Al Dorso 04.06.2016.
Huelen su propia mierda. Producto de lo más bajo de sus miserias humanas, de la genuflexión arribistas de los monarcas de la vida. Mierda de su propia cosecha. Cultivada durante años de masacres, invasiones, torturas y atropellos de altísimo sabor de oprobiosa indulgencia a lo inescrupuloso.
UN HEDOR RECORRE EUROPA
Al Dorso (04.06.2016)
Huelen su propia mierda.
Producto de lo más bajo de sus miserias humanas, de la genuflexión arribistas de los monarcas de la vida. Mierda de su propia cosecha.
Cultivada durante años de masacres, invasiones, torturas y atropellos de altísimo sabor de oprobiosa indulgencia a lo inescrupuloso.
Cosecha Irak, 1991, 2001, 2003; Somalia, 1993, 2002; Yugoslavia, 1995, 1999, Afganistán 1998; 2001, Irak, 2003, Libia, 2011.
Brebaje que contuvieron glorias y brindis sedimentados de sangre. Hinchados por Onus y Otanes, endulzados por medios acostumbrados a diatribas a los más débiles.
Ahora ese olor nauseabundo se filtra por sus poros, por sus uñas, y es captado por sus sentidos bañados en perfumes importados. Y así se exaltan en Alemán, escupen en francés, arremeten en español y lanzan insultos en Inglés. Todo al mismo tiempo y sin respiro. No quieren comprender qué es lo que pasa. Arman teorías dilatorias a su conciencia. Pero ahora están ahí. Una amenaza latente a sus intereses de lucro. Sólo eso. Un exabrupto que suele ocurrir cuando se lucha por el orden mundial. Excesos que no se pueden controlar, pero que ahora molestan. Estorban.
Sólo es, una piedra más en montaña de muertes. Son tumbas que no permiten la circulación libre de los capitales. Nada por qué inmutarse. Ni para cambias rumbos. Sólo eso, una foto que escandaliza un segundo en los diarios, o miles de cuerpo a la orilla de un mar lacrimógeno. Pero todo pasa. Como ese fluido evaporado de lo que se quiere tapar.
Eso son, parásitos que no sucumben a los propósitos malthusianos. Miles que se empecinan en sobrevivir o vivir a pesar de todo. Los tiene ahí. Esperando. Frente a muros, vallas, los ponen como cosas en campos preparados para inmundicia. Esperan. Con frío, mojados, hambrientos.
Ni los gritos humillados, ni el pedido desesperado de los estómagos, ni la piel sudorosa los detienen para seguir pactando. Los Empaquetan express en Ceuta y Melilla; los vomitan en Turquía para que no ensucien a Grecia. Los obligan al saltar al vacío en barcazas. Son cientos de miles tirados como basura. Arrinconados a la indecencia. Esperando. Mueren miles buscando un paraíso corrupto. Miseria que se transforma en gases putrefactos que molestan. Hombres, mujeres y niños que se delatan por su desesperación a cuestas. Se prostituyen, arrasados por las mafias; encerrados, explotados por gobiernos pulcros.
Son los “excrementos” de las mierdas del mundo. Son los residuos que dejan los sorotes travestidos. Son la diarrea en culos olorientos. Flatulencias descompuestas del estiércol que impera. Son las náuseas que esperan. Las heces que mueren. Pero que no alteran la contumacia de la defecación capitalista.

