Rolando Astarita 20.03.2016.
En otras entradas y en algunas respuestas en Comentarios sostuve que el no pago de la deuda externa, si no está enmarcado en un programa de medidas de conjunto, no resuelve los problemas fundamentales del capitalismo argentino: el atraso tecnológico, la baja productividad relativa de la economía, la fuga de capitales y la no reinversión del excedente.

 

Sector externo y deuda externa

Rolando Astarita (20.03.2016)

En otras entradas y en algunas respuestas en Comentarios sostuve que el no pago de la deuda externa, si no está enmarcado en un programa de medidas de conjunto, no resuelve los problemas fundamentales del capitalismo argentino: el atraso tecnológico, la baja productividad relativa de la economía, la fuga de capitales y la no reinversión del excedente. Además, planteé que en la medida en que no se supere esta situación, la deuda va a permanecer. Y van a producirse, periódicamente, crisis vinculadas a la situación externa.

La publicación (18/03) por parte del INDEC de los “Resultados del Balance de Pagos del cuarto trimestre de 2015”, (http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/bal_03_16.pdf) brinda la oportunidad de “bajar a tierra” lo anterior. Para ayudar a los no economistas, resumo en el siguiente apartado algunas cuestiones básicas.

Aclaración introductoria

La Balanza de Pagos (BP) registra todas las transacciones económicas entre los residentes del país y los del exterior (por residente se entiende no solo a los individuos, sino también a los gobiernos, empresas, instituciones). La BP comprende la Cuenta Corriente (CC) y la Cuenta de Capital (CK). La CC registra las operaciones en bienes, servicios (turismo, viajes, seguros, servicios informáticos o empresariales, etc.), rentas (intereses, dividendos) y transferencias corrientes (por caso, remesas de trabajadores, jubilaciones del exterior). La CK registra transferencias de capitales. Los déficits o superávits de la suma de CC y CK se compensan con la Cuenta Financiera (CF) o con las variaciones de las Reservas Internacionales (RI). La CF registra la variación neta de pasivos y activos; las inversiones directas o de cartera, y los préstamos entre residentes y no residentes. Por ejemplo, si (CC + CK) < 0, habrá una disminución de las RI o, alternativamente, un incremento en la CF derivado de la necesidad de financiamiento del déficit. Así, por ejemplo, si el déficit de (CC + CK) se financia con endeudamiento externo, este aumento de la deuda se registra como una variación positiva de la CF. Una cuestión fundamental: si (CC + CK) < 0, la alternativa es de hierro: o bajan las reservas o aumenta el endeudamiento. Además, y lógicamente, la caída de reservas tiene un límite, la cesación de pagos. Estas restricciones no tienen que ver con la Patria, o cosas por el estilo; y no pueden eludirse con discursos.

Los números de 2015

Vamos ahora a los datos del INDEC. En 2015 la cuenta de bienes (o sea, exportaciones menos importaciones de bienes) fue deficitaria en US$ 453 millones; con respecto a 2014 significa un deterioro de US$ 6360 millones. La cuenta de servicios fue deficitaria en US$ 3990 millones. Rentas fue negativa en US$ 11.079 (de los cuales US$ 3422 por pago de intereses y US$ 7637 millones por utilidades y dividendos). Por último, transferencias corrientes fue negativa en US$ 412 millones. De manera que la CC fue deficitaria en US$ 15.934 millones (en 2014 había sido deficitaria en US$ 8075 millones). Con un tipo de cambio $15/US$, representa el 2,6% del PBI.  Por CK el ingreso neto para 2015 fue US$ 48 millones. Esto significa que hubo un déficit en la BP de US$ 15.886 millones.

La contrapartida de ese déficit fue la baja de las reservas internacionales y el aumento de la CF. Las reservas internacionales en 2015 disminuyeron en US$ 5884 millones (el pago de BODEN 15 significó una salida de reservas de US$ 4700 millones). En cuanto a la CF, el ingreso neto fue US$ 14.256 millones. El BCRA tuvo un ingreso neto de US$ 7580 millones, principalmente por el swap (que es deuda) de monedas con China. El resto del sector financiero tuvo un ingreso de US$ 1480 millones, determinado básicamente por la reinversión de utilidades de la inversión extranjera directa (dada la prohibición de girar utilidades que regía con el gobierno K). El sector privado no financiero tuvo un ingreso de US$ 8857 millones, también determinado básicamente por la reinversión de utilidades de la IED. Más específicamente, la IED fue US$ 10.157 millones, la reinversión de utilidades US$ 6605 millones, en tanto se formaron activos externos, esto es, salieron capitales, por US$ 7905 millones. El sector público no financiero tuvo egresos netos de US$ 3661 millones, por el ya mencionado pago de BODEN 2015.

En síntesis, dado el déficit en la BP, hubo caída de reservas y aumento del endeudamiento. Efectivamente, la deuda externa bruta pasó de US$ 145.981 millones a US$ 157.192 millones. Es un incremento de US$ 11.811 millones; y desde 2009, la deuda aumentó en US$ 38.525 millones, o el 32%. El sector público no financiero y el Banco Central aumentaron la deuda en US$ 3113 millones. El sector privado no financiero aumentó la deuda en US$ 7003 millones, y el sector financiero (sin el BCRA) en US$ 1693 millones. Del total de la deuda externa bruta, US$ 83.844 millones corresponden al sector público, incluido el Banco Central; US$ 69.615 millones al sector privado no financiero, y US$ 4333 millones al sector financiero excluido el BCRA.

En definitiva, estos datos demuestran que no se puede estar contra el efecto, la deuda, si no se comprende y ataca la causa. Causa que remite, en última instancia, al carácter atrasado y dependiente del capitalismo argentino.

Deuda pública total y continuidades

A lo reseñado sobre el informe del INDEC, sumamos otros datos relevantes para el análisis económico y político.

En primer lugar, hay que tener presente que la deuda externa es solo una parte de la deuda total. Según datos que proporciona el Ministerio de Economía, la deuda pública total al 30/09/15 era de US$ 239.959 millones, el 43% del PBI (incluye la deuda con BODEN 15, ya que su cancelación se produjo días después del cierre del trimestre; pero no incluye la deuda con los holdouts). El 61% de esa deuda se mantiene con agencias del sector público; básicamente ANSES (o sea, seguridad social), BCRA y Banco Nación. La contrapartida, por supuesto, son las bajísimas jubilaciones y pensiones, y las carencias en la atención de la salud de los jubilados; como el grave deterioro del activo del BCRA, que se refleja en la caída del respaldo de la moneda. Más aún, la ANSES no sólo financió al sector público sino también la intervención en el mercado cambiario. En muchas ocasiones la compra/venta de títulos soberanos por parte de la ANSES contuvo la escalada del tipo de cambio contado con liqui, pero a costa de deteriorar gravemente su patrimonio.

En segundo término, el endeudamiento ha estado aumentando de forma sistemática a partir de que no se pudo seguir fondeando al Tesoro con el BCRA y la ANSES. Todavía en 2014 casi dos tercios del déficit fiscal global se financiaron con préstamos del BCRA. Para financiar el resto el Tesoro colocó deuda en bonos, en pesos y en dólares, por un total de US$4700 millones. En 2015 siguió aumentando el endeudamiento; desde el 31 de diciembre de 2014 al cierre del tercer trimestre de 2015 la deuda pública total se incrementó en US$ 8.051 millones (Mecon). Incluso se siguió colocando deuda bajo legislación extranjera, y altísima tasa de interés. Para dar un ejemplo por fuera del Gobierno nacional, en junio de 2015 la provincia de Buenos Aires emitió deuda por US$ 500 millones en un bono con legislación Nueva York y rendimiento 10,35% (razón por la cual hoy el gobernador Daniel Scioli y su ministra de Economía, Silvina Batikis, son reconocidos líderes del progresismo antiimperialista nac & pop).

En tercer lugar, la situación se ha prolongado con el nuevo Gobierno. El 29 de enero pasado se concretó el crédito puente de siete bancos internacionales por US$ 5000 millones, a una tasa del 6,8%, aproximadamente (Libor + 6,15) para aumentar las reservas del Banco Central. Significativamente, no fue obstaculizado por los tres directores del Central que responden al ex ministro Kicillof. De esta manera las reservas pasaron a US$ 30.074 millones. Pero enseguida comenzaron a caer. Es que a pesar de la devaluación, hubo fuerte demanda de dólares por parte de empresas, bancos y particulares. No solo para el giro de dividendos al exterior y turismo, sino también porque la alta inflación pone de nuevo al dólar como refugio de valor. En otras palabras, continúa la fuga de capitales (que suma casi US$ 82.000 millones desde diciembre de 2007). Fuga que, de hecho, siempre es financiada, cuando no hay saldos genuinos, con más deuda externa.

De manera que el BCRA cerró febrero con casi US$ 1500 millones menos de reservas (US$ 28.550 millones). El 1º de marzo cayeron a US$ 28.194 millones. Ante la sangría, el Central aumentó fuertemente las tasas de interés, lo que genera las condiciones para una excelente bicicleta financiera. Por ejemplo, el 18/03 las LEBAC (letras del BCRA) pagaban el 34% a 90 días, y el futuro del dólar a junio se comerció a $15,68. Esto significa que quien compra LEBAC y se cubre con un futuro está haciendo una ganancia anualizada, en dólares, del 20%. Es la misma política que estaba aplicando el Gobierno K en 2015. Se comprende que por esta vía no hay forma de que no siga aumentando la deuda, y no se alimenten los capitales especulativos.

Por otra parte, el 10/03 la provincia de Buenos Aires colocó deuda por US$ 1200 millones con vencimiento 2024 a una tasa de casi el 9,4%. Y el Gobierno nacional prepara nuevas emisiones de deuda, no solo por el acuerdo con los buitres, sino también para financiar déficit.

En conclusión, el problema es de fondo. Como hemos explicado en otras notas, el déficit en la CC (en especial del neto comercial, esto es, exportaciones – importaciones de bienes y servicios) tiene que ver con el atraso del capitalismo argentino (ver aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, entre otras).  Lo mismo se aplica a la fuga de capitales: es excedente, esto es, plusvalía, generada en Argentina que no se reinvierte productivamente. El resultado lógico entonces es que se mantiene el atraso, bajan las reservas y aumenta la deuda externa; lo cual, a su vez, agrava los problemas, y contribuye a prolongar el atraso.

1