Entrevista AL DORSO | Mauricio David Idrimi 17.05.2019. Palestina estuvo habitada desde tiempos remotos por pueblos de habla semítica, del grupo occidental dentro del escenario del Medio Oriente. Pasaron por allí pueblos cananeos, amorreos, fenicios, arameos, hebreos, edomitas, amonitas, moabitas, árabes, es decir, grupos linguísticos semíticos occidentales que no necesariamente se deben asociar a una religión en particular. 

 

PALESTINA, DE NACIONALISMOS DE UN LADO Y DEL OTRO

A propósito de la Franja de Gaza y el sionismo israelí

Entrevista AL DORSO | Mauricio David Idrimi (17.05.2019) 

Palestina estuvo habitada desde tiempos remotos por pueblos de habla semítica, del grupo occidental dentro del escenario del Medio Oriente. Pasaron por allí pueblos cananeos, amorreos, fenicios, arameos, hebreos, edomitas, amonitas, moabitas, árabes, es decir, grupos linguísticos semíticos occidentales que no necesariamente se deben asociar a una religión en particular. Cierto que desde el siglo VII la mayoría de la población árabe que llegó a Palestina trajo el islam y logró que esta nueva religión monoteísta cobre fuerza y que la mayoría de la población local abrace la nueva fe. No obstante, siguieron habiendo poblaciones que adoptaron el árabe como nueva lengua sin abandonar la fe judía o cristiana. Es decir, y de acuerdo con la proclama nacionalista palestina, hay palestinos judíos, cristianos y, por supuesto, musulmanes, que hablan árabe, otra de las tantas lenguas históricas del grupo semítico occidental del Medio Oriente, la que prevaleció a las anteriores de épocas muy antiguas.

El exarcebado nacionalismo israelí sionista ha asociado religión con estado-nación, tergiversando la historia y poniendo sobre la mesa un debate muy urticante acerca de la historia de Israel, de la Biblia, de los hebreos, de la religión judía, de la cultura judía y del conflicto israelí-palestino frente a temas sensibles como la religión monoteísta, las guerras, el terrorismo y la geopolítica en el Medio Oriente. Las elites sionistas sostenedoras del estado israelí actual hasta han creado una historia patria basada en las sagradas escrituras de la Torá para explicar a la ciudadanía israelí judía de que la “historia antigua” del país arranca con los patriarcas posdiluvianos, Moisés, el Éxodo, Josué y la conquista de Canaán, con los Jueces y hasta la formación del reino davídico en Palestina. Luego siguen los profetas de Israel y las historias de tristes yugos por parte de diversos imperios (asirio, babilónico, persa, helénico, romano, musulmán), que completan una historia patria oficial que a veces escapa de registros históricos más significativos y que hasta en el propio estado israelí se toman en cuenta para desmitificar un nacionalismo cuasi religioso y chauvinista. Para varios historiadores israelíes hay que ir más allá de la Biblia para comprender una historia verídica de la cultura judía y de Palestina misma. La lucha contra la versión oficial del sionismo es también tediosa para estos historiadores israelíes que se animan a salirse de la visión hegemónica nacionalista y bíblica.

También es verdad que el nacionalismo llegó entre elites políticas árabes y musulmanas desde fines del siglo XIX hasta los tiempos de la caída del imperio otomano. Los colonialistas ingleses y franceses inventaron algunas fronteras y de allí salieron Irak, Siria, Líbano, Kuwait, Jordania y… Palestina. Este nombre surge desde los tiempos de Roma imperial y se ha conservado en los círculos intelectuales occidentales. Los árabes le llaman Filistin y de allí se le conoce como la tierra de los árabes que vivieron en la antigua Canaán, coexistiendo con los judíos y cristianos, también de habla árabe. Tanto el sionismo como el nacionalismo palestino son productos de modernizaciones ideológicas del siglo XIX que dejaron su mella en el Medio Oriente y en el conflicto actual de la Franja de Gaza. Lo cierto es que Israel es el estado aliado a Occidente y un gendarme proestadounidense que no deja de masacrar palestinos, y eso sí que es una realidad cruda muy cierta.

 

18