Alejandro Olmos Gaona 07.02.2016.
El gobierno de Macri hace una propuesta muy parecida a la de Kirchner cuando los canjes, reconociendo un plus del 15% más de lo ofrecido en el 2005 y 2010. Ahora bien se podría hacer otra cosa: indudablemente que no, porque la totalidad de los grupos mayoritarios, descartada la opción de una auditoria e impugnación consiguiente, coinciden en negociar, aunque esto es un eufemismo de pagar.
SOBRE EL OFRECIMIENTO A LOS BUITRES
Por Alejandro Olmos Gaona (07.02.2016)
Todos conocen, que cuando me refiero a los grupos financieros, siempre hice una distinción entre los buitres chicos (Aurelius Gramercy, Elliot, NML y otros) y los grandes, que son los que realmente manejan todos los procesos de endeudamiento (JP Morgan, Citibank, Barclays, Deutsche, Chase Manhattan Bank, etc) aunque a estos últimos se los trata siempre respetuosamente, y no se los incluye en esa categoría. Son parte de lo que se llama el “mundo financiero” los “banqueros respetables” los controladores de los mercados que a su vez a través de sus agencias califican las deudas soberanas de acuerdo a su propio interés.
El presidente Kirchner negoció con los grandes en el año 2005, y la Sra de Kirchner con los mismos en el 2010, cuando se produjo lo que ellos llamaron el proceso de “desendeudamiento” más grande la de la historia, siempre dados a la épica de sus decisiones, que nunca pasaban por actos comunes y convencionales. Siempre eran hechos que iban a pasar a la historia.
Siempre he creído que desendeudarse, es pagar una deuda y liberarse de ella para siempre. Pagar una deuda, contrayendo otra no es desendeudarse, sino una simple transferencia de obligaciones, que es lo que se hizo desde 2005 al 2010. Se transfirió deuda externa a deuda interna, utilizando los recursos de la ANSES, del Banco de la Nación y del Banco Central, en una política opinable y muy cuestionable. Un ejemplo es que los fondos de la Anses, fueron sustituídos por bonos, y lo mismo ocurrió con el Banco de la Nación, llegándose al extremo en esto de la utilización de fondos públicos en obligar a los organismos descentralizados, y otros entes del Estado a depositar sus fondos en el Banco de la Nación y no en el Banco Ciudad, aunque este pagará una tasa de interés muy superior.
Fue así que los bonos canjeados en el año 2005 y los otros con una quita del casi el 60%, han tenido un costo para el Estado de 133 dólares, cada 100 de valor nominal, por lo cual la quita nunca existió, y resultó un formidable negocio para los grandes operadores. Esos bonos a los cuales se les reconoció un valor de 40 dólares han terminado costando 133, por lo cual el negocio no lo hizo la Argentina sino los acreedores, que se vieron retribuidos a través del famoso cupón del PBI, de valor acumulativo, con una ganancia notable, ya que los títulos estaban tan depreciados que podían comprarse en el mercado secundario al 20 % de su valor.
Solo quedó pendiente la deuda de los Holdouts, llamados “buitres” que según el Ministerio de Hacienda y Finanzas, fijó en su página web en 11.500 millones de dólares, al septiembre del 2015, y que con intereses acumulados llega actualmente a los 17.000 millones de dólares.
Se acaba de anunciar un acuerdo con los bonistas italianos, y se ha hecho una oferta a los que litigan en Griesa, de reconocer 6500 millones de dólares, sobre los 9.000 que reclaman, lo que supone una quita de alrededor del 25% (habría que verificar las cifras, que los medios dan de diferente manera).
El Secretario del Tesoro de los Estados Unidos, se comunicó con el Ministro Prat Gay, por lo interesante de la oferta, y en los medios financieros se espera, que se llegue en lo inmediato a un acuerdo, ya que de esa manera se destrabaría la imposibilidad del gobierno de volver a acceder nuevamente en forma libre a los mercados financieros.
Lamentablemente, existe una realidad que no se puede desconocer, y que muchos comentaristas en el Facebook, y ciertos grupos políticos de izquierda parece que ignoran o no tienen conciencia, y es la actual exigibilidad de las sumas que se reclaman en la Corte de Nueva York.
Siempre he sostenido, que la única manera de resolver definitivamente el problema de la deuda, era a través de una auditoría integral, para determinar los fraudes, y todo lo ocurrido en esa materia, pero jamás ninguno de los gobiernos de la llamada democracia, tuvieron el menor interés en hacerlo, y la llamada ley de pago soberano sancionadas en el 2014, constituyó una Comisión que nunca trabajó, nunca investigó, en definitiva, nunca hizo nada, porque esa fue la intención, más allá de los discursos.
En este caso concreto que hoy nos ocupa, el gobierno de Macri hace una propuesta muy parecida a la de Kirchner cuando los canjes, reconociendo un plus del 15% más de lo ofrecido en el 2005 y 2010. Ahora bien se podría hacer otra cosa: indudablemente que no, porque la totalidad de los grupos mayoritarios, descartada la opción de una auditoria e impugnación consiguiente, coinciden en negociar, aunque esto es un eufemismo de pagar, porque no queda otra opción, y esto es irrefutable. De allí que acusar al gobierno de claudicar ante los buitres, es puro efectismo político, y carece de todo sustento.
Al respecto hay que recordar que el juicio en el Juzgado de Tomas Griesa, comenzó en noviembre de 2003, y en 9 años, los Kirchner no hicieron absolutamente nada para resolver el problema. Solo comenzaron a ocuparse cuando se dictó la sentencia por parte del Juez, que fue apelada ante la Corte de Nueva York, y que fue confirmada. Luego se produjo otra apelación, que fue desestimada y finalmente el “writ of certiorary, presentado a la Corte Suprema de los Estados Unidos, fue desestimado en pocas líneas.
Los Kirchner, aceptaron la jurisdicción de Nueva York y la legislación de los Estados Unidos, porque los bonos ejecutados, tenían esa cláusula de sometimiento, se sometieron al juicio, utilizaron todos los recursos legales y el juicio se perdió en todas las instancias. De allí que tratándose de una sentencia pasada en autoridad de cosa juzgada, no cabe otra cosa que pagar, viendo la posibilidad de una quita, y la forma de efectuar el pago.
Más allá de los discursos y del palabrerío efectista que tanto se usa en cuestiones de deuda, para reconocerla o impugnarla, hay cuestiones que se deben tener en claro: La Argentina en todas las operaciones importantes de deuda soberana renunció a su jurisdicción, aceptó la jurisdicción de los Estados Unidos, y se sometió a esa legislación. Además renunció a su inmunidad soberana, para que los acreedores tuvieran todas las garantías. Eso hizo Néstor Kirchner en los decretos de reestructuración de la deuda en el 2005, y Cristina Kirchner en el año 2010, además de haber firmado otros contratos, renunciando a la jurisdicción argentina. Además, durante los últimos doce años tuvimos como abogados, a los mismos que contrató Carlos Menem en el año 1989, y que nos defraudaron siempre. Suponer que Macri pueda hacer otra cosa, en no tener la menor idea de la actual realidad de la deuda, y no ver las responsabilidades que le caben a los anteriores gobiernos.

