Columna histórica AL DORSO | Mauricio David Idrimi 09.02.02109. La burguesía, con el rápido perfeccionamiento de todos los medios de producción, con las facilidades increíbles de su red de comunicaciones, lleva la civilización hasta a las naciones más salvajes. El bajo precio de sus mercancías es la artillería pesada con la que derrumba todas las murallas de la China, con la que obliga a capitular a las tribus bárbaras más ariscas en su odio contra el extranjero. Obliga a todas las naciones a abrazar el régimen de producción de la burguesía o perecer; las obliga a implantar en su propio seno la llamada civilización, es decir, a hacerse burguesas.  Crea un mundo hecho a su imagen y semejanza (…)

 

CHINA: DEL FIN DEL IMPERIO AL SOCIALISMO DE MERCADO ENDEUDADO

Columna histórica AL DORSO | Mauricio David Idrimi (09.02.02109)

Esto escribieron Karl Marx y Friedrich Engels en el Manifiesto Comunista de 1848.  Y eso le pasó a China en dos momentos de su larga historia cuando se topó con el capitalismo burgués. Primero, a fines del siglo XIX, cuando el capitalismo burgués logró abrir el comercio de un imperio chino cerrado en sí mismo y luego… en el decenio de 1980 cuando la denominada República Popular China adoptó eso extraño conocido como “socialismo de mercado”, que no es cotra cosa que una nueva invasión capitalista burguesa y de las más salvajes para el empobrecido pueblo trabajador chino.

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China es tierra milenaria. Los primeros Homo llegaron allá hace unos 2 millones de años y se convirtieron en el pitecántropo de Pekín (Homo erectus pekinensis). Fue en China que los pitecántropos lograron domesticar y producir fuego por vez primera hace unos 500.000 años. Hace unos 60.000 años llegaban los primeros Homo sapiens a tierras chinas, desplazando a los pitecántropos y luego a otros grupos hace unos 12.000 años como los enigmáticos “hombres de la cueva del ciervo rojo”. Las primeras comunidades agrícolas sedentarias emergieron hace unos 6000 años a.C., sobre el famoso río Amarillo, que luego serían el basamento del futuro estado chino. En el II milenio a.C., surge la China Shang, el primer estado documentado, pero hacia el siglo III a.C., surge el primer imperio, el de Qin, bajo poder del soberano Chi Huang Ti, el que empezó a ordenar la construcción de la Gran Muralla china, esa larga tumba en la que perecieron miles de campesinos chinos sometidos a la corvea estatal. Luego vino la larga historia de las dinastías imperiales chinas y de las sucesivas revueltas campesinas contra la opresión de señores de la guerra, emperadores y conquistadores foráneos como los mongoles.

La civilización china clasista antigua dejó como legado la imprenta, el uso del papel, las monedas y hasta una especie de “revolución industrial”, fenómenos culturales que emergieron mucho antes que en Occidente. El imperio chino, desde el siglo III a.C., hasta los tiempos modernos del siglo XIX d.C., fue un régimen que gobernó sobre muchas etnias, siendo la dominante la de los Han, que impusieron el idioma chino mandarín. Sin embargo, los mongoles tuvieron fuerte presencia allí en el siglo XIII y entre 1644 y 1912 los manchúes establecieron la última dinastía imperial despótica, conocida como la de los Qing. Durante su reinado los occidentales empezaron a obligarle a los Qing abrir los puertos del imperio a las mercancías europeas, sobre todo en el siglo XIX, con las célebre guerras del opio de 1839-1842 y 1856-1860. La derrota china en las dos guerras forzó a los Qing a tolerar el comercio de opio y los británicos vencedores coaccionaron a los chinos manchúes a abrir varios puertos al comercio exterior y otorgarle Hong Kong. Por su parte, los franceses (que participaron en la segunda guerra del opio junto a los británicos) lograron reforzar su poder sobre Indochina (Cambodia, Laos y Viet Nam), y los portugueses (aliados de Gran Bretaña desde 1807) se quedaron con Macao, puerto importante de China.

El imperio Qing entraría en declive total desde fines del siglo XIX y en los albores del siglo XX la vieja era imperial se vendría abajo. En 1909 gobernaba el emeprador Pu Yi, de 3 años de edad. El gobierno Qing de principios del siglo XX había concedido la construcción y operación de ferrocarriles a empresas inglesas, belgas, alemanas y francesas. En 1911 emitió unos bonos pagaderos en oro, al 5 %, sin garantía específica, para hacer el ferrocarril de Hukuang que iba del norte al sur para favorecer la unidad nacional. Las rebeliones políticas modernizadoras entre 1910 y 1912 llevaron a la caída del imperio de Qing. El nuevo gobierno nacionalista del Kuomingtang, dirigido por Sun Yat Sen, no repudió la deuda de los Qing. Entre 1912 y 1940 la nueva república de China entraría en una fase de luchas internas y guerras civiles, de las cuales surgen los comunistas y la figura del líder marxista Mao Tse Tung. Pese a toda la inestabilidad, la república mantuvo el pago de los servicios hasta fines de 1939 cuando entró en mora. En 1949, un 1º de octubre, tras la ocupación japonesa de Manchuria y la guerra civil entre nacionalistas de Chang Kai Shek y los marxistas de Mao Tse Tung, se proclama la República Popular China.

Mao Tse Tung sería el máximo líder de la nueva república marxista. Repudiaron las deudas del pasado capitalista a las cuales consideraban odiosas. En 1954 EEUU creó la Foreign Claims Settlement Commission agrupando las funciones que antes desarrollaba la War Claims Commission y de la International Claims Commission para tratar los reclamos de los ciudadanos estadounidenses por las nacionalizaciones o tomas de propiedades ocurridas en el mundo comunista de la URSS, Europa del Este, Mongolia y China. En 1966 EEUU reforzó sus reclamos a China comunista, que quedó bloqueada por Washington. Tras la muerte de Stalin en 1953 China dejó de ser aliada de la URSS y de hecho se peleó con su viejo aliado ideológico. Pero el socialismo chino empezó a quebrarse en el decenio de 1970. En 1972 Mao Tse Tung tuvo una reunión cumbre con el presidente Richard Nixon, abriendo un acuerdo chino-estadounidense para el futuro. China comunista pedía a EEUU que deje de reconocer a Taiwán como la representante china en las Naciones Unidas y que levante las sanciones comerciales. EEUU aceptó y le pidió a los chinos debilitar a los soviéticos en la guerra fría. De hecho, China comunista en 1973 apoyó el golpe militar de Pinochet en Chile, en 1975 denunció a los cubanos por su ayuda a los marxistas prosoviéticos de Angola y Namibia, en 1977-1978 se puso del lado de Somalía en la guerra contra la Etiopía prosoviética de Mengistu por el Ogadén, y hasta invadió el norte de Viet Nam nueve meses en 1979 apoyando a los Jemers Rojos de Cambodia.

En 1976 había muerto el líder Mao Tse Tung y llegó la figura de un liberal llamado Deng Xiao Ping, creador del socialismo de mercado. Y es aquí que comienza el segundo momento de la invasión burguesa en China. En 1979 EEUU liberó a China de todos los reclamos contra la República Popular. Luego China comunista ingresó en 1980 al FMI, al Banco Mundial y al Banco Asiático. A fines de 1985 su deuda externa era de 7000 millones de dólares. En 1986 empezó la senda del socialismo de mercado, liberándose al capital foráneo fielmente siguiendo las doctrinas neoliberales. En 1989 se cayó el muro de Berlín y en 1991 se extinguó la URSS. China no se convirtió en un estado capitalista multipartidista en los años del decenio de 1990 como Rusia. El dominio del Partido Comunista de China siguió vigente, pero en lo económico el capitalismo salvaje neoliberal era su base. Den Xiao Ping ya lo dijo: “Enriquecerse no es pecado. Quiero una nación de propietarios y de progreso”. También habló de una China, pero con “dos sistemas”. Millones de trabajadores en China se convirtieron en mano de obra barata para las multinacionales occidentales y para los nuevos magnates del país, todos alabando al capitalismo.

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