La fabulosa historia de la sojita traviesa
Esta la historia de una sojita traviesa que no quiso ser una simple milanesa, y prefirió un mundo de aventuras lleno de locuras y travesuras. La vida de la soja es simple, monótona y súper aburridota (…)
LECTURA (11.07.2015)
ANDREA DECASTELLI / FACUNDO GUTIÉRREZ GALENO
Esta la historia de una sojita traviesa que no quiso ser una simple milanesa, y prefirió un mundo de aventuras lleno de locuras y travesuras.
Como sabrán, por todos lados hay muchas sojitas que fueron expulsando a las viejas vaquitas. Ni siquiera los pequeños campesinos son necesarios en este triste destino.
La vida de la soja es simple, monótona y súper aburridota.
Son rociadas con herbicidas muy potentes, porque fueron modificadas genéticamente.
Ante esta situación, la sojita traviesa un día pensó:
¿Por qué el monocultivo avanza y destruye los bosques nativos?
Con tanto glifosato que andan tirando…hasta los pirinchos se van escapando.
¡SHHhh…cerrá esa bocota! Y no hagas pregunta como una marmota.
Les dijeron las demás sojitas que querían seguir calladitas.
¿Pero no están cansadas y aburridas de tantas fumigaciones con pesticidas?
¿Nadie piensa en la pobre tierrita que queda agotada y envenenadita?
Como nadie le daba bolilla, se fue a charlar con otras semillas.
Así llegó a una huerta llena de flores, donde había vegetales de todos los colores.
Las arvejas y las lentejas le dieron la bienvenida, y la sojita traviesa quedo sorprendida.
-¡No sean tan vivarachas, como la remolacha! Gritaba un tomate que estaba de remate…
-¡Cantemos y bailemosjuntos!- decía un poroto, y todo era una fiesta llena de alboroto.
-¿A qué se debe tanta alegría?- preguntó la sojita todavía sorprendida.
-¡ Es que somos muy felices!, dijeron a coro un par de lombrices.
¡Vivimos la vida sin pesticidas, con mucho entusiasmo y también rebeldía!
Fue entonces que la sojita traviesa pudo comprender. Que somos parte de la naturaleza y de ella debemos aprender.
-¡ Es hora que se termine esta historia! Dijo por lo bajo la vieja zanahoria.
Y todas las semillas siguieron soñando, una sonrisita cómplice que fue germinando.


