva convocatoria en Plaza de Mayo. Muy contrastante respecto de la del 30. La plaza de Malvinas fue despolitizada, sin banderas políticas ni gremiales. Sin reclamos al gobierno represor, que había llevado al país a una crisis general. En esa Plaza colmada se oyeron estrofas del siguiente tipo: “y pegue, y pegue, y pegue, Galtieri pegue”. Y otra como: “no cabe duda, no cabe duda, la reina Inglaterra es la reina más boluda”.

Las dos CGTs

Durante los dos primeros años de “plata dulce” de la dictadura, de dólar barato, el movimiento obrero fue el principal objetivo de prohibiciones, persecuciones y muertes, y no pudo dar respuestas inmediatas al gobierno cívico y militar. Recordemos que la mayor cantidad de los desaparecidos fueron trabajadores, en su mayoría delegados, miembros de comisiones internas, activistas y militantes obreros.

De manera que llevó poco más de un año reorganizarse. Hacia fines de 1977, el movimiento obrero comienza a emerger con varias manifestaciones de lucha y oposición al plan desindustrializador de los dictadores. El 1 de marzo del 77 se funda la Comisión de los 25, formada por varios sindicatos “chicos”, en relación a los tradicionales Uom, Smata, Luz y Fuerza, Comercio, etc. Dos años más tarde (en noviembre del 79), los 25 se van a escindir de la CGT oficial (la CGT de los gordos, la llamaríamos hoy) y se agruparán en la que se conoció como CGT Brasil.

Desde 1980, van a coexistir dos CGTs. La mencionada CGT Brasil, dirigida por Saúl Ubaldini, dirigente de los cerveceros, y la CGT Azopardo. Esta última acusada de ser demasiado condescendiente con los militares y compañía (hoy sabemos que no solo fue condescendiente, sino también cómplice).

La CGT Azopardo, desde inicios de 1982, fue comandada por el plástico Jorge Triaca, patrón de haras de caballos SPC (Panamericano) y padre del exministro de Trabajo de Macri. También estaban enrolados burócratas de la talla de José Rodriguez de Smata, quien cobraba comisiones por entregar trabajadores de Ford y Mercedes Benz, y que falleciera en funciones de secretario general en 2009; el metalúrgico Lorenzo Miguel; Oscar Lezcano, titular de Luz y Fuerza hasta que falleció en 2013; Armando Cavalieri, aún vigente Secretario Gral. de Comercio; el bancario Juan José Zanola, vigente en su cargo sindical hasta su caída en desgracia por venta y falsificación de medicamentos; Luis Barrionuevo…

La caída

En 1980 comienzan a evaporarse los efectos de la devaluación inicial. La FED intensifica su política monetaria para atraer dólares, agravando la situación argentina con fuga de capitales. El Banco Central dirigido por Domingo Cavallo benefició a empresarios y algunos advenedizos con la farsa de los “seguros de cambio”, transformando automáticamente las deudas privadas en endeudamiento público. La dictadura que inició su periplo con 6 mil millones de deuda pública, lo terminó con 55 mil millones de dólares.

En marzo de 1981 la dictadura ingresa de lleno en su crisis terminal. Asumió Roberto Viola decidido a cambiar el rumbo liberal de Martínez de Hoz y la SRA. En ese contexto, el ministro de Economía, Lorenzo Sigaut, pronunció la famosa frase: “el que apuesta al dólar pierde”. Meses después la inflación anual había escalado más del 100%.

El 30 de marzo

El 7 de noviembre de 1981, la CGT Brasil convoca a movilizar a la iglesia de San Cayetano en Liniers, por “Paz, pan y trabajo”. Concurren más de 20.000 personas. Días después, Sigaut, Viola y demás cortesanos debieron renunciar. La lucha del movimiento obrero se hacía lugar entre el terror militar.

En 1982, con Leopoldo Galtieri en el poder, la CGT Brasil vuelve a convocar por “Pan, paz y trabajo”. Inicialmente había sido prevista para el 24 de marzo, día que la dictadura celebraría su sexto año de gobierno, pero finalmente decidieron organizar marchar el 30 de marzo.

La movilización fue declarada ilegal por el gobierno. El mismo 30, móviles militares de diverso tipo, carros de infantería se pavonearon por las calles. Helicópteros sobrevolaron los cielos de las ciudades más movilizadas. No obstante, en medio del régimen de terrorismo de Estado, millones de personas se movilizaron heroicamente en todo el país. Violentos enfrentamientos y detenciones marcaron la jornada. Luego, los medios de comunicación censurados no pudieron evitar hablar de la abierta represión y de la simpatía y las muestras de apoyo popular a los manifestantes. Fue el fin de la dictadura cívico-militar…

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