Por Félix Herrero (28/07/2012)

“tenemos una Argentina con un potencial energético muy importante: el tercer yacimiento descubierto hasta ahora de gas shale” C. F. de Kirchner (Council of Americas, 16 de junio a los 57 años de la Masacre de Plaza de Mayo).

Donde se instale la Standard Oil se convierte, no ya en un estado dentro del Estado, sino en un estado sobre el Estado. Enrique Mosconi (en Dichos y Hechos, El Ateneo, Bs. Aires 1938, pág. 161).

La Presidenta, en una exposición contó que Me regalaron un libro de Mosconi pero no lo leí. Lástima, porque encontraría en Dichos y Hechos la negación de la política que desde hace 20 años se mantiene para que las “multis” sean dueñas de nuestra YPF.

El mundo del petróleo

La situación del petróleo desafía su encarecimiento, el agotamiento del convencional, las fusiones de las multinacionales (British con Amoco y Arco, Exxon con Mobil, ambas en 1999), el revés de las “7 hermanas” sustituidas por diez petroleras nacionales, las guerras (con las de los alimentos, el agua, los minerales críticos y sus tierras raras) y la esperanza en los hidrocarburos no convencionales. En nuestro país el escenario es crítico a causa del desabastecimiento y la desnacionalización.

En el futuro cercano el petróleo sufrirá apreturas: la oferta convencional se limitará, la extracción (producción dicen los liberales) se encarecerá por el desplazamiento a zonas más difíciles, más profundas, en el mar abismal, en regiones dificultosas (Alaska, Siberia, Mar Argentino) y con la reservas en el Ártico y la Antártida. Todo ello no abaratará el precio del petróleo.

Los optimistas señalan los nuevos hallazgos en el mar Caspio, el mar Meridional chino (nuevo conflicto internacional), el Mar Argentino y las Malvinas, algunos países de África y los desarrollos en el Golfo de México y Mar del Caribe.

Se promete una nueva era, distinta a la convencional que está reducida a unos 50 países. Esa nueva etapa es esperada por los países consumidores y sus petroleras (las majors de EEUU y el Reino Unido), desesperanzadas con el petróleo convencional. Las dos grandes potencias mundiales perdieron la plenitud de su autoabastecimiento en 1973 (EEUU) y 1993 (China). Desde entonces, sus empresas (como Schlumberger y Halliburton) se dedican a las nuevas técnicas de la fractura del subsuelo (hydrofracking) que quieren imponer en la Vaca Muerta (Neuquén y Mendoza), a pesar que ya ha sido prohibida en Polonia, Hungría y en el Estado de Vermont en la Nueva Inglaterra. Mientras tanto, la fractura del subsuelo está en moratoria suspensiva en muchos municipios de EEUU y en Francia, y a la espera de dictámenes hasta 2014 en Estados Unidos.

Los conflictos petroleros

No todas las formas de los colonialismos son invasiones a los países, o golpes de Estado, o con asesinatos de personas influyentes, o secesiones en países petroleros, carboníferos y de mineral crítico como el coltan (Sudán, Kosovo y Biafra).

Las tercerizaciones de las empresas públicas, las privatizaciones o las asociaciones en empresas mixtas son renovadas formas del neocolonialismo. Las empresas mixtas son hoy impulsadas por la Standard Oil (Exxon) y la Shell como por la British Petroleum, mixta de nacimiento con el Estado iraní. Así como no quedan concesiones antiguas (se mantienen en países colonizados) se multiplican los contratos “crédito X crudo” donde los Estados que resisten ser colonizados conservan los yacimientos y el crudo.

Por su parte, las guerras petroleras fueron provocadas en nuestros países: la Guerra del Chaco (1932/35) la ocasionaron la Standard y la Shell. Con la petrolera británica a favor de Paraguay, nuestro país fue involucrado a través del anglófilo C. Saavedra Lamas, mientras que Bolivia recibió el apoyo del Brasil y Estados Unidos (Spruille Braden, que lograba concesiones para pasarlas a la Standard). En la aciaga guerra del Perú en 1941, Ecuador perdió el territorio concesionado a Shell a manos de la Standard Oil. Antes de 1928, con el acuerdo de la oil-pax mundial de Achnacarry (Escocia) todo era posible, pero como el oligopolio mundial de petróleo no acordó sobre América Latina se podían hacer guerras después de 1928, como la guerra civil en México causada por ambas empresas. Hoy hay guerra civil en Nigeria, o la de Sudán convertida en guerra internacional al secesionarse Sudán del Sur (o State Unity) el 9 de julio de 2011 también tienen padrinos petroleros: Sudán del Norte apoyada por la china Sinopec, y la del Sur, armada por Chad, ExxonMobil y Chevron.

Antes, Lawrence de Arabia, funcionario del Foreign Office, ayudó a balcanizar el Imperio Otomano para establecer una independencia colonizada por el Reino Unido. Luego de la segunda guerra, el presidente F. Roosvelt solo viajó a Yalta para la división territorial del mundo y al Canal de Suez para mantener la sujeción de Arabia Saudita con el acuerdo de “seguridad militar” por petróleo (febrero de 1945).

Otras formas de colonización: la empresa mixta

Cuando Proyecto Sur apoyó la ley sobre YPF a pesar de que expropia apenas el 15% de las reservas nacionales (51% del 35% de las reservas de YPF) y crea una sociedad anónima mixta, lo hizo porque era una medida inadecuada pero con dirección correcta. La fuerza de los hechos, el manotazo de ahogado, el impresionante gasto en importar hidrocarburos, y la opinión pública mayoritaria decidió al gobierno a tomar la medida contraria a lo que sostuvo siempre. En diciembre pasado, el 82% de encuestados aprobaba la nacionalización de YPF, pero en abril, cuando el gobierno expropió sin planes, se redujo al 77%.

Cuando no pueden mantener las privatizaciones sacan otro as de la manga: la empresa mixta, fragmentada y achurada. Ya la encontramos con la primera ley de hidrocarburos promulgada en 1935 durante la primera década infame, y también en la vigente ley 17.319 de la dictadura de Onganía/Krieger Vasena.

Ambas establecían la empresa mixta en YPF; la ley 12.161 obligatoriamente, y la 17.319 como alternativa, mientras se instauraban las concesiones a la antigua, otorgando todo el poder a las concesionarias. En la práctica, hasta el gobierno actual, nunca YPF fue desintegrada como sociedad de economía mixta.

Recién ahora se incorpora el modelo mixto, con 51% estatal y una participación de las multinacionales; para comparar, ExxonMobil tiene una venta anual 50% mayor que el PIB argentino y una renta cercana a ese producto.

La aparición del especialista en asociaciones petroleras de empresas privadas y públicas, Miguel Gallucio, muestra cuál es la intención de la YPF mixta. Se busca asociar a ExxonMobil que con YPF ya tiene 40.000 hs en la Vaca Muerta, y con el road show atraer a Chevron, e incluso a Gazprom y Sinopec. La Vaca Muerta aparece como la esperanza no convencional y Schlumberger, su hacedora, con sede matriz en Texas donde su “cliente” principal ExxonMobil es su vecina.

No hay Mosconis en YPF

Mucho antes de cumplirse el Plan de 100 días comprometido por los interventores de YPF, Gallucio habló en un acto presidencial donde dio a conocer ideas para un plan cuatrienal de YPF, con pocos detalles y pocas razones.

En el discurso anterior al Plan de los 100 días (¿con Waterloo incluido?) repitió las críticas que nos hicieran desde el menemismo y en los ocho años y medio de continua política petrolera. A la crisis nunca se la tomó en serio, y J. De Vido acusaba a críticos y analistas de catastrofistas, apocalípticos y pesimistas. Mientras tanto, desde 2006 llegan los barcos metaneros para traer el GNL para importar lo que no se extrae. El Plan debería llamarse de la Vaca Muerta y de la empresa anónima mixta YPF.

Las críticas a los socios de ayer muestra la dramática situación del país que tuvo la primera empresa estatal del mundo (nunca mixta) y se colocó entre los primeros en la industria del petróleo. La pérdida de abastecimiento fue tomada a la chacota: ¡Acaso China no importa, y hasta Estados Unidos lo hace!, decía De Vido.

Cuando Alex Kicillof habló en el Senado, sentado a su lado estaba De Vido. Pocas veces se escuchó una acusación tan fuerte pero sin referencia personal. Se asistió a una autoincriminación de políticas erróneas y actos interesados. ¿De quién fue la culpa de la extranjerización, de la pérdida del autoabastecimiento del gas natural en 2004 (20% importado), y del abandono de la autoprovisión del petróleo en 2011 (más del 10% importado)? Explícitamente, de nadie. El mismo carácter tuvo la reunión del 16 de abril en la Casa Rosada, con la presencia de los privatizadores Dromi, Parrilli y Giorgi. Algún director de cámara pudo solazarse televisando la presencia de uno de los “filósofos” del saqueo argentino (hoy asesor de De Vido), del diputado dictaminante de la privatización (hoy secretario de la Presidencia) y de la prorrogadora de Loma de la Lata (hoy ministra de Industria).

El funcionario Gallucio viene de presidir dos filiales londinenses de políticas y asociaciones petroleras. ¿A quién se le puede ocurrir que este residente británico no tenga doble nacionalidad? Fue traído presidiendo una empresa británica de capitales norteamericanos, la Schlumberger Prodution Management, después de dirigir la similar Integrated Proyect Management para mixturar multinacionales privadas en las empresas públicas. El general Mosconi jamás tuvo residencia británica, y ni pensando hubiera aceptado dobles funcionalidades.

No pueden comparar a Mosconi con los funcionarios de la actual de YPF. La vida paralela de Gallucio dirá que sólo tiene de común el origen italiano y el título de ingeniero. Pero hasta en esto hay diferencias. Mosconi estudió ingeniería en la universidad pública y no tomó estudios en el extranjero. Gallucio es de universidad privada y siempre trabajó en empresas extranjeras, incluso en la YPF privatizada.

Mosconi nunca se prestó a hacer avisos para una multinacional, sus ahorros al morir alcanzaban a apenas 9,90 pesos, y cuando fue al extranjero (Europa) lo hizo en funciones públicas y exiliado. Nunca trabajó en empresa extranjera. El actual CEO de YPF fue ingeniero de Maxum en Indonesia, comprada por intereses personales por YPF.

Mosconi antes de morir un 4 de junio, vivió de su retiro y no de los fondos de petroleras extranjeras. Es triste decirlo, pero hoy no hay alumnos ni seguidores de Mosconi en la YPF mixta.

Me regalaron un libro… Pero no lo leí

Hay que leer y realizar para seguir las lecciones de Mosconi. No basta quedarse con la dedicatoria del libro. Tenemos una mandataria feliz porque un donante innominado le acercó un libro. En sus charlas sin preguntas ni respuestas, sin la participación de periodistas con derecho a preguntar y de la gente que quiere enterarse ante las afirmaciones autistas, informó que recibió un libro.

Lástima que del libro Dichos y Hechos, impreso un año antes de la muerte de ese héroe civil y militar que fuera Enrique Mosconi, la presidenta no se animó a leer el ideario petrolero. En el libro, una edición de sus discursos, apoya la ley que aprobaran los diputados (1927) pero que siempre evitaron los senadores, y con respecto a la economía mixta solo acepta socios del Estado al capital privado nacional, especialmente industrial, pero nunca a las multinacionales del petróleo (pag.164).

La obra citada contradice la unión de YPF con las “multis”. Mientras, se intenta silenciar el pensamiento mosconiano que afirma que no puedo ser socio de nuestros enemigos: “(las) organizaciones, la fiscal y la privada, no pueden coexistir, pues representan dos intereses antagónicos destinados a vivir en lucha”.

Pero en algo se equivocó Mosconi, cuando creyó que nuestra política interna no sufrirá los contactos del oro infamante que conduce a la traición, y que nuestras relaciones exteriores no serán nunca influenciadas por las «amistosas representaciones» de las cancillerías extranjeras…y de sus organizaciones petrolíferas, y nuestra Nación podrá gozar, en serena soberanía del usufructo de la riqueza petrolífera

 

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