Entrevista AL DORSO | Noemí Brenta 24.05.2019. A partir del análisis de la relación de nuestro país con uno de los principales organismos internacionales de crédito, la docente de la UBA, Doctora en Economía,  Noemí Brenta aporta ejes para comprender la coyuntura actual y en qué medida continuarán los lazos económicos para el próximo gobierno tras el último acuerdo (…)

 

FMI y el futuro condicionado


Entrevista AL DORSO | Noemí Brenta 24.05.2019

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A partir del análisis de la relación de nuestro país con uno de los principales organismos internacionales de crédito, la docente de la UBA, Doctora en Economía, Coordinadora Académica e Investigadora del CONICET, Noemí Brenta, aporta ejes para comprender la coyuntura actual y en qué medida continuarán los lazos económicos para el próximo gobierno tras el último acuerdo.

Noemí Brenta analiza los efectos de los programas de ajuste del FMI aplicados en la Argentina durante períodos prolongados. Desde su adhesión al organismo en 1956 hasta la suspensión del último stand by en 2004, la Argentina suscribió veintiún acuerdos de condicionalidad fuerte con el FMI. Desde fines de 1982 hasta diciembre de 2001 estuvo continuamente bajo sus programas o procurando su aprobación. Con el Gobierno de Macri Argentina regresa a la senda de las condicionalidades estructurales del Fondo Monetario Internacional.

La situación en la que se ve inmersa la Argentina luego del último desembolso de 57.000 millones de dólares por parte del FMI es, en palabras de Noemí Brenta, la de un “respirador artificial” para paliar dos realidades: la primera ligada con la falta de dólares en el mercado – como consecuencia directa de la bicicleta financiera- y la segunda la de una manipulación estratégica por parte del Fondo Monetario para con el siguiente gobierno ya que, en caso de seguir políticas de negociación, tendrá costos elevados.

 

Luego de 38 años de vinculación con el Fondo Monetario Internacional desde 1956 al 2004, Noemí Brenta diferencia las consecuencias cuantitativas y cualitativas que han tenido las diferentes negociaciones y condicionalidades del FMI.

 

En el acuerdo actual remarca como consecuencias cuantitativas “metas fiscales de generar un superávit primario -antes de pagar los intereses de la deuda-, esto se logra a partir del achicamiento del gasto público con aumento de intereses de deuda. Por otra parte, la expansión cero de la base monetaria en vinculación con las leliqs, un compromiso con la realización de la reforma de la Ley Previsional, la  contracción del salario real, la baja de los subsidios a las tarifas de servicios públicos, entre otras”.

 

Al centrarse en las consecuencias cualitativas hace referencia a reformas estructurales pro mercado para generar la apertura de exportaciones. En este sentido hay dos medidas importantes: la primera está vinculada con modificar el rol del Banco Central para que deje de estar en relación con a las políticas económicas y de generación de empleo y que su único objetivo sea conservar el valor de la moneda. Al controlar la inflación y el valor externo de la moneda mantiene la seguridad cambiaria. Esto no puede garantizarse sin ser dependiente de la dinámica de los mercados.

 

La segunda medida se relaciona con pasar las cuentas del Tesoro Nacional -que actualmente se encuentran en el Banco Nación- al Banco Central. De esta manera este organismo puede controlar y aumentar el gasto público. Esto acrecienta su poder pero lo deja absolutamente desligado de la economía real y con muy poca intervención del Poder Ejecutivo. No pueden pensarse estas modificaciones sin vislumbrar consecuencias para la coyuntura económica y social de los próximos años de gestión de gobierno.

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