Martín Schorr 17.03.2012.
Nos visitó Martín Schorr, Licenciado en Sociología (UBA), Doctor en Ciencias Sociales (FLACSO), investigador del CONICET. Analizó la conformación de la elite empresaria, cambios y continuidades en la posconvertibilidad.
Elite empresaria en la posconvertibilidad
Al Dorso (17.03.2012)
ARCHIVO DOCUMENTAL
Elite empresaria y régimen económicoen en la Argentina
Las grandes firmas en la posconvertibilidad
Martín Schorr, Pablo Manzanelli y Eduardo Basualdo
FLACSO
I. Introducción
El estudio de los grandes actores económicos asume especial importancia e interés debido a que se trata de las fracciones del capital que, por su poderío económico, su centralidad estructural en la dinámica del modelo de acumulación y su consiguiente capacidad de lobbying, tienen una influencia notable en la definición del sendero evolutivo de las principales variables macroeconómicas, el perfil del crecimiento desde la perspectiva sectorial, los grados y las modalidades de integración al mercado mundial, etc.
De allí que la producción académica sobre la trayectoria de la elite empresaria en la Argentina sea sumamente profusa. Al respecto, en el campo de la economía política y disciplinas afines se destacan especialmente los estudios sobre las características y los factores explicativos de la concentración industrial en los primeros años de la sustitución de importaciones y la creciente gravitación de los oligopolios extranjeros en el sector manufacturero durante la segunda etapa sustitutiva. También sobresale un conjunto de investigaciones acerca de los cambios acaecidos en el bloque de poder económico y en los liderazgos empresariales al cabo de la última dictadura militar, el afianzamiento del predominio estructural de los grupos económicos locales en el transcurso del gobierno de Alfonsín, sus pugnas con los acreedores externos y el repliegue del capital foráneo, y la dinámica del muy intenso proceso de concentración y centralización del capital de la década de 1990. En los últimos años, en el marco de la denominada posconvertibilidad, las preocupaciones han girado, en gran medida, alrededor de la problemática de la concentración económica en general, y de la industrial en particular, las formas que ha asumido el proceso de extranjerización en el ámbito de las compañías líderes y sus implicancias más salientes, así como otros aspectos específicos vinculados con el comportamiento de las firmas que integran el panel de las más grandes del país.
Este artículo se inscribe en esta tradición, dado que su objetivo principal es el de indagar en las transformaciones registradas en la cúpula empresaria local en el marco de la posconvertibilidad, teniendo como parámetro de referencia ineludible lo sucedido bajo el esquema convertible.
A tales efectos, la Sección II se focaliza en dos cuestiones relevantes. Por un lado, en las alteraciones en la estructura de precios relativos de la economía doméstica que se motorizaron a partir de la “salida devaluatoria” de la convertibilidad y la vigencia de un escenario internacional sumamente favorable en lo que hace a la demanda y los precios de los productos exportados por países como la Argentina, con las transferencias intersectoriales del ingreso a ellas asociadas. Por otro, en la evolución del peso relativo de la cúpula empresaria en el conjunto de la economía y en las ventas externas totales (dos indicadores de concentración económica global).
Sobre esas bases, en la Sección III se estudian los procesos de movilidad en la elite en el período 2001-2010 según los sectores de actividad en los cuales se desenvuelven las firmas y sus repercusiones más destacadas sobre el perfil estructural del panel. La Sección IV realiza la misma indagación pero con eje en la jerarquización de las distintas formas de propiedad que cabe reconocer en el interior del universo de las 200 compañías líderes.
Todo ello, con el propósito de poner en discusión el principal interrogante que motiva este trabajo: ¿existe algún tipo de sincronía entre las trasformaciones macroeconómicas y sectoriales verificadas en los últimos años y las que se manifiestan en la cúpula empresaria? Y, a partir del mismo, reflexionar en torno de un problema de naturaleza más abstracta: ¿las asimetrías en el contexto macro y mesoeconómico en el que se inscribe el desempeño empresario subordinan cualquier otra diferencia que pueda derivarse de las singularidades propias de las conductas microeconómicas? O, por el contrario, ¿la reconfiguración del bloque dominante, y su propia especificidad, estarían condicionando la forma en la que se estructura y articula el régimen económico que se ha ido configurando tras el colapso del esquema de conversión fija?
Con estos interrogantes de fondo, en las conclusiones se recuperan los desarrollos previos con el propósito de problematizar la forma en la que se relacionan y retroalimentan la trayectoria estructural de la elite empresaria y la del régimen económico en curso.
A título ilustrativo, se recomienda consultar los trabajos de Dorfman (1983), Goetz (1976) y Jorge (1971).
Por ejemplo, CONADE (1973), Azpiazu y Kosacoff (1985), Basualdo (1984), Skupch (1971) y Sourrouille (1978).
Tales los casos de Acevedo, Basualdo y Khavisse (1990), Azpiazu, Basualdo y Khavisse (2004), Castellani (2004) y Schvarzer (1978 y 1983).
Temáticas analizadas, entre otros, por Azpiazu (1995), Basualdo (1992 y 1997), Bisang (1996) y Ortiz y Schorr (2006).
Véase Azpiazu (1996 y 1997), Basualdo (2000 y 2006), Kulfas (2001) y Schorr (2004).
Entre otros estudios pueden consultarse los de Azpiazu, Manzanelli y Schorr (2011), Azpiazu y Schorr (2010), Basualdo (2011), Burachik (2010), CIFRA (2010), Manzanelli (2011), Manzanelli y Schorr (2011), PNUD (2009) y Wainer (2011a).
En este trabajo se utilizan indistintamente los conceptos de cúpula empresaria y de elite empresaria. En términos operacionales, este universo está conformado por las 200 firmas de mayor facturación anual que se desempeñan en los distintos sectores de la actividad económica (con la excepción del financiero y el agropecuario -salvo aquellas compañías que se dedican a la comercialización de granos, que sí están incluidas en el panel-). La elaboración de la mencionada base de datos supone un arduo proceso de sistematización de información básica. En una primera instancia se trabaja con datos procedentes de los balances empresarios, los que, en una segunda etapa, son complementados a partir del uso y la compatibilización de fuentes diversas y heterogéneas como las revistas Mercado y Prensa Económica, la Comisión Nacional de Valores y los sistemas Nosis y Economática.
(…)
Reflexiones finales
El estudio de la trayectoria estructural de las 200 empresas más grandes de la Argentina en la posconvertibilidad brinda la posibilidad de acceder a una visión particular sobre la interrelación entre las modificaciones de los precios relativos de la economía y las que transita la elite empresaria doméstica. De hecho, la hipótesis que guió este trabajo es si existe correspondencia entre los cambios macro y mesoeconómicos y los que se registran en la cúpula empresaria. Y, en virtud de ello, si las modificaciones en el régimen económico en curso están condicionadas por la estrategia de la fracción dominante del gran capital o si, por el contrario, es la nueva estructura de precios y rentabilidades relativas la que tiende a reordenar la propia conformación de la elite.
Si bien la resolución de semejante problema teórico, que ha recorrido buena parte de la historia del pensamiento económico, trasciende a los objetivos específicos de este estudio, las evidencias empíricas analizadas tuvieron como finalidad más general poner tal interrogante en tensión, a partir de cotejar las alteraciones que experimentó la composición de la elite empresaria en 2010 con la correspondiente a 2001 (año previo a la megadevaluación de 2002).
En tal sentido, la principal y más valiosa inferencia que permite extraer el conjunto de los análisis que integran este trabajo es la existencia de una clara sincronía entre la forma que adquirió el régimen económico en la posconvertibilidad y la reconfiguración y el desenvolvimiento de la cúpula empresaria entre 2001 y 2010. Ello, desde las dos principales perspectivas analíticas abordadas en el estudio:
- la sectorial: en la que se registró la incorporación (movilidad externa) y/o el ascenso en elranking y/o la estabilidad en los tramos superiores del mismo (movilidad interna) de compañías mineras, comercializadoras de granos y varias del sector manufacturero (automotrices, agroindustriales, productoras de acero, de aluminio primario y de sustancias y productos químicos entre las principales), con el consecuente incremento en el peso de tales actividades en las ventas agregadas de la cúpula. Y un peor desempeño relativo de las empresas proveedoras de servicios (en particular las vinculadas con los servicios públicos) y algunas comerciales (principalmente las del segmento minorista); y
- las formas de propiedad: en la cual se manifestaron diferentes mecanismos de consolidación del proceso de extranjerización local. Por un lado, la irrupción de “nuevas” transnacionales a la cúpula mediante la movilidad externa; por otro, a través de la movilidad interna las corporaciones extranjeras escalaron posiciones en el ranking o se mantuvieron estables en los puestos más elevados; finalmente, por la vía de la centralización del capital a partir de la absorción de importantes compañías controladas por capitales nacionales o en cuya propiedad participaban accionistas locales. En ese marco agregado, cabe destacar las discrepancias en las respectivas trayectorias de las dos formas representativas del capital extranjero (los conglomerados y las empresas transnacionales). También vale resaltar que si bien la significación estructural de los grupos económicos locales no sufrió alteraciones relevantes, en la generalidad de los casos, ha operado un proceso de repliegue de estos actores hacia un núcleo acotado de actividades muy favorecidas en la posconvertibilidad, como la agroindustria y la elaboración de algunoscommodities fabriles. De allí que un puñado de holdings nacionales y, fundamentalmente, las empresas extranjeras constituyan las fracciones dominantes que integran el núcleo duro de las 50 firmas más grandes del país, que han sido los actores centrales en el impulso que experimentó la concentración económica global en la posconvertibilidad (tanto en lo que hace a las ventas como, con mucha mayor intensidad, a las exportaciones).
El primer eje analítico guarda estrecha relación con el reordenamiento de los precios relativos que indujo la elevación del tipo de cambio real a partir de 2002, que derivó en una transferencia intersectorial del excedente fundamentalmente hacia los sectores productores de bienes transables. Una buena prueba de ello es el incremento en los precios relativos de los minerales, hidrocarburos, agropecuarios y numerosas industrias (metales básicos, productos metálicos, refinación de petróleo, minerales no metálicos, sustancias y productos químicos, vehículos automotores, azúcar, chocolate y golosinas, aceites, cerveza y lácteos, entre otros). Estas constataciones son importantes por cuanto indican que estos sectores, que ya tenían una presencia considerable en la elite empresaria, han reforzado y acentuado significativamente su predominio económico en dicho ámbito y, por ende, en el conjunto de la economía, conforme a los parámetros definidos por el planteo económico que se ha venido desplegando en el medio doméstico desde los inicios del siglo XXI.
En tanto, la segunda perspectiva analítica se encuentra intrínsecamente asociada a la anterior, dado que el activo proceso de concentración y centralización del capital al que asiste la economía argentina tuvo en el capital extranjero a su actor principal. Máxime cuando la morfología de los mercados parece haber tenido una influencia decisiva en la nueva estructura de precios relativos, de modo tal que en la mayoría de las ramas en donde prevalecen mercados con estructura de oferta altamente concentradas los precios de producción crecieron a un ritmo más acelerado que la media. Con sus matices, se trata de corporaciones que se desenvuelven en mercados con acentuadas economías de escala, intensivas en capital y con altas barreras al ingreso, que se insertan en actividades productivas especializadas en el aprovechamiento de ventajas comparativas estáticas y/o institucionales de privilegio, con un eje destacado en los mercados externos, y que han aprovechado la nueva relación de precios y rentabilidades relativas, la considerable reactivación del mercado interno, el favorable escenario internacional (en demanda y precios) y el poder oligopólico en la fijación de precios internos, con la consecuente captación diferencial del excedente, para consolidar sus posiciones en la cúspide del poder económico local y devenir actores neurálgicos en el régimen económico en curso.
De modo que se cuenta con elementos de juicio de peso como para concluir que las mutaciones que experimentó la elite empresaria en los años recientes guardan estrecha correspondencia con los cambios suscitados en los niveles macro y mesoeconómico, tanto en lo que refiere a las reestructuraciones sectoriales como a las alteraciones en las formas de propiedad.
No se trata de determinaciones de una u otra dimensión, más bien constituyen articulaciones de una totalidad que se relacionan a través de acciones recíprocas. Pero como un modelo económico no se conforma sólo a partir de las variables económicas que lo jerarquizan y las fracciones del gran capital que ejercen el predominio económico, sino que también las luchas sociales y la forma que adquiere el Estado tienen una incidencia sumamente relevante en su articulación, es que resulta necesario diseñar e implementar políticas activas que, insertas en una estrategia nacional de desarrollo, tiendan a desactivar la circularidad de algunos de los procesos económicos analizados (como, por ejemplo, los que tienden a cristalizar la estructura productiva regresiva heredada de la etapa de predominio del neoliberalismo o a consolidar el proceso de concentración económica en diversos frentes asociado a una intensa extranjerización).
Naturalmente, esa tarea es sumamente compleja y requiere de la construcción de un bloque popular que constituya la base social que sustente la reformulación de las políticas económicas para, entre muchas otras cosas, avanzar en la complejización de la estructura productiva, la definición de un nuevo perfil de inserción internacional, la sólida recuperación de capacidades estatales y, en suma, la inducción de un proceso de desarrollo socio-económico en base a la competitividad real y no de la que se asienta casi exclusivamente en un tipo de cambio elevado.
En este punto, cabe enfatizar que las compañías transnacionales no sólo se han insertado en los sectores más beneficiados en la posconvertibilidad, lo cual expresa que el fenómeno de la extranjerización trasciende a tales actividades y se expande por gran parte de los casilleros de la estructura económica local.
A juicio de Marx (1974): “Lo concreto es concreto porque es la síntesis de múltiples determinaciones, por lo tanto, unidad de lo diverso. Aparece en el pensamiento como proceso de síntesis, como resultado, no como punto de partida, aunque sea el verdadero punto de partida”.

